AP892-2015(44571)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

Magistrada ponente  

AP892-2015  

Radicación n° 44571  

(Aprobado  Acta No.  077)   

Bogotá  D.C., veinticinco (25) de febrero de  dos mil quince (2015).   

VISTOS  

Decide  la Sala acerca de la admisibilidad de  la   acción  de  revisión  interpuesta  por  el  defensor  de  los  ciudadanos  YONATAN    ALONSO   PORRAS   VANEGAS   y   DANIEL  GAVIRIA  TORO,  contra  la  sentencia  de  segunda instancia de fecha 18 de marzo de  2012,  proferida por la Sala Penal del Tribunal Superior de Medellín, decisión  a  través de la cual confirmó el fallo emitido el 31 de octubre de 2011 por el  Juzgado  Quince  Penal  del  Circuito  de  la  misma  sede,  que  condenó a los  prenombrados  a  la  pena  principal  de 328  meses  de  prisión,   como   autores  responsables    del    delito    de   homicidio     agravado    en   grado   de   tentativa,   cometido  en  concurso  homogéneo y  heterogéneo   con  porte  ilegal de armas de defensa personal.   

  HECHOS  

          Los  resumió  el  Juzgado  Quince  Penal del Circuito de Medellín,  dentro  del  proceso  objeto de la acción de revisión, de la siguiente manera:   

“Tuvieron  su  ocurrencia…   el   domingo  21  de  noviembre  del  pasado  año  (se  refiere a 2010), a eso de las ocho y  treinta  de  la  noche,  en  inmediaciones  de  la  carrera 74 frente al número  100-15,  barrio  Doce  de  Octubre,  zona  urbana de esta localidad (se  refiere  a  Medellín).  En efecto,  justo  cuando  el  señor Adolfo Esneider Restrepo Mesa arribó en compañía de  su  pequeño  hijo  Esneider  Restrepo  Velásquez al establecimiento de comidas  rápidas  de razón social “Pepe Listas”, ubicado a escasas tres casas de su  inmueble,  a  fin  de  comprar  allí  unos  “chuzos”, fueron alcanzados por  DANIEL  GAVIRIA  TORO  y  YONATAN  ALONSO  PORRAS  VANEGAS  para,  acto seguido,  proceder  aquél  a desenfundar el arma de fuego que llevaba consigo, impactando  con  ella  no  solamente la humanidad de Adolfo Esneider, sino la de su pequeño  hijo  que instantes antes al ataque de que fueran objeto alertó a su progenitor  sobre la presencia de ellos en dicho lugar…”   

  ACTUACIÓN  PROCESAL   

          Adelantada  la respectiva investigación, la Fiscalía General de la  Nación   presentó   escrito   de   acusación   en   contra   de  YONATAN    ALONSO   PORRAS   VANEGAS   y  DANIEL  GAVIRIA TORO por los  delitos  de  homicidio  agravado en grado de tentativa, en concurso homogéneo y  heterogéneo   con   porte  ilegal  de  armas  de  fuego  de  defensa  personal.   

Rituado   el   juzgamiento   conforme   al  procedimiento  establecido  en  la  Ley 906 de 2004, el Juzgado Quince Penal del  Circuito  de  Medellín  puso término a la instancia con la sentencia del 31 de  octubre  de  2011, confirmada por el Tribunal Superior de la misma sede mediante  el fallo del 18 de enero de 2012.   

LA  DEMANDA   

Con fundamento en la causal 3ª de revisión  del  artículo  192 de la Ley 906 de 2004, el demandante aduce el surgimiento de  hechos y pruebas nuevas no conocidas al momento de los debates.   

          Para   sustentar   la   causal   el   actor  menciona  como  pruebas  sobrevinientes las siguientes:   

          1)  “CD  con  las  notas de enfermería  electrónicas  del  Hospital  Pablo  Tobón  Uribe, del paciente ADOLFO ESNEIDER  RESTREPO  MESA…”.  En su criterio, en ese documento  se  señala  que  una  vez  arribó  el  paciente  a  dicho  centro asistencial,  “SE     PASA     DIRECTAMENTE     A    ATENCIÓN  INICIAL”.   

          Considera   que   la  referida  prueba  demuestra  que  Restrepo  Mesa jamás estuvo en la camilla  en  espera  de atención, pues por su estado requería una asistencia inmediata,  lo  cual  le impedía estar en los pasillos, como lo quiere hacer ver su señora  madre,  “y  mucho  menos  que éste pudiese haberle  hablado algo…”.   

