AP650-2014(41163)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                                      

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado ponente  

AP 650-2014  

Radicación 41163  

Aprobado acta n°46  

Bogotá, D. C., diecinueve (19) de febrero de  dos mil catorce (2014)   

Decide   la  Sala  acerca  de  la  posibilidad  de  admitir     la     demanda    de    casación  interpuesta     por  el   abogado   de  JAIME  GARCÍA   TAUTIVA   contra  el   fallo   de  segunda  instancia                 emitido por el  Tribunal   Superior   del   Distrito   Judicial     de     Ibagué,     en  el   cual  redujo  la  pena  que  le  impuso  a  dicha  persona   el  Juzgado  Séptimo  Penal  del  Circuito  Adjunto  de  la  referida  ciudad   como   autor  de  la  conducta  punible  de  peculado       por      apropiación.   

I.           HECHOS Y ANTECEDENTES   

1.  Entre  el  20  de  junio  y  el  3  de julio de 2001, JAIME GARCÍA  TAUTIVA,  servidor público  de    la    Oficina    Judicial   de   Ibagué  quien tenía a cargo  del  manejo de los títulos judiciales,  cobró  y  se apropió de $511.069, correspondientes a  siete títulos judiciales consignados por concepto de  cuota   alimentaria   que  habían  sido  previamente  convertidos  al  CDT 18918  en    un    proceso    del    Juzgado   Quinto   de  Familia.   

2.  Debido  a lo  anterior,  la  Unidad  de  Delitos  contra  la  Administración  Pública dispuso  abrir  el proceso, vinculó  a     JAIME     GARCÍA    TAUTIVA    mediante  indagatoria  y,  cerrada  la investigación, calificó el  mérito   del   sumario  acusándolo    por   el   delito   de   peculado  por  apropiación, según     lo    previsto  en  el  artículo  397  inciso  3º de la Ley 599 de 2000, actual  Código Penal.   

Dicha acusación fue confirmada  por  la  Fiscalía  Delegada  ante  el  Tribunal   el   31   de  julio  de  2007  (folio  44,  cuaderno  II  de  la actuación principal).   

3.  Correspondió   el   conocimiento   de   la   etapa   siguiente  al  Juzgado     Séptimo  Penal    del    Circuito   de   Ibagué,  pero  por  una  medida de depuración  adoptada  por  la  Sala  Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura el  asunto   fue   remitido   al   Adjunto   creado   para  tal  efecto,   despacho   que   condenó   al   procesado   por   los  cargos  atribuidos  a  cinco  (5)  años y seis (6) meses de prisión e inhabilitación  para   el   ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas,  y  $1’081.650    de   multa.  Así  mismo,  le  negó  cualquier  mecanismo  sustitutivo  de  ejecución  de  la  pena  privativa  de  la libertad  «por   no   darse  los  presupuestos  objetivos  y  subjetivos  necesarios  para tal fin» (folio 264, c.  II).   

4.  Apelado el  fallo  por  la defensa, el  Tribunal      Superior     del     Distrito    Judicial    de    Ibagué  la  modificó debido al principio de legalidad de la  pena  (dado  que  la pena aplicable al caso era la señalada en el artículo 133  inciso  2º del Decreto Ley 100 de 1980, Código Penal vigente para la época en  que   ocurrieron   los   hechos)  y,  por  lo  tanto,  la  redujo  a  veinticuatro  (24)  meses  y  veintidós (22) días de prisión,  así  como  de  inhabilitación, y a $135.207 de multa. Igualmente, confirmó en  todo lo demás el fallo impugnado.   

5. Contra    la   decisión   de  segunda  instancia,  el  abogado de JAIME GARCÍA TAUTIVA  interpuso   y  sustentó  el  recurso  extraordinario  de  casación.   

