AP4474-2014(44212)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

PATRICIA    SALAZAR  CUÉLLAR   

MAGISTRADA  PONENTE   

AP4474-2014   

Radicación    No.:  44.212   

Acta  No.243   

Bogotá D. C.,  treinta (30) de julio de  dos mil catorce (2014)   

VISTOS  

De  acuerdo  con lo dispuesto por el numeral  4º  del  artículo  32 de la Ley 906 de 2004, se pronuncia la Sala de Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema de Justicia, sobre la competencia para conocer del  recurso  de  apelación  interpuesto  por JORGE BERARDO  PINO  MUÑOZ,  por medio de apoderado judicial, contra  la  sentencia  condenatoria  proferida  el  26  de  marzo de 2014 por el Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  Especializado  con  Funciones  de Conocimiento de  Antioquia, por el delito de concierto para delinquir.   

HECHOS  

          El  3  de  agosto  de  2012,  presuntos  integrantes  de las Fuerzas  Armadas  Revolucionarias  de  Colombia  –  FARC,  detuvieron un bus que se desplazaba del municipio de Toledo  (Antioquia)  a la ciudad de Medellín, hicieron bajar a los pasajeros y quemaron  el automotor.   

          Con  base  en  investigaciones  que adelantó la Fiscalía contra el  Frente  36  del citado grupo subversivo, se tuvo conocimiento que integrantes de  ese  frente  habían  concertado  el  acto  terrorista  con  dos  residentes del  municipio   de   Toledo,   quienes   obedecían  a  los  alias  de  «Zorro»        y       «Chicharra»,  este  último  propietario  del   bus   incinerado.   Posteriormente  fueron  identificadas  estas  dos  personas  como  JORGE  BERARDO  PINO  MUÑOZ  y Luis Albeiro Hernández García,  respectivamente.   

ANTECEDENTES  PROCESALES   

          Por  las  circunstancias  fácticas  descritas,  se expidió captura  contra  los precitados, las que se hicieron efectivas el 9 de noviembre de 2012,  fecha  en  la  cual  ante  el Juzgado Veintidós Penal Municipal con Función de  Control   de   Garantías   de   Medellín,   se   legalizó  su  captura.   Posteriormente  se  les  formuló  imputación  y  les  fue  impuesta  medida de  aseguramiento      de      detención      preventiva     en     establecimiento  carcelario.   

El  10 de diciembre siguiente, se reformuló  la    imputación,   para   excluir   de   ella   el   reato   de   financiación  del  terrorismo y mantuvo la  Fiscalía  las  conductas  de  tentativa  de  estafa  agravada  y concierto para  delinquir agravado.   

En la etapa de juzgamiento, los procesados se  allanaron  parcialmente  a  los  cargos  endilgados,  salvo  PINO MUÑOZ, que no  aceptó  el  de concierto para delinquir, por lo que se dispuso la ruptura de la  unidad procesal.   

Los días 4 de febrero y 18 de marzo de 2013,  ante  el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  Especializado de Antioquia, se  llevó  a  cabo  la audiencia de formulación de acusación contra JORGE BERARDO  por  el punible referido.  La diligencia preparatoria se realizó el 8 y 23  de octubre siguiente.   

El  10 de febrero de 2014 se dio inicio a la  etapa  de  juicio  oral,  donde  la  Fiscalía  reformuló  el  cargo  que se le  endilgaba  para  excluir  de él, la circunstancia de agravación.  Por tal  razón,  JORGE  BERARDO  PINO  MUÑOZ  se allanó a los cargos de manera libre y  voluntaria,  manifestación que el juez de conocimiento avaló, por lo que el 26  de  marzo  siguiente, dictó la respectiva sentencia, condenándolo a la pena de  40   meses   de   prisión  por  la  comisión  del  delito  de  concierto  para  delinquir.   Le  impuso  la pena accesoria de inhabilidad para el ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo lapso de la principal y le  concedió el subrogado de la prisión domiciliaria.   