          2)   “Informe   de  análisis  médico  forense,   emitido   por   el   Dr.   JAIME   MONTOYA   MATEUS…”.  Según  el  actor, allí “se concluye  con  un  grado  de certeza médico forense del 100% que el señor ADOLFO no pudo  voltearse   para  mirar  hacia  atrás  cuando  fue  herido  por  presentar  una  incapacitación  inmediata,  que  dicho señor ingresó al hospital en estado de  inconciencia  por  lo  que  fue  internado  inmediatamente y por tanto imposible  hablar con cualquier persona incluyendo su madre”.   

          En    concepto    del    demandante,    esta   prueba   “determina  la  imposibilidad del señor ADOLFO ESNEIDER RESTREPO  MESA,  de  haberse  movilizado  a  algún  lado para ver a quien le (sic)  agredió,  y menos de haber podido  hablar   con   su   señora  madre  LUZ  ADELA  en  el  Hospital  antes  de  ser  atendido”.   

          3)  “Informe  de investigador de campo,  Erin  Andrea  Ochoa  Gil…”.  Al  respecto, pone de  presente,  de  una parte, cómo dentro de las labores de campo se determinó que  los  testimonios  de  Richard  Arley  Osorio,  Carlos  Andrés   Lopera  y  Alexis  Rengifo,  quienes se encuentran detenidos en el centro  de  reclusión  de  Bellavista,  se erigen de mucha utilidad dentro del proceso,  pero  al  intentarse  establecer  comunicación  con  ellos,  señalaron que sus  declaraciones   están   limitadas   por   razones  de  seguridad,  “toda  vez  que  el hecho que nos convoca se encuentra inmerso en  conflictos  de  organizaciones delincuenciales; aunque son claros en indicar que  ninguno  de los dos condenados hacen parte de esta estructura delincuencial. Por  esta  razón  ha  sido difícil acceder a su testimonio  (sic)”.   

            De otra parte, alude a información de la SIJIN donde se refiere a  la  banda “Los Machacos”,  su  área  de influencia, que se encuentra en las zonas de San Martín de Porres  y  la  Esperanza  y entre las carreras 74 a 80 y calles 97 a 99, su modus  operandi,  tipo  de armamento y su  accionar  criminal.  Teniendo  en  cuenta  esa  área  de  influencia,  dice  el  demandante,  y  suponiendo  que el sentenciado GAVIRIA  TORO   pertenecía   a   dicha   banda,  “no  sería lógico que hubiera atentado contra él en la carrera  100  puesto que ya dejaría de ser su territorio y ocasionaría retaliaciones de  todo  tipo  entre  las  diferentes  estructuras  delincuenciales”.   

          Por  lo  demás,  agrega,  si  la  víctima vivía en la calle 99C #  76-06,  el  hecho  de encontrarse en la calle 100 sugería que había traspasado  las  llamadas  “fronteras invisibles”, que han puesto en riesgo la vida de las personas.   

          Aparte  de  todo  lo  anterior, el actor sostiene que al estipularse  elementos   de   prueba   tales   como   la  historia  médica  de  Adolfo  Esneider Restrepo Mesa, la defensa  no  analizó  algunos  aspectos  relevantes  de  ese documento, como tampoco las  declaraciones  del médico legista, de la mamá de la víctima y de ésta misma,  al  carecer  de  material probatorio como las “notas  de     enfermería”     y     el     “informe   de   análisis  médico  forense”.    

          En  su  opinión,  de  haber  conocido  dicho material probatorio la  defensa  habría  podido  desmentir  y  controvertir a los testigos de cargo. En  particular,  precisa,  hubiera  desvirtuado,  de  una  parte, los testimonios de  Adolfo   Restrepo  Mesa  y  Luz   Adela  Restrepo,  en  cuanto  de  esa  manera  se  demostraría que a la víctima, una vez recibió el  impacto  en  su columna, le era imposible escuchar, mirar y moverse para voltear  a  ver  quién le disparó o para estar en una camilla esperando atención en el  hospital,  máxime  cuando  su  situación  clínica  era  grave.  Y de la otra,  hubiese  podido aclarar el testimonio de Mario Alberto  Marín  Marín, médico legista, y llamar a declarar al  galeno  que hizo la valoración respectiva, así como a quienes atendieron en el  hospital   a   Esneider  Restrepo  Mesa.    

            Estima  así  que  la prueba nueva contradice las conclusiones del  fallo   condenatorio,   generando   “una  dualidad  probatoria  frente  al  mismo  hecho”, que impone la  aplicación del beneficio de la duda.   

          El  profesional  demandante  aporta  poder  especial  para  actuar y  solicita  escuchar  en  declaración  a  Richard Arley  Osorio,   Carlos   Andrés   Lopera   y  Alexis  Rengifo,  así  como practicar un  nuevo   informe  de  análisis  forense  a  la  historia  clínica  y  notas  de  enfermería  del  paciente  Adolfo  Esneider Restrepo  Mesa.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          El  fin de la acción de revisión, como insistentemente lo ha dicho  la  jurisprudencia  de  la Sala, es remover la intangibilidad de la cosa juzgada  cuando  se  establece  que  una  decisión  con  esa  connotación  comporta  un  contenido  de injusticia material, por cuanto la verdad procesal allí declarada  se opone a la verdad histórica de lo acontecido.   