II.          LA             DEMANDA   

         1.    Al  amparo  de  «la causal contenida en el artículo 207  numeral   1  del  Código  de  Procedimiento  Penal  y  siguientes  [sic]»  (folio  63, cuaderno del Tribunal), propuso el recurrente  dos cargos. Los formuló y sustentó de la siguiente manera:   

         1.1.           «Error   de   hecho   y   falso  juicio  [sic]»  (folio  63). El fallo recurrido fue dictado en un juicio viciado  de  nulidad, porque «al momento de apreciar, evaluar  y  dar valor probatorio a las pruebas documentales y testimoniales recaudadas en  el  plenario,  los  falladores  de primera y segunda  instancia  le  otorgaron  una tarifa y un valor que tergiversa el alcance de las  mismas»  (folio 64). JAIME GARCÍA TAUTIVA no tiene  posición  de  garante  respecto de la custodia de los títulos judiciales, pues  los   únicos   responsables   al   respecto  son  los  funcionarios  del  poder  judicial.    Por    consiguiente,   «existe        nulidad    por   no   se   [sic]  sujeto activo cualificado exigido por la norma penal»   (folio   65).   O,   de   manera  subsidiaria,    se    configuró    «la  figura  de  la  prescricpion  [sic]»     (folio  66).   

1.2.          «Falta  de aplicación de norma legal  pertinente          y          [desconocimiento      de]      cosa  juzgada  de  non  bis in  ídem [sic]»  (folio  68). El procesado,    por    los    mismos   hechos,   aceptó   cargos  para  sentencia  anticipada  ante el  Juzgado   Quinto  Penal  del  Circuito  de  Ibagué,  decisión   que   está  ejecutoriada.     La     acción     está   prescrita,   pues         la        pena           máxima   asciende   a   noventa  (90)  meses   y,    producida    la    interrupción,  el  término se cuenta de  nuevo   que   cuarenta  y  cinco  (45)  meses  que,  aumentados  en  una  tercera parte en razón de la calidad de servidor público,  arroja  como resultado un lapso extintivo no superior  a los sesenta (60) meses.   

2.    En  consecuencia,   solicitó   a   la   Corte  «revocar  y en su defecto decretar la prescripción  de   la  acción  penal  y/o  en  forma  subsidiaria  la              absolución»  (folio  72) de JAIME GARCÍA TAUTIVA.   

III.          CONSIDERACIONES   

1. De  acuerdo con lo señalado en el inciso 1º del artículo 205 de  la  Ley  600  de  2000  (Código  de  Procedimiento  Penal aplicable al presente  asunto),  la  casación  procede  de  manera  regular  contra  las sentencias de  segunda  instancia  emitidas  por  los  tribunales  superiores  de los distritos  judiciales  del  país,  así como por el Tribunal Superior Militar, que sean de  procesos  adelantados por delitos con pena privativa de la libertad cuyo máximo  señalado en la ley exceda los ocho (8) años de prisión.   

Si la decisión de segundo grado procede de  un  juzgado  de  circuito,  o si el tope legal de la pena de prisión es de ocho  (8)  años  o menos, la casación únicamente será viable de modo excepcional o  discrecional.  Es  decir, en la medida en que la Corte lo considere necesario en  aras  de  respetar  las  garantías  de  quienes  intervinieron en la actuación  procesal  o  para  desarrollar la jurisprudencia, tal como lo consagra el inciso  final de la norma citada.   

En esos eventos, la Sala tiene dicho que al  demandante  le  asiste  la  carga de presentar en forma racional y coherente las  razones  por  las  cuales la Corporación debería de conocer de un asunto en el  cual  no  concurrieron  los presupuestos de la casación común, bien sea porque  el  pronunciamiento  es  necesario para el progreso de la jurisprudencia, o bien  porque hubo vulneración de garantías judiciales.   

Pero, adicionalmente, la demanda tiene que  elaborarse  con  el debido acatamiento de los requisitos establecidos por la ley  y  la  jurisprudencia.  Esto  es, en virtud de los parámetros de formulación y  sustentación  de  los  cargos  previstos  en  el  artículo  207  del  estatuto  procesal,  que  por  obvias razones deben ser consonantes con los argumentos por  los   cuales   el   recurrente   fundó  la  solicitud  a  través  de  la  vía  discrecional.   

De  ahí que la demanda de casación nunca  podrá  ser  equiparada a un alegato de instancia, máxime cuando los artículos  212  y  213  de  la  Ley  600  de  2000 requieren de una presentación lógica y  adecuada  de  cada  una  de  las  causales  establecidas en el artículo 207 del  referido  ordenamiento, así como de los cargos que por los yerros de trámite o  de  juicio  haya  propuesto el recurrente, con la demostración de su relevancia  para efectos de la decisión adoptada.   

