AP6326-2016(48827)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Magistrado ponente  

AP6326-2016  

Radicación n° 48827  

(Aprobado Acta No. 298)  

Bogotá  D.C.,  septiembre veinte (20) de dos  mil dieciséis (2016).   

ASUNTO  

La  Sala  se  pronuncia  en  relación con el  recurso  de  queja  interpuesto  por  los  defensores de ORLANDO MURILLO GÓMEZ,  NATALIA  SUARÉZ  VARGAS, LUIS FERNANDO CALLE ZAPATA, DIEGO IVÁN VALENCIA RIOS,  ELKIN  DE  JESÚS  VARGAS  MORENO,  FRANCISCO  FERNANDO DE JESÚS ORTIZ VÉLEZ Y  WILLIAM  DE  JESÚS  PATIÑO  MONTES,  contra  la  decisión de 30 de agosto del  corriente  año,  por  cuyo  medio  una  Sala  de  Decisión  Penal del Tribunal  Superior  de  Medellín,  negó por improcedente el recurso de apelación contra  el  fallo  de  segunda  instancia  dictado  en  la misma fecha, mediante el cual  revocó  la  sentencia  absolutoria  proferida  por  el  Juzgado  Doce Penal del  Circuito con Funciones de Conocimiento.   

ANTECEDENTES PROCESALES  

1.  El  30 de enero del año 2014, el Juzgado  Doce  Penal  del  Circuito  de  Conocimiento  de Medellín, absolvió en primera  instancia  a ORLANDO MURILLO GÓMEZ, NATALIA SUARÉZ VARGAS, LUIS FERNANDO CALLE  ZAPATA,  DIEGO  IVÁN  VALENCIA  RIOS,  ELKIN DE JESÚS VARGAS MORENO, FRANCISCO  FERNANDO  DE  JESÚS  ORTIZ VÉLEZ Y WILLIAM DE JESÚS PATIÑO MONTES, a quienes  la  Fiscalía  General  de la Nación acusó por la utilización o facilitación  de    medios    de    comunicación   para   ofrecer   servicios   sexuales   de  menores.   

2.  Inconforme con esta decisión la Delegada  Fiscal  interpuso recurso de apelación, el cual fue resuelto el 30 de agosto de  2016,  por  una  Sala  de  Decisión  Penal  del  Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de Medellín, revocando el fallo impugnado, para en su lugar, condenar  a  los  procesados  a  la  pena  de ciento veinte (120) meses de prisión, multa  equivalente   a  sesenta  y  siete  (67)  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes,  con  excepción  de  LUIS  FERNANDO  CALLE ZAPATA a quien impuso solo  sesenta  y  seis  (66),  y  la accesoria de inhabilitación para el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas por el mismo lapso de la sanción privativa de  la libertad.   

3.  Los defensores de los condenados en dicha  diligencia  impugnaron  el  fallo  fundados  en  la  sentencia C-792 de 2014; al  tiempo que interpusieron recurso extraordinario de casación.   

4. En decisión de la misma fecha el Tribunal  Superior     de    Bogotá    negó    por    improcedente    la    impugnación  ordinaria.   

5.  Contra esta determinación la bancada de  la  defensa  interpuso  y  sustentó  el recurso de queja, razón por la cual el  proceso fue remitido a esta Corporación.   

La vocera designada por aquellos solicitó a  la  Corte  en  concreto, considerar la obligatoriedad de las sentencias C-792 de  2014  y  SU 215 de 2016, los instrumentos internacionales que regulan el derecho  a  la  impugnación  y  la  garantía  de  la  doble  instancia, ratificados por  Colombia  y  que son de imperativo cumplimiento. Agregó, que sobre el tema aún  no  existía  una línea jurisprudencial y que pese a la omisión legislativa no  se  podía  cercenar  la  garantía  constitucional  de  impugnar  el  fallo  de  responsabilidad   

Por estas razones solicitó la admisión del  recurso  en  orden  a  que se permita la apelación de la sentencia de condena a  efectos  de  garantizar  a  sus  representados  los  derechos  de  impugnación,  contradicción,    doble    instancia   y   acceso   a   una   efectiva   tutela  judicial.   

