CP064-2014(42740)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

MARÍA  DEL ROSARIO  GONZÁLEZ               MUÑOZ   

Magistrada Ponente  

CP064-2014  

Radicación 42740  

(Aprobado Acta No. 119).  

Bogotá  D.C., abril treinta (30) de dos mil  catorce (2014)   

VISTOS  

Procede  la  Corporación  a emitir concepto  sobre  la  solicitud  del  Gobierno  de  la  República  del Ecuador orientada a  obtener  la  extradición  de  CAMPOS ARMANDO PORTILLA  BENAVIDES1.   

ANTECEDENTES  

Mediante Nota Verbal No. 4-2-444/2013 del 25  de  septiembre  de  2013,  la  Embajada de la República del Ecuador impetró la  detención  preventiva  con  fines  de  extradición  del  ciudadano  colombiano  CAMPOS   ARMANDO   PORTILLA   BENAVIDES,  reclamado  por  el  Juzgado  Décimo  Primero  de  Garantías  de  Pichincha por el delito de plagio.   

Con  fundamento  en  esa petición, mediante  Resolución  del  27  de  septiembre de 2013, la Fiscalía General de la Nación  decretó   la  captura  de  CAMPOS  ARMANDO  PORTILLA  BENAVIDES,  la  cual le fue notificada en esa fecha en  su  sitio de reclusión, toda vez que desde el día 20 del mismo mes había sido  aprehendido  por  la  Policía  Nacional  en  virtud  de  la Circular Roja de la  Interpol No. A-5106/8-2013 del 19 de agosto de ese año.   

Mediante Nota Verbal No. 4-2-515/2013 del 13  de  noviembre  último,  la  Embajada de la República del Ecuador formalizó la  solicitud  de  entrega  del connacional CAMPOS ARMANDO  PORTILLA BENAVIDES.   

A  su  vez,  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  con  oficio  No.  DIAJI/GCE  No.  2536  del 14 de noviembre de 2013  dirigido a la Cartera de Justicia y del Derecho, conceptuó:   

«Conforme  con  lo  establecido en nuestra  legislación  procesal  penal  interna,  me  permito  manifestar  que el tratado  aplicable  al  presente caso es el “Acuerdo sobre Extradición”, suscrito en  Caracas,   el   18  de  julio  de  1911»2.   

Por  su  parte,  la  Jefe  de  la Oficina de  Asuntos  Internacionales  del  Ministerio  de Justicia y del Derecho, con oficio  No.  OFI13-0029731-OAI-1100  del  19  de  noviembre  de  2013,  remitió  a esta  Corporación    la    solicitud    de   extradición   con   la   documentación  reunida.   

El  25 de noviembre último, la Sala asumió  el  conocimiento  del  asunto  y  requirió  a  CAMPOS  ARMANDO   PORTILLA   BENAVIDES   la  designación  de  apoderado,  siendo  nombrada  defensora  de  confianza,  quien en la oportunidad  correspondiente  elevó  postulaciones probatorias que fueron denegadas mediante  auto  del  19 de febrero de 2014. Por último, se surtió el traslado de 5 días  para alegar de conclusión.   

         Documentos  aportados  con la solicitud de extradición3   

(i)  Copias  de  las  providencias del 23 de  septiembre  y  del  28  de  octubre  de  2013  por cuyo medio el Juzgado Décimo  Primero  de  Garantías  Penales  de  Pichincha,  solicita  la  extradición  de  CAMPOS   ARMANDO   PORTILLA   BENAVIDES.   

(ii)  Copia  del  acta  de  audiencia  de  formulación  de  cargos  e  inicio de instrucción fiscal del 30 abril de 2013,  donde  el  Juzgado  Décimo Primero de Garantías Penales de Pichincha ordena la  prisión   preventiva   de  CAMPOS  ARMANDO  PORTILLA  BENAVIDES.   

(iii)  Copia  del  acta  de  la  audiencia  “preparatoria  del  juicio  y  fundamentación  del  dictamen”  del  3  de  julio  de  2013 y del auto de  llamamiento  a  juicio del 5 de julio siguiente, dictados por el Juzgado Décimo  Primero de Garantías Penales de Pichincha.   

(iv)  Copia  de  los  oficios remitidos a la  Policía   Judicial   y   a   la   Interpol  para  la  captura  de  CAMPOS          ARMANDO         PORTILLA         CAMPOS.   

(v)  Copia  de  los  elementos  probatorios  acopiados en ese proceso.   

(vi)  Textos  de  la normatividad sustancial  ecuatoriana aplicable al caso y de las reglas de prescripción.   

(vii) Documentos de identidad del requerido:  informe  de  consulta de la Registraduría Nacional del Estado Civil de Colombia  correspondiente    a    la    cédula    de   ciudadanía   No.   98’395.084   a  nombre  de  CAMPOS         ARMANDO        PORTILLA        BENAVIDES.     

ALEGATOS DE CONCLUSIÓN  

El    Ministerio    Público,  representado por el Procurador Segundo Delegado para la Casación  Penal,  realiza  un  recuento  de  la  actuación  adelantada y precisa cómo la  normatividad  aplicable,  según  lo conceptuado por el Ministerio de Relaciones  Exteriores,  es la contenida en el Acuerdo Bolivariano  sobre  Extradición  suscrito en Caracas el 18 de julio  de 1911.   