2.  En  este  asunto,  la  pena por la  conducta   punible   de  peculado  por  apropiación  por  la  cual  fue  condenado  JAIME GARCÍA TAUTIVA  ostenta  un  máximo  de  noventa (90) meses de prisión, o, lo que es lo mismo,  siete  (7)  años  y seis (6) meses, conforme a lo previsto en el inciso 2º del  artículo  133  del  Decreto  Ley  100 de 1980, Código Penal que regía para la  época  en  que  se  cometieron  los  hechos.  Por  consiguiente,  el  demandante  tenía la obligación de  circunscribirse    a    las    cargas  propias  de  la  casación  discrecional, según lo analizado en  precedencia.   

El   profesional   del   derecho,   sin  embargo,  no  lo  hizo.  Y  si bien es cierto que, en determinado momento del  escrito,  dijo que el fallo de segundo grado fue dictado en un juicio viciado de  nulidad,  así como se refirió a la violación de garantías judiciales como el  principio  de no juzgar dos veces los mismo, lo cierto es que no demostró, como  se verá más adelante, transgresión alguna en este sentido.   

3.          Adicionalmente,  el  escrito  de demanda presentado por el abogado  tampoco  satisface  los  requisitos  de la casación  común, dadas    las    incoherencias    en   los  planteamientos    de    los    reproches,    así  como la ausencia de sustento en el desarrollo de los  mismos. Veamos:   

3.1.     Por    un    lado,  el  recurrente no enunció de manera  clara   y  correcta  las  causales  invocadas,  ni  hizo otro tanto en relación con la formulación de los cargos.   

En un comienzo, el profesional del derecho  se  refirió a «la causal  contenida  en  el  artículo  207 numeral 1 del Código de Procedimiento Penal y  siguientes»  (folio  63,  c.  T.), aserción con la  cual,  en  últimas,  no  determinó una en concreto.   

En  el  primer  reproche,   sin   embargo,   sostuvo   que   obraba  «[c]on   fundamento   en  la  causal  tercera  del  artículo  207»  (folio  64),  es  decir,  que  las  sentencias  fueron  «dictadas  en juicio viciado de  nulidad»  (folio  64).  Y, a continuación, indicó  que  la  irregularidad obedeció a que «al  momento  de  apreciar,  evaluar  y  dar valor probatorio a las  pruebas   […],   los  falladores  de  primera  y  segunda instancia le otorgaron una tarifa y un valor  que  tergiversa  el  alcance  de  las mismas» (folio  64).   

Con  ello, el actor confundió el error de  trámite  con  el  de juicio, pues bajo la apariencia  de  una solicitud de declarar la invalidez de lo actuado abordó un yerro que se  presentaría   al   momento  de  adoptar  el  fallo  y  que,  por lo tanto, no  llevaría  a   anular,   sino   a   revocar   la  providencia  impugnada para, en su lugar, adoptar una  de remplazo.   

En   todo   caso,   la  conclusión  del  recurrente,  según  la  cual  «existe nulidad   por   no   se  [sic]  [JAIME  GARCÍA  TAUTIVA] sujeto  activo  cualificado  exigido  por  la  norma  penal»  (folio  65),  no  se  compadece  con  su  pretensión  final,  en la cual pidió  declarar  la  prescripción  de  la  acción  penal y, de manera subsidiaria, la  absolución del procesado (folio 72).   

En   el   segundo   cargo,   el  demandante  invocó  a  la  «causal  primera      del      artículo      207      del      C.P.P.»   por  «Falta de aplicación de  norma     legal    pertinente    y    [desconocimiento      de]      cosa  juzgada  de  non  bis in  ídem [sic]»  (folio  68),  sin  determinar  con claridad si se trataba de una  violación  directa o de una indirecta a una norma de derecho sustancial, ni las  disposiciones  vulneradas,  ni  un  desarrollo del cargo que fuera más allá de  las  simples  aseveraciones  acerca  de  una  transgresión  del principio de no  juzgar dos veces lo mismo.   

