AP5768-2014(40179)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado Ponente  

AP5768-2014  

Radicación N° 40179  

Aprobado Acta Nº 318  

Bogotá D.C., veinticuatro (24) de septiembre  de dos mil catorce (2014)   

Decide la Sala acerca de la admisión de la  demanda   de   casación  presentada  por  el  apoderado de la Parte Civil, contra  el   fallo   del   Tribunal   Superior  de        Cali        (Valle)  que  confirmó         el         emitido     en    el    Juzgado       Diecisiete      Penal   del  Circuito     de     esa     ciudad,    mediante   el   cual   fueron  absueltos  LUZ  MILA  AMAYA  MOLINA y  CARLOS   EDUARDO  VELÁSQUEZ  BOHÓRQUEZ  de  los  cargos  por  los  delitos de peculado por apropiación y  celebración indebida de contratos.   

I. HECHOS Y SÍNTESIS PROCESAL  

1.  “El  28  de  febrero  de  1996  entre  LUZ  MILA  AMAYA  MOLINA  en  calidad de Rectora de la  institución        educativa       [pública]     EUSTAQUIO     PALACIOS  [de  Cali,  Valle] por una  parte,  y  CARLOS  EDUARDO VELÁSAQUEZ BOHÓRQUEZ como propietario del Centro de  Estudios      para     los     Sistemas     de     Información     –  en  adelante C.E.S.I., por la otra,  se  celebró  el  convenio  Fortalecimiento  de  Educación Básica –  CONVENIO C.E.S.I., mismo que rigió  hasta  el  29  de  agosto  de  2001,  fecha  en  la  cual se suscribió un nuevo  contrato, ahora denominado  CONVENIO      DE     ADMINISTRACIÓN     Y     COOPERACIÓN     ACADÉMICA”.   

“El  objeto de  los  acuerdos  era  proporcionar  enseñanza  en  el  área  de  sistemas  a los  educandos  de  los  grados  6º a 11º, habida consideración que esa catedra no  estaba   incluida   en   el   plan  de  estudios  del  bachillerato  académico,  acordándose  para  el  primer  convenio  que el costo  sería  asumido  directamente  por  los  padres  de  familia  sin  que existiera  contraprestación   económica  alguna  a  cargo  del  contratista  [a   favor  del  contratante],   asunto  modificado  a  partir  del  segundo  contrato  donde  sí  se  acordó  que  de  los  recaudos que efectuaba  directamente  el  C.E.S.I.,  el  10%  debería  ser  reembolsado a las arcas del  EUSTAQUIO PALACIOS”   

“La rectora se  pensionó,  motivo  por  el  cual  el  12  de marzo de 2002 como nuevo rector se  nombró  al  licenciado  LUIS  HUMBERTO  DORADO  RIOS,  quien efectivamente tomo  posesión  del  cargo  el 20 de marzo de 2002, funcionario quien, según expresa  en   denuncia  interpuesta  por  intermedio  de  apoderado  judicial,  encontró  [luego   de   un   año]  irregular  la suscripción de los convenios, máximo cuando el contratista nunca  cumplió  con  su  obligación de reembolsar al EUSTAQUIO PALACIOS el 10% de los  recaudos,  configurándose, en su concepto, celebración indebida de contratos y  peculado      por      apropiación”1.   

2.  Iniciada  la  actuación  con base en la queja penal, por         los        hechos expuestos en la misma,  tras la vinculación legal de LUZ MILA  AMAYA   MOLINA  y  CARLOS  EDUARDO   VELÁSQUEZ   BOHÓRQUEZ,  el  28  de octubre de 2008 la Fiscalía General de la Nación profirió  resolución  de  acusación  contra  ellos   como   coautores   de  peculado  por  apropiación  y celebración de contrato sin cumplimiento de requisitos legales,  conductas  descritas  en los artículos 397, inciso primero, y 410 de la Ley 599  de  2000,  pliego  de cargos que al no ser impugnado alcanzo ejecutoria material  el   27   de   noviembre  de  la  citada  anualidad2.   

3.  Culminada la fase de la causa, el 21  de  febrero  de  2012,  el  titular del Juzgado Diecisiete Penal del Circuito de  Cali   (Valle)  emitió  sentencia  absolutoria  en favor de los procesados, decisión que apelada por el  apoderado  del  Colegio  Eustaquio  Palacios,  constituido  en  Parte Civil, fue  confirmada  integralmente  por  la Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de Cali, mediante providencia de 25 de junio de 2012, fallo de segunda  instancia  contra  el  cual  el  mismo  sujeto  procesal interpuso y sustento en  tiempo  el  recurso  extraordinario  de  casación3.   

II. LA DEMANDA  

4.   La  actora  propone  un  cargo  con  sustento  en  la causal de casación prevista en el artículo 207, numeral 1, de  la  Ley 600 de 2000, al considerar que el fallo absolutorio viola los artículos  67  de  la  Constitución Política de Colombia, y 2, 4, 6, 7, 23, 31, 142, 143,  144, 151, literales a, c, e y f, 182 y 184 de la Ley 115 de 1994.   

Refiere   la   demandante  que  como  la  Institución  Educativa  Eustaquio Palacios es una entidad pública, responsable  del  servicio  educativo que por obligación debe prestar el Estado, y el rector  de  tal  establecimiento  un  funcionario  que hace parte del gobierno escolar a  quien  compete,  junto con el Consejo Directivo, custodiar los valores recibidos  por  concepto  de matrículas, pensiones y demás recursos por concepto de venta  de  servicios  docentes, no es aceptable que en la decisión atacada se sostenga  que  son  dineros privados las sumas pagadas por los estudiantes con ocasión de  los    cursos    de    sistemas    impartidos   a   raíz   de   los   convenios  cuestionados.   

Por  las  mismas  razones  afirma   que   la   contratación  efectuada  por  la  ex       rectora      AMAYA  MOLINA  debió  someterse a las  normas  pertinentes  de la Ley 80 de 993 y sus decretos reglamentarios, de donde  infiere  que  la citada incumplió su deber los intereses del Estado al darle el  recaudo   de  las  matriculas  que  pagaban  los  estudiantes  por  concepto  de  tecnología    e   informática   a   un   particular,   quien   nunca   rindió  cuentas.   

Cuestiona   que  la  entidad  particular  C.    E.    S.   I.,  representada    por  VELÁSQUEZ  BOHÓRQUEZ,  no  hubiese  pagado  los  impuestos  a  que  estaba  obligada  con  ocasión  de  los  convenios  de marras, lo mismo que  dicha  empresa  no  llevara una adecuada contabilidad conforme a  las exigencias legales.   

Con  base  en lo anterior afirma que en el  presente  asunto  está  demostrada la tipicidad de los delitos endilgados a los  procesados  en el pliego de cargos, y por lo tanto solicita casar la providencia  recurrida   para   en   su  lugar  condenarlos  por  las  respectivas  conductas  punibles.   

III. CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

5.  De  manera  reiterada  ha dicho esta  Sala  que,  en  cualquier régimen, la casación atiende a unos fines superiores  cuales  son  la  reparación  de  los  agravios  inferidos  a  las partes con la  sentencia  censurada,  la  incolumidad  del derecho material y de las garantías  fundamentales  de  los  intervinientes en la actuación, y la unificación de la  jurisprudencia.   

Empero,   con   el   mismo  énfasis  ha  puntualizado  que  ello  de  ninguna  manera significa que la naturaleza de este  mecanismo  sea  de  libre configuración, desprovisto de todo rigor, y que tenga  como  objetivo  abrir  un  espacio  procesal semejante al de las instancias para  prolongar   el   debate   respecto  de  los  puntos  que  han  sido  materia  de  controversia,  pues  ha  de resaltarse que al proponer el recurso el censor debe  sujetarse  a  las causales taxativamente señaladas en el ordenamiento procesal,  y  con  observancia de los presupuestos de lógica y argumentación inherentes a  cada  motivo extraordinario, persuadir a la Corte de que a raíz de la decisión  cuestionada urge hacer efectiva alguna de aquellas finalidades.   

Tales  exigencias  no  rinden tributo a un  insustancial   formalismo,   sino  que  guardan  armoniosa  dependencia  con  el  carácter  restringido  de  este  instrumento de impugnación extraordinario, en  cualquiera   de   sus  modalidades,  en  el  que  la  pretensión  de  examinar la legalidad y constitucionalidad del fallo atacado no  puede  quedar  comprendida  en  un  escrito  de  libre factura, sino que, por el  contrario,  debe  estar  respaldada  por  un  contenido  mínimo  de  claridad y  coherencia    que    permita    entender    los    vicios   denunciados,  así  como la identificación de  sus consecuencias.   

