STP7723-2019

2019

Asistente Jurídico Inteligente

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JOSÉ  FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

Magistrado  Ponente  

STP7723  – 2019  

Radicación  No. 104764  

(Aprobado  Acta No.  143)  

Bogotá.  D.C., once (11) de junio de dos mil diecinueve (2019).  

Decide  la Sala el recurso de impugnación interpuesto por Miguel  Gustavo Martinis Caballero, mediante  apoderado judicial, contra el fallo de tutela proferido por la Sala  de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia el 13 de  marzo de 2019,  que  negó el amparo constitucional interpuesto por quien funge como  recurrente contra la Sala  Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Barranquilla y  el Juzgado  Primero Laboral del Circuito de  la misma ciudad,  por  la presunta vulneración de los derechos fundamentales al  debido proceso y acceso a la administración de justicia.  

A  la presente actuación se vinculó de oficio a la  Sociedad Red Line Cargo S.A.S. y demás partes e intervinientes  en el proceso laboral ordinario laboral de radicado  08001310500120150020800.  

ANTECEDENTES  

Y  

FUNDAMENTOS  DE LA ACCIÓN  

Así  fueron sintetizados en el fallo constitucional de primera instancia1:  

…Afirmó,  para respaldar su solicitud de protección constitucional, que  el 29 de mayo de 2015 presentó una demanda ordinaria laboral  contra la sociedad Red Line Cargo S.A.S., con el fin de obtener el  reconocimiento y pago de recargos dominicales y festivos, horas  extras y la reliquidación de su salario mensual; que la  demanda fue asignada por reparto al Juzgado Primero Laboral del  Circuito de Barranquilla, bajo el número de radicado antes  mencionado; que el referido despacho profirió auto de fecha 7  de octubre de 2015, en el que programó fecha y hora para  llevar a cabo la audiencia de conciliación, decisión de  excepciones previas, saneamiento y fijación del litigio; que,  así mismo, en la referida decisión advirtió que:  «si fuere el caso, en la misma sesión se celebra[ría]  audiencia de trámite en la que se pratica[rían] las  pruebas decretadas, alegatos y se constitui[rían en fase de  juzgamiento en la que se proferí[ría] sentencia»;  que, llegada la fecha y hora programadas, no asistió a la  audiencia, como tampoco lo hizo la parte demandada; que, pese a ello,  el juzgado adelantó completamente el juicio y profirió  sentencia adversa a sus pretensiones.  

Refirió  que, inconforme con la decisión del a quo, promovió  incidente de nulidad, a efectos de obtener la anulación de lo  actuado en el proceso, a partir de la audiencia obligatoria prevista  en el artículo 77 del Código Procesal del Trabajo y de  la Seguridad Social; que, pese a ello, el juzgado despachó  desfavorablemente su solicitud, mediante decisión de fecha 15  de diciembre de 2015; que presentó recurso de reposición  y, en subsidio, apelación contra dicha determinación,  pero ambos recursos le fueron desestimados, respectivamente, por el  juzgado y la Sala Laboral del Tribunal Superior de Barranquilla, a  través de las decisiones de fechas 16 de diciembre de 2016 y  10 de julio de 2018.  

Indicó  que, en igual medida, tras desatar los recursos antedichos, la Sala  Laboral del Tribunal Superior de Barranquilla estudió el grado  jurisdiccional de consulta de la sentencia de primera instancia y la  confirmó íntegramente, mediante proveído de 30  de agosto de 2018.  

Adujo que el  juzgado accionado incurrió en una equivocación  significativa, que trasgredió sus derechos fundamentales, al  tramitar todo el juicio y proferir sentencia en la audiencia que  celebró el 16 de octubre de 2015, pues pasó por alto  que las partes no estaban presentes y que, en tal orden, lo  pertinente era clausurar la audiencia y programar una nueva fecha y  hora para celebrarla, máxime cuando no existía ninguna  advertencia previa, de carácter imperativo, indicativa d que  todo el proceso se iba a adelantar en una única audiencia.  

