SP10845-2014(40923)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

Magistrada ponente  

Radicación 40923  

(Aprobado Acta No. 261)  

SP10845-2014  

Bogotá  D.C.  agosto  trece  (13) de dos mil  catorce (2014)   

VISTOS:  

Resuelve  la  Sala  el  recurso  de casación  interpuesto  por  el apoderado del tercero civilmente responsable COOMOTOR LTDA,  contra  la  sentencia  condenatoria  proferida  por  el  Juzgado  1º  Promiscuo  Municipal  de  Gigante  y  confirmada  por  el Juzgado 2º Penal del Circuito de  Garzón, los dos despachos judiciales del Departamento del Huila.   

HECHOS:  

          Hacia  las 5:30 de la tarde del 19 de mayo de 2005, en el kilómetro  17+200  metros de la vía que de Garzón conduce a Gigante, ambos municipios del  departamento   del  Huila,  debido  a  imprudencia  de  su  conductor  FRANCISCO  ALEJANDRO  MEDINA  TORRES,  se volcó el vehículo de servicio público TBK 618,  de  propiedad  de  Yesid  Alberto  Martínez  Osorio  y  afiliado  a  la empresa  COOMOTOR.  A causa de ello resultaron lesionados Rodrigo Charry Tovar, Diana del  Rosario  Delgado,  Ofelia  Gualdrón  Manrique,  Germán  Ladino Trujillo, Diego  Cabrera  Gualdrón,  Jerónimo  Murcia  Álvarez,  Samuel  David Pineda, Julián  Borrero García y Héctor Ángel Marín Ordónez.   

ANTECEDENTES PROCESALES:  

1.  Al  proceso,  iniciado  el  8  de  mayo  de 2006, fue vinculado mediante indagatoria FRANCISCO  ALEJANDRO  MEDINA TORRES, a quien la Fiscalía acusó el 30 de noviembre de 2007  por  las lesiones personales culposas causadas a Rodrigo Charry Tovar, Diana del  Rosario  Delgado,  Ofelia  Gualdrón  Manrique,  Germán  Ladino Trujillo, Diego  Cabrera  Gualdrón,  Jerónimo  Murcia  Álvarez,  Samuel  David Pineda, Julián  Borrero  García  y Héctor Ángel Marín. En la misma determinación se ordenó  la   preclusión   de   la  instrucción  a  favor  del  procesado  –por   falta   de  querella—  en  relación con las lesiones de las  cuales  resultaron  víctimas  Mónica  Henao,  Alfonso  Arévalo,  Doris Vargas  Cardoso,   Carlos   Javier  Delgado,  Diego  Armando  Rodríguez,  Hugo  Orlando  Martínez,   Nataly   Pineda,   Juan  Camilo  Vargas  y  Lucero  López  Ovalle.   

El   apoderado   del   tercero  civilmente  responsable  apeló  la  acusación  y  la  Unidad de Fiscalía Delegada ante el  Tribunal  Superior  de Neiva, mediante providencia del 10 de septiembre de 2009,  le impartió confirmación.   

2.  Tramitado  el  juicio,  el  11 de octubre de 2011 el Juzgado 1º Promiscuo Municipal de Gigante  (Huila)  condenó  al  acusado  a  8  meses de prisión, inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos y funciones públicas por el mismo término, suspensión  del  ejercicio de la conducción durante 12 meses y multa de 6 salarios mínimos  legales  mensuales  vigentes. Se le condenó, a la vez,  solidariamente con  los  terceros civilmente responsables Yesid Alberto Martínez Osorio y COOMOTOR,  lo  mismo  que  con  La  Equidad  Seguros  Generales  O.C. (hasta el monto de lo  asegurado     en    este    último    caso),    a    indemnizar    –en         concreto—  los  daños y perjuicios causados con  los  delitos  a  Rodrigo Charry Tovar, Ofelia Gualdrón Manrique, Germán Ladino  Trujillo,  Diego  Cabrera  Gualdrón, Gerónimo Murcia Álvarez, Julián Borrero  García  y  Héctor  Ángel  Marín  Ordóñez.  En  favor  de Diana del Rosario  Delgado  se  ordenó igualmente el pago de perjuicios, aunque se precisó que la  responsabilidad  solidaria  de  cancelarlos,  “por no  haberse   vinculado   a   los   terceros   civilmente   responsables”  en  este  caso, sólo era del procesado y de Seguros La Equidad  (en los términos del contrato de seguro).   

