CP137-2014(43454)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Magistrado ponente  

CP137-2014  

Radicación n° 43454  

(Aprobado Acta No. 261)  

          Bogotá,   D.C.,   trece   (13)   de   agosto  de  dos  mil  catorce  (2014)   

ASUNTO  

Con  fundamento  en  lo  dispuesto  por  el  artículo  502  de  la  ley  906  de  2004, procede la Sala a emitir concepto en  relación   con  la  extradición  del  ciudadano  Hondureño  Adolfo  Martínez  Ávila,  solicitado  por  el  Gobierno de la República de Honduras.   

ANTECEDENTES  

ADOLFO  MARTÍNEZ ÁVILA fue retenido el 6 de  enero  de  los  corrientes  en  el  Aeropuerto  El Dorado de esta ciudad, cuando  intentaba  ingresar  a Colombia, con fundamento en una circular roja de INTERPOL  requerida por el Gobierno de la República de Honduras.   

Mediante Nota Verbal número EHC-347/2013 del  13  de  enero  de 2014 y a través de su Embajada en nuestro país, dicho Estado  solicitó  al de Colombia la detención provisional con fines de extradición de  MARTÍNEZ  ÁVILA,  quien  se  encuentra  requerido  por  el  Juzgado  de Letras  Seccional  Trujillo,  Departamento  de Colón, para que responda por los delitos  de robo agravado y daños agravados.   

A  través  de Resolución del 13 de enero de  los  cursantes,  el  Fiscal  General  de  la  Nación  ordenó  la  captura  del  mencionado,  la cual le fue comunicada el mismo día en la Sala de capturados de  la DIJIN.   

Con  Nota Verbal EHC-354/2014 del 20 de enero  de  2014,  el  Gobierno  de la República de Honduras formalizó la petición de  extradición,  oportunidad en que de igual manera allegó la documentación para  tal efecto.   

La   Dirección   de   Asuntos  Jurídicos  Internacionales   del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  mediante  oficio  DIAJI/GCE  No. 0200 del 27 de enero de 2014, manifestó que el tratado aplicable  al  caso,  es  la Convención sobre Extradición suscrita en Montevideo el 26 de  diciembre de 1933.   

A su turno, con comunicación del 19 de marzo  de  2014, la Jefe (E) de la Oficina de Asuntos Internacionales del Ministerio de  Justicia  y  del  Derecho,  luego  de  considerar  perfeccionado  el expediente,  remitió  la documentación relacionada con la solicitud de extradición, con el  fin de que la Sala de Casación Penal emita el respectivo concepto.   

Una vez la misma arribó a esta Corporación,  el  solicitado en extradición confirió poder a un profesional del derecho para  su  representación,  luego  de  lo cual se dispuso correr traslado para que los  intervinientes solicitaran pruebas.   

SOLICITUD DE TRÁMITE SIMPLIFICADO  

El requerido en extradición ADOLFO MARTÍNEZ  ÁVILA,  coadyuvado  posteriormente  por  su defensor, manifestó su voluntad de  acogerse  al  trámite de la extradición simplificada de que trata el artículo  70 de la Ley 1453 de 2011.   

INTERVENCIÓN      DEL     MINISTERIO  PÚBLICO   

El  Procurador  Segundo  Delegado  para  la  Casación  Penal,   expresa que la solicitud de dar aplicación al trámite  de  la extradición simplificada presentado por el requerido con la coadyuvancia  de  su  defensor,  goza  de  la  presunción  de  autenticidad  contenida  en el  artículo  252  del  Código  de Procedimiento Civil y es suficiente para que el  Ministerio  Público concluya que el requerido hizo tal manifestación de manera  libre,  espontánea  y  voluntaria,  sin apremio o vicio del consentimiento y se  encuentra  suficientemente  informado  de  las  consecuencias  de la renuncia al  trámite  ordinario  previsto  en  el artículo 500 del Código de Procedimiento  Penal.  Adicionalmente  se  allegó  el  acta  de  verificación  de  garantías  fundamentales  suscrita por el requerido en visita practicada al Establecimiento  Carcelario            La            Picota1.   

De  otra  parte,  expresa que con base en la  documentación  allegada  al  trámite,  se  puede establecer que en el presente  caso  se  cumplen  los  requisitos  previstos  en  el  artículo  35 de la Carta  Política,  toda  vez  que  de  acuerdo  con  los  hechos  a  que  se contrae la  solicitud,  el  citado es requerido para que responda por comportamiento punible  ejecutado  “…el  día  miercoles  30  de  marzo de  2005…”,   es   decir,   con  posterioridad  a  la  expedición del Acto Legislativo número 1 de 1997.   

Señala  que la conducta punible por la cual  se  solicita  la  extradición  de  MARTÍNEZ ÁVILA no tiene la connotación de  delito  político,  pues se le imputan cargos por comportamientos que en nuestra  legislación  corresponden a los delitos de hurto agravado (sic) y daño en bien  ajeno.   

Afirma, además, que no existe duda en cuanto  a  la identificación de ADOLFO MARTÍNEZ ÁVILA, ya que se aportó el resultado  del  informe  de  laboratorio  con  el  fin de establecer la plena identidad del  requerido,  la  circular  roja  de INTERPOL y el acta de derechos del capturado,  documentos   que   permiten   señalar   que   se  trata  de  la  misma  persona  requerida.   

Por lo anterior, al encontrar que se cumplen  los  requisitos  constitucionales  y  legales  en  el  trámite  de extradición  simplificada  previsto  en el artículo 70 de la Ley 1453 de 2011, el Procurador  Delegado  manifiesta  que  coadyuva la correspondiente petición, en orden a que  la  Corte  emita  el  respectivo  concepto  de  plano,  en  la forma y términos  señalados en la citada disposición.   

CONSIDERACIONES  

Al tenor de lo preceptuado en el artículo 35  de  la  Constitución  Política,  modificado  por el Acto Legislativo No. 01 de  1997,  la  extradición  se  podrá solicitar, conceder u ofrecer de conformidad  con  los  tratados  públicos  y,  a falta de estos, según lo establecido en la  legislación interna.   

Con sujeción a dicho derrotero, conforme lo  precisó  el  Ministerio  de Relaciones Exteriores, la normatividad aplicable es  la  contenida  en  la  Convención  sobre  Extradición  suscrita  en Montevideo el 26 de diciembre de 1933, en  concordancia  con  las  normas  del  Código  de Procedimiento Penal colombiano.   

Por esta razón, el concepto que corresponde  emitir  a  la  Corte  en  este  asunto  debe  ceñirse  a  las condiciones de la  precitada  normativa  internacional  vigente entre Honduras y Colombia, aprobada  mediante Ley 74 de 1935.   

          El  artículo  1  de  la  Convención  sobre Extradición celebrada  entre  la  República  de  Colombia y varios países americanos, entre ellos, la  República    de    Honduras,    prevé    que   cada   uno   de   los   Estados  signatarios:   

“…se obliga a  entregar,    de    acuerdo    con    las    estipulaciones    de   la   presente  Convención,  a  cualquiera  de los otros Estados que  los  requiera,  a  los individuos que se hallen en su  territorio   y   estén   acusados   o   hayan  sido  sentenciados, siempre que concurran las circunstancias siguientes:      

a. Que    el    Estado   requirente   tenga   jurisdicción  para  juzgar  el  hecho  delictuoso  que  se imputa al individuo  reclamado.     

     

a. Que  el  hecho  por  el  cual se reclama la extradición   tenga  carácter  de  delito  y  sea  punible  por  las leyes del Estado requirente y por las del Estado requerido con  la  pena  mínima de un año  de    privación   de   la   libertad”.     

          Por su parte, el artículo 2 dispone:   

“Cuando  el  individuo  fuese  nacional  del  Estado  requerido,  por  lo  que  respecta a su  entrega,  ésta podrá o no  ser    acordada   según   lo   que   determine   la  legislación  o  las circunstancias del caso a juicio  del   Estado   requerido.   Si   no   entregare   al   individuo,   el  Estado  requerido queda obligado a juzgarlo por el hecho que se  le  imputa,  si  en  él  concurren  las  condiciones  establecidas  por el inciso b) del artículo anterior,  y a comunicar al Estado requirente la sentencia que recaiga”.   

          A  su  vez,  el artículo 3 de la Convención dispone que el Estado  requerido   no   estará   obligado   a   conceder  la  extradición:   

“a)  Cuando  estén     prescritas     la    acción  penal  o la pena, según las leyes del  Estado  requirente  y  del requerido con anterioridad a la detención del individuo inculpado.   

b)  Cuando  el  individuo  inculpado  haya  cumplido  su  condena  en el país del delito o cuando  haya sido amnistiado o indultado.   

c) Cuando el individuo inculpado haya sido o  esté  siendo  juzgado  en el Estado requerido por el  hecho  que  se  le  imputa  y  en  el cual se funda el  pedido de extradición.   

d) Cuando el individuo inculpado hubiere de  comparecer  ante  Tribunal o Juzgado de excepción del  Estado      requirente,     no     considerándose  así los Tribunales del fuero militar.   

e) Cuando se trate delito político  o  de los que le son conexos. No se  reputará     delito     de     político  el  atentado  contra la persona del Jefe de  Estado o de  sus familiares.   

f)  Cuando  se  trate  de delitos puramente  militares o contra la religión”.   

         El  artículo 5 establece los requisitos  de    la    solicitud   de   extradición   y   al   efecto  señala:   

“El  pedido de  extradición   debe  formularse  por  el  respectivo  representante  diplomático, y a falta de este por los  agentes   consulares   o   directamente   de   Gobierno   a   Gobierno,  y  debe  acompañarse   de   los  siguientes  documentos,  en  el   idioma   del   país  requerido:      

a. Cuando  el individuo ha sido juzgado y condenado por los Tribunales  del Estado requirente, una copia de la sentencia ejecutoriada.   

b. Cuando   el   individuo   es   solamente   un  acusado,  una  copia  auténtica  de  la  orden  de  detención,   emanada  de  Juez  competente;  una  relación  precisa  del  hecho imputado, una copia de  las    leyes    penales    aplicables    a    ésta,  así   como   de   las   leyes   referentes   a   la  prescripción de la acción  y de la pena.   

c. Ya  se  trate  de condenado o acusado, y siempre que fuera posible,  se    remitirá   la  filiación y demás datos  personales que permitan identificar al individuo reclamado”.     

De  esta  manera, los aspectos que la Corte  debe  constatar  en punto de emitir concepto sobre la  solicitud  de  extradición  presentada  por  la República de Honduras respecto  de      ADOLFO      MARTÍNEZ     ÁVILA             son:   

     

a. Que  el  pedido de extradición se haya  formulado  por  medio  de  agente  diplomático o de  Gobierno  a  Gobierno  y  se  haya acompañado, en el  caso  de  personas  acusadas, copia auténtica   de  la  orden  de  detención,  emanada  de Juez competente; una relación  precisa  del  hecho  imputado,  una  copia de las leyes penales  aplicables  a  ésta, así  como  de  las  leyes referentes a la prescripción de  la    acción   y   de   la   pena;   así  como de la filiación   y   demás  datos  personales  que  permitan  identificar al  individuo reclamado;     

     

a. Que  el  hecho  por  el que se solicita la extradición  tenga carácter delictivo y una pena  mínima  de  un  año de  privación  de  la  libertad  en el país   requirente   y   en   el  requerido  (principio  de  la  doble  incriminación);     

     

a. Que    no    esté   prescrita   la  acción  o  la  pena  con  antelación     a     la    detención  del  solicitado, conforme las leyes de los Estados requirente y  requerido;     

     

a. Que  el  individuo  no  haya  cumplido  su  condena  o  haya  sido  amnistiado    o   indultado   en   el   país   del  delito;     

     

a. Que  el  individuo no esté    siendo   juzgado   por   el   mismo   hecho   que   funda   la  petición de extradición  en el país requerido;   

b. Que   el   requerido  no  deba  comparecer  ante  un  Tribunal  de  excepción del Estado requirente;     

     

a. Que    no    se    trate    de    un    delito   político,  puramente  militar  o  contra la  religión.     

En relación con cada uno de tales aspectos,  se tiene:   

Conducto  Diplomático  y  Documentación  necesaria   

Con  fundamento  en  lo  preceptuado  en  el  artículo  5  de la Convención sobre Extradición, la solicitud de extradición  debe  efectuarse  por  vía  diplomática,  por  la  consular  o  de  gobierno a  gobierno,    y   contener   copia   auténtica  de  la  orden  de  detención  emanada  de  Juez competente; una relación precisa del hecho imputado, copia de  las  leyes  penales  aplicables  a ésta, así como de las leyes referentes a la  prescripción   de  la  acción  y  de  la  pena,  con  indicación  de  los  datos por cuyo medio sea posible identificar plenamente al  reclamado.   

Siendo  ello así, la Corte constata cómo  se  encuentra  satisfecha tal exigencia toda vez que la solicitud fue presentada  por  la  vía  diplomática,  esto  es,  fue  radicada  por  la  Secretaría  de  Relaciones   Exteriores  y  Cooperación        Internacional    de   Honduras   ante   la   Embajada   de   ese   país  en Colombia, dependencia que, a  su  vez,  remitió  el  requerimiento  al  Ministerio  de  Relaciones Exteriores  nacional.   

La    petición    fue    acompañada  por  certificaciones  expedidas  por  la  Secretaria de  Estado  en los Despachos del Interior de la Población, Francisca Nicanor Romero  Banegas,  junto con copias autenticadas de la orden de captura emitida en contra  del  requerido,  de  la fotografía y el acta de nacimiento de MARTÍNEZ ÁVILA,  copia  de  la  normatividad penal aplicable al caso,  así  como  de  las  leyes  referentes  a la prescripción de la acción y de la  pena.     Asimismo,     se     aportó      el     original     de     la     decisión     adoptada por la Sala Penal de la Corte  Suprema   de   Justicia   de   ese   país,   por   medio   de  la  cual   se  accedió  a  la  solicitud  de  extradición  del  citado presentada   por   el   Fiscal  General  de  la  República          y          dispuso  dar  curso a la misma para su  trámite   ante   las  autoridades colombianas.   

Dichas   piezas   procesales,        autenticadas     y     apostilladas,  constituyen  entonces  los documentos  exigidos  por  la Convención sobre Extradición para  los     eventos    en    que    se    reclama    un    individuo    acusado  por  el Estado requirente. En  consecuencia, se encuentra satisfecho el presupuesto analizado.   

         Identificación   del   requerido  en  extradición.   

Esta exigencia se orienta a establecer si la  persona  procesada  (acusada  o  condenada)  en el país extranjero, es la misma  sometida  al  trámite  de  extradición,  lo  cual implica conocer su verdadera  identidad,  por  lo  tanto,  el  requisito  se  satisface  cuando  existe  plena  coincidencia  entre  el individuo solicitado y aquél cuya entrega constituye el  pedimento.   

Confrontada  la información contenida en la  solicitud  de  extradición,  advierte  la Corte que el reclamado responde a las  siguientes características:   

ADOLFO  MARTÍNEZ  ÁVILA,  nacido  en  el  municipio  de  Iriona, Departamento de Colón, Honduras, el 17 de abril de 1970,  identificado  con  el  número de identidad 0203197000066, casado, de profesión  labrador, hijo de Génaro Martínez y Calistra Ávila.   

Al  momento  de  su  captura,  el  citado se  identificó  con  dicho  nombre y documento de identidad. De igual forma durante  el  curso  de  esta  actuación,  el  requerido  utilizó dicha identificación,  motivo  por  el  cual  se  estima plenamente individualizado, y por tanto que la  persona  solicitada  en  extradición  por  el  Gobierno  de  la  República  de  Honduras,  es la misma capturada con ocasión de estas diligencias, de forma que  no habrá lugar a emitir concepto desfavorable por esta razón.   

Principio      de      la      doble  incriminación   

Frente  a  este  requisito  corresponde a la  Corporación  examinar  si  los  comportamientos  atribuidos  al  reclamado como  ilícitos  en  el  país extranjero tienen en Colombia la misma connotación, es  decir,  si son considerados delitos y, de ser así, si conllevan la pena mínima  señalada  en  el  tratado o en el Código de Procedimiento Penal, según sea el  caso.   

En tal sentido,  el  artículo  1 de la Convención sobre Extradición  prevé  la extradición para los eventos en que el requerido ha sido condenado o  acusado2  por  un  hecho  de  connotación  delictual  tanto  en el estado  requirente  como  en  el requerido, sancionado con privación de la libertad por  un lapso superior a un año.   

Los     siguientes     son    los    hechos    respecto  de  los  cuales se le hizo a  ADOLFO  MARTÍNEZ ÁVILA requerimiento fiscal ante el  Juez  de  Letras Seccional de Trujillo y se le dictó  orden  de captura, de conformidad con la documentación  anexa  al pedido de extradición:   

“El  día   miércoles   30   de   marzo   del  presente  año  2005, en  horas  de  la  noche, a una de las casas de propiedad  de  uno  de  los  ofendidos  y  en  la que tienen un  negocio  dedicado  a  la  venta  de productos (marinos) se les introdujeron tres  individuos    y    para    ello    desprendieron   una   de   las   láminas  del  techo  de la casa, ya  que     esta    era    la    forma    más  fácil  para  lograr  la  entrada  a la casa  ya  que  por  la  puerta  se les  hacía             más  difícil  porque  estaba  bien asegurada, en el interior de esa  pequeña                 ubicada  en  la aldea Punta Piedra los  ofendidos  tenían  un  frizzer el cual tenían  una  cantidad  y variedad de productos (marinos), entre  ellos  Camarones, Pescados, langosta, etc, razón que  llevó   a   los  tres  individuos     antes  mencionados  como  imputados,  a  introducirse  a  la  misma  llevándose   todo  el  producto  de  dicho  frizzer,  producto  que  puesto  en  el  mercado estaba valorado en (78.000 lempiras) estimándose    además   según  lo expresado por el ofendido que le  causaron      daños     al     frizzer  en  el cual estaba el producto ya que lo rompieron y se estima  que    estos    daños   ascienden   a   (2,000,00  lempiras) que es realmente lo que costó  la  reparación  del frizzer que los  denunciados    dejaron    dañado.    Según  un  testigo  presencial  del  hecho  y que estaba de visita en la comunidad de punta  piedra,  Iriona  municipio  de colón, este en la  fecha   en   que   ocurrían   los  hechos     se     conducía   por   un   lugar  cercano  en  el  que  ocurrieron  los  hechos  y  logró  observar  a  FERNANDO  GARCIA AVILA y  otros    más    que  él    no   conocía,  estos  según  declaración  del  testigo llevaban  unos  sacos  llenos en sus  espaldas,  el  contenido  de  los  mismos  era  desconocido para él    y    cuando   esos   individuos   se   percataron   de   que   el   los   había  observado,   en  forma  sospechosa  salieron  corriendo hacia una plantación  de    banano    misma    en   la   cual   se   escondieron,  esto  según  el  testigo  fue  como  a  las  21:15  horas  de  la noche; uno de los imputados de  nombre     FERNANDO     AVILA,     días      después     del   hecho   le   comentó   al   hoy   ofendido,   TERESO   BERNERDEZ,  que  él  se  había  introducido a su casa a  robarle   los  productos  antes  mencionados y le manifestó que lo hizo porque  ADOLFO    MARTINEZ    AVILA,   conocido  por  JAIME, lo invitó a hacerlo,          diciéndole  que  le  ayudara  a sacar el producto que le pagaría  la  cantidad  de  (5,000,00  lempiras)  y a la hora de pagarle según    lo    que    manifestó    este  imputado solo le entregó  (500.000  lempiras),  según declaración    tomada    a   la   mamá     de     este     individuo,  señora   de   nombre  FELICITA  AVILA,     ella     manifiesta   haberse   dado   cuenta   de   que  su  hijo  había  participado en dicho acto, pero que  él  no  tuvo  nada  que hacer, pero si sabía  quiénes  habían  participado directamente en  el    mismo    y    no    se   le   tomó       declaración    a   este   individuo   por   tal  razón    que    él  salió  con destino  para  Estados  Unidos YA HACE  UN  TIEMPO  y  no  se  sabe  nada  de él a la fecha.”   

Los  hechos  narrados encuentran adecuación  típica  en los siguientes artículos del Código Penal Vigente de la República  de Honduras:   

“Artículo        217.  Comete el  delito  de  robo  quien  se  apodera  de  bienes  muebles  ajenos,  los animales  incluidos,  empleando la violencia o intimidación en  las personas o fuerza en las cosas.   

Se     equipara    a    la   violencia  contra  las  personas  el hecho de arrebatar por sorpresa a la víctima la  cosa  que  lleva  consigo  o  el  uso  de  medios  que  debiliten  o  anulen  su  resistencia.   

Artículo   218.   El   culpable  de  robo  será   castigado   con   cinco  (5)  a  nueve  (9)  años         de        reclusión.   

Al culpable del delito de robo  de vehículos automotores terrestres,  naves  aéreas,  buques  y  otros bienes similares se  le  aplicará  una  pena  de diez (10) a quince (15)  años         de        reclusión.   

La  pena  aplicable  al  robo  de  ganado  mayor  será   de   siete   (7)   a   diez   (10)  años       de  reclusión.   El   robo  de    ganado   menor   se   castigará  con  reclusión  de tres (3) a siete  (7)  años.  Constituye  agravante de este delito el  robo     de    tres    (3)    o    más   cabezas   de   ganado   mayor   o  menor.   

Artículo  219.  Las penas señaladas    en   el   artículo    anterior   se   aumentarán  en    (1/3)   un   tercio   cuando   el   robo   se  cometa:   

    

1. En despoblado o en cuadrilla;     

    

1. Portando  armas los malhechores, en casa habitada o en una oficina  pública,  en  un  edificio  destinado  a  un  culto  religioso,  en un centro docente o cultura público o  privado,  en un establecimiento comercial, bancario o  de  asistencia  social,  siempre  que  concurra  alguna  de  las  circunstancias  siguientes:     

(..)  

     

a. Rompimiento  de paredes, techos, suelos  o  pavimentos  o fractura  de puertas o ventanas.     

Artículo     254.    Se    impondrá     reclusión   de   tres   (3)   a   cinco   (5)  años, a quien destruya, inutilice, haga desaparecer  o       de      cualquier      modo,      deteriore      cosas      muebles       o      inmuebles   o   animales   de   ajena  pertenencia, siempre que  el  hecho no constituya un  delito  de  los  previstos  en  el  capítulo siguiente.   

La  misma  pena  se  impondrá  al que  por  cualquier medio destruya, altere, inutilice o de  cualquier  otro  modo  dañe  los datos, programas o  documentos   electrónicos  ajenos,  contenidos  en  redes,          soportes         o         sistemas         informáticos.”   

El     supuesto     fáctico  referido  se enmarca a su vez en  los  tipos penales previstos en los artículos   240  y  265  del  Código  Penal  colombiano,  bajo  la  denominación  de hurto calificado y daño en bien ajeno,  respetivamente, en los siguientes términos:   

ARTICULO  240.  HURTO CALIFICADO. <Artículo modificado  por              el              artículo 37 de  la  Ley 1142 de 2007. El nuevo texto es el siguiente:> La  pena  será  de  prisión  de  seis  (6)  a  catorce  (14) años, si el hurto se  cometiere:   

1. Con violencia sobre las cosas.  

(..)  

3.  Mediante  penetración  o  permanencia  arbitraria,  engañosa  o  clandestina  en  lugar habitado o en sus dependencias  inmediatas, aunque allí no se encuentren sus moradores.   

ARTICULO  265.  DAÑO  EN BIEN AJENO. <Penas aumentadas  por              el              artículo 14 de  la  Ley  890  de 2004, a partir del 1o. de enero de 2005. El  texto  con las penas aumentadas es el siguiente:> El que destruya, inutilice,  haga  desaparecer  o  de cualquier otro modo dañe bien ajeno, mueble o inmueble  incurrirá  en  prisión de dieciséis (16) a noventa (90) meses y multa de seis  punto  sesenta  y  seis  (6.66)  a  treinta  y siete punto cinco (37.5) salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes,  siempre  que  la conducta no constituya  delito sancionado con pena mayor.   

La pena será de dieciséis (16) a treinta y  seis  (36)  meses  de  prisión  y  multa hasta de quince (15) salarios mínimos  legales  mensuales  vigentes,  cuando  el monto del daño no exceda de diez (10)  salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

Si  se  resarciere  el  daño ocasionado al  ofendido  o  perjudicado  antes  de  proferirse  sentencia  de  primera o única  instancia,   habrá   lugar   al   proferimiento   de  resolución  inhibitoria,  preclusión de la investigación o cesación de procedimiento.”   

De lo anterior se desprende que    las  conductas  delictivas     por  las   cuales   es  requerido  ADOLFO MARTÍNEZ  ÁVILA  en  la República  de   Honduras   están  tipificadas penalmente en  nuestro     país     y    sancionadas       con      penas         privativas   de   la   libertad   superiores        al  término  de un (1) año,    razón    por   la   cual   se  colma  esta  exigencia  contenida  en  la        Convención       sobre  Extradición.   

Prescripción  de  la  acción  y  de  la  pena   

Como la solicitud de entrega tiene por fin  que   el  solicitado  responda  el requerimiento  fiscal  que  se  le  hiciera  por  hechos  ocurridos  el  30  de  marzo de 2005,  corresponde   establecer   si   la   acción  está  vigente, consultando para ello, como lo establece el  Convenio  sobre  Extradición,  las  disposiciones  sobre  la materia en nuestro  país  y  en  el  Estado requirente, por cuanto así lo impone el artículo 3 de  dicho  tratado,  cuando  determina que el Estado requerido no estará obligado a  conceder la extradición:   

“a)  Cuando estén prescritas la acción  penal  o  la  pena,  según  las leyes del Estado requirente y del requerido con  anterioridad a la detención del individuo inculpado”.   

         Prescripción en Colombia   

         Conforme  al  artículo  83 del Código Penal nacional, la acción  penal  prescribe  “…en un tiempo igual al máximo  de  la pena fijada en la ley, si fuere privativa de la libertad, pero en ningún  caso  será inferior a cinco años…”. Siendo ello  así  y teniendo en cuenta que los hechos acaecieron  el  30  de  marzo de 2005,  encuentra    la   Sala   que   la   acción   penal   no   ha   prescrito  en lo que dice relación con el delito de hurto calificado,  por  cuanto  entre aquella fecha y cuando se produjo  la   detención   de  MARTÍNEZ  ÁVILA,  6  de  enero  del  corriente año, no  transcurrió un lapso superior a catorce años.   

          Lo  propio  no  es  predicable respecto del punible de daño en bien  ajeno,  cuyo  máximo  de  pena  es  de 90 meses o, lo que es igual, 7 años y 6  meses, término este que se cumplió el 30 de septiembre de 2012.   

          De  lo anterior la Corporación concluye que no se ha configurado la  prescripción  de la acción respecto del delito de hurto calificado, pero si en  cuanto toca al de daño en bien ajeno.   

         Prescripción en Honduras   

          Las  normas  del  Código Penal vigente de la República de Honduras  preceptúan en materia de prescripción de la acción y de la pena:   

“Artículo   97.   La   acción  penal  prescribe:   

1) Por el transcurso de un periodo igual al  máximo  de  duración  de la sanción señalada para el delito, aumentado en la  mitad, si fuere la de reclusión.   

Sin    embargo,    el    término   de  prescripción     no    será,    en   ningún   caso,   inferior   a   dos  años.   

2)  A los cinco años cuando se tratare de  un  hecho  para  el  cual  estuviere  establecida,  como  pena  principal, la de  inhabilitación.   

3)  En  tres  años,  cuando  la  multa se  imponga como pena principal; y,   

4)  A  los  seis  meses,  si se tratare de  faltas”.   

“Art. 99. La prescripción de la acción  penal  se  interrumpirá  desde  que se inicie procedimiento contra el culpable,  corriendo  de  nuevo  el  tiempo  de  la  prescripción desde que se paralice su  prosecución por cualquier circunstancia   

“Art.  100.  Las  penas  impuestas  por  sentencia  en  firme  prescriben  en  los  términos  señalados en el artículo  97.   

El  tiempo  de  esta  prescripción  se  contará  desde  la  fecha  en que la sentencia quede firme, o desde el día del  quebrantamiento de la condena en su caso”.   

          Por  tanto,  en  Honduras  tampoco ha prescrito la acción frente al  delito  de robo agravado, ya que desde la fecha de los hechos no ha transcurrido  un  lapso igual al máximo de la sanción, que para el caso particular sería de  12  años.  No  así ocurre con el delito de daños, cuyo máximo es de 5 años,  que  aumentado  en  la  mitad  al  tratarse de pena de reclusión, arrojaría un  total  de  7  años y 6 meses, interregno que según lo expuesto en precedencia,  ya se cumplió.   