Tal demostración sólo resulta dable dentro  del  marco  de  las  causales establecidas de manera taxativa en la ley, para el  presente  caso  las  previstas  en el artículo 192 del Código de Procedimiento  Penal  de  2004,  de  cuya  presencia  debe dar cuenta el actor en la respectiva  demanda,   mediante  el  cumplimiento  de  los  presupuestos  señalados  en  el  artículo  194  ibídem,  incluyendo  la  exposición de un discurso coherente y  lógico,  en donde se expresen con toda claridad y precisión los fundamentos de  hecho  y  de  derecho  que  sirven  de  sustento  a la pretensión y del cual se  infiera  que  la  decisión es injusta, de suerte que su intangibilidad se torna  inconveniente para la seguridad jurídica allí contenida.   

Al respecto, preciso es recordar el criterio  de  la  Sala  conforme  al  cual  la  acción de revisión no se instituyó para  revivir  el  debate  probatorio  surtido  al interior del proceso penal, pues la  discusión  de  ese  tenor  fenece  una  vez se agotan los recursos ordinarios y  extraordinarios  de los cuales disponen los sujetos procesales en el curso de la  actuación  procesal,  y  la respectiva sentencia hace tránsito a cosa juzgada.   

          En  ese  sentido,  en  relación  con la causal 3ª de revisión, la  Corte  tiene  dicho  que  resulta  insuficiente  la  sola  relación de hechos o  pruebas  nuevas  para  disponer  la  admisión de la demanda y el trámite de la  acción,  en  cuanto  para el efecto se hace necesario establecer los siguientes  presupuestos:  i)  que el hecho o la prueba nueva sea conocida con posterioridad  a  la  culminación del debate probatorio, esto es, después de la sentencia que  le  pone  fin  al  proceso, y ii) que los mismos tengan idoneidad probatoria, es  decir,  fuerza  persuasiva  para  establecer  la inocencia o inimputabilidad del  condenado (CSJ AP, 26 marzo 2012, rad. 37444).   

Sobre  el  segundo  de esos presupuestos, la  jurisprudencia  de la Sala tiene dicho también que al demandante le corresponde  estructurar  un discurso jurídico completo, tendiente a demostrar, con apoyo en  los  anexos  pertinentes,  que  con  posterioridad  a  la sentencia condenatoria  aparecieron  hechos nuevos o surgieron nuevas pruebas, no conocidas al tiempo de  los  debates,  de tal suerte que se genere un grado significativo de persuasión  en  el  sentido de inferirse la posible inocencia del condenado o que pudo haber  actuado  en condiciones de inimputabilidad, independientemente de la decisión a  adoptarse en la sentencia que decida la acción de revisión.   

Es  decir, implica como mínimo identificar,  explicar  y  aportar,  si fuere el caso, los hechos y pruebas nuevas, elaborando  con  base  en  ellos  proposiciones  jurídicas  tendientes a establecer que, de  haberse  valorado  al  tiempo  del  proceso,  gracias  a la trascendencia de las  mismas,  se  hubiera  concluido  que  el  enjuiciado  es  inocente,  o  que  era  inimputable.   

Se trata, pues, de remover la autoridad de la  cosa  juzgada  buscando  evitar  la  persistencia  de una sentencia que ahora se  revela  materialmente  injusta,  ante el advenimiento de hechos o pruebas nuevas  con  entidad  suficiente para tornar la condena en absolución por inocencia del  procesado,   o   permitir  la  modificación  de  las  decisiones  tomadas  para  adaptarlas a quien ha debido procesarse como inimputable.   

Ahora  bien,  como hecho nuevo la Sala tiene  por  entendido  todo acaecimiento o supuesto fáctico vinculado al hecho punible  materia  de  investigación,  del cual no se tuvo conocimiento en ninguna de las  etapas  de  la  actuación  judicial,  de  manera que no pudo ser controvertido;  mientras  por  prueba  nueva,  todo mecanismo probatorio (documental, pericial o  testimonial)  no  incorporado al proceso, que da cuenta de un evento desconocido  (se  demuestra  por  ejemplo que fue otro el autor del hecho), o de una variante  sustancial  de  un  hecho conocido en las instancias, cuyo aporte novedoso tiene  la   virtualidad   de  derruir  el  juicio  positivo  de  responsabilidad  o  de  imputabilidad  que  se  concretó  en la decisión (CSJ AP, 27 agosto 2012, rad.  38839).   