Y,  como  si  lo  anterior  fuese poco, el  abogado,   en   ambos   reproches,  trajo  a  colación  sendas  solicitudes  de  prescripción  de  la  acción  penal (folios 66-68 y  70-72),    lo    que  realizó  sin  guardar  coherencia  alguna  con  los  temas jurídicos tratados  y  desarrollados  en cada  planteamiento,  cuando  ello  ameritaba por lo menos  proponerla en un cargo separado.   

Por  lo  tanto,  el  censor desconoció el  requisito  previsto  en  el  numeral  3º  del  artículo  212  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  circunstancia que por sí sola ya resulta suficiente para  rechazar  la  demanda,  conforme a lo dispuesto en el artículo 213 del estatuto  en comento.   

3.2.  Por   otro   lado,  los  problemas  jurídicos que  adujo  el  recurrente  carecen  de sustento, debido a  que   parten   de   supuestos   contrarios   a   la   realidad,  o  bien  son  infundados.   

En primer lugar,  sostuvo  el  recurrente  que  el  procesado  no  tenía  la  calidad de servidor  público  requerida  con  el tipo con el argumento de que sólo los funcionarios  judiciales eran responsables del manejo de los títulos judiciales.   

Esa  postura no  sólo  riñe  con  la razón, sino que además fue abordada y desestimada por el  Tribunal  en  la  sentencia  impugnada,  sin  que  el  abogado  ni  siquiera  se  preocupara  por  confrontar  su  dicho con los argumentos fácticos y jurídicos  allí expuestos. En palabras del ad quem:   

Aduce  GARCÍA  TAUTIVA  que la custodia y  manejo  de  títulos  judiciales es responsabilidad de los jueces y magistrados,  calidad que él no ostentaba.   

Para la Sala, esa afirmación no es cierta,  puesto  que  la  calificación del sujeto activo contemplada en la ley radica en  la   condición   de  servidor  público  y  no  exclusivamente  de  funcionario  judicial.   

En  esta  oportunidad,  al  Juez Quinto de  Familia  al  que  referían  los  títulos  no se le  extraviaron,  como  tampoco  descuidó  la  custodia de los mismos, siendo claro  que,  mediante  el  oficio  2049  del  25  de octubre de 2000, los remitió a la  Oficina  Judicial, dependencia donde fueron recibidos por el procesado, quien en  ese     momento     era     el     jefe     de     la     misma     […].   

Tal condición se verifica con la copia de  la  resolución 0542 de mayo 15 de 1998, en la que la Dirección Seccional de la  Rama  Judicial  Distrito  Ibagué nombra a JAIME GARCÍA TAUTIVA como “jefe de  la  sección grado 14 de esta Seccional”, quien tomó posesión el 11 de junio  de  1998  […].  Quedó  demostrado  así  que  el  procesado  tenía  la  calidad  de servidor público,  circunstancia  que,  por demás, admitió en su indagatoria: “… fui servidor  público  desde  julio  de  1998  hasta  el  21 de enero de 2005” […].   

Ahora, con los acuerdos 412 y 413 del año  1998  el Consejo Superior de la Judicatura reglamentó los procedimientos en los  despachos  judiciales,  oficinas  judiciales y despachos de apoyo para el manejo  adecuado  y eficiente de los depósitos judiciales y allí se faculta al jefe de  la  oficina judicial para solicitar la apertura de las cuentas a la Caja Agraria  –hoy     Banco  Agrario– para cada uno  de  los  despachos  judiciales,  quienes  luego  de  registrar firmas, huellas y  sellos  quedaban  habilitados  para  el  manejo  de  la totalidad de las cuentas  judiciales […].   

Precisamente,   JAIME  GARCÍA  TAUTIVA,  haciendo  mal uso de esa facultad, sin autorización del Juez Quinto de Familia,  emitió  el  oficio  DASJ-OJ-0918  del  20  de  junio de 2001, en el que dispuso  “…  no  se  prorrogue  ningún CDT de los Juzgados de Familia hasta tanto no  reciba   instrucciones  de  los  jueces  de  los  despachos  correspondientes”  […].   

Y  es que, al jefe de la Oficina Judicial,  se  le  daba  el  manejo  físico  de  los  títulos y, si bien, como lo dice el  defensor  en  la  audiencia  pública, no era sujeto idóneo para cobrar o hacer  efectivos  los  mismos,  GARCÍA  TAUTIVA  los  convirtió en CDT y, para lograr  hacerse  a  su  favor, creó una cuenta “puente” en la cual los consignaba y  luego se habilitaban retiros.   