Se le concedió al procesado, por último, la  condena de ejecución condicional.   

3. Los apoderados de  Seguros  La  Equidad,  COOMOTOR  y  el  de  las víctimas Héctor Ángel Marín,  Julián  Borrero  García, Gerónimo Murcia Álvarez, Ofelia Gualdrón Manrique,  Germán  Ladino  Trujillo y Diego Cabrera Gualdrón apelaron ese pronunciamiento  y  el  Juzgado  2º  Penal del Circuito de Garzón (Huila), por intermedio de la  sentencia  recurrida   en  casación, expedida el 10 de septiembre de 2012,  la   confirmó   con   algunas   modificaciones   relacionadas   con   el   tema  indemnizatorio.  Actualizó  los  valores  de  los  perjuicios  causados  a  las  víctimas  y ordenó que el pago de los mismos, incluidos los producidos a Diana  del  Rosario Delgado, lo debían realizar de manera solidaria el procesado y los  terceros  civilmente  responsables  Yesid  Alberto  Martínez  Osorio y COOMOTOR  LTDA.   

LA DEMANDA:  

          Consta de dos cargos.   

Primero.  Violación  indirecta  de  la  ley  sustancial    originada    en    error    de   hecho   por   falso   juicio   de  existencia.   

El  juzgador supuso que COOMOTOR LTDA debía  responder   solidariamente   “de   los   perjuicios  presuntamente  causados  con  la  infracción”.  Sin  embargo,  no  se  contaba  a  juicio  del casacionista con pruebas para hacerlo,  demostrativas   del   vínculo   necesario  entre  la  empresa  y  el  automotor  involucrado  en  el accidente. Estas no obraban en el expediente porque la parte  civil omitió allegarlas en la demanda.   

En la actuación, de otra parte, no existía  evidencia  documental  que  acreditara  la  existencia  de  una  relación entre  COOMOTOR  con  el  conductor  del  vehículo FRANCISCO ALEJANDRO MEDINA o con su  propietario Yesid Alberto Martínez.   

Es tan manifiesto el error denunciado que no  se   expresó  en  el  fallo  impugnado  a  qué  título  se  le  atribuía  la  responsabilidad  civil  a  esa  compañía.  Si  como  afiliadora,  empleadora o  simplemente como empresa transportadora.   

Sin   la   equivocación,   concluyó   el  recurrente,  su representada no habría sido condenada solidariamente al pago de  los daños causados con el delito.   

         

Segundo. Nulidad por transgresión del debido  proceso.   

1.  Las instancias  derivaron   la   responsabilidad   de   los   terceros  civilmente  responsables  “básicamente  de  la  condena  de  carácter  penal  impuesta  al  conductor  del  vehículo  FRANCISCO  ALEJANDRO MEDINA”.  Pero  erróneamente  el  juzgador,  en  sentido  opuesto  a la  jurisprudencia  de  la  Sala,  estimó  que  también  debían  responder de los  perjuicios  causados  a  las  víctimas  que  no se constituyeron en parte civil  dentro  del  proceso penal. Ello para el casacionista resulta lesivo del derecho  de defensa.   

2.  En  relación  “con  la  condena  al pago de perjuicios”,  adicionalmente,  “se observa que en  los  fallos  de  primera  y  segunda  instancia  también  se omite relacionar y  valorar  las  pruebas  que  acrediten  la calidad en que dicha persona jurídica  está   obligada   a   asumir  de  manera  solidaria  dicha  acción”.  No  se  menciona ninguna evidencia, en efecto, “que   demuestre   que  el  vehículo  involucrado  en  el  accidente  estuviese  vinculado o afiliado a COOMOTOR LTDA, falta de motivación que genera  una   nulidad   por   violación   de   un  debido  proceso  y  del  derecho  de  defensa”.   

Le  solicitó  el  censor  a  la  Sala,  por  último,  casar parcialmente el fallo para “dejar sin  efectos  la  condena  impuesta  en  contra  de            COOMOTOR LTDA en lo que respecta a  la  indemnización  ordenada  a  favor  de  las personas y/o víctimas que no se  constituyeron     en     parte     civil    dentro    del    proceso”.   

