CP112-2015(45277)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Magistrado ponente  

CP112-2015  

Radicación n° 45277  

  (Aprobado Acta No. 321)  

Bogotá,  D.C., dieciséis (16) de septiembre  de dos mil quince (2015).   

ASUNTO  

Dentro del presente trámite de extradición,  que  se  adelanta respecto de los ciudadanos Jairo Soto  Ceballos  y  Guillermo Alberto Soto Barrios, requeridos  por  el  Gobierno  de  la  República  Bolivariana  de Venezuela a través de su  embajada  en  Colombia,  le corresponde a la Corte emitir concepto, toda vez que  venció  el  término  de  traslado a los intervinientes para alegar, dentro del  cual  se  pronunciaron  el delegado del Ministerio Público y el defensor de los  solicitados.   

ANTECEDENTES  

El  Gobierno  de la República Bolivariana de  Venezuela,  por  conducto  de  su  embajada en Colombia, mediante notas verbales  números  II.2.C6.E3  001294  del 29 de abril; II.2.C6.E3 001423 del 7 de mayo y  II.2.C6.E3  001710  del  4  de  junio  de 2013, solicitó la extradición de los  ciudadanos   Jairo   Soto  Ceballos  y  Guillermo Alberto Soto Barrios, requeridos  por  la  Sala  de  Casación  Penal  del  Tribunal  Supremo  de Justicia, por la  presunta  comisión  de  los  delitos  de  transporte y ocultamiento ilícito de  sustancias estupefacientes y psicotrópicas y agavillamiento.   

En  atención  a  dicha  solicitud, el Fiscal  General  de  la  Nación  (E)  mediante Resolución del 23 de diciembre de 2014,  ordenó  la captura de Jairo Soto Ceballos y Guillermo  Alberto  Soto Barrios con la finalidad indicada, que se  hizo   efectiva  el  19  de  enero  de  2015  por  integrantes  de  la  Policía  Nacional.   

La   Dirección   de   Asuntos  Jurídicos  Internacionales   del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  mediante  oficio  DIAJI/GCE  No.  0943  del 7 de mayo de 2013, manifestó que el tratado aplicable  al  presente  caso  es  el Acuerdo sobre extradición suscrito el 18 de julio de  1911  y  la  Convención  de  Naciones  Unidas  contra  el  tráfico ilícito de  estupefacientes  y  sustancias  psicotrópicas,  aprobada  en  Viena  el  20  de  diciembre de 1998.   

A su turno, mediante comunicación del 27 de  enero  de  2015, el jefe de la Oficina de Asuntos Internacionales del Ministerio  de  Justicia,  luego  de considerar perfeccionado el expediente, remitió a esta  Corporación  la  documentación  relacionada  con la solicitud de extradición,  con el fin de que emita el respectivo concepto.   

Una  vez aconteció lo anterior, se aseguró  la  asistencia  letrada  de  los  solicitados  en  extradición  al  reconocerse  personería  jurídica  a la defensora de confianza, luego de lo cual se dispuso  correr   traslado   para  que  los  intervinientes  solicitaran  pruebas,  lapso  utilizado  por  la  apoderada  para  pedir  se allegaran a la actuación algunos  elementos de juicio.   

Mediante  pronunciamiento  del 20 de mayo de  2015,  la  Sala decidió no decretar la práctica de las pruebas solicitadas por  la defensora de los requeridos en extradición.   

Seguidamente se corrió el traslado para que  los   interesados  presentaran  sus  alegatos  previos  al  concepto  de  fondo,  oportunidad  en  la  cual tanto la defensora como la Procuraduría Delegada ante  esta    Corporación   pusieron   de   presente   sus   puntos   de   vista   al  respecto.   

ALEGATOS DE LA DEFENSORA  

Solicita  la defensora a la Corte Suprema de  Justicia  que  emita concepto desfavorable a la solicitud de extradición de sus  representados,  por  cuanto  no  obstante  la  vigencia del principio general de  cooperación    internacional,    lo    cierto    es    que   “…los  colombianos  en  el  país  vecino  no  cuentan con garantías  procesales  ni  constitucionales que les garantice el respeto a los derechos y a  la   dignidad  humana,  dentro  del  desarrollo  del  proceso  penal….”.   

