CP057-2015(45996)

2015

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    CORTE     SUPREMA     DE   JUSTICIA   

SALA     DE     CASACIÓN   PENAL   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Magistrado ponente  

CP057-2015  

Radicación No. 45996  

(Aprobado Acta No.198)  

Bogotá, D.C., tres (03) de junio de dos mil  quince (2015).   

ASUNTO:  

Procede  la Sala a rendir el concepto a que  haya  lugar, en relación con el pedido de extradición del ciudadano colombiano  Larry Yepes Morales, formulado por el Gobierno de España.   

ANTECEDENTES:   

1. La Embajada de  España,  invocando  el  Convenio suscrito con Colombia el 23 de julio de 1892 y  su  Protocolo Modificatorio del 16 de marzo de 1999, mediante la Nota Verbal No.  130/2015  del  5 de marzo de 2015, solicitó la detención provisional con fines  de  extradición  de  Larry Yepes Morales, por cuanto el 26 de febrero del mismo  año,  en  el Juzgado Central de Instrucción No. 4 de la Audiencia Nacional   de   Madrid,   dentro   del  sumario  8/2014,  se  le  dictó  auto  de  “prisión  provisional,  comunicada  en  incondicional”, por su  presunta  participación  en  la  comisión  de “los  Delitos  de  Tráfico de Drogas, Pertenencia a Organización Criminal y Blanqueo  de  Capitales,  recogidos  en  los  artículos  368, 570 y 301 del Código Penal  español vigente”.   

De  otra  parte,  con  la  Nota  Verbal No.  200/2015  del 4 de mayo de 2015, se formalizó la petición de extradición y se  allegó  la  documentación  pertinente,  adjuntando  el  auto  de  “prisión           provisional,           comunicada          en  incondicional”  proferido  el 26 de febrero de 2015  por  el  Juzgado  Central  de  Instrucción  No.  4 de la Audiencia Nacional de Madrid dentro del sumario No. 8/2014.   

2.  En la Nota  Verbal  No.  130/2015,  la  Embajada  de España puntualizó que el requerido es  ciudadano  colombiano,  nacido  el  7  de  junio de 1953 en Bogotá, quien es el  titular  de  la  cédula  de  ciudadanía  No. 14.215.490, oportunidad en la que  aportó  la  Circular  Roja  de  Interpol No. A-1513/2-2015 del 27 de febrero de  2015  y el informe de consulta realizada a la Registraduría Nacional del Estado  Civil de Colombia en relación con el solicitado.   

3.    La  aprehensión  del reclamado Larry Yepes Morales se produjo el 3 de marzo de 2015  en  Armenia  (Quindío),  con  fundamento  en  la  Circular Roja de Interpol No.  A-1513/2-2015,  mientras  que  el  Fiscal General de la Nación, con resolución  del    9    de    marzo   siguiente,   dispuso   su   captura   con   fines   de  extradición.   

4.    El  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  el  5  de  mayo  de  2015, remitió las  diligencias  al Ministerio de Justicia y del Derecho, advirtiendo que el Tratado  aplicable  en el presente caso es la “Convención de  Extradición  de  Reos” suscrita en Bogotá entre el  Reino  de  España y la República de Colombia el 23 de julio de 1892, así como  el  “Protocolo  modificatorio  de la Convención de  Extradición”,  firmado en Madrid el 16 de marzo de  1999.   

5.  El 11 de  mayo  de 2015, el Ministerio de Justicia y del Derecho envió la actuación a la  Corte  Suprema  de Justicia, “teniendo en cuenta que  se  encuentran  reunidos  los  documentos que exige la normatividad convencional  aplicable”.   

6.  Recibido  el  expediente  en  esta  Corporación,  el  19  de  mayo  de 2015 se reconoció  personería  adjetiva  al abogado que designó el solicitado Larry Yepes Morales  y  como  quiera  que  éste,  con  la coadyuvancia de su apoderado, solicitó la  aplicación   del  trámite  de  la  extradición  simplificada  que  prevé  el  parágrafo  1º  del  artículo  500  de  la  Ley 906 de 2004, adicionado por el  artículo  70  de la Ley 1453 de 2011, se corrió traslado de esa pretensión al  representante del Ministerio Público.   

Así  las  cosas,  el  Procurador Delegado,  luego  de  entrevistarse  con  el  reclamado  Larry  Yepes  Morales  en  orden a  constatar  si  su  manifestación  de  acogerse  al  trámite de la extradición  simplificada  era  libre, consciente, voluntaria y debidamente informada, avaló  tal petición.   

CONSIDERACIONES    DE    LA   CORTE:   

1.        Del      Tratado  aplicable:   

Según  lo manifestado por el Ministerio de  Relaciones  Exteriores,  en  este  caso  se  debe proceder de conformidad con la  Convención  de Extradición de Reos, suscrita en Bogotá el 23 de julio de 1892  entre  el Reino de España y la República de Colombia e, igualmente, de acuerdo  con   su   Protocolo   Modificatorio  firmado  en  Madrid  el  16  de  marzo  de  1999.   

2.    De                la    documentación   necesaria:   

2.1.  El Reino  de  España  y  la República de Colombia acordaron en la Convención sobre este  aspecto  la  cláusula  consagrada  en el artículo VIII, en los términos que a  continuación se consignan:   

La demanda de extradición será presentada  por la vía diplomática y apoyada en los documentos siguientes:   

1°. Si se trata de un criminal condenado y  evadido, se presentará copia autorizada de la sentencia.   

2°.  Cuando  se  refiera  a  un  individuo  acusado  o  perseguido,  se  requerirá  copia  autorizada  del  mandamiento  de  prisión  o auto de proceder expedido contra él, o de cualquiera otro documento  que  tenga  la  misma  fuerza  que  dicho  auto  y precise igualmente los hechos  denunciados y la disposición que les sea aplicable.   

3°.  Las  señas  personales  del  reo  o  encausado,    hasta   donde   sea   posible,   para   facilitar   su   busca   y  arresto.   

2.2.  Dada la  situación  procesal  del  solicitado  Larry  Yepes Morales, se hace exigible la  documentación  mencionada  en  los  numerales  2° y 3° del referido artículo  VIII,  por cuanto es requerido en el país reclamante dentro de un proceso penal  en   el   que,   el  26  de  febrero  de  2015,  se  le  profirió  “prisión           provisional,           comunicada          en  incondicional”.   

2.3.  Frente a  lo  anterior,  la  Embajada  de  España,  mediante  las Notas Verbales números  130/2015  y  200/2015,  del  5  de  marzo  y 4 de mayo de 2015, respectivamente,  remitió  copia  del  auto  atrás  mencionado emitido por el Juzgado Central de  Instrucción  No.  4  de la Audiencia Nacional de Madrid dentro del sumario 8/2014.   

A        su    vez,        por        medio        de    la    Nota   Diplomática  No.  200/2015  del  4 de mayo de 2015,  aportó  el  texto  de  las normas del Código Penal español relevantes para el  caso  y  con  la  No. 130/2015 del 5 de marzo de igual anualidad, suministró la  información   necesaria   para   establecer   la   identidad   de   la  persona  reclamada.   

2.4.  Ahora,  se  observa  que  se  cumple  la exigencia del artículo VIII de la Convención,  según  la  cual  el “mandamiento de prisión o auto  de     proceder”    debe    precisar  “igualmente  los  hechos  denunciados y la disposición que les  sea  aplicable”, toda vez que en la providencia del  26  de  febrero  de  2015,  mediante  la  cual se le dictó al requerido auto de  “prisión     provisional,     comunicada     en  incondicional”, se expresó que habría pertenecido  a   una   “Organización   Criminal”,  la  cual  desarrolló  sus  actividades  cometiendo “ilícitos  contra  la  Salud  Pública  por Tráfico de Drogas a  nivel   internacional”,  como  también  “Blanqueo  de  Capitales”,  decisión  en  la que se indica lo  siguiente sobre el aspecto fáctico:   

PRIMERO.-  Las  presentes  actuaciones  se  siguen  por  un  Delito  Contra  la  Salud  Pública,  contra  Benedicto  Fraile  Hernández  y  otros,  habiéndose detectado, en el marco de las investigaciones  practicadas  por  este Juzgado, la existencia de una organización criminal que,  integrada  por  diferentes individuos, viene desarrollando de forma permanente y  concertada  una serie de actos criminales encaminados a introducir en este País  grandes cantidades de sustancias estupefacientes.   