A  continuación  aborda  el  estudio  de la  validez  formal de la documentación allegada, señalando que la misma satisface  las  exigencias  de la preceptiva aplicable al caso. Así mismo, la información  suministrada  sobre  el  requerido permite establecer su plena identidad, razón  por  la  cual  se  cumple  este  presupuesto, así como el de equivalencia de la  providencia  proferida  en  el  extranjero por cuanto el tratado aplicable exige  para  el caso de las personas procesadas el aporte de la orden de detención, la  cual fue entregada junto con el requerimiento.   

Sobre  el principio de doble incriminación  destaca  cómo  los  hechos atribuidos al requerido en la República del Ecuador  están  incluidos  en  el  artículo  2-4 del Convenio  Bolivariano  sobre  Extradición. Con todo, solicita a  la  Corporación  sugerir  al  gobierno  nacional efectuar los condicionamientos  sobre los derechos y garantías que le asisten a la requerida.   

La  defensa pide  emitir  concepto  desfavorable al requerimiento por cuanto las pruebas acopiadas  por  las  autoridades  ecuatorianas  “no  tienen la  fuerza  de  ley  suficiente  para  determinar  a  los  imputados, como autores o  participes  (sic) del delito  que  se  les  imputo (sic) y  confirmar      la     medida     de     aseguramiento     preventiva”4  ni  se  aportaron las normas  sobre prescripción del delito.   

Destaca  cómo en el auto del 5 de julio de  2013  se  incurren  en  varias imprecisiones: en la parte resolutiva se menciona  que  se procede por el delito de plagio, pero en el renglón 27 de la penúltima  hoja  se  habla  del  punible  de asesinato. De igual forma, en ese proveído se  ordena    recluir    a    Doris   Amanda   Portilla  Benavides  en el Centro de Rehabilitación de Varones  de  Quito,  lo  cual  comporta  una  amenaza  de vulnerar su integridad física,  sexual y moral.     

          De  otra  parte, estima que los datos personales aportados no tienen  valor  probatorio  en Ecuador porque no están apostillados por el Ministerio de  Relaciones  Exteriores  de  Colombia  y  no  contienen  las señas de la persona  reclamada  exigidas  por el artículo VIII del Acuerdo  sobre  Extradición,  pues  éstas  se  refieren a los  rasgos  característicos  que permitan distinguirla de otras. Tampoco se acudió  al   procedimiento   de   identificación  del  artículo  216  del  Código  de  Procedimiento Penal ecuatoriano.   

             A   continuación,   se   refiere   a   los   medios  probatorios  aducidos5  para  colegir  que se trata de declaraciones espurias orientadas a  perjudicar  al  requerido  por  cuanto  nadie  lo  identificó como autor o  partícipe de los hechos.     

          Tampoco  es  posible  conceptuar  favorablemente,  opina,  porque el  artículo  188  del  Código  Penal  ecuatoriano prevé para el delito de plagio  pena  de seis meses a dos años de prisión cuando la víctima es devuelta antes  de  iniciarse  el  procedimiento  judicial,  situación  que  se configura en el  evento  examinado  porque,  si hipotéticamente se admitiera la imputación, los  jóvenes  fueron  entregados al ICBF antes de instaurarse la denuncia y no se ha  demostrado  que  el  apoderamiento  se  haya  ejecutado con violencia, engaño o  seducción.    

          Las   expresiones   “rapto”      y      “plagio”   utilizadas   por   el  país  requirente,  afirma,  no  están  contenidas  en  el  Código  Penal  nacional  y  la  solicitud  no  incluyó  la  “sustracción  u  ocultación de niños”,  que  sí está tipificado en Colombia; por ello, considera, se  debe  emitir  concepto  desfavorable,  pues  no  se cumple el requisito de doble  incriminación.   Así   mismo,   porque  la  conducta  atribuida  a   PORTILLA  BENAVIDES  no  traspasó  la  frontera colombiana.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

De  conformidad  con  el  artículo    35    de    la    Constitución  Política,   modificado   por   el   1º  del  Acto  Legislativo No. 01 de 1997, la extradición      se     solicitará,   concederá  u  ofrecerá  de  acuerdo  con los tratados públicos  y,      en      su  defecto,    con    la  ley.   

En  este  orden,  en  el  caso bajo examen,  el    Ministerio    de    Relaciones    Exteriores  precisó  que,   

“Conforme  a  lo  establecido  en nuestra  legislación  procesal  penal  interna,  me  permito  manifestar  que el tratado  aplicable  al  presente caso es el “Acuerdo sobre Extradición”, suscrito en  Caracas, el 18 de julio de 1911”.   

Por esta razón, el concepto que corresponde  emitir  a  la  Corte  en  este  asunto  debe  ceñirse  a  las condiciones de la  precitada  normativa  internacional  vigente  entre  Ecuador  y Colombia y   aprobada    en    nuestro    país   mediante   Ley   26   de   1913.   

