AP3073-2015(46113)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE     SUPREMA     DE   JUSTICIA   

SALA     DE     CASACIÓN   PENAL   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Magistrado  

AP3073-2015  

Radicación No. 46113  

Bogotá, D.C., tres (3) de junio de dos mil  quince (2015).   

ASUNTO:  

Resuelve   el  Despacho  la  impugnación  presentada  por  Santo Miguel Murillo Murillo contra la decisión del 20 de mayo  del  año  en  curso,  por  medio de la cual un Magistrado de la Sala Única del  Tribunal  Superior de Quibdó declaró improcedente la solicitud de hábeas  corpus invocada directamente por  el  citado,  quien  se  encuentra  privado  de la libertad en el Establecimiento  Penitenciario  y  Carcelario  de  Anayancy  de  la  misma  ciudad, en razón del  proceso  que se le adelanta por los delitos de conservación o financiamiento de  plantaciones  y  tráfico de sustancias para el procesamiento de narcóticos, en  el  Juzgado  Penal  del  Circuito  Especializado  de  dicha  capital  dentro del  radicado No. 2014-00835.   

LA   PETICIÓN:  

En  síntesis,  el  accionante Santo Miguel  Murillo   Murillo   fundó   su   solicitud   de   amparo   en   los  siguientes  argumentos:   

1.  A pesar  de  que  fue  aprehendido el 27 de marzo de 2014, hasta la presentación de esta  acción constitucional solo se le ha legalizado la captura.   

2.  Si bien  han  trascurrido  13  meses desde su captura, no se le ha resuelto su situación  jurídica, no obstante que ha sido citado a varias audiencias.   

3.  En el mes  de  octubre  de 2014 suscribió un preacuerdo con la Fiscalía, luego de lo cual  su defensor renunció.   

4.   Por  tanto,  pide  que  se  le conceda la libertad hasta que sea condenado, en razón  del   hacinamiento   en   el   establecimiento   carcelario   en   donde   está  recluido.   

DECISIÓN      DE    PRIMERA   INSTANCIA:   

El Magistrado a quien correspondió conocer  del  asunto, después de agotar el procedimiento establecido en el artículo 5°  de la Ley 1095 de 2006, en resumen señaló:   

1.  Si bien  el  accionante Santo Miguel Murillo Murillo solicita su libertad inmediata y que  la  misma  se  mantenga  hasta que sea condenado, pues han transcurrido 13 meses  desde  su captura sin que se le haya resuelto su situación jurídica, lo cierto  es  que  el  28  de  marzo  de  2012, dentro del término legal, ante el juez de  garantías  correspondiente,  se  le legalizó su aprehensión e, igualmente, se  le formuló imputación e impuso medida de aseguramiento.   

2.   Así  mismo,  el  27 de junio de 2014, se presentó escrito de acusación ante el Juez  Penal  del  Circuito  Especializado de Quibdó, donde el 3 de julio siguiente se  determinó  que  la  audiencia para su formulación se llevaría a cabo el 22 de  septiembre   posterior,   no   obstante,   como   otros  imputados  pidieron  su  aplazamiento  para  suscribir  un preacuerdo con la Fiscalía, el cual en efecto  se firmó, finalmente se dispuso la ruptura de la unidad procesal.   

3.   Como  quiera  que  el  24  de  octubre de 2014 Santo Miguel Murillo Murillo, junto con  otros  imputados,  suscribió  un  preacuerdo  con la Fiscalía, en razón de lo  consagrado  en  el  parágrafo  1º  del artículo 317 de la Ley 906 de 2004, se  tiene  que  los  términos  se suspenden hasta que eventualmente sea improbado y  como  ello no ha ocurrido, no hay lugar al amparo constitucional por vencimiento  de término de privación de la libertad.   

4.   Adicionalmente,  las  audiencias  programadas  para conocer del preacuerdo, esto  es,  el  9  de  diciembre  de 2014 y el 16 de abril de 2015, no se han llevado a  cabo  por causas ajenas al funcionario judicial encargado del asunto, pues en el  primer  caso  el  detenido  no  fue  trasladado  a  la sede del Despacho y en el  último  evento el defensor del aquí accionante renunció, amén de que no debe  perderse  de  vista que las peticiones de libertad se deben intentar al interior  del proceso respectivo.   

LA   IMPUGNACIÓN:  

El  accionante  de  Santo  Miguel  Murillo  Murillo              simplemente             manifestó             “apelo”    la    decisión    del  a quo.   

CONSIDERACIONES   DEL    DESPACHO:   

I.  Competencia:  

El  suscrito  Magistrado es competente para  conocer   en   segunda  instancia  de  la  impugnación  interpuesta  contra  la  providencia  del  20  de mayo de 2015, mediante la cual un Magistrado de la Sala  Única  del  Tribunal  Superior  de  Quibdó  negó la solicitud de hábeas     corpus    formulada    por  Santo    Miguel    Murillo    Murillo,  según  lo  preceptúa el numeral 2º del artículo 7º de la Ley  1095 de 2006.   

II.       Naturaleza,   alcance    y    procedencia    de    la   acción   de   hábeas             corpus:   

1.    La  jurisprudencia  de  la  Corte  Constitucional  ha  señalado  que  en  la  Carta  Política   la   institución   del   hábeas  corpus  es  un  derecho  fundamental (art. 30) de aplicación  inmediata            (art.            85)1,    no    susceptible    de  limitación  durante  los estados de excepción, de manera que al interpretar su  alcance  se  lo  debe  hacer  de  acuerdo con los tratados internacionales sobre  derechos  humanos ratificados por Colombia (art. 93)2,  el cual debe estar regulado  a   través  de  una  ley  estatutaria  (art.  152)3.   

Además,  ha  dicho  que  el  hábeas  corpus es un mecanismo procesal  de  protección de la libertad personal y que por medio de él se trata de hacer  efectivo  el  derecho a la libertad individual, de modo que se constituye en una  garantía                  procesal4.   

2.  A su vez,  el  hábeas  corpus  es una  institución  que  tiene  un doble carácter, es decir, se erige como un derecho  fundamental  y, a su vez, como una acción constitucional, conforme se desprende  de   los  artículos  30  de  la  Norma  Superior  y  1º  de  la  Ley  1095  de  2006.   

3.   Ahora  bien,  el  hábeas  corpus  tutela  la  libertad  personal  cuando  alguien  es  privado  de  ella  (1)  con  violación  de las garantías constitucionales o legales o (2) ésta se prolonga  ilegalmente.   

Cabe  agregar  que  al  respecto  la  Corte  Constitucional ha precisado:   

…la  garantía  de  la  libertad personal  puede  ejercerse  mediante  la  acción  de  hábeas  corpus  en  alguno  de los  siguientes  eventos:  (1) siempre que la vulneración de la libertad se produzca  por  orden  arbitraria  de  autoridad  no  judicial;  (2) mientras la persona se  encuentre  ilegalmente  privada  de la libertad por vencimiento de los términos  legales  respectivos;  (3)  cuando,  pese a existir una providencia judicial que  ampara  la  limitación  del  derecho  a  la  libertad personal, la solicitud de  hábeas  corpus  se  formuló  durante el período de prolongación ilegal de la  libertad,  es  decir,  antes  de  proferida  la  decisión  judicial;  (4) si la  providencia   que   ordena  la  detención  es  una  auténtica  vía  de  hecho  judicial. (SCC T-260 de 1999)   

4. De otra parte,  la  Corte  Constitucional,  en  la  sentencia  C-187  de  2006, mediante la cual  examinó  la  ley  estatutaria  reglamentaria  de  la  acción  de  hábeas   corpus,   indicó  que  éste  mecanismo se instituyó   

…no  solo  en  defensa  del  derecho a la libertad personal, sino que permite controlar además  el  respeto  a  la  vida  e  integridad  de  las  personas, así como impedir su  desaparición  forzada,  su tortura y otros tratos o penas crueles, con lo cual,  ha  de  considerarse  que él cumple una finalidad de protección integral de la  persona privada de la libertad.   

Y sobre el carácter de la referida acción  pública se ha expresado:   

…no   es   un   mecanismo  alternativo,  supletorio  o  sustitutivo para debatir los extremos que son propios al trámite  de  los procesos en que se investigan y juzgan conductas punibles, sino que, por  el  contrario, se trata de una acción excepcional de protección de la libertad  y  de  los  eventuales derechos fundamentales que por conducto de su afectación  puedan  llegar  a  vulnerarse,  como la vida, la integridad personal y el no ser  sometido   a  desaparecimiento,  o  a  tratos  crueles  y  torturas,  según  lo  determinó  la  Corte  Constitucional  en  el  ya citado fallo de control previo  C-187             de             2006…5   

En  otros  términos,  la procedencia de la  acción  de  hábeas corpus  se  encuentra  sujeta a que el afectado con la privación ilegal de la libertad,  o  con su prolongación ilícita, haya acudido primero a los medios previstos en  el  ordenamiento  legal dentro del proceso que se le adelanta, pues lo contrario  conduce  a  una  injerencia  indebida  en  las  facultades  que  son propias del  funcionario judicial que conoce de la actuación respectiva.   

Por  tanto,  cuando  existe  un  proceso  o  actuación  judicial  en  trámite,  no  puede  utilizarse  con  ninguna  de las  siguientes  finalidades:  (i)  sustituir  los  procedimientos judiciales comunes  dentro  de  los  cuales  deben  formularse  las  peticiones  de  libertad;  (ii)  reemplazar  los  recursos  ordinarios  de  reposición y apelación establecidos  como  mecanismos  legales  idóneos para impugnar las decisiones que interfieran  el  derecho  a  la  libertad  personal;  (iii) desplazar al funcionario judicial  competente;    y    (iv)    obtener    una    opinión    diversa   —a     manera     de     instancia  adicional—   de   la  autoridad  llamada  a resolver lo atinente a la libertad de la persona (CSJ AHP,  26 jun. 2008, rad. No. 30066).   

IV.        El    caso   bajo   examen:   

De   acuerdo   con  las  precisiones  que  anteceden,    se   observa   que   el   amparo   solicitado   por   Santo  Miguel  Murillo  Murillo  resulta  improcedente,  motivo por el cual se confirmará la decisión impugnada, por las  siguientes razones:   

1.  Según  lo  señala  el  a  quo  y  lo  revela  la  actuación,  el  accionante actualmente se  encuentra  legalmente  privado  de  la  libertad  con fundamento en la medida de  aseguramiento  impuesta  el  28  de  marzo  de 2014 por el Juzgado Tercero Penal  Municipal de Quibdó con Funciones de Control de Garantías.   

2.   Adicionalmente,  el  24 de octubre de 2014 el procesado suscribió un preacuerdo  con  la  Fiscalía,  lo  que  dio  lugar  a que en el Juzgado Penal del Circuito  Especializado   de   Quibdó   se  programara  la  audiencia  para  su  eventual  aprobación  y si bien la misma no se ha llevado a cabo, ello ha sido por causas  no  imputables  al  funcionario  judicial en cita, pues la prevista para el 9 de  diciembre   de  2014  no  se  agotó  debido  a  que  el  accionante  Santo  Miguel  Murillo  Murillo no fue  trasladado  del  centro  de  reclusión donde está privado de la libertad, a la  sede  del  referido  Despacho,  mientras  que  en  la  segunda  oportunidad,  la  diligencia    se    frustró    por    la    renuncia    del    apoderado    del  mencionado.   

Adicionalmente,   se   tiene   que  dicha  diligencia  nuevamente  está  programada para el 15 de julio de 2015 con el fin  de establecer la legalidad del preacuerdo de marras.   

3.    El  accionante   Santo  Miguel  Murillo  Murillo  no  ha  solicitado  su  libertad  al  interior  del  proceso  que se le adelanta por los  delitos  de  conservación  o  financiamiento  de  plantaciones  y  tráfico  de  sustancias  para  el  procesamiento de narcóticos, por lo cual es claro que con  la     petición     de     amparo    constitucional    pretende    sustituir  los  procedimientos  judiciales  comunes  dentro  de los  cuales deben formularse las peticiones de libertad.   

4.  Al margen  de  lo  anterior,  se  tiene  que  en  el artículo 317 de la Ley 906 de 2004 se  consagran  las  causales  de  libertad  y  se  señala  en su parágrafo 1º, en  relación  con  las  previstas  en  los  numerales  4º  y 5º, que “se  restablecerán  los términos cuando hubiere improbación de  la  aceptación  de cargos, de los preacuerdos o de la aplicación del principio  de oportunidad”.   

En esa medida, una sana interpretación del  parágrafo  aludido  permite  concluir  que  hasta  tanto  no se lleve a cabo el  control  de legalidad del preacuerdo y el mismo eventualmente resulte improbado,  los términos se encuentran suspendidos.   

Cabe      recordar     que     esta  Corporación6  señaló  en  un  caso que recoge un supuesto de hecho similar al  que ahora concita la atención, lo siguiente:   

…en  la  carpeta  que adelanta el Juzgado  Tercero  Penal  del Circuito de Barranquilla con función de conocimiento, obran  a  folios 118 a 122, acta de preacuerdo celebrado y suscrito entre la fiscalía,  acusado  y  defensa, acto que hasta la fecha no ha sido aprobado o improbado por  parte del titular de ese Despacho.   

Es  decir, conforme a lo preceptuado en el  artículo  317, parágrafo, de la Ley 906 de 2004, no habrá lugar a la libertad  conforme  a  lo preceptuado en el numeral 5° de ese artículo, cuando exista un  preacuerdo  con  un  representante  del  Fiscal  General de la Nación, pues los  términos  se  suspenden, los que solo se restablecerán en los casos en que sea  improbado    el    convenio,   situación   que   no   ha   sucedido   en   este  evento.   

5.  De todo  lo  anterior  se sigue, que en el caso de la especie no hay lugar a predicar una  prolongación  ilícita  de  la  privación  de  la  libertad,  en  tanto que de  conformidad  con lo preceptuado en el parágrafo 1º del artículo 317 de la Ley  906  de  2004,  por  razón  del  preacuerdo  suscrito entre el aquí accionante  Santo     Miguel    Murillo    Murillo  y  la  Fiscalía,  respecto  del  cual  no  se  ha  examinado  su  legalidad, los términos de libertad se encuentran suspendidos.   

6.   En   conclusión,   el  Despacho  encuentra  que  no  es procedente el amparo constitucional  invocado  por Santo Miguel Murillo Murillo,  puesto  que éste se encuentra privado de la libertad legalmente  en   razón   de   medida   de   aseguramiento   de   detención  preventiva  en  establecimiento  carcelario  proferida  en  su  contra, sin que a la presente se  haya vencido el término legal de privación de la misma.   

En  mérito  de  lo  expuesto, el suscrito  Magistrado   de   la   Sala   de   Casación   Penal  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia,   

RESUELVE:  

1.      CONFIRMAR  la providencia impugnada, por medio de  la  cual  un  Magistrado  de  la  Sala  Única  del Tribunal Superior de Quibdó  declaró    improcedente    la    acción    constitucional    de   hábeas  corpus incoada por Santo Miguel  Murillo Murillo.   

2.  DISPONER  la devolución del expediente al Tribunal de origen.   

Notifíquese y cúmplase,  

FERNANDO   ALBERTO   CASTRO   CABALLERO   

Magistrado  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria     

1  SCC   C-620 de 2001.   

2  SCC   C-  496 de 1994.   

3  SCC   C-301  de  1993  y  C-620 de 2001.   

4  SCC   C-557 de 1992.   

5 CSJ  STP,   13   mar.  2007, rad.  27069.   

6 CSJ  AHP,    28   ene.   2011,   rad.   35739.     

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