El sistema utilizado era introducir cocaína  mezclada  con harina de palmiste en contenedores a través del Puerto de Cádiz.  Las  referidas  sustancias  eran  separadas  en  un  “laboratorio  primario”  situado en Nijar (Almería).   

En  el  marco  de  la  investigación  se  acordaron  diferentes  entradas  y  registros  en  domicilios que estaban siendo  utilizados  por  los  imputados,  así como la incautación de tres contenedores  que se encontraban en el Puerto de Cádiz.   

En  fecha 25 de julio de 2014, por parte de  funcionarios  policiales  adscritos  a  la  vigilancia  Aduanera de Cádiz y con  presencia  judicial, se procedió a la apertura de tres contenedores localizados  en  el  Puerto  de  Cádiz, encontrando 409 sacos en el contenedor CRSU 1039446,  420  sacos  en  el  contenedor  TGHU  1882106  y  386 sacos en el contenedor MDU  2205403.  Efectuado  su  análisis  por  la Dependencia de Sanidad de Cádiz, el  contenedor  CRSU 1039446 contenía 16.277.616 gramos de cocaína con una riqueza  del  0,6%,  el  contenedor  TGHU 1882106 contenía 16.802.100 gramos de cocaína  con  una  riqueza  del  0,4%  y  el  contenedor  MDU2205403 14.618.633 gramos de  cocaína  con una riqueza del 0,4%. Siendo el total de cocaína pura extrapolado  de    los    contenedores    97.666    g.,    67.208    g.    y    58.475    g.,  respectivamente.   

En  la  entrada  y registro efectuada en la  nave  sita  en  el  polígono  261, parcela 33 y 32 Campillo, Caba de Gata de la  localidad  de  Nijar,  se intervinieron 6 placas de polvo prensado blanco con un  peso  neto  5.991,40  gramos  y  analizados  por  la  Dependencia  de Sanidad de  Almería,  se  identifica  como  cocaína  con  un  porcentaje  del 86,03% y una  botella  con  líquido  transparente  con  un  peso  de  400g. identificada como  sustancia no analizable.   

En  la  entrada y registro efectuados en la  nave  industrial  sita  en el Camino de San Martín de la Vega 67 de Arganda del  Rey,  fueron  intervenidos  379  sacos que fueron trasladados al Departamento de  Sanidad  de Cádiz. Analizados muestran un peso neto de 14.810.899 gramos, dando  positivo en cocaína con un 0,1% de pureza.   

SEGUNDO.- De las investigaciones llevadas a  cabo  por  la  policía,  se  desprenden  indicios  de  que  Larry Yepes Morales  pertenecería  de  forma  activa  en  esta  Organización  Criminal  de  un modo  claramente  directivo,  la cual desarrolla sus actividades acometiendo ilícitos  contra  la  Salud  Pública  por  Tráfico  de  Drogas  a  nivel  internacional,  participando  y facilitando el transporte y posterior introducción de sustancia  estupefaciente procedente de Sudamérica.   

Igualmente, y habida cuenta de lo anterior,  existen  indicios  fundados  acerca  de  su  participación en otro ilícito por  Blanqueo  de Capitales dadas las disposiciones, transferencias y movimientos que  a lo largo de la investigación se han detectado.   

La conducta seguida por éste, ha consistido  y  ha  podido  ser  vinculada  a  actividades de narcotráfico, para lo cual, ha  mantenido  una  participación  de  intermediación entre las partes, llevando a  cabo  encuentros tanto con los exportadores de origen sudamericano, como con los  importadores;  en  ese  sentido,  su  labor  ha  sido a modo de comercial de una  Mercantil,  ha  reclutado  la  participación  activa  de socios inversores para  adquirir  la  sustancia  (parece  que  incluso él llevaba participación en tal  inversión),  así  como también, ha desarrollado la infraestructura en nuestro  país  a  fin  de  recibir  la introducción de la sustancia. Estos extremos han  podido  ser  contrastados durante la investigación a modo secuencial, gracias a  la  inteligencia  obtenida  a  través  de  las  intervenciones telefónicas, en  unión  de  los  numerosos  encuentros  detectados  a  través  de  actividad de  vigilancia  policial,  de los que se podía deducir la intención o motivación,  y  de  ese  modo  apreciar  el rol que podrían desempeñar los miembros de esta  Organización.   

No en vano, en la persona de Larry Yepes se  ha  apreciado durante todo el procedimiento, como éste ha dirigido y coordinado  a  otras  personas a fin de mantener y posteriormente generar una estructura que  permitiera  los  fines  pretendidos. De igual modo, y cuando ya la Organización  contaba  con  los  elementos  necesarios  para  llevar  a cabo su acción, éste  abandonó  el  país  por  motivos  de  seguridad,  a  fin  de  evitar  posibles  vinculaciones,  no  obstante, dejó como responsables a personas de su confianza  (Argemiro  y  Samuel), quienes actuando en representación de éste, continuaron  en   la   labor   final,  rindiendo  en  ocasiones  cuentas  y  explicaciones  a  aquel.   

2.5.   Igualmente,  en la documentación enviada por vía diplomática, se subrayó que  el  requerido  Larry Yepes Morales es ciudadano colombiano, nacido el 7 de junio  de  1953  en  Bogotá,  quien  es  el  titular  de la cédula de ciudadanía No.  14.215.490,  identidad  que fue corroborada por la Policía Nacional de Colombia  el día de su captura.   

2.6.  De esta  manera,  quedan  acreditados los requisitos a que aluden los numerales 2º y 3º  del  artículo  VIII  de  la  Convención  aplicable  a  este  asunto,  pues las  exigencias  allí  contenidas se limitan a que el gobierno requirente allegue el  “mandamiento  de  prisión  o  auto  de proceder…  [donde  se]  precise igualmente los hechos denunciados y la disposición que les  sea  aplicable”, así como  “las  señas  personales  del  reo  o encausado, hasta donde sea posible, para  facilitar su busca y arresto”.   

3.   De   la   conducta   punible   que   da  lugar  a  la  extradición:   

3.1.  Como la  extradición  entre  España  y  Colombia debe ceñirse, según lo determinó el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores, a la Convención suscrita en Bogotá por  dichos  Estados  el  23  de  julio  de  1892, la cual fue modificada mediante el  Protocolo  firmado  en  Madrid el 16 de marzo de 1999, se procederá a verificar  el cumplimiento de las exigencias allí previstas.   

3.2.   En el  artículo  I  de  la aludida Convención, los Gobiernos de España y Colombia se  “comprometen   a  entregarse  recíprocamente  los  individuos  condenados  o  acusados por los tribunales o autoridades competentes  de  uno  de  los  dos  Estados  contratantes,  como  autores o cómplices de los  delitos  o crímenes enumerados en el Artículo 3º, y que se hubieren refugiado  en el territorio del otro”.   

3.3.  Larry Yepes  Morales  es  requerido porque el 26 de febrero de 2015, en el Juzgado Central de  Instrucción  No.  4  de  la  Audiencia Nacional de Madrid, se le dictó auto de  “prisión     provisional,     comunicada     en  incondicional”  por  su  presunta participación en  una     “Organización    Criminal”,  la  cual  desarrolló  sus  actividades  cometiendo “ilícitos  contra  la  Salud  Pública  por Tráfico de Drogas a  nivel   internacional”,  como  también  “Blanqueo  de  Capitales”, delitos previstos en los artículos  570 bis, 368 y 301 del Código Penal español, respectivamente.   

Ahora,  en  Colombia  los  delitos anotados  corresponden  a  los de concierto para delinquir, tráfico, fabricación o porte  de  estupefacientes  y  lavado  de  activos,  los cuales están descritos en los  artículos  340  (modificado por los artículos 8º de la Ley 733 de 2002, 14 de  la  Ley  890  de  2004  y  19  de  la  Ley 1121 de 2006), 376 (reformado por los  artículos  14  de  la  Ley  890  de  2004  y  11  de la Ley 1453 de 2011) y 323  (modificado  por  los  artículos  8  de la Ley 747 de 2002, 14 de la Ley 890 de  2004,    17    de    la    Ley    1121    de    2006)    del    Código   Penal,  respectivamente.   

Adicionalmente, se tiene que al ilícito de  concierto  para  delinquir se le asigna una pena de 8 a 18 años de prisión, al  de  tráfico,  fabricación o porte de estupefacientes una de 10 años y 8 meses  a 30 años y al de lavado de activos una de 10 a 30 años.   

3.4.   A  su  vez,  el artículo III de la Convención de 1892, reformado por el artículo 1º  del Protocolo Modificatorio de 1999, establece:   

La  extradición  procederá con respecto a  las  personas  a  quienes  las  autoridades  judiciales  de  la Parte requirente  persiguieren  por  algún  delito  o  buscaren  para  la  ejecución de una pena  privativa  de  la  libertad  no  inferior  a  un  (1) año. A este efecto, será  indiferente  el  que  las  leyes  de las Partes clasifiquen o no el delito en la  misma  categoría  de  delitos  o  usen  la  misma o distinta terminología para  designarlo.   

3.5.  En este  orden  de  ideas,  como  dentro de los ilícitos que dan lugar a la extradición  entre  España  y  Colombia  se  incluyen  aquellos  cuya  pena  privativa de la  libertad  no  sea inferior a un (1) año y en este asunto las conductas punibles  de  concierto  para delinquir, tráfico, fabricación o porte de estupefacientes  y  lavado  de  activos  atribuidos  al  reclamado  tienen  una  pena ampliamente  superior    a    ese    límite    mínimo,    se    entiende   acreditado   tal  requisito.   

4.   De   la    prescripción:   

4.1.   El  numeral  2º  del  artículo  IV  de  la  Convención  aplicable en este asunto,  estipula   que   no   habrá   lugar   a   la   extradición   en  el  siguiente  evento:   

Si  se  ha cumplido la prescripción de la  acción  o  de  la  pena,  según  las  leyes  del  país  a  quien  el  reo sea  reclamado.1   

4.2.  Contra  el  requerido  Larry  Yepes Morales, el 26 de febrero de 2015, se dictó auto de  “prisión     provisional,     comunicada     en  incondicional” por cuanto habría pertenecido a una  “Organización        Criminal”,  la  cual  desarrolló  sus  actividades  cometiendo “ilícitos  contra  la  Salud  Pública  por Tráfico de Drogas a  nivel  internacional”  e,  igualmente, “Blanqueo  de  Capitales”, conductas  que  se  encuentran  descritas en los artículos 340 (concierto para delinquir),  376  (tráfico  fabricación  o  porte  de  estupefacientes)  y  323  (lavado de  activos)  de nuestro Código Penal, respectivamente, normas que prevén penas de  8  a  18  años de prisión, de 10 años y 8 meses a 30 años y de10 a 30 años,  en su orden.   

4.3.  De otra  parte,         el         artículo        832  del  Estatuto  Punitivo  de  nuestro país preceptúa:   

La acción penal prescribirá en un tiempo  igual  al  máximo  de  la  pena  fijada  en  la  ley,  si fuere privativa de la  libertad,  pero  en  ningún caso será inferior a cinco (5) años, ni excederá  de veinte (20)…   

(…)  

También  se  aumentará  el  término  de  prescripción,  en  la  mitad,  cuando la conducta punible se hubiere iniciado o  consumado en el exterior.   

En todo caso, cuando se aumente el término  de la prescripción, no se excederá el límite máximo fijado.   

A su vez, el artículo 26 del Código Penal  colombiano consagra:   

La conducta punible se considera realizada  en  el  tiempo  de  la  ejecución  de la acción o en aquel en que debió tener  lugar la acción omitida, aun cuando sea otro el del resultado.   