La   Sala   observa   que   la        demanda        presentada        por        la  impugnante   debe  ser  inadmitida  porque  en la  misma   no  se  elaboró  un  enjuiciamiento  crítico  que de manera objetiva  evidencie     la  configuración         de        los  yerros   susceptibles de enmendar en esta sede.   

7.  En efecto, la queja se encuentra por  completo   al  garete,  es  decir,  sin  dirección,  dado  que  la  censora  no  discriminó  por cuál de las vías que comprende la  causal  invocada dirigía  su  ataque, y mucho menos determinó con claridad y precisión alguna especie de  vicio   típico   de   alguna   de   las   distintas  y  excluyentes  sendas  de  cuestionamiento.   

Si  lo  pretendido  por  la recurrente era  poner  de  presente la violación directa  de  la ley sustancial, el primer requisito que estaba obligada a  guardar  era el de no cuestionar los hechos y la valoración probatoria plasmada  en  las  instancias,  y  con  acatamiento de esa limitante estaba en el deber de  desarrollar  un  cuestionamiento  de  estricto orden jurídico para evidenciar  que  respecto de la realidad fáctica decantada en los  fallos,  los  juzgadores  al  resolver  la  controversia  habrían  incurrido en  exclusión    evidente,    aplicación   indebida,  o   interpretación   errónea   de  una norma sustancial.   

De las alegaciones plasmadas en el libelo,  se  advierte  el  desconocimiento  de  los  citados  condicionamientos,  pues la  recurrente  no  solo  en distintos apartes controvierte los hechos declarados en  los  fallos,  sino  que  además,  aun  cuando enunció un conjunto de normas, a  excepción    de    las   de   rango   constitucional,   no   explicó   por  qué  las  mismas  eran  de  contenido  sustancial,  y  tampoco  aclaró  por  cuál  de los tres sentidos de  vulneración atrás señalados produjo la afrenta de aquellas.   

Observadas  las  razones  de inconformidad  expuestas  en el cargo resulta evidente que la actora no entabla un ejercicio de  contradicción  jurídica  de  las  consideraciones  sentadas  en  los fallos de  primero     y     segundo     grado,    sino    que    se    conformó  con  hacer  una  serie  de  parcas  afirmaciones  que apenas revelan la convicción personal de la demandante acerca  de  la  estructuración de los delitos, pero no hay una labor que ilustre acerca  del   probable  error  de  los  juzgadores  al  considerar  atípicos             los      comportamientos        investigados.   

Ahora  bien,  si  la  intención  de  la  memorialista  era  acreditar  la violación indirecta  de  la  ley, estaba compelida distinguir que esa vía  de  ataque  comprende los errores de derecho, que se  subdividen  en  falso  juicio  de legalidad y falso juicio de convicción, y los  errores  de  hecho,  a  su  vez  descompuesta  en los llamados falsos  juicios de existencia, falso juicio  de identidad y falso raciocinio.   

Así  que  para  elaborar  una  crítica  vinculante   por   ese   derrotero,   tenía   que  individualizar  los          medios     de     prueba    (testimonio,      documento,      dictamen,      etc.)  en  relación  con  los cuales  se  habrían   configurado  dislates   como   los   señalados,   trabajo   de  confutación  en  el  que  le asistía la carga de demoler cada uno de  los  fundamentos  valorativos  expresados  por  los juzgadores  respecto  de  la  prueba,  y  luego  exponer una análisis conjunto, fidedigno y  objetivo  de  esos  elementos  para  enseñar  la  acreditación de una realidad  distinta  determinante  por  contera  de  una  solución  jurídica diversa a la  declarada.   

8.    En  conclusión,     la  recurrente  no  demostró,  como  lo  exige la jurisprudencia en eventos como el  presente,  la configuración objetiva de vicios en la  adjudicación  del  derecho  o  en  la  valoración  de  las pruebas,    determinantes    de    una    equivocada    declaración   de  justicia.   

