AP1663-2014(41020)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

JOSÉ LUÍS BARCELÓ CAMACHO  

Magistrado Ponente  

AP1663-2014  

Radicación N° 41020  

Aprobado acta Nº 093  

Bogotá,    D.C.,    dos    (02) de abril de dos mil catorce (2014).   

La  Sala se pronuncia sobre los presupuestos  de  lógica y debida argumentación de la demanda de casación presentada por la  defensora     de     MARÍA     BERNARDA    CARDOZO  SIERRA.   

H E C H O S  

Fueron   expuestos   por  el  a     quo     en     los    siguientes  términos:   

“Narran  las  foliaturas  en  su  informe  policial que el día 5 de noviembre de 2006, siendo  aproximadamente  las  00:45  horas  en  la  urbanización Anita calle principal,  lugar  en el cual se realizaba una integración de los habitantes del sector, se  inició  una  discusión  en  la  residencia de la señora Meysis Diandra Torres  Berdugo  con  las  señoras  MARÍA  BERNARDA CARDOZO  SIERRA  e Indira Ester Cardozo Sierra, al parecer por  motivos  pasionales,  en  la cual se vislumbra con base en la prueba testimonial  allegada  al  proceso  que la señora Indira, inició la discusión con la aquí  occisa  por  estar  hablando  con  su  hermano  en su cuarto, motivo por el cual  comenzó  a  recriminarle con palabras soeces, situación por la cual la señora  Indira  reacciona  de  manera  agresiva  iniciándose un intercambio de golpes y  posteriormente  Meysis  Diandra arremete a Indira con un tenedor a la altura del  muslo izquierdo e Indira a su vez con un cuchillo en el brazo.   

Instantes después al ver el sangrado en su  brazo  la  aquí  occisa  sale  de  la residencia con el fin de trasladarse a un  centro  asistencial  para  curarse  sus  heridas,  encontrándose en la parte de  afuera   de  la  residencia  con  la  señora  MARÍA  BERNARDA  CARDOZO  SIERRA,  con quien inició otra discusión, momento en el cual  la  aquí  acriminada le propinó con arma corto punzante una herida a la altura  de  la  espalda costado izquierdo debajo de  la axila, trauma que le causó  la muerte cuando era trasladada a un centro asistencial”.   

A N T E C E D E N T E S  

1. Culminada la investigación la Fiscalía  Treinta  y  Cuatro  Seccional  de  Cartagena (Bolívar) calificó el mérito del  sumario,  el  5  de  febrero de 2007, con resolución de acusación en contra de  MARÍA   BERNARDA   CARDOZO   SIERRA   como  presunta  autora responsable del delito de homicidio agravado  (artículos   103   y   104,   numeral   7°,   del  Código  Penal)1,  decisión  apelada  y  modificada,  el  25  de  abril de ese año, por la Fiscalía Segunda  Delegada  ante  el Tribunal Superior de Cartagena que excluyó la imputación de  la          circunstancia         agravante.2   

2.  Asignadas  las  diligencias  al  Juzgado  Cuarto  Penal del Circuito de Cartagena y celebradas las audiencias preparatoria  y  pública,  el  Juzgado  Tercero  Adjunto  de  la  misma  especialidad  dictó  sentencia  condenatoria,  el  16  de  mayo  de  2011,  imponiendo a CARDOZO   SIERRA  la  pena  principal  de  prisión  por doscientos ocho (208) meses y la accesoria de inhabilitación para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  veinte (20) años, al  hallarla  autora  responsable  de la conducta punible por la que fue convocada a  juicio.  Le  negó  la  suspensión  condicional de la ejecución de la pena, la  prisión   domiciliaria   y  la  condenó  al  pago  de  perjuicios.3   

3.  Apelada  esta  determinación  por  la  defensa,  fue  modificada  por  el  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de  Cartagena  -Sala Penal- el 31 de julio de 2012, que fijó las penas irrogadas en  trece  (13)  años  y cuatro (4) meses, confirmándola en lo demás.4   

LA      DEMANDA     DE   CASACIÓN   

La  defensora  de  la sentenciada, luego de  efectuar  desde  su punto de vista un análisis de las circunstancias en las que  se  dieron  los  sucesos  investigados,  postula  dos  cargos  principales  y  uno  subsidiario   en   contra   del   fallo  de  segunda  instancia.   

