AP2174-2015(41310)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

Magistrada ponente  

AP  – 2174 – 2015   

Radicación 41310  

(Aprobado Acta No. 148)  

Bogotá  D.C., abril veintinueve (29) de dos  mil quince (2015).   

VISTOS:  

          Resuelve  la  Sala si admite o no la demanda de casación presentada  por el defensor del procesado JAVIER RAMÍREZ CORTÉS.   

ANTECEDENTES:  

          1.  Hacia  las  2:30 de la tarde del 30 de  agosto  de  2010,  en una vivienda ubicada en el corregimiento de Piagua, vereda  Puerto   Rico,  municipio  de  El  Tambo  (Cauca),  miembros  de  la  SIJIN  que  verificaban  una  información  relativa  a  que  en  ese  lugar se expendían y  almacenaban   sustancias  estupefacientes,  sorprendieron  a  4  hombres  en  la  enramada  del  inmueble,  en  poder  de 24.624 gramos de cocaína, los cuales se  encontraban  distribuidos  en  13  paquetes.  Uno  de  ellos  escapó. Los otros  —JAMES  MILVIO  ACOSTA,  CARLOS     ARTURO     APRÁEZ     y    JAVIER    RAMÍREZ    CORTÉS— fueron capturados.   

          2.  El  31  de agosto de 2010 la Fiscalía  les  imputó ante el Juzgado Promiscuo Municipal de El Tambo (Cauca) la conducta  de  tráfico,  fabricación  o porte de estupefacientes prevista en el artículo  376-1  del  Código  Penal,  agravada  por  ser  mayor  a  5  kilos la sustancia  incautada  (Art.  384-3  ibídem).  En  esa audiencia el procesado CARLOS ARTURO  APRÁEZ  se  allanó  a  cargos. Vía preacuerdo suscrito el 22 de septiembre de  2010, JAMES MILVIO ACOSTA también se sometió a la justicia.   

          3.  La  formulación  de acusación contra  JAVIER  RAMÍREZ  CORTÉS tuvo ocurrencia el 20 de diciembre de 2010. Y tras las  audiencias  preparatoria  y  de  juzgamiento,  el Juzgado 2º Penal del Circuito  Especializado  de  Popayán  lo absolvió mediante sentencia del 11 de noviembre  de 2011.   

          4.  La Fiscalía apeló ese pronunciamiento  y  el Tribunal Superior de Popayán, por intermedio de la sentencia recurrida en  casación,  expedida  el 5 de marzo de 2013, lo revocó y, en su lugar, condenó  al  procesado  como  coautor  del  almacenamiento  de  la  cocaína —en      consonancia     con     la  acusación—,  a 256 meses  de   prisión,  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo término y multa de 2.666.66 salarios mínimos legales  mensuales  vigentes.  No se le concedió la condena de ejecución condicional ni  la prisión domiciliaria.   

LA DEMANDA:  

Cargo  único.  Violación directa de la ley  sustancial.   

          Advirtió  el recurrente que la Fiscalía consideró que la conducta  realizada  por  el  enjuiciado  fue la de “almacenar  estupefacientes”  y  el  Tribunal estuvo de acuerdo.   

          Ahora   bien,   si  al  establecer  la  acción  de  “almacenar”   en   el   tipo  penal  de  tráfico,    fabricación    o   porte   de   estupefacientes,   el   legislador  “debió”  entender  que  con  esa  expresión sancionada era la de “conservar  o    preservar”    las    drogas   “en  un  lugar”, se pregunta el censor no  hubiera     sido    “más    técnico”  en  el  presente caso —teniendo  en  cuenta  que los miembros de la Policía señalaron que  la   cocaína   “se   encontraba  en  unas  bolsas  plásticas”   junto  a  los  capturados—,   adecuar   el   comportamiento  de  RAMÍREZ   CORTÉS   “a   la   acción  de  llevar  consigo?”.  O  a  las  acciones  de  “vender  u  ofrecer”, en concordancia con  la  afirmación  de  JAMES  MILVIO  ACOSTA  consistente  en  que él llevó a un  comprador  hasta  el  lugar  para la negociación del alcaloide, de propiedad de  CARLOS ARTURO APRÁEZ.   

