AP1657-2014(42679)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE     SUPREMA     DE   JUSTICIA   

SALA     DE     CASACIÓN   PENAL   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Magistrado ponente  

AP1657-2014  

Radicación No. 42679  

(Aprobado Acta No. 093)  

Bogotá,  D.C., dos (02) de abril de dos mil  catorce (2014).   

    

1. VISTOS     

Decide  la Sala sobre la admisibilidad de la  demanda  de  revisión  presentada por el apoderado de  la   condenada  GRETHER  MARÍN  PALOMINO  contra  la  sentencia emitida el 18 de  diciembre  de  2007  por el  Tribunal  Superior  de  Bogotá  mediante  la cual se  confirmó    el    fallo    de    primer   grado   proferido   el   24              septiembre de 2007 por el Juzgado Cuarto  Penal   del   Circuito   Especializado   de   Bogotá  a  través  del  cual  fue  condenada a 100  meses  de  prisión  y  500 S.M.L.MV.,  al  ser  declarada coautora  de  la comisión del delito  de lavado de activos agravado.   

    

1. HECHOS Y  ACTUACIÓN PROCESAL     

Los  primeros fueron narrados en el fallo de  primera instancia de la forma que sigue:   

“Se  sabe  que por los años 1996 a 2001,  mediante  la  constitución  y  compra  de  sociedades  improductivas  puramente  nominales  o  de  papel,  se  constituyó  un  holding empresarial conocido como  empresas  del PAGUEY, a través de las cuales circularon papeles negociables por  sumas   que   alcanzaron  los  $109.000.000.000.00,  provenientes  del  tráfico  internacional  de  drogas  estupefacientes.  De  estos  valores,  por  lo  menos  $30.000.0000.000.00,  fueron  manejados  a  través  de filiales en la ciudad de  Santiago  de  Cali,  creadas  bajo  el ropaje de asociaciones estudiantiles y de  trabajadores,  también de simple apariencia, como ASEXTEC, de la cual ALEXANDER  CORTES  RUIZ  fue fundador y representante legal; ASEPROPEMSA creada por GRETHER  MARIN  PALOMINO  quien  además  fungió  como  revisora  fiscal  de la misma; y  SERVICOMERCIAL   GALEON  EAT,  fundada  por  ALEJANDRO  VALENCIA  RODAS  y  LUIS  ALEJANDRO SOTO, de la cual este último además fue tesorero.”   

Respecto  de  la  actuación procesal de los documentos allegados se desprende que:   

El 20 de febrero  de    2002,    la    Fiscalía   4ª   Especializada   de   Bogotá,   decretó  apertura  de  instrucción en contra de GRETHER MARÍN  PALOMINO  y  otros, quienes el 21 de febrero del mismo  año fueron vinculados mediante diligencia de indagatoria.   

El 6 de marzo del  referido  año, la Fiscalía  resolvió  la  situación  jurídica  de  la citada procesada y otros vinculados,  imponiéndoles  medida  de  aseguramiento  consistente en detención preventiva,  sin  beneficio  de excarcelación, como presuntos autores de la conducta punible  de lavado de activos agravada.   

El  15  de  enero  de 2003, se calificó el  mérito  del  sumario con resolución de acusación en contra de los procesados,  como   presuntos  autores  de  la  referida  conducta  ilícita.   

El 24 de septiembre de 2007 el Juzgado       4º      Penal   del  Circuito  Especializado  de  Bogotá  dictó  sentencia  condenatoria en     contra     de     GRETHER     MARÍN     PALOMINO     y  otros,       que  apelada  por  uno  de  los  defensores fue confirmada  por   el  tribunal  Superior  de  Bogotá,  mediante  sentencia  del  18  de diciembre de 2007, contra  la  que  se  promovió casación,  inadmitida     el  17  de  septiembre  de 2008  (Rad. 30.121).   

El  18  de  noviembre  de  2010   (radicado   No.   34.722),  una  Sala  presidida  en  su  totalidad  por  Conjueces  de  esta  Corporación,    inadmitió    la    acción    de  revisión1,   incoada   a   través  de apoderado por la condenada GRETHER  MARÍN  PALOMINO.   

    

1. LA DEMANDA     

El  demandante  invoca  la  causal  3ª del  artículo  220  de  la Ley 600 de 2000, esto es, cuando después de la sentencia  condenatoria  aparezcan hechos nuevos o surjan pruebas no conocidas al tiempo de  los    debates,    que   establezcan   la   inocencia   del   condenado   o   su  inimputabilidad.   

Refiere   que   las   pruebas  nuevas  se  constituyen  en  la  declaración  y  ampliación  de  la  misma  de PEDRO PABLO  VILLAMIZAR  DELGADO  al  igual  que la diligencia de formulación de cargos para  sentencia  anticipada llevadas a cabo con relación a este ante la fiscalía 17,  no  tenidas  en  cuenta  al  dictarse  el fallo de condena contra GRETHER MARÌN  PALOMINO.   

Transcribe  extensos  fragmentos  de dichas  piezas  procesales.  Tal  es  el  caso  del  segmento  en  relación  a  que  la  responsabilidad  penal  del  citado  PEDRO PABLO VILLAMIZAR DELGADO surge de los  señalamientos realizados por la citada MARÌN PALOMINO y otra.   

Sostiene  que  de la citada declaración se  colige  su  habilidad  para engañar a las personas que depositaron confianza en  él   y   utilizó   para   «materializar  su  plan  delictivo»,   dado  su  conocimiento en tema financieros y bursátiles.   

Así mismo, a partir de la transcripción de  un  segmento de la diligencia de aceptación de cargos por parte del prenombrado  sostiene  que  el  propósito  de  comprometer  a  MARIN PALOMINO, se explica en  razón  a  que  en virtud de las declaraciones de esta e Ilda Palomino se logró  vincular a la investigación a aquel.   

Resalta  a  partir  del mismo procedimiento  -transcripción  de  trozos  de  las referidas declaraciones- que MARIN PALOMINO  fue  engañada  para  realizar  funciones  de  revisora  fiscal  de «ASEPROPEMSA» y no la de ser socia fundadora de la  misma.   

Asevera  que  la fiscalía tuvo como única  prueba       el      acta      de      constitución      de      «ASEPROPEMSA»  en  cual  aparece  la  firma  de MARIN PALOMINO y como quiera que  PEDRO  PABLO  VILLAMIZAR  DELGADO  sostuvo  que  engañó a familiares, amigos y  conocidos  para  la constitución de asociaciones a través de las cuales lavaba  dinero  dentro  de  la  cual  se  hallaba  la  firma  indicada,  hay ausencia de  relación  material  de  aquella  con  la actividad ilícita que se le endilga a  este  y, que las referidas pruebas desvirtúan el conocimiento de ésta frente a  la  constitución  de  la  referida  empresa  presentándose   una realidad  material diferente.   

Solicita     se     “absuelva”  a  GRETHER MARÌN PALOMINO  del  delito  de  lavado  de  activos  y  subsidiariamente  se le “rebaje  la  pena  impuesta”  al mismo  quantum fijado a la también condenada Ilda Palomino.   

Junto con el libelo allegó: (i) copia de la  diligencia   para aceptación de cargos de PEDRO PABLO VIILLAMIZAR DELGADO.  (ii).   Copias   de   las   citadas  declaraciones2.(iii).Copia   de   sentencia  condenatoria  dictada  por  el  Juzgado  4º Penal del Circuito Especializado de  Bogotá  en  contra  de Ilda Palomino. (iv). Documento sin firmas -en gran parte  con  resaltados  que lo hacen en extremo ilegible- y que afirma es una sentencia  condenatoria  de  primera instancia emitida por el Jugado 4º Penal del Circuito  Especializado  de  Bogotá en contra de GRETHER MARÍN PALOMINO y otras personas  por  el  delito  de  lavado  de  activos agravado. (v) Constancia de ejecutoria.  (vi).    Poder    firmado    para    la   instauración   de   la   acción   de  revisión.   

