AP2215-2014(43343)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

Magistrada Ponente  

AP2215-2014  

Radicación 43343  

(Aprobado Acta No. 119).  

Bogotá  D.C., abril treinta (30) de dos mil  catorce (2014)   

VISTOS  

Correspondería a la Corporación acometer el  estudio   sobre  el  cumplimiento  de  los  requisitos  de  lógica  y  adecuada  fundamentación   del   libelo  casacional  presentado  en  nombre  del  acusado  HERMÓGENES  MOLANO  GÓMEZ y  de  Jesús Hernando Hernández  y  Coflonorte  Ltda  en  calidad  de terceros civilmente responsables, contra la  sentencia  de  segunda  instancia proferida por el Tribunal Superior de Yopal el  10  de  junio  de  2013, confirmatoria en lo sustancial del fallo dictado por el  Juzgado  Tercero  Penal  del  Circuito  de  la misma ciudad el 6 de diciembre de  2012,  a través del cual condenó a HERMÓGENES MOLANO  GÓMEZ como autor penalmente responsable del delito de  homicidio    culposo    en    Uver    Arley    Uribe  Higuera,  de  no ser porque se observa en este caso la  presencia  del  fenómeno  prescriptivo  de  la  acción penal derivada de dicho  punible con posterioridad a la sentencia de segundo grado.   

HECHOS  

          Aproximadamente  a  las  9:35  de la mañana del 18 de septiembre de  2004,  en  el  cruce de la calle 24 con carrera 24 en la ciudad de Yopal, el bus  de   servicio   público   de   placas   XGC-558,   conducido  por  HERMÓGENES  MOLANO  GÓMEZ  atropelló al  menor    Uver    Arley   Uribe   Higuera,  quien  se  desplazaba  en  una  bicicleta  por  la misma vía del  automotor,   el   cual   falleció  cuando  se  le  prestaba  atención  médica  hospitalaria.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

La  Fiscalía  Seccional  de  Yopal declaró  abierta  la  instrucción,  en  cuyo  desarrollo vinculó mediante indagatoria a  HERMÓGENES             MOLANO.   

Clausurado  el ciclo instructivo, el mérito  del  sumario  fue calificado el 29 de mayo de 2008 con resolución de acusación  en  contra  del  procesado  como presunto autor del delito de homicidio culposo,  decisión  que  cobró ejecutoria el 30 de julio de la misma anualidad al quedar  en  firme  la  decisión  por  cuyo  medio  se  declaró  desierto el recurso de  apelación interpuesto por la defensa.   

La fase del juicio correspondió adelantarla  al  Juzgado Tercero Penal del Circuito de Yopal, despacho que una vez surtido el  rito  legal  profirió sentencia el 6 de diciembre de 2012, a través de la cual  condenó  a MOLANO GÓMEZ a la  pena  principal  de  veinticuatro  (24)  meses  de  prisión,  multa  por  valor  equivalente  a veinte (20) salarios mínimos legales mensuales y a la privación  del  derecho  a  conducir  vehículos  por  tres  (3)  años  y  al  pago  de la  correspondiente  indemnización de perjuicios para cada uno de los perjudicados,  en  forma  solidaria  con  los  terceros civilmente responsables (Cooperativa de  Transportadores  Flota  Norte Coflonorte, Jairo Antonio  Vargas,   Reinaldo   Alonso  González  Fajardo  y  Jesús  Hernando  Hernández  Rojas),  como autor penalmente responsable del punible  por el cual fue acusado.   

En  la  misma oportunidad le fue otorgado el  subrogado  de  la condena de ejecución condicional y se precisó que Colseguros  deberá  pagar  el  monto  que  Coflonorte  desembolse  a  título de perjuicios  materiales.   

