AP4325-2014(44291)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

          MAGISTRADO  PONENTE            

AP4325-2014  

Radicación        N° 44291   

Aprobado acta N° 246  

Bogotá, D.C., treinta y uno (31) de julio de  dos mil catorce (2014).   

ASUNTO  

La Corte se pronuncia sobre la incompetencia  declarada  por  el  Tribunal Superior de Medellín para conocer de la apelación  contra  la  sentencia  condenatoria  proferida  por el Juzgado Segundo Promiscuo  Municipal  con  Función  de  Conocimiento  de  Yarumal (Antioquia) en contra de  Yenny    Catalina    Pineda    Yotagri.   

ANTECEDENTES  

1.  Por  hechos acaecidos en el municipio de  Yarumal  (Antioquia),  el  21  de  enero  de  2014, el Juzgado Segundo Promiscuo  Municipal   con  Función  de  Conocimiento  de  la  misma  localidad  profirió  sentencia  de  condena  en  contra  de  Yenny Catalina  Pineda   Yotagri   por   el   delito   de   violencia  intrafamiliar,  decisión que  fue apelada por la defensa.   

2.  Para  resolver  la  alzada, el asunto se  remitió,   el  7  de  febrero  del  presente  año,  al  Tribunal  Superior  de  Antioquia.   

3.  El  28  de  mayo  de  2014 el magistrado  ponente  de  esa Corporación envió las diligencias a su homólogo del Tribunal  Superior   de   Medellín,   en   cumplimiento   a  lo  dispuesto  por  la  Sala  Administrativa  del Consejo Superior de la Judicatura en el Acuerdo PSAA14-10145  del 28 de abril anterior.   

4. Mediante auto del 23 de julio de 2014, una  Sala  de Decisión del Tribunal Superior de Medellín se declaró incompetente y  remitió  las  diligencias  a  la Corte para que resuelva el incidente, en tanto  estima  que  el Consejo Superior de la Judicatura, si bien estaba facultado para  hacer  traslado  de  expedientes  en aras de descongestión, solo podía hacerlo  respetando  la  competencia territorial, lo cual no sucede acá, pues los hechos  ocurrieron en jurisdicción del Distrito Judicial de Antioquia.   

En  tal sentido,  expuso  que el acuerdo es contrario al artículo 63 de  la  Ley  270  de  1996, modificado por el canon 15 de la Ley 1285 de 2009, norma  que    hace   parte   del   bloque   de   constitucionalidad.   Por   ello,   lo  inaplicó  en  ejercicio  de la excepción      de      inconstitucionalidad,     y    manifestó    su  incompetencia para desatar la alzada.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE.  

En  ejercicio  de la atribución   consagrada  en  los  artículos  32,  numeral  4º,  y  54  de la Ley 906 de 2004, la Corte  entra  a  resolver  lo  que  corresponda  frente  a la  declaratoria   de   incompetencia   realizada   por  la  Sala  Penal    del    Tribunal    Superior    del    Distrito    Judicial   de  Medellín,  para  conocer  en segunda instancia de la  sentencia   proferida   en   contra  de  Yenny          Catalina          Pineda          Yotagri.   

De entrada, la Sala debe aclarar que respecto  del  tema  se  hicieron  llegar  a  la  Corporación un gran número de procesos  signados  por  las  mismas  circunstancias  fácticas  y  jurídicas,  pues,  en  cumplimiento  de  lo  dispuesto  por  el  Consejo  Superior de la Judicatura, el  Tribunal  de Antioquia envió múltiples procesos pendientes de fallo de segundo  grado a su par de Medellín.   

Precisamente,  en estudio detenido de uno de  esos  procesos,  la  Corte  ya resolvió la cuestión central planteada en todos  ellos  (CSJ,  AP, 30 de julio de 2014, radicado 44202), razón por la cual, para  evitar  innecesarias  disquisiciones  y advertido que consulta estrictamente los  temas,  normas  jurídicas  y  hechos  trascendentes  aquí examinados, entiende  suficiente transcribir lo allí definido.   

Esto anotó, entonces, la Sala:  

Conforme al canon 54 del estatuto procesal,  el  incidente  de  definición  de  competencia  constituye un mecanismo ágil y  expedito  a  través  del  cual  el superior funcional, en caso de incertidumbre  frente  a  este  presupuesto  procesal,  -la  cual puede surgir a iniciativa del  funcionario  judicial  o  de las partes-, dilucida a quién debe asignársele el  conocimiento de la actuación.   

En  orden  a  adoptar  la  decisión que en  derecho  corresponda,  impera  recordar  en  primer  lugar  que  el  concepto de  bloque      de     constitucionalidad,    fue    sistematizado    en   la   sentencia   C   –   225   de   1995,  pronunciamiento  reiterado  en  la  jurisprudencia  constitucional posterior sobre la materia, en  los siguientes términos:   

El  bloque  de  constitucionalidad  está  compuesto  por  aquellas normas y principios que, sin aparecer formalmente en el  articulado  del  texto  constitucional,  son  utilizados  como  parámetros  del  control  de  constitucionalidad de las leyes, por cuanto han sido normativamente  integrados  a  la  Constitución,  por diversas vías y por mandato de la propia  Constitución.   Son   pues   verdaderos    principios   y   reglas   de  valor  constitucional,  esto  es,  son  normas  situadas  en el nivel constitucional, a  pesar  de  que  puedan a veces contener mecanismos de reforma diversos al de las  normas del articulado constitucional stricto sensu.   

La  evolución  del  instituto jurídico en  comento   implicó,   entre   otras,   la   distinción   entre   el  bloque  de  constitucionalidad   en   sentido  estricto  y  en  sentido  lato.  El  primero,  «se  encuentra  conformado por aquellos principios y  normas de   valor   constitucional,   los   que  se  reducen  al  texto  de  la  Constitución  propiamente  dicha y a los tratados internacionales que consagren  derechos  humanos cuya limitación se encuentre prohibida durante los estados de  excepción»;  en  tanto  el  segundo  «estaría  conformado no sólo por el articulado de la Constitución  sino,  entre  otros,  por los tratados internacionales de que trata el artículo  93  de  la  Carta,  por  las  leyes  orgánicas  y, en  algunas      ocasiones,     por     las     leyes  estatutarias».    (Sentencia    C    –    191    de    1998.    Énfasis  propio).   

La integración de las leyes estatutarias al  bloque  de  constitucionalidad  no es una regla general sino una excepción, que  opera  exclusivamente cuando  una  disposición  de  rango  superior  así  lo  indica.  El  máximo  Tribunal  Constitucional lo ha precisado de la siguiente manera:   

De   los   criterios   jurisprudenciales  expuestos,  se  destaca  el  hecho  de  que  algunas  leyes  pueden  integrar el  mencionado  bloque de constitucionalidad en sentido lato, siempre que la propia  Carta  lo  haya  ordenado,  en  forma  directa  y específica, de manera que sus  mandatos  sean  respetados  por  las  leyes ordinarias y logren instituirse como  parámetros de un control de constitucionalidad sobre las mismas.   

[…]  

De manera pues que, el apoyo del demandante  en  el  fallo de constitucionalidad C-191 de 1998, para afirmar categóricamente  que   la   Ley   270   de   1996 “Estatutaria   de   la   Administración  de  Justicia” -en  los  artículos que el actor menciona y en forma determinante-  integra  el  bloque  de constitucionalidad, fue equivocado por no haber existido  en  la  misma  referencia  ni  análisis  pertinente que permitiera llegar a esa  conclusión.   

[…]  

Con base en los criterios jurisprudenciales  mencionados  y  el  contenido  normativo  de  esas  preceptivas legales, la Sala  concluye   que  las  mismas  no  pueden  invocarse  como  transgredidas  por  la  disposición sub  examine,  en  cuanto no integran el  bloque  de constitucionalidad lato sensu , pues debe insistirse en que no todo  el  contenido de una ley estatutaria es apto para ostentar esa condición, sólo  es  viable  a través de un mandato expreso del Constituyente de 1991 que apunte  hacia  esa dirección y en la Carta Política no se observa canon alguno que las  reconozca   como   reglas  de  valor  constitucional.  (Sentencia           C          –    708    de    1999.    Subrayas  propias).   

El   mismo  error  detectado  en  aquella  oportunidad  por la Alta Corporación se presenta en la interpretación ofrecida  por  la  Sala  Penal del Tribunal de Medellín, pues su planteamiento se basa en  que  el  Acuerdo  PSAA14-10145 del Consejo Superior de  la  Judicatura  es  inconstitucional,  en  tanto  desconoce el artículo   63   de   la   Ley   270  de  1996,  que  en  virtud  de  la  modificación  introducida  por el canon 15 de la Ley  1285  de  2009, establece: «el Consejo Superior de la  Judicatura,  respetando la  especialidad    funcional    y    la    competencia  territorial    podrá  redistribuir   los   asuntos  que  los  Tribunales  y  Juzgados  tengan  para fallo asignándolos a despachos  de  la  misma  jerarquía que tengan una carga laboral  que,     a     juicio    de    la    misma    Sala,    lo    permita»    (resalto    fuera    del   texto  original).   

La  conclusión  obtenida   es   errónea,   dado   que  parte  de  la  equivocada premisa, según  la  cual  la  disposición  en comento hace parte del  bloque   de   constitucionalidad.   Como  se  expuso,  aunque  esté  contenida  en  la  Ley  Estatutaria de Administración   de   Justicia,   para   que   fuera  tomada  como  criterio  de  constitucionalidad  tendría   que   existir   autorización  expresa  en  la  Carta Política, pero  ésta   no   fue  consagrada  en  ningún apartado del texto superior.   

Por  lo  tanto,  cuando  el  Tribunal  de  Medellín   optó   por  inaplicar  el  acuerdo  mencionado  haciendo  uso  del  control difuso   de   constitucionalidad,   también  denominado  excepción  de  inconstitucionalidad;  en  realidad  no  lo  confrontó  con  una norma de rango  constitucional, sino legal.   

Si  ello  es así, como en efecto lo es, la  consecuencia  lógica  es que no le estaba dado a aquella colegiatura desconocer  el  contenido  del  acto  administrativo  emanado  del  Consejo  Superior  de la  Judicatura,  pues  no  le  correspondía  decidir  si  se  ajustaba  o  no a las  previsiones  de  la  Ley  270 de 1996, ya que la facultad para tal efecto es del  resorte     exclusivo     de     la     jurisdicción    de    lo    contencioso  administrativo.   

En  el  mismo  sentido,  el  incidente  de  definición  de  competencia  no  es  el  escenario  pertinente para efectuar el  juicio  de  legalidad  de  los  acuerdos  emitidos por el Consejo Superior de la  Judicatura,  dado  que  ello desbordaría el ámbito de injerencia de la Sala de  Casación  Penal,  e  invadiría  indebidamente  el  de  la justicia contencioso  administrativa.   

En desarrollo de lo anterior, en pretéritas  oportunidades  se  ha  reconocido  que  «el  Consejo  Superior  de  la  Judicatura  ostenta  la  expresa  facultad  para reasignar los  procesos   cuando   la  congestión  de  determinados  despachos  judiciales  lo  ameritan»,  por lo que los acuerdos a través de los  cuales  se  materializa  dicha función, ostentan el rango de normas atributivas  de competencia (Cfr. CSJ SP, 22 Ene 2014, Rad. 38725).   

En el presente asunto, el artículo 1º del  Acuerdo  PSAA14-10145  del  Consejo  Superior  de  la  Judicatura,        ordenó       «trasladar  260  procesos  en estado de fallo de Ley 906, de la Sala  Penal   del   Tribunal   Superior  de  Antioquia,  a  excepción   del   despacho   de   la   Dra.   Nancy  Ávila,  del  más reciente  al  menos  reciente,  para ser distribuidos entre 13 despachos de magistrados de  la    Sala    Penal    del    Tribunal    Superior    de    Medellín».   

Dicho  acto  administrativo  se  encuentra  vigente  y  es  de  obligatorio  acatamiento, pues su legalidad se presume hasta  tanto  el  juez  natural  no  resuelva  lo  contrario.  En cumplimiento de dicho  mandato,  es  posible  e  incluso  imperativo,  exceptuar  la  regla  general de  competencia  territorial para la resolución de aquellas 260 actuaciones, una de  las     cuales     es     precisamente     la    que    motiva    el    presente  pronunciamiento.   

En  tales condiciones, resulta claro que no  están  dados  los  presupuestos  para  resolver  el incidente de definición de  competencia  propuesto  por  la Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior de  Medellín,   a   donde  se  remitirán  de  inmediato,  para  que  dé  estricto  cumplimiento  al  Acuerdo  tantas  veces  mencionado.  Esta determinación será  comunicada   a   su   homóloga   con   jurisdicción   en  el  departamento  de  Antioquia.”   

Por  virtud de lo transcrito, se enviará lo  actuado  a  la  Sala Penal del Tribunal Superior de Medellín y de ello se dará  noticia a su similar del Tribunal Superior de Antioquia.   

En  mérito  a  lo expuesto, la Corte  Suprema  De  Justicia,  Sala  de  Casación Penal,   

R E S U E L V E  

1.            ABSTENERSE  de  pronunciarse  sobre  el incidente de definición de competencia propuesto por el  Tribunal Superior de Medellín.   

2.             DEVOLVER  la  actuación  a  la  Sala  de  Decisión Penal del Tribunal Superior de Medellín,  para   que   dé  estricto  cumplimiento  a  lo  ordenado  en  el  Acuerdo     PSAA14-10145     del     Consejo    Superior    de    la  Judicatura.   

3.             COMUNICAR  la  presente  determinación  a  la Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior de  Antioquia.   

Cúmplase.  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

    

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