De lo anterior, se colige el actuar doloso  del  procesado  al  desautorizar la prórroga del respectivo CDT, ocasionando la  cancelación  del  mismo,  sin  mediar  orden  del  Juzgado Quinto de Familia de  Ibagué     [folios  26-28].   

En     segundo    lugar,  propuso  la  violación  del  principio  de  no juzgar dos veces  idénticos  hechos,  aduciendo  al  respecto  que  en  una  sentencia anticipada  proferida  por  el  Juzgado  Quinto  Penal del Circuito de Ibagué JAIME GARCÍA  TAUTIVA  ya fue condenado por lo que en esta actuación constituye la situación  fáctica a él atribuida.   

Dicha postura,  sin    embargo,    es    por    completo    infundada.    El   demandante,  en  el  escrito,  no  se  refirió a pieza procesal alguna  obrante  en  la actuación procesal (ni la Sala tampoco la advierte)   a   partir   de  la  cual  pudiera  predicarse  la  afectación  en  comento,  es  decir,  en  la  que  constara  la  existencia  de  otra decisión en la que el procesado haya sido condenado por el  Juzgado  Quinto  Penal  del  Circuito de Ibagué, o por cualquier otra autoridad  judicial,  debido  a  iguales  o similares hechos. Es de anotar, además, que un  tal debate no fue propuesto a lo largo del contradictorio.   

Por último, el  profesional  del  derecho manifestó que la acción penal ya estaba prescrita en  este  caso,  porque,  según  él,  el  lapso  extintivo  una  vez  producida la  interrupción no podía ser superior a los cinco años.   

El  demandante,  sin  embargo,  no tuvo en  cuenta  la  pacífica  y reiterada línea jurisprudencial de la Corte adoptada a  partir  de  la  sentencia CSJ SP, 25 ago. 2004, rad.  20673,  de  acuerdo  con la cual la prescripción para los delitos cometidos por  servidores  públicos,  en  estos eventos, jamás podrá ser inferior a los seis  (6) años y ocho (8) meses:   

En  ningún  caso  la acción penal por el  delito  donde  sea  autor,  partícipe  o  interviniente un servidor público en  ejercicio  de sus funciones, de su cargo o con ocasión de ellos prescribe en un  término  inferior  a  seis (6) años y ocho (8) meses, sea que la prescripción  se   presente   antes   de   ejecutoriarse  la  resolución  acusatoria  (en  la  instrucción),  o  sea  que  la  prescripción se produzca después de quedar en  firme la acusación (en la etapa de juzgamiento).   

Lo  anterior se aplica en todos los casos,  aunque  el  delito sea sancionado con pena no privativa de la libertad, y aunque  la    pena    máxima    de    prisión   del   delito   concreto   –si     la     tiene–   sea   inferior   a   cinco  (5)  años.   

Y,  en  el  presente  asunto,  teniendo en  cuenta  que  la resolución acusatoria de segunda instancia fue emitida el 31 de  julio  de  2007,  es  obvio que la prescripción de la acción penal tan solo se  producirá el 31 de marzo del presente año.   

3. En       este      orden   de   ideas,   el   discurso  del  demandante     no     es     suficiente  para  controvertir  la  sentencia  impugnada   ni   para  demostrar  algún  error  de trámite o juicio.   Por   lo   tanto,    la    Sala   no   admitirá   la  demanda.   

Y como,  una  vez    estudiado    el    expediente,       tampoco       advierte    de    manera      manifiesta     violación   de  las  garantías       judiciales       del  procesado,  ningún  pronunciamiento  oficioso hará  contra     la    sentencia    dictada    por    el    juez    plural.   

IV. DECISIÓN  

En mérito de lo  expuesto,           la          CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

No  admitir  la  demanda  de  casación  interpuesta  por    el    defensor   de   JAIME   GARCÍA   TAUTIVA   contra   el   fallo   proferido   por  el    Tribunal    Superior    del   Distrito  Judicial de Ibagué.   

Contra esta providencia, no procede recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase  

FERNANDO ALBERTO CASTRO  CABALLERO   

                                                                                                          

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *