AP7342-2016(48477)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

Magistrado Ponente  

AP7342-2016  

Radicación No. 48477  

Aprobado Acta No. 338  

Bogotá, D.C., veintiséis (26) de octubre de  dos mil dieciséis (2016).   

VISTOS:  

Resuelve  la  Sala  la  solicitud  de pruebas  presentada  por  el  apoderado  del  ciudadano  colombiano  OSIAS RIASCOS OCAMPO  (quien   antes   de   cambiar   su   nombre   respondía   al  de  Yimy  Riascos  Ocampo),   requerido   en  extradición por el gobierno de los Estados Unidos de América.   

ANTECEDENTES:   

Con fundamento en la Nota Verbal No. 0719 de  29  de  abril  de 2016 la Embajada de los Estados Unidos solicitó la detención  provisional  con  fines  de  extradición  de  OSIAS  RIASCOS OCAMPO,  requerido para comparecer a juicio por  delitos   de  narcóticos,  de  acuerdo  con  la  acusación  12-793  (S-1)(ILG)  (también  conocida como CR-12-793(ILG)), dictada por la Corte del Distrito Este  de Nueva York.   

Con fundamento en esa petición la Fiscalía  General  de  la  Nación  decretó mediante Resolución del 6 de mayo de 2016 la  captura  de  RIASCOS OCAMPO, la cual se hizo efectiva el 11 de mayo siguiente en  Cali (Valle del Cauca) por la Policía Nacional.   

Por  medio  de  la Nota Verbal 1161 del 8 de  julio  de 2016, la Representación Diplomática de los Estados Unidos formalizó  la    solicitud    de   extradición,   de  acuerdo con la acusación sustitutiva 12-793 (S-2)(ILG), dictada  el 10 de junio de 2016 por la Corte del Distrito Este de Nueva York   

A  su  vez,  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  con  oficio  DIAJI  01502  del  8  de  julio de 2016, dirigido a la  Cartera de Justicia y del Derecho, conceptuó:   

Conforme a lo establecido en la legislación  procesal  penal interna, se informa que es del caso proceder con sujeción a los  instrumentos  internacionales  vigentes  entre  la  República de Colombia y los  Estados Unidos de América.   

En consecuencia, es preciso señalar que, se  encuentra  vigente  para las Partes, la “Convención de Naciones Unidas contra  el  tráfico ilícito de estupefacientes y sustancias sicotrópicas”, suscrita  en Viena el 20 de diciembre de 1988. (…)   

De  conformidad con lo expuesto, y a la luz  de  lo  preceptuado  en  los  artículos  491  y  496 de la Ley 906 de 2004, los  aspectos  no regulados por las Convenciones aludidas, el trámite se regirá por  lo    previsto    en    el    ordenamientos   jurídico   colombiano1.   

Por  su  parte,  el  Jefe  de  la Oficina de  Asuntos  Internacionales  del  Ministerio  de Justicia y del Derecho, con oficio  OFI16-0018707-OAI-1100  del 13 de julio de 2016, remitió a esta Corporación la  solicitud de extradición con la documentación reunida.   

La  Sala,  en  decisión  del  26  de  julio  siguiente,  asumió  el  conocimiento  del  trámite  y  el 22 de agosto de 2016  reconoció  al  apoderado de OSIAS RIASCOS OCAMPO y corrió el traslado previsto  en  el  artículo  500  de  la  Ley  906  de  2004 dentro del cual éste, con el  propósito  de  demostrar  que  su  procurado  es  miembro de las FARC y que los  hechos  por  los  cuales  es  solicitado  en extradición fueron ejecutados como  militante   de   dicha  agrupación,  pidió  la  práctica  de  las  siguientes  pruebas:   

1)  Los  testimonios de Martín León Pérez  Castro,  José  Geidi  Castro  Chilambo,  Suley  Torres  Arboleda,  Leydy Lorena  Valencia  Aragón,  Sofía  Alomia  Ruiz, Mario arboleda Candelo, Leonel Ocampo,  Alex  Geovany  Valencia  Viveros,  Eusebio  Valencia  Caicedo  y Paulino Riascos  Riascos, quienes conocen al requerido como miembro de las FARC.   

2)  Solicitar  al gobierno de Panamá copias  auténticas  y  apostilladas  de  la  investigación  383-14  que  cursa  en  la  Fiscalía  1°  de  Drogas  de  ese  país,  en  la  cual  su  procurado aparece  relacionado como miembro de las FARC.   

3) Oficiar a la Dirección de Investigación  Criminal  e  Interpol  de  la  Policía  Nacional  para  que  informe  si en esa  dependencia  reposa  información sobre la pertenencia de OSIAS RIASCOS OCAMPO a  las FARC.   

4)  Igualmente,  aportó  y solicitó que se  admitan como pruebas:   

a)  Copia  de  tres  oficios dirigidos a los  Ministerios  de  Justicia,  Relaciones  Exteriores  y  a  la  Presidencia  de la  República,    en   los   cuales   el   requerido   expresa   su   voluntad   de  desmovilizarse.   

b)  Certificación expedida por el Personero  de  López  de  Micay (Cauca), el cual destaca que el requerido hace parte de la  comunidad de ese municipio.   

c)  Copia  de  la  captura  de  pantalla del  registro del SISBEN del solicitado en extradición.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE:   

1.   Las   Pruebas   en   el  Trámite  de  Extradición.   

Tratándose   de   un  concepto  sobre  la  viabilidad  de  una  extradición,  conforme  al  artículo 502 de la Ley 906 de  2004,  la  Corte  debe  concentrarse  en corroborar los siguientes aspectos: (i)  demostración  de  la  plena identidad del solicitado, (ii) validez formal de la  documentación  presentada  como  soporte  de  la  solicitud, (iii) principio de  doble  incriminación,  (iv)  equivalencia  de  la providencia extranjera con la  resolución  de  acusación  colombiana  y  (v) cumplimiento de los tratados, si  fuere el caso.   

También se debe constatar si en Colombia se  profirió  decisión  con  fuerza  de  cosa  juzgada  por  los mismos hechos que  sustentan la petición de extradición.   

De otra parte, la Ley 906 de 2004 en el canon  139  señala  el deber de rechazar de plano los «actos  que  sean  manifiestamente inconducentes, impertinentes o superfluos»,  mientras  que el artículo 359 ibídem  dispone   «la  exclusión,  rechazo  o  inadmisibilidad  de los medios de prueba que, de conformidad con las  reglas  establecidas  en  este  código,  resulten  inadmisibles, impertinentes,  inútiles,  repetitivos  o  encaminados  a probar hechos notorios o que por otro  motivo no requieran prueba».   

De igual manera, el artículo 375 de la misma  ley  contiene las pautas para determinar la pertinencia de las pruebas y subraya  la  necesidad de que las mismas se refieran «directa o  indirectamente  a  los  hechos  o  circunstancias relativos a la comisión de la  conducta»,  condicionamientos  que frente al trámite  de      extradición     deben     aplicarse     dejando     a     salvo     sus  particularidades.   

Así, la aducción y práctica de pruebas al  interior  del  trámite  de  extradición  se  rige por las pautas generales que  reglamentan  el  recaudo  probatorio en el procedimiento penal, imponiéndose el  análisis   de   la  conducencia,  pertinencia  y  utilidad  de  los  medios  de  convicción  solicitados,  de  cara  a  los puntuales aspectos que la Corte debe  abordar  al  emitir  su  concepto.  De  esta forma, si las pruebas impetradas no  guardan   relación   con   esos   temas,   versan   sobre  hechos  notoriamente  impertinentes o carecen de utilidad, deben ser desestimadas.   

2. De la solicitud de pruebas.  

Precisados  los  parámetros bajo los cuales  corresponde  adelantar  la  actividad probatoria en el trámite de extradición,  resultan  impertinentes las postulaciones del apoderado de OSIAS RIASCOS OCAMPO,  pues  no  guardan  relación  con  los  elementos  que la Corte debe examinar al  momento de emitir concepto, por lo que se denegarán.   

