SP2647-2014(41232)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Magistrado Ponente  

SP2647-2014  

Radicación N° 41232  

(Aprobado acta Nº 061)   

Bogotá, D.C., cinco (05) de marzo de dos mil  catorce (2014).   

Procede la Sala a verificar los requisitos de  lógica  y  debida  argumentación  de la demanda de casación presentada por el  defensor  de  JAIME  JOSÉ  CAMERO  ROCA  y    MARÍA    DEL    CARMEN    FIGUEROA  PÉREZ.   

H E C H O S  

Fueron   expuestos   por  el  ad     quem     de     la    siguiente  manera:   

“Del  proceso  se extrae que el encartado  JAIME  JOSÉ  CAMERO  ROCA,  inició  un  proceso  ejecutivo  de  menor cuantía ante el Juzgado Quinto Civil  Municipal  de Barranquilla, en contra de las señoras Ana María Hurtado Rincón  y  Pabla  Lucía  Rincón de Peñaranda, con el fin de hacer efectivo el pago de  una  obligación  contenida  en un título valor (letra de cambio), suscrita por  ellas,  en  calidad  de deudora y codeudora, respectivamente, por valor de cinco  (5)  millones  de pesos ($5.000.000), el día 26 de junio de 2001. Título éste  que  si  bien  es  cierto  fue  suscrito por las víctimas no dejó de ser menos  cierto   que   lo   hicieron   a   favor  de  la  señora  Zamira  Montalvo.  No  correspondiendo  el  valor por el cual fue llenado el documento a lo establecido  por  la  suscriptora  al  momento  de  adquirir  la  obligación.  Según hechos  denunciados por la víctima”.   

A N T E C E D E N T E S  

1.  Culminada   la   investigación,   la   Fiscalía  37  Seccional  de  Barranquilla  calificó  el mérito del sumario, el 18 de noviembre de 2009, con  resolución  de  acusación  en  contra  de JAIME JOSÉ  CAMERO   ROCA,  Juan  Ruíz  Vitoria  y  MARÍA  DEL  CARMEN  FIGUEROA  PÉREZ  como  coautores  y cómplice, respectivamente, de los delitos de falsedad en documento  privado  y fraude procesal (artículos 289 y 453 del Código Penal), precluyendo  la  investigación a favor de Zamira Montalvo Pinedo1.      Impugnada      esta  determinación,  el  mismo  despacho,  el  26  de  octubre  de  2010,  repuso la  acusación  en  lo  atinente a Ruíz Vitoria para quien ordenó la preclusión y  declaró  desierto  el  recurso  de  apelación  formulado por la defensa de los  otros   implicados,  por  falta  de  sustentación,2   quedando   ejecutoriado  el  07  de  diciembre siguientes.   

2. Asignadas las diligencias al Juzgado Sexto  Penal  del  Circuito  de Barranquilla y celebradas las audiencias preparatoria y  pública,  este  estrado  judicial por conducto de su despacho adjunto, el 27 de  abril  de  2012,  dictó  sentencia  a  través de la cual impuso a CAMERO   ROCA  las  penas  principales  de  prisión  por  ochenta  y cuatro (84) meses y multa de doscientos (200) salarios  mínimos  legales  mensuales,  al  hallarlo  autor  responsable  de  los delitos  endilgados  en  la  acusación, mientras que a FIGUEROA  PÉREZ  le impuso las penas principales de prisión por  catorce  (14)  meses  y  multa  de treinta y tres (33) salarios mínimos legales  mensuales,  como  cómplice  de  las  mismas  ilicitudes, imponiéndoles la pena  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  término de la pena principal. También los condenó al pago  de   perjuicios,   ordenó   la   captura   de  CAMERO  ROCA  para el cumplimiento intramural de la sanción y  a   FIGUEROA   PÉREZ   le  concedió  la  suspensión  condicional de la ejecución de la pena.3   