         El       artículo      I  del Acuerdo  sobre         Extradición,   también  conocido    como    Acuerdo    Bolivariano    sobre  Extradición,           celebrado    entre  Colombia  y  varios países  americanos,  entre  ellos,  la República del Ecuador,  prevé  que  cada    uno    de    los   Estados signatarios   

“…convienen  en  entregarse  mutuamente,  de  acuerdo  con  lo que se  estipula   en   este   Acuerdo,  los  individuos  que  procesados  o condenados por  las  autoridades  judiciales de cada uno cualquiera de los Estados contratantes,  como  autores, cómplices o  encubridores  de  alguno  o algunos de los crímenes o  delitos  especificados  en  el artículo 2,  dentro  de  la jurisdicción de una de  las   partes   contratantes,  busquen  asilo  o  se  encuentren   dentro   del   territorio   de   una   de   ellas.   Para   que  la  extradición  se efectúe  es  preciso  que  las  pruebas de la infracción sean  tales,  que  las  leyes  del  lugar  donde  se  encuentren  el  prófugo  o  enjuiciado  justificaría  su  detención   o   sometimiento   a   juicio,   si   la  comisión,  tentativa o frustración del crimen  o  delito  se  hubiese  verificado en él”            (subrayas propias).   

        Por    su    parte,    el   artículo  IV    establece     que     “no    se    acordará    la    extradición”  por  delitos  políticos y el canon V  preceptúa que tampoco se  acordará la extradición  en los siguientes casos:   

“a)  Si  con  arreglo  a  las  leyes  de  uno  u  otro  Estado  no  excede  de  seis  meses de  privación    de   libertad   el   máximum   de   la  pena  aplicable  a  la  participación  que  se  imputa  a  la  persona  reclamada, en el hecho por el  cual se solicita la extradición.   

b) Cuando según  las  leyes  del  Estado  al  cual  se  dirige la solicitud, hubiere prescrito la  acción  o la pena a que estaba sujeto el enjuiciado  o condenado.   

c)     Si    el    individuo    cuya  extradición  se solicita  ha  sido  ya juzgado y puesto en libertad o ha cumplido su pena, o si los hechos  imputados  han  sido  objeto de una amnistía o de un  indulto”.   

        A  su  vez,  el  artículo VI    dispone    que    la    solicitud    de    extradición  “deberá  hacerse  precisamente  por  la  vía  diplomática”  y  el  canon  VIII  regula lo  concerniente  a  los  requisitos  de la solicitud de  extradición    y   al   efecto   señala:   

“La solicitud  de  extradición  deberá  estar  acompañada de la sentencia condenatoria si el  prófugo  hubiese  sido  juzgado  y condenado; o del  auto   de   detención  dictado   por   el   Tribunal   competente,   con   la   designación  exacta  del  delito o crimen que lo motivaren, y de la fecha de  su  perpetración,  así  como  de  las  declaraciones  u otras pruebas en virtud de las cuales se hubiere  dictado    dicho   auto,   en   caso   de  que  el  fugitivo  sólo estuviere  procesado.   

Estos documentos se presentarán  originales  o  en  copia, debidamente autenticada, y a ellos se  agregará una copia del texto de la ley aplicable al  caso,  y  en  cuanto  sea  posible,  las señas de la  persona reclamada.   

La extradición  de  los prófugos, en virtud de las estipulaciones de  este  Tratado,  se verificará de conformidad con las  leyes  de  extradición del Estado al cual se haga la  demanda.   

En ningún caso  tendrá    efecto    la    extradición  si  el  hecho  similar no es punible  por la ley de la Nación requerida”.   

De  esta manera, los aspectos que la Corte  debe  constatar en punto  de  emitir  concepto sobre  la  solicitud  de  extradición  presentada  por  la  República     del  Ecuador      en  relación   con  CAMPOS  ARMANDO     PORTILLA     BENAVIDES    son los siguientes:   

i) Que el pedido  de    extradición    se    haya   formulado   por  vía   diplomática  y  esté  acompañado,    en   el   caso   de   persona   procesada,   del   auto   de   detención     dictado     por    el    Tribunal    competente    con    la  designación  exacta del delito que lo motivaren, la  fecha      de     su     perpetración,  así  como  de las declaraciones u  otras  pruebas en virtud de las cuales se hubiere dictado dicho auto    y    de    las    normas   sobre  prescripción;   

ii)  Que   el   hecho   por   el   que  se  solicita  la  extradición       tenga      carácter   delictivo,   esté  enlistado  en  el  artículo    2    del    Convenio   Sobre  Extradición y    tenga   prevista   pena  mínima superior a seis meses de  privación  de  la  libertad  en el país     requirente     y     en     el     requerido    (principio        de        doble        incriminación);   

iii)  Que no esté prescrita la  acción    o    la    pena,    conforme a las leyes del Estado requerido;   

iv)  Que  el individuo no haya cumplido su condena o haya  sido   amnistiado   o  indultado  en  el  país  del  delito     por     los     hechos     base    del  requerimiento;   

v) Que  no se trate de un delito político  o conexo a él.   

       Conducto      diplomático    y   documentación             necesaria   

Con  fundamento  en  lo  preceptuado  en el  artículo    V   del   Acuerdo   Bolivariano   sobre  Extradición,  la  solicitud  debe efectuarse por vía  diplomática   aportando   copia   auténtica   del  auto   de   detención  dictado   por   el   Tribunal   competente  con  la  designación  exacta del delito que lo motivaren, la  fecha   de   su   perpetración,   así  como  de  las  declaraciones  u  otras  pruebas en virtud de las  cuales    se    hubiere   dictado   dicho   auto   y   de   las   normas   sobre  prescripción.   

Siendo     ello    así,  la Corte constata el cumplimiento de  tal   exigencia  toda  vez  que  la  solicitud  fue  presentada   por   la   vía   diplomática,   esto  es,  fue  radicada  por  conducto  de la Embajada de la República del Ecuador  en Colombia ante el Ministerio de Relaciones Exteriores.   