Agrega que el juicio adelantado en el vecino  país  contra  los requeridos obedece a una sindicación fabricada y sin ningún  soporte  legal,  tal  y  como  se  deduce  del acta policial que dio inicio a la  investigación,   toda   vez   que   se   originó   en   la  manifestación  de  “…supuestos   testigos   anónimos,  buscados  y  encontrados  al  azar  en  una  vía  pública,  se  consigna  un allanamiento a  inmueble  sin  orden  judicial,  sino  por  el mero capricho de los funcionarios  policiales,  sin  presencia  ni orden del Ministerio Público, como lo establece  la  legislación  de  ese  país  como  el  nuestro, además que se incorporaron  pruebas  a  la  experticia  de  manera irregular…”,  eventualidades  que aconsejan ser garantista al extremo, por ejemplo permitiendo  que paguen sus penas en nuestro país.   

Expone  que  en  caso  de  no  aceptarse sus  argumentos,  se  exhorte  al  Gobierno  Nacional  para  que  advierta  al  país  requirente   que  la  extradición  queda  supeditada  al  cumplimiento  de  los  condicionamientos  relativos  a  la protección de los derechos fundamentales, y  además  hacerle  saber  que  Jairo  Soto Ceballos se  encuentra   enfermo   y   requiere   tratamiento   y  medicamentos constantes.   

INTERVENCIÓN      DEL     MINISTERIO  PÚBLICO   

La  Procuradora  Tercera  Delegada  para  la  Casación  Penal,  realiza  un  recuento  de  la  actuación  adelantada  y  los  documentos  aportados  por  el Gobierno requirente y se refiere a las exigencias  previstas  en  el  ordenamiento jurídico para la emisión de concepto por parte  de  la  Corte,  luego  de  lo  cual  colige que no está presente ninguna de las  limitantes   incluidas  en  el  artículo  35  de  la  Constitución  Política.   

Así  mismo, aborda el estudio de la validez  formal   de   la   documentación  allegada,  señala  los  requisitos  para  su  expedición  y  presentación,  y el cumplimiento del trámite diplomático para  su  presentación,  todo  lo  cual  le  permite  concluir que esas exigencias se  encuentran satisfechas.   

Igual  criterio expresa acerca de los demás  requerimientos  previstos  en  el  Acuerdo  sobre extradición suscrito el 18 de  julio  de  1911  y  en  la  Convención  de  Naciones  Unidas contra el tráfico  ilícito  de estupefacientes y sustancias psicotrópicas aprobada en Viena el 20  de  diciembre  de  1998,  esto  es,  la  demostración plena de la identidad del  requerido,  el  principio  de  la  doble  incriminación y la equivalencia de la  providencia proferida en el extranjero.   

En  consecuencia,  considera satisfechos los  requisitos   exigidos   para   emitir  concepto  favorable  a  la  solicitud  de  extradición  de  los ciudadanos Jairo Soto Ceballos y  Guillermo  Alberto  Soto  Barrios,  razón por la cual  pide  a  la  Corte, si acoge su criterio, exhortar al Gobierno Nacional para que  formule  al país reclamante los condicionamientos necesarios para garantizar la  protección  de  los Derechos Humanos del requerido, en atención a lo dispuesto  en   los   instrumentos   internacionales   y   en  la  Constitución  Política  colombiana.   

CONSIDERACIONES  

El  artículo  35  de  la  Carta  Política,  modificado   por   el  Acto  Legislativo  N°  01  de  1997,  establece  que  la  extradición  se  podrá  solicitar,  conceder  u ofrecer de conformidad con los  tratados  públicos  y,  a  falta  de estos, de acuerdo con lo establecido en la  legislación interna.   

En  este  orden,  en  el  caso  bajo examen,  conforme  lo  precisó  el  Ministerio  de Relaciones Exteriores, el instrumento  aplicable      es      el     “Acuerdo     sobre  Extradición”,  suscrito  en Caracas, el 18 de julio  de 1911.   

Por esta razón, el concepto que corresponde  emitir  a  la  Corte  debe ceñirse a las condiciones de la precitada normativa,  aprobada en nuestro país mediante la Ley 26 de 1913.   

