AP4381-2014(44204)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado ponente  

AP4381-2014  

Radicación n° 44204  

Aprobado Acta No. 243  

Bogotá D.C., treinta (30) de julio de dos mil  catorce (2014)   

La  Corte se pronuncia sobre la incompetencia  declarada  por  la  Sala  Penal  del  Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Medellín,  para resolver el recurso de apelación interpuesto por la defensa de  los  procesados  LUIS  ALBERTO  MEJÍA  FLÓREZ y ÓSCAR MAURICIO PINEDA OROZCO,  contra  la  sentencia  condenatoria  de  7  de octubre de 2013, proferida por el  Juzgado   Penal   del   Circuito   con  Funciones  de  Conocimiento  de  Sonsón  (Antioquia), por el delito de  homicidio simple.   

ANTECEDENTES RELEVANTES  

1.   Por   hechos   ocurridos  en  Sonsón  (Antioquia), el 7 de octubre  de  2014  el  Juzgado  Penal  del  Circuito con Funciones de Conocimiento de esa  localidad  profirió sentencia condenatoria contra LUIS ALBERTO MEJÍA FLÓREZ y  ÓSCAR  MAURICIO  PINEDA  OROZCO,  tras ser hallados penalmente responsables del  delito        de        homicidio        simple1.   

2.   Contra  la  anterior  decisión,  los  defensores   de  los  procesados  interpusieron  y  sustentaron  el  recurso  de  apelación,  por  lo  que  la  carpeta  fue enviada a la Sala Penal del Tribunal  Superior de Antioquía.   

3.  El  29  de  mayo  del  año en curso, el  Magistrado  Ponente  de  la  Corporación precitada, en cumplimiento del Acuerdo  No.  PSAA14-10145  de 28 de abril de 2014 emitido por la Sala Administrativa del  Consejo     Superior     de     la     Judicatura2, remitió las diligencias a la  Sala   Penal  del  Tribunal  Superior  de  Medellín3.   

          4.  El  15  de  julio  siguiente,  la  Sala  Penal  del  Tribunal de  Medellín4  se  declaró incompetente territorialmente para desatar la alzada,  argumentando  una  excepción  de  inconstitucionalidad  del mencionado Acuerdo,  tras  considerar que si bien la Sala Administrativa tiene competencia para hacer  redistribución  de  procesos  entre  los diversos despachos judiciales de igual  categoría,  no puede en uso de facultades irrespetar la competencia territorial  exigida   en   la   norma   estatutaria  (artículo  63  de la Ley 270 de 1996, modificado por el canon 15 de  la  Ley  1285  de 2009), la cual hace parte del bloque  de  constitucionalidad,  so pena de vulnerar el debido  proceso,  lo  cual  ocurrió en este caso, toda vez que los hechos sucedieron en  el  municipio de Sonsón, perteneciente a la jurisdicción del Distrito Judicial  de  Antioquia  y  no de Medellín, por lo que remitió la actuación a esta Sala  de Casación Penal a fin de que defina la competencia.   

CONSIDERACIONES  

Al tenor de lo normado en el numeral 4º del  artículo  32  de  la  Ley  906 de 2004, la Sala está facultada para dirimir la  controversia  suscitada,  dado  que  los  Tribunales  involucrados  pertenecen a  distritos judiciales diferentes.   

Conforme  al canon 54 del estatuto procesal,  el  incidente  de  definición  de  competencia  constituye un mecanismo ágil y  expedito  a  través  del  cual  el superior funcional, en caso de incertidumbre  frente  a  este  presupuesto  procesal,  -la  cual puede surgir a iniciativa del  funcionario  judicial  o  de las partes-, dilucida a quién debe asignársele el  conocimiento de la actuación.   

En  orden  a  adoptar  la  decisión  que en  derecho  corresponda,  impera  recordar  en  primer  lugar  que  el  concepto de  bloque      de     constitucionalidad,    fue    sistematizado    en    la   sentencia   C   –   225   de   1995,   pronunciamiento  reiterado  en  la  jurisprudencia  constitucional posterior sobre la materia, en  los siguientes términos:   

El  bloque  de  constitucionalidad  está  compuesto  por  aquellas normas y principios que, sin aparecer formalmente en el  articulado  del  texto  constitucional,  son  utilizados  como  parámetros  del  control  de  constitucionalidad de las leyes, por cuanto han sido normativamente  integrados  a  la  Constitución,  por diversas vías y por mandato de la propia  Constitución.    Son    pues   verdaderos principios   y   reglas   de   valor  constitucional,  esto  es,  son  normas  situadas  en el nivel constitucional, a  pesar  de  que puedan a veces contener mecanismos de reformas diversas al de las  normas del articulado constitucional stricto sensu.   

La  evolución  del  instituto  jurídico en  comento   implicó,   entre   otras,   la   distinción   entre   el  bloque  de  constitucionalidad   en   sentido  estricto  y  en  sentido  lato.  El  primero,  «se  encuentra  conformado por aquellos principios y  normas de   valor   constitucional,   los   que  se  reducen  al  texto  de  la  Constitución  propiamente  dicha y a los tratados internacionales que consagren  derechos  humanos cuya limitación se encuentre prohibida durante los estados de  excepción»;  en  tanto  el  segundo  «estaría  conformado no sólo por el articulado de la Constitución  sino,  entre  otros,  por los tratados internacionales de que trata el artículo  93  de  la  Carta,  por  las  leyes  orgánicas  y, en  algunas      ocasiones,     por     las     leyes  estatutarias».     (Sentencia    C    –     191    de    1998.    Énfasis  propio).   

La integración de las leyes estatutarias al  bloque  de  constitucionalidad  no es una regla general sino una excepción, que  opera  exclusivamente cuando  una  disposición  de  rango  superior  así  lo  indica.  El  máximo  Tribunal  Constitucional lo ha precisado de la siguiente manera:   

De   los   criterios   jurisprudenciales  expuestos,  se  destaca  el  hecho  de  que  algunas  leyes  pueden  integrar el  mencionado  bloque de constitucionalidad en sentido lato, siempre que la propia  Carta  lo  haya  ordenado,  en  forma  directa  y específica, de manera que sus  mandatos  sean  respetados  por  las  leyes ordinarias y logren instituirse como  parámetros de un control de constitucionalidad sobre las mismas.   

[…]  

De manera pues que, el apoyo del demandante  en  el  fallo de constitucionalidad C-191 de 1998, para afirmar categóricamente  que   la   Ley   270   de   1996 “Estatutaria   de   la   Administración  de  Justicia” -en  los  artículos que el actor menciona y en forma determinante-  integra  el  bloque  de constitucionalidad, fue equivocado por no haber existido  en  la  misma  referencia  ni  análisis  pertinente que permitiera llegar a esa  conclusión.   

[…]  

Con base en los criterios jurisprudenciales  mencionados  y  el  contenido  normativo  de  esas  preceptivas legales, la Sala  concluye   que  las  mismas  no  pueden  invocarse  como  transgredidas  por  la  disposición sub  examine,  en  cuanto no integran el  bloque  de constitucionalidad lato sensu , pues debe insistirse en que no todo  el  contenido de una ley estatutaria es apto para ostentar esa condición, sólo  es  viable  a través de un mandato expreso del Constituyente de 1991 que apunte  hacia  esa dirección y en la Carta Política no se observa canon alguno que las  reconozca   como   reglas  de  valor  constitucional.  (Sentencia C – 708 de 1999. Subrayas propias).   

El   mismo   error  detectado  en  aquella  oportunidad  por la Alta Corporación se presenta en la interpretación ofrecida  por  la  Sala  Penal del Tribunal de Medellín, pues su planteamiento se basa en  que  el  Acuerdo  PSAA14-10145 del Consejo Superior de  la  Judicatura es inconstitucional, en tanto desconoce el artículo 63 de la Ley  270  de  1996,  que en virtud de la modificación introducida por el canon 15 de  la  Ley  1285  de  2009,  establece:  «el    Consejo    Superior    de    la    Judicatura,    respetando  la  especialidad funcional y  la  competencia territorial  podrá  redistribuir los asuntos que los Tribunales y Juzgados tengan para fallo  asignándolos  a  despachos  de la misma jerarquía que tengan una carga laboral  que,  a juicio de la misma Sala, lo permita» (resalto  fuera del texto original).   

La  conclusión  obtenida es errónea, dado  que  parte  de  la equivocada premisa, según la cual la disposición en comento  hace  parte  del  bloque  de  constitucionalidad.  Como  se expuso, aunque esté  contenida  en  la Ley Estatutaria de Administración de Justicia, para que fuera  tomada  como  criterio  de constitucionalidad tendría que existir autorización  expresa  en la Carta Política, pero ésta no fue consagrada en ningún apartado  del texto superior.   

Por  lo  tanto,  cuando  el  Tribunal  de  Medellín  optó  por  inaplicar  el acuerdo mencionado haciendo uso del control  difuso    de    constitucionalidad,    también    denominado    excepción   de  inconstitucionalidad;  en  realidad  no  lo  confrontó  con  una norma de rango  constitucional, sino legal.   

Si  ello  es  así, como en efecto lo es, la  consecuencia  lógica  es que no le estaba dado a aquella colegiatura desconocer  el  contenido  del  acto  administrativo  emanado  del  Consejo  Superior  de la  Judicatura,  pues  no  le  correspondía  decidir  si  se  ajustaba  o  no a las  previsiones  de  la  Ley  270 de 1996, ya que la facultad para tal efecto es del  resorte     exclusivo     de     la     jurisdicción    de    lo    contencioso  administrativo.   

En  el  mismo  sentido,  el  incidente  de  definición  de  competencia  no  es  el  escenario  pertinente para efectuar el  juicio  de  legalidad  de  los  acuerdos  emitidos por el Consejo Superior de la  Judicatura,  dado  que  ello desbordaría el ámbito de injerencia de la Sala de  Casación  Penal,  e  invadiría  indebidamente  el  de  la justicia contenciosa  administrativa.   

En desarrollo de lo anterior, en pretéritas  oportunidades  se  ha  reconocido  que  «el  Consejo  Superior  de  la  Judicatura  ostenta  la  expresa  facultad  para reasignar los  procesos   cuando   la  congestión  de  determinados  despachos  judiciales  lo  ameritan»,  por  lo que los acuerdos a través de los  cuales  se  materializa  dicha función, ostentan el rango de normas atributivas  de competencia (Cfr. CSJ SP, 22 Ene 2014, Rad. 38725).   

En  el presente asunto, el artículo 1º del  Acuerdo  PSAA14-10145  del  Consejo  Superior  de  la  Judicatura,        ordenó       «trasladar  260  procesos  en  estado de fallo de Ley 906, de la Sala  Penal  del  Tribunal Superior de Antioquia, a excepción del despacho de la Dra.  Nancy  Ávila,  del más reciente al menos reciente, para ser distribuidos entre  13  despachos  de  magistrados  de  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Medellín».   

Dicho  acto  administrativo  se  encuentra  vigente  y  es  de  obligatorio  acatamiento, pues su legalidad se presume hasta  tanto  el  juez  natural  no  resuelva  lo  contrario.  En cumplimiento de dicho  mandato,  es  posible  e  incluso  imperativo,  exceptuar  la  regla  general de  competencia  territorial para la resolución de aquellas 260 actuaciones, una de  las     cuales     es     precisamente     la    que    motiva    el    presente  pronunciamiento.   

En  tales  condiciones, resulta claro que no  están  dados  los  presupuestos  para  resolver  el incidente de definición de  competencia  propuesto  por  la Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior de  Medellín,   a   donde  se  remitirán  de  inmediato,  para  que  dé  estricto  cumplimiento  al  Acuerdo  tantas  veces  mencionado.  Esta determinación será  comunicada   a   su   homóloga   con   jurisdicción   en  el  departamento  de  Antioquia.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

1.            ABSTENERSE  de  pronunciarse  sobre  el incidente de definición de competencia propuesto por el  Tribunal Superior de Medellín.   

2.             DEVOLVER  la  actuación  a  la  Sala  de  Decisión Penal del Tribunal Superior de Medellín,  para   que   dé  estricto  cumplimiento  a  lo  ordenado  en  el  Acuerdo  PSAA14-10145 del Consejo Superior  de la Judicatura.   

3.             COMUNICAR  la  presente  determinación  a  la Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior de  Antioquia.   

Cúmplase  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

                                                

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ    LEONIDAS    BUSTOS MARTÍNEZ   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1  Folios 206 al 254 cuaderno original No. 1.   

2 Por  medio  del  cual  se  dispuso  el  traslado  de  «260  procesos  en  estado de fallo de Ley 906, de la Sala Penal del Tribunal Superior  de  Antioquia,  (…) para ser distribuidos entre 13 despachos de magistrados de  la Sala Penal del Tribunal Superior de Medellín».   

3 Folio  328 cuaderno original No. 1   

4  Folios 330 al 334 ibídem.     

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