AP2292-2015(40658)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Magistrado Ponente  

AP2292-2015  

Radicación No. 40658  

(Aprobado Acta No.148)  

Bogotá D.C., veintinueve (29) de abril de dos  mil quince (2015).   

Se pronuncia la Sala sobre la admisión de la  demanda    de   casación   presentada   por   el   defensor   de   RAFAEL   LIZCANO   MENDOZA,   contra  la  sentencia  proferida  por  el  Tribunal  Superior del  Distrito   Judicial   de   Pamplona   del  31  de  octubre  de  20121, mediante la  cual   se  confirmó  con  modificaciones  en  la  pena  la emitida por   el   Juzgado   Segundo   Penal  Municipal  con  Funciones  de  Conocimiento  de  esa misma  ciudad   de  26         de        abril       de      20122,   en   que   lo   declaró  penalmente  responsable   del   delito  de  lesiones  personales  culposas  en  concurso  homogéneo  y  lo  condenó  a la pena de prisión de 10  meses,  multa de 8.665 salarios mínimos legales mensuales vigentes y privación  del  derecho a conducir vehículos automotores y motocicletas por un término de  20 meses.   

         

ANTECEDENTES FÁCTICOS  

Fueron  resumidos  por  los  juzgadores  de  instancia de la siguiente manera:   

«El   17   de  noviembre  de  2010,  en  la  intersección  vial del puente de la calle 11D del  Barrio  la  Esperanza con Avenida Santander de esta ciudad, una camioneta blanca  tripulada   por  RAFAEL  LIZCANO  MENDOZA,  quien se desplazaba a alta velocidad y  con  tal imprevisión y violando el factor objetivo de cuidado, efectuó un giro  a  la  izquierda impactando a la motocicleta de placas  PNH  33A conducida por SARA  YUVELY  PARADA SEPÚLVEDA, quien viajaba en compañía  de    su    hermana     SOLEY   ELIANA   PARADA  SEPÚLVEDA,  causando  lesiones  a  las ocupantes del  monociclo,  determinadas en incapacidad médico legal “DEFINITIVA DE DIECISEIS  (16)    DIAS,    SIN    SECUELAS”     a   la  primera, e incapacidad médico legal “DEFINITIVA DE  CATORCE  (14)  DIAS.  SECUELAS  MEDICO  LEGALES Deformidad física que afecta el  cuerpo,     de     carácter    permanente”    a    la    segunda.»3   

ACTUACIÓN PROCESAL RELEVANTE  

El 18 de noviembre de 2011, el Juzgado Primero  Penal  Municipal  con  Función  de  Control  de Garantías de Pamplona celebró  audiencia    de    formulación   de   imputación4 contra RAFAEL LIZCANO MENDOZA,  atribuyéndole  la Fiscalía la autoría por el delito de concurso homogéneo de  lesiones     personales    culposas    con    circunstancia    de    agravación  punitiva.   

El  12  de  abril  de  2012  se  suscribió  preacuerdo  entre  la  Fiscalía  Primera  Delegada  Local  de Pamplona y RAFAEL  LIZCANO  MENDOZA5  donde  el  imputado  aceptó  tener responsabilidad en el concurso  homogéneo  de  lesiones  personales  culposas  en la humanidad de Sara Yuvely y  Soley    Eliana    Parada    Sepúlveda,  a  cambio  de la eliminación de la circunstancia de agravación y  de  que  la  pena  a  imponer  correspondiera  a la mínima dando aplicación al  artículo  120  del Código Penal «y artículo 31 por  el   concurso   homogéneo   de   lesiones   personales   culposas»6,  sin  que se  hiciera  mención a acuerdo alguno respecto de la pena de privación del derecho  de  conducir  vehículos automotores y motocicletas consagrada por el inciso 2º  ibídem.   

Seguidamente, el 24 de abril del mismo año se  firma      un      acuerdo      que      corrige7  al  anterior,  en  el  que se  reitera  que  la  aceptación  de  responsabilidad  en  los  hechos imputados se  realiza  a  cambio de que la Fiscalía elimine la circunstancia de agravación y  que  la  pena  a imponer corresponda a la mínima, aplicando la disminución del  artículo  120  del Código Penal por tratarse del delito de lesiones personales  culposas    y   artículo   31   ejusdem  por  tratarse  de  un concurso  homogéneo, luego de lo cual,  las  partes  puntualizan  la  pena de prisión imponible en el caso concreto por  cada  uno  delos delitos y de las víctimas, al igual que se calculó la pena de  multa    y    se    afirmó    que    todo    lo   anterior   era   «Concordante  con  el  Art. 120 del c.p.- Privación de derecho de  conducir   vehículos  automotores  y  motocicletas8»,        pasando  a  ser  leída  y  aprobada  por  los  intervinientes en la  diligencia.   

El  26  de  abril de 2012, el Juzgado Segundo  Penal  Municipal  con Funciones de Conocimiento de Pamplona, profirió sentencia  contra           LIZCANO           MENDOZA9       condenándolo   a  la  pena  de  prisión de 10 meses, multa de 8.665  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes  y  privación  del  derecho  a  conducir   vehículos   automotores   y  motocicletas  por  un  término  de  20  meses.   

La  anterior  decisión  fue  apelada  por el  defensor10,  siendo  confirmada con modificaciones por el Tribunal Superior de  Distrito   Judicial   de   Pamplona   el   31  de  octubre  de  201211,    al  imponerle  la  pena  principal  a  7  meses y 2 días de prisión, multa de 7.34  salarios     mínimos     mensuales     legales    vigentes    y    privación   del   derecho  a  conducir  vehículos  automotores  y  motocicletas por 16 meses.   

LA DEMANDA  

          Con  fundamento  en  la primera causal de casación estipulada en el  artículo   181  de  la  Ley  906  de  2004,  el  apoderado  de  RAFAEL  LIZCANO  MENDOZA  formula cargo único  contra  la sentencia proferida por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Pamplona,  por  violación  directa  de la ley sustancial, arguyendo la indebida  aplicación  del  método  de dosificación punitiva previsto en el artículo 61  del  Código  Penal;  por  falta de aplicación del inciso 2º del artículo 120  ejusdem  y  por aplicación  indebida  del  artículo  14  de  la  Ley  890  de  2004,  normas  que según el  impugnante  debieron ser aplicadas por ser procedentes, estar vigentes al tiempo  de   los   hechos   y   ser   más   favorables   en  materia  de  tasación  de  penas.   

          Considera  el  censor  que  la  agravación  punitiva prevista en el  artículo   14   de   la   Ley   890   de   2004  es  aplicable  a  «las  penas  de  los  tipos  penales  y  no  a  la de su modalidad  culposa,   razón   por   la   que   en   el   presente  asunto  no  debió  ser  aplicado ya que el artículo  120  del  código penal no es  ningún  tipo  penal  es  tan  solo un artículo que afecta la ejecución de una  conducta  punible  dada  su  modalidad  pero  no cumple con el criterio de norma  penal                   sustantiva12, igualmente estima que deben  observarse  las  circunstancias  que  puedan  desmejorar  a  las personas en sus  derechos  fundamentales  y  constitucionales,  como  acontece  en  el caso de su  representado  que  necesita del medio motorizado para llevar a cabo su actividad  laboral de médico veterinario.   

CONSIDERACIONES  

La  Colegiatura ha decantado suficientemente  que  en   el  examen  sobre  la admisibilidad de las demandas de casación,  corresponde  a  la  Sala constatar que los recurrentes formulan sus censuras con  sujeción  a  las  exigencias definidas por el legislador y desarrolladas por la  jurisprudencia,  con  el  fin innato de que éste recurso no se convierta en una  instancia adicional a las ya surtidas en su momento.   

Tales   requisitos   están  orientados  a  conseguir  libelos enmarcados dentro de unos mínimos lógicos, de coherencia en  su  postulación,  de  desarrollo  preciso,  claro  y  articulado  de los cargos  propuestos,  pues  dentro  de la función constitucional y legal de la Corte, no  se  halla  la  de desentrañar el sentido de confusas y ambivalentes alegaciones  de los recurrentes en casación.   

Téngase en cuenta que el artículo 183 de la  Ley  906  de 2004 consagra que ‹‹…se presentará  la  demanda que de manera precisa y concisa señale las causales invocadas y sus  fundamentos.››   y  el  artículo184    ejusdem  estipula  que  no  será  seleccionada,  por  auto  debidamente motivado que admite  recurso  de  insistencia  presentado  por alguno de los magistrados de la Sala o  por  el  Ministerio  Público,  la demanda que se encuentre en cualquiera de los  siguientes  supuestos:  (i)  si el demandante carece de interés, (ii) prescinde  de  señalar  la  causal, (iii) no desarrolla los cargos de sustentación o (iv)  cuando  de  su  contexto  se  advierta  que no se precisa del fallo para cumplir  algunas de las finalidades del recurso.   

Aunado  a los criterios anteriores, la misma  norma  dispone que no será seleccionada la demanda de cuyo contexto se advierta  fundadamente  que  no  se  precisa  del  fallo  para  cumplir  con alguna de las  finalidades  del  recurso,  dándole  a  la  Corte la posibilidad de superar los  defectos     del     libelo     para     decidir     de    fondo    «atendiendo  a  los  fines de la casación, fundamentación de los  mismos,   posición   del   impugnante  dentro  del  proceso  e  índole  de  la  controversia planteada».   

De la misma forma,  es  un lugar común sostener que para desvirtuar un fallo de tal envergadura, al  demandante  le  debe  asistir interés para recurrir, el cual concurre cuando el  fallo  que se demanda es, en todo o parte, desfavorable  a             sus            pretensiones13.  En sentido contrario,  cuando  la  sentencia  resulta  conforme  con  sus aspiraciones, bien sea porque  acoge    sus    posturas    defensivas   o  porque se pronuncia en total correspondencia con los acuerdos que  se  han  realizado dentro de los marcos de la justicia consensuada, carecerá de  interés     para     demandar    su    revisión14,  puesto  que  la  decisión  desfavorable   ha   sido  previamente  consentida  por  el  afectado15.   

                 Cargo único.   

El   libelo   que   se   examina  basa  su  inconformidad  contra  la  sentencia del Tribunal en la violación directa de la  ley   sustancial  –causal  primera  del  artículo  181  de  la  Ley 906 de 2004-, por aplicación indebida  del   artículo  61  de la Ley 599 de 2004; falta de aplicación del inciso  2º  del  artículo 120 y aplicación indebida del artículo 14 de la Ley 890 de  2004,  omitiendo señalar cuál es, entre los fines consagrados por el artículo  180  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  el  que  persigue  con  el recurso  extraordinario,   aspecto   que   resultaría   suficiente   para  inadmitir  la  postulación.   

Sin  embargo, debido a la argumentación del  impugnante,  debe  la Corte reiterar que cuando se opta por la causal primera de  casación,  vale  decir  violación  directa  de  la  ley sustancial, acepta los  hechos,  las pruebas y la valoración que de ellas se hizo en las instancias, de  manera  que no le es permitido discutir cuestiones de facto, pues la censura que  propone  es  de  estricto  orden jurídico y recae sobre la ley sustancial, bien  sea  por:  (i)  falta  de  aplicación,  defecto  que surge porque el juez yerra  acerca  de  la  existencia  de la norma, razón por la cual no la aplica al caso  específico  que  la reclama o ignora o desconoce la ley que regula la materia y  por  eso  no  la  tiene  en  cuenta, debido a que ha incurrido en error sobre su  existencia  o  validez  en  el  tiempo  o  en  el  espacio; (ii) por aplicación  indebida,  que  se  genera con la falsa adecuación de los hechos probados a los  supuestos  que  contempla la norma, ya que los sucesos procesalmente reconocidos  no   coinciden   con   las  hipótesis  condicionantes  del  precepto  o;  (iii)  interpretación  errónea, que se suscita cuando, aunque el sentenciador acierta  en  la  selección de la norma que corresponde al caso en cuestión, se equivoca  al  interpretarla  y  le atribuye un sentido jurídico que no tiene, o le asigna  efectos  distintos  o contrarios a su real contenido16.   

Esta línea de apreciación también impide a  la  Sala  admitir  la demanda presentada en el presente asunto, por tres razones  primordiales:  la  primera,  debido  a  las  consideraciones  del  impugnante al  sostener,  desde  su  personal  punto de vista, que el tiempo de duración de la  sanción  la privación del derecho de conducir automotores y motocicletas, debe  ser  el  mínimo  legalmente contemplado, por cuanto LIZCANO MENDOZA requiere de  transporte  para  realizar  sus  actividades  laborales  y  que privarlo de ello  conllevaría  a  un  detrimento patrimonial, social y económico, aspectos estos  de  índole  probatoria, expuestos sin la argumentación lógica exigida en sede  de  casación  y que deben postularse por medio de la violación indirecta de la  ley  sustancial  – causal  tercera  del  artículo  181  del  Código  de Procedimiento Penal-, destinada a  examinar  los  eventuales  errores  de  percepción  fáctica  y de apreciación  probatoria  en que hubiere incurrido el sentenciador. La proposición del cargo,  entonces, no coincide con el desarrollo que emplea la recurrente.   

En segundo lugar, porque si bien se evidencia  que  la  determinación  de  justicia a la que arribaron los jueces de instancia  fue  producto  de  un  acuerdo  legalmente  celebrado  entre  la  Fiscalía y el  procesado  en  virtud  del  cual  admitió su responsabilidad en los hechos y se  pactaron  los  márgenes  dentro de los que se dosificaría la pena privativa de  la  libertad  personal  y  la  multa, éste no incluyó descuento alguno para la  sanción  correspondiente  a  la  privación  del derecho de conducir vehículos  automotores   ni   motocicletas,  pues  ni  en  el  documento  que  contiene  la  negociación  inicialmente  celebrada, ni en el escrito de correcciones a ésta,  ni  durante  la  audiencia  de  verificación  y  aprobación  del preacuerdo se  hicieron  afirmaciones al respecto, razón por la cual el juzgador era autónomo  en    su   tasación   en   la   que   aplicaba   plenamente   el   sistema   de  cuartos.   

   

          Obsérvese,  que  en  la  audiencia  de verificación de legalidad y  aprobación   del  preacuerdo,  el  Juez  de  Conocimiento  indagó  al  LIZCANO  MARTÍNEZ  si  fue  asesorado respecto a los términos en él con tenidos, si se  le   dio   a   conocer   sus  derechos  por  parte  de  la  Fiscalía  y  de  su  defensor17,  si  fue  informado  de  las  consecuencias  de  la aceptación de  cargos18  y  si  el  contenido  del  documento de preacuerdo presentado y su  posterior  aclaración  era  el mismo que se había celebrado con la Fiscalía y  si  la firma allí estampada correspondía a la suya19,  a  lo  cual  respondió de  manera                   afirmativa20,   asintiendo   lo   allí  pactado.   

          De  igual  modo,  al ser interrogado el defensor del procesado sobre  lo  expresado  en  el  preacuerdo,  indicó de manera clara y contundente que su  representado  fue  informado  de sus consecuencias jurídicas y solicitó que se  aprobara            el            concenso21, sin hacer mención alguna a  la  pena de privación del derecho de conducir automotores y motocicletas.    

De  esta forma, la responsabilidad admitida,  conllevaba  a  la  imposición  de esta pena, cuya dosificación no fue pactada,  quedando  por  ello sujeta a la tasación que realizara el juzgador conforme con  la metodología de cuartos.    

En efecto, cuando el artículo 3º de la Ley  890  de  2004,  modificatorio del artículo 61 del Código Penal, dispone que el  sistema  de  cuartos  para la dosificación punitiva no se aplicará en aquellos  supuestos  en los cuales se han llevado a cabo preacuerdos o negociaciones entre  la  Fiscalía y la defensa, hace relación  a los aspectos específicamente  involucrados  en los términos del preacuerdo, pero no a aquellos que escapan al  objeto  de  la  negociación.   Por ello, al no haber sido preacordado  aspectos  relativos   a  la  pena  de  privación  del  derecho  a conducir  vehículos  automotores y motocicletas, su tasación escapaba a la exclusión de  esta  metodología  de  graduación punitiva, quedando el fallador sujeto a ella  para   la  determinación  de  tal  sanción  como  aconteció  en  el  presente  asunto.   

En  este  sentido, la Corporación ha venido  sosteniendo  en  reiterada  línea  jurisprudencial22:   

«Sobre la posibilidad de aplicar el sistema  de  cuartos  en  aquellos  eventos  en que no se haya preacordado el monto de la  sanción  punitiva,  desde el fallo de tutela del 4 de abril de 200623, la Sala de  Casación  Penal  de esta Corporación, precisó que si el acuerdo no incluye el  monto  o  cantidad  específica  de  la  pena  a imponer, el Juez debe acudir al  aludido sistema para individualizarla. Dijo en esa oportunidad:   