3.  Apelada  esta  determinación  por  la  defensa,  fue  modificada  parcialmente  por  el  Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de Barranquilla -Sala Penal-, el 19 de noviembre de 2012, que fijó la  pena  de  prisión  irrogada a CAMERO ROCA en  cincuenta  y  cuatro  (54)  meses  y  le  concedió  la prisión  domiciliaria,   confirmándola   en   lo   demás.4   

LA DEMANDA DE CASACIÓN  

El  defensor de los procesados, invocando la  modalidad  discrecional  prevista  en  el  artículo  205 de la Ley 600 de 2000,  presentó  el  recurso  extraordinario  con  el  objeto  de  que se “restablezcan  las  garantías fundamentales de la presunción de  inocencia,    debido    proceso    y    seguridad   jurídica”,   para  lo  cual  postula  un  cargo  único  en  contra  de  la  sentencia  de  segunda  instancia,  aduciendo  la  violación  directa de la ley sustancial por falta de aplicación  del  artículo  7°  de  dicha  normatividad  y  por aplicación indebida de los  artículos 289 y 453 del Código Penal.   

En su criterio, el Estado no pudo desvirtuar  en   este   asunto   la  presunción  de  inocencia  de  sus  prohijados  siendo  cuestionable  la  valoración  probatoria  realizada  por  la  judicatura, pues,  sostiene,  no  concurren  elementos de convicción que acrediten fehacientemente  un  acuerdo  entre  ellos  para  adulterar  el  título  valor  materia  de  las  diligencias.  Además,  al  haber  mediado  Zamira  María Montalvo Pinedo en el  préstamo  que dio lugar a su elaboración, no puede asegurarse el monto real de  la  deuda  cobrada por vía ejecutiva ni las condiciones del pago en especie que  se le efectuó como aparente acreedora.   

Asegura  que  en  los fallos de instancia se  consignó  de modo expreso tal incertidumbre. Por tanto, solicita casar el fallo  y,  en  su  lugar,  la  emisión  de  sentencia  absolutoria,  a la vez que pide  decretar  la  prescripción  de  los  delitos  por  los cuales se dictó condena  “en  consideración  al tiempo de ocurrencia de los  mismos,  años  2001  y  2002,  habiendo  transcurrido  más  de  diez años”.   CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

1.  La casación no es una tercera instancia  del  trámite  penal  ni  constituye  un  escenario  propicio  para  disentir de  cualquier  manera de la interpretación normativa o de la valoración probatoria  efectuada   por   el   juzgador,   tampoco  para  detectar  cualquier  clase  de  irregularidad   en   el   devenir  procesal.  El  recurso  extraordinario  y  la  intervención   de  la  Corte,  por  regla  general5,  se  restringe a verificar si  la  demanda  contentiva  de  la  impugnación  acredita  errores  ostensibles  y  trascendentes  que  pueden  cometerse  en  la  actuación, sintetizados de forma  taxativa  en  las  causales  legales  que  lo hacen procedente, para el presente  asunto, las previstas en el artículo 207 de la Ley 600 de 2000.   

El  casacionista no debe perder de vista que  la  lógica  del trámite se refleja en dichas causales y que los deberes de una  correcta  postulación  y  debida fundamentación tienen su razón de ser en que  el  recurso  es  de  naturaleza  rogada,  de  ahí la exigencia de un mínimo de  claridad   y  coherencia  en  la  presentación  del  caso  de  acuerdo  con  lo  establecido  en  el artículo 212 de la codificación aludida, en particular, su  numeral  3°.  Así,  no  tiene  cabida  el  sustento  argumentativo  fundado en  vaguedades  o  encaminado  a buscar que la Sala analice las pruebas como juez de  instancia,  porque  no se trata de prolongar la controversia que feneció con la  emisión  de  una  providencia  amparada  con  la doble presunción de acierto y  legalidad.   