         El   artículo   1°  del  Acuerdo  sobre  Extradición,  también  conocido  como  Acuerdo  Bolivariano  sobre  Extradición,  celebrado  entre  la  República  de Colombia y varios países americanos, entre  ellos,  la  República  Bolivariana  de  Venezuela,  prevé  que cada uno de los  Estados signatarios:   

“…convienen en  entregarse  mutuamente,  de  acuerdo con lo que se estipula en este Acuerdo, los  individuos  que  procesados  o condenados por las autoridades judiciales de cada  uno   cualquiera  de  los  Estados  contratantes,  como  autores,  cómplices  o  encubridores  de alguno o algunos de los crímenes o delitos especificados en el  artículo  2,  dentro  de  la  jurisdicción  de una de las partes contratantes,  busquen  asilo  o  se encuentren dentro del territorio de una de ellas. Para que  la  extradición  se  efectúe es preciso que las pruebas de la infracción sean  tales,  que  las  leyes  del  lugar donde se encuentren el prófugo o enjuiciado  justificaría  su detención o sometimiento a juicio, si la comisión, tentativa  o  frustración  del  crimen  o  delito se hubiese verificado en él…”.   

         Por   su   parte,   el   artículo   IV   indica   que  “…no     se     acordará     la  extradición…” por delitos políticos y el canon V  preceptúa   que  tampoco  se  convendrá  la  extradición  en  los  siguientes  casos:   

“…a)  Si con  arreglo  a  las leyes de uno u otro Estado no excede de seis meses de privación  de  libertad  el máximum de la pena aplicable a la participación que se imputa  a   la   persona   reclamada,   en   el   hecho  por  el  cual  se  solicita  la  extradición.   

b)  Cuando  según  las leyes del Estado al  cual  se  dirige  la  solicitud,  hubiere  prescrito  la acción o la pena a que  estaba sujeto el enjuiciado o condenado.   

c)  Si  el  individuo  cuya extradición se  solicita  ha  sido  ya  juzgado y puesto en libertad o ha cumplido su pena, o si  los   hechos   imputados   han   sido   objeto   de   una   amnistía  o  de  un  indulto…”.   

         A  su  vez, el artículo VI dispone que la solicitud de extradición  “…deberá   hacerse  precisamente  por  la  vía  diplomática…”   y   el   canon  VIII  regula  lo  concerniente a los requisitos de la solicitud y al efecto señala:   

“…La solicitud  de  extradición  deberá  estar  acompañada de la sentencia condenatoria si el  prófugo  hubiese sido juzgado y condenado; o del auto de detención dictado por  el  Tribunal  competente,  con la designación exacta del delito o crimen que lo  motivaren,  y  de la fecha de su perpetración, así como de las declaraciones u  otras  pruebas en virtud de las cuales se hubiere dictado dicho auto, en caso de  que el fugitivo sólo estuviere procesado.   

Estos documentos se presentarán originales  o  en copia, debidamente autenticada, y a ellos se agregará una copia del texto  de  la  ley aplicable al caso, y en cuanto sea posible, las señas de la persona  reclamada.   

La extradición de los prófugos, en virtud  de  las  estipulaciones  de  este Tratado, se verificará de conformidad con las  leyes de extradición del Estado al cual se haga la demanda.   

En   ningún   caso   tendrá  efecto  la  extradición  si  el  hecho  similar  no  es  punible  por  la ley de la Nación  requerida…”.   

De  esta  manera,  los aspectos que la Corte  debe   constatar  en  punto  de  emitir  concepto  acerca  de  la  solicitud  de  extradición  presentada por la República Bolivariana de Venezuela en relación  con  Jairo  Soto  Ceballos  y  Guillermo Alberto Soto  Barrios,   son los siguientes:   

(i) Que el pedido se haya formulado por vía  diplomática  y  esté  acompañado, en el caso de personas procesadas, de copia  auténtica   del   auto   de  detención  emanado  de  juez  competente  con  la  designación  exacta  del  delito  que lo motiva y su fecha de perpetración, de  las  declaraciones  u  otras pruebas en virtud de las cuales se hubiere dictado,  así   como   las  señas  de  la  persona  reclamada  y  de  las  normas  sobre  prescripción;   

(ii)  Que  las  pruebas  consideradas por la  autoridad  judicial del Estado requirente para dictar el auto de detención o la  sentencia  condenatoria  también  puedan  justificar  similares  medidas  si la  comisión del punible se hubiese verificado en el Estado requerido;   

(iii)  Que  el hecho por el cual se solicita  tenga  carácter  delictivo  y  una  pena  mínima  superior  a  seis  meses  de  privación  de  la  libertad en el país requirente y en el requerido (principio  de doble incriminación);   

(iv)  Que no esté prescrita la acción o la  pena, conforme a las leyes del Estado requerido;   

(v)  Que  el  individuo  no haya cumplido su  condena  o  haya  sido amnistiado o indultado en el país donde hubiere cometido  la conducta;   

(vi) Que no se trate de un delito político o  conexo a él.   