La  petición  fue  acompañada  de  copia apostillada del acta de la  audiencia  de  formulación  de  cargos  e  inicio de instrucción fiscal del 30  abril  de  2013,  donde  el  Juzgado  Décimo  Primero  de Garantías Penales de  Pichincha  ordenó  la  prisión  preventiva de CAMPOS  ARMANDO   PORTILLA   BENAVIDES,   determinación  que  contiene  la  relación de los hechos imputados, del delito atribuido y su fecha  de  realización  (posterior  al  17  de diciembre de  1997),  así como los datos  personales  que  permiten  identificar       al       reclamado.   

De  igual forma,  se  aportaron copias de las leyes aplicables y de las  relativas     a    la    prescripción    de    la  acción y de la pena, con  lo  cual  se  satisface  el presupuesto analizado. En  tal   sentido   no   se  ajustada  a  la realidad la afirmación de la defensa  según    la    cual  el      requerimiento      no      incluyó     las    normas    sobre  prescripción,  pues a folio 175 de la carpeta anexa  se  observa  copia  del  artículo 101, capitulo II,  Título   IV,  Libro  Primero  del  Código  Penal  ecuatoriano que regula ese  instituto   jurídico.   

       Identificación     del  requerido  en  extradición.   

Esta exigencia se orienta a establecer si la  persona  procesada  (acusada o condenada)  en  el  país  extranjero,  es  la  misma  sometida al trámite de  extradición,  lo  cual implica conocer su verdadera identidad, por lo tanto, el  requisito  se  cumple  cuando  existe  plena  coincidencia  entre  el  individuo  solicitado y aquél cuya entrega se encuentra en curso de resolver.   

Confrontada la información contenida en la  solicitud  de  extradición,  advierte  la  Corte  que  el reclamado responde al  nombre      de     CAMPOS     ARMANDO     PORTILLA  BENAVIDES,  identificado  con  cédula  de ciudadanía  colombiana   No.   98.395.084,  nacido  el  23  de  octubre  de  1976  en  Pasto  (Nariño),   datos   que  coinciden  con  los suministrados por el requerido al notificársele la orden de  captura    con    fines    de    extradición   y   los   cuales   permiten   su  individualización.   

Aún  más,     perito     dactiloscopista     de    la  Policía Nacional cotejó  las  huellas  de  la  persona  aprehendida  con las que reposan en la tarjeta de  preparación      de      la     cédula   de  ciudanía  de  CAMPOS   ARMANDO  PORTILLA  BENAVIDES,  coligiendo su uniprocedencia.   

De lo anterior se deduce razonablemente la  plena  identidad  del  ciudadano  colombiano  pedido  en extradición,   pues  su  información  personal,  relacionada    en    la   solicitud   de   las   autoridades   foráneas,   como   se   ha   visto,   es   la   misma   con  la  cual  se  presenta  y firma y con la que ha actuado en este  trámite.   

Por   ello,   resulta  exótica    e   infundada   la   tesis   defensiva   según  la  cual  el  documento oficial de la Registraduría   Nacional   del   Estado   Civil  de  nuestro  país  no  contiene las “señas”  del  reclamado.   Por   el  contrario,    contiene    sus    huellas    dactilares,   fotografía  y datos biográficos a partir de los  cuales   se   ha   podido   determinar  que   se   trate   de  CAMPOS  ARMANDO  PORTILLA     BENAVIDES     o     no    de    otro  individuo.   

En    ese    contexto,   el  valor  probatorio  que  pueda tener  el  citado  documento de  identidad  ante las autoridades ecuatorianas debe ser  dilucidado   en   ese   país,   pues  en   Colombia   ostenta  plena fuerza demostrativa.   

Principio      de      la     doble  incriminación   

Frente  a  esta  exigencia  la Corporación  examina  si  los  comportamientos  atribuidos  al reclamado como ilícitos en el  país  extranjero  tienen  en  Colombia  la misma connotación, es decir, si son  considerados  delitos  y, de ser así, si conllevan la pena mínima señalada en  el   tratado   o   en   el   Código  de  Procedimiento  Penal,  según  sea  el  caso.   

En    tal    sentido,    el      artículo     I      del      Acuerdo   sobre   Extradición  prevé       la      entrega          en    los    eventos    donde  el  reclamado  es    procesado    o    ha  sido  condenado  por  un  hecho de  connotación  delictual  tanto  en  el  estado  requirente como en el requerido,  sancionado   con  privación  de  la  libertad  cuyo  máximo          exceda         de seis meses.   

Pues  bien, el  cargo  atribuido  por  la  fiscalía  ecuatoriana  a  CAMPOS   ARMANDO   PORTILLA   BENAVIDES,  con fundamento en el cual el Juzgado  Décimo  Primero  de  Pichincha  libró    orden    de   prisión  preventiva  se refiere al delito de  plagio,   según    el    siguiente   contexto  fáctico:   

“Por denuncia  del  señor GUZÑAY JUAN  ALEJANDRO   esta   fiscalía  investigó  el  plagio  perpetrado  por  DORIS  AMANDA  PORTILLA BENAVIDES y  CAMPOS  ARMANDO  PORTILLA  BENAVIDES  hecho delictivo  cometido  por  cuatro ocasiones contra los ciudadanos  Guzñay  Juan Alejandro,  Margot  Yuliana  Guzñay  Daquilema   y   Steven  Alexander  Guzñay   Daquilema,  bajo  las  siguientes  circunstancias.-    El    señor   GUZÑAY JUAN ALEJANDRO el día  jueves  07  de febrero de 2013 a eso  de   las  0600  horas  de  la  mañana  mientras  se  encontraba  en  Riobamba,  y  en  vista de que era imposible comunicarse con sus  hijos  de  nombres  Margot  Yuliana Guzñay     Daquilema     y     Steven     Alexander    Guzñay     Daquilema     de  12  y  14  años  respectivamente,  procede  a  llamar  a la  señora  Jenny Rivera quien es la portera en la casa  donde  habita  en  el  sector  de  Llano Grande en la  calle    García    Moreno   solicitándole  que  se acercara a su domicilio a verificar si sus hijos se  encontraban     ahí,     la     señora    Jenny    Rivera    desde   una  ventana  que  estaba  abierta  observó      que      las      amas      de      los     niños…estaban  tendidas  y  que  no  se  encontraban  en  el  interior,  informando de ese particular al señor      Juan      Guzñay,  quien  alertado  procede a comunicarse con algunos familiares  quienes   se   trasladan   a   confirmar   que  los  niños…no estaban en el  interior  del  domicilio,  observando  que en la mesa del desayunador estaba una  carta       aparentemente       escrita       por      los      niños…donde    le   decían  que  habían  decidido  irse de la  casa    con    su    madre    refiriéndose  a Doris Portilla Benavidez (sic)  ex    cónyuge   del  señor      Juan  Guzñay.  Posteriormente  los  familiares proceden a contactarse con la señora  Doris       Amada       (sic)      Portilla        quien        manifiesta        telefónicamente   que   ella  tenía  a  los  niños  en  Colombia  y  los iba a dejar en una casa  Hogar  si  no  cumplía el  señor          Juan         Gusñay  con  las      exigencias      requeridas      por      ella.      L      segunda       ocasión  el 26 de febrero de 2013 a las 07h00  cuando          los         niños…se   estaban  yendo  al  colegio  fueron  interceptados  por un vehículo color verde y  obligados  a  la  fuerza  a ingresar al mismo para ir  con   rumbo   desconocido   procediendo  a  liberarles  a  los  niños  el  mismo  día.  La  tercera       ocasión  el  13 de marzo de 2013 a las 10h00  en  la  entrada  a Carapungo el señor Juan  Guzñay  fue  interceptado  por  una  camioneta  Ford  grande  de  color negro sin placas  del  que  se  han bajado 2 personas y a la fuerza le  han   subido   a  la  camioneta  con  rumbo  desconocido  y  después  de  movilizarse  por  aproximadamente  dos  horas  le  ingresan  a  un  domicilio  en  donde  ha sido víctima   de   agresiones   físicas  e  insultos  y  en  ese momento le han obligado a firmar  varios  documentos  los  cuales desconoce el motivo y contenido ya que no les ha  podido  leer  porque  tenía  los  ojos  vendados  y  además   estaba   esposado  hasta  aproximadamente  19h00  del  mismo  13 de  marzo   de   2013  donde  nuevamente  le  advierten  que  no  realice  ninguna  denuncia, La cuarta       ocasión  el 31 de marzo de 2013 le proceden a  plagiar  a  la  niña …  llevándole  con engaños  hasta     Colombia     donde     permanece     por     varios    días,   para   posteriormente   dejarla  abandonada  en  la ciudad de Ibarra el 12 de abril de  2013.   Durante   las   ocasiones  que  fueron  plagiados  los  niños…la        señora  DORIS  AMANDA  PORTILLA  BENAVIDES  y CAMPOS ARMANDO PORTILLA  BENAVIDES   realizaban   llamadas   telefónicas  al  señor   Juan   Guzñay  solicitándole  dinero y  amenazándole  que  se callen, situación    similar    ocurrió  cuando  plagiaron a Juan Guzñay, los  señores     Doris     Portilla     y     Campos  Portilla  realizaron  varias  llamadas  a su hermana  solicitándole     dinero     a     cambio     y  amenazándole     de     atentar     contra    su  vida”6.   

Los   anteriores   hechos  se  actualizan  en  el artículo 169 del  Código  Penal colombiano, modificado por el artículo 1 de la Ley 1200 de 2008,  que   tipifica   el   delito  de  secuestro  extorsivo  y  lo  sanciona  con  pena  de prisión de trescientos  veinte  (320)  a  quinientos  cuatro  (504) meses y multa de dos mil seiscientos  sesenta  y  seis  punto  sesenta  y  seis (2.666,66) a seis mil (6.000) salarios  mínimos legales mensuales vigentes.   

En  efecto,  los  hechos  relatados  en  el  requerimiento   señalan   que   en  tres  ocasiones  los  menores  Margot  y  Steven  Guzñay  Daquilema y en  una  oportunidad  el  señor Juan Guzñay,  presuntamente  fueron  retenidos  a  instancias del reclamado y su  hermana,  quienes  al  parecer habrían formulado exigencias económicas para la  liberación.   

Dicho  proceder  encaja  en la descripción  típica  del  artículo  188  del  Código  Penal  ecuatoriano,  según el cual,   

“El   delito   de  plagio  se  comete  apoderándose  de  otra  persona por medio de violencias, amenazas, seducción o  engaño,  sea  para venderla o ponerla contra su voluntad al servicio de otra, o  para  obtener  cualquier  utilidad,  o para obligarla a pagar rescate o entregar  una  cosa  mueble,  o extender, entregar o firmar un documento que surta o pueda  surtir  efectos  jurídicos,  o  para obligarla a que haga u omita hacer algo, o  para  obligar  a un tercero a que ejecute uno de los actos indicados tendiente a  la liberación del plagiado”.   

En ese orden, contrario a lo manifestado por  la  defensa,  la  acción  de apoderarse de otra persona con violencia o engaño  materializa  el  delito  de  plagio atribuido por las autoridades ecuatorianas y  tiene   prevista   pena   seis   meses   a   dos   años   en   el  evento  más  benévolo    (si    la    víctima    es   devuelta  espontáneamente  antes  de  iniciarse  el  procedimiento  judicial)  y  de  16  y  25  años  en  la  hipótesis  más  estricta.    

De    igual    forma,    la   conducta  delictiva  atribuida  a  CAMPOS   ARMANDO   PORTILLA   BENAVIDES         en        la            República   del  Ecuador  se  encuentra  enlistada  en  el  artículo 2 numeral 24 del Acuerdo  Bolivariano     sobre    Extradición,  de  los  atentados  contra  la  libertad individual,  y está tipificada en nuestro país y  sancionada  con pena privativa de la libertad que supera ampliamente el término  de  seis  meses,  razón  por  la cual se colma este  requisito.   

En  suma,  la  exigencia  de  doble    incriminación    se   satisface   porque  el   punible   contra   la   libertad   individual  está     previsto     en     el     Convenio  sobre Extradición    como    delito   susceptible      de     entrega, se  encuentra  tipificado  en  los        ordenamientos       jurídicos  de  Colombia  y  Ecuador y en  ambos  el “maximum de la pena aplicable”   es  superior  a  seis  meses  de  privación de la libertad.   

Ello   con  independencia     del     nombre     dado  a  la  conducta   delictiva   en   cada   país  porque,  conviene recordarlo, lo que  se  coteja es la identidad fáctica y no la   denominación  jurídica          que         cada         Estado         asigne           al            comportamiento  reprochado.   

Tal     confrontación    se   hace   con   la   normatividad   que   está  en  vigor  al  momento  de rendir el  concepto     porque  se     emite    dentro    del    trámite  de  un  mecanismo de cooperación  internacional,    razón    por    la    cual   la  aplicación  del  principio  de  favorabilidad  que  podría  argüirse  como  producto   natural  de  la  sucesión  de  leyes  no  entra  en  juego,  por  cuanto las domésticas  no  son las que operarán en el  extranjero.   Entonces,  sin    importar    la    denominación      jurídica,     lo       trascendente  es  que  el acto desarrollado por el  ciudadano   cuya   extradición   se   demanda  sea  igualmente   considerado   como   delictuoso  en  el  territorio    patrio.   Por   ello,   aunque  en  Ecuador       se      denomine      al  hecho  imputado  como “rapto”       y       “plagio”  y  en  Colombia  se  le  llame      secuestro      extorsivo,  en  esencia  se  trata  de la misma  imputación              fáctica, esto  es,  apoderase,  arrebatar, sustraer y/o retener a una persona.   

Prescripción  de la acción y de la pena   

De   acuerdo  con  el  literal  b)  del  artículo  V  del Acuerdo  Bolivariano     sobre     Extradición,   el  Estado  requerido  no  estará  obligado   a  conceder  la  extradición,   

“b)  Cuando  según    las    leyes    del    Estado   al   cual   se  dirige  la  solicitud,  hubiere  prescrito  la  acción  o la pena a que estaba sujeto el enjuiciado  o condenado”.   

       La   anterior   exigencia   impone   a   la   Corte   examinar  la  configuración    de   esa   categoría   jurídica  en  Colombia,  con  la  salvedad     que     sólo    se    revisará  la  prescripción     de    la    acción  por  cuanto  el requerimiento tiene  como  propósito  obtener  la  entrega del requerido  para  procesarlo  por el delito imputado  por  las  autoridades ecuatorianas.   

       De  acuerdo  al artículo 83       del       Código  Penal  nacional,  la acción  penal         prescribe         “en  un  tiempo  igual al máximo de la pena fijada en la ley,  si   fuere   privativa   de   la   libertad,   pero  en  ningún   caso   será   inferior  a  cinco  años,  ni  excederá de  veinte…”.   

       Siendo    ello   así,   acorde  con  la  información aportada  por  el  país requirente,  no      ha     prescrito     la     acción por  cuanto  no ha transcurrido  el     término          máximo  previsto  en  la ley para que  opere     ese     fenómeno     jurídico,    esto    es    veinte   años  (aunque  el  delito  tiene  prevista  504  meses  de  sanción               máxima).   

         Naturaleza    jurídica    de    los    hechos   fundantes   de   la  solicitud   

       El   artículo  IV  del  Acuerdo          Bolivariano            sobre  Extradición proscribe la  extradición   de   personas  acusadas  de  delitos  políticos      y      conexos,     situación         que  en este  evento  no  se  configura  porque   los          delitos    objeto    del    requerimiento  no  ostentan  tal connotación, por tratarse de una  infracción     penal    ordinaria    o    delito  común.   

Las   restantes   limitantes   de   la  extradición,   relativas  al  cumplimiento  de  la  condena  u  otorgamiento de amnistía o indulto en el  país  del  delito,  no se configuran, pues  no se deducen de la documentación  aportada    ni   han   sido   reseñadas   por   el  país   requirente,  por  la  requerida  o  por  su  defensa.   

         Exigencia   del   artículo   I   del   Acuerdo   Bolivariano  sobre  Extradición   

         

         Según  el  aparte final del canon I del Acuerdo sobre Extradición,  “para  que  la extradición se efectúe es preciso  que  las  pruebas de la infracción sean tales, que las leyes del lugar donde se  encuentre  el prófugo o enjuiciado justificaría su detención o sometimiento a  juicio,  si  la  comisión,  tentativa  o  frustración  del  crimen o delito se  hubiese  verificado  en él”, situación que impone a  la  Corporación  examinar las pruebas consideradas por la autoridad judicial de  la  República  del  Ecuador  para  proferir  la orden de prisión preventiva en  contra del requerido.   

         De  conformidad  con la documentación aportada con la solicitud, el  Juzgado  Décimo  Primero  de  Garantías  Penales  de Pichincha dictó orden de  privación  de  la  libertad en contra de Doris Amanda  y  CAMPOS  ARMANDO PORTILLA  BENAVIDES   con  fundamento  en  la  denuncia del  señor     Juan    Alejandro    Guzñay,  las  versiones  de  los  menores Margot  Yuliana     y     Steven     Alexander     Guzñay     Daquilema    y     las  exposiciones  de  María  del Rosario Guzñay Buñay,  Pedro  Guzñay  Manlla,  Wisman  Castulo  Paspuel  y  Genny  Elziabeth  Guerrero  Cuesta,   a  partir  de  las  cuales  coligió la  probable  existencia  de  la infracción y de la participación del requerido en  los  hechos  materia  de  requerimiento.  Así  mismo,  dedujo  que  la prisión  preventiva  era  necesaria  para  garantizar la comparecencia del procesado a la  actuación,  dada  la  existencia  de  indicios  que  la  relacionan con el caso  investigado.   

         Dichos  elementos  probatorios,  dentro  del  sistema procesal penal  acusatorio  contemplado  en  la Ley 906 de 2004, serían suficientes para que la  Fiscalía  General  de  la  Nación,  en la audiencia respectiva ante el juez de  control  de  garantías,  hubiese imputado la comisión del punible de secuestro  extorsivo   y,   consecuentemente,   impetrado   la  imposición  de  medida  de  aseguramiento   privativa   de   la  libertad  y  la  expedición  de  orden  de  detención.   

         Lo   anterior   considerando,   además,   que   se  satisfacen  los  presupuestos  del  artículo  308 de ese estatuto procesal, según los cuales la  medida  de  aseguramiento  se  decretará  cuando  de  los  elementos materiales  probatorios   y  evidencia  física,  obtenidos  legalmente,  se  pueda  inferir  razonablemente  que  el  imputado  pudo  ser  autor  o partícipe de la conducta  delictiva,  siempre  y  cuando se cumpla alguno de los siguientes requisitos: i)  Que  sea  necesaria  para evitar que el imputado obstruya el debido ejercicio de  la  justicia;  ii) Que el imputado constituya un peligro para la seguridad de la  sociedad  o  de  la  víctima  y,  iii)  Que resulte probable que el imputado no  comparecerá al proceso.   

         Con  fundamento  en  esa disposición la Sala colige el cumplimiento  de  los  fines  constitucionales  de  la  medida  de aseguramiento por cuanto el  requerido  puede  constituir  un  peligro  para la víctima y es probable que no  comparezca   voluntariamente  al  proceso,  dada  la  gravedad  de  la  conducta  atribuida.   

         Respuesta a los alegatos finales   

         1.  La  mayoría  de  argumentos  defensivos fueron resueltos en los  acápites  anteriores; sin embargo, resta examinar la afirmación según la cual  los hechos se concretaron exclusivamente en territorio colombiano.   

         Conforme       al       requerimiento,       el      “plagio”        se       perpetró  mayoritariamente   en el territorio ecuatoriano, pues de allí fue de donde  se  sustrajeron  a  los menores citados y en la localidad de Ibarra se concretó  la  retención  del  denunciante. En ese orden, resulta infundada la afirmación  de  la  defensa  sobre  la  concreción  del  acontecer  delictivo en territorio  nacional.   

         Por  último,  las  imprecisiones  señaladas  por  la defensa en el  proveído  del  5  de  julio  de  2013  del  Juzgado  Décimo  Primero  Penal de  Garantías  Penales  de  Pichincha  no  afectan  el  requerimiento  ni  vulneran  garantías  fundamentales puesto que la inclusión de la palabra “asesinato”  y de la afirmación de  que  la  prisión  de la señora Doris Amanda Portilla  Benavides   se  surtiría  en  el  Centro  Social  de  Rehabilitación  de  Varones  de  Quito  puede  obedecer  a  la  utilización de  formatos;  además,  no  modifica la imputación fáctica y jurídica plasmada a  lo  largo  de  esa  providencia.  En  todo caso, la privación de la libertad de  Doris    Amanda,    de  concretarse,  deberá  cumplirse  en un centro femenino, conforme lo prevén los  tratados internacionales sobre derechos humanos.   

         2.  De  otra  parte,  como  se  comparte  la  postura del Ministerio  Público  es  innecesario  profundizar en los argumentos suministrados por dicho  interviniente.   