Indicó  que el error evidente, antes mencionado, dio lugar a que las  autoridades judiciales accionadas continuaran vulnerando sus  garantías superiores durante el proceso, circunstancia que  ocurrió, primero, cuando le negaron el incidente de nulidad  que instauró y, segundo, cuando el tribunal confirmó  íntegramente la sentencia de primera instancia que  irregularmente profirió el a quo.  

EL  FALLO IMPUGNADO  

La  Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia,  mediante decisión adoptada el 13 de marzo del año en  curso, negó el amparo constitucional impetrado por Miguel  Gustavo Martinis Caballero, por  apoderado judicial.  

Para  adoptar tal decisión, el juez colegiado constitucional de  primer grado resaltó que la agencia judicial unipersonal  accionada profirió auto de fecha 7 de octubre de 2015, por el  cual programó fecha y hora para llevar a cabo la primera  audiencia de trámite y, de igual manera, advirtió que  en dicha oportunidad procesal era factible que se adelantara el cauce  procesal hasta el punto de proferirse la sentencia de instancia,  determinación judicial que fue notificada por estado del 7 de  octubre de la misma anualidad.  

En  ese orden de ideas, concluyó el a  quo que, una vez  analizadas en forma detallada la actuaciones procesales, emerge con  claridad que las autoridades judiciales accionadas se sujetaron de  manera estricta al rito del proceso ordinario laboral, amparando sus  decisiones en argumentos y fundamentos razonables, ponderados y  enteramente compatibles con el ordenamiento jurídico, sin  avizorarse yerros o desviaciones protuberantes que ameriten una  intervención constitucional.  

Además de  lo anterior, indicó que fue el propio demandante que por su  incuria y negligencia desatendió la obligación de  acudir a la audiencia de trámite y juzgamiento en el proceso,  omitiendo justificar de forma oportuna su inasistencia bajo los  términos previstos en el inciso 5° del artículo 77  del Código Procesal del Trabajo y de la Seguridad Social.  

LA IMPUGNACIÓN  

Inconforme  con la anterior determinación, la parte actora la impugnó  dentro del plazo legal,  elevando como pretensión sustancial su revocatoria, para que  en su lugar se acceda a las pretensiones expuestas en el líbelo  tutelar.  

Como  soporte argumentativo a su recurso de impugnación, el  recurrente esbozó dos censuras, siendo estas:  

            

i. En          el auto de fecha 7 de octubre de 2015 nunca se señaló          que en la primera citación a audiencia de trámite se          adelantaría el juzgamiento, contrario lo sostiene el fallador          de primer orden, tan solo indicó la posibilidad que esto          sucedería y, por consiguiente, al haberse adelantado en su          totalidad el proceso ordinario laboral se denegó la justicia          real y efectiva, por cuanto se adelantó una etapa procesal          sin citación formal.  

            

ii. Al          carecer de citación formal para el adelantamiento de la          audiencia de juzgamiento, se omitieron términos y          oportunidades para solicitar, decretar y práctica de pruebas,          tornado el proceso nulo al tenor de lo dispuesto en el artículo          133 del C.G.P. – antes          artículo 140 del C.P.C. -,          por tanto, según lo advierte el inciso 6° del C.P.T.,          ante la inasistencia de los extremos procesales se debió          haber clausurado la audiencia y no continuar la misma.  

CONSIDERACIONES  DE LA SALA  

            

1. De          conformidad con lo normado          en el artículo 32 del Decreto 2591 de 1991, artículo          2º del Decreto 1983 de 2017 – modificatorio del artículo          2.2.3.1.2.4 del Decreto 1069 de 2015 –,          y el          artículo 44 del Reglamento General de esta Corporación,          esta Sala es competente para resolver el recurso de impugnación          interpuesto por Miguel          Gustavo Martinis Caballero, por          apoderado judicial, contra el fallo de tutela proferido por la Sala          de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia.  

            

2. El          problema jurídico que convoca a la Sala en esta oportunidad,          consiste en establecer          si frente a las providencias calendadas i) 15 de diciembre de 2015,          16 de diciembre de 2016 y 10 de julio de 2018, que resolvieron en su          integridad incidente de nulidad – solicitud,          reposición y apelación          – y, ii) 16 de octubre de 2015 y 30 de agosto de 2018, por las          cuales se decidió el proceso ordinario laboral con radicado          080013105001201500208, en sede de primera instancia y grado          jurisdiccional de consulta; proferidas por la          Sala          Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Barranquilla          y          el Juzgado          Primero Laboral del Circuito,          se configuran los requisitos de procedibilidad de la acción          de tutela contra decisiones judiciales y por tanto, debe revocarse          el fallo de primera instancia para en su lugar concederse el amparo          constitucional invocado.  

Requisitos de  procedibilidad de la acción de tutela contra decisiones  judiciales  

                              

1. El artículo                  86 de la Constitución Política establece que toda                  persona tiene derecho a promover acción de tutela ante los                  jueces con miras a obtener la protección inmediata de sus                  garantías fundamentales, cuando por acción u omisión                  le sean vulnerados o amenazados por cualquier autoridad pública                  o por particulares en los casos expresamente previstos en la ley,                  siempre que no haya otro medio de defensa judicial, o existiendo,                  cuando la tutela se utilice de forma transitoria para evitar la                  materialización de un perjuicio irremediable.    

Ha  precisado la Sala que las características de subsidiariedad y  residualidad que son predicables de la acción de tutela,  aparejan como consecuencia que no pueda acudirse a tal mecanismo  excepcional de amparo para lograr la intervención del juez  constitucional en procesos en trámite, porque ello a más  de desnaturalizar su esencia, socava postulados constitucionales como  la independencia y la autonomía funcionales que rigen la  actividad de la Rama Judicial al tenor de la preceptiva contenida en  el artículo 228 de la Carta Política.  

                              

2. En                  tratándose de la procedencia de la acción de tutela                  para cuestionar                  decisiones judiciales, salvo que comporten vías de hecho, la                  acción es improcedente, porque su finalidad no es la de                  revivir oportunidades o momentos procesales culminados, reponer                  términos de ejecutoria que permitan la impugnación de                  las decisiones, y tampoco constituirse en el escenario donde puedan                  efectuarse valoraciones probatorias diferentes a la que realizó                  el juez de conocimiento, a quien corresponde hacer esa labor de                  acuerdo con la competencia que le asigna la ley.    

Si  así fuera,  ha dicho la Corte, el recurso de amparo, instrumento de defensa de  derechos fundamentales, trocaría en medio adverso a la  seguridad jurídica y a la estabilidad social. Por estas  razones el juez de tutela debe respetar las competencias regladas  atribuidas a otras autoridades, sin afectar su autonomía.  

                              

3. Como                  ha sido recurrentemente recordado por esta Sala, la acción                  constitucional de tutela es un mecanismo de protección                  excepcional frente a providencias judiciales, su prosperidad va                  ligada al cumplimiento de estrictos requisitos                  de                  procedibilidad que implican una carga para el accionante, tanto en                  su planteamiento como en su demostración, como lo ha                  expuesto la propia Corte Constitucional.2    

Por este motivo, y  como ha sido desarrollado por la jurisprudencia constitucional, la  acción de tutela contra providencias judiciales exige:  

a. Que la cuestión  que se discuta resulte de evidente relevancia constitucional.  

b.  Que  hayan sido agotados todos los medios -ordinarios y extraordinarios-  de defensa judicial al alcance de la persona afectada, salvo que se  trate de evitar la consumación de un perjuicio iusfundamental  irremediable.  

c.  Que  se cumpla el requisito de la inmediatez, es decir, que la tutela se  hubiere interpuesto en un término razonable y proporcionado a  partir del hecho que originó la vulneración.  

d. Cuando se trate  de una irregularidad procesal, debe quedar claro que la misma tiene  un efecto decisivo o determinante en la sentencia que se impugna y  que atañe a los derechos fundamentales del accionante.  

e.  Que  el accionante identifique de manera razonable tanto los hechos que  generaron la vulneración como los derechos vulnerados y que  hubiere alegado tal vulneración en el proceso judicial,  siempre que esto hubiere sido posible.  

f.  Que  la decisión judicial contra la cual se formula la acción  de tutela no se corresponda con sentencias de tutela.  