Contra  esa  determinación, el defensor del  procesado  interpuso el recurso de apelación, razón por la que las diligencias  fueron  remitidas  a  la  Sala  Penal  del Tribunal Superior de Antioquia, donde  mediante   proveído   del   28  de  mayo  de  20141, el Magistrado Ponente ordenó  enviar  el expediente a sus homólogos de la ciudad de Medellín, en atención a  lo  establecido  en el artículo 1º del Acuerdo PSAA14-10145 del 28 de abril de  la   presente   anualidad,   proferido   por   el   Consejo   Superior   de   la  Judicatura2.   

No  obstante,  la  Sala  Penal  del Tribunal  Superior  de  Medellín,  indicó que dicho acuerdo es  contrario  al  artículo  63  de  la Ley 270 de 1996,  modificado  por  el  canon  15  de la Ley 1285 de 2009, norma que hace parte del  bloque   de   constitucionalidad.    Por   ello,  lo  inaplicó        en        ejercicio        de        la       excepción  de  inconstitucionalidad,  y  manifestó  su  incompetencia para desatar la alzada,  dado   que   los   hechos   ocurrieron   fuera  de  su  jurisdicción   y   no   ha   operado   el   cambio  de  radicación.   

En  consecuencia de lo anterior, remitió la  actuación  a  esta Corporación para que defina a qué autoridad le corresponde  conocer del presente asunto.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

1. Corresponde a la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia, conforme a los  lineamientos  contenidos  en  el  numeral  4°  del  artículo 32 del Código de  Procedimiento  Penal  (Ley  906  de 2004),  pronunciarse  sobre  la  competencia  cuando se trate de aforados  constitucionales  y  legales,  o  de  tribunales,  o  de  juzgados de diferentes  distritos.   

Por   ello,   como   lo   ha  indicado  la  jurisprudencia      de     esta     Corporación3,  es de su resorte resolver la  controversia  en  el  presente  asunto,  en  el  cual  el  Tribunal  Superior de  Medellín  considera  que  el  llamado  a  resolver  el  recurso  de  apelación  formulado  por  el  defensor  de  JORGE  BERARDO  PINO  MUÑOZ  contra  el fallo  condenatorio  proferido  por el Juzgado Primero Penal del Circuito Especializado  de     Antioquia,     es    su    homólogo    con    jurisdicción    en    ese  Departamento.   

2.  Para el asunto  que  concita  la  atención de la Corte, es preciso rememorar el auto CSJ AP4253  – 2014, del 30 de julio del  presente  año,  donde  se  pronunció  la  Sala  sobre situación idéntica que  vincula  a  quienes  ahora  acuden  por  vía del instituto de la definición de  competencias, así:   

En  orden  a  adoptar  la  decisión que en  derecho  corresponda,  impera recordar en primer lugar que el concepto de bloque  de   constitucionalidad,  fue  sistematizado  en  la  sentencia  C  –   225   de   1995,  pronunciamiento  reiterado  en  la  jurisprudencia  constitucional posterior sobre la materia, en  los siguientes términos:   

El  bloque  de  constitucionalidad  está  compuesto  por  aquellas normas y principios que, sin aparecer formalmente en el  articulado  del  texto  constitucional,  son  utilizados  como  parámetros  del  control  de  constitucionalidad de las leyes, por cuanto han sido normativamente  integrados  a  la  Constitución,  por diversas vías y por mandato de la propia  Constitución.   Son   pues   verdaderos    principios   y   reglas   de  valor  constitucional,  esto  es,  son  normas  situadas  en el nivel constitucional, a  pesar  de  que  puedan a veces contener mecanismos de reforma diversos al de las  normas del articulado constitucional stricto sensu.   

La  evolución  del  instituto jurídico en  comento   implicó,   entre   otras,   la   distinción   entre   el  bloque  de  constitucionalidad   en   sentido  estricto  y  en  sentido  lato.  El  primero,  «se  encuentra  conformado por aquellos principios y  normas de   valor   constitucional,   los   que  se  reducen  al  texto  de  la  Constitución  propiamente  dicha y a los tratados internacionales que consagren  derechos  humanos cuya limitación se encuentre prohibida durante los estados de  excepción»;   en  tanto  el  segundo  «estaría   conformado   no   sólo   por   el  articulado  de  la  Constitución  sino,  entre otros, por los tratados internacionales de que trata  el  artículo  93  de  la  Carta,  por  las  leyes  orgánicas  y,  en  algunas  ocasiones,  por  las  leyes  estatutarias». (Sentencia  C  – 191 de 1998. Énfasis  propio).   