2.  Tales  aspectos  lógico-conceptuales no  fueron  considerados por el recurrente, porque únicamente plasmó en su escrito  la  percepción de su criterio personal que, por sí mismo, es insuficiente para  demostrar  un  vicio  con la entidad de desvirtuar la presunción en comento. La  Corte expresa enseguida las razones de esta apreciación:   

2.1.  Si bien es cierto acertó el libelista  al  invocar  la  modalidad  discrecional  para que la demanda fuese estudiada en  sede  extraordinaria,  atendiendo el quantum punitivo de los delitos por los que  se  procede,  esta  no  acredita,  en  los  términos  de  la  causal primera de  casación  por  violación  directa  de  la  ley  sustancial, la forma en que el  juzgador  reconoció  la  presencia  de  duda  razonable  y dictó, pese a ello,  condena  conculcando el principio de in dubio pro reo,  ya  que  al  cotejar  las  decisiones  de instancia se  constata   que  el  censor  transcribió  un  hipotético  acápite  en  el  que  supuestamente  se  plasma  dicha incertidumbre cuando la realidad es que esta no  obra  en  la  literalidad  de  ninguno  de  los fallos. Se vulnera, entonces, el  principio  de  corrección  material que rige la casación, conforme con el cual  “lo  menos  que  puede  esperarse del demandante es  lealtad  en  la  relación de lo sucedido, pues, a partir de allí se edifica la  demostración  del yerro pasible de conducir a la revocatoria o modificación de  la   sentencia  de  segundo  grado”  y  que  implica  que   “las   razones,   fundamentos  y  contenidos  argumentativos  diseñados  en la censura deben ajustarse en un todo a la verdad  procesal”.  (CSJ AP, 9 Oct 2013, Rad. 41194; CSJ AP,  8 Oct 2013, Rad. 41412).   

En estas condiciones, el cargo solo compendia  una   visión   subjetiva   que   descontextualiza   la   orientación   de  las  determinaciones   atacadas   al  desconocer  su  contenido  textual,  según  se  corrobora a continuación:   

“[…] de acuerdo a los hechos suscitados  y  con  las  pruebas  recaudadas  se hicieron las apreciaciones pertinentes, las  cuales  dejaron  claro  que el Sr. CAMERO en     complicidad     con     MARÍA  FIGUEROA, recorrieron toda la descripción típica de  las  conductas  punibles  de  falsedad en documento privado y fraude procesal, y  que  con tal comportamiento se pretendía lesionar el patrimonio de las señoras  Pabla  Rincón  de  Peñaranda  y su hija Ana Hurtado, situación que finalmente  representa  el  iter delictivo por él orquestado y el recorrido ilícito que se  realizó  con  suficiencia  en  el  conocimiento  de  lo  que hacían, con plena  conciencia  de  que  la  señora Zamira Montalvo había recibido unos objetos en  calidad  de  pago  de  la  obligación,  de  forma tal, que tampoco le asiste la  razón  en este sentido al recurrente. Coligado con ello, la misma defensa aduce  que  no se requiere de ningún esfuerzo para observar que el documento cartular,  no  se  le alteró el número, quedando certeza sin lugar a hesitaciones, que se  alteró  el  monto  del  mismo  al  momento de hacer efectiva la obligación, es  decir,  al  plasmar en los espacios en blanco la suma de cinco millones de pesos  ($5.000.000)  y no un millón de pesos ($1.000.000) como realmente correspondía  la                  obligación”.6   

“Esta  claro  para  este despacho que los  señores   JAIME   JOSÉ  CAMERO  ROCA  y    MARÍA    DEL   CARMEN   FIGUEROA  PÉREZ,  cometieron  el delito del cual se les acusa,  por  cuanto  desfiguraron la verdad al presentar ante un juez civil una letra de  cambio  que no precisaba de veracidad al haber sido diligenciada con alteración  a  la  fidelidad documental, pues como quedó establecido al momento de analizar  el  delito  de falsedad en documento privado, los acusados se aprovecharon de la  buena  fe  y el hecho de haberle hecho creer a las señoras Pabla Lucía Rincón  de  Peñaranda y Ana Hurtado Rincón, que habían realizado un negocio jurídico  con  una  persona  diferente  de los acusados (Zamira María Montalvo Pinedo), a  quienes  ellas  creían, debían cancelarle los réditos, producto del préstamo  acordado  y  respaldado  con  el título valor. Siendo que ella, solo se prestó  para  ayudar  a los acusados, para aparentar que el dinero era suyo y cobrar los  intereses del mismo.   