En el presente evento, el actor no cumple los  presupuestos   de   fundamentación   arriba  aludidos,  sino  que  pretende  se  reexaminen  los  medios  de  prueba  incorporados  al  proceso, entre ellos, los  testimonios   de   Adolfo   Esneider  Restrepo  Mesa  y   Luz   Adela  Restrepo  Mesa, con lo cual no hace sino buscar la prolongación  del  debate  probatorio  más allá de la ejecutoria de la sentencia, en aras de  obtener  una  apreciación  suasoria  diversa a la efectuada por los juzgadores,  propósito  que  desborda  la  esencia  y fundamento de la acción de revisión,  conforme quedó visto atrás.   

Obsérvese  cómo el demandante cuestiona la  decisión  de  los  falladores  de  otorgar  credibilidad  a  la declaración de  Luz  Adela  Restrepo  Mesa  cuando  afirmó  que  una  vez su hijo Adolfo Esneider  Restrepo  fue  llevado al Hospital Pablo Tobón Uribe,  alcanzó  a  decirle antes de perder la consciencia que el autor de la agresión  había  sido “Daniel”. El  actor  controvierte la conclusión de los juzgadores sosteniendo que, de acuerdo  con  las  notas  de  enfermería  del paciente, éste no estuvo en la camilla de  espera  ni  en  los  pasillos  del  Hospital,  sino  que fue pasado “directamente a atención inicial”.   

Es  decir,  pretende  prolongar  el  debate  probatorio  postulando  su  particular  punto  de  vista sobre el alcance de los  medios  de  convicción,  aduciendo  que  a la víctima solamente le era posible  efectuar  la revelación en mención si hubiera estado en una camilla de espera,  como  si  esa  manifestación, por la forma rápida como ocurrió, no se pudiera  hacer  cuando  era llevado “directamente a atención  inicial”, según expresión del actor.   

Es  cierto  que  el  libelista aporta con la  demanda  el  informe  de análisis médico forense realizado con posterioridad a  la  terminación del proceso penal por el doctor Jaime  Montoya  Mateus,  en  el  cual  concluye  “con  un  grado de certeza médico forense del 100% que el señor  ADOLFO  no  pudo  voltearse  para  mirar  hacia  atrás  cuando  fue  herido por  presentar una incapacitación inmediata”.   

Sin  embargo,  es  claro  que  la  presunta  imposibilidad  de  la víctima para voltearse y observar a quienes le dispararon  por  la  espalda  a  raíz  de  la  gravedad  de la herida recibida por él, fue  desechada    expresamente    por    el    Tribunal1,  es  decir,  se  trata de una  circunstancia  contemplada  en  la  sentencia  a  la  cual se imprimió allí el  correspondiente  análisis suasorio, cuyas conclusiones probatorias pretende una  vez  más  el actor controvertir en sede de revisión, pasando por alto que esta  extraordinaria acción no se instituyó con ese propósito.   

Por demás, se advierte que la condena no se  sustentó  exclusivamente en los testimonios de Adolfo  Esneider  Restrepo Mesa y Luz  Adela  Restrepo  Mesa sino también en la declaración  de    Esneider    Restrepo   Velásquez,  hijo  del  primero y contra quien también se dirigió el ataque,  persona  que,  igualmente,  señaló  a  los  dos  sentenciados  de  ser quienes  dispararon  contra  ellos,  en  cuanto  los observó en el establecimiento donde  ocurrieron    los   hechos,   incluso,   momentos   antes   de   producirse   la  agresión.   

Por si lo anterior fuera poco, los falladores  tuvieron  en  cuenta,  así  mismo  y  a  modo  de  indicio  en  contra  de  los  sentenciados,   las  amenazas  de  muerte  que  días  antes  habían  proferido  YONATAN    ALONSO   PORRAS   VANEGAS   y    DANIEL   GAVIRIA   TORO  en  contra  de  Adolfo Esneider Restrepo  Mesa.   

Quiere  decir  lo anterior que, en cuanto el  actor  pretende  demeritar  los  testimonios de Adolfo  Esneider  Restrepo Mesa y Luz  Adela  Restrepo  Mesa, la propuesta se torna claramente  intrascendente,  pues  en  la  sentencia se tuvieron en cuenta otras pruebas que  perfectamente sostienen la sentencia condenatoria.   

          En  consecuencia,  por  no  satisfacer  los presupuestos de adecuada  sustentación  exigidos  por  el  artículo  194  de la Ley 906 de 2004, la Sala  inadmitirá la demanda de revisión objeto de examen.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE   

         INADMITIR   la   demanda  de  revisión  presentada,   a   través  de  apoderada,   por   el   ciudadano   YONATAN    ALONSO   PORRAS   VANEGAS   y  DANIEL         GAVIRIA        TORO.   

         Contra esta decisión no procede recurso alguno.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Páginas 4 y 5 del fallo de segundo grado.     

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