CONCEPTO DE LA PROCURADURÍA:  

Primer cargo.  

El procesado, cuando conducía en el momento  de  los  hechos  la  buseta TBK 618, “cumplía con un  contrato  de transporte de pasajeros y un itinerario previamente asignado por la  Cooperativa   de   Motoristas   del   Huila   y   Caquetá   Ltda.  –          COOMOTOR”.   

          Para   el   Delegado   lo   precedente  quedó  demostrado  con  las  declaraciones   de   los  pasajeros,  el  informe  pericial  del  accidente,  la  inspección  al  vehículo, las tarjetas de propiedad y de operación del mismo,  el  seguro  obligatorio y el tomado por la empresa transportadora con Seguros La  Equidad,  con  cubrimiento  de  hasta 26 millones de pesos por muerte y lesiones  temporales  o  definitivas. Este último sirvió de fundamento para que COOMOTOR  llamara en garantía a la compañía aseguradora.   

          Obra  en  la  actuación,  de  otra  parte, una certificación de la  gerencia  de  la  Cooperativa de transporte público en la cual hace constar que  la  persona  autorizada  para  operar el 19 de mayo de 2005 el automotor TBK 618  era FRANCISCO ALEJANDRO MEDINA TORRES.   

          Así  las  cosas,  “contrario  a  lo que  sostiene  el  demandante,  queda demostrado que existía un vínculo jurídico a  través  del  contrato  de  seguro  tomado  por  la  empresa COOMOTOR, en la que  cubría  la  actividad  del procesado por los perjuicios que éste causara a las  personas  que  utilizaran  su  servicio  a  través  del contrato de transporte,  vínculo  que  fue  debidamente  demostrado  al interior del proceso penal en el  llamamiento  en  garantía  que  el  demandado  le  hiciese a la aseguradora, en  consecuencia   el   cargo   debe  ser  desestimado”,  concluyó el Ministerio Público.   

          Segundo cargo.   

          Luego   de   relacionar  la  actividad  procesal  asociada  al  tema  indemnizatorio,  precisó  el  Delegado que el juzgador condenó al procesado, a  los  terceros  responsables y a la aseguradora llamada en garantía, a pagarle a  la  lesionada  Diana  del  Rosario  Delgado  $188.999 por concepto de perjuicios  materiales  y  10 salarios mínimos legales mensuales de perjuicios morales, sin  que la misma se hubiera constituido en parte civil.   

          Se  trató,  la  anterior,  de una determinación desacertada porque  “al  incluir  como sujeto de la indemnización a una  víctima  que  no  demandó  el  resarcimiento  en el trámite penal”,  se  falló  extra petita,  violándose  con  ello  el  derecho  de  defensa  de  los sujetos  procesales obligados a reparar los daños causados con el delito.   

          En  segundo lugar, de cara al reclamo vinculado a la “ausencia  de fundamentación de la sentencia para deducir la calidad  en     la     cual     debía     la     compañía     aseguradora    responder  solidariamente”,   adujo   el  Procurador  que  las  instancias  abordaron el asunto, “quedando claro como  se  enunció  en lo manifestado frente al primer cargo, que la obligación de la  aseguradora  surge  en  virtud  del  llamamiento  en garantía efectuado por los  demandados  civilmente,  para  dar  cumplimiento al contrato de seguros suscrito  entre  las partes”. En este aspecto, en consecuencia,  “el   reproche   cae   en   el   vacío”.   

          La  solicitud  del  Agente  del Ministerio Público es, pues, que la  Sala  case  parcialmente la sentencia impugnada para excluir de la condena civil  el   pago   de  perjuicios  a  la  víctima  no  demandante  Diana  del  Rosario  Delgado.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

Primer cargo. Violación indirecta de la ley  sustancial    derivada    de    error    de    hecho   por   falso   juicio   de  existencia.   

         

No es cierto que el juzgador, con sustento en  medios  de  prueba  supuestos, haya concluido que COOMOTOR LTDA debía responder  de los perjuicios causados con los delitos de lesiones personales.   

