AP5729-2014(44484)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrado Ponente  

AP5729-2014  

Radicado N° 44484.  

Aprobado acta N° 318.  

Bogotá, D.C., veinticuatro (24) de septiembre  de dos mil catorce (2014).   

V I S T O S  

Se  pronuncia  la Sala sobre la admisibilidad  formal  de  la demanda de casación que presenta el defensor del procesado IVÁN  SAMBONÍ  SÁNCHEZ,  contra  el  fallo  de  segunda instancia proferido el 23 de  abril  de 2014, por el Tribunal Superior de Popayán, mediante el cual confirmó  la   sentencia   emitida   por  el  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito   Especializado  de  esa ciudad, el 12 de diciembre de 2013, en la que se condenó  a   su   representado  legal  en  calidad  de  autor  del  delito  de  tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes  y  por  virtud de su acogimiento al  instituto  de  la  sentencia anticipada durante la fase investigativa, a la pena  principal  de  115  meses  y 6 días de prisión, junto con multa en cuantía de  1.200   salarios  mínimos  legales  mensuales;  accesoriamente,  se  impuso  la  inhabilitación  para  el  ejercicio de derechos y funciones públicas por lapso  igual  a  la  sanción  aflictiva  de  la  libertad.  Al  acusado se le negó el  subrogado   de   la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena.   

H E C H O S  

Fueron  narrados  en la sentencia de segundo  grado, del siguiente tenor:   

Del  recaudo  procesal  se  infiere  que el  supuesto  fáctico  fue  el  resultado de un procedimiento de registro realizado  por  unidades  del  Batallón  Pichincha,  a  eso  de  las 22:00 p.m., del 11 de  septiembre    de  2002,  por  la  vereda  “Dominguillo”,  municipio  de  Santander  de  Quilichao,  Cauca,  oportunidad  en  que detectaron abandonado un  vehículo  automóvil de placa CBP-153, una motocicleta marca Honda BIZ C-100 de  placa  HEA-97ª,  color  rojo,  sin  babero delantero, y a unos metros al señor  Iván  Samboní  Sánchez  quien  al  notar  su  presencia,  indicó  que había  abandonado  un  maletín  que  contenía cuatro (4) paquetes de una sustancia al  parecer  base  de  coca,  sustancia  que  en  PIPH  correspondió  a  cocaína y  derivados,  con  un  peso  neto de 5985 gramos, ratificada de manera científica  por     el    Laboratorio    de    Investigación    Científica    –LABICI   de   la   ciudad  de  Cali,  concluyó  que  correspondía  a COCAÍNA BASE, dictamen que no fue objetado por  lo que tiene pleno valor probatorio.   

DECURSO  PROCESAL  

Conforme  la  captura  flagrante de SAMBONÍ  SÁNCHEZ,  una  vez  puesto  a  disposición  del  ente  investigador,  el 13 de  septiembre  de  2002  la  Fiscalía Segunda Seccional de Santander de Quilichao,  dispuso   abrir   formal   instrucción   y  vincular  mediante  indagatoria  al  aprehendido, diligencia que se realizó el mismo día.   

El 18 de septiembre de 2002, fue resuelta la  situación  jurídica  de   IVÁN  SAMBONÍ SÁNCHEZ, en contra de quien se  impuso   medida   de   aseguramiento  de  detención  preventiva  sin  beneficio  excarcelatorio,  en  calidad  de  autor  del  delito de tráfico, fabricación o  porte de estupefacientes.   

Empero,  dado que se vencieron los términos  de  instrucción,  en  auto  del  15  de enero de 2003, se otorgó libertad bajo  caución a SAMBONÍ SÁNCHEZ.   

El  16  de  abril  de  2004,  fue cerrada la  instrucción.   

Consecuentemente, el 23 de agosto de 2006, se  calificó   por   vez  primera  el  mérito  del  sumario.  Allí  se  profirió  resolución  de  acusación  en contra de IVÁN SAMBONÍ SÁNCHEZ, en calidad de  autor     del     delito     de    Tráfico,    fabricación    o    porte    de  estupefacientes.   

Decretada  la  nulidad  de la diligencia, de  nuevo  el 9 de mayo de 2007, fue calificado el mérito del sumario, en similares  condiciones  al  auto  anterior,  aunque  precisando  que el delito se encuentra  regulado  en  el  artículo  376  del C.P., en las circunstancias de agravación  dispuestas por el numeral 3° del artículo 384 del C.P.   

Luego  de  adelantado el trámite propio del  juicio,  también por primera ocasión se emitió fallo el 27 de agosto de 2010,  que alcanzó ejecutoria.   

No  obstante,  en  tutela  proferida  por el  Tribunal  de  Popayán  el 14 de julio de 2011, se dispuso la nulidad de todo lo  actuado  a  partir de la notificación de la resolución de acusación proferida  el 9 de mayo de 2007.   

Llegado  el asunto a la Fiscalía Seccional,  allí,  en  proveído  del  12 de agosto de 2011, se dispuso extender la nulidad  hasta el auto de cierre del ciclo instructivo.   

Previo  a ello, sin embargo, el defensor del  procesado  manifestó  la  intención  de  este  de  acogerse  al  instituto  de  sentencia anticipada.   

Por  consecuencia  de  lo  anotado,  el 2 de  septiembre  de  2011, se llevó a cabo diligencia de formulación de cargos para  sentencia   anticipada,   en   la   cual   IVÁN   SAMBONÍ   SÁNCHEZ,  aceptó  responsabilidad  penal  en  el  delito  de  fabricación,  tráfico  o  porte de  estupefacientes,  agravado,  dispuesto  en  el  inciso  1°  del artículo 376 y  numeral 3° del artículo 384, ambos del C.P.   

Acorde con ello, el 12 de diciembre de 2013,  se  emitió  el  fallo  de  primer grado, en el cual se reconoció, aplicando el  principio  de  favorabilidad  respecto  de  lo contemplado en la Ley 906 de 2004  para  el  allanamiento a cargos, un 40 por ciento de rebaja de pena en atención  al acogimiento a sentencia anticipada.   

En contra de lo decidido interpuso recurso de  apelación el defensor del procesado.   

  Por consecuencia de esto, finalmente,  el  23 de abril de abril de 2014, el Tribunal de Popayán profirió la sentencia  de  segunda instancia objeto del recurso extraordinario de casación interpuesto  por   el   defensor  del  acusado,  que  ahora  se  examina  en  su  conformidad  argumentativa.   

LA  DEMANDA  

Cargo Primero  

Dice  el  recurrente  que  acude a la causal  primera  establecida  en  el artículo 207 de la Ley 600 de 2000, por violación  directa  de  la  ley “por cuanto en la sentencia del  aquo  (sic), confirmada por el honorable tribunal, desconoció el debido proceso  en la actuación penal”.   

Para  sustentar  el  cargo  el  demandante  desarrolla  una  parrafada en la que critica las razones por las cuales no se le  otorgó  a  su  representado  judicial  el  total  del  cincuenta  por ciento de  reducción de pena por acogerse a la sentencia anticipada.   

A   ello   agrega,   de  la  misma  manera  deshilvanada:  “Se  violó el debido proceso porque  se  condenó  aplicándosele una rebaja exagerado (sic) y porque no se miró que  hubo  errores  en  todo el proceso y se aplicó una rebaja excesiva, solo faltó  que   hubiese   dado   el   30%   y  lo  más  seguro  es  que  el  tribunal  lo  confirmara…”   

En  suma,  parece que el demandante entiende  violado  el  debido  proceso  en  razón  a  algunas  irregularidades que jamás  precisa  o desarrolla, pero, particularmente, porque estima que debió otorgarse  al  acusado  el  máximo  de  reducción  de pena que, aplicando el principio de  favorabilidad, corresponde a su acogimiento a sentencia anticipada.   

No    hace    ninguna    solicitud    en  particular.   

Cargo segundo  

El  impugnante  no enuncia ninguna causal en  concreto,  pero  sigue  alegando  que  se  violó el debido proceso “…porque   hubo   irregularidades   desde   la  misma  captura.  Indagatoria,   incluso…hubo  mora  en  el  término  de  fallar  la  sentencia  anticipada,   hubo  que  esperar  casi  dos  años  para  notificarme  de  dicho  fallo.”   

Luego agrega que  también se violó el  debido  proceso  porque  apenas  se  reconoció  el 40 % de rebaja por sentencia  anticipada,  pese  a  la  colaboración brindada por el acusado. Así mismo, que  debió    anularse   todo   lo   actuado   “…por  irregularidades  en  la  competencia  de  los  funcionarios  que  conocieron  el  proceso”.   

Pide el casacionista, en relación con ambos  cargos,  que  se  decrete  la nulidad de lo actuado a partir de la diligencia de  indagatoria,  se  realice  nuevamente el trámite de sentencia anticipada y, por  último, sea redosificada la sanción impuesta.   

