SP14955-2016(47524)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado ponente  

SP14955-2016  

Radicación N° 47.524  

(Aprobado  acta N°  330)   

Bogotá, D. C., diecinueve (19) de octubre de  dos mil dieciséis (2016).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

La  Corte decide de fondo sobre la demanda de  casación  presentada  por  el  defensor  de Yolanda de  Jesús  Vanegas  Oquendo  contra la sentencia proferida  el  8 de septiembre de 2015 por la Sala Penal del Tribunal Superior de Cali, que  confirmó,  con  modificaciones,  la  emitida el 17 de septiembre de 2014 por el  Juzgado  12  Penal  del Circuito de la misma ciudad, por cuyo medio la condenó,  en calidad de coautora, del delito de estafa agravada.   

HECHOS     Y     ACTUACIÓN    PROCESAL  RELEVANTE   

1.  La cuestión fáctica fue sintetizada por  el  a  quo en los siguientes  términos:   

La extinta sociedad MOLINOS DEL CAUCA S.A.,  que  tenía su domicilio en el municipio de Santander de Quilichao (Departamento  del  Cauca),  pero  con operatividad comercial en ésta ciudad [Cali], a través  de  su  representante  legal  LUIS  GERMÁN OSORNO CALERO, solicitó ante varias  entidades  crediticias  y  financieras,  entre  los  que  se encuentran el Banco  Santander,  Bancolombia, Banco Agrario, Corporación Financiera Colombiana S.A.,  créditos  y  prórrogas  de los mismos, presentando para su aprobación estados  financieros  que  no  correspondían a la situación económica real y cierta de  la empresa.   

Así,  producto  del ardid materializado en  los  estados  financieros,  en  las  fechas  del  24 de diciembre de 2003, 26 de  febrero,  13  de octubre y 16 de diciembre de 2004, y 17 de febrero, 21 de abril  y  9  de  junio  de  2005,  el Banco Santander aprobó con destino a MOLINOS DEL  CAUCA  S.A.,  desembolsos  por  valor total de nueve mil ochocientos veintinueve  millones   quinientos   cuatro   mil  ciento  veintiséis  pesos  (9.829.504.126  (sic)).   

A  su  vez,  Bancolombia  S.A. y Corfinsura  (sociedades  fusionadas),  realizaron  desembolsos  por  valor de diecinueve mil  trescientos   sesenta   y  cinco  millones  quinientos  cincuenta  y  nueve  mil  seiscientos noventa y cinco pesos ($19.365.559.695).   

Asimismo,    Corficolombiana,    hizo  otorgamientos  de  cupos o créditos por valor de dos mil quinientos millones de  pesos  ($2.500.000.000),  de  los que MOLINOS DEL CAUSA S.A., solamente llegó a  utilizar  o a endeudarse por un total de dos mil ciento treinta y nueve millones  de  pesos  ($2.139.000.000); con renovaciones durante los años 2001, 2002, 2003  y  2004,  pero  sin  renovación  para  el  año  2005, al establecerse que para  diciembre  de  2004,  existían  algunas  diferencias en los estados financieros  presentados por Molinos del Cauca S.A.   

Fusionadas   Corficolombiana   S.A.   y  Corporación  Financiera  del  Valle  –Corfivalle-.  para  el  mes  de  enero  de  2006, se determinó que  Molinos  del  Cauca S.A., les adeudaba la suma de cuatro mil novecientos sesenta  y nueve millones de pesos ($4.969.000.000).   

De todo lo anterior, se estableció que los  estados  financieros  fueron  firmados por el representante legal de Molinos del  Cauca  S.A.,  señor  LUIS GERMÁN OSORNO CALERO, aunque preparados y elaborados  por  la contadora CLARA ISABEL RODRÍGUEZ DÍEZ y certificados por los revisores  fiscales  principal  y suplente, en su orden, RODRIGO DE JESÚS PALACIOS GARCÍA  y    YOLANDA    DE    JESÚS    VANEGAS   OQUENDO.1   

2. Tras la denuncia formulada, a través de  apoderado,   por   la   representante   legal  del  Banco  Santander2, el 23 de mayo  de   2006   la   Fiscalía  Séptima  Seccional  de  Cali  declaró  abierta  la  instrucción3  y  dispuso  la  vinculación mediante indagatoria, entre otros, de  Yolanda   de   Jesús   Vanegas   Oquendo.   

3. Dicha diligencia se llevó a cabo el 18 de  enero  de 2007, oportunidad en la que a la sindicada se le endilgó el delito de  falsedad  ideológica  en  documento  privado,  ante  lo cual ella manifestó su  intención   de  acogerse  a  sentencia  anticipada4, lo cual hizo efectivamente el  16         de         marzo         siguiente5.   

4. Con ocasión de las copias compulsadas por  el  Juez  Diecisiete Penal del Circuito de Cali en el fallo respectivo, para que  ella  también  fuera  investigada  por  el punible de estafa (artículo 246 del  Código  Penal), el 9 de mayo de 2008 fue nuevamente indagada por dicho reato en  su  modalidad agravada –por  la  cuantía-,  conducta  frente  a  la  cual  se  declaró inocente6.   

5. El 23 de abril de 2009, el ente instructor  se  abstuvo  de  definir  la  situación  jurídica  de  la procesada y declaró  clausurado       el      ciclo      instructivo7.   

6.  El  mérito del sumario se calificó con  resolución   de   del  31  de  marzo  de  2010,  por  cuyo  medio  Yolanda  de  Jesús  Vanegas  Oquendo, fue  acusada  en  calidad  de  presunta  coautora  del  delito de estafa agravada, en  concurso                  homogéneo8.   

7.    La    defensa    de   Vanegas      Oquendo      –y de otros coprocesados- interpusieron  recurso  de  apelación  contra el pliego de cargos, pero el 12 de enero de 2011  la   Fiscalía   Doce   Delegada   ante  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá  lo  confirmó9.   