Impugnado  el  fallo  únicamente  por  el  apoderado  de  la  Aseguradora  Colseguros,  el  Tribunal  Superior  de Yopal lo  confirmó  el  10  de  julio  de 2013, pero “declaró  probada  la  excepción  de prescripción de la acción derivada del contrato se  seguro  de  responsabilidad  propuesta  por  la compañía de seguros COLSEGUROS  S.A.”  y  por ello, revocó la condena de perjuicios  dispuesta en contra de dicha entidad.   

El  defensor  del  procesado  HERMÓGENES  MOLANO,  quien también funge  como      apoderado      de     Jesús     Hernando  Hernández  y  Coflonorte,  reconocidos  como terceros  civilmente   responsables,  interpuso  recurso  extraordinario  de  casación  y  allegó el libelo correspondiente.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          Como  ya se anunció en el exordio de esta decisión, procedería la  Sala  a pronunciarse en punto del cumplimiento o no de los requisitos de lógica  y  adecuada  fundamentación  del  libelo de casación presentado, especialmente  sobre  el  interés  del recurrente, toda vez que no impugnó el fallo de primer  grado,  de no ser porque se advierte que a esta fecha se encuentra extinguida la  facultad  punitiva del Estado en cuanto ha transcurrido el término previsto por  el  legislador para que prescriba la acción penal derivada del delito objeto de  acusación.   

En efecto, de conformidad con la preceptiva  del  artículo 83 de la Ley 599 de 2000, durante la etapa instructiva la acción  penal  prescribe  en  un  término igual al máximo de la pena establecida en la  ley,  pero  en  ningún  caso en un lapso inferior a cinco (5) años. Durante la  fase  de  juzgamiento  tal  término comienza a contarse de nuevo a partir de la  ejecutoria  de  la  resolución de acusación por un tiempo igual a la mitad del  establecido  para la etapa de instrucción, sin que pueda tampoco ser inferior a  cinco (5) años.   

          Como  quiera  que  en  este  asunto se trata del delito de homicidio  culposo,  procede  la  Sala  a analizar el fenómeno prescriptivo de la referida  acción penal.   

          La  conducta  investigada  fue cometida en vigencia de la Ley 599 de  2000,  que  prevé  en  su artículo 109 para el delito de homicidio culposo una  pena  de  dos  (2)  a  seis  (6) años de prisión y multa de veinte (20) a cien  (100) salarios mínimos mensuales legales vigentes.   

Si  como  ya  se  dijo,  de  acuerdo  con lo  establecido  en  el  artículo  83  de  la  Ley 599 de 2000, durante la fase del  juicio  el  término  de  prescripción  de  la acción tiene su inicio desde la  ejecutoria  de  la  resolución de acusación por un tiempo igual a la mitad del  establecido  para  la  fase  de instrucción, sin que pueda ser inferior a cinco  (5)  años,  no  hay duda que conforme a los preceptos citados, la acción penal  derivada  del  delito  contra la vida por el que se procede prescribe durante la  etapa  de  juzgamiento en cinco (5) años, contados a partir de la firmeza de la  acusación.   

Así las cosas, si la Fiscalía calificó el  sumario  el  29  de  mayo  de  2008  con resolución de acusación en contra del  procesado  como  presunto  autor  del delito de homicidio culposo, decisión que  cobró  ejecutoria  el  30  de julio de la misma anualidad al quedar en firme la  providencia  por  cuyo  medio  se  declaró  desierto  el  recurso de apelación  interpuesto  por  la  defensa,  a partir de tal fecha se debe contar el término  prescriptivo  de  cinco  (5)  años,  el cual se cumplió el pasado 30  de  julio  de  2013,  esto  es, tiempo  después  de  proferirse  el  fallo de segundo grado (10 de julio de 2013), pero  antes  de  que  el  asunto  arribara  al Despacho de la Magistrada Ponente (7 de  marzo  de  2014)  para  conocer del recurso extraordinario interpuesto contra la  decisión adoptada por el Tribunal.   

