AP459-2014(43192)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado ponente  

AP459-2014  

Radicación n° 43192  

Bogotá D.C., siete (7) de febrero de dos mil  catorce (2014).   

          DECISIÓN   

          Dentro  del  término  previsto  en  el  artículo  7º  de  la Ley  10951  de  2006,  que  reglamentó  el  artículo 30 de la Constitución  Nacional,  se resuelve la impugnación interpuesta contra el auto de 30 de enero  de   2014,   mediante   el   cual  un  Magistrado  del  Tribunal          de         Cali,              negó   el   amparo   de   hábeas  corpus, impetrado por el defensor  de   CARLOS   ALBERTO  PATIÑO  MARMOLEJO.   

ACTUACIÓN DEL TRIBUNAL DE CALI  

          1.  El magistrado que le correspondió en  reparto  la  presente  actuación  constitucional,  el  29  de  enero  de  2013,  avocó    la  acción  pública de hábeas corpus, incoada por el defensor de  CARLOS    ALBERTO    PATIÑO   MARMOLEJO.  En el mismo  auto,   ordenó  oficiar  al  Juzgado  16  Penal  del  Circuito   de  esa  ciudad,  a  fin  de  dejar  a  su  disposición  en  el  término  de  la  distancia, el expediente que se adelanta  contra   el  accionante  para  realizar  inspección  judicial  sobre  el  mismo  (artículo 5º, Ley 1095 de 2006).   

             2.   El  Juzgado  16  Penal  del  Circuito  con  Funciones  de  Conocimiento  de Cali, en respuesta a la magistratura,  indicó  que  en  ese  Despacho se estaba tramitando el proceso por homicidio     agravado    y  por  ilegal de armas contra CARLOS  ALBERTO  PATIÑO MARMOLEJO, motivo  por el cual, reportó la siguiente actuación:   

           

* El  Juzgado  4 Penal Municipal de Garantías, el 5 de septiembre de 2012, ordenó la  captura       PATIÑO       MARMOLEJO.       

    

* El  Juzgado  29  Penal  Municipal de Garantías, el 8 de abril de 2013, legalizó la  captura,  la  formulación de imputación y le impuso de medida de aseguramiento  en centro carcelario.     

    

* El  Juez  10 Penal del Circuito, el 3 de julio de 2013, confirmó las anteriores  determinaciones.     

    

* El  16    de    septiembre    siguiente,   la   fiscalía   presentó   escrito  de  acusación  en  el centro de  servicios,  correspondiéndole  por  reparto  a  ese  Despacho, que de inmediato  fijó  fecha  para  la  celebración de la audiencia de  formulación  de  acusación  (4-10-13),  pero  no se  realizó    porque    el    aquí   defensor   del   accionante   «solicitó    el    aplazamiento    de   la   diligencia».     

    

* El  11  de  octubre  de  2013,  tampoco  se  llevó a cabo porque el imputado no fue  remitido para tal fin de la cárcel de Palmira.     

    

* Los  días  21  y  25  siguientes, fue nuevamente programada pero el defensor le  comunicó al Despacho que en esas fechas no podía asistir.     

    

* El  1    de    noviembre    se    terminó   la   audiencia   de   formulación   de  acusación.     

    

* El  25  de  noviembre  y  el  9  de  diciembre  de  2013,  se fijaron fechas para la  práctica  de la audiencia preparatoria, pero no fue posible iniciarla porque de  la   cárcel   no   remitieron   al   interno  PATIÑO  MARMOLEJO:  pendiente  a  la  fecha  de  practicar la  referida diligencia judicial.     

   

         3.  El  Juzgado  17  Penal  Municipal con Funciones de Control de Garantías de Cali,  le  comunicó  al  Tribunal,  que le correspondió por reparto la  petición  de  libertad por vencimiento de términos impetrada por el abogado de  CARLOS  ALBERTO PATIÑO  MARMOLEJO,  la cual fue denegada  por  cuanto no se daban los elementos para resolverla a favor del accionante: la  decisión  aludida,  fue  recurrida  por  el  mismo  defensor  y resuelta por el  Juzgado  19  Penal del Circuito, quien confirmó la determinación de negarle al  imputado la libertad provisional por vencimiento de términos.   

         Es  de  anotar  que los referidos Despachos judiciales, advirtieron  además  que  el  aquí  accionante,  también  presenta  una  orden  de captura  vigente,  por  petición  de  la  Fiscalía  Seccional  26  dentro  del radicado  76-001-6000-193-2012-18278.   

         4.  El  magistrado sustanciador practicó  inspecciones  judiciales  tanto al cuaderno de solicitud de libertad provisional  como  al  proceso  iniciado  por  homicidio agravado y porte de armas, contra el  accionante,   donde   constató   la   actuación   procesal   seguida  en  cada  caso.     

PROVEÍDO IMPUGNAD   

El  30  de  enero  de  2014,  el Magistrado  negó  por improcedente la  acción  de  hábeas Corpus,  con base en los siguientes elementos de juicio:   

         a)  Si  bien se configuró el supuesto de  hecho  descrito en el numeral 4º del artículo 317 de la Ley 906 de 2004, no es  posible  su  declaratoria porque el defensor del hoy accionante, «-teniendo  el  deber de hacerlo- no solicitó de manera inmediata al  juez    de    control   de   garantías   el   otorgamiento   de   la   libertad  provisional».     

          b)  La  Fiscalía  radicó  el escrito de  acusación  el  16  de  septiembre  de  2013, previo a la invocación de hábeas  corpus,  «razón por la cual no se puede afirmar que  en  este  momento  aquí  existe  prolongación  ilegal  de  la privación de la  libertad».   

          Siendo  ello así, las pruebas recaudadas muestran que al procesado  CARLOS  ALBERTO PATIÑO   MARMOLEJO,   se   le  formuló  imputación   el   8  de  abril  de  2013,  sin  que  se  hubiese  radicado  el  escrito  de  acusación  el  7  de  julio,  día  en que  finiquitaba  el  término,  por ello el supuesto de hecho se acopla a lo normado  en  la  acción constitucional, sin embargo, anotó la magistratura, el defensor  presentó  la  petición  de  hábeas  el  4 de octubre  siguiente,  «es decir, 89  días   después   de   la  fecha  de  configuración  de  la  misma»,  por tanto, «la decisión del señor  Juez  17  Penal  Municipal  de Garantías está apoyada en argumentos razonables  que   impiden   calificarla  como  voluntarista,  arbitraria  o  manifiestamente  vulneradora de la Carta Política».   

          A  su  turno, los jueces constitucionales, negaron la petición con  base  en  el  principio  de  convalidación,  por  cuanto  el  defensor  una vez  consolidada  la causal de libertad dispuesta en el numeral 4º del artículo 317  de   la   Ley  906  de  2004,  no  peticionó  su  otorgamiento,  «sino   después   de   que  la  Fiscalía  radicó  el  escrito  de  acusación», en tanto, prevalece el carácter rogado  de  la  actuación  surtida  ante  los  jueces de control de garantías, como el  principio  de  preclusión  de los actos procesales, su naturaleza adversarial y  el  axioma  de  lealtad  al  cual  se  deben los funcionarios y las partes en el  proceso penal acusatorio.   

          La    causal   alegada,   agregó   el   Tribunal,   «no  opera  automáticamente», razón por  la  cual,  no  se aviene la facultad oficiosa de los administradores de justicia  para  su  discusión  y  aplicación,  sino mediante una competencia invocada al  juez  de garantías por la parte afectada en presencia del titular de la acción  penal,  si  ello  no  se verifica así, la prolongación de la libertad alegada,  pierde  cualquier fundamento, justamente, porque el 16 de septiembre de 2013, la  Fiscalía  radicó  el  escrito  de  acusación  y  tiempo después, el defensor  elevó   el   hábeas  corpus,  «por  lo  mismo,  la  irregularidad  en  que  incurrió  la  Fiscalía fue convalidada con el proceder  omisivo del defensor».   

          Esta  Sala, agregó el magistrado, CSJ AP, 18 Ene 2010, Rad. 33324,  resolvió  un  caso  similar, no con la causal 4º sino la 5º del artículo 317  de  la Ley 906 de 2004, donde se declaró «en el caso  que  trata  la  Corte, habiéndose vencido el término para iniciar la audiencia  de  juzgamiento, el defensor solicitó la libertad provisional una vez se había  iniciado  esta,  razón  por  la  cual  se  declaró  convalidada  la actuación  irregular  y  se negó el Habeas Corpus (sic)», mismo  supuesto  que el aquí vertido, pues cuando se solicitó la libertad provisional  de   PATIÑO   MARMOLEJO,  «ya  la  Fiscalía  había  radicado  el  escrito de  acusación  con  lo  cual convalidó el proceder omisivo del acusado».        

SUSTENTACIÓN DEL RECURSO  

          El        abogado        del        accionante,        impugnó   lo   decidido   por  el  Juez  Colegiado, en los siguientes términos:   

          a)  Para  el  defensor,  no  es  factible  convalidar    la    actuación,   pues   con   tal   proceder   se   limita   el  derecho.   

          b)   Si  se  acepta  el  vencimiento  de  términos   como  lo  hizo  el  Tribunal,  «el  juez  fallador  soslaya  el  que  al  interior  del proceso, el yerro inicial es de la  fiscalía  quien  no  presentó  el  escrito  oportunamente,  lo  que genera una  sanción   ‘por   así  decirlo’, y un derecho a  la libertad del procesado».   

          c) Ahora, si no se presentó la solicitud  de  libertad  en  tiempo  o  «de  manera  inmediata2»,  con  ello, «no  [se] enerva el derecho», puesto que,  por  ejemplo,  si  la  fiscalía  presenta  el  escrito  de  acusación  un día  después,  se  pierde el derecho, ello es, «pretender  legislar  con  la  decisión  judicial, La ley no advierte esa situación, luego  entonces se yerra al suponerla».   

          d)   El   principio   de  convalidación  «riñe  con  la  mecánica  y  los pasos del proceso  penal,  pues  tal  interpretación soslaya entonces la construcción de la tesis  que  el  paso  siguiente  de la imputación, que sería la acusación -que es un  acto  complejo,  no  es  un  acto jurisdiccional. Luego entonces el procesado no  está  acusado»,  en  tanto,  se  generan  con  esas  actuaciones    «términos   indefinidos»,  sin  posibilidad  de  otorgarles  libertad  provisional  a los  procesados.   

          e)  Para  el  accionante  existe  un acto  complejo,  motivo  por  el cual, si la acusación no se materializó, tampoco el  caso traído por el Tribunal se acopla al caso.     

          Por  tanto,  precisó el litigante, que se soslayó el cumplimiento  de   los   términos  procesales,  extendiendo  los  mismos,  con  lo  cual,  la  convalidación  es  inaceptable,  por  ser  además,  un formalismo frente a una  garantía constitucional como es la libertad.   

          Con  base  en  lo  expuesto,  peticionó  revocar  la decisión del  Tribunal   y  en  su  lugar,  ordenar  la  libertad  inmediata  del  accionante.   

CONSIDERACIONES   

         1. Al tenor de lo dispuesto en el numeral  2º  del  artículo  7º  de  la  Ley  1095  de  2006, el suscrito Magistrado es  competente  para  resolver  la impugnación elevada contra el auto por medio del  cual   el   Tribunal  Superior  de  Cali,   negó  el  hábeas corpus.   

          2.  La  acción  pública de hábeas  corpus  participa  de  una doble  connotación:  como  derecho  fundamental  y  acción  constitucional  a  fin de  requerir  la  libertad  de  quien  es  privado  de  ella  con  violación de las  garantías   establecidas  en  la  constitución  o  en  la  ley,  o  cuando  la  restricción  de  la  misma  se  prolonga  de  manera  ilegal, más allá de los  términos   consagrados   a   la   autoridad   judicial  dentro  del  respectivo  proceso.   

         

          3.  Así  mismo, si la persona es privada  de  su  libertad  por decisión de un funcionario competente, adoptada dentro de  una  actuación  en trámite o ya finalizada, las solicitudes de libertad tienen  que  ser propuestas inicialmente ante la autoridad designada por la Ley para tal  efecto3   y  contra  su  negativa,  concierne  interponerse  los  recursos  ordinarios,    antes    de    promover    la   acción   pública   de   hábeas  corpus.   

         Ello  es  así,  excepto si la decisión judicial que interfiere en  el  derecho  a  la  libertad  personal  puede  catalogarse como una vía   de   hecho   o  se  vislumbra  la  prosperidad   de   alguna   de   las   otras  causales  genéricas   que   hacen   viable   la  acción  de tutela; hipótesis en la cual,  aun  cuando  se  encuentre en curso un proceso judicial, la garantía en estudio  podrá  interponerse  de  manera  urgente  e  inmediata  con  base en el derecho  fundamental  a  la libertad, cuando sea razonable percibir el advenimiento de un  mal  mayor  o de un perjuicio irremediable, en caso de esperar la respuesta a la  solicitud  elevada  ante  el   funcionario judicial competente y autorizado  para       resolver       tales      peticiones4.   

