AP1775-2016(46530)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado Ponente  

AP1775-2016  

Radicación N° 46530  

(Aprobado Acta Nº 93)  

Bogotá, D. C., treinta (30) de marzo de dos  mil dieciséis (2016).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

Decide  la  Sala si es procedente admitir la  demanda    de   casación   presentada   por   el   defensor   de   Einer  Gonzalo  Román  Pinilla, contra la  sentencia  proferida  el 26 de mayo de 2015 por el Tribunal Superior de Bogotá,  que  confirmó,  con  modificaciones,  el  fallo  dictado por el Juzgado Décimo  Penal  del  Circuito  de  esta  ciudad y condenó al procesado como autor de los  delitos  de  fraude  procesal y falsedad material en documento público agravada  por el uso.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  El  Tribunal  resumió  así  el aspecto  fáctico:   

Los  hechos se circunscriben a que el cinco  (5)  de  diciembre  de  dos  mil ocho (2008), Einer Gonzalo Román Pinilla en su  condición  de  asistente de fiscal II, solicitó al Coordinador de la Unidad de  salud  y  seguridad  pública permiso para ausentarse de su lugar de trabajo con  el  fin  de desplazarse al Quindío, pues debía atender una diligencia judicial  ante  la  Sala  Disciplinaria  del  Consejo  Seccional de la Judicatura de dicho  departamento  el  nueve  (9)  del  mismo  mes y año, para lo que diligenció el  formato  respectivo  y  anexó  el  oficio  número 3089 del veinticinco (25) de  noviembre   de   dos   mil   ocho   (2008),   presuntamente   expedido  por  esa  Corporación.   

En  la  misma  fecha, el fiscal Coordinador  expidió  la  resolución  número  106,  mediante la cual, concedió el permiso  requerido  para  el nueve (9) del mismo mes y año, que junto con los documentos  presentados   por   el   solicitante  fue  enviada  a  la  Dirección  Seccional  Administrativa  y  Financiera  para  que se adjuntara a la hoja de vida de Einer  Gonzalo Román Pinilla.   

El  nueve  (9) de diciembre de dos mil ocho  (2008),   cuando   este  último  disfrutaba  del  permiso,  el  aludido  Fiscal  Coordinador  pretendió  verificar  la  diligencia  en mención y evidenció que  Román  Pinilla  nunca  fue citado a dicha Corporación y el oficio número 3089  del  veinticinco  (25)  de noviembre de dos mil ocho (2008), presentado por este  último,             era            falso1.   

2.  El  18 de junio de 2009, ante el Juzgado  Treinta  y  Cinco  Penal  Municipal  de  Bogotá,  con  función  de  control de  garantías,  se  realizó  audiencia  preliminar  de formulación de imputación  contra   Einer   Gonzalo  Román  Pinilla, por los delitos  de  fraude  procesal  y falsedad material en documento público, agravada por el  uso,  e  imposición  de  medida de aseguramiento de detención preventiva en su  lugar             de            domicilio2, decisión que, al ser apelada  por  la  defensa,  fue revocada por el Juzgado Veinte Penal del Circuito de esta  ciudad,  y  en su lugar resolvió no imponer medida de aseguramiento3.   

2. Radicado el escrito de acusación el 19 de  junio          de          ese          año4, la respectiva formulación se  llevó  a  cabo el 29 de julio siguiente, bajo la dirección del Juzgado Décimo  Penal  del  Circuito  de  conocimiento de la capital5.   

3.     Agotadas     las     audiencias  preparatoria6      y      de      juicio     oral7,  en  sentencia del 8 de abril  de  2015,  el juez de conocimiento condenó al procesado como coautor del delito  de  falsedad  material  en  documento  público agravado por el uso, en concurso  heterogéneo con el de fraude procesal.   

Le impuso, ciento setenta y ocho (178) meses  de  prisión,  multa  de  doscientos  (200)  salarios mínimos legales mensuales  vigentes  e  inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas  por  tiempo  igual  a  la  sanción  principal,  sin  derecho  a  la suspensión  condicional    de    la    ejecución   de   la   pena,   ni   a   la   prisión  domiciliaria8.   

4.  En providencia del 26 de mayo siguiente,  el   Tribunal  Superior  de  Bogotá,  al  resolver  el  recurso  de  apelación  presentado   por   la   defensa,   confirmó   la   decisión  del  A  quo, pero la modificó en el sentido de  fijar  las penas de prisión e inhabilitación, en noventa y cuatro (94) meses y  quince     (15)    días    y    concederle    al    procesado    la    prisión  domiciliaria9.   

LA DEMANDA  

En  orden  a  sustentar  la  finalidad  del  recurso,  manifiesta  el  censor  que de acuerdo con lo ordenado en el artículo  180  del  Código  de  Procedimiento Penal, pretende que la Corte, en aras de la  efectividad  del  derecho material, se pronuncie sobre aquellos casos en que los  preceptos  no  tienen  claridad,  «como ocurre con el  artículo   290   del   C.P.   que  nos  habla  de  COPARTÍCIPE»  y  se  condena a su defendido como coautor, pero aplica el agravante  por  el  uso, «contenido en  la  norma  del  artículo  290  del  CP.,  siendo que dicho agravante SOLO está  reservado  para  los  COPARTÍCIPES  y no para los autores o COAUTORES, tal como  ocurrió en este caso».   

A  continuación,  sintetiza  los hechos, la  actuación procesal y los fallos de primera y segunda instancia.   

Luego,  formula  un  cargo,  por  violación  directa  de  la  ley  sustancial, por aplicación indebida del artículo 290 del  Código  Penal,  toda vez que los falladores dieron por sentado que Román  Pinilla usó un documento público,  sin   atender   que  la  agravante  dispuesta  en  esa  preceptiva  «solo  está reservada a los COPARTÍCIPES que USAREN el documento  público falso».   

Luego,  se  refiere  al  contenido  de  lo  dispuesto  en  los  cánones  28,  29 y 30 de la misma codificación, en orden a  ilustrar  que  las  figuras  de autor y partícipe no se pueden confundir porque  involucran conceptos diferentes.   

Así  mismo,  extrae apartes de la sentencia  del  Tribunal  donde,  asegura,  se cometió el yerro y concluye que la indebida  aplicación  causó  un  perjuicio  a su prohijado, puesto que se le aumentó la  pena  en  forma  desproporcionada,  situación  que  debe ser corregida por esta  Corporación.   

Solicita  casar la sentencia recurrida y, en  su lugar, dictar el fallo correspondiente.   

CONSIDERACIONES  

1.   En  el  contexto  de  la  regulación  consagrada  en  la  Ley  906  de  2004, la admisión de una demanda de casación  está  sometida al cumplimiento de determinados requisitos formales orientados a  demostrar  el  acaecimiento  de  ostensibles  errores judiciales que ameriten la  intervención  de  la Corte, porque no se trata de un espacio procesal semejante  al   de   las   instancias,   que   permita   prolongar  un  debate  ampliamente  superado.   

Con  ese  propósito,  se  debe comprobar la  necesidad  de  cumplir alguna de las finalidades consagradas en el artículo 180  de         la         citada        normativa10,   con  observancia  de  los  presupuestos  de  lógica  y  de  argumentación  inherentes  a cada causal y el  respeto a las reglas que rigen la impugnación extraordinaria.   

De  manera  que,  si  el  censor  carece  de  interés      jurídico      para      recurrir11   

,  o no se señala el motivo en que apoya la  pretensión,  o  deja de fundamentar los cargos de manera clara y precisa, surge  incuestionable  la  inadmisión  del  libelo,  salvo  que  la  Sala  advierta la  necesidad  de  un pronunciamiento de fondo para alcanzar alguno de los objetivos  de  la impugnación, caso en el cual, superará los defectos, tal como lo ordena  el  artículo  184  ejusdem.   

2. A la luz de las anteriores precisiones, la  demanda  que  se  examina  será  inadmitida porque se avizora sin dificultad la  absoluta   ausencia   de  los  requisitos  esenciales  para  la  viabilidad  del  recurso.   

3. Lo primero que se debe señalar, es que el  fundamento  de  la  censura,  no  fue  planteado  en  el  recurso de apelación,  situación  que,  en  principio, comporta falta de interés para recurrir, en la  medida  que no surgiría identidad temática entre los motivos expuestos en cada  escenario.   

No obstante, el desafuero es apenas aparente,  porque  la  pretensión  de  obtener la exclusión del artículo 290 del Código  Penal,  sí  fue  postulado  en  la  alzada,  pero  con  otros argumentos que la  Colegiatura  tuvo  oportunidad  de  examinar y que determinaron la modificación  del  quantum  punitivo  impuesto  al  procesado  en primera instancia, según se  detallará más adelante.   

4.  De  otra  parte,  cuando  se  invoca  la  violación  directa de la ley  –causal   primera-   es  necesario  que la proposición y desarrollo se ajuste a determinados parámetros  lógicos  orientados  a  establecer, con nitidez, un error en la aplicación del  derecho.  Por  tanto,  el  reparo  se  debe  construir en el plano jurídico, al  margen  de  cualquier  debate  sobre  los  hechos declarados en el fallo y de la  estimación  otorgada  al  conjunto  probatorio  que  sirvió  de  sustento a la  decisión,  bien  sea  para  evidenciar  que  el  juzgador incurrió en falta de  aplicación,  aplicación  indebida  o  interpretación  errónea de un precepto  sustancial.   

4.1. Tales derroteros no fueron atendidos por  el  demandante,  quien  acusa  la  aplicación  indebida  del  artículo 290 del  Código  Penal,  bajo el entendido que la agravante allí dispuesta «solo  está reservada a los COPARTÍCIPES que USAREN el documento  público  falso»  y  no para los autores o coautores,  pues    de    conformidad    con    los    cánones   29   y   30   ejusdem,  las  figuras  del  autor  y del  partícipe responden a conceptos diferentes.   

Apreciación subjetiva que nada exterioriza,  porque  desconoce  que cualquier desatino de selección normativa, por parte del  juzgador,  comporta  la  carga  de  evidenciar  que  las disposiciones objeto de  cuestionamiento    no    se   ajustan   al   supuesto   fáctico   procesalmente  reconocido.   

No  se  trata  de  hacer  valer  un criterio  jurídico  distinto,  sino  de  demostrar  la violación en la cual incurrió el  fallador,  con  capacidad  para  derruir la declaración de justicia y demostrar  que,  sin la presencia del yerro, otra hubiese sido la decisión, efecto para el  cual,  es  imperioso  abordar  la  situación  fáctica sobre la cual recayó el  desacierto.   

4.2. Adicionalmente, esta Corporación tiene  suficientemente       decantado      que      el      término      copartícipe,  consagrado  en  el  citado  precepto  290,  incluye a todo aquél que, de alguna manera, haya intervenido en  el  delito  contra  la  fe  pública  (CSJ SP, 16 feb.  2005,    Rad.    15212):   

Se precisa, entonces, que de acuerdo con el  artículo  30  del  Código  Penal       de       2000,       ‘partícipes’  son  el  determinador,  el  cómplice  y el interviniente. Sin  embargo,    el    artículo   290   ibídem     alude     a    ‘copartícipes’,      es     decir,     a     la  institución  genérica de  la  co-participación  criminal,  que  no  excluye al  autor,  a  quien,  por  consiguiente,  se  le  podrá  imputar  la circunstancia de  agravación   referida   al   uso   del   documento  público     que     ha    falsificado.   

En ese orden, huelga reiterar, como en otras  oportunidades,  que el fenómeno de la coparticipación criminal, entendida como  la  realización  conjunta  del  hecho  punible,  comprende  la intervención de  diversas  personas, ya como autores, coautores, cómplices o determinadores (CJS  AP, 30 mar 2014, rad. 43357).   

Lo  anterior  pone  de  presente la falta de  razón  del  libelista  y,  de  paso,  deja  claro  que  el asunto no amerita el  pronunciamiento  que reclama, para identificar los casos que cobija la precitada  circunstancia de agravación punitiva.   

4.3 De otra parte, sin demostrar el yerro que  le  enrostra  al Tribunal, asegura que la indebida aplicación del artículo 290  del  Código  Penal causó un perjuicio a su defendido, porque se le aumentó la  pena   en   forma   desproporcionada,   lo   cual   no   es   cierto12.   

Según se constata, la Colegiatura advirtió  un  desacierto  por  parte  de  la  juzgadora  de  primer  nivel,  que condujo a  modificar  la  sanción, situación que tradujo un beneficio al procesado porque  se  le  impuso  una  pena  menor  y  le concedió la prisión domiciliaria. Así  discurrió:   

         Con  este  panorama,  encuentra  la Sala que el a quo desacertó al  tener  en  cuenta para aumentar el mínimo de la pena elementos del tipo penal y  la  afectación  a bienes jurídicamente, tal como lo ha señalado la Sala Penal  de la Corte Suprema de Justicia (…).   

No  obstante,  la  juzgadora  motivó  la  gravedad  de  la  conducta  y  el  dolo  en  cuanto  el  procesado  pese a tener  conocimiento  de  la  ilicitud  de  su  actuar,  ideó  el  plan y falsificó un  documento,  que  a  su  vez,  utilizó  para  timar y obtener autorización para  ausentarse  de  su cargo, aspectos ciertamente contemplados en el inciso tercero  del artículo 61 del Código Penal.   

Por  manera  que  procedía  el aumento del  mínimo,  en  razón  de  tales circunstancias, pero surge necesario excluir del  análisis  aquellas relacionadas con elementos del tipo penal y la afectación a  bienes  jurídicos,  por lo que la Sala considera ponderado y razonable aumentar  seis  (6)  meses  al mínimo, para un total de ochenta y dos (82) meses y quince  (15) (sic) de prisión.   

Ahora,  aunque  el aumento de setenta y dos  (72)  meses realizado por el a quo, en razón del delito concursal no superó el  quantum  exigido por el artículo 31 del Código Penal, pues no resultó mayor a  la  sanción  impuesta por la conducta punible base, razón asiste al recurrente  al  afirmar  que  es  excesivo,  máxime que ningún análisis efectuó el a quo  para incrementar la pena de forma ostensible.   

En  ese  orden,  con  fundamento  en  los  criterios  de razonabilidad y proporcionalidad contenidos en el artículo 31 del  Código  Penal, a la sanción de ochenta y dos (82) meses y quince (15) días de  prisión  que se fijó para el delito de falsedad en documento público agravada  por  el uso, se incrementarán doce (12) meses, por el concurso heterogéneo con  la  conducta  punible  de  fraude  procesal, por lo que la sanción definitiva a  imponer  será  de  noventa y cuatro (94) meses y quince (15) días de prisión,  en  lo  que  se modificará la sanción privativa de la libertad al igual que la  inhabilitación  para el ejercicio de derechos y funciones públicas13.   

4.4.  En  atención  a  que  el casacionista  acudió  a  esta  sede  para  presentar  un  punto  de  vista  distinto  al  del  sentenciador,  se impone la inadmisión del libelo, pues en virtud del principio  de  limitación,  la  Corte  no  está  facultada  para corregir, complementar o  modificar los fundamentos argumentativos plasmados en la demanda.   

Y, como no se encuentran causales ostensibles  de   nulidad   ni  flagrantes  violaciones  de  derechos  fundamentales,  no  es  procedente    admitir    la   demanda   para   un   pronunciamiento   de   mayor  fondo.   

Contra esta decisión procede el mecanismo de  insistencia,  de  conformidad  con  lo establecido en el artículo 184 de la Ley  906  de  2004,  cuyas  reglas,  en  ausencia  de  disposición  legal,  han sido  definidas  por la Corte desde el año 2005, en CSJ AP, 12 dic.2005, rad. 24322 y  precisadas          en          AP-3481-201414.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

INADMITIR la demanda  formulada   a   nombre   de   Einer   Gonzalo  Román  Pinilla.   

Contra  esta decisión procede el mecanismo  de  insistencia, de conformidad con el artículo 184, inciso 2º, del Código de  Procedimiento Penal.   

Notifíquese y cúmplase  

GUSTAVO ENRIQUE  MALO FERNÁNDEZ   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Folios 61 y 62 Cuaderno del Tribunal.   

2  Folios 88 y 89 de la carpeta No 1.   

3 Folio  155 Ib.   

4  Folios 130 a 133 Ib.   

5  Folios 149 a 151 Ib.   

6  Folios 248 a 255 Ib.   

7 Folio  280 Ib.   

8  Folios 94 y 95 Carpeta No 2 y 17 a 41 Cuaderno del Tribunal.   

9  Folios 61 a 80 Ib.   

10 La  efectividad   del  derecho  material,  el  respeto  de  las  garantías  de  los  intervinientes,  la  reparación  de  los  agravios  inferidos  a  estos,  y  la  unificación de la jurisprudencia.   

11  Para   acudir   al  recurso,  es  necesario  que  el  interesado  haya  apelado  la  decisión  de  primera  instancia  y  que  exista  identidad  temática  entre los motivos allí expuestos y los que se postulan en  esta   sede,   a   menos   que,   (i)   la   sentencia   de   segunda  instancia  modifique  la  situación  jurídica  haciéndola más gravosa, (ii) se    trate    de    providencias   consultables   o   (iii)  cuando  la  casación verse sobre  nulidades.   

12 La  Sala  advierte  que,  en  punto del concurso, los sentenciadores desacertaron al  considerar  como  delito  más  grave  el  de  la falsedad material en documento  público  agravada por el uso, cuando en realidad lo es el fraude procesal, cuya  sanción  mínima  es  superior.  Sin embargo, no es posible entrar a corregirlo  por  virtud  de  la no reformatio in pejus.   

13  Folios 76 y 77 Cuaderno del Tribunal.   

14  Radicado 42597.     

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