C O N S I D E R A C I O N E S  

         Se  ha  anotado  pacíficamente  por  la Corte, y ahora se reitera,  cómo  la  demanda  de  casación  ha  de  comportar  un  mínimo  rigor lógico  jurídico  y argumental, pues, no se trata de hacer valer una especie de tercera  instancia  que sirva de escenario adecuado a la controversia ya superada por los  falladores  de  primero  y  segundo  grados, en la cual se pretende anteponer el  particular  criterio  o valoración probatoria, a aquel que sirvió de soporte a  la  decisión  de  los  jueces  A  quo y Ad  quem,  entre  otras  razones,  porque  a  esta  sede  arriba  la  decisión   judicial   con  una  doble  connotación  de  acierto  y  legalidad.   

         Se  faculta,  por  ello,  que  la  dicha presunción sea quebrada a  través  de  criterios  claros,  lógicos,  coherentes y fundados, derivados del  compromiso  de  demostrar  la  violación  en  la  cual  incurrió  el fallador,  suficiente  para  echar  abajo  el  contenido  de  verdad de la sentencia, en el  entendido  que,  de  no  haberse  materializado  el  yerro, otra hubiese sido la  decisión  y  precisamente  así  se  ofrece  trascendente recurrir al mecanismo  extraordinario de impugnación.   

         En  tratándose  de  un  caso  de  terminación  extraordinaria del  proceso  por ocasión de la  sentencia  anticipada,  además,  no  es  permitido  discutir  aspectos como los  atinentes  a la responsabilidad penal del procesado, pues, ello significa una no  permitida  retractación  de  los cargos aceptados de manera libre, voluntaria y  completamente informada.   

         Tampoco         es         factible         controvertir   de  manera  genérica  la  legalidad  del  trámite,  si este no incide directamente en la  aceptación  de  cargos  y sus efectos, pues, se entiende que con el acogimiento  al  instituto  de  sentencia  anticipada,  el procesado y su defensa renuncian a  controvertir   estos   tópicos,  en  cuanto,  asumen  saneado  el  mismo  para  efectos  de  acceder  a los  beneficios    de    su  terminación temprana.   

         Para  el  caso  concreto, que la Corte examina en un solo acápite,  pues,  lo  consignado en los dos cargos remite al mismo objeto y argumentación,  el  casacionista  de  manera  deshilvanada,  confusa  y  precaria en su soporte,  parece   controvertir   al   mismo  tiempo  el  procedimiento  adelantado  y  la  circunstancia  de  no  otorgar  a su representado judicial el máximo del 50 por  ciento  facultado  por  la  ley,  en  uso  del  principio  de favorabilidad, por  acogerse  al  instituto  de  la  sentencia anticipada  durante la fase investigativa.   

         Tan  equívoca  y confusa presentación del debate atenta de manera  directa  contra los necesarios postulados de claridad y precisión que gobiernan  el   recurso   extraordinario  de  casación,   a  tal  punto  que  impiden  comprender  en concretó cuál es el fundamento de la causal aducida, cómo pudo  generarse    el   yerro   y,   finalmente,   qué   es   lo   buscado   con   la  impugnación.   

         En  este  sentido,  cabe  comenzar  por  señalar  que la  ubicación  de  los  cargos  dentro  de la causal referida a la  violación    directa,   implica   una   naturaleza  completamente  ajena  a lo  que  dentro  de  los  mismos  se  desarrolla  argumentalmente,  pues,  cuando se  advierte  que  en  la  tramitación  se  vulneró  el  debido  proceso porque se  pretermitieron  sus  formas, ello se aleja sustancialmente de un tipo de alegato  que  debe remitir exclusivamente a la falta de aplicación, aplicación indebida  o     tergiversación     de    una    norma    de    contenido    eminentemente  sustancial.   

         Ese  estudio  jurídico  profundo que reclama la violación directa  de  la  ley,  desde  luego  que  se echa por completo de menos en el muy confuso  escrito  presentado  por  el  defensor  del  procesado,  razón  suficiente para  significar   el   completo   desapego   de   lo   argumentado   con   la  causal  planteada.   

         Pero,  además,  la determinación de la  presunta  vulneración  del  debido  proceso  no  supera  su  mera enunciación,  dado  que  nunca  el  recurrente  detalla cuál es la  circunstancia  que  prefigura  la  violación, cómo se materializa ella y, más  importante  aún,  cuál  es  la  norma  o normas adjetiva, o el instituto en su  consagración     positiva,      que  se  entienden  vulnerados con el actuar procedimental.   

         Apenas  menciona el demandante que la instrucción se adelantó por  un  funcionario  incompetente,  sin siquiera mencionar cuál fue este, que norma  se  violó  o  de  qué  manera  ello  atentó  contra  derechos  puntuales  del  procesado.   