          4.   Así  las  cosas,  el  hábeas  corpus  impetrado  a  nombre  de  CARLOS  ALBERTO PATIÑO  MARMOLEJO,  sobre la base de los  razonamientos  expuestos  por el profesional del derecho y de cara a lo decidido  por  el  Tribunal  de  Cali,  se  muestra improcedente      e      infundado, por las siguientes razones:   

         El  numeral 4º del artículo 317 de la Ley 906 de 2004, modificado  por  el canon 61 de la Ley 1453 de 2011, invocado por el letrado, sobre causales  de libertad, es del siguiente tenor:   

Cuando  transcurridos  sesenta  (60)  días  contados  a  partir  de la fecha de la formulación de imputación no se hubiere  presentado  el  escrito  de acusación o solicitado la preclusión conforme a lo  dispuesto  en  el  artículo 264. El término será de noventa (90) días cuando  se  presente  concurso  de  delitos,  o  cuando  sean tres o más los imputados.   

         En  el  caso  objeto de estudio, se viene procesando a PATIÑO  MARMOLEJO,  por  el  concurso de  delitos  de  homicidio  agravado y porte ilegal de armas, motivo por el cual, se  toma como referente el término de 90 días.   

         La  formulación  de  imputación  se  materializó el 8  de  abril  de  2013,  es decir, los 90  días  se  cumplieron  el  7  de  julio del año citado -como bien lo sostuvo el  Tribunal-,  sin  que a esa fecha se hubiese presentado el escrito de acusación,  lo  cual  aconteció  el  16 de septiembre siguiente y el defensor en instancia,  solicitó   libertad  por vencimiento de términos el 4 de octubre de 2013,  es decir, 18 días después.   

         Si  bien  es  cierto  se configuró la causal de libertad propuesta  por  el abogado del accionante, ello no significa ipso  iure  que deba accederse a lo allí plasmado, pues se  requieren  ciertos  presupuestos propios del sistema de corte adversarial -fuera  de  los  aludidos-  para  su  aducción  y vocación de prosperidad, -lo cual no  desquicia  los  derechos del inculpado como lo propone el defensor-, por cuanto,  el    principio   de   preclusión   de   los   actos  procesales,  permea  el  sistema  de  partes, lo hace  sólido  y  evita  que se convierta en una sucesión de peticiones infinita, por  fuera de los estándares normativos.   

         Sostiene  el  accionante  que  se  está  interpretando un supuesto  legal  al  exigir  que  se  allegue la solicitud de libertad dentro del término  exigido  en  el  numeral  4º del artículo 317 de la Ley 906 de 2004, es decir,  hasta  el  momento  en  el  que  se presente la ausencia material del escrito de  acusación,  pues  una  vez  entregado  en  el centro de servicios, ya no existe  posibilidad  de  cuestionar el incumplimiento judicial; sin embargo, su réplica  se  quedó  en  el  simple enunciado, puesto que el término por fuera de los 90  días,       tuvo      para      el      caso      en      estudio,      razones  fundadas.           

         

         Por   un   lado,   no   explicó  el  jurista  por  qué  motivo  o  circunstancia,   dejo  de  elevar  el  derecho  de  libertad  dentro  del  lapso  determinado  en  el ordenamiento procesal, así mismo, si se acepta su tesis que  la  misma  puede  presentarse  en  cualquier  momento,  es decir, en el juicio o  después  de  él,  pero con la misma causa, su pretensión se muestra ilógica,  en   tanto,   piénsese  que  una  vez  formalizada  una  hipotética  sentencia  condenatoria,  en  esa  misma línea de pensamiento, el defensor podría exhibir  la  solicitud  y  obtener  una  libertad  de cara a una causal desvelada en otro  estadio  procesal  y  meses atrás: por este motivo, la preclusión de los actos  es   una   de   las   columnas   vertebrales   del   sistema  de  derecho  penal  colombiano.   

         En  segundo  lugar, si no invocó el abogado el derecho que le daba  vía  libre  para adquirir la libertad a su representado dentro del lapso legal,  su  omisión  no puede ser una carga para la administración de justicia y menos  convertir  su  inacción  en  violaciones a los derechos fundamentales contra la  judicatura,  pues  bien  sabido  es, que el nuevo esquema procesal lo dinamizan,  activan  y  mueven  las  partes,  sin  ellas, se pierde su naturaleza, sentido y  contenido.   

         Por  ello, la diatriba del letrado, soportada en la negación de la  libertad  a  su  asistido,  no deja de ser sino eso, una pretensión sin razón,  por  fuera  de  la  legalidad  de las normas que enseñan el momento exacto para  alegarla,  como  tampoco  sería  razonable y obvio, solicitarla en los alegatos  finales,  bajo  el  mismo  supuesto procesal, por cuanto, el tiempo ya se agotó  para  invocarla,  entonces,  ese  será  y  no  otro,  el  período preciso para  alegarla,  jamás  en forma posterior, cuando ya dejo de causar efectos, como en  el  caso  de  estudio,  donde  el  aquí  accionante  presentó  la solicitud de  libertad  18 días después de haberse exhibido el escrito de acusación o mejor  cuando había dejado de acoplarse el hecho al derecho.   

         Ahora  bien,  el  principio  de convalidación permea el sistema de  derecho  procesal  y esta Sala no ha sido ajena al tema, por ejemplo, en CSJ AP,  19 May 2000, se dijo al respecto:   

Uno de los postulados que rige el fenómeno  de  las  nulidades es el conocido con el nombre de Principio de convalidación o  del  consentimiento, en virtud del cual  ante una hipotética irregularidad  la  parte  supuestamente  afectada  se  conforma,  la  acepta  y  no  ejerce  la  oposición  al  acto o comportamiento conculcante. El silencio de la parte sobre  el  punto  subsana  la  eventual  alteración  del  procedimiento pues de él se  desprende   su   ausencia   de  interés  o  su  renuncia  al  mismo…   

         Si  bien  es  cierto,  existen  actos  procesales  que no se pueden  convalidar  o  sanear por sí mismos, concurren otros -como el caso en estudio-,  sin  que  ello  amerite  como  lo  entiende el profesional del derecho proyectar  «términos  indefinidos»,  todo  lo  contrario, si se aceptara su criterio, el caos judicial inundaría los  diversos     despachos,    porque    de     verdad    los    «términos» sí serían indeterminados y  confusos, como atrás se expuso.   

         Como  el  silencio  del  defensor  se  hizo  latente  en el proceso  seguido    contra    PATIÑO   MARMOLEJO,  su  actuar  se  convalidó, sin que el ajustar este principio al  caso,  pueda entenderse una reyerta a la «mecánica y  los  pasos  del  proceso  penal», por cuanto hubo una  renuncia  implícita al interés adquirido y en la nueva fase, es decir, una vez  presentado  el  escrito  de  acusación,  la  misma razón procesal no amplía y  extiende el derecho.   

         Por  ello,  como  lo  anunció  el Tribunal, esta causal no produce  efectos  automáticos  o  de  oficio,  es  primordial  que  la parte afectada lo  denuncie  y  demuestre,  atendiendo  la naturaleza adversarial del nuevo sistema  procesal,  si no lo hace, como aconteció aquí, entran en juego, los principios  resaltados  atrás,  pues la ley no permite que situaciones como la peticionada,  pueda  manejarse  en  diversos estadios procesales sino en los actos delimitados  en    la    misma:    entre   formulación   de   imputación   y   escrito   de  acusación.   

         Siendo  ello  así,  no es inconstitucional la decisión tomada por  el  Juez  Colegiado  en  el  asunto  analizado, se ajusta, por el contrario a la  misma  y  la  normatividad que la desarrolla, máxime, como también lo recordó  el  Tribunal,  en  un  caso  idéntico,  CSJ  AP, 18 Ene 2010, Rad. 33324, está  colegiatura, así lo hizo saber:   

Así las cosas, procedería ocuparse de los  argumentos  de  fondo planteados por el impugnante para rebatir la decisión, si  no  fuera  porque  la  protección  del  derecho  a  la libertad, inherente a la  acción  de  hábeas  corpus,  en este momento se torna innecesaria, dado que el  supuesto  de  hecho contenido en la norma que se invoca en pro de (…) previsto  en  el  artículo 317 de la Ley 906 de 2004, modificado por el 30 de la Ley 1142  de 2007, se ha desvirtuado…   

En  efecto,  si  la  causal  de  libertad  pretextada  en  esta  normativa  procesal  pende  de  que no se haya iniciado la  audiencia  del juicio oral, es claro que una vez acaecido ese supuesto el motivo  pretextado  desaparece,  como  ocurre  en los casos en que, por ejemplo, bajo el  régimen  de  la  Ley  600  de  2000  se  habían sobrepasado los términos para  definir  situación  jurídica  de una persona privada de la libertad y antes de  que  se fallara la acción de hábeas corpus se profería la decisión echada de  menos.                

Pues   bien,   de   conformidad   con  la  información  obtenida  en  el decurso de este trámite se logró establecer que  la  audiencia  del  juicio  oral  fue instalada el día 11 de diciembre del año  anterior,  esto  es,  antes  de que se fallara en forma definitiva esta acción,  situación que torna nugatoria la protección demandada.   

Lo expuesto, entonces, permite sustentar la  declaratoria  de improcedencia de la acción de hábeas corpus y, como corolario  de  ello,  confirmar  la  decisión  impugnada,  pues  cualquier pronunciamiento  carecería  de  objeto al desaparecer la razón de ser del instituto, cual es la  protección inmediata del derecho a la libertad personal invocado.   

         El  abogado  indicó  que no es similar ni igual el caso citado con  el  objeto  de  análisis,  al  decir que fue por la causal 5º y se trataba del  juicio, así lo expresó:   

Enfrentado  al caso en estudio, aquí no se  ha  materializado  el  paso  procesal subsiguiente que es la acusación para esa  calenda  del 4 de octubre de 2013, es decir, para tal fecha no se había agotado  el  acto  complejo  de  acusación,  luego  entonces  no  puede ser de recibo la  interpretación   extensiva   y  que  ‘in     malam     partem’ hace el juez fallador.   

                    

         El  defensor  no  entendió  que  la  identidad  de  decisiones  se  fundamentó   no   en  los  eventos  procesales  entre  una  y  otra  actuación  (imputación  igual  escrito  de acusación o este último e inicio del juicio),  sino  en  la preclusión de la oportunidad que tenían las partes para alegar el  derecho,  por tal motivo, su sinrazón es elocuente, máxime si habla de un acto  complejo,  sin  explicar,  por  qué  motivo,  lo es para el caso en cuestión y  cuál  es su incidencia, como si el escrito de acusación se extendiera hasta el  juicio  para aplicar el numeral 4º del artículo 317 de la Ley 906 de 2004, por  él  deprecado,  lo  cual,  como  es obvio, no es de recibo, porque fue el mismo  legislador el que los delimitó.        

         Bajo  ese  rasero,  es  claro  que  desde  ningún  punto  de vista  jurídico,  se  le ha prolongado de manera indebida el derecho de locomoción al  inculpado  y  se descartada por completo cualquier vía de hecho o circunstancia  genérica  similar  u  otro  supuesto; amén de no haberse vulnerado instrumento  internacional  alguno,  ni  norma  del Bloque de constitucionalidad o legal, los  planteamientos   del   Tribunal  de  Cali, permanecen incólumes.   

         Con   fundamento   en   lo   expuesto,   el  suscrito  Magistrado  de  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de  Justicia,   

RESUELVE   

        Primero:    Confirmar   el   auto   de  enero 30 de 2014,  mediante  el  cual  un  Magistrado de la Sala Penal del Tribunal  Superior    de    Cali,  negó  por  improcedente e  infundado   el   hábeas  corpus  invocado  por  el  defensor  del       procesado       CARLOS         ALBERTO         PATIÑO         MARMOLEJO.   

        Segundo:  Contra la presente providencia  no procede recurso alguno.   

        Cópiese,  notifíquese,  devuélvase  al Tribunal de origen y cúmplase.   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Diario oficial No. 46.440, del 2 de noviembre de 2006.   

2  También  adujo  el  defensor:  «Ahora bien, a que le  llama  el  a quo, presentar inmediatamente la solicitud?, -al día noventa y uno  causado?  ,  No,  ni  si  quiera lo explica, y es que de hecho, ni el legislador  así   lo   exige   y   expresa,  luego  entonces,  resulta  ser  una  creación  interpretativa  sin  supuesto  legal». Ver folio 51,  c.o. 1.   

3  El  artículo  154  de  la  Ley  906 de 2004, modificado por el 12 de la Ley 1142 de  2007,  enumera  los  actos  que deben tramitarse en audiencia preliminar ante un  Juez   Penal   Municipal  de  Garantías;    entre    ellos,    «las  peticiones  de  libertad  que se pretenden con anterioridad al  anuncio del sentido del fallo».   

4  Se  relaciona  lo  precedente  con  lo  expresado  por  la  Corte  Constitucional en  Sentencia  C-187 de 2006, al  estudiar  el  proyecto  de Ley estatutaria    de    hábeas   corpus  (convertido posteriormente en la Ley 1095 de 2006), al tratar por  vía  de  ejemplo algunas hipótesis de prolongación ilegal de la privación de  la libertad.     

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