“Ahora,  cuando  no hay convenio sobre la  pena  a  imponer  (porque se trate de allanamiento o porque siendo un preacuerdo  en  éste  nada  se  pacta  sobre el monto de la sanción), el juez debe tasarla  conforme  al  tradicional sistema de cuartos y de la ya individualizada hacer la  rebaja    correspondiente,   atendiendo   factores   tales   como   —a título ejemplificativo—  la eficaz colaboración para lograr  los  fines  de  justicia;  la significativa economía en la actividad estatal de  investigación;  el  que la ayuda que se genere con la aceptación de los cargos  muestre   proporción   con   la  dificultad  probatoria;  el  que  —cuando   sea   del  caso—   se   facilite   descubrir   otros  partícipes  u  otros  delitos  conexos; el que no se dificulte investigar otras  conductas  o  partícipes,  etc.,  sin  influir  en  este momento los referentes  tenidos  en  cuenta  para  individualizar  la  sanción,  pues  ya  agotaron  su  función.   

Asimismo,  si se ha acudido al mecanismo de  la  negociación  y  dentro  de  ella se pactó el monto de la sanción, a ésta  quedará  vinculado  el  juez  (art.  370),  salvo que en su concreción se haya  violado  alguna garantía fundamental, no pudiendo por aquella razón (y en ello  se  explica la prohibición del art. 3 Ley 890/04) acudir al sistema de cuartos.  Sin  embargo, debe advertirse que si bien la limitante legal acabada de reseñar  pareciera  absoluta —en el  sentido       que       la      entendieron      las      instancias—,  vale  decir,  que  en todo caso de  preacuerdo  el  mencionado  sistema  de  dosificación  está prohibido, ello no  resulta  así, porque frente a un preacuerdo donde el monto de la pena a imponer  no      haya     sido     pactado,     al     juez     fallador     —para      individualizar      la  sanción—  no  le  queda  alternativa distinta que acudir al sistema de cuartos.   

La  conclusión,  entonces, apunta a que la  prohibición  de  la  Ley  890-3 [inciso 5º del artículo 61 del Código Penal]  sólo  debe  entenderse aplicable cuando ha mediado un preacuerdo contentivo del  señalamiento  de la pena a imponer, y ni siquiera cuando sólo se ha pactado el  monto  de  la rebaja (como también puede ocurrir) pues en este último caso ese  quantum  de  reducción  acordado  únicamente operará respecto de una sanción  previamente individualizada.   

Esta  postura  ha sido constante en sede de  casación,  precisando  que  si  el  acuerdo  verificado entre la fiscalía y el  procesado  no  se  establece  frente  al monto punitivo, corresponde al operador  judicial  «dividir  el  ámbito  de punibilidad en cuartos», como lo indica el  artículo  61  del  Código  Penal,  Ley  599  de 2000, y seguir los parámetros  indicados  en  aquella  y  en  otras  disposiciones del mismo régimen (como los  artículos  59  y  60),  para  individualizar  la  sanción  a  imponer  a  cada  imputado24».   

          De  manera,  que  en  ningún  yerro  se  incurrió  al  tasar la pena de privación  del  derecho  de  conducir  vehículos  automotores    y   motocicletas   en   el   presente  caso.   

En tercer lugar, debe la Colegiatura aclarar  que  la  agravación  genérica  de las penas prevista por el artículo 14 de la  Ley  890  de 2004, es aplicable a los delitos contenidos en la parte especial de  la    Ley    599    de    2000    en   sus   modalidades   dolosa,   culposa   y  preterintencional25  y que la única salvedad en  su  aplicación se encuentra constituida por los tipos penales contenidos en los  artículos  230A  -ejercicio  arbitrario  de la custodia de hijo menor de edad-;  442  –falso  testimonio-;  444   –soborno-;   444A  -soborno  en la actuación penal-; 453 –fraude  procesal-;  454A  -Amenazas  a  testigos-; 454B –ocultamiento,     alteración     o  destrucción   de   elemento   material   probatorio-   y;   454C   –impedimento  o  perturbación  de  la  celebración  de  audiencias  públicas-  del  Código Penal, a los cuales se le  aplica  la  pena  indicada  en  la  Ley 890 de 2004, por su expresa disposición  –artículo 14-.  Como  puede  advertirse,  entre  estos  ilícitos  no se halla previsto el de lesiones  personales    culposas.   

Finalmente,  yerra  el  actor  al afirma que  «el  artículo  120  del código penal no es ningún  tipo  penal  es  tan  sólo  un artículo que   afecta  la  ejecución  de  una  conducta  punible dada su modalidad pero no  cumple  con  el  criterio  de  norma  penal  sustantiva», Pues  además  de  omitir  indicar  cuales  son  los  aludidos  criterios  y la razón  jurídica  por  la  que considera que no los cumple, arbitrariamente desconoció  que  la  conducta  punible  fue  ejecutoriada  al  momento  de  desarrollarse el  delito.   