8. El 10 de marzo sucesivo el Juzgado Segundo  Penal  del  Circuito  de Cali avocó el conocimiento del asunto y dispuso correr  el  traslado  de  que  trata  el artículo 400 de la Ley 600 de 200010.   

9. La audiencia preparatoria se llevó a cabo  el      23      de      julio      de      201211  y,  previo  a  que  cobrara  ejecutoria  el  auto del 13 de febrero de 2013, por cuyo medio, inicialmente, se  fijó  el  19  y 21 de marzo siguientes, como fechas para llevar a cabo la vista  pública           de           juzgamiento12,  la  acusada  Vanegas   Oquendo,   coadyuvada   por  su  defensora,  manifestó  su deseo de someterse a sentencia anticipada13,  lo  cual  tuvo   lugar   el  9  de  octubre  del  mismo  año14.   

10.  Mediante sentencia del 17 de septiembre  de   2014,   del   Juzgado   Doce  Penal  del  Circuito  de  Cali,  Yolanda  de  Jesús  Vanegas  Oquendo  fue  declarada  penalmente  responsable  del  delito  de estafa agravada, en concurso  homogéneo  (artículos  246  y 267.1 del Código Penal) y condenada a las penas  principales  de  cincuenta y un (51) meses y veinte (20)  días de prisión  y  trescientos sesenta y seis (366) salarios mínimos legales mensuales vigentes  de  multa,  así  como  a  la  accesoria de inhabilitación para el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas por igual lapso de la sanción privativa de la  libertad.  Igualmente,  le  negó la suspensión condicional de la ejecución de  la    pena    y    la    prisión    domiciliaria15.   

11.  Dicho  fallo  fue  impugnado  por  la  procesada  y  su  defensora,  y  modificado, parcialmente, el 8 de septiembre de  2015,  por  la  Sala  de  Decisión  Penal  del Tribunal Superior de Cali, en el  sentido  de  concederle  a  Vanegas Oquendo    la    prisión    domiciliaria.    En   todo   lo   demás   fue  confirmado.16.   

12.  Contra  esa providencia, la misma parte  interpuso  el  recurso  extraordinario  de casación17   y   un   nuevo   defensor  presentó     la     demanda     correspondiente18,   la   cual  fue  admitida  mediante  auto  del  22 de febrero del año en curso19.   

13.  El  22  de  junio  pasado el Procurador  Segundo   Delegado   para   la   Casación   Penal   rindió   el   concepto  de  rigor20.   

LA DEMANDA  

Tras identificar los sujetos procesales y la  sentencia  recurrida, reproduce la cuestión fáctica, como fue concebida por el  juez  de  primera  instancia,  y compendia el devenir procesal, luego de lo cual  postula  una  censura  al  amparo  de  la  causal  primera,  cuerpo primero, del  artículo  207  de  la  Ley  600  de  2000,  en  la que acusa la interpretación  errónea  de  los  artículos 356.5 de la Ley 906 de 2004 y 40, inciso 5º de la  Ley 600 de 2000.   

A  juicio  del  censor,  se  «fijó  un alcance y sentido diverso a la diminuente penológica por  aceptación  de  cargos  en  la  fase del plenario, porque habiendo seleccionado  adecuadamente  la norma para solucionar el caso que nos ocupa, la aplicó con un  entendimiento  equivocado  de  lo  que  constituye el monto a rebajar en caso de  sentencia  anticipada,  asimilable  a  la  luz  de  la  ley (sic) 906 de 2004 al  allanamiento    a    cargos    por    principio   de   favorabilidad»21.   

Destaca  que  los jueces de primer y segundo  grado  coincidieron en reconocer que, por virtud del principio de favorabilidad,  la  aceptación  de  cargos ocurrida en la etapa de juzgamiento de casos regidos  por  la  Ley  600  de  2000,  se  gobierna  por  el  canon  356.5 del Código de  Procedimiento  Penal  de  2004,  y  que,  de acuerdo con la jurisprudencia de la  Corte  Suprema de Justicia, «(i) si la aceptación de  cargos  opera  entre la indagatoria y el cierre de la investigación, la pena va  de  la tercera parte más un  día en el mínimo hasta la  mitad  en  el máximo y si (ii) la aceptación de cargos, opera en el juicio, la  disminución  va  de  una  sexta  parte  más   un   día   hasta   la   tercera  parte,  lo  cual  debe  hacerse hasta antes de que el  auto  que fije fecha para la audiencia pública se encuentre en firme, porque en  sentir  de  la H. Corte, con posterioridad a aquél evento, no es posible dictar  sentencia  anticipada  con una disminución penológica, en tanto, lo contrario,  comportaría        crear       una       tercera       oportunidad.»22         (Subrayas y negrillas originales).   

No   obstante,   advera,  el  a  quo solo le rebajó una sexta parte de  la  pena  a  su  asistida (10 meses y 10 días), inaplicando el referido límite  mínimo,  y  el  ad quem, por  su  lado,  le  dio  una intelección errada al aludido canon 356.5 pues señaló  que  la  rebaja  a ser obtenida por la acusada, por haberse sometido a sentencia  anticipada  en  la  fase del juicio, era de «hasta en  una  tercera  (1/3)  parte  sin  que  sea  menor  a  una sexta (1/6)»23.   

Tal  postura  de  los  juzgadores,  insiste,  desconoció  que  el  descuento  punitivo oscilaba entre una sexta parte más un  día  –no una sexta parte-  y una tercera parte.   

Como  quiera que su prohijada aceptó cargos  mediante  memorial  del  4  de  marzo de 2013 y el auto que fijó fecha para dar  inicio  a la audiencia pública de juzgamiento data del 9 de octubre de 2013, lo  que,   en   términos  del  fallador  unipersonal  reportó  una  «significativa   economía  en  la  actividad  estatal  orientada  a  demostrar   la   responsabilidad   penal»24,  la rebaja  de  pena  ha  debido  efectuarse  partiendo  de una sexta parte, más un día, y  hasta  una  tercera  parte  y  no  de  una  sexta parte, como equivocadamente lo  estimó  el  juez  plural,  al señalar que la aceptación de responsabilidad se  dio en el último momento procesal.   

Opina  que,  en  virtud  del  principio  de  favorabilidad,  si  el  artículo 352 de la Ley 906 de 2004 admite una rebaja de  una   tercera  parte,  incluso,  cuando  la  manifestación  de  aceptación  de  responsabilidad  se  produce  antes  de que el acusado sea interrogado al inicio  del  juicio  oral,  esa  cantidad de descuento también debe favorecer al que lo  hace  antes del inicio de la audiencia pública de juzgamiento en el régimen de  la Ley 600 de 2000.   

En  criterio  del  jurista,  «no  resulta  admisible  y  justificable, hacer una distinción, por  cierto  odiosa,  entre  quien  acepta  cargos  unilateralmente  en  la  fase del  plenario  a  quien  preacuerda  en  la  misma  fase,  incluso en un estadio más  avanzado,  para  otorgarle  al  segundo un mayor descuento punitivo (una tercera  parte),  incluso,  pese a que éste aligere en menor medida el esfuerzo procesal  que  el  primero porque lo hace ya iniciado (sic) la audiencia de juicio, porque  ambas  figuras son desarrollo de una política criminal cuya finalidad es lograr  mayor  eficiencia  y  eficacia  en  la aplicación de justicia (…)»25, sobre todo si, como en este  caso,  se  avenía  un  juicio  que,  por lo voluminoso del proceso, auguraba un  «amplio  debate  y  esfuerzo  probatorio»26, pero que, ante la admisión  de  responsabilidad  por  parte  de  la  implicada,  se  tradujo, a voces de las  instancias,  en  una  significativa  economía  en la actividad estatal que, por  ende, merece un descuento de una tercera parte de la pena.   

Para  cerrar,  afirma  que,  «la  sola rebaja de la sexta parte ya per se, desconoce el principio  de  legalidad y adicional a ello, ignora el sentido y utilidad de la norma, esto  es,  el  thelos  de  la  misma,  porque  entonces,  la rebaja de una sexta parte  solamente,  no  significaría  nada  distinto a que la aceptación unilateral de  cargos  en nada hubiera facilitado la pretensión punitiva del Estado, que no es  nuestro  caso, y que se acompasa por cierto, de mejor manera, con situaciones ya  resueltas  al  interior  del  mismo  proceso, como es el caso de los Sres. Clara  Isabel   Rodríguez   y   Rodrigo   de   Jesús   Palacio   García.»27   

Solicita   casar   el  fallo  impugnado  y  redosificar  la pena, de acuerdo con «los límites de  rebaja  que  oscilan  entre una sexta parte más un día hasta la tercera parte,  conforme  a  la  relevancia  en  la  economía procesal que produjo la sentencia  anticipada.»28   

CONCEPTO DEL MINISTERIO PÚBLICO  

El  Procurador  Segundo  Delegado  para  la  Casación  Penal  solicita casar parcialmente la sentencia impugnada para, en su  lugar,  dictar  fallo  «que  proteja el principio de  favorabilidad,  fijando  y  tasando  la condena dentro del marco legal permitido  para       ello»29.   

Según el funcionario, corresponde establecer  si  los  falladores  violaron  la  ley sustancial «al  interpretar  erróneamente preceptos del artículo 256 numeral 5 de la ley (sic)  906  de  2004 y artículo 40 inciso 5 de la ley (sic) 600 de 2000, por cuanto al  momento  de  individualizar la pena a imponer se le concedió la mínima rebaja,  siendo  que  la  procesada  se  acogió  a cargos en sede del juicio»30.   

Previa   referencia  normativa31     y  doctrinal32  acerca  del  debido  proceso, la función de administrar justicia,  atendiendo  el  criterio  de  prevalencia  del  derecho  sustancial –artículo  228  de  la  Constitución  Política-,  el  papel  del  funcionario  judicial  como garante de los derechos  fundamentales  y  los  principios  de  legalidad,  presunción  de  inocencia  y  favorabilidad,  se  refiere a la coexistencia de dos sistemas procesales penales  (Ley  600  de  2000  y  Ley  906 de 2004) que admiten la justicia premial y, por  ende,  descuentos  punitivos  que  imponen  el  deber  de  aplicar la norma más  benigna al procesado, aun cuando sea posterior.   

A   continuación,   alude  al  valor  del  precedente   judicial   de   la   Corte   Suprema   de   Justicia   (CSJ  SP,  1  feb. 2012, rad. 34.853) y al  carácter  análogo  entre  la  sentencia  anticipada de que trata la Ley 600 de  2000  y  el  allanamiento  a  cargos  de  la  Ley  906  de  2004, así como a la  obligación  de  preferir  el  precepto que ofrezca un tratamiento punitivo más  benigno    (CSJ,    SP.    9    oct.   2013,   rad.  35.962).   

Frente  al  caso  concreto,  recuerda que la  acusada,  a  través  de su defensor, el 4 de marzo de 2013 presentó un escrito  manifestando  su  intención de acogerse a sentencia anticipada, momento para el  cual  no  había  iniciado  el  juicio oral, acto que, por representar un ahorro  procesal  -consideración  admitida  por  las instancias-, debió reportarle una  rebaja  de  hasta  la  tercera  parte,  de  acuerdo  con la Ley 906 de 2004, sin  embargo  «al  momento  de verificar el acogimiento a  sentencia  anticipada  se  impartió  legalidad  y sólo concedió el mínimo de  rebaja     como     beneficio     pudiendo     ser    éste    mayor»33.   

En criterio del representante de la sociedad,  «la  judicatura  no determinó ni expuso los motivos  de    no    acoger   la   favorabilidad»34, razón por  la  cual,  por  virtud  de  ese  principio y el de igualdad ante la ley, se debe  redosificar  la  pena  considerando  que  la colaboración con la justicia de la  encartada     fue     significativa     y     que    la    norma    –no  indica cuál- faculta al juez para  moverse  entre una sexta parte más un día y hasta la tercera parte, lo que fue  desconocido por el Tribunal.   

CONSIDERACIONES  

1.  La  solución  del  problema  jurídico  planteado  por el demandante amerita ser abordado desde dos aristas. De un lado,  es  indispensable  verificar,  si  como lo argumenta el defensor, los juzgadores  vulneraron  los  principios  de  legalidad y favorabilidad al tasar el descuento  punitivo  a  que  tiene  derecho  la  procesada  por razón de su sometimiento a  sentencia  anticipada,  por  fuera  de  los  límites  legales y, de otro, si es  posible   conceder,   en   el   caso  concreto,  una  rebaja  mayor  al  mínimo  posible.   

1.1. Frente al primer aspecto, inicialmente,  se   impone   recordar  que,  es  pacífica  la  jurisprudencia  que  indica  la  posibilidad  de  aplicar  favorable  y retroactivamente las rebajas de pena que,  dentro  del sistema procesal premial de la Ley 906 de 2004 se establecieron como  compensación  por  el  allanamiento  a cargos y la asunción de responsabilidad  negociada  –acuerdos-,  a  asuntos  regidos  por  la  Ley  600 de 2004, cuando quiera que el investigado se  haya  acogido  a  sentencia  anticipada,  por considerar que ésta constituye un  instituto  jurídico  procesal de efectos sustanciales, similar a aquellos otros  mecanismos  de  terminación anticipada del proceso del Código de Procedimiento  Penal de 2004.   

Así,  pese a que en una primera oportunidad  (CSJ  SP,  23  ago.  2005,  rad.  21.954),  la  Sala  de  Casación Penal había descartado la virtualidad de  asimilar  ambas  figuras  jurídicas,  en la sentencia CSJ SP, 8 abr. 2008, rad.  25.306,  mayoritariamente,  se  adoptó  la  postura  recién  reseñada  en los  siguientes términos:   

Ante  la  coexistencia  de  dos  sistemas  jurídico-procesales  distintos  se  presentan  varias  inquietudes:  en  primer  lugar,  si  es  procedente  la  favorabilidad  en  la  simultaneidad  de  normas  procesales;  y,  en  segundo  lugar,  si  es  procedente  aplicar,  por  vía de  benignidad,  disposiciones de la ley 906 del 2004 a casos regidos por la ley 600  del 2000, siendo sus instituciones de tan diversa naturaleza.   

(…)  

En conclusión, como lo expuso el Ministerio  Público,  las  normas  que  regulan  la  reducción  de  la pena tienen efectos  sustantivos,  pues disciplinan la libertad personal del procesado. Por lo tanto,  el  inciso  primero  del  artículo 351 de la ley 906 del 2004, ab initio, puede  ser  aplicado retroactivamente a situaciones gobernadas por la ley 600 del 2000,  en virtud del postulado de la favorabilidad.   

(…)  

Según los artículos 206 de la ley 600 del  2000  y  180  de  la  ley 906 del 2004, la casación penal tiene como una de sus  finalidades  la unificación de la jurisprudencia nacional, entre otras razones,  para  garantizar  principios  como  los  de  igualdad y de previsibilidad de los  ciudadanos  frente  a  la  ley,  propósito  que  se erige en baluarte desde los  albores del recurso en Colombia.   

(…)  

En  el  caso  que  ocupa la atención de la  Sala,  resulta  más  cara  al  ser  humano  la  interpretación  que permite la  aplicación  retroactiva, por vía de favorabilidad, del artículo 351 del nuevo  Estatuto procesal.   

Reconoce   esta  decisión  que  en  esta  modalidad  de  Estado, pueden coexistir interpretaciones diversas sobre un mismo  punto  de  derecho,  en  cuyo caso para garantizar el principio de igualdad y la  efectividad  misma  del  principio  de favorabilidad, debe primar la opción que  más  identifique  los  postulados del sistema jurídico vigente, que en nuestro  caso  y  según  los  artículos 1,6, 7, 93 de la Constitución Política, es el  reconocimiento  de  la  dignidad  humana, a partir de la libertad y la igualdad.   

(…)  

Lo  anterior  para  indicar  que  es con la  figura  del  allanamiento a cargos que la sentencia anticipada guarda similitud,  en  donde  entre  el  imputado  y  la  fiscalía  no  ha  mediado consenso y las  consecuencias  de  ese  acto  unilateral libre y voluntario no dependen sino del  juez   dentro   del   marco   de   movilidad   que  la  ley  confiere  hasta  la  mitad-.   

Desde  esta  observación sí parece que la  invocación  al  principio  de  favorabilidad es correcta, porque el supuesto de  hecho  es idéntico: se trata de un ciudadano que admite su culpabilidad en unos  hechos  y  releva  al  Estado  del  esfuerzo  de  la demostración probatoria en  juicio;  en  las  dos  situaciones la pena no se acuerda, literalmente hablando,  porque  aquella  se  dosifica  por  el  juez,  conforme  a los criterios para su  fijación  y  dentro  del  marco  de  movilidad que le confiere el artículo 351  ejusdem,  en  ninguno  de los dos eventos se pactan situaciones procesales sobre  la  libertad,  como  subrogados  penales;  es decir, el fiscal no acuerda con el  imputado,  la  alegación  de culpabilidad de aquél, previo conocimiento de los  cargos  formulados  por  la fiscalía,  lo pone en directa relación con el  juez,  no  con el fiscal, con quien no se estima ni pena, ni subrogados, esto es  lo    que    ocurre    también    con   la   sentencia   anticipada.   

De  esta  manera, se determinó que, aunque  por  disposición  de  los  artículos 29 de la Constitución Política y 6º de  las  leyes  906  de  2004  y  600  de 2000, la ley penal rige para las conductas  cometidas  durante  su  vigencia,  el  principio  de  favorabilidad –de   raigambre  igualmente  superior-  impone  seleccionar la disposición más benigna entre las hipótesis normativas  consagradas   en   uno  y  otro  ordenamiento  jurídico,  en  tanto  prevea  la  consecuencia   jurídica  más  benéfica  al  procesado,  que,  para  el  caso,  indudablemente,  resulta  ser la descrita en el Estatuto Adjetivo Penal de 2004,  habida  cuenta  que  contrae una rebaja de pena ampliamente superior35.   