Los  anteriores requisitos, no pueden quedarse en meros enunciados, pues  han sido reiterados por la Corte Constitucional, primero en la  sentencia C-590  de 2005, luego en las decisiones T-332, T-212 y T-780 de 2006,  reforzando lo dicho en la primera de las mencionadas providencias, en  el sentido que, cuando se trata  de acciones de tutela contra providencias judiciales, las mismas solo  pueden tener cabida «…si  se cumplen ciertos y rigurosos requisitos de procedibilidad. Dentro  de estos pueden distinguirse unos de carácter general, que  habilitan la interposición de la tutela, y otros de carácter  específico, que tocan con la procedencia misma del amparo, una  vez interpuesta»  (Textual).  

En punto de las  exigencias específicas, como fue recogido en la sentencia  C-590 de 2005, han sido establecidas las que a continuación se  relacionan:  

a.        Defecto orgánico,  que se presenta cuando el funcionario judicial que profirió la  providencia impugnada carece absolutamente de competencia para ello.            

2. Defecto procedimental absoluto, que se origina cuando el juez actuó          completamente al margen del procedimiento establecido.

3. Defecto fáctico, el cual surge cuando el juez carece del          apoyo probatorio que permita la aplicación del supuesto legal          en el que se sustenta la decisión.

4. Defecto          material o sustantivo, como son los casos en que se decide con base          en normas inexistentes o inconstitucionales3          o que presentan una evidente y grosera contradicción entre          los fundamentos y la decisión;

5. Error inducido, el cual surge cuando el juez o tribunal fue víctima          de un engaño por parte de terceros y ese engaño lo          condujo a la toma de una decisión que afecta derechos          fundamentales.

6. Decisión          sin motivación,          que implica el incumplimiento de los funcionarios judiciales de          explicitar los fundamentos fácticos y jurídicos de sus          decisiones, en el entendido que precisamente en esa motivación          reposa la legitimidad de su órbita funcional.

7. Desconocimiento          del precedente, hipótesis que se presenta, por ejemplo,          cuando la Corte Constitucional establece el alcance de un derecho          fundamental y el juez ordinario aplica una ley limitando          sustancialmente dicho alcance. En estos casos la tutela procede como          mecanismo para garantizar la eficacia jurídica del contenido          constitucionalmente vinculante del derecho fundamental vulnerado          [4].

8. Violación directa de la Constitución.          (Textual).  

Queda  entonces claro que en  atención a la fuerza normativa de la cosa juzgada y al respeto  de la autonomía judicial, la acción consagrada en el  artículo 86 de la Constitución Nacional, cuando se  dirige a cuestionar una decisión judicial, tiene carácter  excepcional, y su prosperidad está atada a que se cumplan los  requisitos de procedibilidad anteriormente enunciados. De manera que  quien acude a ella tiene la carga no sólo respecto de su  planteamiento, sino de su demostración.  

Análisis  del caso concreto.  

            

1. En          el presente caso se encuentra          que la censura constitucional propuesta por la parte actora se          dirige a denunciar que las providencias confutadas adolecen de          defectos de orden sustantivo, procedimental absoluto, fáctico          y violación directa de la constitución, al considerar,          en su criterio, que se adelantó la audiencia de trámite          y juzgamiento sin la presencia de las partes y testigos, por cuanto          no existió citación previa para la celebración          de dicha diligencia, lo que derivó en el cercenamiento de la          posibilidad jurídica y material de práctica de pruebas          en favor de su prohijado.