En  efecto,  todas  las pruebas solicitadas,  así  como  los  documentos  aportados  para  ser  tenidos en cuenta como tales,  tienen   como  propósito  demostrar   que  OSIAS  RIASCOS  OCAMPO  ejecutó las conductas por las cuales es  requerido  como  miembro de  las     FARC,    aspecto    abiertamente      improcedente,     pues  no  se  refiere  a  ninguno de los  temas  que por mandato del  artículo  502  de la Ley 906 de 2004 debe corroborar  la    Corporación   dentro   del   trámite   de   extradición,  esto  es,  la  identidad  del  solicitado,  la  validez  formal de la documentación  presentada,  el  principio  de  doble  incriminación  y  la  equivalencia de la providencia  extranjera      con      la     resolución     de  acusación colombiana.   

Entonces,   la  controversia      sobre      la      pertenencia  del  requerido  a  un grupo  guerrillero,         hecho        no mencionado  ni  objeto  de acusación en  el  indictment, no        constituye       un   aspecto  que  la  Corte  deba  analizar  al emitir su  decisión,   con  lo  cual  se  torna  evidente  la  improcedencia       de      la      pretensión  probatoria.   

Ello   porque  si  el  propósito    del  peticionario         es         controvertir  o  desvirtuar  la  situación  fáctica     referida     en    el    indictment,   debe   hacerlo   ante  la  autoridad  judicial  de los Estados Unidos  por  cuanto  la  participación  de la  Corte     en     el  trámite    no    está  encaminada  a  comprobar  si  los  hechos  imputados  ocurrieron,  si  son  típicos,  antijurídicos  y  culpables,  si  el  solicitado es responsable  o  si los medios probatorios acopiados  son   suficientes   para   construir   una  decisión  desfavorable,    aspectos    ajenos    al    objeto   del   concepto.   

Ahora  bien,  si  el  apoderado  pretende  demostrar           la          inconveniencia        de  extraditar  a   OSIAS   RIASCOS  OCAMPO  de  cara  al        acuerdo       «para    la   terminación     del     conflicto»       suscrito      entre  el Gobierno Nacional y las FARC,  las   pruebas   solicitadas  y  aportadas  resultan  igualmente   inconducentes,   pues  de  conformidad  con  el artículo  501  de  la  Ley 906 de 2004, ese  aspecto  es  de  exclusiva  competencia               del            Presidente   de  la  República,  como  supremo    director    de    las    relaciones   internacionales,   quien    tiene    a   su   cargo   la  decisión   final   de  conceder   la   extradición,   negarla,   o   acceder  a  ella  difiriendo    la    entrega    del   solicitado,   según       las       conveniencias  nacionales. (Cfr. CSJ AP,  27  Oct 2008, Rad. 30560,  CSJ AP, 5 Nov 2008, Rad. 30561).   

3. Acotación final  

En firme esta determinación, de conformidad  con  lo dispuesto en el inciso final del artículo 500 de la Ley 906 de 2004, se  dejará  el  expediente  en  Secretaría de la Sala por el término de cinco (5)  días   a  disposición  de  los  intervinientes  para  que  presenten  alegatos  finales.   

En  mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

1.   NEGAR   la  práctica   de   las   pruebas   solicitadas   y   NO  ADMITIR  los  documentos allegados por el apoderado de  OSÍAS RIASCOS OCAMPO. Se dispone devolverle estos últimos.   

2.  En  firme esta  determinación,  correr traslado por cinco (5) días a los intervinientes dentro  de  este trámite, para que presenten alegatos de acuerdo con lo dispuesto en el  inciso final del artículo 500 de la Ley 906 de 2004.   

Contra  esta  decisión procede el recurso de  reposición.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE.  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

SALVAMENTO     DE    VOTO    AL    AUTO  AP7342-2016   

Con el acostumbrado respeto por la decisión  de  la  mayoría,  me  permito  manifestar salvamento de voto, en los siguientes  términos:   