Ahora,  en  aras  de  definir  el  monto de  descuento  susceptible  de  ser  aplicado, según se trate de las diversas fases  procesales   en   que   se   haya   hecho   la   manifestación   unilateral  de  responsabilidad,  la  Corte  ha  acudido al referente normativo de la Ley 906 de  2004,   para,  enseguida,  hacer  las  equivalencias  respectivas,  de  cara  al  sometimiento  a sentencia anticipada en cada una de las etapas del rito procesal  de 2000.   

Es  así  que,  en  cuanto hace al régimen  procesal  de  2004,  son  tres los escenarios en que es viable el allanamiento a  cargos.   

Un   primer   momento  corresponde  a  la  aceptación   de   responsabilidad   en  la  audiencia  de  formulación  de  la  imputación,  caso  en  el  cual  el  descuento  es de hasta la mitad de la pena  imponible   (artículos   288-3   y   351).   En   cambio,   si  la  afirmación  autoincriminatoria  del  inculpado se produce en la audiencia preparatoria, ella  comporta  una rebaja de hasta una tercera parte de la pena (artículo 356-5). Y,  si  el allanamiento se concreta al inicio de la audiencia del juicio oral, aquel  implica una rebaja de una sexta parte (artículo 367, inciso 2°).   

Mientras   tanto,   en   el   sistema  de  enjuiciamiento  penal  del 2000, el artículo 40 consagra únicamente dos etapas  en  las  que  es  posible  someterse a sentencia anticipada. Una que va desde el  instante   de   la   indagatoria  y  abarca  la  ejecutoria  del  cierre  de  la  investigación,  por  la  que es procedente un descuento de una tercera parte, y  otra  que  trasega  entre  la resolución de acusación y la ejecutoria del auto  que  fija fecha para la audiencia pública de juzgamiento y reporta un descuento  de una octava parte.   

Ahora,  como  el  juicio  de  favorabilidad  implicaba  crear  unas  reglas  de  correlación,  la  Sala  hizo las siguientes  equivalencias   (CSJ   SP.   28   may.   2008,  rad.  24.402):   

2.3.1  La aceptación de cargos en la  fase  de  instrucción,  esto  es,  desde  la  indagatoria  y  hasta antes de la  ejecutoria  del  cierre  de investigación (artículo 40, incisos 1° al 4°, de  la  Ley  600)  se corresponde con la aceptación pura de los cargos determinados  en  la  audiencia  de  formulación  de imputación (arts. 288.3 en conc. con el  351),  dejándose  en  claro  que  para esta etapa la menor rebaja será -por lo  menos-  de  una  tercera  parte más un día, para superar así el máximo de la  reducción  señalado  para  la  segunda oportunidad. Y no hay duda que ese plus  reductor  (así  sea  de  un  día) marca la diferencia favorable respecto de la  rígida   reducción   de   la   tercera   parte   reglada   para  la  sentencia  anticipada.   

2.3.2.   El  acogimiento  a  sentencia  anticipada  en  la  causa,  vale  decir, proferida la  resolución  acusatoria y hasta antes de la firmeza del auto que señala fecha y  hora  para audiencia de juzgamiento (artículo 40, inciso 5°, de la Ley 600) se  asimila  con  el  allanamiento a los cargos previsto en el artículo 356-5 de la  Ley  906  de 2004, atendida la correspondencia existente entre las dos fases del  proceso  dentro  de  las  cuales  se  lleva  a  cabo  la admisión, aclarándose  igualmente  que  en  esta oportunidad la menor rebaja  será  -por lo menos- de una sexta parte más un día,  para  de  esa  forma  superar  el tope máximo de la reducción prevista para la  tercera  ocasión.  Asimismo, no vacila el juicio para afirmar que aún frente a  la  recompensa  mínima,  ésta  se  muestra  abiertamente más ventajosa que la  octava (fija) prevista para la sentencia anticipada.   

Ahora,  si  bien  es  cierto que en la Ley  906/04  se prevé, como se reseñó atrás, que el acusado puede allanarse a los  cargos  en  el  juicio  oral  y hacerse acreedor a una recompensa punitiva de la  sexta  parte,  no lo es menos que para quien es juzgado por los cauces de la Ley  600/00  tal compensación de pena no tiene cabida porque no es posible que ya en  la  audiencia  de  juzgamiento  haga  manifestación  válida  de  acogimiento a  sentencia  anticipada,  dada  la  inexistencia  de una tercera oportunidad en el  trámite  de  la  actuación  procesal  por la ley anterior, como que la última  sólo  se  extiende  hasta antes de la ejecutoria del auto que fija fecha y hora  para la audiencia de juzgamiento (art. 40, inciso 5°, Ley 600).   

Súmese  a lo dicho que la persona juzgada  por  Ley  600  no puede aspirar a un premio punitivo por sentencia anticipada en  esa  audiencia final, pues ello comportaría crear un procedimiento especial que  desvertebraría   el   esquema   procesal  que  rige  la  actuación  (Ley   600/00).   (Subrayas  no  originales).   

Claramente,   al   armonizar  las  normas  pertinentes  de la Ley 906 de 2004 con la de la Ley 600 de 2000 y las rebajas de  pena  previstas  para cada una de las etapas procesales, es claro que la última  fase  contemplada  por  el primero de los ordenamientos mencionados, esto es, la  del  inicio del juicio oral, no tiene correspondencia con igual estadio procesal  de  la Ley 600 de 2000, lo que significa que el descuento previsto para esa fase  en  la  Ley  906  –de una  sexta  parte-  no puede ser aplicado favorablemente a los asuntos regidos por la  Ley 600, justamente, porque no tiene equivalente procesal.   

