AP6609-2014(44804)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrado Ponente  

AP6609-2014  

Radicado N° 44804.  

Aprobado acta No. 360.  

Bogotá,  D.C., veintiocho (28) de octubre de  dos mil catorce (2014).   

VISTOS  

Se pronuncia la Corte respecto del recurso de  apelación  presentado por el defensor del  acusado  EVERARDO  ESCOBAR  VARÓN, en  contra    del    auto   del   28   de   agosto  del  año  en  curso,  mediante  el  cual  la  Sala  Penal  de  Tribunal  Superior de  Ibagué   (Tolima)    negó   la   solicitud   de  acumulación      de      causas     elevada  por  el  mencionado  sindicado,  en el curso del proceso que  se adelanta en su  contra por  las  conductas           punibles              de  prevaricato  por   acción  y  cohecho  propio,     cometidas  en  su  condición  de  Juez  Penal  del  Circuito de  Lérida (Tolima).   

HECHOS  

En   anterior  oportunidad,  la   Corte   los   resumió   de   esta  manera1:   

“La  Fiscalía  General  de  la  Nación  inició  investigación  penal  en  contra  del doctor  EVERARDO  ESCOBAR  VARÓN, quien obrando como Juez Penal del Circuito de Lérida  (Tolima)  emitió  fallo  de  tutela  el  13  de junio de 2006, mediante el cual  amparó   transitoriamente   los  derechos  fundamentales  de  igualdad,  debido  proceso,  seguridad  social  y  mínimo  vital,  de  53 docentes y dos cónyuges  sobrevivientes  de  estos,  ordenando  a  la  Caja Nacional de Previsión Social  E.I.C.E.  –CAJANAL- que en  el  improrrogable  término  de  15  días, profiriera los actos administrativos  reconociendo  pensión de gracia a los actores y procediera al pago de todos los  factores    salariales,    con   su   respetiva   retroactividad,   reajuste   e  indexación.   

Con  providencia del 6 de julio de 2007, el  mismo  funcionario  sancionó  por  desacato  al gerente de esa entidad, pero la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Ibagué, al conocer de la decisión en  virtud  del  grado  jurisdiccional  de  la consulta, la anuló el 21 de enero de  2008,  al tiempo que ordenó investigar penalmente al juez ESCOBAR VARÓN, “al  observar  algunas  irregularidades  en  el  trámite y el fallo de tutela”, si  bien  para  ese  entonces  ya  había  sido  denunciado por parte del Jefe de la  Oficina Jurídica de CAJANAL.   

Para  el  ente  instructor,  entonces,  las  decisiones    del    juez   investigado,   quien   al   parecer   recibió   una  contraprestación  por  haber  resuelto  a  favor de los accionantes, emergieron  abiertamente  contrarias  a  la  ley  y  afectaron  el  patrimonio  estatal,  en  beneficio de terceros.   

Trascendió, también, que por haber fallado  sentencias   de   tutela  similares,  en  contra  del  funcionario  judicial  se  adelantaban  simultáneamente  otras  investigaciones  penales”.   

ACTUACIÓN PROCESAL RELEVANTE  

Con  base  en  la  compulsación  de  copias  ordenada  por  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de Ibagué (Tolima), la  Fiscalía  Cuarta  delegada  ante  esa  Corporación  ordenó  la  práctica  de  investigación previa el 11 de octubre de 2008.   

La  misma  dependencia  dispuso,  el  12  de  febrero  de  2009,  la  apertura de la instrucción y la vinculación del doctor  EVERARDO  ESCOBAR  VARÓN,  Juez Penal del Circuito de Lérida (Tolima), a quien  escuchó  en  diligencia  de  indagatoria  el 15 de julio de ese año, en tanto,  resolvió  su  situación jurídica el 1 de noviembre de 2011, absteniéndose de  aplicarle      medida      de      aseguramiento2.   

Previamente, el 13 de mayo de esa anualidad,  admitió  la  demanda  de  constitución  de  parte  civil promovida por la Caja  Nacional de Previsión Social -en liquidación-.   

Clausurada  la  fase  instructiva  el  13 de  diciembre  siguiente,  la  citada Fiscalía Cuarta calificó su mérito el 20 de  febrero  de  2012, profiriendo resolución de acusación en contra del sindicado  ESCOBAR   VARÓN,   por  el  concurso  de  conductas  punibles  de  prevaricato  por  acción  y cohecho propio.   

El proveído en comento fue confirmado por la  Fiscalía  Segunda  delegada  ante la Corte Suprema de Justicia, en decisión de  segunda instancia del 27 de abril de 2012.   