“En   esta   causa,  se  presentó  una  situación  de  confianza  plena,  por  cuanto las víctimas, solo plasmaron sus  rúbricas  en  la  letra  de  cambio, dejándole la responsabilidad de llenar el  resto  de  la  información del título a la persona en quien creían dueña del  dinero   prestado,   siendo   que,   el   dinero  era  del  señor  JAIME   JOSÉ   CAMERO   ROCA.  Y  éste  modificó   sin   previo  aviso,  los  términos  acordados  entre  las  partes,  señalando  en  el  título valor un guarismo muy superior a los novecientos mil  pesos                 convenidos”.7   

Por ende, nótese, no hubo perplejidad en los  sentenciadores  cuando  arribaron al conocimiento en cuanto a la responsabilidad  de  los  procesados.  De  esta  manera, ningún respaldo conceptual legitima las  afirmaciones  del  recurrente  y, en consecuencia, los postulados que plantea en  la   demanda   solo  pueden  resultar  equívocos,  razón  por  la  cual  será  inadmitida,  toda  vez que si de evidenciar yerros en  la  valoración  probatoria transcrita en precedencia se trataba debió acudir a  la   violación   indirecta  de  la  ley  sustancial  especificando  la  naturaleza  del  vicio   cometido,   esto   es,   si   de   hecho  o  derecho  (CSJ  AP, 27 Jul 2009, 31752),    pero   nada   de   lo    anterior    intentó.   Por   el   contrario,  se   desnaturaliza  la  esencia  de  la  violación    directa   al   intentar   polemizar   respecto   de   tal        apreciación,   pues  la  denuncia    de    esta   infracción   supone  la  cabal  aceptación  de  los  hechos  y  de  las pruebas  plasmada   por   el   juzgador,  lo  que  el  censor  omite  al  desconocer,  se  repite,   la   materialidad   de  estas  aristas.   

3.  En este caso, entonces, se vislumbra que  la  defensa  se  aparta  de  la  lógica  propia  del  recurso  extraordinario y  simplemente  pretende hacer prevalecer su inconformidad respecto de la sentencia  del  Tribunal,  ello sin mencionar la evidente confusión que tiene en cuanto al  rol  de  la  Fiscalía, el modo en que desconoce que la presunción de inocencia  es    de   aquellas   presunciones   iuris   tantum,  es decir, que admite prueba en contrario, y el alcance  errado  que  le  brinda al principio de carga dinámica de la prueba (CSJ AP, 31  Jul 2013, Rad. 40634), entre otras falencias.   

Por   último,   debe   decirse   que   la  prescripción  de  la  acción penal la solicita de manera llanamente aleatoria,  toda  vez  que  el  pedimento  no  lo  acompasa  con  la  lógica a la que ha de  someterse   una  denuncia  de  esta  clase  en  sede  extraordinaria8,  obviándose  además  que  con la ejecutoria de la resolución de acusación se interrumpe el  cómputo  respectivo  iniciando  de nuevo por un término equivalente a la mitad  del  máximo  de la pena imponible, sin que pueda ser inferior a cinco (5) años  (artículos  83  y  86,  inciso 2°, del Código Penal). Así, la mención de la  causal  de  extinción  sin  sustento  dialéctico  alguno,  no  supera  la mera  reseña.   

3. En estas condiciones, según se anticipó,  el  libelo será inadmitido al  tenor  de  los  artículos  212  y 213 de la Ley 600 de 2000, por carecer de los  presupuestos  mínimos  de  lógica  y  argumentación  que  darían  paso  a la  intervención de la Sala en sede extraordinaria.   