2. Respecto          de los requisitos genéricos de procedibilidad de la acción          tuitiva referidos previamente, la          Sala no encuentra mayor reparo en declarar su cumplimiento, toda vez          que: i) el caso tiene          incuestionable relevancia constitucional, pues lo que es objeto de          debate es la presunta vulneración de derechos dotados de          carácter fundamental;          ii) contra las          providencias objeto de censura, especialmente la que resuelve el          grado jurisdiccional de consulta, no existe otro medio ordinario de          defensa judicial para cuestionar la validez o legalidad de aquellas,          máxime si se tiene en cuenta que en el presente caso no es          procedente el recurso extraordinario de casación por no estar          acreditado que la cuantía del proceso exceda          de ciento veinte (120) veces el salario mínimo legal mensual          vigente; iii) la          súplica constitucional se promovió dentro de un          término razonable y proporcional, ya que fue instaurada el 28          de febrero de 2019, esto es, transcurridos          tan solo seis meses de haberse proferido la sentencia que surtió          el grado jurisdiccional de consulta – 30          de agosto de 2018          -5;          iv) identificó los fundamentos fácticos, las          pretensiones, las prerrogativas que estimó quebrantadas          y alegó tal vulneración ante el juez natural, siendo          aquél el motivo del incidente de nulidad al que más          adelante se hará mención de ser el caso; v)          no se discute por esta vía una sentencia de tutela.  

            

3. Conforme          el disenso planteado por el opugnador, resulta          pertinente traer el contenido de las fuentes normativas aplicables          al presente caso, siendo esta el Código de Procedimiento          Laboral y Seguridad Social.  

En  ese orden, tenemos que el artículo 77 del cuerpo normativo en  cita el cual reza:  

AUDIENCIA  OBLIGATORIA DE CONCILIACIÓN, DECISIÓN DE EXCEPCIONES  PREVIAS, SANEAMIENTO Y FIJACIÓN DEL LITIGIO. <Artículo  modificado por el artículo 11 de  la Ley 1149 de 2007. Ver artículo 15 sobre  Régimen de Transición. El nuevo texto es siguiente:>  Contestada la demanda principal y la de reconvención si la  hubiere, o cuando no hayan sido contestadas en el término  legal, el juez señalará fecha y hora para que las  partes comparezcan personalmente, con o sin apoderado, a audiencia  pública, la cual deberá celebrarse a más tardar  dentro de los tres (3) meses siguientes a la fecha de notificación  de la demanda.  

(…) En  la audiencia de conciliación se observarán las  siguientes reglas:  

Si  antes  de la hora señalada para la audiencia, alguna de las partes  presenta prueba siquiera sumaria de una justa causa para no  comparecer, el juez señalará nueva fecha para  celebrarla, la cual será dentro de los cinco (5) días  siguientes a la fecha inicial, sin que en ningún caso  pueda haber otro aplazamiento.  

….Excepto  los casos contemplados en los dos (2) incisos anteriores, si el  demandante o el demandado no  concurren a la audiencia de conciliación, el juez la declarará  clausurada  y se producirán las siguientes consecuencias procesales:  

…PARÁGRAFO  1o. Procedimiento  para cuando fracase el intento de conciliación. Ante la  imposibilidad de llegar a un acuerdo total, el juez declarará  terminada la etapa de conciliación  y en  la misma audiencia:  

1.  Decidirá las excepciones previas conforme a lo previsto en el  artículo.  

2. Adoptará  las medidas que considere necesarias para evitar nulidades y  sentencias inhibitorias.  

3. Requerirá  a las partes y a sus apoderados para que determinen los hechos en que  estén de acuerdo y que fueren susceptibles de prueba de  confesión, los cuales se declararán probados mediante  auto en el cual desechará las pruebas pedidas que versen sobre  los mismos hechos, así como las pretensiones y excepciones que  queden excluidas como resultado de la conciliación parcial.  

Igualmente, si  lo considera necesario las requerirá para que allí  mismo aclaren y precisen las pretensiones de la demanda y las  excepciones de mérito.            

4. A          continuación el juez decretará          las pruebas que fueren conducentes y necesarias,          señalará día y hora para audiencia de trámite          y juzgamiento, que habrá de celebrarse dentro          de los tres (3) meses siguientes;          extenderá las órdenes de comparendo que sean del caso,          bajo los apremios legales, y tomará todas las medidas          necesarias para la práctica de pruebas en la audiencia de          trámite y juzgamiento; y respecto al dictamen pericial          ordenará su traslado a las partes con antelación          suficiente a la fecha de esta audiencia. (Se resalta)  

Por su parte, el  artículo 80 ibídem consagró:  

AUDIENCIA  DE TRÁMITE Y JUZGAMIENTO EN PRIMERA INSTANCIA. <Artículo  modificado por el artículo 12 de  la Ley 1149 de 2007. El nuevo texto es siguiente:> En el día  y hora señalados el juez practicará las pruebas,  dirigirá las interpelaciones o interrogaciones de las partes y  oirá las alegaciones de estas. Los testigos serán  interrogados separadamente, de modo que no se enteren del dicho de  los demás. En el mismo acto dictará la  sentencia correspondiente o podrá decretar un receso de  una (1) hora para proferirla y se notificará en estrados.  

Bajo  ese compendio normativo, resulta claro que el proceso ordinario  laboral en sede de primera instancia se encuentra formado por dos (2)  audiencias i) una  de conciliación,  decisión de excepciones previas, saneamiento y fijación  del litigio  y,  ii) otra de trámite y juzgamiento, que deberá  celebrarse durante los tres (3) meses siguientes,  premisa  que está contenida en el artículo 44 del Código  de Procedimiento Laboral.  

Por  consiguiente, se advierte que la misma legislación procesal  laboral señaló un límite temporal máximo  para adelantar la segunda de las audiencias, sin que hubiese  prohibición expresa de realizar tales diligencias de manera  concentrada en la misma oportunidad procesal, siempre y cuando exista  la correspondiente citación la a las partes para su  adelantamiento.  

            

5. En          esa medida, al revisar el plexo probatorio adosado          al expediente constitucional, esta Sala encuentra probado lo          siguiente:  

                              

1. Mediante                  auto adiado 7 de octubre de 2015, el                  Juzgado                  Primero Laboral del Circuito de Barranquilla                  i) admitió la contestación de la demanda presentada                  por Red Line Cargo SAS. y, ii) señaló el 16 de                  octubre de la misma anualidad para celebrar “AUDIENCIA                  OBLIGATORIA DE CONCILIACIÓN, DECISIÓN DE EXCEPCIONES                  PREVIAS…DE SANEAMIENTO, FIJACIÓN DEL LITIGIO, DECRETO                  DE PRUEBAS Y SI FUERE EL CASO EN LA MISMA SESION (sic)                  SE CELEBRARA (sic)                  AUDIENCIA DE TRAMITE EN EL QUE SE PRACTICARAN (sic)                  LAS PRUEBAS DECRETADAS, ALEGATOS Y CONSTITUIRNOS EN FASE  DE                  JUZGAMIENTO, en el que se proferirá sentencia”,                  el cual fue notificado mediante estado del 8 de octubre de 20156.    

                              

2. El                  16 de octubre de 2015, el Juzgado accionado celebró la                  diligencia que previamente programó, oportunidad en la cual                  i) se presentó la inasistencia de las partes procesales, ii)                  se surtieron las fases de conciliación, decisión de                  excepciones previas, saneamiento y fijación del litigio, iv)                  se decretaron las pruebas – documentales y testimoniales –                  peticionas                  por los extremos procesales -,                  y finalmente, v) profirió sentencia de orden absolutoria7.    

                              

3. El                  apoderado judicial del                  demandante allegó ante el estrado judicial ordinario                  memorial con el fin de aportar excusa médica que justificó                  su inasistencia a la audiencia reseñada8.                  No obstante, la autoridad judicial el 23 de octubre de 2015 declaró                  extemporánea la justificación alegada por el togado9.    

                              

4. Debido                  a lo anterior, el 26 de octubre de 2015 el mandatario judicial                  demandante en el proceso ordinario laboral, instauró                  incidente de nulidad contra la actuación procesal, bajo los                  argumentos de omisión de oportunidades para pedir o                  practicar pruebas y desconocimiento de su derecho fundamental al                  debido proceso, por adelantarse la audiencia de trámite y                  juzgamiento sin la presencia de las partes10.    

                              

5. La                  anterior petición anulatoria,                  fue despachada de manera desfavorable por providencia de fecha 15                  de diciembre de 201511,                  la cual fue reiterada en auto calendado 19 de diciembre de 2016 que                  desato el recurso de reposición interpuesto12;                  decisión que fue refrendada en sede de segunda instancia por                  la                  Sala                  Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de                  Barranquilla13.    

                              

6. El                  30 de octubre de 2018, el juez colegiado accionado, en grado                  jurisdiccional de consulta, confirmó la sentencia proferida                  por el Juzgado                  Primero Laboral del Circuito de Barranquilla14.    

            

6. Bajo          los derroteros fácticos y jurídicos traídos a          colación, la Sala considera, como acertadamente lo sostuvo el          juez colegiado constitucional de primer orden, que las providencias          censuradas por la presente acción constitucional carecen de          estructuración de los defectos constitutivos denunciados como          vía de hecho, por cuanto:  

                              

1. El                  Juzgado                  Primero Laboral del Circuito de Barranquilla notificó                  a las partes procesales del adelantamiento de la audiencia a                  realizar el 16 de octubre de 2015, cuyo objeto se dirigía a                  agotar de manera concentrada las etapas propias del proceso                  ordinario laboral, significando esto, que efectivamente las partes                  tenían total conocimiento de la celebración de tal                  diligencia, la cual podría agotar las dos audiencias propias                  del proceso laboral ordinario.    

                              

2. Como se anotó                  en líneas que preceden, el ordenamiento jurídico                  procesal laboral no prohíbe que en una misma sesión                  se adelante la etapa de conciliación, trámite y                  juzgamiento, entre otras, por el contrario, tal intelección                  resulta acorde con el principio de celeridad que se introdujo a los                  juicios laborales.    

                              

3. Respecto                  al reproche formulado por la parte actora, tendiente a señalar                  que ante la ausencia de las partes en la audiencia de conciliación                  se imponía la obligación de terminar la misma y fijar                  nueva fecha, basta la literalidad del artículo 77 del C.P.T.                  para colegir que al referirse el canon a la fórmula                  gramatical “…el                  juez la declarará clausurada…”,                  siempre que no haya justa causa probada, la misma se entiende                  respecto de la etapa de conciliación y no es extensiva a la                  totalidad del objeto de la audiencia – excepciones                  previas, saneamiento, entre otros                  -, máxime cuando la referida regla, por expresa disposición                  normativa, hace parte de la etapa reseñada –inciso                  3° ibídem-                  interpretación que inclusive resulta sistemáticamente                  armónica con el precepto 30 del mismo cuerpo normativo que                  prevé:    

…o  ninguno de estos compareciere a las audiencias, sin excusa  debidamente comprobada, se continuará el proceso sin necesidad  de nueva citación.  

Si el  demandante o su representante no concurrieren a las audiencias, sin  excusa debidamente comprobada, se continuará el proceso sin su  asistencia.  

Si  no compareciere ninguna de las partes se seguirá la actuación  sin asistencia de ellas.  (Textual).  