La integración de las leyes estatutarias al  bloque  de  constitucionalidad  no es una regla general sino una excepción, que  opera  exclusivamente cuando  una  disposición  de  rango  superior  así  lo  indica.  El  máximo  Tribunal  Constitucional lo ha precisado de la siguiente manera:   

De   los   criterios   jurisprudenciales  expuestos,  se  destaca  el  hecho  de  que  algunas  leyes  pueden  integrar el  mencionado  bloque de constitucionalidad en sentido lato, siempre que la propia  Carta  lo  haya  ordenado,  en  forma  directa  y específica, de manera que sus  mandatos  sean  respetados  por  las  leyes ordinarias y logren instituirse como  parámetros de un control de constitucionalidad sobre las mismas.   

[…]  

De manera pues que, el apoyo del demandante  en  el  fallo de constitucionalidad C-191 de 1998, para afirmar categóricamente  que   la   Ley   270   de   1996 “Estatutaria   de   la   Administración  de  Justicia” -en  los  artículos que el actor menciona y en forma determinante-  integra  el  bloque  de constitucionalidad, fue equivocado por no haber existido  en  la  misma  referencia  ni  análisis  pertinente que permitiera llegar a esa  conclusión.   

[…]  

Con base en los criterios jurisprudenciales  mencionados  y  el  contenido  normativo  de  esas  preceptivas legales, la Sala  concluye   que  las  mismas  no  pueden  invocarse  como  transgredidas  por  la  disposición sub  examine,  en  cuanto no integran el  bloque  de constitucionalidad lato sensu , pues debe insistirse en que no todo  el  contenido de una ley estatutaria es apto para ostentar esa condición, sólo  es  viable  a través de un mandato expreso del Constituyente de 1991 que apunte  hacia  esa dirección y en la Carta Política no se observa canon alguno que las  reconozca   como   reglas  de  valor  constitucional.  (Sentencia  C  –  708 de  1999. Subrayas propias).   

El   mismo  error  detectado  en  aquella  oportunidad  por la Alta Corporación se presenta en la interpretación ofrecida  por  la  Sala  Penal del Tribunal de Medellín, pues su planteamiento se basa en  que    el    Acuerdo    PSAA14-10145   del   Consejo  Superior  de  la  Judicatura  es inconstitucional, en  tanto  desconoce  el  artículo  63  de la Ley 270 de  1996,  que  en  virtud de la modificación introducida  por   el   canon   15   de   la   Ley  1285  de  2009,  establece:  «el  Consejo Superior de la Judicatura,  respetando      la  especialidad funcional y la  competencia     territorial     podrá  redistribuir  los  asuntos  que  los Tribunales y Juzgados tengan  para  fallo  asignándolos  a  despachos  de la misma  jerarquía que tengan una carga laboral que, a juicio  de   la   misma   Sala,   lo   permita»     (resalto    fuera    del    texto  original).   

La  conclusión  obtenida  es errónea, dado que parte de la equivocada  premisa,  según  la  cual la disposición  en  comento hace parte del bloque de constitucionalidad. Como se  expuso,  aunque  esté contenida en la Ley Estatutaria  de   Administración  de  Justicia,   para   que   fuera   tomada   como  criterio  de  constitucionalidad  tendría   que   existir   autorización  expresa  en  la  Carta Política, pero  ésta   no   fue  consagrada  en  ningún apartado del texto superior.   

Por  lo  tanto,  cuando  el  Tribunal  de  Medellín optó  por  inaplicar  el  acuerdo  mencionado  haciendo uso del control  difuso  de  constitucionalidad,  también  denominado  excepción de inconstitucionalidad; en realidad no lo  confrontó  con  una  norma  de rango constitucional,  sino legal.   

Si  ello  es así, como en efecto lo es, la  consecuencia  lógica  es  que  no  le  estaba dado a  aquella  colegiatura desconocer el contenido del acto administrativo emanado del  Consejo  Superior  de  la  Judicatura,  pues  no  le correspondía decidir si se  ajustaba  o  no a las previsiones de la Ley 270 de 1996, ya que la facultad para  tal  efecto  es  del  resorte  exclusivo  de  la jurisdicción de lo contencioso  administrativo.   

En   el   mismo   sentido,   el  incidente  de  definición  de  competencia  no es el escenario  pertinente  para efectuar el juicio de legalidad de los acuerdos emitidos por el  Consejo  Superior  de  la  Judicatura,  dado que ello desbordaría el ámbito de  injerencia  de  la  Sala de Casación Penal, e invadiría indebidamente el de la  justicia contencioso administrativa.   

En desarrollo de lo anterior, en pretéritas  oportunidades  se  ha  reconocido  que  «el  Consejo  Superior  de  la  Judicatura  ostenta  la  expresa  facultad  para reasignar los  procesos   cuando   la  congestión  de  determinados  despachos  judiciales  lo  ameritan»,  por lo que los acuerdos a través de los  cuales  se  materializa  dicha función, ostentan el rango de normas atributivas  de competencia (Cfr. CSJ SP, 22 Ene 2014, Rad. 38725).   

En el presente asunto, el artículo 1º del  Acuerdo  PSAA14-10145  del  Consejo  Superior  de  la  Judicatura,         ordenó        «trasladar    260    procesos  en  estado de fallo de Ley 906, de la Sala Penal del Tribunal  Superior  de  Antioquia,  a excepción del despacho de  la    Dra.   Nancy   Ávila,   del   más  reciente  al  menos  reciente,  para  ser  distribuidos entre 13  despachos    de    magistrados   de   la   Sala   Penal   del   Tribunal  Superior  de  Medellín».   

Dicho  acto  administrativo  se  encuentra  vigente  y  es  de  obligatorio  acatamiento, pues su legalidad se presume hasta  tanto  el  juez  natural  no  resuelva  lo  contrario.  En cumplimiento de dicho  mandato,  es  posible  e  incluso  imperativo,  exceptuar  la  regla  general de  competencia  territorial para la resolución de aquellas 260 actuaciones, una de  las   cuales   es  precisamente  la  que  motiva  el  presente  pronunciamiento.  (Todos los resaltados fuera de texto).   

Lo  allí  resuelto, aplica también para el  presente  asunto  y  como quiera que aquí no están dados los presupuestos para  resolver  el  incidente  de definición de competencias propuesto, lo procedente  será  devolver  de  manera  inmediata,  las  diligencias  a  la  Sala Penal del  Tribunal  Superior  de  Medellín, para que dé estricto cumplimiento al Acuerdo  PSAA14-10145  del  Consejo  Superior de la Judicatura.  Esta determinación  será  comunicada  a  su  homóloga  con  jurisdicción  en  el  departamento de  Antioquia.   

En  mérito  de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

1.            ABSTENERSE  de  pronunciarse  sobre el incidente de definición de competencia propuesto por los  Tribunales Superiores de Medellín y Antioquia.   

2.             DEVOLVER  la  actuación  a  la  Sala  de  Decisión Penal del Tribunal Superior de Medellín,  para   que   dé  estricto  cumplimiento  a  lo  ordenado  en  el  Acuerdo     PSAA14-10145     del     Consejo    Superior    de    la  Judicatura.   

3.             COMUNICAR  la  presente  determinación  a  la Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior de  Antioquia.   

Cúmplase.   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria     

1 Folio  174 de la carpeta No. 1.   

2  ARTÍCULO  1º.- Traslado de Procesos Penales.- Trasladar 260 procesos en estado  de  fallo  de  Ley  906,  de la Sala Penal del Tribunal Superior de Antioquia, a  excepción  del  despacho  de  la  Dra. Nancy Ávila, del más reciente al menos  reciente,  para  ser  distribuidos  entre 13 despachos de magistrados de la Sala  Penal del Tribunal Superior de Medellín.   

3. Auto  de 3 de octubre de 2007, radicado 28343, entre otros.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *