CP034-2015(44937)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrados Ponentes  

CP034-2015  

Radicación No.44937  

Aprobado Acta No. 134  

Bogotá,  D.C.,   dieciséis  (16)  de  abril de dos mil quince (2015)   

VISTOS  

Procede  la  Corporación a emitir concepto  sobre  la  solicitud  de  extradición  del  ciudadano  colombiano  SEGUNDO      GREGORIO      ENRÍQUEZ      GUERRERO     presentada  por  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos1.   

ANTECEDENTES  

Con  Nota  Verbal No. 2081 de octubre 21 de  2014,  la Embajada de los Estados Unidos formalizó la solicitud de extradición  de  SEGUNDO  GREGORIO  ENRÍQUEZ GUERRERO, contra quien la Corte del Distrito Sur  de  Florida  dictó  el 3 de mayo de 2013 la acusación No. 13-20304-CR-ALTONAGA/SIMONTON   para   que  comparezca  a  juicio  por  delitos  federales de narcóticos.   

         Documentos aportados con la solicitud de extradición   

Para  formalizar la petición de entrega de  ENRÍQUEZ   GUERRERO  se  incorporaron  al  presente trámite, por intermedio del Ministerio de Relaciones  Exteriores  y provenientes de la Embajada de los Estados Unidos de América, los  siguientes documentos, debidamente traducidos:   

(i)  Nota  Verbal  No.  1068 de junio 16 de  2014,  por  cuyo medio la Embajada de los Estados Unidos solicitó la detención  provisional  con  fines  de  extradición  de SEGUNDO  GREGORIO ENRÍQUEZ GUERRERO.   

ii)  Nota Verbal No. 2081 del 21 de octubre  de 2014 por la cual se protocoliza la petición de extradición.   

(iii)  Copia  de  la acusación  No. 13-20304-CR-ALTONAGA/SIMONTON del 3  de  mayo  de  2013  dictada  por  la Corte del Distrito de Sur de Florida contra  SEGUNDO   GREGORIO   ENRÍQUEZ  GUERRERO.   

(iv)  Traducción  de  las  disposiciones  aplicables  al  caso,  esto es, Título 18, Sección 3282; Título 21, Secciones  812, 853, 959, 960 y 963 del Código de los Estados Unidos.   

(v) Orden de arresto proferida por la Corte  del  Distrito  Sur  de  Florida  en  contra  ENRÍQUEZ  GUERRERO.   

(vi)  Declaración  jurada  de Monique        Botero,  Fiscal  Auxiliar  de  los  Estados  Unidos  en el Distrito Sur de  Florida,  en  la  cual  se refiere al procedimiento cumplido por el Gran  Jurado  para dictar la acusación,  descarta  la  configuración de la prescripción, concreta los cargos formulados  en   contra   de   ENRÍQUEZ  GUERRERO  e indica los elementos integrantes del delito.   

(vi)  Declaración  jurada  de  Paul  Cohen,  agente  especial  en  la  Administración para el Control de Drogas (DEA),   por  cuyo  medio  informa  los  pormenores   de   la  investigación  en  virtud  de  la  cual  se  solicita  la  extradición  y  aporta  los  datos  allegados  a  la  investigación  sobre  la  identidad del requerido.   

(x) Informe de consulta de la Registraduría  Nacional  del  Estado Civil de la cédula de ciudadanía No. 87.574.499 a nombre  de  SEGUNDO  GREGORIO  ENRÍQUEZ GUERRERO.   

Trámite   surtido  ante  las  autoridades  colombianas   

Recibida  por  la  Fiscalía  General de la  Nación  la  Nota  Diplomática  No.  1068  del  16 de junio de 2014, ordenó la  captura    de    ENRÍQUEZ   GUERRERO   mediante  Resolución  del  4  de agosto siguiente, la cual se hizo  efectiva  el  día  25 del mismo mes y año en la ciudad de Cali por la Policía  Nacional.     

Protocolizada  la  solicitud  de  entrega  mediante  Nota  Verbal  No.  2081  del  21  de octubre de 2014, el Ministerio de  Relaciones  Exteriores  envió  la  documentación  reunida  a  su  homólogo de  Justicia  y  del  Derecho  con  oficio DIAJI No. 2156 del mismo día, en el cual  conceptuó:   

“Sobre el particular, es preciso señalar  que,  se  encuentra vigente entre la República de Colombia y los Estados Unidos  de  América,  la  “Convención de Naciones Unidas contra el tráfico ilícito  de  estupefacientes  y  sustancias  sicotrópicas”, suscrita en Viena el 20 de  diciembre de 1988. (…)   

De conformidad con lo expuesto, en atención  a  que  el  tratado  aplicable  entre  las  partes  no  regula  el  trámite  de  extradición,  y  a  la  luz de lo preceptuado en los artículos 491 y 496 de la  Ley  906  de  2004,  la  extradición  estará  gobernada  por lo previsto en el  ordenamientos      jurídico      colombiano”2.   