El  conocimiento de la etapa de la causa fue  asumido  el  20  de  junio  ulterior  por la Sala Penal del Tribunal Superior de  Ibagué,  en donde se surtió el traslado previsto en el artículo 400 de la Ley  600  de  2000.  En  desarrollo  del mismo, presentaron peticiones probatorias el  acusado  y  los  representantes  de  la Fiscalía y el Ministerio Público, y de  nulidad el primero de ellos.   

Luego  de  resolver  asuntos  atinentes  a  impedimentos  y  recusaciones,  el  20  de  febrero de 2013 la Sala de Decisión  llevó  a  cabo  la audiencia preparatoria, en la cual negó la nulidad invocada  por  el  enjuiciado,  quien adujo como irregularidad el que no se haya decretado  la  conexidad  de sus investigaciones antes de la calificación, y se pronunció  sobre    las    pruebas,    negando   varias   de   las   solicitadas   por   la  defensa.   

Apelado  dicho proveído por el defensor del  procesado,  la  Corte  se  pronunció  por  auto  del  10  de  abril  posterior,  confirmando  la negativa de nulidad y declarando desierta la alzada respecto del  tópico probatorio.   

Practicados  algunos  elementos  de  juicio,  desde  el  9  de  septiembre  de  2013 el Tribunal ha intentado infructuosamente  llevar  a  cabo  la  audiencia  pública  de  juzgamiento,  diligencia que se ha  cancelado  en  cuatro  oportunidades,  tres  a solicitud del incriminado y una a  causa del apoderado de la parte civil.   

Entre  tanto,  el  procesado  ESCOBAR VARÓN  allegó  memorial,  el  5  de  mayo  de 2014, solicitando la acumulación de las  causas impulsadas en su contra.   

LA PETICIÓN DE ACUMULACIÓN  

1. Contenido de la solicitud.  

Luego de identificar otras dos causas que se  surten  en  su contra por el delito de prevaricato por  acción,  ante  la Sala Penal del Tribunal Superior de  Ibagué,  el sindicado EVERARDO ESCOBAR VARÓN sostiene que es viable ordenar la  acumulación   impetrada,  ya  que  en  ellas  “hay  identidad  de  acusado  e  identidad de los presuntos punibles por los que se le  acusa”.   

En  sustento  de  su  pedimento, se limita a  citar   apartes   de  un  precedente  de  2007,  en  el  que  la  Corte  aplicó  ultractivamente  la figura de la acumulación de juicios contenida en el Decreto  2700  de  1991,  a  un proceso adelantado bajo los lineamientos de la Ley 600 de  2000,   en   la   cual   no   se   reguló   dicha   figura  para  la  fase  del  juzgamiento.   

2. La decisión del Tribunal.  

Mediante  providencia del 28 de agosto de la  anualidad  que  avanza,  la  Sala  Penal  de  Tribunal Superior de Ibagué negó la  acumulación de causas deprecada por el enjuiciado.   

Al  efecto,  explicó que el instituto de la  acumulación  de  procesos  en la etapa del juzgamiento no aparece consagrada en  la  Ley  600  de  2000  -bajo  cuya  ritualidad  se  impulsa  éste trámite-, a  diferencia  de  lo  que  ocurría  en  el  derogado  Decreto  2700  de  1991. Su  supresión  en  la codificación de 2000, agregó, obedeció a la regulación de  la  figura  de  la  acumulación jurídica de penas, con la cual se “obviaba  el  principal  inconveniente de orden sustancial que se  tuvo   en   cuenta   para  permitir  su  aplicación  en  esa  etapa  final  del  proceso”.   

Ya en punto de favorabilidad, consideró que  auncuando  se  tuviese  en cuenta que la acumulación en la causa revivió en la  Ley  906  de  2004,  en  la  medida  en  que  el  fiscal la puede impetrar en la  audiencia  de  formulación de acusación y la defensa en la preparatoria, es lo  cierto  que  en  este  asunto  la  oportunidad  para  hacerlo  precluyó,  pues,  “la solicitud de conexidad deprecada por el acusado  deviene  extemporánea”,  debido  a que el objeto de  esa  diligencia  ya  se  agotó  y  se encuentra pendiente la realización de la  audiencia  pública  de juzgamiento. En esa medida, retrotraer el trámite a esa  actuación,  “implicaría,  sin  lugar  a duda, una  afrenta  tanto  a  los  principios de celeridad y economía procesales, como, en  últimas,  a  la  eficacia  de  la  administración  de  justicia”.   