La  referida  circunstancia impone declarar  prescrita   la   acción   penal   derivada   del   citado   delito   contra  la  vida,  por  el  cual  se  acusó  al  procesado  y, ordenar en consecuencia, la  cesación      del      procedimiento     adelantado     contra     HERMÓGENES  MOLANO  GÓMEZ por tal conducta.   

Es  pertinente  destacar  que no procede la  casación  del  fallo  impugnado, pues dicha decisión  era  legítima para cuando se profirió, dado que aún  no  había  transcurrido  el  lapso prescriptivo de la  acción   penal   del  homicidio  culposo  y  por  ello,  aún    podía    el    Estado    ejercer   el   ius  puniendi.   

          Resta  señalar  que será del resorte del juez de primera instancia  proceder  a  la  cancelación  de los compromisos adquiridos por el procesado en  razón de este diligenciamiento.   

Como los        perjudicados         con        el  comportamiento        objeto        de        juzgamiento        fueron        reconocidos  como  parte  civil  dentro  de  esta  actuación,  ejerciendo en tal virtud la correspondiente acción indemnizatoria,  se  impone  igualmente  declarar  su  prescripción, como quiera que conforme al  artículo  98  del  estatuto  penal,  dicha  acción  prescribe  “en  tiempo  igual  al  de la prescripción de la respectiva acción  penal”.   

Es   de  anotar  que  la  declaratoria  de  prescripción  no cobija a los terceros civilmente responsables, pues de acuerdo  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  98  del  Código  Penal, la acción civil  proveniente  de  la  conducta  punible,  cuando  se  ejercita dentro del proceso  penal,  prescribe,  en  relación  con  los penalmente  responsables,  en  tiempo igual al de la prescripción  de  la respectiva acción penal. Con arreglo a la misma normativa, en los demás  casos  se aplican las normas pertinentes de la legislación civil (Cfr. CSJ. AP.  12 ago. 2008. Rad. 29906).   

Otras determinaciones  

1.             Considera  la  Colegiatura  que  si  el  defensor  impugnó  el  fallo de segundo grado sin haber previamente interpuesto  recurso  de  apelación  contra  la  sentencia  del  ad  quem,  trámite con ocasión del cual se configuró el  fenómeno  extintivo de la acción penal para conseguir la prescripción, impera  constatar  si  eventualmente incurrió en una falta disciplinaria y por ello, se  ordena  compulsar  copias  de  los  fallos  de  instancia,  así  como  de  esta  providencia, para que se proceda de conformidad.   

2.            Como se observa que entre la fecha en que  cobró  ejecutoria  la  acusación  (30 de julio de 2008) y  el día en que  fue  proferido  el fallo de primer grado (6 de diciembre de 2012) transcurrieron  más  de  cuatro  años,  se  dispone  compulsar  copias  ante  las  autoridades  disciplinarias  correspondientes,  con  el  propósito  de  que se investigue la  eventual    dilación    injustificada    del    trámite    y    sus   posibles  responsables.   

Una precisión final  

          La  Sala  considera  oportuno  precisar,  que en casos como el de la  especie,  en  el  cual  el  defensor  sin  interés  para  recurrir en casación  –  en  cuanto  no  había  impugnado  el  fallo  de  primer grado –  consigue  con  la  interposición  del  recurso  extraordinario el  cumplimiento  del  tiempo de prescripción de la acción penal y la consiguiente  cesación  del  procedimiento  adelantado  contra  su  asistido,  se  impone dar  aplicación  a  preceptos  de  la  normativa  adjetiva,  con  innegables efectos  sustanciales  en  punto  de  proteger  los derechos de otros sujetos procesales,  conjurar  el abuso del derecho y garantizar una recta y cumplida administración  de justicia.   

En efecto, el artículo 145 de la Ley 600 de  2000   dispone:   “Son   deberes   de  los  sujetos  procesales”: 1) “Proceder  con  lealtad  y  buena fe en  todos    sus    actos”    y   2)   “Obrar     sin    temeridad  en  sus  pretensiones  o defensa o en el ejercicio de sus derechos  procesales”  (subrayas fuera de texto); a su vez, el  artículo  146  del  mismo  ordenamiento precisa: “Se  considera   que   ha   existido   temeridad  o  mala  fe,    en    los    siguientes    casos”:   1)   “Cuando  sea  manifiesta  la  carencia de fundamento legal  en  la  denuncia, recurso, incidente o cualquier otra petición formulada dentro  de     la    actuación”,    3)    “Cuando  se  utilice  cualquier actuación procesal para fines   claramente  ilegales,  dolosos  o  fraudulentos” (subrayas fuera de texto).   

A su vez, el artículo 142 de la normatividad  en  cita establece que “Son deberes de los servidores  judiciales”:  2)  “Evitar  la  lentitud  procesal,  sancionando  y  rechazando de  plano  las  maniobras  dilatorias  o  manifiestamente  inconducentes,  así  como  todos  aquellos  actos  contrarios  a  los deberes de  lealtad,  probidad,  veracidad,  honradez y buena fe”  (subrayas fuera de texto).   

A  partir  de  la  preceptiva  de las normas  referidas   puede   colegirse   sin  dificultad,  que  cuando  los  funcionarios  judiciales  adviertan  la indebida interposición de recursos o la presentación  de  solicitudes  inconducentes,  con  el  ostensible  propósito  de  dilatar el  trámite  con  objetivos contrarios al derecho, entre ellos, como ocurre en este  caso,  para  conseguir  el  vencimiento  del término prescriptivo de la acción  penal,   tienen   el   imperativo   de   rechazar  de  plano   tales   procederes   mediante  decisiones  no  susceptibles de recursos.   

En tal sentido, el artículo 169 del estatuto  procesal  penal  señala  que son autos de sustanciación aquellos en los cuales  se  dispone  un  trámite  de  los  establecidos  en  la ley para dar curso a la  actuación,  “o  evitan el  entorpecimiento     de     la     misma” (subrayas fuera de texto).   

          En  suma,  dentro  de la función propedéutica que corresponde a la  Corte,   se  hace  un  llamado  a  los  funcionarios  judiciales  para  que  con  ponderación  y  sin  arbitrariedad,  utilizando  desde  luego  las herramientas  dispuestas  por  el  legislador,  entre  otras,  las normas citadas, rechacen de  plano  aquellos  recursos  o  solicitudes  cuya  temeridad  resulte  palmaria  y  evidentemente  proclive  a  abusar  del derecho, a fin de evitar la dilación de  los  procesos  con  fines  contrarios  al  orden  justo  proclamado por la Carta  Política.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

         1.                      ABSTENERSE  de emitir  pronunciamiento  alguno  sobre  la  admisibilidad  de  la  demanda  de casación  presentada   en   nombre  del  acusado  HERMÓGENES    MOLANO   GÓMEZ   y   de  Jesús  Hernando Hernández  y  Coflonorte  Ltda  en  calidad de terceros civilmente responsables,   de   conformidad  con  las  razones  consignadas en la anterior motivación.   

2.                  DECLARAR        prescritas  las  acciones  penal  y  civil  derivadas  del delito de  homicidio   culposo   por   el   cual   se   acusó  al  procesado  HERMÓGENES  MOLANO  GÓMEZ,  y ordenar en  consecuencia  la  cesación  de procedimiento contra el mencionado ciudadano por  los citados punibles.   

3.          PRECISAR  que  la   declaratoria   de   prescripción  no  cobija  a  los  terceros   civilmente   responsables, de acuerdo con lo expresado en esta providencia.   

         

4.             SEÑALAR  que  corresponde  al  juez  de  primera  instancia  proceder a la cancelación de los  compromisos    adquiridos    por    el    incriminado    en   razón   de   este  diligenciamiento.   

5.             COMPULSAR,  a  través  de  la Secretaría de la Sala, las copias dispuestas en la parte motiva  de esta decisión.   

         Contra este proveído procede recurso de reposición   

Notifíquese y cúmplase.  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

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