Y  frente a la  ausencia   de   rigor  de  la  réplica  es  forzoso  para la Sala insistir en  que  el recurso de casación es en esencia un juicio  lógico  jurídico,  de  delicada  argumentación  y crítica vinculante, que se  emite  acerca  de  la  legalidad  de  la  sentencia  y  no puede entenderse como  instancia  adicional,  ni  como potestad ilimitada para revisar el proceso en su  totalidad,  en  los  diversos  aspectos  fácticos  y normativos, sino como fase  extraordinaria, limitada y excepcional.   

Los principios de sustentación suficiente,  limitación,  crítica  vinculante,  autonomía  de las causales, coherencia, no  exclusión  y  no  contradicción,  ha  sido  dicho  por  la Corte, en cualquier  régimen    gobiernan    la    casación.    Los   dos   primeros   (sustentación      suficiente      y     limitación),  derivan  del  carácter dispositivo del recurso, e implican que  la  demanda debe bastarse a sí misma para propiciar la invalidación del fallo,  y  que  la  Corte  no  puede  entrar  a  suplir  sus  vacíos, ni a corregir sus  deficiencias.   

El de crítica vinculante, presupone que la  alegación  debe  fundarse  en las causales previstas taxativamente por la misma  normatividad,  y  que  se somete a determinados requisitos de forma y contenido,  dependiendo  de  la  causal  invocada.  Y  los  de  autonomía,  coherencia,  no  exclusión   y  no  contradicción,  implican  que  el  discurso  debe  mantener  identidad  temática,  y  ajustarse  a  los  requerimientos  básicos de lógica  general y lógica jurídica.   

La  inobservancia  de esos requerimientos,  como  ocurre en el asunto  estudiado,  impide  la  demostración  clara  y contundente de cualquiera de los  yerros  previstos por el legislador como motivo enervante del fallo, y veda a la  Corte  el  estudio  de  los  fundamentos  fácticos o jurídicos de la decisión  atacada,  pues  en  atención  al  principio de limitación, y dado el carácter  rogado  y dispositivo de la casación, las deficiencias del libelo no pueden ser  enmendadas,  ni  asignarse otro sentido a la expresa pretensión del demandante,  la  cual  debe  tener un objeto preciso, claro, definido y coherente, regido por  causales  específicas  señaladas por la ley, con cargos que han de adecuarse a  éstas,  los  cuales  se  resuelven  en una nueva sentencia, diversa en objeto y  contenido de la proferida por los falladores de instancia.   

Cuando  en la demanda de casación, que no  es  de  libre  factura,  se  desatienden  los requerimientos argumentativos y de  trascendencia  orientados  a  derruir  las  disposiciones  de  las sentencias de  primero  y  segundo grado, imbricados como unidad jurídica inescindible en todo  aquello  que  no se contradicen, o cuando se yerra en señalar de manera lógica  y  concluyente  el objeto de lo censurado, la consecuencia procesal inmediata no  puede  ser  otra  que  su  inadmisión, por la manifiesta ausencia de requisitos  para  una  adecuada  fundamentación, al tenor de lo normado en el artículo 213  de la Ley 600 de 2000.   

Lo  anterior  no impide a la Sala precisar  que  no  observa,  con  ocasión  del  trámite  procesal  o del pronunciamiento  atacado,  violación  de  derechos  o garantías del  sujeto    procesal    (Parte    Civil)   que   acudió   al   mecanismo   extraordinario,   como  para que se haga necesario el ejercicio de la facultad legal  oficiosa que le asiste a fin de asegurar su protección.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE:  

NO  ADMITIR la  demanda  de casación interpuesta por el apoderado de  la  Institución  Educativa  Eustaquio  Palacios,  contra  el  fallo absolutorio  dictado    en    favor    de    LUZ   MILA   AMAYA  MOLINA  y  CARLOS EDUARDO  VELÁSQUEZ BOHÓRQUEZ.   

Contra  esta  decisión no procede recurso  alguno.   

Notifíquese   y   cúmplase.   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Situación  fáctica tomada del fallo de segundo grado. Cuaderno # 5,    folios    9    y   10.   

2  Cuaderno  #  1,  folios  1-8, 20-24, 82-90, 117-122, 129-133, 148-156 y 226-240.  Cuaderno    #    2,    folios    255-271,    368-370    y    399-409.   

3  Cuaderno  # 3, folio 418. Cuaderno # 4, folios 768, 782 y 847-884. Cuaderno # 5,  folios 8-43 y 65-72.     

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