Revisadas  las  diligencias  con base en la  citada  normatividad,  en  dicha  Cartera  no  se  evidenció  la falta de pieza  sustancial  alguna  y,  en  consecuencia,  la  Jefe  de  la  Oficina  de Asuntos  Internacionales,   con   oficio   OFI14-0025056-OAI-1100 del 27  de  octubre  de  2014,  envió  el expediente a la Sala de Casación Penal de la  Corte Suprema de Justicia para lo de su competencia.   

Actuación     cumplida     en    esta  Corporación   

El  6 de noviembre de 2014 la Corte inició  la  etapa  judicial  del  trámite  garantizando  la  provisión  de defensor al  requerido.      Surtidos      los     traslados     correspondientes,  el  4  de  febrero  de  2015  la  Sala  accedió  al  decreto  de  algunos  medios  de prueba y denegó. Por último, la  defensa  y  el  Ministerio  Público  presentaron  sus  análisis  y  peticiones  finales.    

Alegatos de conclusión  

El    Ministerio    Público,   representado  por  la  Procuradora  Tercera  Delegada  para  la  Casación  Penal,  realiza  un  recuento  de  las  exigencias  previstas  en  el  ordenamiento  jurídico  para  la  emisión  de  concepto por parte de la Corte,  resume  la  actuación  adelantada  y  los  documentos aportados por el Gobierno  requirente,  luego  de  lo  cual  colige  que  no  está presente ninguna de las  limitantes    incluidas    en    el    artículo    35   de   la   Constitución  Política.   

Así mismo, aborda el estudio de la validez  formal  de  la  documentación  allegada,  señalando  los  requisitos  para  su  expedición  y presentación, de manera especial su traducción y autenticación  por  las  autoridades correspondientes en el país requirente, y el cumplimiento  del  trámite  diplomático  para  su  presentación,  todo  lo  cual le permite  concluir    que    esas   exigencias   se   encuentran   satisfechas.   

   

Igual criterio expresa acerca de las demás  exigencias  previstas  por  el artículo 502 del Código de Procedimiento Penal,  esto  es,  la demostración plena de la identidad del requerido, el principio de  la  doble  incriminación  y  la  equivalencia de la providencia proferida en el  extranjero.   

En cuanto a la pena mínima exigida, afirma  estar  acreditada por cuanto el cargo formulado por el país requirente equivale  en  el  ordenamiento  patrio  al delito descrito en los artículos 340 y 376 del  Código   Penal,  relativos  al  concierto  para  delinquir  y  al  tráfico  de  estupefacientes,   los   cuales   tienen   pena   superior  a  cuatro  años  de  prisión.   

En  consecuencia, considera satisfechos los  requisitos  exigidos  en el procedimiento penal para emitir concepto favorable a  la  solicitud  de  extradición  del ciudadano SEGUNDO  GREGORIO   ENRÍQUEZ   GUERRERO,   razón   por   la  cual    pide  a  la  Corte, si acoge su criterio,  exhortar  al  Gobierno  Nacional  para  que  formule  al  país  reclamante  los  condicionamientos  necesarios  para  garantizar  la  protección de los Derechos  Humanos  del  requerido,  en  atención  a  lo  dispuesto  en  los  instrumentos  internacionales   y   en   la   Constitución  Política  colombiana.   

La defensa solicita  emitir  concepto  desfavorable  al  requerimiento porque aunque no tiene reparos  frente    a    validez    formal   de   los   documentos   aportados,  la  identidad  del  requerido  y  los  principios   de  doble  incriminación  y  equivalencia,  se  configuran  varias  causales de improcedencia.   

En  primer  lugar,  en  tanto  los  hechos  atribuidos  al  reclamado  se cometieron exclusivamente en territorio colombiano  y,  por  ello,  no  se  satisface  la  exigencia  legal  de que los delitos sean  cometidos en el exterior.   

En  segundo término, por cuanto los hechos  imputados  en el requerimiento ya fueron juzgados por las autoridades nacionales  mediante  sentencia  del  11  de  julio de 2012 proferida por el Juzgado Primero  Pernal  del  Circuito  Especializado  de  Cali, emitida con antelación a que se  radicara  la  petición  de  extradición.         

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Aspectos Generales  

La competencia de la Corporación, cuando se  trata  de  emitir concepto sobre la procedencia de extraditar o no a una persona  solicitada  por otro país, se circunscribe a la verificación de las exigencias  contenidas  en  los  artículos  490,  493,  495  y  502  de la Ley 906 de 2004,  regulación  a  la  cual  se acude porque los hechos también ocurrieron bajo su  vigencia.   

Esos   requisitos   consagrados   en  los  artículos  495  y 502 de la ley en cita se concretan en i) la validez formal de  la  documentación  allegada por el país requirente, ii) la demostración plena  de  la identidad de la persona solicitada, iii) la presencia del principio de la  doble  incriminación  y  iv)  la equivalencia de la providencia proferida en el  extranjero  con  la  resolución  de  acusación  de  nuestro  sistema  procesal  penal.   

La  Corte,  por  consiguiente,  procede  a  estudiar si en el caso bajo examen se cumplen dichos presupuestos.   