6.  Dentro  del  trámite  dispuesto  por la  Secretaría  de  la  Sala,  las  defensoras  de  NATALIA SUÁREZ VARGAS, ORLANDO  MURILLO  GÓMEZ,  LUIS  FERNANDO  CALLE  ZAPATA  Y  DIEGO  IVÁN  VALENCIA  RIOS  presentaron     la     sustentación     del     recurso,    reiterando    tales  argumentaciones.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

El Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Medellín  denegó  por  improcedente  la  impugnación  con  el  argumento  que  «la  omisión  en  la que incurrió el congreso de la  República  en  el  lapso otorgado para regular la materia impedía materializar  esa  posibilidad,  así  en  la  parte sustancial de la referida sentencia …la  Corte  Constitucional  signifique que procede dicha impugnación incluso para el  caso     en     que    se    desatendiera,    como    sucedió,    el    exhorto  legislativo»,  autos  CSJ  AP 48012 de 12 de julio de  2016 y 1810 del 27 siguiente.   

La  Sala  anuncia  desde  ya que comparte la  determinación  adoptada por ese cuerpo colegiado, pues si bien es cierto que la  Corte  Constitucional  en la sentencia C-792 de 2004 estableció el derecho a la  impugnación  del  primer  fallo condenatorio que se produzca en el proceso, aun  si  se  emite  en  fases  posteriores a la primera instancia, su aplicación fue  diferida  en  el  tiempo,  específicamente por el término de un año contado a  partir        de        la        notificación1,  imponiéndole al Congreso de  la  República  la  obligación de implementar las disposiciones pertinentes, en  orden  a  hacer  efectivo  el derecho reconocido, lapso que se cumplió el 24 de  abril del corriente año sin que ello ocurriera.   

Por  tanto,  como  tal  regulación no se ha  realizado,  es claro que el mecanismo impugnatorio al cual acuden los defensores  de  los aquí procesados, no existe en nuestra legislación, luego el recurso es  improcedente,   por   ende,  acertó  el  Tribunal  de  Medellín  al  negar  su  concesión.   

Las   razones  que   en   concreto,  ha  expuesto    la   Corte2   

para  sustentar  su  postura    en    torno    a   este    tema  son         las         siguientes:     

«1.  La  Corte  Constitucional,  en  la  Sentencia  C-792  de  29  de  octubre    de    2014    -que    los    recurrentes  citan-,   declaró   la  inexequibilidad  de  varios  artículos  de  la  Ley  906  de 2004, por déficit  normativo,  en  cuanto  omitían la posibilidad de impugnar todas las sentencias  condenatorias  y  difirió  sus  efectos  a  un (1) año, contado a partir de su  notificación,  que  se  cumplió  entre  el  22  y  el  24  de  abril del 2015.   

2.  En  la  misma  decisión,  exhortó  al  Congreso  de  la República para que en el término de un año, contado a partir  de  la  notificación  del  fallo, regulara el derecho a impugnar las sentencias  penales  condenatorias  dictadas por primera vez en cualquier estadio procesal y  aclaró  que  de  incumplir  este  deber,  se  entendería  que  la impugnación  procedía  ante el superior jerárquico o funcional de  quien impuso la condena.   

3.  En la sentencia de tutela SU-215 del 28  de  abril  de 2016, la Corte Constitucional, al delimitar los efectos y alcances  de  la  sentencia C-792 de 2014, precisó (i) que surtía efectos desde el 25 de  abril  de 2016, (ii) que operaba respecto de las sentencias dictadas a partir de  esa  fecha  o  que  para entonces estuviesen en proceso de ejecutoria, (iii) que  aunque  en  ella  sólo se había resuelto el problema de las condenas impuestas  por  primera  vez en segunda instancia, debía entenderse que su exhorto llevaba  incorporado   el   llamado  al  legislador  para  que  regulara  en  general  la  impugnación  de las condenas impuestas por primera vez en cualquier estadio del  proceso  penal, y (iv) que la Corte Suprema, dentro de sus competencias, o en su  defecto  el  juez  constitucional,  atendiendo  las  circunstancia de cada caso,  debía  definir  la  forma  de  garantizar  el  derecho  a impugnar la sentencia  condenatoria  impuesta  por  primera  vez  por su Sala de Casación Penal.    

4.   La   Sala  Plena  de  Corte  Suprema  de   Justicia,  en  sesión  de  fecha  28  de  abril  de  2016,  aprobó  el comunicado 08/2016, en el que  precisó  que  la  pretensión  de  la  Corte  Constitucional,  plasmada  en  la  sentencia  C-792 de 2014, de implementar, a partir del  vencimiento  del  término de un año, la impugnación  en  todos  los  casos  en que se dictara sentencia condenatoria por primera vez,  resultaba  irrealizable,  porque  ni  la  Corte,  ni  autoridad  judicial alguna  contaba   con   facultades   para  introducir  reformas  o  definir  reglas  que  permitieran poner en práctica este derecho.      