         Mucho  menos precisa en qué radica el yerro atribuido a la captura  y  la indagatoria o cómo la mora en emitir alguna de las decisiones incidió de  fondo en los derechos del procesado.   

         El  principio  de suficiencia, propio del  escrito casacional,   

Obliga  a  que  la  presentación del cargo  opere  completa,  esto  es,  con  la inclusión de todos los aspectos necesarios  para  verificar  el  yerro,  pues,  las  falencias no pueden ser suplidas por la  Corte, so pena de afectar el principio de imparcialidad.   

         No  es  posible,  así,  conocer  cuál  fue  el  vicio  o cómo se  materializó  y  ello,  por  simple sustracción de materia, obliga inadmitir lo  planteado.   

         En  el  mismo  sentido,  cuando el impugnante muestra su desacuerdo  con    que    al   acusado   no   se   le   hubiese   atemperado   la pena en un cincuenta por ciento, fruto  de  acogerse  a  la  sentencia  anticipada,  nada  hace  para  soportar jurídica, fáctica o probatoriamente su tesis, prefiriendo  mejor,  en  típico alegato de instancia ajeno a la sede casacional, anteponer a  los     argumentos    de    las    instancias,    los    suyos,    por    demás  interesados.   

         Lo  cierto  es  que  los falladores esgrimieron razones fundadas en  hechos  objetivos,  que  no  pueden desnaturalizarse apenas porque el recurrente  advierta   otras   mejores   en   contrario,   o   las   entienda   ajenas a su pretensión.   

         Si  el  impugnante  busca  derrumbar  esas  razones,  es  necesario  siempre  demostrar   que el sentenciador incurrió en un vicio propio de la  casación,  tema  por  completo  alejado  de la argumentación presentada por el  defensor  del  acusado,  quien  jamás  precisa  por  qué,  en  lo  jurídico o  valorativo, el Tribunal erró.   

         Sobra  mencionar  que en el caso concreto, tratándose de un asunto  regido  por  la  Ley  600  de  2000,  los  juzgadores  aplicaron  correctamente  el  principio de favorabilidad, que impone aplicar los  porcentajes  de reducción propios del allanamiento a cargos, contemplados en la  Ley 906 de 2004.   

         Solo   que,   como   ya  suficientemente se tiene decantado por la jurisprudencia, dado  que  no  se  trata  de  una  suma  fija  de  reducción,  se ponderaron aspectos  atinentes  a  la  captura  flagrante del procesado, su poca colaboración con la  justicia  y  el trámite alcanzado a discurrir por el proceso, para detallar que  lo   otorgado   no   podría   ascender   al  máximo  posible  -50%-,  sino  al  40%.   

        Ello  no  deriva  contrario  a  derecho,  ni  supera el tópico de  legalidad,  en  tanto,  no se aplicó un descuento inferior al límite permitido  (fijado  jurisprudencialmente  en  la  tercera  parte  de  la pena, propia de un  momento  posterior  de  acogimiento  a  cargos),  motivo por el cual la crítica  intentada  por  el  recurrente  asoma  no  solo  infundada  sino  desprovista de  sustento.   

        En  estas  condiciones, es necesario sostener que lo consignado en  el  escrito  de  casación ni siquiera alegato de instancia puede entenderse, no  solo  por  la enorme confusión que encierra, sino en  atención   a   que  no  soporta  unos  mínimos  de  controversia  en  cuya  presencia  pueda  decirse  que,  en  efecto,  se ofrecen  argumentos   encaminados   a   demostrar   el   error  en  que  incurrieron  los  sentenciadores.    

        Como,  se repite, el recurso de casación surge extraordinario, de  cara  a  causales  específicas y por fuera del alegato instancial, a la Sala no  le  cabe  más  que  inadmitir la demanda presentada en nombre de IVÁN SAMBONÍ  SÁNCHEZ,  dado  que,  además, la revisión detallada  del  trámite  impreso  por las instancias al asunto, permite observar que no se  han  violado  derechos  fundamentales  a cuyo amparo se imponga la intervención  oficiosa de la Sala.   

          En   mérito  de  lo  expuesto,  la  Corte  Suprema De Justicia, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E  

          INADMITIR         la    demanda    de    casación   presentada   por   el             defensor,    en    el   asunto   que   por   el  delito       de      tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes,    culminó   en   las   instancias   con   fallo   condenatorio   en   contra   de  IVÁN  SAMBONÍ SÁNCHEZ.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

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