    

1. Validez formal de la documentación     

Conforme  a  lo preceptuado en el artículo  495  de  la  Ley  906  de 2004, la solicitud de extradición debe efectuarse por  vía  diplomática  y,  de  manera  excepcional, por la consular o de gobierno a  gobierno,  aportando  copia auténtica del fallo o de la acusación proferida en  el  país  extranjero, con indicación de los actos que determinan la petición,  así  como  del  lugar  y  fecha  de su ejecución; todo ello acompañado de los  datos  por  cuyo  medio  sea  posible  identificar  plenamente  al  reclamado e,  igualmente,   es   necesario   allegar   la   reproducción  auténtica  de  las  disposiciones penales aplicables al asunto.   

Del  mismo modo, la documentación debe ser  expedida  con  sujeción  a las formalidades establecidas en la legislación del  país reclamante y estar traducida al castellano.   

Tales  requisitos de carácter legal están  encaminados  a  demandar  del  Estado  requirente la ineludible remisión de los  soportes  en  sustento  de  la  solicitud  de extradición, en todos los casos y  frente  a cada una de las específicas obligaciones que amerite el asunto, no de  manera  simple,  sino  con  el  cumplimiento íntegro de las exigencias formales  expresadas.   

En   el   caso   particular, la Corporación observa que el Gobierno  de   los   Estados   Unidos   de  América,  a  través  de  su  representación  diplomática,  solicitó  la  extradición  del ciudadano colombiano  SEGUNDO  GREGORIO  ENRÍQUEZ  GUERRERO  y,  al  efecto,  anexó  copia  de la acusación No. 13-20304-CR-ALTONAGA/SIMONTON  del  3  de  mayo  de  2013  dictada  por  la Corte del Distrito Sur de Florida y  de  la  orden de arresto expedida contra el reclamado  por la referida autoridad judicial extranjera.   

También allegó  la  declaración  jurada de Monique Botero,  Fiscal Auxiliar en el Distrito Sur de  Florida,  en  la  que  se  refiere al procedimiento cumplido por el Gran  Jurado  para dictar la acusación,  descarta  la  configuración de la prescripción, concreta los cargos formulados  en    contra   de   ENRÍQUEZ   GUERRERO,  indica los  elementos  integrantes del delito y remite a la declaración de apoyo del agente  encargado de la investigación para mayores detalles de los hechos.   

De  igual  manera,  se  observa  que en los  documentos  aportados  por  el  Gobierno  de  los  Estados Unidos respecto de la  acusación  se  especifican  los  actos  imputados y los lugares y épocas de su  ocurrencia,  con  lo  cual se satisfacen los requisitos exigidos en el artículo  495 de la Ley 906 de 2004, como se explicará más adelante.   

A   su  vez,  dichos  documentos  están  traducidos  al  castellano,  certificados  y  autenticados de conformidad con la  legislación   propia   del  Estado  requirente,  al  punto  que  se  encuentran  refrendados   por  Magdalena  A.  Boynton,  Directora  Asociada  de la Oficina de Asuntos Internacionales de  la  División  de  lo  Penal  del  Departamento  de  Justicia  del  mismo país,  reconocida  como tal por su Procurador Eric H. Holder,  Jr.   

Igualmente,  se  aportaron certificaciones  sobre  la  referida  documentación suscritas por John  F.  Kerry,  Secretario  del Departamento de Estado de  los  Estados  Unidos  de  América  y  por  Patrick O.  Hatchett,   Funcionario  Auxiliar  de  Autenticaciones  de  la misma dependencia, cuya firma, a su turno,  fue   refrendada   por   la   Vice-Cónsul  de  Colombia  en  Washington,  D.C.,  María    Fernanda    Cuellar    Botero,  la  cual  está  legalizada  por  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  de  Colombia. Por lo tanto, se cumplen a  cabalidad los requisitos para su validez.   

En ese orden, es claro para la Corporación  que  el  primer requisito exigido por el artículo 495 de la Ley 906 de 2004, se  encuentra acreditado.   

2.           Demostración  plena de la identidad del  solicitado   

Esta  exigencia se orienta a establecer si  la      persona      procesada      (acusada     o  condenada)  en  el  país  extranjero,  es  la  misma  sometida  al  trámite  de  extradición,  lo  cual implica conocer su verdadera  identidad;   por   lo   tanto,  el  requisito  se  cumple  cuando  existe  plena  coincidencia  entre  el  individuo solicitado y aquél cuya entrega se encuentra  en curso de resolver.   

Confrontada  la  Nota  Verbal  No. 2081 de  octubre  21  de  2014  por cuyo medio se formaliza la petición de extradición,  advierte   la   Corte   que  el  reclamado  responde  al  nombre  de      SEGUNDO      GREGORIO      ENRÍQUEZ     GUERRERO,  nacido el 7  de  abril  de  1973,  titular  de  la  cédula  de  ciudadanía  colombiana  No.  87.574.499.   

El  reclamado  se  identificó  con  aquel  nombre  y  documento de identidad al ser enterado de la orden de captura emitida  por  la Fiscalía General de la Nación con fines de extradición y se notificó  de  las diversas decisiones adoptadas en el marco de este trámite, sin efectuar  reproche alguno al respecto.   