En el cargo primero  principal,  con  apoyo  en  la  causal  prevista en el  artículo  207, numeral 1°, de la Ley 600 de 2000, acusa la sentencia de violar  en  forma  directa  la ley sustancial por falta de aplicación del artículo 32,  numeral  9°,  del  Código  Penal,  que consagra la ausencia de responsabilidad  cuando se obre impulsado por un miedo insuperable.   

Sostiene  la demandante que en la actuación  de  su  prohijada,  se  develan  de modo diáfano las variables que componen ese  estado  anímico, pues en un principio procuró mediar en el conflicto suscitado  entre  su hermana Indira y la obitada, de quien destaca su alteración emocional  para  ese  momento,  derivando  el  altercado  en un acontecimiento de inusitada  connotación  para  ella, por lo que optó por alejarse del lugar de la reyerta.  En  consecuencia, cuando fue atacada posteriormente por Meysis su reacción debe  considerarse  explicable  “ante  el  desespero y el  temor  de  que  fue objeto”, sobre todo cuando creía  que ésta portaba un cuchillo.   

         En  estas  condiciones, al apreciar evidente la configuración de la  causal  en  comento,  solicita  casar  el fallo y en su lugar se emita sentencia  absolutoria.   

          Por   su   parte   en   el  cargo  segundo  principal,   invocando  la  misma  causal  señalada con antelación, denuncia la  falta  de  aplicación  del  artículo  32,  numeral 6°, de la codificación en  cita,  que  regula  la  ausencia  de responsabilidad cuando se obre en legítima  defensa.   

          Refiere  que  en  este  asunto  es  indiscutible  que  no  hubo  una  provocación  por  parte de MARIA BERNARDA que  diera  lugar a la agresión de la cual fue víctima, por lo que  es  fácil advertir, en criterio de la recurrente, que se estaba resguardando de  una  amenaza  actual,  grave  e  inminente,  ya  que  en  su psiquis existía el  convencimiento  de que su atacante estaba provista de un cuchillo, de tal manera  que   actuó   por  “instinto  de  conservación”  o,  por  lo  menos,  podría  predicarse  que  no hubo  proporcionalidad  en  su  comportamiento  defensivo,  siendo  viable,  entonces,  concederse   la  disminución  punitiva  también  prevista  en  la  norma  cuya  aplicación fue excluida.   

          Así,  pide  casar  la  sentencia  y  dictar  fallo  absolutorio  de  reemplazo  o,  en su defecto, fijar la pena en dos años y dos meses de prisión  conforme  con  el artículo 32 del Código Penal, para que se ordene la libertad  inmediata de la procesada por pena cumplida.   

          Por     último,     en     el     cargo  subsidiario  postulado  igualmente  por  vía  de  la  violación  directa  de  la ley sustancial, denuncia la falta de aplicación del  artículo  105  del Código Penal, que sanciona la conducta punible de homicidio  preterintencional.   

          La  impugnante  asegura  que en las diligencias se estableció cómo  el  día  de  los  hechos  nunca hubo en el actuar de la implicada un propósito  homicida,  sino  que,  por  el  contrario,  ella trató de apaciguar los ánimos  entre  su  hermana  y  la  interfecta,  quien  además  era su amiga, por ende y  atendiendo  que  la  lesión  mortal no se dio en la espalda según lo afirmaron  los  sentenciadores,  debe reconocerse la materialización de este ilícito, por  lo  que  solicita  casar  la  sentencia,  redosificar  la sanción impuesta y la  concesión    del    subrogado    de    vigilancia    electrónica    para    su  cumplimiento.   

CONSIDERACIONES    DE   LA   CORTE   

1.  La   casación   es   un   recurso   extraordinario   de  carácter  constitucional  y  legal  que  no  está  contemplada  para  constituirse en una  tercera  instancia  del  proceso  penal,  ni  debe  ser  entendida como una fase  propicia  para  controvertir libremente la valoración de la prueba que efectuó  el  juzgador o para detectar cualquier clase de vicio en el trámite adelantado.  Se  trata  de  un  mecanismo  de  impugnación  limitado  a los posibles errores  ostensibles  y  trascendentes  que  pueden  cometerse  en  el  transcurso  de la  actuación  sintetizados en los motivos legales que la hacen procedente, para el  presente   caso,   los   previstos  en  el  artículo  207  de  la  Ley  600  de  2000.   