4.4.  En esa  medida,  como  del  auto  de  “prisión provisional,  comunicada  en  incondicional”  proferido contra el  solicitado  Larry  Yepes  Morales en el Juzgado Central de Instrucción No. 4 de  la  Audiencia  Nacional de Madrid se desprende que los comportamientos al margen  de  la ley realizados por el citado se extendieron hasta el 24 de julio de 2014,  de  allí  se  sigue  que  la  acción penal, de conformidad con el ordenamiento  jurídico  de  nuestro  país,  no  estaría  prescrita,  pues hipotéticamente,  teniendo  en cuenta las penas máximas previstas para los delitos por los que se  procedería,  así  como  la época de los hechos, permite concluir que la misma  solo  se  produciría hasta el 24 de julio de 2034, pues las conductas ilícitas  se habrían cometido en el exterior.   

En efecto, como el delito con la pena más  leve  de  aquellos  por  los  que  se  procedería en nuestro país sería el de  concierto  para  delinquir  y el mismo tiene una sanción máxima de 18 años de  prisión,  la  cual  se incrementa en la mitad por razón de haberse cometido en  el  exterior,  pero sin exceder de 20 años, según lo prevé el artículo 83 de  la  Ley 599 de 2000; es claro que de esto se sigue que la acción penal, como se  dijo, prescribiría hasta el 24 de julio de 2034.   

5.    Del principio de reciprocidad:   

El inciso 1º del  artículo    II    de   la   Convención establece:   

Ninguna  de  las Partes contratantes queda  obligada a entregar sus propios ciudadanos o nacionales.   

Sobre   el  particular,            la            Sala3       sentó la siguiente postura:   

Al respecto ha de decir la Corte, en primer  lugar,  que el instrumento internacional no prohíbe a  las   Partes  contratantes  la  extradición  de  sus  propios  ciudadanos  o  nacionales,  sino  que  prevé  simplemente  la  posibilidad  de negarse a concederla  por  esta causa, y cuando esto suceda, ambas partes se comprometen, sin embargo,  a  perseguir  y  juzgar,  conforme a sus respectivas leyes, los crímenes  o  delitos  cometidos por nacionales de una Parte contra las  leyes  de la otra, mediante  la  oportuna  demanda  de  esta última, y con tal que  dichos  delitos  o crímenes se hallen comprendidos en  la    enumeración   del  Artículo 3º.   

En  esa  medida,  no  surge  objeción  en  relación con este punto.   

6.    Otros   aspectos:   

6.1. El Gobierno  Nacional  está  en  la  obligación  de  condicionar  la  entrega de la persona  solicitada,  en  el evento de acceder a ella, a que no pueda ser en ningún caso  juzgada  por hechos anteriores ni distintos a los que la motivan, a que se tenga  como  parte  de  la pena que pueda llegar a imponérsele en el país requirente,  el  tiempo que ha permanecido en detención con motivo del presente trámite y a  que  se  le  conmute  la  pena de muerte en caso de que allí se contemple, como  también  a  que  no  sea  sometida  a desaparición forzada, torturas, tratos o  penas   crueles,   inhumanos  o  degradantes,  destierro,  prisión  perpetua  o  confiscación.   

6.2.   Del  mismo  modo,  le  corresponde  condicionar la entrega del solicitado a que se le  respeten  todas  las  garantías  debidas en razón de su condición de nacional  colombiano4,  en concreto a: tener acceso a un proceso público sin dilaciones  injustificadas,  se  presuma  su inocencia, cuente con un defensor designado por  él  o  por  el  Estado,  se  le  conceda  el tiempo y los medios adecuados para  preparar  la defensa, pueda presentar pruebas y controvertir las que se alleguen  en  su  contra,  su  situación  de  privación  de la libertad se desarrolle en  condiciones  dignas, la pena que eventualmente se le imponga no trascienda de su  persona   y   tenga   la   finalidad   esencial   de   reforma   y   adaptación  social.   

