AP4334-2014(44285)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrado Ponente  

AP4334-2014  

Radicado N° 44285.  

Aprobado acta No. 246.  

Bogotá, D.C., treinta y uno (31) de Julio de  dos mil catorce (2014).   

V  I              S              T              O              S   

Se  pronuncia la Corte sobre la declaratoria  de  incompetencia  que  realizó la Sala de Decisión  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Medellín,  mediante auto del 18 de julio de  2014,   para  conocer  en  segunda  instancia  de  la  sentencia   proferida   en   contra  de  JAVIER  ANTONIO  FIGUEROA, por el delito  de        Lesiones       personales.   

H E C H O S  

En  el  fallo  de  primer grado se relataron  así:   

Se dieron a conocer el día 3 de febrero de  2009,  cuando  la  víctima  LUIS  ALFONSO  TUBERQUIA ZAPATA, comparece ante las  autoridades  investigadoras  e  instaura  la  respectiva denuncia por los hechos  ocurridos  el  día  24  de  enero  de  2009, cuando en hora de la tarde se hizo  presente  en su establecimiento comercial “peluquería Espejos” el ciudadano  JAVIER,  quien era cliente desde hace más de 4 años.  Momentos más tarde  se  traslada  el  propietario del establecimiento LUIS ALFONSO en su velocípedo  hasta  el sitio conocido como los alrededores del Colegio La Agrícola, en busca  de  unas  raíces  que  JAVIER  necesitaba;  estando  allí le pidió JAVIER que  siguiera  adelante,  pero  luego de haber caminado tan solo unos pequeños pasos  inmediatamente  siente  un  fuerte  golpe  en la cabeza, cuando observa que toda  esta  agresión  provenía  de  su  cliente  y  acompañante  del lugar, quien a  continuación   nuevamente   lo   impactó   con  el  arma  blanca  –machete- que tenía en sus manos; por  lo  que  le  recriminó  dicho acto y le pedio (sic) que cesara dicha violencia,  puesto  entre  ellos  no  había existido ni la más mínima discusión verbal o  física.   

Logrando  escapar  de  su  victimario  LUIS  ALFONSO  se  traslada en la motocicleta hasta su morada, donde su progenitora le  brinda  un  apoyo  e  inmediatamente  lo  traslada  hasta  las instalaciones del  Hospital  maría  Auxiliadora  de  la  localidad,  donde  le presta la atención  adecuada y donde la víctima permaneció inicialmente 7 días.   

Inicialmente el dictamen médico dictaminó  que  su  incapacidad  laboral  sería  de  30  días  sin  determinación de las  secuelas.   Posteriormente  en  un  segundo  reconocimiento  se  le fija la  incapacidad  laboral  en  40  días  y  una secuela médico legal consistente en  deformidad  física  que afecta el cuerpo de carácter permanente por cicatriz y  deformidad física que afecta el rostro de carácter permanente.   

ACTUACIÓN       PROCESAL   RELEVANTE   

El 25    de    enero   de   2013,  la  Fiscalía  General  de la Nación,  por   conducto   de   su   delegada   26   Local   de  Chigorodó  (Antioquia),  radicó ante el Juzgado Segundo       Promiscuo    Municipal    con    Funciones   de  Conocimiento,  escrito  de  acusación  en        contra       de  JAVIER  ANTONIO FIGUEROA,     por  la    conducta    punible   de  Lesiones  personales.   

Tras   verificar   las   audiencias   de  acusación,  preparatoria y  del   juicio  oral,  ese  despacho    dictó    sentencia   el   8   de   octubre  de  2013,  en  sentido  condenatorio.   

El    fallo    en   comento  fue  apelado  por  el  delegado  de la  Fiscalía General de la Nación.   

El  28  de mayo del  año   en   curso,  dando  cumplimiento  al   Acuerdo   No.   PSAA14-10145  del 28  de  abril  de  2014 emanado  del  Consejo Superior de la Judicatura, la Sala Penal  del     Tribunal     Superior     de     Antioquia     remitió     la        actuación  a su homóloga de Medellín, para la  emisión     de     la     sentencia     de     segunda    instancia.   

Mediante pronunciamiento del 23  de  julio  último,  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior de  Medellín  se  declaró incompetente para conocer del asunto, en razón a que no  se cumplía con el factor territorial.   

Al  efecto,  partió  por  aclarar  que el  juzgado     que    emitió    el    proveído    a  revisar  pertenece a un Distrito Judicial diferente;  por  ello,  la  medida  de descongestión adoptada por el Consejo Superior de la  Judicatura   desconoce   el   artículo   63   de   la  Ley  Estatutaria  de  la  Administración  de  Justicia,  el cual autoriza la redistribución de procesos,  siempre y cuando se respete la competencia territorial.   

En  sustento  de lo anotado, transcribe la  norma  en  comento,  con  el  fin  de  resaltar  que  el  acto administrativo la  quebranta,     pues,     con    su    modificación    se    consagraron    unas  facultades   limitadas,   en   la  medida  en que  debe  respetarse  la especialidad funcional y territorial. De igual modo, trae a  colación  las  discusiones que sobre el particular se suscitaron el Congreso de  la  República,  asevera  que  el precepto infringido tiene la categoría de Ley  Estatutaria  y  hace  parte  del bloque de constitucionalidad, y recuerda que el  derecho  a  ser  juzgado  por  el  juez  natural  hace  parte  de  la  garantía  constitucional del debido proceso.   

En  tales  condiciones, ordenó remitir el  proceso    a   esta   Corporación,   con   el   objeto   de   que   defina   la  competencia1.   

C O N S I D E R A C I O N E S  

En  ejercicio de la atribución consagrada  en  los artículos 32, numeral 4º, y 54 de la Ley 906 de 2004, la Corte entra a  resolver  lo que corresponda frente a la declaratoria de incompetencia realizada  por  la  Sala  Penal  del  Tribunal Superior del Distrito Judicial de Medellín,  para  conocer  en  segunda  instancia  de la sentencia proferida en contra     de     JAVIER    ANTONIO  FIGUEROA,    por   el   delito   de   Lesiones personales.   

De entrada, la Sala debe aclarar que respecto  del  tema  se  hicieron  llegar  a  la  Corporación un gran número de procesos  signados  por  las  mismas  circunstancias  fácticas  y  jurídicas,  pues,  en  cumplimiento  de  lo  dispuesto  por  el  Consejo  Superior de la Judicatura, el  Tribunal  de Antioquia envió múltiples procesos pendientes de fallo de segundo  grado a su par de Medellín.   

Precisamente,  en estudio detenido de uno de  esos  procesos,  la  Corte  ya resolvió la cuestión central planteada en todos  ellos  (CSJ,  AP4253-2014, 30 de julio de 2014, Rad. 44202), razón por la cual,  para  evitar  innecesarias disquisiciones y advertido que consulta estrictamente  los  temas,  normas jurídicas y hechos trascendentes aquí examinados, entiende  suficiente transcribir lo allí definido.   

Esto anotó la Sala:  

En  orden  a  adoptar  la  decisión que en  derecho  corresponda,  impera recordar en primer lugar que el concepto de bloque  de   constitucionalidad,   fue   sistematizado  en  la  sentencia  C–225    de   1995,   pronunciamiento  reiterado  en  la  jurisprudencia  constitucional posterior sobre la materia, en  los siguientes términos:   

El  bloque  de  constitucionalidad  está  compuesto  por  aquellas normas y principios que, sin aparecer formalmente en el  articulado  del  texto  constitucional,  son  utilizados  como  parámetros  del  control  de  constitucionalidad de las leyes, por cuanto han sido normativamente  integrados  a  la  Constitución,  por diversas vías y por mandato de la propia  Constitución.   Son   pues   verdaderos    principios   y   reglas   de  valor  constitucional,  esto  es,  son  normas  situadas  en el nivel constitucional, a  pesar  de  que  puedan a veces contener mecanismos de reforma diversos al de las  normas del articulado constitucional stricto sensu.   

La  evolución  del  instituto jurídico en  comento   implicó,   entre   otras,   la   distinción   entre   el  bloque  de  constitucionalidad  en  sentido  estricto  y  en  sentido lato. El primero, «se  encuentra  conformado por aquellos principios y normas de valor constitucional,  los  que  se  reducen  al  texto  de  la Constitución propiamente dicha y a los  tratados  internacionales  que  consagren  derechos  humanos cuya limitación se  encuentre  prohibida  durante  los  estados de excepción»; en tanto el segundo  «estaría  conformado  no  sólo  por  el  articulado de la Constitución sino,  entre  otros,  por  los tratados internacionales de que trata el artículo 93 de  la  Carta,  por  las  leyes  orgánicas y, en algunas  ocasiones,  por  las  leyes estatutarias».    (Sentencia   C   – 191 de 1998. Énfasis propio).   

La integración de las leyes estatutarias al  bloque  de  constitucionalidad  no es una regla general sino una excepción, que  opera    exclusivamente  cuando  una  disposición  de rango superior así lo indica. El máximo Tribunal  Constitucional lo ha precisado de la siguiente manera:   

De   los   criterios   jurisprudenciales  expuestos,  se  destaca  el  hecho  de  que  algunas  leyes  pueden  integrar el  mencionado  bloque de constitucionalidad en sentido lato, siempre que la propia  Carta  lo  haya  ordenado,  en  forma  directa  y específica, de manera que sus  mandatos  sean  respetados  por  las  leyes ordinarias y logren instituirse como  parámetros de un control de constitucionalidad sobre las mismas.   

[…]  

De manera pues que, el apoyo del demandante  en  el  fallo de constitucionalidad C-191 de 1998, para afirmar categóricamente  que   la   Ley   270   de   1996 “Estatutaria   de   la   Administración  de  Justicia” -en  los  artículos que el actor menciona y en forma determinante-  integra  el  bloque  de constitucionalidad, fue equivocado por no haber existido  en  la  misma  referencia  ni  análisis  pertinente que permitiera llegar a esa  conclusión.   

[…]  

Con base en los criterios jurisprudenciales  mencionados  y  el  contenido  normativo  de  esas  preceptivas legales, la Sala  concluye   que  las  mismas  no  pueden  invocarse  como  transgredidas  por  la  disposición sub  examine,  en cuanto no integran el  bloque  de constitucionalidad lato sensu, pues debe insistirse en que no todo el  contenido  de una ley estatutaria es apto para ostentar esa condición, sólo es  viable  a  través  de  un  mandato expreso del Constituyente de 1991 que apunte  hacia  esa dirección y en la Carta Política no se observa canon alguno que las  reconozca   como   reglas  de  valor  constitucional.  (Sentencia  C  –  708 de  1999. Subrayas propias).   

El   mismo  error  detectado  en  aquella  oportunidad  por la Alta Corporación se presenta en la interpretación ofrecida  por  la  Sala  Penal del Tribunal de Medellín, pues su planteamiento se basa en  que   el   Acuerdo  PSAA14-10145  del  Consejo  Superior  de  la  Judicatura  es  inconstitucional,  en tanto desconoce el artículo 63 de la Ley 270 de 1996, que  en  virtud  de  la  modificación  introducida por el canon 15 de la Ley 1285 de  2009,   establece:   «el   Consejo  Superior  de  la  Judicatura,  respetando  la especialidad funcional y  la competencia territorial  podrá  redistribuir los asuntos que los Tribunales y Juzgados tengan para fallo  asignándolos  a  despachos  de la misma jerarquía que tengan una carga laboral  que,  a  juicio  de  la  misma  Sala,  lo  permita»  (resalto  fuera  del texto  original).   

La  conclusión  obtenida es errónea, dado  que  parte  de  la equivocada premisa, según la cual la disposición en comento  hace  parte  del  bloque  de  constitucionalidad.  Como  se expuso, aunque esté  contenida  en  la Ley Estatutaria de Administración de Justicia, para que fuera  tomada  como  criterio  de constitucionalidad tendría que existir autorización  expresa  en la Carta Política, pero ésta no fue consagrada en ningún apartado  del texto superior.   

Por  lo  tanto,  cuando  el  Tribunal  de  Medellín  optó  por  inaplicar  el acuerdo mencionado haciendo uso del control  difuso    de    constitucionalidad,    también    denominado    excepción   de  inconstitucionalidad;  en  realidad  no  lo  confrontó  con  una norma de rango  constitucional, sino legal.   

Si  ello  es así, como en efecto lo es, la  consecuencia  lógica  es que no le estaba dado a aquella colegiatura desconocer  el  contenido  del  acto  administrativo  emanado  del  Consejo  Superior  de la  Judicatura,  pues  no  le  correspondía  decidir  si  se  ajustaba  o  no a las  previsiones  de  la  Ley  270 de 1996, ya que la facultad para tal efecto es del  resorte     exclusivo     de     la     jurisdicción    de    lo    contencioso  administrativo.   

En  el  mismo  sentido,  el  incidente  de  definición  de  competencia  no  es  el  escenario  pertinente para efectuar el  juicio  de  legalidad  de  los  acuerdos  emitidos por el Consejo Superior de la  Judicatura,  dado  que  ello desbordaría el ámbito de injerencia de la Sala de  Casación  Penal,  e  invadiría  indebidamente  el  de  la justicia contencioso  administrativa.   

En desarrollo de lo anterior, en pretéritas  oportunidades  se  ha  reconocido  que  «el  Consejo  Superior de la Judicatura  ostenta  la  expresa  facultad para reasignar los procesos cuando la congestión  de  determinados  despachos  judiciales lo ameritan», por lo que los acuerdos a  través  de  los  cuales  se  materializa  dicha  función, ostentan el rango de  normas   atributivas   de   competencia   (Cfr.   CSJ  SP,  22  Ene  2014,  Rad.  38725).   

En el presente asunto, el artículo 1º del  Acuerdo  PSAA14-10145 del Consejo Superior de la Judicatura, ordenó «trasladar  260  procesos  en  estado  de  fallo  de  Ley 906, de la Sala Penal del Tribunal  Superior  de  Antioquia,  a excepción del despacho de la Dra. Nancy Ávila, del  más  reciente  al  menos  reciente, para ser distribuidos entre 13 despachos de  magistrados de la Sala Penal del Tribunal Superior de Medellín».   

Dicho  acto  administrativo  se  encuentra  vigente  y  es  de  obligatorio  acatamiento, pues su legalidad se presume hasta  tanto  el  juez  natural  no  resuelva  lo  contrario.  En cumplimiento de dicho  mandato,  es  posible  e  incluso  imperativo,  exceptuar  la  regla  general de  competencia  territorial para la resolución de aquellas 260 actuaciones, una de  las     cuales     es     precisamente     la    que    motiva    el    presente  pronunciamiento.   

En  tales condiciones, resulta claro que no  están  dados  los  presupuestos  para  resolver  el incidente de definición de  competencia  propuesto  por  la Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior de  Medellín,   a   donde  se  remitirán  de  inmediato,  para  que  dé  estricto  cumplimiento  al  Acuerdo  tantas  veces  mencionado.  Esta determinación será  comunicada   a   su   homóloga   con   jurisdicción   en  el  departamento  de  Antioquia.   

Por  virtud de lo transcrito, se enviará lo  actuado  a  la  Sala Penal del Tribunal Superior de Medellín y de ello se dará  noticia a su homólogo de Antioquia.   

D E C I S I Ó N  

En  mérito  a  lo  expuesto,  la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E  

1.  ABSTENERSE  de  pronunciarse  sobre  el incidente de definición de competencia propuesto por el  Tribunal Superior de Medellín.   

2.  DEVOLVER  la  actuación  a  la  Sala  de  Decisión Penal del Tribunal Superior de Medellín,  para  que  dé  estricto  cumplimiento  a  lo ordenado en el Acuerdo  PSAA14-10145 del Consejo Superior de la  Judicatura.   

3.  COMUNICAR  la  presente   determinación   a   la   Sala   Penal   del   Tribunal  Superior  de  Antioquia.   

Cúmplase.  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Excusa  Justificada  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1 Uno  de  los  Magistrados que integran la Sala salvó el voto, aduciendo básicamente  no estar de acuerdo con el trámite impartido.     

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