AP5904-2016(48294)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado ponente  

AP5904-2016  

Radicación N° 48294  

(Aprobado acta N° 274)  

Bogotá,  D. C., treinta y uno  (31) de  agosto de dos mil dieciséis (2016)   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

Con el fin de resolver sobre su admisión, la  Corte  examina  el  cumplimiento de las exigencias de orden lógico, jurídico y  argumentativo  de la demanda de casación presentada por el defensor contractual  de    Giovanni    Cuadros   Martínez   y  Luis César Guzmán Romero contra  la sentencia dictada el 6 de abril de 2016 por la Sala Penal  del  Tribunal  Superior del Distrito Judicial de Bucaramanga, que ratificó, con  algunas  modificaciones,  el  fallo  condenatorio proferido en primera instancia  por  el  Juzgado  Primero  Penal  Municipal  con  funciones  de  conocimiento de  Barrancabermeja,  y declaró a los nombrados penalmente responsables, en calidad  de  determinador  y autor, respectivamente, del delito de daño en bien ajeno en  concurso   heterogéneo   con   el   de  perturbación  de  la  posesión  sobre  inmueble.   

LA SITUACIÓN FÁCTICA  

Fue   así  narrada  por  el  ad    quem   en   el   fallo   que   se  discute:   

A  finales  del  mes  de abril de 2008, los  señores      Giovanny      (sic)     Cuadros  Martínez  y  Luis César Guzmán Romero, en su condición  de  representante  legal  y mayordomo de la finca La Candelaria respectivamente,  ubicada   en   la   vereda   Cuatro   Bocas,   jurisdicción  del  municipio  de  Barrancabermeja,  se  presentan  en  los  predios  El  Diviso,  El Amarillo, Las  lejanías,  Los  Cedros,  La  Inspiración,  Las  Pimpinelas  y Los Olivos, cuya  posesión  pública y pacífica ostentaban los señores Salvador Berdugo Medina,  José  Rafael  Castilblanco  Ulloa,  Rigoberto  Antonio  Torres, Matías Acevedo  Ramírez,  Antonio  María  Acevedo  Ramírez,  Jaime Barrera Mujica y José del  Carmen   Lugo  Zambrano,  solicitando  a  los  poseedores  que  abandonaran  las  parcelas,  pues  de  lo contrario, emplearían la fuerza mandándoles una manada  de búfalos que arrasarían los sembradíos y cosechas.   

El 29 de mayo de esa anualidad, Luis César  Guzmán  Romero  y  algunos  obreros de la finca La Candelaria tumban las cercas  para  que entren los búfalos a las reseñadas heredades, animales que destruyen  los  cultivos  y  árboles,  lo  que  provocó  que  los colonos abandonaran sus  predios y sufrieran cuantiosos perjuicios económicos.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  El  13  de  junio  de  20081  se presentó  querella  en  contra  de  Giovanni  Cuadros  Martínez  y   Luis   César  Guzmán  Romero2,  y  el  21  de  ese  mes  se elaboró el  formato     único     de     noticia    criminal3.   

2. Previa audiencia de conciliación fallida  del    14    de    agosto    de    esa   anualidad4,  el 11 de abril de 2013, ante  el  Juzgado  Tercero  Penal  Municipal con funciones de control de garantías de  Barrancabermeja,   se   imputó   a  Giovanni  Cuadros  Martínez  y  a  Luis César  Guzmán   Romero   la   coautoría   en  el  concurso  heterogéneo  de  daño  en  bien  ajeno  y  perturbación de la posesión sobre  inmueble,  según  las  previsiones  de  los  artículos  265  y 264 del Código  Penal5.   

3.  El  escrito de acusación, en idénticos  términos,  se  radicó  el  10  de  julio siguiente6  y  su formulación tuvo lugar  el  27  de  agosto  posterior  con  la  aquiescencia  del  Juzgado Primero Penal  Municipal  con  funciones  de conocimiento de esa ciudad, audiencia en la que se  reconocieron   como   víctimas   a   Salvador   Verdugo  Medina,  José  Rafael  Castilblanco  Ulloa,  José  del Carmen Lugo Zambrano, Rigoberto Antonio Torres,  Matías  Rafael  Acevedo  (fallecido),  Antonio  María Acevedo Ramírez y Jaime  Barrera  Mujica7.   

4.  Luego de que se resolviera negativamente  sobre  la  prescripción  solicitada  por la defensa8,  el  9  de  enero  de 2015 se  surtió      la      audiencia      preparatoria9  y  la  del  juicio  oral  se  adelantó    en   sesiones   del   11   de   junio10,  25  de  agosto11,  312,     1013       y      24      de  noviembre14  y  16  de  diciembre  de  igual  año15. El 16 de febrero de 2016 se  emitió    sentido    de    fallo    condenatorio16,  el  cual  se profirió ese  día.   

5.   La   Juez  de  conocimiento  declaró  penalmente  responsables  a  los  procesados  por  los  delitos  endilgados,  en  perjuicio  de Salvador Verdugo Medina, José del Carmen Lugo Zambrano, Rigoberto  Antonio  Torres,  Antonio  María Acevedo Ramírez y Jaime Barrera Mujica, y les  impuso  27  meses  de  prisión y multa de 8 salarios mínimos legales mensuales  vigentes,  así  como la accesoria de interdicción de  derechos  y  funciones  públicas por igual lapso. Les  concedió la suspensión condicional de la ejecución de la pena.   

Al mismo tiempo, los absolvió por los hechos  en  los que figuró como ofendido Matías Ramírez Acevedo y cesó procedimiento  a   su   favor,   tras  admitir  el  desistimiento  que  hicieren  José  Rafael  Castilblanco     y     Jaime    Barrera    Mujica17.   

6. La defensa interpuso recurso de apelación  y  el  Tribunal  Superior  de  Bucaramanga,  en fallo del 6 de abril del año en  curso,  negó la nulidad solicitada y confirmó la providencia impugnada, con la  aclaración   que  la  condena  impartida  lo  es,  en  calidad  de  autor  para  Luis    César    Guzmán    Romero    y  determinador  para    Giovanni    Cuadros    Martínez;  y  la  modificó en los numerales primero y quinto para excluir a  Jaime  Barrera  Mujica  como sujeto pasivo de los punibles, precisando que éste  no  tendrá posibilidad de iniciar incidente de reparación integral18.   

LA DEMANDA  

El jurista identifica la decisión impugnada,  sintetiza  los  hechos  y la actuación surtida y, con apoyo en el artículo 181  del      Código      de     Procedimiento     Penal     de     2004,   formula   tres  cargos  que  sustenta  así:   

Primero.  Causal  primera.  Se  violó  directamente la ley sustancial por falta de aplicación de  los artículos 4 de la Ley 1142 y 30 de la Ley 1153, ambas de 2007.   

Al  momento  de  imponer  la  pena,  la Juez  acudió     al     delito     de     «daño        en       cosa          ajena»19,  según el precepto 265 del  Código  Penal  y  el  Tribunal  determinó  que  la época de los hechos de ese  injusto  es 29 de mayo de 2008 y la del de perturbación a la posesión el 21 de  abril          de          ese          año20.   

El  artículo  74  de la Ley 906 de 2004 fue  modificado    por    el    4    de    la    Ley    1142    de   2007,  que exigía querella para el punible de  daño  en  bien  ajeno  cuando la cuantía fuese superior a 10 salarios mínimos  legales  mensuales  vigentes;  luego, el 30 de la Ley 1153 de 2007, legislación  declarada  inexequible  por  la Corte Constitucional, contempló que los delitos  endilgados serían contravenciones.   

La norma aplicable a sus protegidos es la Ley  1153  de  2007  que,  en  el  parágrafo  primero  del  canon  30,  previó  sanción  de  trabajo  social  no  remunerado  de  dos  a 12 semanas. Como el artículo 108 de la Ley 1453 de 2011,  que  modificó  el  74  del  estatuto procesal penal, reafirmó que «estos   delitos   sean   querellables   y   se   les  aplique  el  procedimiento  consagrado  en  la  ley 906 de 2004»21,   se   impone  aplicar  el  principio   de   favorabilidad   garantizado   en   el  canon  29  de  la  Carta  Política.   

Es importante la protección del principio de  legalidad,  según  lo  dispuesto  en  los  preceptos 6 de los últimos códigos  procesales   penales   y   29   superior.   

Segundo  (subsidiario).      Causal     segunda. Se violentó el artículo 42 de la Ley 1153 de 2007.   

Reclama  la nulidad porque se vulneraron las  «garantías fundamentales del derecho a la defensa y  del            debido            proceso»22,   toda   vez   que  no  se  cumplieron  los  requisitos  que  para  la querella exigía el canon 42 aludido,  habida  cuenta  que  Salvador  Berdugo  Medina (uno de los que la suscribió) no  relacionó  la  totalidad  de  pruebas  que  se  pretendían solicitar y aportar  –no detalla- y los demás  firmantes  no  especificaron  los  hechos  que  los  afectaron. En ese orden, se  incumplió  con  la  condición  de  procesabilidad de la acción descrita en el  precepto    70    de    la   Ley   906   de   200423.   

Sus  representados  fueron  acusados  por un  concurso  heterogéneo  de  delitos,  pero la fiscalía, al apelar una decisión  que  en  instancia negó la prescripción y la nulidad por él reclamadas, adujo  que   se   estaba   ante   un  concurso  homogéneo24.  La  defensa  dirigió  su  actividad  hacia  los  injustos atribuidos,     «cuando     se     trataba    de  contravenciones»25,  que  tenían  previsto  un  procedimiento distinto.   

Sería  tal la confusión creada, que el Juzgado, al dosificar la pena por  el   daño   en  bien  ajeno,  tuvo  en  cuenta,  para  la  prisión,  el  inciso segundo del artículo 265 y,  para la multa, el inciso primero.   

Pide se declare la prescripción –no  suministra  datos-  y la nulidad a  partir de la imputación, inclusive.   

Tercero  (subsidiario).    Causal    segunda.    Se    infringieron    los   «artículos  44  y siguientes de la Ley 1153 de 2007»26.   

El Tribunal negó la prescripción aduciendo  que  el  injusto de perturbación a la posesión inició el 21 de abril de 2008,  según   lo  manifestado  en  la  querella,  y  que  se  mantuvo  en  el  tiempo  «pues   se   materializó   el   29   de   mayo  de  2008»27, acorde con la data de las fotografías anexas.   

No  obstante,  ello  es  ilógico  porque la  denuncia  «está certificad[a] como época de entrega  el  25 de abril de 2008, ante un funcionario de la SAU (Servicio de Atención al  Usuario)        de        la       Fiscalía»28  y  luego aparece un formato  de  noticia  criminal  del  21 de ese año.  Además,  esas  imágenes  no  demuestran el daño en bien ajeno y  como  Salvador  Berdugo  Medina  no recordó en el juicio la fecha exacta en las  que  las  tomó,  es  imposible  tenerlas  como  prueba  de  la embestida de los  búfalos  y  de  la  destrucción  de  los  cultivos.  Todo ello fue producto de  «la     inactividad     por     parte    de    la  Fiscalía»29,  ente  que debió remitir lo actuado para que se le diera trámite  conforme a la Ley 1153 de 2007.   

En  consecuencia,  como  no está probado el  tiempo  en el que sucedieron los hechos, se debe declarar la prescripción de la  acción  penal  y,  por  ende,  la  cesación  de  procedimiento en favor de sus  defendidos.   

Solicita  a  la  Corte  casar  la  sentencia  impugnada y hacer la declaración referida.   

CONSIDERACIONES  

1.  El  recurso de casación, como mecanismo  orientado  a  la  efectividad del derecho material, el respeto de las garantías  de   los   intervinientes,  la  reparación  de  los  agravios  inferidos  y  la  unificación  de  la jurisprudencia, requiere de la presentación de una demanda  que  cumpla  con  los requisitos mínimos de forma y fondo para darle curso y en  la  que  se  indique la finalidad, de alguna de las relacionadas en el artículo  180  del  Código  de  Procedimiento Penal de 2004, que se busca alcanzar con el  mismo.   

Justamente, por dirigirse a cuestionar una sentencia  proferida  por un Tribunal Superior, que goza de la doble presunción de acierto  y  legalidad,  es  imperioso  que el impugnante tenga interés para proponer sus  críticas  y que el libelo contenga una argumentación sólida, clara, lógica y  coherente  en  virtud  de  la  cual,  con fundamento en los motivos expresamente  señalados   por  el  legislador,  se  planteen  los  errores  de  juicio  o  de  procedimiento  en  que  pudo incurrir el fallador y se resalte su importancia en  la  determinación  objetada,  de  manera que, de no haber recaído en ellos, el  sentido  de  la  decisión  sería  totalmente  diverso y benéfico al sujeto en  favor de quien se actúa.   

De      no     verificarse     tales  presupuestos,  la  demanda  será  inadmitida,  salvo  que la Corporación considere vital, por la posición  del  impugnante  dentro  del  proceso  o  por  la  índole  de  la  controversia  planteada,  superar  los  defectos  para  cumplir  alguno  de  los  fines  de la  casación.   

2. Lo que ab initio  se  avizora  en  esta ocasión es la falta de interés  del  actor  para  proponer  sus reparos ante la Corte por desconocimiento de los  artículos  de  la  Ley 1153 de 2007, toda vez que, revisado el fallo de segundo  grado  y  el  memorial  contentivo del recurso de apelación, no se constata que  él  –el mismo profesional  que    acude    en   casación-   hubiese   planteado  inconformidad  alguna  relacionada con la aplicación de sus disposiciones y con  la  naturaleza  contravencional  de  las  conductas  punibles  endilgadas  a sus  prohijados.   

Dado que, si existe alguna inconformidad con  lo  resuelto por el a quo, es  necesario  ponerla  en  conocimiento  del  superior  para que se surta el debate  jurídico  correspondiente,  y luego sí exhibirla en sede extraordinaria. Obrar  de  forma  contraria,  esto  es,  guardar silencio, demuestra la aprobación del  interesado  con  lo decidido por el inferior, e impide, por virtud del principio  de  preclusión,  la  posibilidad de habilitar otro escenario para reexaminar el  asunto.   

Pese  a  que  la  deficiencia aludida sería  suficiente  para  inadmitir  el  libelo,  la  Sala, habida cuenta que el letrado  alega  violación  de  garantías  fundamentales  y  violación  de principio de  favorabilidad,  examinará  si  los  cargos  cumplen con las exigencias mínimas  necesarias para darles curso.   

3. Las críticas por violación directa de la  ley  sustancial  (causal  primera)  exigen  precisión  en  torno a si a ella se  arribó  por  (i)  falta de  aplicación,     (ii)  aplicación    indebida,    o   (iii)   interpretación    errónea    de    una   norma   del   bloque   de  constitucionalidad,  constitucional o legal llamada a regular el caso, así como  restringir  el  ataque  a aspectos de puro derecho, lo que impide al actor hacer  reparos  a  los  hechos  o  a  las  pruebas, en tanto debe aceptarlos tal y como  fueron declarados y valoradas por el Tribunal.   

Si la falencia denunciada es por falta  de  aplicación,  es indispensable  que  exhiba  cuál  es  la  situación  de  hecho  reconocida  por el juzgador y  explique,  por tanto, cómo no le asignó la consecuencia en el derecho, de modo  que  dejó  de  aplicar  la  norma que regula el caso concreto, ya sea porque la  olvidó,  la  desconoció,  la tiene por derogada o inexequible o simplemente no  es de su recibo.   

4.  Los  reproches  al  amparo  de la causal  segunda  imponen al demandante la obligación de identificar la naturaleza de la  anomalía  advertida,  aclarando si es de estructura o de garantía, especificar  los  fundamentos  de  la recriminación, señalar las disposiciones violentadas,  enseñar  el  momento  procesal  en  el  que  se  presentó  la  falencia y, por  ende,  a partir del cual hay  lugar  a  retrotraer  la actuación, así como revelar cómo la nulidad se erige  como  el  remedio  único  y  extremo  para  enmendar la incorrección procesal,  surgiendo así indispensable el fallo de casación.   

5.  Con  apoyo  en  lo expuesto, la demanda  será  inadmitida  porque  no  reúne  los  presupuestos  indispensables para su  selección  y la Sala no considera imperioso pronunciarse de fondo para alcanzar  los propósitos del medio extraordinario. Obsérvese:   

5.1. Se echa de menos la indicación de las  finalidades  del  recurso.  El  jurista  no expresó si lo buscado era lograr el  respeto  de  garantías,  el  restablecimiento de algún derecho fundamental, la  reparación  de un agravio inferido o la unificación de jurisprudencia. Olvidó  por  completo  referirse  al  punto  y, por ende, ningún argumento, destinado a  convencer a la Corte sobre su ineludible intervención, esgrimió.   

Si  pensó  en  cumplir  con  tal  carga al  momento  de  exhibir  los  fundamentos  de  los reproches, no lo consiguió y la  simple  reseña a la violación del debido proceso, del derecho de defensa y del  principio  de  favorabilidad  es insuficiente, por ausencia argumentativa que la  respalde.   

5.2.  En el primer  cargo  alega  el letrado infracción directa de la ley  sustancial  porque  se dejaron de emplear los preceptos 4 y 30 de las leyes 1142  y 1153 de 2007.   

No  enseñó,  como  le  correspondía,  la  razón  por  la  cual  en esta ocasión había lugar a aplicar una norma que fue  declarada  inexequible  por  la Corte Constitucional, incluso mucho antes de que  la  fiscalía  realizara  la imputación de cargos en contra de los acusados; y,  adicionalmente,  pasó  inadvertido  lo  que en relación con la aplicación del  principio de favorabilidad adujo ese alto tribunal.   

La Sala no discute que en el artículo 30 de  la  Ley  1153  de 2007 se contemplaron como contravenciones contra el patrimonio  económico  las  conductas  por las cuales se acusó a los procesados, así como  que,        conforme        al       parágrafo       primero       ejusdem, la sanción a imponer para ellas  era  la  de  trabajo  social  no  remunerado de dos (2) a doce (12) semanas. Sin  embargo,  ese cuerpo normativo, por el cual se estableció el tratamiento de las  pequeñas  causas  en materia penal, fue declarado inexequible, en su totalidad,  por   la   Corte   Constitucional   el   10   de   septiembre  de  2008,  en  CC  C-879/08.   

Consideró   esa   corporación  que  las  contravenciones   allí   tipificadas   eran  verdaderos  delitos  y,  al excluir el legislador a la Fiscalía  de  esos procesos, trasgredió el artículo 250 de la Carta Política. Por ello,  indicó    que    debido   a   la   imposibilidad   de   que   el   «sistema  de  pequeñas  causas  penales  subsista  sin un órgano  competente  para  realizar  la  investigación e indagación, la declaratoria de  inexequibilidad  de  las normas que asignaron la competencia de investigación e  indagación  a la Policía Nacional, conduce necesariamente a la declaratoria de  inexequibilidad   de   la   totalidad  de  la  Ley  1153  de  2007».   

En  el  acápite  intitulado  «Implicaciones   de   la   presente   sentencia”,   la Corte Constitucional precisó:   

6.2.   Dado   que   la  declaratoria  de  inexequibilidad  de  la  Ley  1153  de  2007  se produce 10 meses después de su  entrada  en  vigor  y que ya se han adelantado y culminado procesos de pequeñas  causas  bajo  las  reglas  establecidas en dicha ley, las condenas proferidas en  aplicación  de  la Ley 1153 de 2007 quedan en firme, pues la presente sentencia  no  es  retroactiva  y  la  Corte  estima  que no hay lugar a la aplicación del  principio  de  favorabilidad porque, prima facie, el régimen para las pequeñas  causas  es  más  favorable  para  el autor de la conducta punible. En  los  procesos  en  curso,  aquellos  donde  no  se  ha  dictado  sentencia,  deben ser trasladados a la Fiscalía General de la Nación, para que  prosigan  su  trámite  de  conformidad con un régimen penal más severo. Dicho  trámite  en  la  Fiscalía  General,  así  como  las  etapas subsiguientes, se  someterá   al  sistema  vigente  antes  de  la  vigencia  de  la  Ley  1153  de  2007.    (Subrayas fuera del texto original).   

Este  último  aparte,  que  eliminó  la  posibilidad  de  que los funcionarios judiciales aplicaran por favorabilidad las  disposiciones   de   la   Ley   1153,  fue  ignorado  por  el  actor.  Con  fundamento en él, no hay lugar en  esta  oportunidad  a cuestionar a los juzgadores por haber dejado de emplear sus  disposiciones,   por   el   contrario,  bien  procedieron  al  guiarse  por  las  previsiones  de los códigos Penal y de Procedimiento Penal. Nótese que para la  fecha  en  que se adoptó el fallo de inconstitucionalidad no se había siquiera  formulado  imputación  en contra de los encartados y menos, obviamente, dictado  sentencia.  En  ese orden, el discurso del impugnante carece de fundamento, como  también  lo  sostuviera  esta  Sala  de  Casación en CSJ SP 12 dic. 2012, rad.  35979.   

5.3.  Lo  manifestado en precedencia es igualmente aplicable al reparo  hecho  en el segundo cargo, en  el   que   el   impugnante   aduce  vulneración  del  precepto  42  de  la  Ley  1153.   

Adicionalmente,  la  censura  se  encuentra  defectuosamente  propuesta  porque,  a  la manera de un alegato de instancia, en  total  contravía  con  los  principios  de autonomía y suficiencia, el jurista  lanza  críticas  de diversa índole, cuando ello ha debido hacerlo en acápites  separados,  debidamente  fundamentadas,  indicando  con  precisión  el nivel de  afectación  en  la  actuación  y  cuál  sería  la  forma  de restablecer las  garantías quebrantadas.   

Afirma que no se cumplió con la condición  de    procesabilidad   de   la   acción,  prevista  en  el  artículo 70 de la Ley 906 de 2004, sin embargo,  tal  como él mismo lo admite,  y  se  constata  en  las  carpetas,  en  este  evento  se  formuló  la querella  correspondiente,  la  cual,  incluso,  no demostró el libelista que inobservara  alguno  de  los requisitos consagrados en el artículo 69 de la Ley 906 de 2004.   

De  otra parte, como es claro que no había  lugar  a  atender  las  disposiciones de la Ley 1153, resulta infructuoso aducir  lesión   del   derecho   de   defensa   porque   no  se  atendió  el  trámite  contravencional  allí previsto. En contraste, bien hicieron los funcionarios al  seguir  los  lineamientos del Código de Procedimiento Penal de 2004.   

El  actor  hace  una  somera  mención a la  violación  del principio de congruencia, pero pasa por alto que ella se pregona  entre  la  acusación y la sentencia, y esa coherencia, fáctica y jurídica, es  de notoria constatación en esta ocasión.   

Pide   igualmente   que   se  declare  la  prescripción  de  la  acción,  empero ningún argumento suministra para apoyar  tal solicitud.   

También  repara  en que la Juez de primera  instancia,  al  momento  de  imponer  la  pena  por  el punible de daño en bien  ajeno,  tuvo  en  cuenta  el  primer  inciso  del artículo 265 para calcular la  sanción  privativa  de  la libertad, pero el segundo inciso (más gravoso) para  fijar la multa.   

Aquí  olvidó indicar el abogado cómo ese  proceder  resultó  ser desfavorable a los acusados, cuál era la operación que  se   ha   debido  realizar  y  cómo  con  ella  habrían  logrado  una  ventaja  cuantitativa.   

En  cualquier caso, la Sala debe acotar que  si   bien   en  ese  fallo,  ratificado  en  ese  aspecto  por  el  ad   quem,   comprueba  una  falencia  al  momento  de  dosificar  la pena pecuniaria, no hay lugar a intervenir en orden a  enderezar  la  anomalía  porque,  de  haber procedido la Juez correctamente, el  resultado     sería     perjudicial     para     los     procesados.   

En  efecto, la funcionaria indicó que para  graduar   la   pena   por   el   punible  de  daño  en  bien  ajeno30 tendría en  cuenta   el  inciso  segundo  del  artículo  265  del  Código  Penal,  con  la  modificación  de  la  Ley  890  de  2004,  que  prevé  multa  de  «seis  punto sesenta y seis (6.66) a quince (15) salarios mínimos  legales»31;   luego   identificó   los  cuartos,  se  ubicó  en  el  primero  «6.66        a       8.745       S.M.L.M.V.»32   e   impuso  7  s.m.l.m.v.  Inmediatamente  después,  sin hacer ejercicio igual33,  hizo  el  incrementó por el concurso delictual y adujo que fijaría la multa en  8  s.m.l.m.v., lo que indica que, sin decirlo expresamente, acrecentó el primer  monto en 1 s.m.l.m.v.   

Se equivocó la juzgadora porque,  conforme al segundo inciso del precepto  en  comento,  la  multa  a  imponer es «hasta de diez  (10)  salarios  mínimos» y, con el aumento de la Ley  890  de  2004  queda  de  1.333 a 15 s.m.l.m.v. Recuérdese aquí que la Sala ha  entendido  que  la  unidad  básica es el salario mínimo legal mensual vigente,  por  lo  que,  como punto de  partida,  se  ha de tener en  cuenta  «la cantidad mínima de esa unidad, esto es,  un  (1)  salario  mínimo» (Cfr. CSJ SP912-2016, rad.  42527.  Así  las  cosas, los cuartos serían: primero  1.333   a  4.747;  segundo  4.747+1        a       8.164;       tercero  8.164+1 a 11.581 y, cuarto:           11.581+1  a  15.  Como  la  sentenciadora se  ubicó  en  el  primero, atendiendo la proporción por ella aplicada34,  se   ha   debido   imponer   como   pena   pecuniaria  1.88135 s.m.l.m.v.   

Ahora,  la  Juez  olvidó que conforme a lo  dispuesto  en  el  numeral  4°  del  precepto  39 del estatuto sustantivo penal  «en caso de concurso de conductas punibles (…) las  multas    correspondientes    a    cada    una    de    las    infracciones   se  sumarán»,   así   que  lo  correcto  habría  sido  establecer  la  sanción pecuniaria para el delito concursante (perturbación de  la  posesión  sobre  inmueble)  y  luego  proceder  a  su  adición  (Cfr.  CSJ  AP2775-2015, rad. 44963).   

En  ese  orden,  según  el  precepto  264  ibidem,  la multa dispuesta  para  ese  injusto es de 6.666 a 30 s.m.l.m.v. El primer cuarto oscilaría entre  6.666              y              12.49936   y,   aplicando  la  misma  proporción   de   la  falladora  de  primer  grado37,   la  sanción  sería  de  7.603,    quantum  que, sumado a 1.881, da un total  de  9.484  s.m.l.m.v.,  valor muy superior al impuesto en las instancias, lo que  evidencia  no  solo  la falta de interés del actor para hacer tal reclamo, sino  la   imposibilidad   de   encarrilar  la  operación  por  la  Corte.   

5.4.     En     el     tercer   cargo,   como   el   impugnante  manifiesta  afectación  de las garantías de defensa y debido proceso, esta vez  por  violación  del  artículo  44  y  siguientes  de  la  Ley 1153 de 2007, la  Corporación   se   remite   a  lo  expuesto  en  precedencia,  en  torno  a  la  imposibilidad      de      aplicación      de      tal     precepto.   

El   censor   pide   que  se  declare  la  prescripción  de  la acción, pero no se tomó el trabajo de indicar las fechas  que  en  su  criterio eran las correctas para contabilizar los términos y menos  hizo las cuentas respectivas para demostrar su aserto.   

Es  más,  el  libelista  parte de premisas  erradas,  pues,  contrario  a  lo  sostenido por él, la querella fue presentada  ante  la  fiscalía  el  13 de junio de 2008, como se observa con claridad en el  sello  impuesto  por  la  Secretaría  Común de la Unidad Local de Fiscalía de  Barrancabermeja38  y en la primera hoja de ese  documento.  Cuestión  distinta y carente de relevancia en esta ocasión, es que  en  el  escrito  se  haya  digitado,  por  quien  lo elaboró, el 25 de abril de  2008.   

Con   todo,  importa  destacar  que  para  determinar  la  fecha  en  que  tuvieron  lugar  los  hechos perturbadores de la  posesión  y  el  daño  ocasionado  en  los predios, el Tribunal se basó en lo  manifestado  por  los  testigos,  quienes  hicieron  mención a que acaecieron a  finales  del  mes  de  abril  de  esa anualidad; el formato de noticia criminal,  donde  se consignó el 21 de ese mes y año; y las fotografías aportadas con la  queja,  donde  está  inserta la data de 2008/05/29. Así lo indicó en el fallo  confutado:   

En  efecto,  conforme  la declaración del  testigo  José  del  Carmen  Peña, las amenazas empezaron en el mes de abril de  2008,  manifestación  que  coincide  cronológicamente  con  la  fecha  en  que  Salvador  Berdugo  y  los demás colonos presentaron la querella penal, esto es,  el  13  de junio de 2008; asimismo, converge con la recepción de la misma en la  Oficina  de  Atención  al  Usuario  de  Barrancabermeja  el  21 de junio de esa  anualidad,  documento  en  el  que  se  registró  que  la  fecha  inicial de la  comisión  de  los  hechos “para delitos de acción continuada” fue el 21 de  abril de 2008.   

Esto indica que el delito de perturbación  a  la posesión comenzó a ejecutarse a finales del mes de abril de 2008, cuando  los  acusados  solicitaron a los poseedores vecinos abandonar sus fundos so pena  de  ser  despojados a la fuerza de los mismos, actividad ilícita que se mantuvo  en   el  tiempo  pues  la  molesta  a  los  querellantes  permaneció  hasta  la  materialización  de  las  amenazas  ocurrida  el 29 de mayo de 2008, día en el  cual  los  labriegos  tuvieron que soportar los actos de violencia encaminados a  alterar  su  relación  posesoria,  a  través  de una estampida de búfalos que  ingresaron a sus predios cuyas cercas fueron quebradas.   

Lo  anterior encuentra respaldo probatorio  en  las fotografías anexas a la querella, que muestran que a eso de las 9:00 de  la  mañana  de la calenda aludida, unos búfalos pacían en los terrenos de los  querellantes,  lo  que configuró un acto material de violencia contra las cosas  animado  por  el propósito de perturbar la posesión, que también aparece como  la  última  acción criminosa que refulge de la prueba militante en el proceso;  por  tanto,  a partir de esa fecha se debe computar el término de prescripción  de la acción penal para el delito de perturbación a la posesión.   