Negada así la petición de acumulación, la  defensa apeló el proveído de la Sala de Conocimiento.   

3. La impugnación.  

Tras repasar los argumentos del Tribunal, el  defensor  del  procesado  dice  que  no  los  comparte,  puesto que si se acepta  “por       vía       jurisprudencial       y  favorabilidad”  la  acumulación de causas en la Ley  600  de  2000, dicho “concepto amplio”  no  puede limitarse por el hecho que la Ley 906 de 2004 establezca  una  restricción temporal, hasta la audiencia preparatoria, teniendo en cuenta,  además,  que el proceso cuya acumulación se solicita, está pendiente de dicho  trámite.   

Así, luego de explicar qué debe entenderse  por  “segundo  proceso”  susceptible  de  acumular,  asegura  que la petición de su representado protege  los  principios  de  celeridad,  economía  y  eficacia de la administración de  justicia,  en  la  medida en que de manera pronta y completa se va a realizar en  un   solo   acto,   en  lugar  de  varios  que  tendrían  que  adelantarse  por  separado.   

Para terminar, el apelante asegura que desde  el  punto de vista procesal, ello sería más favorable para los intereses de su  defendido,   pues,   “no   es  lo  mismo  un  solo  interrogatorio  cunado  (sic)  es  una  sola  Audiencia,  un  solo desgate en el  desarrollo  probatorio,  principalmente  cuando hay testigos, temas y pruebas de  la  misma  entidad,  lo que redunda en beneficio del contradictorio y derecho de  Defensa”,  e incluso “se  beneficia   en   el   tema   económico   que   se  genera  con  el  derecho  de  defensa”.   

Pide,  por  consiguiente, que en aplicación  del  principio  de proporcionalidad, se ponderen las garantías invocadas por la  defensa  con  las  citadas  por  el  A quo,  con  el  fin de que en últimas se revoque la decisión objeto de  alzada y se proceda a conceder la acumulación impetrada.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1. Cuestión previa.  

La  Sala  de  Casación  Penal  de la Corte  Suprema  de  Justicia  es  competente para conocer de los recursos de apelación  que   se   interpongan   en  contra  de  los  autos  que  profieran  en  primera  instancia  las  Salas  de Decisión Penal  de los Tribunales Superiores de Distrito Judicial, de conformidad  con  lo  previsto  en  el  numeral  3° del artículo  75  de  la Ley 600  de 2000, bajo cuya ritualidad se ha  impulsado el presente trámite.   

Para  el  caso,  se  trata de la apelación  promovida   por   el   defensor   del   acusado       EVERARDO      ESCOBAR  VARÓN  en  contra  de  la  decisión  interlocutoria  dictada   por   la   Sala   Penal   del   Tribunal   Superior   de  Ibagué           (Tolima),  a  través  de  la  cual denegó la solicitud de acumulación de causas elevada por  el mencionado procesado.   

En  contra  de  ESCOBAR   VARÓN,  vale  aclarar,   se  adelanta  la  fase  del  juzgamiento  en  esa  Corporación, en  razón  de  los  hechos  descritos  en  precedencia  y  en  virtud de los cuales  la          Fiscalía          Cuarta  delegada  ante ese Tribunal lo  acusó   judicialmente   como   presunto  autor  del  concurso   de   conductas   punibles   constitutivas  de   prevaricato   por  acción   y   cohecho  propio.   

El  trámite en comento está pendiente de  la realización de la audiencia pública de juzgamiento.   

Otros  dos procesos similares –no    sólo    un    segundo, como equivocadamente menciona  el  impugnante en su escrito-, se adelantan en contra de ESCOBAR VARÓN ante esa  Sala  de  Decisión,  la  cual  negó  la  petición  de  acumulación impetrada  directamente  por  el  enjuiciado, argumentando que auncuando procediera aplicar  favorablemente  la  Ley 906 de 2004, que sí permite dicha figura en la etapa de  la  causa,  la  solicitud  es  extemporánea,  toda  vez  que  se  formuló  con  posterioridad a la audiencia preparatoria.   

2. El caso concreto.  

Lo primero que debe aclararse, es que en su  petición   de   acumulación,  el  incriminado  ESCOBAR  GARZÓN  no  consignó  argumentación alguna que  la  fundamentara,  puesto  que se limitó a reseñar las tres causas adelantadas  en   su  contra,  para  luego  sostener  que  “hay  identidad  de  acusado  e  identidad de los presuntos punibles por los que se le  acusa”.   

Acto     seguido,     citó  una antigua providencia de esta  Sala,  en  la  cual  se  aplicó  ultractivamente  el  Decreto 2700 de 1991 a un  proceso  impulsado  bajo  los  lineamientos  de la Ley 600 de 2000, que      no      reguló  la  figura  de  la acumulación de  causas.   

En  la  respuesta  a  dicha  solicitud,  es  el  Tribunal el que se  aventura    a    traer   a   colación,  sin  motivo  alguno,  la Ley 906 de 2004, como si el acusado la  hubiese citado en respaldo de su pedimento.   

Como  si  fuera  poco,  el  A    quo   sostiene   que   ante   la  coetaneidad    normativa,    el   problema  jurídico      se      debe      analizar          desde      la      perspectiva    del    principio    de   favorabilidad,   pero   nunca  hace  ese estudio, ya que  se  circunscribe a hacer  una     comparación     de    normas,  para  simplemente  aducir  que  la  petición del enjuiciado es  extemporánea,   en  la  medida    en    que   la   deprecación   de  acumulación  de  causas  sólo  puede  ser impetrada por  dicho          sujeto          procesal           hasta        la        audiencia  preparatoria.   

En  esa  medida, el Tribunal no realiza el  examen  que anuncia, en el  sentido  de  verificar  el  por  qué sería   más  favorable  aplicar  la  Ley  906  de 2004, limitándose entonces a constatar una  circunstancia  objetiva       para       de       esta       manera,      olímpica   por  demás,    resolver  negativamente       la       petición      del  sindicado.   

Claro  está,  sin  desconocer  la pobreza  argumentativa  del  escrito  presentado  por  aquél,  es  lo  cierto  que de la  citación  jurisprudencial  que  elaboró,  se desprende que pide la aplicación  favorable del Decreto 2700 de 1991, en lugar de la Ley 906 de 2004.   

El  recurrente,  por  su  parte,  también  allega  un  precario  escrito  en  el  que  enuncia las bondades de una eventual  acumulación,  pero  al  igual  que  su  representado  y  la  Sala  A   quo,   se  abstiene  de  estudiar  jurídicamente el tópico.   

Al efecto, basta significar que el tema ya  ha    sido    decantado    por    la    jurisprudencia    de   la   Corporación, relevando que si bien en  un  principio  se  mostró partidaria de aplicar favorablemente las normas de la  acumulación  de  juicios  previstas  en  el  Decreto  2700  de 1991 a los casos  tramitados   por   la  Ley  600  de  2000,  en  la  cual  la  figura  procede  exclusivamente  en  la fase  sumarial,     posteriormente     recogió    dicha  postura.   

Efectivamente, para la Corte no es viable,  en  este tipo de asuntos, aplicar por favorabilidad la codificación adjetiva de  1991, en lo concerniente al instituto de la acumulación de causas.   

Estas    las    razones3:   

«No obstante,  como  lo  pone  de  resalto la Procuradora, la figura procesal en comento no fue  regulada  en la Ley 600 de 2000. Sólo el Decreto 2700 de 1991 en los artículos  91  a  96  establecía su viabilidad a partir de la ejecutoria de la resolución  de acusación, cuando:   

1.            Contra  una  misma  persona se  sigan   dos   o  más  procesos  aunque  en  éstos  figuren  otros  procesados.   

2.            Cursan  dos  o  más  procesos  penales  por  delitos  conexos  que  no  se  hubieren investigado conjuntamente.   

La  salvedad  para tal aplicación estaba  referida  a  que  en  alguno  de  los  diligenciamientos ya se hubiera proferido  sentencia  de  primera  o  única instancia o se tratara de procesos adelantados  por diferentes jurisdicciones.   

El  carácter teleológico de igualar los  varios  procesos  y  lograr  la  uniformidad  en  el trámite de uno solo era la  celeridad  y  economía  procesal  en  beneficio  tanto de la administración de  justicia,  como del derecho de defensa, dada la comunidad de prueba, sin embargo  en   la   práctica   ese   fin   se   perdió   al  generarse   una   “forma   de   entrabamiento   y  dilación  de  los  procesos antes que un  medio  de agilización y celeridad, según resulta de consultar  casos  donde  a  la complejidad de la causa se suma un número tal de procesados  cuya   pausada   intervención  apunta  frecuentemente  a  la  operancia  de  la  prescripción”4,  por ello, el legislador de  2000  fue  claro en limitar lo concerniente al fenómeno de la unidad procesal y  la conexidad a la etapa de la investigación.   

Y  si  bien  con  anterioridad  la  Corte  estimó  viable  aplicar  ultractivamente  la  acumulación  de  causas,  otrora  legalmente  prevista en el derogado Decreto 2700 de 1991, a casos tramitados por  la  Ley  600  de  2000,  tal criterio fue recogido al argumentar que ello no era  posible  ante la naturaleza de orden público de las normas procesales, además,  porque  no  se  estaba  ante el tránsito de disposiciones procesales de efectos  sustanciales.   

Ciertamente,  las normas de procedimiento  tienen   como   características:   ser   de   orden  público,  de  obligatorio  cumplimiento,   aplicación  inmediata  e  interpretación  estricta.  Así,  de  acuerdo  con  el  artículo  40  de  la  Ley  153  de  1887,  las  disposiciones  concernientes  a  la sustanciación y ritualidad de los juicios prevalecen sobre  las  anteriores  desde el momento en que deben empezar a regir, no obstante, los  términos  que hubieran empezado a correr o las actuaciones y diligencias que ya  se   hayan   iniciado,   se  regirán  por  la  ley  vigente  al  tiempo  de  su  iniciación.   

En la misma línea, el artículo 43 de la  citada  normatividad  al  consagrar  los  principios  de preexistencia de la ley  penal  y su aplicación por razón de la favorabilidad, hace la exclusión en lo  referente  a  las  disposiciones  que establecen los tribunales y determinan los  procedimientos,   las   cuales   se   aplicarán   con   arreglo   al  artículo  40.   

Pero  como en el examen de confrontación  de  tales  disposiciones  con  el  texto  superior  la  Corte  Constitucional en  sentencia  C-200  del 19 de marzo de 2002 al declarar su exequibilidad, resaltó  que  tratándose  de  la  aplicación  del principio de favorabilidad en materia  penal  no  cabe  hacer distinción entre normas sustantivas y normas procesales,  dado  que  el  precepto  constitucional  no establece alguna diferenciación que  lleve  a  un  trato  especial  para  las  normas  procesales, en este caso no se  advierte  que  la aplicación ultractiva de la figura  de  la  acumulación de procesos, beneficie de alguna  manera  al  enjuiciado, porque precisamente para casos regidos por la Ley 600 de  2000  se  acude a la conexidad, la cual se decreta únicamente en la etapa de la  investigación  y  como  regula  aspectos procesales al determinar la ritualidad  del proceso, tiene efecto general e inmediato.   

Aquí    se    trataba    de   varios  diligenciamientos  que se adelantaban en contra del Notario, tanto en la fase de  instrucción,  como de juzgamiento, sin que se pueda olvidar que de todas formas  operaría  la  institución  de  la  acumulación  jurídica  de  penas, la cual  permite  que  las normas propias de la dosificación punitiva se apliquen cuando  se  han  proferido varias sentencias en diferentes procesos, caso en el cual, la  sanción  impuesta  en  la  primera decisión se tendrá como parte de la pena a  imponer».   

La  Sala,  por  consiguiente,  mantendrá  dicha  postura, que igualmente se aviene para el caso  de  que  se  optara  por  invocar    la    codificación    procesal    penal    de   2004,   pues,  no  existen  razones,  ni  las  partes  o  el  Tribunal las  ofrecen, que conduzcan a modificarla.   

De  ahí  que  la  decisión denegatoria,  aunque por motivos diferentes, será confirmada.   

DECISIÓN  

En  mérito de lo expuesto, la Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación Penal,   

RESUELVE  

CONFIRMAR  el auto  proferido  por  el  Tribunal  Superior  de  Ibagué el 28 de agosto de 2014, por  medio  del  cual  negó  la solicitud de acumulación de causas, invocada por el  procesado  EVERARDO  ESCOBAR VARÓN, en el curso del juicio que se impulsa en su  contra  por  las conductas punibles de prevaricato por  acción    y    cohecho  propio.   

Contra  este  interlocutorio  no  procede  recurso alguno.   

Comuníquese,  cúmplase  y  devuélvase  a  Tribunal de origen.   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

    

1  En  providencia  del  10  de  abril  de  2013,  al  resolver  recurso  de apelación  promovido en la audiencia preparatoria (Radicado 40854).   

2 En la  misma  oportunidad, el ente instructor precluyó al instrucción por el ilícito  de     concierto     para    delinquir.   

3 Una  tal  postura  la  ha adoptado, entre otras providencias, en CSJ SP, 6 jun. 2012,  Rad. 37650.   

4  Corte   Suprema   de   Justicia.  Auto  de  20  de  mayo  de  2003.  Radicación  20775.     

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