Si  ello  es  así,  es  palmario que, para  quienes  se hayan acogido a sentencia anticipada en el periodo comprendido entre  la  resolución  de  acusación  y  antes  de  que  cobre ejecutoria el auto que  señala  fecha  para  la audiencia de juzgamiento, según el criterio vigente de  la  Corte, la rebaja a conceder, por aplicación del principio de favorabilidad,  solo   puede   ser   tasada   entre  una  sexta  parte  más  un  día  y  hasta la  tercera  parte, y no entre una sexta parte y hasta una  tercera parte.   

Nótese que, no existiendo en la Ley 600 de  2000  esa tercera etapa para la aceptación de cargos -sí contemplada en la Ley  906  de  2004-,  es  decir, la del inicio del juicio oral, podría argumentarse,  a  priori,  que  no  sería  necesario   utilizar   el   criterio   de   más  un  día  para  diferenciar  entre  el  máximo  descuento  posible  de  la  segunda  fase  y  el  mínimo  de  la  tercera  etapa,  porque,  precisamente,  en  el  régimen procesal de 2000 no hay esta última oportunidad  procesal,  como  para  generar alguna suerte de convergencia entre el máximo de  la  segunda fase y el mínimo de la tercera, lo que, entonces, permitiría fijar  ese   extremo  superior  del  segundo  ciclo  en  el  monto  fijo  de  la  sexta  parte.   

Sin  embargo,  tal  intelección no resulta  adecuada,  si  se  considera  que  la  rebaja  de  una  sexta  parte,  única  y  exclusivamente,  está consagrada para la aceptación de cargos en el inicio del  debate  oral  de  la Ley 906 de 2004, además que, extender esa proporción a la  máxima  deducción posible para los que se sometan a sentencia anticipada en el  momento  previo  a  la  firmeza  de  la  decisión  que fija fecha para la vista  pública  de  juzgamiento,  resulta  claramente  pernicioso  al inculpado, en la  medida   que   se   vería   afectado   con   un   día   menos   de   descuento  punitivo.   

1.2.  Ahora  bien, a efecto de modular qué  cantidad  de  pena  es la que en el margen legal de rebaja debe ser concedida en  cada  caso,  la  Sala  ha  tenido  la oportunidad de señalar que, existe cierta  discrecionalidad  para  fijar  tal monto, dependiendo del mayor o menor grado de  colaboración   con   la   administración  de  justicia  y  el  menor  desgaste  jurisdiccional   en   el  cometido  del  esclarecimiento  de  los  hechos  y  la  declaración  judicial  de  culpabilidad, lo cual puede inferirse a partir de la  celeridad  o  tardanza  en  manifestar  la  voluntad  de terminar el proceso con  sentencia  anticipada,  el  ahorro  significativo  de  los  medios  y  el tiempo  indispensable  para  sacar  avante la pretensión punitiva estatal, de cara a la  complejidad  probatoria,  entre  otros  tópicos.   Así lo ha señalado la  Sala   (CSJ  SP,  29  jun.  2006,  rad.  24.529).    

En otros términos, una vez que el juez de  conocimiento  haya  individualizado  la  pena conforme al tradicional sistema de  cuartos,  debe  proceder  a  realizar  la  correspondiente rebaja, “atendiendo  factores  tales  como  –a  título  ejemplificativo–  la  eficaz  colaboración  para  lograr  los fines de justicia; la significativa  economía  en  la  actividad  estatal  de investigación; el que la ayuda que se  genere  con  la  aceptación de los cargos muestre proporción con la dificultad  probatoria;      el      que      –cuando   sea   del   caso–  se  facilite descubrir otros partícipes u otros delitos conexos;  el  que  no  se  dificulte  investigar otras conductas o partícipes , etc., sin  influir  en este momento los referentes tenidos en cuenta para individualizar la  sanción,    pues    ya   agotaron   su   función36”.   

Y  en  similar  sentido,  también ha sostenido (CSJ, SP, 5 nov. 2011,  rad. 36.502):   

Ahora   bien,   cuando   la  regulación  normativa,  aludiendo  a las rebajas de pena, les impone un ámbito de movilidad  (hasta  la  mitad, hasta la tercera parte) lo hace bajo un doble propósito: que  si  se  trata  de  preacuerdos  exista  el margen de negociación entre fiscal e  imputado,  y que en el evento del allanamiento sea el juez quien tenga el manejo  discrecional  de  tal  oscilante  reducción,  facultad  ésta  que –como    lo    ha    precisado    la  jurisprudencia  de  esta Sala- no puede obedecer a aspectos como la gravedad del  delito,  la  entidad  del  daño  causado,  la  naturaleza de las circunstancias  concurrentes,  etc.,  en la medida en que el uso de tales baremos ya se agotó a  la    hora    de   individualizar   la   pena   al   interior   del   respectivo  cuarto.   

Los factores a tener en cuenta para efectos  de  mayor  o menor aproximación al monto máximo de reducción deben obedecer a  criterios  post  delictuales,  tales  como  el alcance del aporte benéfico a la  investigación  en  aspectos  como  el  descubrimiento de otros partícipes o de  otras  conductas  punibles,  la  reparación  a  las víctimas, la mayor o menor  economía procesal originada en la aceptación de los cargos, etc.   

Ha sido justamente ésta última una de las  referencias  a  valorar  a  la  hora  de  concretar  el monto de la rebaja en el  allanamiento,  la  que unida a la colaboración en la búsqueda de la verdad que  genera  la  admisión  de  responsabilidad,  se  ofrecen como los referentes que  sirven  al  juez para tal misión. No es sólo el ahorro en el trámite procesal  lo  que apareja un significativo descuento punitivo; tan importante –o    más   que   aquél-   es   el  descubrimiento   de   la   realidad  material,  porque  sin  duda  una  oportuna  aceptación    de    cargos   facilita   en   grado   extremo   el   juicio   de  responsabilidad.   