Además, el lugar y la fecha de nacimiento  registrados  en  la  tarjeta  de  preparación  de  su  cédula  de  ciudadanía  coinciden  con  los  datos  ofrecidos  por  el  país  requirente  y  el  cotejo  dactiloscópico  efectuado  por perito en dactiloscopia a las huellas dactilares  del  capturado, concuerdan con las que reposan en la Registraduría Nacional del  Estado  Civil  a  nombre de SEGUNDO GREGORIO ENRÍQUEZ  GUERRERO.   

De lo anterior se deduce razonablemente la  plena  identidad  del  ciudadano  colombiano  pedido  en  extradición,  pues su  información   personal,   relacionada   en  la  solicitud  de  las  autoridades  foráneas,  como  se ha visto, es la misma con la cual se presenta y firma y con  la   que  ha  actuado  en  este  trámite.   

    

1. Principio de la doble incriminación     

Frente  a  este requisito corresponde a la  Corporación  examinar  si  los  comportamientos  atribuidos  al  reclamado como  ilícitos  en  el  país extranjero tienen en Colombia la misma connotación, es  decir,  si  son  considerados  delitos  y,  de  ser  así, si conllevan una pena  mínima no inferior a cuatro años de privación de la libertad.   

Para  abordar el análisis de este aspecto  debe  partirse del cotejo de los cargos formulados en la acusación aportada por  la  autoridad  extranjera  con  la normatividad interna colombiana, a efectos de  establecer  o  descartar  la equivalencia exigida por el artículo 502 de la Ley  906 de 2004.   

En este sentido, la Sala encuentra que los  hechos   imputados  por  la  autoridad  foránea  en  la  acusación  No. 13-20304-CR-ALTONAGA/SIMONTON del 3  de  mayo  de  2013  dictada  por  la  Corte  del  Distrito  de Sur de Florida se  concretan en un único cargo:   

“ACUSACIÓN  FORMAL   

El   Gran   Jurado  emite  la  siguiente  acusación:   

Desde  por  lo  menos  enero  de  2007,  o  alrededor  de  esa  fecha,  y  continuando   hasta  diciembre  de  2011,  o  alrededor  de esa fecha, las fechas exactas las desconoce el Gran Jurado, en los  Países  de  Colombia,  Panamá  y  en  otros  lugares,  los acusados,…SEGUNDO  GREGORIO   ENRÍQUEZ   GUERRERO,  alias  “Compa”,  alias  “Camilo”,  con  conocimiento  y  deliberadamente  se  combinaron,  conspiraron,  confederaron  y  acordaron  entre  ellos  y  con  otras personas, conocidas y desconocidas por el  Gran  Jurado,  para  distribuir  una  sustancia  controlada  de  Categoría  II,  sabiendo  que  dicha  sustancia  controlada sería importada ilícitamente a los  Estados  Unidos,  en  contravención de la Sección 959(a)(2) del Título 21 del  Código       de       Estados       Unidos”3.   

El cargo imputado por la autoridad foránea  encuentra  equivalencia  en  el artículo 340, inciso segundo del Código Penal,  modificado  por  los artículos 8° de la Ley 733 de 2002 y 19 de la Ley 1121 de  2006,      del     concierto     para     delinquir  agravado,  que  contempla  sanción  privativa  de la  libertad  de  ocho  (8)  a  dieciocho  (18) años de prisión y multa de dos mil  setecientos  (2.700)  hasta  treinta  mil  (30.000)  salarios  mínimos  legales  mensuales vigentes.   

También  se actualiza en el artículo 376  del  Código  Penal,  modificado  por  el  canon  11 de la Ley 1453 de 2011, que  tipifica   el   tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes  y  lo  reprime  con pena prisión de  ciento  veintiocho  (128)  a  trescientos  sesenta  (360)  meses  y multa de mil  trescientos  treinta  y cuatro (1334) a cincuenta mil (50.000) salarios mínimos  legales mensuales vigentes.   

Confrontados   los  supuestos  fácticos  referidos  en  la  acusación  y  en  las  normas  invocadas  por  la  autoridad  extranjera  con  las  disposiciones  internas  de  Colombia, se advierte que las  conductas   de  asociarse  para  traficar  estupefacientes  y  materializar  esa  conducta,  constituyen  comportamientos  proscritos  y  penalizados  en  los dos  países,  de  manera  que  los  cargos  atribuidos  por  la autoridad foránea a  SEGUNDO  GREGORIO  ENRÍQUEZ  GUERRERO  corresponden  a  tipos  penales nacionales que tienen prevista pena  superior  a  los 4 años de prisión, razón por la cual se encuentra satisfecho  el principio de la doble incriminación.   

En    tanto    la    acusación    No.  13-20304-CRALTONAGA/SIMONTON  del  3  de  mayo  de 2013 dictada por la Corte del  Distrito  de  Sur  de  Florida  enuncia la extinción del derecho de dominio, es  preciso  señalar que tal afirmación no puede ser entendida en estricto sentido  como un cargo.   

En  efecto,  como  lo ha venido expresando  esta  Corporación  respecto  de  situaciones semejantes, el señalamiento de la  extinción  del derecho de dominio no comporta imputación alguna, pues se trata  del   anuncio   de   la   consecuencia   patrimonial   que  la  declaratoria  de  responsabilidad  acarrea  respecto  de  los bienes involucrados en el delito, de  cuya   comisión   se   acusa  al  requerido,  tema  ajeno  a  la  solicitud  de  extradición,  razón  por  la  cual  no  se encuentra comprendido dentro de los  aspectos por analizar en el concepto a emitir por la Sala.   

4.           Equivalencia entre la providencia dictada  en el extranjero y la acusación del sistema procesal colombiano   

Esta  última  exigencia  se  orienta  a  verificar  si la pieza procesal ofrecida por el país requirente es equivalente,  por  lo  menos,  a  la  acusación  prevista  en  el ordenamiento procesal penal  interno.   

Conviene  recordar  que  no  se  trata  de  establecer  identidad  entre  ambas actuaciones, pues lo relevante es determinar  si  la  decisión  entregada  da  paso  al juicio. Además, se debe constatar si  brinda  un  relato  sucinto  del comportamiento imputado, con especificación de  las  circunstancias  de lugar y tiempo e, igualmente, si expresa con claridad la  calificación jurídica señalando los preceptos aplicables.   

Así   las   cosas,   se  tiene  que  la  acusación      No.  13-20304-CR-ALTONAGA/SIMONTON  del  3  de  mayo de 2013 dictada por la Corte del  Distrito  de  Sur  de  Florida,  al  igual  que  ocurre con la pieza de la misma  índole  en  el  ordenamiento colombiano, marca el comienzo del juicio, etapa en  la  cual  el  procesado  tiene  la oportunidad de controvertir las pruebas y los  cargos a él atribuidos.   

En  estas  condiciones, es indiscutible la  equivalencia  existente  entre la acusación dictada en el país extranjero y la  pieza  procesal  contemplada  en los artículos 336 y 337 de la Ley 906 de 2004.  Naturalmente,  conviene  advertir,  se  trata  de una identidad material y no de  forma.   

Causales de improcedencia  

Son  dos  las  situaciones  que  según la  defensa  impiden  conceptuar  de manera favorable al requerimiento formulado por  las  autoridades  norteamericanas:  i)  el principio de territorialidad en tanto  los  hechos imputados por la autoridad foránea se perpetraron exclusivamente en  Colombia  y,  ii)  la  garantía  de  la  cosa  juzgada  por  cuanto  los hechos  contenidos  en el indictment  ya   fueron   materia   de   pronunciamiento   judicial  definitivo  en  nuestro  país.       

i)  En  cuanto al lugar de la comisión de  los  hechos,  según  la  acusación  foránea,  resulta  claro que las acciones  delictivas       atribuidas      a      ENRÍQUEZ  GUERRERO   se   concretaron   en   varios   países  (Colombia,      Panamá,     México)  con  la intención de introducir sustancias estupefacientes a los  Estados   Unidos,   por  manera  que  aunque  el  accionar  del  requerido  pudo  desplegarse  parcialmente  en territorio nacional, otra parte se desplegó en el  exterior  y,  en  todo  caso,  sus  efectos  se extendieron al país requirente.   

En  tal  sentido,  no  resulta acertada la  exposición  de  la  defensa  porque  la  actividad  ilícita no se limitó a un  acuerdo  de voluntades para enviar estupefacientes a los Estados Unidos sino que  efectivamente  se  exportaron  múltiples toneladas de alcaloide, algunas de las  cuales fueron interceptadas por las autoridades.   

En  ese  orden,  la  jurisprudencia  y  la  doctrina  han  establecido  como  criterios  para  determinar  el  lugar  de  la  ocurrencia  del  hecho,  los  siguientes:  a)  el  lugar  de  realización de la  acción,  según  el  cual  el  hecho  se entiende cometido en el lugar donde se  llevó  a  cabo  total  o parcialmente la exteriorización de la voluntad; b) el  sitio  donde  se produjo el efecto de la conducta; c) la teoría de la ubicuidad  o  mixta  que considera cometido el hecho donde se efectuó la acción de manera  total  o  parcial  y  en  el  sitio  donde  se  produjo  o  debió producirse el  resultado.   

Siguiendo  dichos  parámetros,  la  Sala  concluye   que  la  conducta  atribuida  a  ENRÍQUEZ  GUERRERO  por  la  Corte del Distrito Sur de Florida,  traspasó  en  sus  efectos  las  fronteras  colombianas,  de  lo  cual  resulta  satisfecha  la  condicionante  constitucional  referida a que el hecho haya sido  cometido en el exterior.   

Por  ende,  se  cumple  la  exigencia  del  numeral  tercero  del  artículo  14  del  Código  Penal,  según  el  cual las  conductas  punibles  se consideran realizadas en “el  lugar   donde   se   produjo   o   debió  producirse  el  resultado”,  dado  que  los  delitos atribuidos al solicitado tenían como  fin   introducir   sustancias   estupefacientes   a   los   Estados   Unidos  de  América.   

ii)  La  Sala  mayoritaria  considera  que  constituye  parte  de  su  labor verificar si en Colombia se profirió decisión  con  fuerza  de cosa juzgada por los mismos hechos que sustentan la petición de  extradición4,  pues  si ello es así no es posible conceptuar favorablemente en  respeto  de  la  garantía  fundamental del non bis in  ídem.   