De  acuerdo  con  la sentencia impugnada, la  buseta  TBK  618,  de propiedad de Yesid Alberto Martínez Osorio, se encontraba  afiliada  a la mencionada empresa de transporte y el día de los hechos cumplía  el  itinerario  asignado por ella. Esto lo dedujo el Tribunal de los testimonios  de  las  personas  que  viajaban  en el vehículo, del informe policial sobre el  accidente  de tránsito y de los siguientes documentos del automotor: tarjeta de  propiedad,   tarjeta   de   operación,   seguro   obligatorio   y   seguro   de  responsabilidad  civil  contractual  tomado  con  la  compañía  aseguradora La  Equidad.   

En  el informe de la policía de carreteras,  ciertamente,  aparece relacionado el bus de servicio público como perteneciente  a  la  empresa  COOMOTOR  LTDA  (fl. 1/c. original 1). Según el “carné   de   seguros  de  responsabilidad  civil  contractual   accidentes  a  pasajeros”,  expedido  por Seguros La  Equidad,   la   Cooperativa   Motoristas   del  Huila  y  Caquetá  –   COOMOTOR,   en   relación  con  el  vehículo  TBK  618,  tipo servicio especial, tomó la póliza AA001775, vigente  entre  el  15  de  junio de 2004 y el 15 de junio de 2005,  con amparos por  pasajero  de  $25.000.000.oo  por  cada uno de los siguientes conceptos: muerte,  incapacidad  total, incapacidad permanente y gastos médicos (fl. 16/c. original  1).   

La  tarjeta  de  operación  114401,  por su  parte,  expedida  por  el  Ministerio  de Transporte el 7 de abril de 2004 y con  vencimiento  el 1º de abril de 2006, registra igualmente que la buseta TBK 618,  se  encuentra  vinculada  a  la  empresa  COOMOTOR  LTDA,  con sede en Neiva. La  gerencia  de  esta  firma  transportadora,  por  último,  certificó  el  17 de  diciembre  de  2009  “que  la persona autorizada por  esta  Cooperativa para operar como conductor el vehículo de placas TBK 618 para  el   19   de   mayo   de   2005   era   el  señor  FRANCISCO  ALEJANDRO  MEDINA  TORRES”  (fl. 76/c. original 2). Esta prueba, tomada  en  cuenta  por  el  Tribunal, junto a las demás mencionadas, deja claro que el  error  probatorio  denunciado  no tuvo ocurrencia y que está por completo fuera  de  lugar  la  afirmación  del demandante relativa a que no obraba prueba en el  expediente  de  la  afiliación  de la buseta a COOMOTOR, la cual reiteró en la  segunda  censura  para  fundamentar  un  defecto de motivación de la sentencia,  desde luego inexistente.   

Los  mencionados  documentos,  claramente,  acreditaban  que  respecto  de  la  buseta  accidentada y su conductor FRANCISCO  ALEJANDRO  MEDINA  TORRES,  COOMOTOR  LTDA  ejercía  poderes  de  dirección  y  control.  Había  asegurado  los  eventuales daños que pudieran causarse con la  operación    del    equipo   a   los   pasajeros   transportados   –por  eso  llamó en garantía a Seguros  La  equidad—  y  mantenía  bajo  su  vigilancia  al  conductor  MEDINA  TORRES,  a  quien,  conforme  a  la  constancia  citada,  debió habérsele  practicado el día de los hechos la  “prueba  de beodez” en el  Terminal de Transportes de Neiva.   

Así  las  cosas,  en  concordancia  con  el  artículo  36  del  Estatuto  Nacional  de Tránsito (Ley 336 de 1996), COOMOTOR  LTDA  estaba  llamada  a  responder  patrimonialmente,  en  calidad  de  tercero  civilmente  responsable,  de  los  perjuicios  causados  con  el accidente a los  pasajeros  que  se  transportaban  en  la  buseta  conducida  por  el procesado,  solidariamente  con éste y con el dueño del automotor. Por tanto, hizo bien el  juzgador  al  decidir  en  ese sentido. De acuerdo con el Delegado, entonces, el  reproche no tiene vocación de prosperidad.    

Segundo  cargo.  Nulidad por quebrantamiento  del debido proceso.   