2. Descendiendo al caso de la especie, en el  plenario  se  encuentra  acreditado que previo a que cobrara firmeza el auto que  señaló   fecha   para  la  audiencia  pública  de  juzgamiento,  Yolanda   de  Jesús  Vanegas  Oquendo  se  acogió  a  sentencia  anticipada, situación que, conforme al estatuto procesal  de  2000,  debía reportarle el descuento punitivo de una octava parte, previsto  en  el  artículo 40 ejusdem,  pero  que,  por razón de la aplicación favorable del canon 356.5 de la Ley 906  de   2004   estaba   llamada   a   prodigarle   una   rebaja   de   una sexta parte  más un día y hasta la tercera parte.   

En  cambio  de ello, aunque la sentencia de  primer   grado   revela   que  el  a  quo,  al  inicio,  tuvo  en  cuenta  ese  criterio  porque se apoyó en  jurisprudencia  de  la  Corte  (CSJ SP, 26 may. 2010,  rad.  28.856)  que expresamente así lo indicaba, más  adelante,  se  apartó  del  mismo, cuando abordó el ejercicio de dosificación  punitiva respectivo.   

Ciertamente,    tras    «reconocer  la  significativa  economía  en  la  actividad  estatal  orientada      a      demostrar     la     responsabilidad     penal»37,    consideró   justo  reducir  las penas  tasadas (62 meses de prisión y 439.2 salarios mínimos  legales    mensuales    vigentes)   en   una   sexta  parte,  como  consecuencia de la aplicación favorable  del  artículo  356.5 de la Ley 906 de 2004, proporción un día mayor a la que,  en  principio,  correspondía  otorgarle conforme a esa norma, de tal suerte que  la  pena  definitiva  a  descontar la tasó en 51 meses y 20 días de prisión y  366 s.m.l.m.v.   

Tal  postura  no  fue  modificada  por  el  Tribunal,  pues, ante similar reclamo al que ahora plantea la defensa en sede de  casación,  esa  autoridad también citó el precedente de la Corte aplicable al  caso  concreto  (CSJ  SP, 28 may. 2008, rad. 24.402 y CSJ SP, 29 jul. 2008, rad.  29.411),  pero  ratificó  el  criterio de su inferior consistente en rebajar el  que,  a su juicio, era el mínimo permitido: una sexta  parte,  agregando  que dicha cantidad resulta adecuada  teniendo   en   cuenta   que   «la  aceptación  de  responsabilidad  no  se dio en el primer momento procesal fijado para ello, sino  por  el  contrario, en su última oportunidad cuando ya se había fijado fecha y  hora     para     la     celebración    de    audiencia    pública»38.   

Así   las  cosas,  es  palmario  que  el  razonamiento  según  el  cual  la  rebaja  mínima permitida por la ley para el  sometimiento  a  sentencia  anticipada  en  el  interregno  comprendido  por  la  acusación  y la ejecutoria del auto que fija fecha para la diligencia de juicio  público,  es  de tan solo una sexta parte,    en    estricto    sentido,   es   lesivo   del   principio   de  legalidad.   

En efecto, si unos son los límites legales  para  fijar  dentro de ellos la cantidad de descuento de pena con ocasión de la  terminación   anticipada  de  la  actuación  generada  por  el  acogimiento  a  sentencia   anticipada   y   la   aplicación   favorable  del  artículo  356.5  ibidem,  los  juzgadores no  podían  apartarse  de  los  mismos,  así fuera por el escaso margen de un solo  día.   

Así las cosas, para el restablecimiento de  la   garantía   conculcada   a   la  señora  Vanegas  Oquendo  basta  reconocerle  ese día de descuento que  injustificadamente  le  quitaron  los jueces cognoscentes al momento de tasar la  pena.   

Ahora,  la defensa, adicionalmente, reclama  para su representada una rebaja superior a la mínima posible.   

No obstante, ello no es viable, debido a que  si  bien  la  sentencia  de  primera  instancia  expresamente  reconoció que el  acogimiento  a  sentencia anticipada comportó una colaboración significativa a  la  administración  de  justicia  por parte de la encartada, contribución que,  mirada     desde     la     óptica    del    thema  probandum   y  el  considerable  volumen  del  acervo  probatorio,  necesariamente  redundó  en eficiencia jurisdiccional, también lo  es  que  el Tribunal tuvo una razón plausible para no concederle a la encartada  un descuento más significativo.   

En  efecto, el ad  quem  consideró  que  la  acusada  no  merecía mayor  rebaja  punitiva  porque  no  expresó  su voluntad de renunciar al juicio en la  primera  oportunidad  destinada para ese efecto, concretamente, la del pliego de  cargos,  sino  la  inmediatamente  previa  a  la ejecutoria del auto que fija la  fecha  para  la  audiencia pública de juzgamiento, esto es, el último instante  antes  del  juicio,  razonamiento  este  que no se ofrece irreflexivo, injusto o  desequilibrado  de  cara  a  los factores que discrecionalmente deben tenerse en  cuenta  a  la  hora de definir el monto adecuado de aminoración punitiva.    

Así  las  cosas,  se  debe recordar que la  individualización  preliminar  de  las  penas de prisión y multa, por parte de  los  falladores,  arrojó  montos  de 62 meses y 439.2 salarios mínimos legales  mensuales  vigentes,  en  su  orden,  cantidades  a  las  que  se les aplicó un  descuento  de una sexta parte  para    un    total    de    51   meses   y   20   días   y   366   s.m.l.m.v.,  respectivamente.   

Como  la  rebaja  punitiva  debe  ser  de  una    sexta   parte   más   un   día,   la   pena   definitiva  de  prisión  se  fija  en  51 meses y 19 días.   

De  similar  manera,  dado  que  la  unidad  básica  de multa, en los términos del artículo 39 del Código Penal, es de un  s.m.l.m.v.      (CSJ     SP912-2016     y     CSJ  AP5904-2016)   y,   la  proporción  de  más  un  día  aplicable  a  la  pena de  prisión,   requiere   un  equivalente  en  cuanto  se  refiere  a  la  sanción  pecuniaria,  justamente,  en  aquella cantidad, esto es, en un (1) s.m.l.m.v. se  reducirá   la   sanción  pecuniaria,  para  un  valor  final  de  365 s.m.l.m.v.   