         Conclusión   

En  mérito de  lo   expuesto,  LA  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,    SALA    DE    CASACIÓN  PENAL,    CONCEPTÚA  FAVORABLEMENTE    a   la   extradición      del     ciudadano             colombiano    CAMPOS    ARMANDO PORTILLA BENAVIDES,               solicitada  al  Gobierno  de  Colombia  por  el  de la          República       del      Ecuador  para  enjuiciarlo por el delito  de  “plagio”,  conforme  con  los  hechos  señalados  en el proveído del 5 de julio de 2013 del Juzgado  Décimo Primero Penal de Garantías Penales de Pichincha.   

         Además,  es  preciso consignar que corresponde al Gobierno Nacional  condicionar  la  entrega  a  que  el  reclamado  en  extradición  no vaya a ser  condenado  a  pena de muerte, ni juzgado por hechos diversos a los que motivaron  la  solicitud  de  extradición,  ni sometido a desaparición forzada, torturas,  tratos  o  penas crueles, inhumanos o degradantes, como tampoco a la sanción de  destierro,   cadena   perpetua  o  confiscación,  conforme  lo  establecen  los  artículos 11, 12 y 34 de la Carta Política.   

         También  debe  condicionar  la  entrega  del solicitado a que se le  respeten,  como  a  cualquier otro nacional en las mismas condiciones, todas las  garantías  debidas  en  razón  de  su calidad de justiciable, en particular a:  tener  acceso a un proceso público sin dilaciones injustificadas, se presuma su  inocencia,  estar  asistido por un intérprete, contar con un defensor designado  por  él  o  por  el Estado, se le conceda el tiempo y los medios adecuados para  preparar  la defensa, pueda presentar pruebas y controvertir las que se alleguen  en  su  contra,  su  situación  de  privación  de la libertad se desarrolle en  condiciones  dignas  y  la  pena  privativa  de  la  libertad tenga la finalidad  esencial de reforma y adaptación social.   

         Lo  anterior,  de  conformidad con lo dispuesto en los artículos 9,  10  y  11  de  la  Declaración  Universal  de  Derechos Humanos, 5, 7 y 8 de la  Convención  Americana  de  Derechos  Humanos  y  9,  10,  14  y  15  del  Pacto  Internacional de Derechos Civiles y Políticos.   

         Por  igual,  la Corte estima oportuno señalar al Gobierno Nacional,  en  orden a salvaguardar los derechos fundamentales del reclamado, que proceda a  imponer  al  Estado requirente la obligación de facilitar los medios necesarios  para  garantizar  su  repatriación  en condiciones de dignidad y respeto por la  persona  humana una vez cumpla la pena impuesta en la sentencia condenatoria que  motiva la extradición.   

         De  otra  parte,  al Gobierno Nacional le corresponde condicionar la  entrega  a que el país reclamante, de acuerdo con sus políticas internas sobre  la  materia,  ofrezca  posibilidades  racionales  y reales para que el requerido  pueda  tener contacto regular con sus familiares más cercanos, considerando que  el  artículo  42  de  la  Constitución Política de 1991 reconoce a la familia  como  núcleo  esencial  de  la sociedad, garantiza su protección y reconoce su  honra,  dignidad  e  intimidad, lo cual se refuerza con la protección que a ese  núcleo  también  prodigan  la  Convención  Americana de Derechos Humanos y el  Pacto  Internacional de Derechos Civiles y Políticos en sus artículos 17 y 23,  respectivamente.   

         La  Sala  se  permite  indicar  que, en virtud de lo dispuesto en el  numeral  2º  del  artículo  189  de  la Constitución Política, le compete al  Gobierno  en cabeza del señor Presidente de la República como supremo director  de  la  política  exterior  y  de  las  relaciones internacionales, realizar el  respectivo   seguimiento  a  los  condicionamientos  impuestos  al  conceder  la  extradición,  quien  a  su  vez es el encargado de determinar las consecuencias  derivadas de su eventual incumplimiento.   

         Comuníquese  por  Secretaría  de  la  Sala  esta determinación al  requerido,  a  su defensa, a la Procuraduría Segunda Delegada para la Casación  Penal y a la Fiscalía General de la Nación, para lo de su cargo.   

         Remítase  el  expediente  al  Ministerio  de Justicia y del Derecho  para lo de su competencia.   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 En el  presente  caso  se siguen las pautas de la Ley 906 de 2004 por cuanto los hechos  que  sustentan  la  petición  de  extradición  acaecieron  en  vigencia de esa  normatividad.   Así   mismo,  se  consultan  las  exigencias  previstas  en  el  Acuerdo  sobre Extradición  suscrito  en  Caracas  el  18  de julio de 1911, por ser el tratado aplicable al  caso, según lo conceptuó el Ministerio de Relaciones Exteriores.   

2 Cfr.  Folio 88 de la carpeta anexa.   

3  La  documentación  fue  entregada  apostillada  por  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores, Comercio e Integración de la República del Ecuador.   

4 Cfr.  Folio  117  de  la  Carpeta  de  la Corte, correspondiente a la página 6 de los  alegatos finales de la defensa.   

5  Denuncia  de Juan Alejandro  Guzñay   Buñay,   declaraciones   de  Genny  Elizabeth  Gurrero Cuesta y de los  adolescentes   Steven  Alexander  y  Margot  Yuliana  Guzñay Daquilema.   

6 Cfr.  Folios 3 y 4 carpeta anexa.     

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