En relación con cada uno de tales aspectos,  se tiene:   

1.             Validez   formal   de  los  documentos  aportados   

Con  fundamento  en  lo  preceptuado  en  el  artículo    V   del   Acuerdo   Bolivariano   sobre  Extradición,  la  solicitud  debe efectuarse por vía  diplomática  aportando  copia auténtica del auto de detención emanado de juez  competente,  con  la  designación  exacta del delito que lo motiva, su fecha de  perpetración,  las  declaraciones  u  otras  pruebas en virtud de las cuales se  hubiere  dictado,  las  señas  de  la  persona  reclamada  y  las  normas sobre  prescripción.   

Siendo  ello  así,  la  Corte  constata  el  cumplimiento  de  tal  exigencia toda vez que la solicitud fue presentada por la  vía  diplomática,  esto  es,  fue  radicada  por conducto de la Embajada de la  República   Bolivariana   de  Venezuela  en  Colombia  ante  el  Ministerio  de  Relaciones Exteriores.   

La  petición  fue  acompañada  de  copia  certificada  de  las  órdenes  de  privación  judicial  preventiva de libertad  números   015-13   y   016-03   del   19   de   diciembre   de   2003,  emitidas  en  contra  de   Guillermo   Alberto   Soto   Barrios   y   Jairo  Soto  Ceballos  respectivamente,  dictadas  por  el Juzgado Primero de  Juicio  del  Circuito  Judicial  Penal  del Área Metropolitana de Caracas; así  como  las  de  encarcelación  números  035-03 y 036-03 del 6 de agosto de 2003  emitidas  en  contra  de los mencionados ciudadanos por el Juzgado Cuadragésimo  Cuarto  de Primera Instancia en Funciones de Control del Circuito Judicial Penal  del  Área  Metropolitana de Caracas, determinaciones que contienen la relación  de  los  hechos  imputados,  los  delitos atribuidos, la época de realización,  así  como  los  datos  personales  que  permiten  identificar a los reclamados.   

Se aportó también copia de providencia del  8  de  diciembre  de  2003 por medio de la cual la Sala número 7 de la Corte de  Apelaciones  del  Circuito  Judicial  Penal  del  Área Metropolitana de Caracas  mantuvo  la  medida  de  privación judicial preventiva de la libertad decretada  por  el  Juzgado  Cuadragésimo  Cuarto  de  Primera  Instancia  en Funciones de  Control  en  contra  de  los  requeridos  en extradición, así como copia de la  providencia  del  18 de diciembre de 2012 dictada por la Sala de Casación Penal  del  Tribunal  Supremo de Justicia de la República Bolivariana de Venezuela que  declaró  procedente  requerir  al  gobierno  de  la  República  de Colombia la  extradición  de  Jairo  Soto  Ceballos  y  Guillermo  Alberto Soto Barrios.   

De igual forma, se allegaron transcripciones  de  las  leyes  aplicables y de las relativas a la prescripción de la acción y  de la pena.   

Los  mencionados documentos fueron aportados  en  copia  autenticada  y  apostillada  por el Estado requirente, con lo cual se  satisface el presupuesto analizado.   

2. Demostración plena de la identidad de los  solicitados.   

Esta exigencia se orienta a establecer si la  persona  procesada  (acusada  o condenada)  en  el  país  extranjero,  es  la  misma sometida al trámite de  extradición,  lo  cual implica conocer su verdadera identidad, por lo tanto, el  requisito  se  cumple  cuando  existe  plena  coincidencia  entre  el  individuo  solicitado y aquél cuya entrega se encuentra en curso de resolver.   