6.3. El Gobierno  Nacional  también deberá imponer al Estado requirente, en orden a salvaguardar  los  derechos  fundamentales  del  reclamado,  la  obligación  de facilitar los  medios  necesarios para garantizar su repatriación en condiciones de dignidad y  respeto  por  la persona humana, en caso de llegar a ser sobreseído o absuelto,  o  su  situación  jurídica  resuelta definitivamente de manera semejante en el  país  solicitante,  incluso,  con posterioridad a su liberación una vez cumpla  la  pena  allí impuesta por sentencia condenatoria originada en la sindicación  por la cual procede la presente extradición.   

6.4.   Así  mismo,  deberá condicionar la entrega a que el país requirente, de acuerdo con  sus  políticas  internas  sobre  la materia, ofrezca posibilidades racionales y  reales  para  que  el solicitado pueda tener contacto regular con sus familiares  más  cercanos,  considerando  que el artículo 42 de la Constitución Política  de  1991  califica  a la familia como núcleo esencial de la sociedad, garantiza  su  protección  y  reconoce su honra, dignidad e intimidad, la cual a su vez es  protegida  por  el  Pacto  Internacional  de Derechos Civiles y Políticos en su  artículo 23.   

6.5.   Se  advierte,  además,  que  en  razón  de  lo  dispuesto  en  el  numeral 2° del  artículo  189  de  la Constitución Política, es del resorte del Presidente de  la  República,  en  su  condición  de  jefe de Estado y supremo director de la  política  exterior  y de las relaciones internacionales, realizar el respectivo  seguimiento  a  los  condicionamientos  que  se  impongan  a la concesión de la  extradición,  quien  a  su vez debe determinar las consecuencias que se deriven  de su eventual incumplimiento.   

7.      Cuestión    final:   

De   conformidad  con  lo  señalado  en  precedencia,  la Sala es del criterio que el Gobierno Nacional puede entregar al  ciudadano  colombiano  Larry  Yepes Morales bajo los condicionamientos anotados,  pues  como  viene de constatarse, están satisfechos los requisitos establecidos  en  la  Convención de Extradición de Reos suscrita entre el Reino de España y  la  República  de  Colombia en Bogotá el 23 de julio de 1892 y en el Protocolo  Modificatorio   firmado   en   Madrid   el   16  de  marzo de 1999.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE CASACIÓN PENAL,   

EMITE     CONCEPTO    FAVORABLE   

En   relación   con   la  solicitud  de  extradición  del  ciudadano  colombiano  Larry  Yepes Morales, formulada por el  Gobierno  de  España  a  través  de  su  embajada  con  base  en  el  auto  de  “prisión     provisional,     comunicada     en  incondicional”  proferido  el 26 de febrero de 2015  por  el  Juzgado  Central  de  Instrucción  No.  4 de la Audiencia Nacional  de  Madrid dentro del sumario No. 8/2014 por “Delitos  contra  la  Salud Pública,  Pertenencia   a  Organización  Criminal  y  Blanqueo  de  Capitales”.   

Por   la   Secretaría  de  la  Sala  se  comunicará  lo  anterior  al  requerido  Larry Yepes Morales, a su defensor, al  representante  del Ministerio Público y al Fiscal General de la Nación para lo  de  su  cargo  en  relación  con  el  detenido  preventivamente  con  fines  de  extradición.   

Finalmente, se devolverá la actuación al  Ministerio   de   Justicia   y   del   Derecho   para   los   trámites  legales  subsiguientes.   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Sobre     el    particular,    ver    CSJ      CP,     13     jul.  2005, rad.  22533;      CSJ      CP,      15     nov.  2005,    rad.   23566;  CSJ  CP,  29  jul       2008,       rad.  29870;   CSJ   CP,   27  oct.         2008,        rad.   30271  y  CSJ  CP,  20              may.       2009,       rad.             30878.   

2  Modificado  por  los artículos 1º de las Leyes 1154  de 2007, 1309 de 2009 y 1426 de 2010.   

3  CSJ  CP,  8  abr.   2003,  rad.    No. 20386.   

4  Según    criterio    fijado    en    CSJ  CP, 5  sep.        2006,       rad.  25625, a pesar de que se produzca  la  entrega  del  ciudadano colombiano, éste conserva los derechos inherentes a  su  nacionalidad  consagrados  en  la  Constitución Política y en los tratados  sobre derechos humanos suscritos por el país.     

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