Consecuente con ello, el 29 de mayo de 2008  se  tiene  como  derrotero  para hablar de la consumación del reato de daño en  bien  ajeno,  que  en este caso se materializó cuando una estampida de búfalos  penetró  en los terrenos de los querellantes (…).39   

El  jurista  también  repara  en que no se  demostró  el  daño  ocasionado,  afirmación  que  por sí misma no constituye  cargo  en  casación.  Si  se  encontraba  en  desacuerdo con la declaración de  responsabilidad,  ha  debido  encauzar su crítica por la senda de la violación  indirecta      de      la      ley     sustancial,     concretamente,  por  algún error de hecho. De modo que  si  la  inconformidad  residía  en  las  inferencias  lógicas  hechas  por  el  juzgador,  ha  debido  acudir  el  falso  raciocinio  e indicar las reglas de la  lógica,  de  la  ciencia o de la experiencia desconocidas; si en su criterio se  omitieron  o  inventaron  elementos  probatorios,  ha  debido denunciar un falso  juicio  de  existencia;  y  si  el  disgusto  radicaba  en  que se desfiguraron,  cercenaron  o  adicionaron  aquellos, lo correcto era delatar un falso juicio de  identidad.   

Las   precedentes   consideraciones   son  suficientes  para  inadmitir  la  demanda y la Corte no advierte la necesidad de  proferir  fallo  de  fondo  en  orden  a  alcanzar alguno de los propósitos del  recurso.   

6. Al amparo del artículo 184 de la Ley 906  de   2004,   es   procedente  la  insistencia,  cuyas  reglas,  en  ausencia  de  disposición  legal,  han  sido definidas por la Sala desde el año 2005, en CSJ  AP,   12   dic.  2005,  rad.  24322,  y  precisadas  en  AP3481-201440.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

Primero. INADMITIR  la   demanda   de   casación   presentada   por  el  defensor  de  Giovanni  Cuadros  Martínez y Luis   César  Guzmán  Romero  contra  la  sentencia     del     Tribunal     Superior    del    Distrito    Judicial    de  Bucaramanga.   

Segundo.  Conforme  al  inciso  2º  del  artículo  184 del Código de Procedimiento Penal de 2004,  procede la insistencia.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 Fecha  que  figura  en  la  primera  hoja del escrito y al reverso de la última, en el  sello  de la Unidad Local de Fiscalía – Secretaría Común Barrancabermeja.   

2  Folios 107 a 112 de la carpeta 2.   

3  Folios 113 y 114 Id.   

4 Así  se consignó en el escrito de acusación.   

5 Folio  24 de la carpeta 1.   

6  Folios   26   a   30   Id.   

7  Folios 51 y 52 Id.   

8 Por  auto  del 21 de agosto de 2014 la Juez de conocimiento la decretó (folios 150 y  151  Id),  pero  el  17 de  septiembre  de  ese  año,  al  resolver la alzada, el Juzgado Segundo Penal del  Circuito  de Barrancabermeja revocó la decisión (folios 158 a 171 Id).   

9  Folios 210 a 212 Id.   

10  Folios 259 y 260 Id.   

11  Folio 45 de la carpeta 2.   

12  Folio 74 Id.   

13  Folio 97 Id.   

14  Folio 120 Id.   

15  Folio 174 y 175 Id.   

16  Folios 200 y 201 Id.   

17  Folios 202 a 207 Id.   

18  Folios 31 a 68 de la carpeta 3.   

19  Folio 24 de la carpeta 3.   

20  Id.   

21  Folio 23 Id.   

22  Folio 23 Id.   

23  Folio 22 Id.   

24  Folio 21 Id.   

25  Id.   

26  Folio 21 Id.   

27  Folio 20 Id.   

28  Folio 20 Id.   

29  Folio 19 Id.   

30 Se  debe  señalar,  sin que resulte trascendente en este caso, que la Juez erró al  tener  este  delito  como  base, pues no es cierto, como lo afirmó en el fallo,  que  el  reato  de  perturbación  a  la  posesión  sobre  inmuebles  estuviere  sancionado   con  pena  de  prisión  de  16  a  32  meses  (página  10  de  la  providencia).   

31  Página 10 de la sentencia.   

32  Página 11 Id.   

33  Cuando   se   trata   de   un  concurso  punible,  antes  de  hacer  el  aumento  correspondiente,  se  deben  individualizadas  las  penas  de  cada  delito  por  aparte.   

34  8.745-6.666=2.079 // 7-6.666=0.334 // 0.334×100/2.079=16.065%   

35  4.747-1.333=3.414 // 3.414×16.065%=0.548 // 1.333+0.548=1.881   

36 Los  otros  cuartos  resultan  así:  segundo: 12.499+1  a  18.332, tercero:        18.332+1        a        24.165       y,       cuarto:      24.165+1      a      30  s.m.l.m.v.   

37  12.499-6.666=5.833 // 5.833×16.065%=0.937 // 6.666+0.937=7.603   

38  Reverso del folio 109 de la carpeta 2.   

39  Páginas 16 y 17 del fallo.   

40  Radicado 42597.     

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