5.  En  la misma  dirección  se ha pronunciado la Sala de Casación Penal, en el entendido de que  una  orden  de  la  naturaleza de la contenida en las sentencias C-792 de 2014 y  SU-215  de  2016, requiere de una reforma constitucional y legal que sólo puede  adelantar   el  Congreso,  por  cuanto  implica  suplir  un  déficit  legal  normativo  que  incluiría la  redefinición  de  funciones,  la  creación  de nuevos órganos judiciales      y      la      redistribución     de     competencias,   entre  otros  aspectos3.»    

Y   si   bien   no   desconoce  la  Sala,  como  bien lo precisó   en   anterior   pronunciamiento4,   la  naturaleza  y  fuerza  normativa   de   la   previsión   constitucional   contenida  en  el  artículo  29,  como lo estipulado en  instrumentos        internacionales  de  obligatorio  cumplimiento  para  la  Nación             Colombiana  en torno al  derecho que le asiste a todo ciudadano de impugnar la  sentencia  condenatoria,  en el estado actual de cosas  es    imposible    para  esta   Corporación          acatar  la  sentencia  C-792  de  2014,  porque  al  no  regular  el Congreso de la República  el   trámite   para   hacer  efectiva  esta  garantía  fundamental,      el     actual     ordenamiento         no    ofrece   alternativas    para   implementar   un  mecanismo  que  posibilite   la  materialización  del         derecho,   menos  para    aplicarlo    de    manera    directa    e  inmediata.   

Lo    anterior    porque,  como  se  resaltó   en   el   citado   auto  AP  3280  de 25 de mayo de 2016,   «se  trata  de  un  asunto  atinente  a  los  principios  de  legalidad, reserva y de  división  de  poderes,  esenciales a una democracia, pues la competencia emerge  como  condición  básica  para  que  una  persona pueda ser juzgada conforme al  debido  proceso  (art.  29 C.P.), y le corresponde al legislador fijarla, ya que  es  propio  de  sus  facultades  expedir  los  códigos en todos los ramos de la  legislación  y  reformar  sus  disposiciones (art. 150-1 y 2 Ib.), labores que,  claro  está, no puede asumir la judicatura dada la separación de poderes sobre  la  cual se edifica la estructura del Estado (art. 113), y porque la legitimidad  de  su  función  radica  en el sometimiento de sus actuaciones al imperio de la  Constitución   y  la  ley  (art.  230). »   

Por      estos      motivos            resultaba  improcedente   conceder  el    recurso    de    apelación    interpuesto       por  los  defensores  de  los  procesados  contra    la    sentencia    condenatoria    proferida   en   segunda             instancia  por  el  Tribunal  Superior  de  Medellín, puesto que  la    Corte       no       se  puede  arrogar   una   competencia   no   establecida    en    el    estatuto  procedimental           vigente,  so  pretexto  de  la  aludida            sentencia  constitucional,   por  cuanto   no       contempla      la            «apelación»    de  sentencias     de     segundo    grado,     ni     tampoco    habilita   a   la   Sala   para  actuar  como  tribunal  de  apelación  en  estos  casos.   

Empero,  la Sala no rechazará el recurso de  queja,  sino  que  se  abstendrá de resolverlo, pues éste procede sólo en los  eventos  en  que  se  niega  el  recurso  de  apelación,  y  como bien lo dejó  precisado  la  Corte  Constitucional,  la  impugnación  a la que ahora acude la  defensa,  difiere  de  la  apelación  de  segunda  instancia,  de modo que a la  primera  no  se  le  aplican los controles propios de la segunda, de ahí que el  recurso carezca de objeto.   

Así  las  cosas,  propuesta  la  oposición  frente   a  la  negativa  de  conceder  la  impugnación  especial,  corresponde  resolverla  a través del recurso de reposición dentro de los términos fijados  en la ley para ello.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

PRIMERO. ABSTENERSE  de resolver el recurso de queja por improcedente.   

SEGUNDO. DEVOLVER la  actuación  al  Tribunal  Superior  de  Medellín,  para  que  continúe  con el  trámite   del   recurso   de  casación  interpuesto  por  la  defensa  de  los  procesados.   

TERCERO. Contra esta  decisión no procede ningún recurso.   

Devuélvase  el  expediente  al  Tribunal de  origen.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  La  sentencia  C-792/2014  se  notificó  por  edicto  desfijado  el  24 de abril de  2015.   

2  CSJ  AP,  12  jul. 2016, rad. 48012; AP 553, 24 agos.  2014, rad. 48546.   

3 CSJ  AP,  18 de mayo de 2016, radicación 39156; CSJ AP3280-2016, 25 de mayo de 2016,  radicación 37858, entre otras.   

4  CSJ   AP,   18   de   mayo   de   2016,  radicación  39156.     

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