Confrontada  la información contenida en la  solicitud  de  extradición,  advierte la Corte que en la Nota Verbal II.2.C6.E3  001423  del  7  de  mayo  de 2013 por medio de la cual se formaliza el pedido de  extradición,  se  pone  de  presente  que  Guillermo  Alberto  Soto  Barrios  se  identifica  con  la  cédula de identidad venezolana  V-16.706.195.  Adicionalmente,  mediante Nota Verbal II.2.C6.E3 003961 del 14 de  octubre  de  2014,  el  país  requirente  allegó las  huellas  dactilares, lo que permitió que el Grupo de  Lofoscopia  y  NNS del Departamento de Criminalística  del  Cuerpo  Técnico  de Investigación, determinara que Guillermo Alberto Soto  Barrios  también  se  identifica  con cédula de ciudadanía colombiana número  9.774.576,  según  se  desprende  del  informe  LN  No.  IP  2524871  del 25 de  noviembre de 2014.   

En  cuanto  se  relaciona  con  Jairo  Soto  Ceballos,  en la Nota Verbal II.2.C6.E3 001423 del 7 de  mayo  de  2013 se indicó que es titular de la cédula  de  ciudadanía  venezolana  número  E-81.996.082, y de acuerdo con las huellas  dactilares  allegadas  con la Nota Verbal II.2.C6.E3 003961 del 14 de octubre de  2014,  se  logró  acreditar  que  también  se  identifica  con  la  cédula de  ciudadanía colombiana número 7.513.223.   

De   otra   parte,   al   momento  de  ser  aprehendidos,  cada  uno de ellos se identificó con las mencionadas cédulas de  ciudadanía colombianas.   

Adicionalmente, en el curso de las presentes  diligencias  los  capturados otorgaron poder a su representante legal admitiendo  que  se identifican como Guillermo Alberto   Soto   Barrios,   identificado   con  cédula   de  ciudadanía  colombiana    número    9.774.576    y     Jairo    Soto    Ceballos,    con  cédula   de  ciudadanía  colombiana      número     7.513.223,  y  se  han  notificado de las diversas decisiones adoptadas en el  marco de este trámite, sin efectuar reproche alguno al respecto.   

De  lo anterior se deduce razonablemente la  plena  identidad de los ciudadanos pedidos en extradición, pues la información  relacionada  en  la  solicitud  de  las autoridades foráneas, como se ha visto,  corresponde  a  las  de  las  personas capturadas con ocasión de este trámite.   

3. Principio de la doble incriminación   

Frente  a  esta  exigencia  la Corporación  examina  si los comportamientos atribuidos a los reclamados como ilícitos en el  país  extranjero  tienen  en  Colombia  la misma connotación, es decir, si son  considerados  delitos  y, de ser así, conllevan la pena mínima señalada en el  tratado.   

En  tal  sentido,  el  artículo  1°  del  Acuerdo  sobre  Extradición  prevé   la   entrega   en   los   eventos   en   que   el  solicitado  ha  sido  procesado1  o  condenado  por  un  hecho de connotación delictual tanto en el  Estado  requirente  como  en  el  requerido,  sancionado  con  privación  de la  libertad superior a seis meses.   

Los  hechos  imputados  por las autoridades  venezolanas     a     Guillermo    Alberto    Soto  Barrios   y  Jairo  Soto  Ceballos, de acuerdo con lo  expresado  en  la providencia del 18 de diciembre de 2012 emitida por la Sala de  Casación  Penal  del  Tribunal Supremo de Justicia de la República Bolivariana  de   Venezuela  mediante  al  cual  declaró  procedente  requerir  al  gobierno  colombiano la extradición, son los siguientes:   