Pues  bien, al proceso se allegó copia de  la  sentencia  proferida el 11 de julio de 2012 por el Juzgado Primero Penal del  Circuito       Especializado       de      Cali5,  producto  de  un  preacuerdo  entre el procesado y la  Fiscalía,  por cuyo medio condenó a SEGUNDO GREGORIO  ENRÍQUEZ  GUERRERO  a ochenta y cuatro (84) meses de  prisión,  multa  de  1.575  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes  e  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  lapso  de  la  sanción  principal,  al  hallarlo coautor responsable del  delito de concierto para delinquir.   

La  siguiente  es  la imputación fáctica  consignada en esa providencia:   

“Esta investigación tiene su génesis en  la  información  suministrada  por fuente no formal administrada por la DEA, la  que  una  vez confrontada con actividades investigativas como interceptación de  abonados  celulares  y fijos, búsquedas selectivas en base de datos, vigilancia  y  seguimientos  a  personas,  inspecciones  judiciales a otras investigaciones,  análisis  link entre otras, logra establecer la existencia de una organización  dedicada  al  narcotráfico  y  lavado de activos, conformada por (…) y el hoy  encausado  Segundo  Gregorio  Enríquez  Guerrero,  alias  Segundo, quienes  participan  directamente en diez hechos judicializados que  inician  con  la  incautación de 700 millones de pesos en Mondomo (Cauca) el 29  de  agosto  de  2009 y culminan el 10 de diciembre de 2011 cuando incautan en el  puerto  de  Tumaco (Nariño) un total de 1552 kilos de  cocaína    dispuestos   para   su   exportación   vía   marítima”6.  (subrayas  fuera  del texto  original).    

Y  según  el  relato  contenido  en  la  declaración   de  apoyo  del  agente  especial  Paul  Cohen, los hechos atribuidos  en   el   indictment  al  reclamado se concretan así:   

“La   investigación  reveló  que  de  enero  de 2007 al 11 de diciembre de 2011,  Robinson  Díaz  Rodríguez (Robinson Díaz), Luis Alberto Díaz  Rodríguez  (Luis  Díaz)  y  Segundo  Gregorio  Enríquez  Guerrero  (Enríquez  Guerrero)  fueron  miembros  de  una  organización  narcotraficante con sede en  Colombia  que  transportaba  múltiples  kilogramos  de  cocaína,  por medio de  lanchas    rápidas,   de   Colombia   a   los   Estados   Unidos”7 (subrayas      fuera      del      texto      original).   

En  ese  contexto,  existe  parcialmente  identidad  entre  los hechos atribuidos por la autoridad foránea a ENRÍQUEZ  GUERRERO  y los que fundan la  sentencia  de  condena  proferida  el 11 de julio de 2012 por el Juzgado Primero  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Cali, en cuanto al punible de concierto  para  delinquir  más  no  así  respecto  del tráfico, fabricación o porte de  estupefacientes que no ha sido juzgado en Colombia.    

De   igual   forma,   el   fallo  nacional  juzgó  el  periodo  comprendido entre agosto 29 de  2009  y  diciembre  10  de 2011, mientras que el lapso  investigado  por  la  autoridad foránea va desde enero  de  2007  al  10  de  diciembre  de  2011,   es   decir,   se  identifica  en  forma  parcial,  quedando  sin  juzgamiento  en  Colombia las conductas desplegadas entre enero de 2007 y agosto  28 de 2009, esto es, 2 años, 8 meses y 28 días.   

Siendo ello así, el delito de concierto  para  delinquir  fue  sancionado  en  Colombia pero sólo respecto a ese preciso  lapso  en  relación  con  el  cual  se  conceptuará  desfavorablemente. Por el  restante  periodo,  esto  es,  desde  enero 1 de 2007 hasta agosto 28 de 2009 se  conceptuara  favorablemente  en  la  medida  que  las conductas imputadas por el  país  requirente  no  han  sido  materia  de  juzgamiento  por  las autoridades  judiciales  nacionales.  De igual forma, se conceptuará favorablemente respecto  del  punible de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes que no ha sido  juzgado en Colombia.   

Por  último,  la  defensa  aduce  que  la  investigadora  por  ella  contratada  señaló  que  los  hechos  materia  de la  sentencia      condenatoria      de      ENRÍQUEZ  GUERRERO  tuvieron  su  génesis en el año 2007; sin  embargo,  se  trata  de  una  afirmación  carente  de  sustento,  fundada en un  documento  rechazado  como medio de prueba por la Sala, que, además, contradice  lo  plasmado en el fallo del Juzgado Primero Penal del Circuito Especializado en  tanto  el  mismo precisa que el lapso analizado es el comprendido entre el 29 de  agosto  de  2009 y el 10 de diciembre de 2011 y nunca se refiere a hechos de los  años 2007 y 2008.           

El concepto de la Corporación  

En    razón    de    las   anteriores  consideraciones,  la  CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL, emite  CONCEPTO  FAVORABLE  a  la  solicitud    de    extradición    del    ciudadano    colombiano   SEGUNDO     GREGORIO    ENRÍQUEZ     GUERRERO    formulada  por  el  Gobierno  de los Estados Unidos a través de su  Embajada  en  Bogotá,  para  que  sea  procesado  por  los  hechos incluidos la  acusación  No.  13-20304-CR-ALTONAGA/SIMONTON del 3 de mayo de 2013 dictada por  la  Corte  del  Distrito de Sur de Florida, respecto del lapso comprendido entre  enero  1  de 2007 y agosto 28 de 2009, así como por el punible de narcotráfico  referido  a  todo  el  periodo señalado en el requerimiento en tanto no ha sido  juzgado en nuestro país.   

De  igual  forma,  profiere  CONCEPTO  DESFAVORABLE  respecto  de  los  hechos  desarrollados  entre  el  29  de  agosto de 2009 y el 10 de diciembre de  2011,  relacionados  con el concierto para delinquir porque ya fueron materia de  juzgamiento por las autoridades judiciales nacionales.   

Además,   es   preciso   consignar  que  corresponde  al  Gobierno  Nacional condicionar la entrega a que el reclamado no  vaya  a ser condenado a pena de muerte, ni juzgado por hechos diversos a los que  motivaron  la  solicitud  de  extradición, ni sometido a desaparición forzada,  torturas,  tratos  o  penas  crueles, inhumanos o degradantes, como tampoco a la  sanción  de  destierro, cadena perpetua o confiscación, conforme lo establecen  los  artículos  11,  12  y  34  de  la  Carta  Política. Así mismo, que se le  ofrezcan  las atenciones médicas que su estado de salud demande, acorde con las  afecciones      médicas      referidas     por     el     requerido.   

También  debe  condicionar la entrega del  solicitado  a  que  se le respeten, como a cualquier otro nacional en las mismas  condiciones,   todas   las  garantías  debidas  en  razón  de  su  calidad  de  justiciable,  en  particular a tener acceso a un proceso público sin dilaciones  injustificadas,  se  presuma  su  inocencia,  estar asistido por un intérprete,  contar  con  un  defensor  designado  por  él o por el Estado, se le conceda el  tiempo  y los medios adecuados para preparar la defensa, pueda presentar pruebas  y  controvertir las que se alleguen en su contra, su situación de privación de  la  libertad  se  desarrolle  en  condiciones  dignas  y la pena privativa de la  libertad    tenga    la    finalidad   esencial   de   reforma   y   adaptación  social.   

Lo   anterior,  de  conformidad  con  lo  dispuesto  en los artículos 9, 10 y 11 de la Declaración Universal de Derechos  Humanos,  5, 7 y 8 de la Convención Americana de Derechos Humanos y 9, 10, 14 y  15 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.   

Por  igual,  la  Corte  estima  oportuno  señalar   al   Gobierno   Nacional,   en  orden  a  salvaguardar  los  derechos  fundamentales  del  reclamado,  que  proceda  a  imponer al Estado requirente la  obligación  de facilitar los medios necesarios para garantizar su repatriación  en  condiciones de dignidad y respeto por la persona humana, en caso de llegar a  ser  sobreseído,  absuelto,  declarado  no  culpable, o su situación jurídica  resuelta  definitivamente  de manera semejante en el país solicitante, incluso,  con  posterioridad  a  su  liberación una vez cumpla la pena allí impuesta por  sentencia   condenatoria   originada   en   las   imputaciones  que  motivan  la  extradición.   

De  otra  parte,  al  Gobierno Nacional le  corresponde  condicionar  la entrega a que el país reclamante, de acuerdo  con  sus  políticas  internas  sobre  la  materia, ofrezca  posibilidades  racionales  y  reales  para que el requerido pueda tener contacto  regular  con  sus  familiares más cercanos, considerando que el artículo 42 de  la  Constitución  Política de 1991 reconoce a la familia como núcleo esencial  de  la  sociedad,  garantiza  su  protección  y  reconoce  su honra, dignidad e  intimidad,  lo  cual  se  refuerza con la protección que a ese núcleo también  prodigan  la  Convención Americana de Derechos Humanos y el Pacto Internacional  de    Derechos   Civiles   y   Políticos   en   sus   artículos   17   y   23,  respectivamente.   

La   Sala   se   permite   indicar  que,  en  virtud  de  lo  dispuesto  en el numeral 2º del  artículo  189  de  la Constitución Política, le compete al Gobierno en cabeza  del  señor  Presidente  de  la República como supremo director de la política  exterior   y   de   las   relaciones  internacionales,  realizar  el  respectivo  seguimiento  a  los  condicionamientos  impuestos  al  conceder la extradición,  quien  a  su vez es el encargado de determinar las consecuencias derivadas de su  eventual incumplimiento.   

Comuníquese  por  Secretaría   de   la   Sala   esta  determinación  al  requerido                         SEGUNDO        GREGOARIO        ENRÍQUEZ  GUERRERO, a su defensa, al Ministerio Público y a la  Fiscalía General de la Nación, para lo de su cargo.   

Remítase  el  expediente al Ministerio de  Justicia y de Derecho para lo de su competencia.   

JOSÉ   LUIS  BARCELÓ CAMACHO   

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS MARTÍNEZ   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO       FERNÁNDEZ CARLIER   

MARÍA   DEL  ROSARIO        GONZÁLEZ       MUÑOZ   

Salvo parcialmente voto  

GUSTAVO  ENRIQUE  MALO FERNÁNDEZ   

EYDER  PATIÑO  CABRERA   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

SALVAMENTO PARCIAL DE VOTO  

Al  estudiar  la solicitud de extradición  del    connacional    SEGUNDO   GREGORIO   ENRÍQUEZ  GUERRERO,  reclamado  por  el Gobierno de los Estados  Unidos,  la  Sala  conceptuó  favorablemente  respecto  de  los hechos punibles  concretados  entre  enero  1  de  2007  y  agosto  28  de  2009,  así  como los  constitutivos  del  punible de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes  de  todo  el  periodo  solicitado,  y  desfavorablemente  en  relación  con los  materializados  entre el 29 de agosto de 2009 y el 10 de diciembre de 2011, bajo  el   argumento   de  que  debía  garantizarse  el  principio  del  non bis in ídem.   

Comparto  la decisión de la Sala en punto  del  concepto  favorable, pero no respecto del desfavorable porque no le compete  a  la  Corte  pronunciarse  sobre  la  concurrencia de la cosa juzgada y, consecuentemente, no puede denegar  la entrega con fundamento en ese instituto.   

En efecto, el adelantamiento en Colombia de  un  proceso  o  la existencia de sentencia ejecutoriada por los mismos hechos en  contra  del  exigido  en  extradición,  son  asuntos  por  completo ajenos a la  órbita  de  competencia funcional de la Corte al conceptuar sobre el tema, como  de   tiempo   atrás   lo   venía   sosteniendo   esta  Colegiatura8.   

Tratándose  de  un  concepto  sobre  la  viabilidad  de  una  extradición,  la Corte debe concentrarse en corroborar los  siguientes  aspectos:  a) demostración de la plena identidad del solicitado; b)  validez  formal de la documentación presentada como soporte de la solicitud; c)  principio  de doble incriminación; d) equivalencia de la providencia extranjera  con  la resolución de acusación colombiana; y e) cumplimiento de los tratados,  si fuere el caso.   

Dentro  tales presupuestos, consagrados en  los  artículos  500  de  la  Ley 600 de 2000 y 502 de la Ley 906 de 2004, no se  incluye  el  análisis  del instituto de la cosa juzgada y, por ello, la Sala no  debió  ordenar  el  acopio  de  los antecedentes judiciales del solicitado, por  referirse a un aspecto que la Corporación no debe examinar.   

En  ese  contexto,  advierto cómo la Sala  excede   su  competencia  reglada  cuando  rinde  concepto  desfavorable  a  las  solicitudes  de  extradición argumentando para ello que el requerido ya ha sido  procesado  de  conformidad  con  las  leyes  internas  de  Colombia  y  se le ha  condenado,  pues  no  le  corresponde analizar tal aspecto, porque de haber sido  ese  el  querer  del  legislador, así lo habría establecido en el ordenamiento  procesal.   

La  existencia  de  sentencia ejecutoriada  emitida  en  Colombia en contra del requerido por los mismos hechos origen de la  petición,  constituye  asunto ajeno a la órbita de competencia funcional de la  Corte;  si tal situación concurre en un caso concreto, le corresponde a la Sala  precisar  que  dicha  temática  deber  ser  dilucidada  por el Presidente de la  República,   en   su   condición   de   máximo  director  de  las  relaciones  internacionales,  de  acuerdo  con  las  funciones  políticas  deferidas por el  artículo 189 del Ordenamiento Superior.   

Este  criterio  tiene  fundamento  en  el  principio  de  legalidad,  aplicable  también al trámite de extradición, como  integrante  del  debido proceso reconocido expresamente en el artículo 29 de la  Carta Política.   

En los anteriores términos dejo sentado mi  salvamento parcial de voto.   

Con toda atención,  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

Magistrada  

Fecha   ut  supra.   

    

1  Se  siguen  las  pautas de la Ley 906 de 2004 por cuanto los hechos que sustentan la  petición     de     extradición,     según    el  indictment,   acaecieron  a  partir  de enero de  2007, esto es, en vigencia de esa normatividad   

2  Folios 22 y 23 de la carpeta anexa.   

3 Cfr.  Folios 77 y 78 de la carpeta anexa.   

4  Postura  frente  a  la  que  la  suscrita  Magistrada  siempre ha manifestado su  disenso   

5 Cfr.  Folio  72 cuaderno de la Corte. Sentencia que adquirió firmeza el 5 de abril de  2013  cuando  el  Tribunal  Superior  de  Cali  confirmó el fallo en lo que fue  materia de impugnación, folio 93.   

6 Cfr.  Folios 72 y ss de la carpeta de la Corte.   

7 Cfr.  Folios 107 y ss de la carpeta anexa.   

8 Cfr.  Providencias  del  28  de  febrero  de  2007. Radicado No. 24646, 18 de abril de  2007.  Radicado  No.  26551, 30 de mayo de 2007. Radicado No. 26545, 27 de junio  de 2007. Radicado No. 27376.     

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