                              

4. Por                  otra parte, en lo que corresponde al reparo sostenido por el                  accionante dirigido a reclamar la                  omisión en el decreto y práctica probatoria de los                  testimonios solicitados al interior del proceso ordinario laboral,                  debe señalarse que dicha censura carece de razón, por                  cuanto:    

                                                        

1. El                          decreto probatorio se surtió en el estadio procesal                          pertinente, accediéndose a las probanzas testimoniales                          solicitadas en el líbelo demandatorio15.              

                                                        

2. La                          falta de práctica de los testimonios solicitados por el                          actor, obedeció al incumplimiento de sus propios deberes                          procesales, pues era a la parte interesada en su materialización                          a quien le procuraba la obligación de su asistencia, pues                          si bien el numeral 4º del parágrafo 1º del                          artículo CPTSS dispone que el juez extenderá las                          órdenes de comparendo que sean del caso, ello no indica que                          es a la autoridad judicial a quien le corresponde la citación                          de los terceros declarantes, por el contrario, el precepto                          normativo enseña es la potestad coercitiva con que cuenta                          el funcionario judicial para hacer comparecer al testigo ante su                          renuncia, pero en modo alguno releva a la parte interesada en su                          práctica a efectuar la debida citación, tesis que                          resulta armónica con el artículo 217 del C.G.P.16,                          aplicable por cuanto el ordenamiento adjetivo laboral no regula de                          manera directa la citación de los mentados medios                          probatorios y, por tanto, no                          puede el accionante pretender                          sacar provecho a su renuencia y desidia en                          el cumplimiento de sus deberes procesales, como lo era asistir a                          las audiencias propias del proceso laboral, máxime cuando                          tenía pleno conocimiento que la totalidad de las audiencias                          podrían ser adelantadas de forma concentrada y, por                          consiguiente, la falta de práctica de las pruebas                          decretadas a su favor obedeció a la no citación de                          los terceros declarantes por quien las solicitó.              

Sin  más consideraciones, la Sala confirmará el fallo  impugnado.  

Por  lo expuesto, la  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL – SALA  DE DECISIÓN DE ACCIONES DE TUTELA Nº 1,  administrando  justicia en nombre de la República y por autoridad de la Ley,  

RESUELVE  

1º  CONFIRMAR  la sentencia proferida el  13 de marzo de 2019 por  la Sala  de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia,  por las razones  expuestas en la parte considerativa de esta providencia.  

2º  NOTIFICAR  esta providencia de conformidad con lo dispuesto en el artículo  30 del Decreto 2591 de 1991.  

3º  REMITIR el proceso a  la Corte Constitucional para su eventual revisión, de  conformidad con lo previsto en el artículo 32 ibídem.  

NOTIFÍQUESE  Y CÚMPLASE  

JOSÉ  FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

EUGENIO  FERNÁNDEZ CARLIER  

NUBIA YOLANDA  NOVA GARCÍA  

Secretaria  

1          Folio          27 a 28, cuaderno de primera instancia.  

2          Cfr. Corte          Constitucional. Sentencias C-590 de 2005 y T-332 de 2006.  

3          Ídem. Sentencia T-522 de 2001.  

4          « Cfr.          Sentencias T-462 de 2003 ; SU-1184 de 2001 ; T-1625 de 2000 y T-1031          de 2001. »  

5          Folio          131, cuaderno 1 de primera instancia.  

6          Folio          7, cuaderno 2 de primera instancia.  

7          Folio          72 y 73, cuaderno 1 de primera instancia.  

8          Folio          74 a 79, cuaderno 1 de primera instancia.  

9          Folio          95, cuaderno 1 de primera instancia.  

10          Folio          82 a 90, cuaderno 1 de primera instancia.  

11          Folio          92 a 96 ibídem.  

12          Folio          112 y 113 ídem.  

13          Folio          123 a 126, cuaderno 1 de primera instancia.  

14          Folio          131, cuaderno de primera instancia.  

15          Folio          72, cuaderno 1 de primera instancia.  

16          «Citación          de los testigos. La parte que haya solicitado el testimonio deberá          procurar la comparecencia del testigo…»  

      

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