En  la providencia de la que me separo no se  accedió  a  las  peticiones  probatorias  de  la  defensa del requerido Osaías  Riascos  Ocampo  orientadas  a  establecer su pertenencia al grupo armado de las  FARC  y,  la  consiguiente,  comisión  de  delitos relacionados con narcóticos  derivada  de  su presunta condición de guerrillero, en tanto la mayoría de los  miembros  de  la  Sala  consideró,  por  un lado, que tales aspectos no guardan  correspondencia  con los temas que la Corte debe abordar al momento de emitir el  concepto  de  rigor  y,  por  otro,  que  si  lo  pretendido  era  acreditar  la  inconveniencia    de   extraditarlo,   de   cara   al   acuerdo   «para  la  terminación  del  conflicto»,  las  pruebas solicitadas resultaban inconducentes, debido a que dicho tópico es  de  exclusiva  competencia  del  Presidente  de  la  República,  al  tenor  del  artículo 501 de la Ley 906 de 2004.   

No comparto esa determinación, toda vez que,  a  mi  juicio,  entre  los  presupuestos  legales  a  verificar  en  el concepto  respectivo,       por       disposición       constitucional       –artículo 35 Superior- la Corte está  obligada  a  examinar que el ciudadano requerido en extradición no esté siendo  reclamado  por  un delito político o conexo a él y, en este caso, bien habría  valido  la  pena practicar los medios de prueba que permitieran establecer en el  concepto,  si las conductas punibles endilgadas a Riascos Ocampo por el gobierno  de  los  Estados  Unidos,  relacionadas  con  narcóticos,  fueron cometidas con  ocasión  o  por  razón  de  su  aducida condición de guerrillero o, mejor, si  eventualmente  la  finalidad  del  delito  de  narcotráfico  fue  la de obtener  elementos recursos para financiar la guerra contra el gobierno.   

No  desconozco  que,  en  contadas ocasiones  (CSJ   CP,  24  nov.  2004,  rad.  22450,  CSJ  CP,  117-2015),  la  Sala  ha  tenido  la  oportunidad  de  señalar  que  la  comisión  de  comportamientos  delictivos  vinculados con el  tráfico,  fabricación  o porte de estupefacientes por parte de guerrilleros no  puede  estimarse  como razón impediente de una solicitud de extradición, en la  medida  que  el  legislador no ha definido las conductas que han de considerarse  como  conexas  al delito político (sentencia CC C-225 de 1995) y que el numeral  10  del  artículo  3º  de la Convención de las Naciones Unidas sobre tráfico  ilícito  de estupefacientes y sustancias sicotrópicas, aprobada en Viena el 20  de  diciembre  de  1988,  e incorporada al derecho interno mediante la Ley 67 de  1993,  expresamente,  le  restó  la  categoría  de  delito  político  a tales  conductas.   

No  obstante,  a  mi  juicio,  no  se puede  soslayar  que  la  Corte  ya  reconoció  que,  según sea el caso (verbi  gratia, recolección en nombre de la  guerrilla  de  pagos  conocidos  como ‘impuestos’ de  productores  de cocaína en áreas controladas por el grupo insurgente) -CSJ CP,  117-2015-,  existe  una  relación  de  conexidad entre el delito de tráfico de  estupefacientes y el de rebelión.   

Además, la referida norma internacional, a  la  par  que  excluyó  los  delitos  señalados  en el numeral 1º ejusdem            –todos relacionados con el negocio del  narcotráfico  y  el lavado de activos- de la categoría de delitos políticos y  políticamente  motivados,  también  señaló que ello era así, «sin  perjuicio  de  las  limitaciones  constitucionales  y  de los  principios   fundamentales   del   derecho  interno  de  las  partes»,  cuestión  que obliga, por lo menos, a reexaminar el tema, dada  la  permanente  función  creadora  de  derecho de la jurisprudencia de la Corte  Suprema  de  Justicia,  sobre  todo  atendiendo  las consideraciones de la Corte  Constitucional  en  la  sentencia  C-577  de 2014, en punto de  la eventual  posibilidad      de      tener     como     delitos     conexos     –injustos   medio-   los   actos   de  narcotráfico  de  la  guerrilla  destinados  a  obtener  financiación  para la  realización de sus actos de rebelión.   

Son  estas  las  razones  que  me  llevan a  apartarme de la posición dominante de la Sala.   

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado  

Fecha    ut  supra.     

1  Folios 63 a 64 de la carpeta anexa.     

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