Por lo anteriormente expuesto, no queda otra  opción  que  emitir  concepto  favorable a la extradición solicitada de ADOLFO  MARTÍNEZ ÁVILA, únicamente por el delito de hurto o robo.   

Naturaleza jurídica de los hechos fundantes  de la solicitud   

         El    Convenio   sobre   Extradición  proscribe  la  extradición  de personas acusadas de  delitos  políticos, puramente militares o contra la religión, prohibición que  para    este   evento   no   aplica   por   cuanto  los  delitos  objeto del  requerimiento   fiscal  que   soporta   la  solicitud  de  extradición  no  tienen tal connotación,  por tratarse de una infracción penal ordinaria o común.   

Las          demás  condiciones  que  impiden  la  extradición,  esto  es,  que  el individuo haya cumplido su condena o haya sido  amnistiado  o  indultado  en  el  país  del delito, esté siendo juzgado por el  mismo  hecho que funda la petición de extradición en el país requerido o deba  comparecer  ante  un  Tribunal  de  excepción del Estado requirente, tampoco se  configuran,  pues  no  se  deducen  de  la  documentación  aportada ni han sido  reseñadas   por   el   país   requirente,   por   los   requeridos  o  por  su  defensa.   

ANOTACION  FINAL  

Por  último,  debe  señalarse  que  los  condicionamientos   que   normalmente   hace   esta   Sala  están  referidos  a  específicos  contenidos  de  nuestra Constitución Política que, en el caso de  la  extradición  de  ciudadanos  extranjeros,  no pueden imponérsele al Estado  requirente,  puesto que lo pretendido con tales estipulaciones es la protección  de  los ciudadanos colombianos, precisamente frente a una legislación foránea,  lo  cual  por  supuesto no podría ser el caso de ADOLFO MARTÍNEZ ÁVILA, quien  es ciudadano de la República de Honduras.   

Sin  embargo,  no  sobra  recordar  que  la  protección  que  le  deben  las  autoridades nacionales al ciudadano extranjero  requerido  por  el Gobierno de ese pais no deriva de las advertencias que en ese  sentido  pueda  extender  esta Corporación, sino del expreso mandato consagrado  en  el  artículo  2°  de la Constitución Política3.   

De  otra  parte,  se  pide al Ejecutivo que  recomiende  al  Estado  requirente,  en  el  evento  de que MARTÍNEZ ÁVILA sea  objeto  de una decisión condenatoria dentro del proceso por el que es reclamado  en  extradición,  se  tenga  en cuenta como parte de la pena el tiempo que haya  podido  estar  privado  de  la libertad con motivo del trámite de extradición.   

CONCEPTO  

En  atención  a  que  la  totalidad de los  requisitos  formales  contemplados  en los artículos 493, 495 y 502 del Código  de   Procedimiento   Penal  se  satisfacen  a  cabalidad,  la  Corte  CONCEPTÚA  FAVORABLEMENTE a la solicitud  de  extradición  elevada por el Gobierno de la República de Honduras, respecto  de  ADOLFO  MARTÍNEZ  ÁVILA,  requerido  por  el  Juzgado  de Letras Seccional  Trujillo,  Departamento  de  Colón, para que responda únicamente por el delito  de  robo agravado, más no por el punible de daños agravados, respecto del cual  se CONCEPTUA DESFAVORABLMENTE   

Por la Secretaría de la Sala se comunicará  esta  determinación  al  requerido  ADOLFO MARTÍNEZ ÁVILA, a su defensor y al  representante  del  Ministerio  Público,  al  igual que al Fiscal General de la  Nación  para  lo de su competencia en relación con el detenido preventivamente  con fines de extradición.   

Finalmente,  se  devolverá  la actuación al  Ministerio   de   Justicia   y   del   Derecho   para   los   trámites  legales  subsiguientes.   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Folios   27   y   s.s.   Cdno   Sala   de  Casación  Penal   

2  Evento  en  el  cual  debe  haberse  proferido  orden de detención, conforme al  literal b del artículo 5 de la Convención sobre Extradición.   

3Ver  entre  otros,  conceptos  de  extradiciónNo. 36818 de 7 de septiembre de 2011 y  No. 40489 de 24 de abril de 2013.     

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