          1.  Le asiste la razón en esta censura al  recurrente.  Ciertamente,  como  lo recordó en la demanda, la jurisprudencia de  la  Sala  (CSJ SP, 5 Dic 2007, Rad. 26513) tiene definido que si la vinculación  del   tercero   civilmente  responsable  está  supeditada  a  que  la  solicite  expresamente  la parte civil, según se deduce del artículo 69 de la Ley 600 de  2000,  es  obvio que no puede ser condenado oficiosamente al pago de perjuicios.  En  otras palabras, si dicho sujeto procesal es quien sin ser autor o partícipe  de  la  conducta  punible tiene la obligación de indemnizar los daños causados  con  ella  (art.  140  ibídem),   resulta  lógico  que  para  examinar su  responsabilidad  patrimonial se le debe vincular al proceso previa demanda en su  contra, garantizándose así su derecho de defensa.   

Frente   al  procesado  la  situación  es  diferente,  según  se concluyó en la sentencia atrás mencionada y se reitera.  Puede  ser  condenado  dentro del proceso penal al pago de los perjuicios,   aunque  no  medie  acción  civil  de los afectados con el delito. Si una de las  finalidades  de  la  instrucción,  en  concordancia  con  el  artículo 331 del  Código  de Procedimiento Penal de 2000, es la determinación de “los  daños  y  perjuicios  de  orden moral y material que causó la  conducta  punible”, claramente el sindicado se puede  defender  desde  un  principio  de  la cuestión indemnizatoria, a la par con el  tema  penal. El tercero civilmente responsable, por el contrario, únicamente lo  podrá  hacer  a  partir  del  momento  en  que se le notifique la demanda en su  contra.   

2.  En el presente  caso  presentaron  demanda  de  constitución  de  parte civil Diana del Socorro  Delgado  Méndez,  Rodrigo Charry Tovar, Héctor Ángel Marín, Gerónimo Murcia  Álvarez,  Julián  Borrero  García,  Ofelia Gualdrón Manrique, Germán Ladino  Trujillo  y  Diego  Cabrera Gualdrón. Todos ellos, a través de sus apoderados,  pidieron  vincular  en  calidad  de  terceros  civilmente  responsables  a Yesid  Alberto Martínez Osorio y a  COOMOTOR LTDA.   

La  Fiscalía,  mediante  providencias  de  septiembre  5  de  2005 y de junio 12 de 2006, admitió las demandas presentadas  por  Héctor  Ángel Marín, Gerónimo Murcia Álvarez, Julián Borrero García,  Ofelia  Gualdrón  Manrique,  Germán Ladino Trujillo y Diego Cabrera Gualdrón,  de  una  parte,  y  por  Rodrigo  Charry  Tovar,  de otra. En los dos eventos se  ordenó vincular a los terceros civilmente responsables.   

          El  Juez  del  conocimiento,  a  su  turno,  mediante auto del 10 de  septiembre  de  2010,  admitió  como  parte  civil  a Diana del Socorro Delgado  Méndez  pero  no  accedió  a  su  solicitud  de  vincular a los terceros Yesid  Alberto  Martínez  Osorio y COOMOTOR LTDA, en consideración a que la presentó  después  del  término  establecido para hacerlo en el artículo 69 del Código  de  Procedimiento  Penal.  Los  mencionados,  en  consecuencia,  no  podían ser  condenados  a pagarle a la mencionada víctima, solidariamente con el procesado,  el  valor  de  los  perjuicios decretados a su favor. Al hacerlo el Tribunal les  transgredió  a  esos sujetos procesales el derecho al debido proceso y por ello  la  Sala,  para  remediar  el error, casará parcialmente la sentencia impugnada  para  liberar  a  Yesid  Alberto  Martínez  Osorio  y  a  COOMOTOR  LTDA  de la  obligación  de  indemnizar  los  perjuicios  causados  a la lesionada Diana del  Socorro Delgado Méndez.   

En  virtud  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de Justicia, administrando justicia en  nombre de la República y por autoridad de la Ley,   

RESUELVE:  

        1.        CASAR       PARCIALMENTE  la  sentencia condenatoria  impugnada,  para  absolver  a  los  terceros civilmente  responsables  Yesid Alberto Martínez Osorio y COOMOTOR  LTDA  de  la  obligación  de  pago  de  los perjuicios decretados a favor de la  lesionada Diana del Socorro Delgado Méndez.   

        2. En lo demás queda incólume el fallo  recurrido.   

         

          Contra   esta  decisión  no  proceden  recursos.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE.  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

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