Así las cosas, esta Corporación estima que  la   demanda   estudiada   no   cumple   las   exigencias   mínimas   legal   y  jurisprudencialmente  establecidas  para  su  estudio  de  fondo  y,  por tanto,  será   inadmitirá,  ordenándose  la  devolución del diligenciamiento al  Tribunal  de  origen,  de  conformidad con lo previsto en el artículo 184 de la  Ley  906 de 2004,  pues no se advierte la necesidad de superar sus defectos  de  forma  y  contenido para la realización de los fines de la casación, ni la  violación  de  garantías  fundamentales  que  la  Corte  esté  en el deber de  proteger de manera oficiosa.     

Insistencia.  

Contra esta decisión procede el mecanismo de  insistencia  por parte del casacionista, de conformidad con lo establecido en el  artículo   184  inciso  segundo  ejusdem,  en  la  oportunidad, forma y términos precisados por la Corte en  reiterada               jurisprudencia26   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

                     

RESUELVE  

Primero.-     Inadmitir  la  demanda de casación presentada por  el  defensor  de  RAFAEL  LIZCANO MENDOZA.   

Segundo.- Advertir  al  impugnante  que  contra  esta  decisión procede la  insistencia.   

          Tercero.-  En  firme  esta determinación,  devuélvanse las diligencias al Tribunal de origen.   

Notifíquese     y     cúmplase.   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 Cfr.  Folios 21 a 28 de la carpeta de segunda instancia.   

2 Cfr.  Folios 24 a 33 de la carpeta 1 del proceso.   

3 Cfr.  Folios 24 y 25 ibídem.   

4 Cfr.  Folio 37 de la carpeta 2.   

5 Cfr.  Folio 1 y ss. de la carpeta 1   

6 Cfr.  Folio 4 ibídem.   

7 Cfr.  Folio 17 ibídem.   

8 Cfr.  Folio 20 ibídem.   

9 Cfr.  Folios 24 a 33 ibídem.   

10 Cfr.  Folios 36 a 39 ibídem.   

11  Cfr. Folios 21 a 28 3.   

12  Cfr. Folio 41 de la carpeta de segunda instancia.   

13  Cfr.  Ley 906 de 2004, art. 184, inciso 2º y CSJ. AP. de 17 de octubre de 2012,  Rad.  33100;  de  28 de agosto de 2013; Rad. 41589 y de 18 de diciembre de 2012,  Rad. 37233, entre otros.   

14  Cfr. Ídem.   

15  Cfr.  Ibídem, SP.  de  16   de  julio  de  2001,  Rad.  15488  y  SP.  de  octubre  20  de  2005,  Rad.  24026.   

16  Cfr. CSJ. SP. de 23 de febrero de 2011, Rad. 35387.   

17  Cfr.  CD  correspondiente  a  la audiencia de allanamiento, primer audio, record  00:20.   

18  Cfr.   Ibídem,   record  01´:23´´.   

19  Cfr.   Ibídem,   record  1´:47´´.   

20  Cfr.   Ibídem,   record  2´:19´´.   

21  Cfr.   Ibídem,   record  6´:07´´.   

22  CSJ.  SP.  de  29 de julio de 2008, Rad. 29788, reiterado, entre otras en AP. de  13 de noviembre de 2013, Rad. 41683.   

23  «Radicado            T-24868».   

24  «Ver  auto  del  1º  de noviembre de 2007, radicado  28384.  En  el mismo sentido ver sentencia del 4 de mayo de 2006, radicado 24531  y    auto   del   7   de   febrero   de   2007,   radicado   26448».   

25  Cfr.  Ley  906  de  2004,  art. 21.- Modalidades de la  conducta  punible.  La  conducta es dolosa, culposa o  preterintencional.   La  culpa  y la preterintención sólo son punibles en  los casos expresamente señalados en la ley.   

26  Cfr.  CSJ.  SP.,  12  de  diciembre  de  2005,  Rad.  24322;  CSJ,  SP, de 28 de  septiembre  de  2011,  Rad.  33181;  CSJ.  SP.  de  octubre  17  de  2012,  Rad.  34946.     

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