4.   Casación  oficiosa   

4.1. Ha venido considerando la jurisprudencia  de  esta  Corporación  que  en  aras  de  los  postulados  de  pronta  y eficaz  administración  de  justicia,  una vez inadmitida la demanda de casación, pero  advertida  una  irregularidad  que  atenta contra las garantías de los derechos  fundamentales  se  impone,  sin  necesidad  de  correr  traslado  al  Ministerio  Público,  el deber de subsanar el yerro de forma inmediata para así reparar el  agravio  inferido,  máxime  cuando  la  Constitución  y la ley le asignan a la  Corte  Suprema  de Justicia la función de efectivizar el derecho material (Cfr.  CSJ AP, 11 Nov 2009, Rad. 29137).   

4.2.  Ello se menciona al avizorarse del  estudio  del  expediente  que, no obstante la dinámica errada con la que trató  de  abordarse  el  tema  en  la  demanda,  en  efecto,  los  jueces de instancia  conculcaron  el  debido proceso al proferir sentencia condenatoria por el delito  de  falsedad  en documento privado (artículo 289 del Código Penal), pese a que  la acción penal ya se había extinguido.   

Recuérdese que con resolución de acusación  del  18  de  noviembre  de  2009, ejecutoriada el 7 de  diciembre             de             20109,  se  convocó  a juicio a los  procesados  por  esta  conducta  punible, la que para la época de los hechos se  encontraba  sancionada  con  pena  de  prisión  entre uno (1) y seis (6) años.  Ahora   bien,   ya   que,  conforme  con  la  noticia  criminis,  el  título  valor apócrifo se utilizó el  26   de  mayo  de  200110,   de   acuerdo   con   los  artículos  83  y 84 de la normatividad en comento, el término de prescripción  de  la  acción  penal  inició en esa fecha y equivale a seis (6) años, lo que  arroja  que  dicho  lapso  se cumplió el 26 de mayo de  2007,     momento  para  el  cual  las  diligencias aun se encontraban en fase  instructiva.   

4.3.  La  prescripción  es  un  fenómeno  objetivo  de  extinción  de  la  acción  penal contemplado en el artículo 82,  numeral  4°,  de  la  codificación en mención, que una vez verificado implica  para  el  Estado  la  pérdida  de  la  facultad  de  continuar  con el trámite  investigativo  o  de  juzgamiento  y de aplicar el ius  puniendi, al haber fenecido por el paso del tiempo. De  este  modo,  la  única decisión procedente luego de su configuración es la de  decretarla  y  ordenar la consecuente cesación de procedimiento, como en efecto  se  declarará  en la parte resolutiva de este proveído, para así salvaguardar  las   garantías  fundamentales  de  los  implicados.   

Valga  aclarar  que  esta  determinación no  cobija  el  injusto de fraude procesal, pues atendiendo que ostenta el carácter  de  delito de conducta permanente, sus efectos persisten hasta tanto el servidor  público  permanezca en error (CSJ AP, 11 Dic 2013, Rad. 42028), instante que en  el        sub        examine       correspondería  al  12 de junio de 2003, al tratarse de la fecha en  la  cual el Juzgado Quinto Civil Municipal de Barranquilla en primera instancia,  independientemente  de  las  consideraciones  sobre  la autenticidad del título  valor,  declaró  probada  la  excepción  de  inexistencia  de  la  obligación  contenida         en         el         mismo11.  Por  ende,  al  momento de  proferirse  la  acusación por este ilícito la acción penal aun estaba vigente  y  también lo está a la fecha, por virtud de la interrupción del cómputo del  término  prescriptivo,  bastando  con  remitirse  a  lo anotado con antelación  sobre el particular.   

4.4.  Como  consecuencia  de lo anterior, se  tiene  que  es  necesario  redosificar  la  pena  impuesta  a  los sentenciados,  resultando   para   el  efecto  procedente  realizar  la  disminución  punitiva  correspondiente  al  delito  cuya  prescripción se declara y en el monto fijado  por  los  juzgadores  de  instancia,  esto  es,  en  lo  atinente a CAMERO  ROCA  en seis (6) meses12  y respecto  de  FIGUEROA PÉREZ en dos (2)  meses13,  por  lo  que  la  pena definitiva que les será impuesta será de  cuarenta  (48) y doce (12) meses de prisión, respectivamente, quantum en el que  también  se  fija  la  pena  accesoria  de inhabilitación para el ejercicio de  derechos y funciones públicas.   

4.5.  De  otra  parte, ya que desde el 20 de  enero  del  año  en curso entró en vigencia la Ley 1709 de 2014, que reformó,  entre  otras  disposiciones,  las referentes a los mecanismos sustitutivos de la  pena  privativa  de  la libertad y aquellas relacionadas con la concesión de la  prisión  domiciliaria  como  sustitutiva  de  la  prisión,  se  hace necesario  verificar  si  en  virtud  de la casación oficiosa del fallo y del principio de  favorabilidad  de  la ley penal, tal modificación normativa tiene incidencia en  la  situación  del  condenado  JAIME JOSÉ CAMERO ROCA  (CSJ SP, 05 Sep 2001, Rad. 13000).   

En  este  orden  de  ideas  se  tiene  que  tratándose  de  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución de la pena, el  artículo  63  del Código Penal, con la modificación introducida a través del  artículo 29 de dicha normatividad, prevé lo siguiente:   

“Artículo  63.  La ejecución de la pena  privativa  de  la  libertad  impuesta  en sentencia de primera, segunda o única  instancia,  se  suspenderá  por  un  periodo  de  dos (2) a cinco (5) años, de  oficio  o  a  petición  del  interesado,  siempre  que concurran los siguientes  requisitos:   

1. Que la pena impuesta sea de prisión que  no exceda de cuatro (4) años.   

2.  Si  la  persona  condenada  carece  de  antecedentes  penales  y  no  se trata de uno de los delitos contenidos (sic) el  inciso  2°  del  artículo  68 A de la Ley 599 de 2000, el juez de conocimiento  concederá  la  medida  con base solamente en el requisito objetivo señalado en  el numeral 1 de este artículo.   

3.   Si   la   persona   condenada  tiene  antecedentes   penales   por  delito  doloso  dentro  de  los  cinco  (5)  años  anteriores,   el   juez  podrá  conceder  la  medida  cuando  los  antecedentes  personales,  sociales  y  familiares  del sentenciado sean indicativos de que no  existe necesidad de ejecución de la pena […]”.   

Ahora bien, los tres principios básicos para  la  aplicación  del apotegma de favorabilidad son: i)  sucesión  o  simultaneidad  de  dos  o más leyes con  efectos  sustanciales  en  el  tiempo, ii)  regulación  de  un  mismo  supuesto de hecho, pero que conlleva a  consecuencias         jurídicas         distintas,        y        iii)     permisibilidad   de   una  disposición  respecto  de  la otra. (CSJ AP, 20 Nov 2013, Rad. 42111). Bajo esa  perspectiva,   fulge  diáfano  que  la  modificación  normativa  transcrita  e  incorporada  al  artículo  63  del Código Penal, resulta más favorable que la  hipótesis  hermenéutica consagrada previamente en la redacción original de la  Ley           599          de          200014,  dando lugar, de contera, a  su aplicación en este caso.   

En  estas  condiciones,  ya  que  la  pena  impuesta  al  citado es de cuarenta y ocho (48) meses de prisión, se cumple con  el  factor  objetivo  demandado  en  el  nuevo  precepto, lo que aunado a que no  milita  en la foliatura prueba referente a la existencia de antecedentes penales  en  su  contra,  deriva  en  la  concesión  de la suspensión condicional de la  ejecución de la pena a su favor.   

En  ese  orden,  la  ejecución  de la pena  privativa  de  la  libertad de CAMERO ROCA se   suspenderá   por   el  término  de  tres  (3)  años,  previa  suscripción  de  acta  compromisoria  que  contemple  el  cumplimiento  de  los  requisitos  relacionados en el artículo 65 del Código Penal, y el otorgamiento  de  una  caución  por  un (1) salario mínimo legal mensual vigente a favor del  juzgado de conocimiento, quien estará a cargo de lo pertinente.   

Las  demás  determinaciones  del  fallo se  mantendrán incólumes.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,  administrando justicia en nombre de la República y por autoridad  de la ley   

R E S U E L V E  

1.  CASAR  DE  OFICIO Y PARCIALMENTE el fallo recurrido.   

2.   DECLARAR  PRESCRITA  la  acción  penal  respecto del delito de  falsedad  en  documento privado en favor de JAIME JOSÉ  CAMERO  ROCA  y  MARÍA  DEL  CARMEN  FIGUEROA  PÉREZ. En consecuencia, ORDENAR  LA  CESACIÓN  DE PROCEDIMIENTO en  cuanto esta conducta punible.   

3.    FIJAR  la  pena principal de prisión impuesta a JAIME  JOSÉ CAMERO ROCA en cuarenta y ocho  (48)  meses  y  a  MARÍA  DEL  CARMEN FIGUEROA PÉREZ  en  doce  (12) meses, lapso en el cual se fija la pena  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas.   

4.   CONCEDER  la  suspensión  condicional de la pena a JAIME   JOSÉ   CAMERO   ROCA,  previa  la  suscripción  de  diligencia  de compromiso y el otorgamiento de caución por un  (1)   salario   mínimo  mensual,  para  lo  que  se  comisiona  al  Juzgado  de  conocimiento.   

5.  PRECISAR  que las restantes decisiones adoptadas en el  fallo impugnado se mantienen incólumes.   

6. INADMITIR   la   demanda  de  casación  presentada  por  el defensor de JAIME JOSÉ CAMERO ROCA  y  MARÍA DEL CARMEN FIGUEROA  PÉREZ.   

Contra  la  presente  decisión  no procede  ningún recurso   

Comuníquese,  devuélvase  al  Tribunal de  origen y cúmplase   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Folio 180 y s.s cuaderno original 1   

2  Fl. 209 y s.s c.o 1   

3  Fl. 60 y s.s c.o 2   

4  Fl. 24 y s.s cuaderno Tribunal   

5  De  acuerdo  con  el  principio  de limitación, a la  Corte  no  le es dable entrar a complementar la censura, desentrañar su sentido  o  corregir  sus  defectos  a  fin  de concluir que el libelo contiene todos los  presupuestos formales que permitan abordar su estudio de fondo.   

6  Fl. 32 cuaderno Tribunal   

7  Fl.   3   sentencia  primera  instancia/Fl.  62  c.o  2   

8  La prescripción de la acción penal ha de proponerse  mediante  la  causal  tercera  del  artículo  207  de  la  Ley 600 de 2000, por  nulidad,  y  desarrollarse bajo los parámetros de la causal primera ya bien sea  por  violación  directa  o  indirecta de la ley sustancial (Cfr. CSJ AP, 28 Nov  2012,  Rad.  40047;  CSJ  SP,  11  de  Sep 2013, Rad. 40204; entre otras).    

9  En esta fecha cobró ejecutoria la decisión de 26 de  octubre  de 2010, por medio de la cual se repuso la resolución de acusación en  cuanto  Juan  Guillermo  Ruíz  Vitoria  y  se  declaró  desierta la apelación  respecto de los otros coacusados (Cfr. anverso Fl. 211 c.o 1)   

10  Cfr. Fl. 1 y s.s c.o 1   

11  Cfr.   Fl.   44   c.o   1   

12  Cfr. Fl 36 cuaderno Tribunal   

13  Cfr. Fl. 68 c.o 2   

14  “Art. 63.- La ejecución de la pena privativa de la  libertad  impuesta  en  sentencia  de  primera,  segunda  o única instancia, se  suspenderá  por  un  periodo  de  dos  (2)  a  cinco  (5)  años, de oficio o a  petición  del interesado, siempre que concurran los siguientes requisitos […]  1.  Que  la  pena impuesta sea de prisión que no exceda de tres (3) años […]  2.  Que los antecedentes personales, sociales y familiares del sentenciado, así  como  la  modalidad y gravedad de la conducta punible sean indicativos de que no  existe necesidad de ejecución de la pena…”.     

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