La  pena  accesoria, por su parte, lo será  por el mismo tiempo de la aflictiva de la libertad.   

En   el   sentido  indicado  se  casará,  parcialmente,  el  fallo  impugnado,  no  sin  antes advertir que, en lo demás,  dicha providencia permanece incólume.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de Justicia, administrando justicia en  nombre de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

Primero.  Casar   parcialmente   la  sentencia  del 8 de septiembre de 2015 de la Sala Penal del Tribunal Superior de  Cali,   en   el   sentido   de   fijar   las   penas  impuestas  a  Yolanda  de  Jesús  Vanegas  Oquendo,  en  51  meses  y  19  días  de  prisión,  365  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes  de  multa  y  51  meses  y  19  días de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones públicas. En lo demás, se mantiene incólume.   

Segundo.  Contra  esta decisión no procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Presidente  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Cfr.  folios 1015-1016 del  cuaderno original 23.   

2  Cfr.   folios  8-66  del  cuaderno  1.  Se  precisa  que, aunque el abogado dijo actuar también en nombre  del  Banco  de  Colombia,  en auto del 2 de mayo de 2006 se le negó personería  para  actuar  en relación con esa entidad financiera porque no aportó el poder  correspondiente  (Cfr. folio  70  ibidem). Posteriormente,  tras  la  presentación  de  demanda  de  parte  civil,  se  lo  reconoció como  apoderado  de  esa  institución  debido  a  que  allegó  el  mandato  de rigor  (Cfr.    folio    105  ibidem). En este punto, es  del  caso  resaltar que también se constituyeron en parte civil la Corporación  Financiera  de  Colombia  S.A.  (Corficolombiana  S.A.),  el  Banco  Agrario  de  Colombia S.A. y Molinos del Cauca S.A. en liquidación obligatoria.   

3  Cfr.   folios   109-114  ibidem.   

4  Cfr.  folios  236-243  del  cuaderno 9.   

5  Cfr.  folios  192-212  del  cuaderno  11. En el expediente obra constancia de la sentencia anticipada del 24  de  agosto  de  2006  proferida  por el Juzgado Diecisiete Penal del Circuito de  Cali  contra  la  acusada  por  el delito de «falsedad ideológica en documento  privado»,  por cuyo medio fue condenada a las penas de 36 meses de prisión y a  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de derechos y funciones  públicas.  En  dicha  providencia,  además, se compulsaron copias para ante la  fiscal  del  caso,  a  efecto de que investigara a la procesada por el delito de  estafa  (Cfr. folios 17-50  del cuaderno 14).   

6  Cfr.   folios   256-261  ibidem.   

7  Cfr.  folios  168-176  del  cuaderno 16.   

8  Cfr.  folios  69-191  del  cuaderno 18.   

9  Cfr.  folios  272-309  del  cuaderno 21.   

10  Cfr. folio 251 del cuaderno  20.   

11  Cfr.  folios  639-648  del  cuaderno 22.   

12  Cfr. folio 809 ibidem.   

13  Cfr.   folios   840-842  ibidem.   

14  Cfr.  folios 1005-1009 del  cuaderno  23.  Se  precisa  que en esa fecha se fijó el 27 y 28 de noviembre de  2013 para dar inicio a la audiencia pública de juzgamiento.   

15  Cfr.   folios  1015-1040  ibidem.   

16  Cfr.   folios  1078-1090  ibidem.   

17  Cfr.  folios  1107  y 1109  ibidem.   

18  Cfr.   folios  3-16  del  cuaderno 24.   

19  Cfr.  folio 4 del cuaderno  de la Corte.   

20  Cfr.    folios    6-17  ibidem.   

21  Cfr. folio 11 del cuaderno  original 24.   

22  Cfr. folio 12 ibidem.   

23  Cfr. folio 13 ibidem.   

24  Cfr. folio 14 ibidem.   

25  Cfr.    folios   14-15  ibidem.   

26  Cfr. folio 15 ibidem.   

27  Ibidem. Se precisa, en este  punto,  que  la  defensa  aportó  copia  simple  de  dos sentencias anticipadas  proferidas  en  contra  de  Clara  Isabel  Rodríguez  Díez y Rodrigo de Jesús  Palacio  García,  a quienes se les reconoció un descuento de una tercera parte  de  la  pena,  tras  haber  aceptado cargos en la fase del juicio, en procesados  tramitados conforme a la Ley 600 de 2000.   

28  Ibidem.   

29  Cfr. folio 17 ibidem.   

30  Cfr.  folio 9 del cuaderno  de la Corte.   

31  Constitución Política.   

32  Pérez  Sarmiento,  Eric  Lorenzo.  Manual  General  de  Derecho Procesal Penal.  Editorial Ibáñez. Cuarta edición. 1995. p. 101-102.   

33  Cfr. folio 16 ibidem.   

34  Ibidem.   

35  Esta  postura  ha sido invariablemente aplicada por la Corte Suprema de Justicia  (CSJ  AP,  2  jul.  2008, rad. 30.027; CSJ SP, 29 de jul. 2008, rad. 2.7263; CSJ  SP,  29  jul.  2008,  rad. 25.297; CSJ SP, 23 sep. 2008, rad. 24.184; CSJ SP, 17  jun.  2009, rad. 26.193; CSJ SP, 27 ene. 2010, rad. 25.632; CSJ SP, 9 dic. 2010,  rad.  29.902)  y  por la Corte Constitucional (CC T-091 de 2006, T-082 de 2007 y  T- 356 de 2007).   

36  Sentencia de tutela 24868 del 4 de abril de 2006.   

37  Cfr.   folio   1035  del  cuaderno 23.   

38  Cfr.   folios  1084-1085  Ibidem.     

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