“…suscitados  en  fecha  15 de junio de 2003, durante procedimiento efectuado por funcionarios  adscritos  a  la  División  Nacional  de Investigaciones Contra Drogas, reciben  información  concerniente  a  una  banda  organizada  dedicada  a  la  venta  y  distribución  de  sustancias ilícitas, específicamente al tráfico nacional e  internacional  de  drogas, ubicado (sic) la dirección de Bello Monte, frente al  hotel   denominado   HARMONY,  situado  en  la  calle  Chopin,  lugar  donde  se  efectuaría  una  transacción  relacionada  con el delito en referencia; en tal  sentido,  los  mismos  llegarían  al  lugar  a  bordo  de  un  vehículo; clase  camioneta,  marca  Toyota,  modelo Samuray (sic), color blanco, y se encontraban  residenciados  en  la  Urbina;  una  vez corroborada la situación; ubican a dos  ciudadanos  a  los fines de que sirvieran de testigos, al transcurrir del tiempo  aproximado  de  media  hora,  logran  observar un vehículo con características  similares  a las obtenidas mediante la información, por lo que abordan el mismo  y  a  tenor  de  lo  establecido  en  los  artículos 205, 206 y 207 del Código  Orgánico   Procesal  Penal  logrando  localizar  en  la  parte  interna  de  la  camioneta,  específicamente  detrás  del  asiento  posterior;  en el maletero,  cajuela  (sic)  se  observaron  (03) maletas, donde en dos de ellas oculta entre  las  pertenencias  se  localiza  unos  envoltorios  contentivos de una sustancia  ilícita,  asimismo posterior a ello se trasladan a la vivienda de los referidos  ciudadanos,  logrando  incautar  en  diversos  lugares de la vivienda sustancias  ilícitas  que  a  tenor  de  la  experto  (sic) química efectuada resultó ser  heroína  con peso de nueve kilogramos con seiscientos cincuenta y cuatro gramos  con      seiscientos     miligramos     (9.754.669     Kg)     (sic)…”.   

Con  fundamento  en esos hechos, el Juzgado  Cuadragésimo   Cuarto   de  Control  del  Circuito  Judicial  Penal  del  Área  Metropolitana  de  Caracas,  en  audiencia  preliminar  de fecha 06 de agosto de  2003,  admitió  en  su  totalidad  la  acusación  presentada por el Ministerio  Público   en   contra   de  Guillermo  Alberto  Soto  Barrios   y   Jairo   Soto   Ceballos  por  la  presunta  comisión   del   delito  de  transporte  y  ocultamiento  ilícito    de    sustancias    estupefacientes,    previsto    en   el  artículo    34   de   la   Ley   Orgánica   Sobre  Sustancias  Estupefacientes  y  Psicotrópicas,  relacionado  con el artículo 3 ,  numeral  1  ejusdem,  en  concordancia  con  lo  establecido en el artículo 287  (agavillamiento),     del    Código    Penal,    y  revocó    las    medidas    cautelares sustitutivas de libertad, otorgadas en  fechas   17-06-2003   y  18-07-2003  respectivamente,  a  los  ciudadanos  antes  mencionados  y,  en  su  lugar,  decretó medida privativa preventiva judicial de libertad.   

El   supuesto  fáctico  referido  en  la  decisión  judicial  de las autoridades extranjeras encuentra correspondencia en  el  Código Penal colombiano, específicamente en el artículo 376 (modificado  por  artículo  11  de  la Ley 1453 de 2011),  que  tipifica  el  delito  de  tráfico, fabricación o porte de  estupefacientes,  comportamiento  penado con prisión de ciento veintiocho (128)  a  trescientos  sesenta  (360) meses y multa de mil trescientos treinta y cuatro  (1.334)  a  cincuenta mil (50.000) salarios mínimos legales mensuales vigentes;  y  en  el inciso 2 del artículo 340 de la misma normatividad, modificado por el  19  de  la  Ley  1121  de  2006,  como  concierto para delinquir, sancionado con  prisión  de  ocho  (8)  a  dieciocho  (18) años y multa de dos mil setecientos  (2700)   hasta   treinta   mil   (30000)  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes.   

Se  concluye,  entonces,  que las conductas  delictivas   atribuidas   a  Guillermo  Alberto  Soto  Barrios   y  Jairo  Soto  Ceballos  en  la  República Bolivariana de Venezuela,  están  tipificadas penalmente en nuestro país y sancionadas con pena privativa  de  la  libertad que supera ampliamente el término de seis meses, razón por la  cual    se    satisface    este   requisito   contenido   en   el   Acuerdo Bolivariano sobre Extradición.   

4. Equivalencia de la providencia dictada en el exterior   

De  conformidad  con  lo  previsto  en  el  artículo  VIII del Acuerdo Bolivariano, la solicitud de extradición debe estar  acompañada  “…del auto de detención dictado por  el  Tribunal  competente,  con la designación exacta del delito o crimen que la  motivaren,  y  de  la  fecha  de perpetración, así como de las declaraciones u  otras  pruebas  en  virtud  de las cuales se hubiere dictado dicho auto, caso de  que   el  fugitivo  sólo  estuviere  procesado…”,  exigencia  plenamente satisfecha en esta oportunidad, toda vez que dentro de los  documentos  aportados  con la solicitud de extradición se incluyen copias de la  actuación  penal  adelantada  en  la República Bolivariana de Venezuela contra  Jairo   Soto  Ceballos  y  Guillermo   Alberto   Soto   Barrios,   incluida   la  providencia  del 6 de agosto  de  2003  emitida  por  el  Juzgado Cuadragésimo Cuarto de Primera Instancia en  Funciones  de  Control  del  Circuito  Judicial Penal del Área Metropolitana de  Caracas   a   través  de  la  cual  se  dispuso  la  Medida   Judicial  de  Privación  Preventiva  de  la  Libertad       de       los      requeridos      en      extradición,    así   como   las   órdenes   de  encarcelación números 035-03 y 036-03 de la misma fecha.   

En  tales  piezas procesales se señala con  exactitud  tanto  fáctica  como  jurídica el delito cuya comisión se imputa a  los  requeridos  y  sus  circunstancias,  igualmente se relacionan las pruebas a  través  de  las  cuales  se  encontró  comprometida  la responsabilidad de los  mismos,  luego  no  hay  lugar  a dudas de que dichos proveídos corresponden al  auto  de  detención  exigido  por el Acuerdo Bolivariano, pues los elementos de  juicio  estimados  por  la autoridad judicial del Estado requirente son también  fundamento   en  Colombia  para  someter  en  detención  y  juzgamiento  a  los  procesados  por  reatos  como  los  atribuidos a Jairo  Soto   Ceballos  y  Guillermo  Alberto  Soto  Barrios.   

En  esa  medida,  es claro que el requisito  previsto  en  el  artículo  VIII  del Acuerdo Bolivariano de Extradición, como  todos   los   demás   que   exige  este  Tratado,  se  cumple  en  el  presente  caso.   

5.  Prescripción de la acción y de la pena   

De acuerdo con el literal b) del artículo V  del        Acuerdo       Bolivariano       sobre  Extradición,  el Estado requerido no estará obligado  a concederla:   

b)  Cuando  según las leyes del Estado al  cual  se  dirige  la  solicitud,  hubiere  prescrito  la acción o la pena a que  estaba sujeto el enjuiciado o condenado.   

        La  anterior  exigencia impone a la Corte examinar la configuración  de  esa categoría jurídica en Colombia, con la salvedad que sólo se revisará  la   prescripción  de  la  acción  por  cuanto  el  requerimiento  tiene  como  propósito  obtener la entrega del requerido para procesarlo, no existiendo aún  sentencia condenatoria.   

        De  acuerdo  con  el  artículo 83 del Código Penal Nacional, ésta  prescribe   “…en  un  tiempo  igual  al  máximo de la pena fijada en la ley, si fuere privativa de la  libertad,  pero  en  ningún  caso será inferior a cinco años, ni excederá de  veinte…”.   

        Siendo  ello  así,  no  ha  prescrito  la acción según las normas  colombianas,  por  cuanto  desde  la  fecha  de la comisión de los hechos (año  2003)  no  ha  transcurrido  el  mencionado  lapso, ya que como quedó visto con  anterioridad,  el  delito  de  tráfico, fabricación o porte de estupefacientes  tiene  señalada  una pena máxima de 360 meses; mientras que para el punible de  concierto  para  delinquir  la  sanción  máxima  es  de  18  años.   

        6.  Naturaleza  jurídica de los hechos fundantes de la solicitud.   

        El  artículo  IV  del Acuerdo Bolivariano  sobre   Extradición   proscribe  la  extradición  de  personas  acusadas  de  delitos políticos y conexos, prohibición que para este  evento,  no  aplica, por cuanto los delitos objeto del requerimiento no ostentan  tal  connotación,  por  tratarse  de  infracciones penales ordinarias o delitos  comunes.   

Las  restantes  limitantes,  relativas  al  cumplimiento  de  la  condena  u otorgamiento de amnistía o indulto en el país  del  delito,  no se configuran, pues no se deducen de la documentación aportada  ni  han  sido  reseñadas  por  el  país  requirente, por el requerido o por su  defensa.   

De  otra parte, atendida la exigencia hecha  en  el  literal c) del artículo V del Acuerdo Bolivariano, en la documentación  anexa  a  la  solicitud  no  se  indica  por parte alguna que dicho proceso haya  culminado,  o  que por el mismo se le haya otorgado la libertad a los requeridos  en  el  país  solicitante, sino por el contrario que se encuentra en curso y en  espera  de  su presencia para que respondan por las imputaciones que pesan en su  contra.  Mucho  menos,  se  advierte  que  por  los sucesos imputados hayan sido  favorecidos con amnistía o indulto.   

Satisfechos así los presupuestos señalados  en  la  legislación  interna  y  en  el  instrumento  internacional invocado se  exhortará  al  Gobierno  Nacional,  tal  como  lo  solicitan  la defensora y la  representante   del   Ministerio  Público,  para  que  en  caso   de   concederse   la   extradición ella se condicione a que los reclamados  no   sean   juzgados   por  acontecimientos  distintos   a   los   que   originaron  la  solicitud,  ni  sometidos a   tratos  crueles,  inhumanos  o  degradantes, ni se les imponga la pena capital o  prisión   perpetua  y  para  que  efectúe  el  respectivo  seguimiento  a  los  condicionamientos  que  se  impongan  a  la  concesión  de  la  extradición  y  determine    las    consecuencias    que    se    deriven    de    su   eventual  incumplimiento.   

Además, al Gobierno Nacional le corresponde  condicionar   la   entrega   a   que   el  país  reclamante,  de  acuerdo  con  sus  políticas  internas sobre la materia, le ofrezca  posibilidades   racionales  y  reales  a  Jairo  Soto  Ceballos    y   Guillermo   Alberto   Soto   Barrios   para   que   puedan  tener  contacto  regular  con sus familiares más cercanos,  considerando  que  el  artículo  42  de  la Constitución Política de Colombia  concibe  a  la  familia  como  núcleo  esencial  de  la  sociedad, garantiza su  protección  y  reconoce su honra, dignidad e intimidad, lo cual se refuerza con  la  protección  que  a  ella  también  prodigan  la  Convención  Americana de  Derechos  Humanos  en  su  artículo  17  y  el  Pacto Internacional de Derechos  Civiles y Políticos en el 23.   

Finalmente, el Gobierno Nacional advertirá  al  del  Estado  requirente,  que  en  caso  de  un  fallo  condenatorio  contra  Jairo   Soto   Ceballos  y  Guillermo  Alberto  Soto  Barrios,   deberá   computarles   el   tiempo   que  permanecieron    privados   de   la   libertad   con   ocasión   del   presente  trámite.   

CONCEPTO  

En razón a las anteriores consideraciones,  la  Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación Penal, emite CONCEPTO   FAVORABLE  a  la  solicitud  de  extradición  de  los ciudadanos Jairo Soto Ceballos y  Guillermo  Alberto Soto Barrios elevada por el Gobierno  de  la  República  Bolivariana  de  Venezuela,  en  relación  con  los  cargos  formulados  por  las  autoridades  judiciales  de  ese  país por los delitos de  transporte   y   ocultamiento   ilícito   de   sustancias   estupefacientes   y  psicotrópicas y agavillamiento   

Por   la   Secretaría   de   la   Sala  entérese de esta decisión a  los  interesados  e  intervinientes,  así  como  al señor Fiscal General de la  Nación, para lo de su cargo.   

Remítase  el  expediente  al Ministerio de  Justicia  y  del  derecho,  para  lo  que  concierne  en  adelante  al  Gobierno  Nacional.   

Notifíquese  y  cúmplase   

JOSÉ   LUIS  BARCELÓ CAMACHO   

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS MARTÍNEZ   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO      FERNÁNDEZ CARLIER   

GUSTAVO  ENRIQUE  MALO FERNÁNDEZ   

EYDER  PATIÑO  CABRERA   

PATRICIA   SALAZAR   CUÉLLAR   

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia  Yolanda  Nova  García   

Secretaria    

1  Evento  en  el  cual  debe  haberse  proferido  auto  de detención, conforme al  artículo      VIII      del     Acuerdo     sobre  Extradición.     

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