          Nadie  almacena estupefacientes, agregó el abogado, “en   un   inmueble   del   cual   no   ostente   cuando   menos  la  posesión”.   Y  enseguida  formuló  el  siguiente  interrogante:  “Acaso la Fiscalía desvirtuó, fuera  de  toda  duda  razonable,  que  la  droga  ilícita  no estaba almacenada en el  inmueble  sino  que  los  procesados  apenas  habían  llegado  con el alcaloide  cargado?”.   

          Le  pidió  a  la  Sala,  por  último,  declarar  que  el  Tribunal  incurrió   en  la  sentencia  “en  una  violación  directa de la ley”.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

          1.  En  el  capítulo  IX de la Ley 906 de  2004  dedicado  a  regular  el recurso extraordinario de casación, en el inciso  2º  del artículo 184, se contemplaron cuatro posibilidades para no seleccionar  o  admitir  una  demanda de casación: carencia de interés, no señalamiento de  la  causal,  falta de sustentación debida de los cargos y cuando de su contexto  se  advierta  fundadamente  que no se precisa del fallo de la Corte para cumplir  alguna de las finalidades del recurso.   

2.  En el presente  caso,   no   está   claro   que   el  casacionista  cuente  con  interés  para  recurrir.   Limitó  su  reclamo  a cuestionar que se hubiera imputado a su  representado  la  conducta  de  tráfico  de  estupefacientes en la modalidad de  “almacenar”  pues  a su  juicio   hubiera  sido  “más  técnico”  atribuir  la  acción  de  “llevar  consigo”   la  cocaína  o  la  de  “vender  u  ofrecer”,  según  se podía  deducir  esto último de lo dicho bajo juramento por uno de los implicados en el  crimen.   

Sólo  especula  el  abogado.  Y lo hace sin  observar  estrictamente los hechos que se declararon comprobados en la sentencia  y  su  fundamentación  probatoria,  tal  y  como  se  lo  exigía  la causal de  casación  al  amparo  de  la cual presentó la censura. Habría prescindido, en  caso  contrario,  de  mencionar  la  posibilidad  de  venta u ofrecimiento de la  sustancia  estupefaciente  a  un  desconocido,  en cuanto dicha hipótesis no se  acogió en el fallo.   

Claramente, eso es evidente, no acreditó el  profesional  que  alguna  de  las  opciones  de imputación de la conducta a las  cuales  se  refirió  fuese la correcta y desacertada, por tanto, la elegida por  la  segunda  instancia.  Omitió,  adicionalmente, demostrar el perjuicio que en  concreto  se habría causado al procesado por atribuirle que almacenaba cocaína  y  no que la llevaba consigo o que la vendía o la ofrecía. En esa medida no se  entiende  el alcance de su pretensión. Que la Sala declare que se violó la ley  porque  no  era  una  acción  sino  otra,  sin  más,  descubre  como solución  apropiada  en  el presente caso carencia de interés para recurrir del defensor.  Si  en  cualquiera  de  los  eventos  señalados la pena sería la misma y si el  profesional  no  acusó  la  transgresión  del  debido proceso con ocasión del  error  en  la  imputación que “sospecha”      existió      —lo    cual    supondría    un    cargo    adicional   que   no   se  presentó—     la  intrascendencia del debate planteado es categórica.   

Es  indudable, por tanto, que no hay lugar a  la admisión de la demanda.   

          3.  Cabe  indicar  que  contra la presente  decisión  procede el mecanismo de insistencia de conformidad con lo establecido  en  el  artículo  184 de la Ley 906 de 2004 y con las reglas que ha definido la  Sala de manera pacífica en pronunciamientos anteriores.   

Dispondrá  la  Sala que una vez surtido ese  trámite,  vuelva el asunto al despacho de la Magistrada Ponente para establecer  de  oficio  si  al procesado se le vulneró el principio de legalidad al fijarse  la  pena  accesoria de inhabilitación de derechos y funciones públicas en más  de 20 años.   

         

          En  virtud  de  lo  expuesto, la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

1.      INADMITIR    la  demanda  de  casación  presentada por el defensor del procesado  JAVIER RAMÍREZ CORTÉS.   

         2.  Contra  esta determinación procede el  mecanismo  de  insistencia,  en  los  términos  definidos pacíficamente por la  jurisprudencia de la Sala.   

          3.  Una  vez surtido el trámite anterior,  vuelva  el asunto al despacho de la Magistrada Ponente para el pronunciamiento a  que se aludió en las consideraciones.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE.  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

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