El casacionista no debe perder de vista que  la  lógica  del  proceso se refleja en tales causales legales y que los deberes  de  una  correcta  postulación y debida fundamentación encuentran su razón de  ser  en que, por una parte, la sentencia llega a esta sede amparada por la doble  presunción  de  acierto y legalidad y, por la otra, el recurso es de naturaleza  rogada,  contexto  que hace ineludible un mínimo de claridad y coherencia en la  presentación  del  caso.  Estas  exigencias,  lejos de obedecer al capricho del  legislador  o  a  la  inflexibilidad  de  la  jurisprudencia,  se  ajustan a los  parámetros  conceptuales que orientan cada una de las causales aludidas, por lo  que  las  falencias de la demanda por regla general no pueden ser subsanadas por  la  Corte,  en  virtud  del  principio de limitación (Cfr. CSJ AP, 18 Ago 2010,  Rad. 33559).    

Esto  explica  porqué  no es procedente el  sustento  argumentativo  fundado  en premisas generales, vagas o dirigidas a que  la  Sala  examine  de  modo  autónomo los medios de conocimiento aportados a la  actuación,    ya    que,    se   reitera,   no   se   trata   de   continuar  con  el  debate  fáctico y jurídico que culminó con la  sentencia.    

2.  Bajo  esta  perspectiva  se  anuncia  la  inadmisión  de  la demanda,  atendiendo  que  en lugar de ajustarse a los presupuestos lógicos demarcados en  precedencia,  es  un escrito lacónico que solo plasma la llana inconformidad de  la  recurrente  con  las  conclusiones  de los sentenciadores, a la manera de un  alegato  de  instancia,  pasándose por alto la estructura conceptual que regía  la adecuada denuncia de la modalidad de infracción que se invoca:   

2.1.  Cuando  se  plantean  reparos  en sede  extraordinaria  por vía de la violación directa de la ley sustancial, no puede  cuestionarse  la  valoración  de  la  prueba  realizada  por  el juzgador ni la  declaración  de los hechos consignados en el fallo, porque la esencia del vicio  se  contrae  a  aspectos  estrictamente  jurídicos  (CSJ  AP, 30 Nov 1999, Rad.  14535;  CSJ  SP,  02  Mar 2005, Rad. 19627), observándose en este asunto que de  entrada  se  discute  la apreciación efectuada por la judicatura respecto de la  situación  fáctica acaecida, en tanto la censora desconoce deliberadamente los  cursos  causales  fijados  en  las  sentencias  que determinaron la forma en que  MARÍA    BERNARDA    CARDOZO    SIERRA,  preparó  su  ataque  en  contra de la interfecta luego de la refriega suscitada entre ésta y  su   hermana,   descartando   que  haya  sido  aquella  quien  buscó  un  nuevo  enfrentamiento para provocarle la muerte:   

“Meysis  sale  de la casa ensangrentada a  causa  de  la  herida recibida en el antebrazo derecho por Indira Ester Cardozo,  la    señora    MARÍA    BERNARDA    instantes  antes había ingresado a la residencia de la occisa y se  había  armado  de  uno  o  dos  cuchillos,  se  situó  afuera de la residencia  esperando  que  saliera  la  occisa, situación que efectivamente sucedió […]  Nótese,  que  la señora MARÍA BERNARDA instantes  antes  se  arma  del arma blanca con la que le causó la  muerte  a  Meysis,  a  sabiendas  que  su  proceder era peligroso y desmedido en  virtud  de  las  circunstancias  que estaban precediendo dentro de la casa […]  por  el  contrario,  ella ya se encontraba afuera de la casa esperando, habiendo  podido  huir  del  lugar o simplemente evitar a Meysis cuando ésta salió, esto  es,    alejándose   de   ella   si   había   percibido   que   ésta   se   le  acercaría”.5   

“[…]  MARÍA  BERNARDA  CARDOZO  SIERRA  no estaba en una situación  de  necesidad  defensiva,  ya  que  se  quedó a la espera de que Meysis Diandra  Burgos   Torres   la  enfrentara  tal  y  como  sucedió,  además,  era  de  su  conocimiento  que la víctima se encontraba en estado de alicoramiento, tal como  lo  informa  en  su  injurada, en la que indicó que llega con su empleada ambas  “ebrias”  a  ello  (sic)  súmeles  que la misma venía con una herida en el  brazo  que  le  propinó  Indira  Cardozo  Sierra,  sin  embargo,  son  dos  las  oportunidades  en  que  le  hace  lances  acertando en uno de ellos que resultó  mortal  […]  se  quedó  en  el lugar a la expectativa, es más, armada con un  cuchillo  que  previamente había tomado del mesón de la cocina […] previendo  que  los  agravios e insultos iban a tener un rumbo más serio o fatal desenlace  como        en        efecto       ocurrió”6   

De  esta manera, al ponerse en entredicho la  evaluación   que   de   los   hechos   hicieron   los   sentenciadores   cuando  individualizaron  el comportamiento puntual desplegado por la procesada -quienes  concluyeron  se  dio en un contexto diverso al que se da por sentado en la tesis  de  la casacionista-, se desnaturaliza el ámbito de discusión hermenéutica al  que  debían  ceñirse  los  cargos  postulados  por  la égida de la violación  directa,  falencia  que  por  si misma es suficiente para colegir la ausencia de  una debida fundamentación en la demanda.   

          2.2.  Ahora, en lo atinente al reproche encaminado al reconocimiento  de  un  homicidio  preterintencional,  también  se  desconoce  cómo  para  los  juzgadores   fue  claro  el  propósito  final  que  se  proyectó  MARÍA          BERNARDA          CARDOZO         SIERRA,    cuando  se   aprovisionó   de  un  cuchillo  y  aguardó  por  su  víctima  después  de la refriega en que se vio  inmersa  con su consanguínea, según lo trascrito en precedencia. Aunado a ello  tampoco  le  asiste interés a la actora para presentar una controversia de esta  índole,  de  por sí auspiciada sin soporte probatorio alguno, considerando que  se  trata  de  una  polémica  ajena  a  los  motivos explícitos de disenso que  propuso  en  su  momento  respecto  del fallo de primer grado y estudiados en la  decisión  del  ad  quem que  ahora  ataca,  al  tratarse  de  un proceder que conculca el principio de unidad  temática (Cfr. CSJ AP, 12 May 2010, Rad. 32411).   

2.3.  En  estas  condiciones,  lo  que  se  vislumbra  es que el único sustento argumentativo al que se acude para pregonar  la  existencia  de  yerros  lo  constituye el criterio personal de la impugnante  quien  al  confrontar  su  postura  con  la  asumida por el Tribunal, destaca la  discordancia  con  la  que cada uno abordó el estudio de la legítima defensa y  el  estado  de  necesidad, método que por supuesto devela pareceres disímiles,  pero  que  es  ineficaz  para  evidenciar una irregularidad trascendente, ya que  el  juzgador,  dentro  del  método  de  persuasión  racional,  goza de libertad para apreciar los medios de convicción válidamente  allegados  a  la actuación solo limitado por las reglas que estructuran la sana  crítica,  obviándose  en  este  evento  la demostración dialéctica de algún  vicio   en   esta   labor   intelectiva   en   las   condiciones   del   recurso  extraordinario.   

3.  Entonces, toda vez que las aseveraciones  plasmadas  en  la demanda no demuestran la comisión de la violación directa de  la  ley  sustancial  que pregona y simplemente  exhibe la mera discrepancia  sobre  la  forma  como  los  sentenciadores  elaboraron sus fallos, emitiéndose  comentarios  en  torno  a  la  manera  en  que  ha debido analizarse el material  probatorio  pero desde un punto de vista netamente subjetivo, según se anuncio,  será      inadmitida,  además  porque  del  estudio  del  expediente  no se  avizora  violación  de  derechos  fundamentales  o  garantías  de  los sujetos  procesales  que  de  lugar  al  ejercicio  de  la  facultad  oficiosa de índole  constitucional   y   legal   que   le   asiste   a  la  Sala  para  asegurar  su  protección.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

INADMITIR  la  demanda   de   casación   presentada   por   la   defensora   de   MARÍA          BERNARDA          CARDOZO         SIERRA.   

Contra  esta  decisión no procede ningún  recurso   

Cópiese,      comuníquese      y  cúmplase   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

IMPEDIDO  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Folio    313   y   siguientes   cuaderno   original  1   

2  Fl.  52  y  siguientes  cuaderno  Fiscalía  segunda  instancia   

3  Fl. 227 y s.s c.o 3   

4  Fl. 6 y s.s cuaderno Tribunal   

5  Cfr.  Fl.  13 y s.s sentencia primera instancia / Fl.  239 y s.s c.o 3   

6  Fl.  11 y s.s fallo segundas instancia / Fl. 16 y s.s  cuaderno Tribunal     

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