4. CONSIDERACIONES   DE    LA   CORTE   

1.   La  Corte  Suprema  de  Justicia  es  competente  para  conocer  de la acción propuesta, como quiera que el 2º   numeral  del  artículo 75 de la Ley 600 de 2000 la habilita para ello por estar  dirigida  la  acción  de  revisión  contra  una  sentencia  dictada en segunda  instancia por un Tribunal Superior de Distrito Judicial.   

2.  La  Sala  tiene dicho que la acción de  revisión  se  halla  prevista  legalmente  como mecanismo a través del cual se  busca  la  remoción de una providencia que pese a tener ejecutoria material, de  ella  se  advierte  razonablemente  un contenido de injusticia, porque la verdad  procesal  declarada  es bien diversa a la verdad histórica del acontecer objeto  de juzgamiento.   

3. Según lo exige el artículo 222 ibídem,  la  acción  de  revisión  se  promoverá  por  medio  de  escrito  dirigido al  funcionario   competente  y  deberá  contener:  i).  La  determinación  de  la  actuación  procesal  cuya  revisión  se  demanda  con  la  identificación del  despacho  que  produjo  el  fallo.  ii).  El  delito  o delitos que motivaron la  actuación  procesal  y  la  decisión.  iii).  La  causal  que  se invoca y los  fundamentos  de  hecho  y  de  derecho  en  que  se  apoya  la solicitud. iv).La  relación  de  las pruebas que fundamentan la petición. Se acompañará copia o  fotocopia  de  la decisión de única, primera y segunda instancia y constancias  de  su  ejecutoria, según  el caso, proferidas en la actuación cuya revisión se demanda.   

En  el  evento  concreto  las  exigencias  contempladas  en  los  numerales  1°,  2°  y 4°de la disposición en cita, se  cumplen,  no  obstante ello no acontece igual circunstancia con el contenido del  numeral 3º e inciso final del citado artículo.   

En  efecto:  Si  en  la  descripción de la  actuación  procesal  el  demandante  afirma  que  la sentencia emitida el 24 de  septiembre  de  2007  en  contra  de  GRETHEL MARÌN PALOMINO por el Juzgado 4º  Penal  del   Circuito  Especializado  de Bogotá fue impugnada y confirmada  por  el  Tribunal  Superior  de  esta  ciudad  e  interpuesta  casación que fue  inadmitida  por  esta  Corporación  (Radicación  30.121  del  17 septiembre de  2008),     resultaba     imprescindible      acompañar     “copia   o   fotocopia   de  la  decisión  de  primera  y  segunda  instancia”, máxime si allegó certificación de la  Secretaría   del   citado   Juzgado   dando   fe   del  cumplimiento  de  dicho  itinerario.   

Es  así como el apoderado omitió adjuntar  copia   de   la   sentencia   emitida   por   el  ad  quem.   E,   igualmente   el   documento3 que anuncia  erigirse  como el fallo de primera instancia, no contiene firmas del funcionario  que  presuntamente  lo  suscribió  y  la  presentación  en que se arrima dicha  supuesta   pieza   procesal  dista  de  lo  que  debe  ser  una  “copia  o  fotocopia” de una decisión  judicial,    pues    las    páginas    57    a   74   de   dicha   “providencia”  se hallan ilegibles,  al  observarse huellas del uso de al parecer un resaltador sobre las líneas que  componen  los párrafos, imposibilitándose el estudio que debe cumplir la Sala,  de cara al examen de los argumentos del demandante.   

Por tal virtud, la Sala desde ya exhorta al  actor  para  que en sucesivo cuando eventualmente acuda a esta acción (téngase  en  cuenta  que  es  la  segunda  vez  que  recurre  y con argumentos similares)  despliegue  mayor  rigor  en el cumplimiento de los requisitos establecidos para  esta acción.   

Las  razones  expuestas  aparecen  más que  suficientes  para  sostener  que la demanda incumple con las exigencias mínimas  formales y, por ende desde ya se anuncia su inadmisión.   

4.-  Amén  de  anterior,  la  causal  3ª  invocada   aparece   manifiestamente   improcedente,   pues  los  planteamientos  expuestos  lejos  se  hallan de colmar los mínimos requisitos de dichos motivos  de  revisión,  al  advertir  la  Sala  que el libelo se asemeja a un alegato de  instancia  planteando  discusiones  ya  concluidas  en el trámite ordinario del  proceso, al igual que el examen de hechos materia del juzgamiento.   

En efecto:  

4.1.-De la causal  3ª de revisión   

Dicha causal faculta la apertura a trámite  de  la  acción  de  revisión  cuando  después  de  la  sentencia condenatoria  aparecen  hechos  nuevos o surgen pruebas no conocidas al tiempo de los debates,  que establecen la inocencia del condenado o su inimputabilidad.   

Quien  la  impetra  debe probar, (i) que la  sentencia  contra  la  cual  se  dirige la acción es de carácter condenatorio,  (ii)  que  con  posterioridad a ella surgieron hechos nuevos o pruebas nuevas no  conocidas  al  tiempo  de  los  debates,  y  (iii)  que  los aportes probatorios  «ex  novo» acreditan la  inocencia del procesado o su inimputabilidad.   

En el caso presente se cumple con el primer  requisito,   porque   se  trata  de  sentencia  condenatoria,  no  obstante  las  observaciones  realizadas  en  precedencia  con  relación al incumplimiento por  parte  del  demandante  de  los  requisitos  exigidos  por  el  inciso final del  artículo 222 de la Ley 600 de 2000.   

En  tanto  que  los  dos  restantes  no  se  verifican.   Al   constatar    la  Sala  que  el  actor   -pese  a  no  reconocerlo-  no  hace  otra  cosa,  que  ingresar  al  campo  de la valoración  probatoria  impregnándola  de  su  particular visión del asunto y pretendiendo  infructuosamente  revivir  estadios procesales superados de la actuación. En el  presente  evento  el  fundamento  de  la  causal  invocada  se  contrae  a temas  extraños a la acción de revisión como pasa a verse:   

4.2.-   El   planteamiento   central  del  demandante  se contrae a sostener que GRETHER MARÍN PALOMINO, fue engañada por  el  procesado PEDRO PABLO VIILLAMIZAR DELGADO, al igual que lo hiciera con otras  personas  y  familiares.  Y,  que  dada  su  habilidad en el sector financiero y  bursátil  constituyó  asociaciones  por  medio  de  las  cuales «lavaba  dinero»  como  lo  hizo con la  constitución     de     «ASEPROPEMSA»  en  la  cual  aparece  la  firma de  aquella.   

Por  otro  lado  acota no existir relación  material  de  aquella  con  la  actividad ilícita endilgada a éste y cómo los  documentos  que  anexa  demuestran que GRETHER MARIN  PALOMINO no albergaba  el  conocimiento  de  estar  frente  a  la constitución de la referida empresa,  estándose por ende frente a una realidad diferente.   

4.3.-Contrario  a  lo anterior: La Sala con  esfuerzo  sumo  -dado  el  deplorable estado de presentación en que se halla el  documento  que  se  afirma  constituye  la  sentencia  de  primer  grado-  logra  auscultar  un  párrafo  que en su parte final, -todo indica aludiendo a GRETHER  MARIN  PALOMINO-,  consigna:  «(…)  supo desde el  principio  el  alcance  económico que iba a tener la Asociación, que en efecto  tuvo,  pues  en  dos  meses  superó  con  creces tal cifra, desvirtuando el fin  social  desprovisto  de ánimo de lucro plasmado en los estatutos y mostrando el  verdadero  objetivo  de  su  creación,  que  no era de integración social sino  económica,  de fuente ilícita de por demás».   

Y   más  adelante  agrega:  «  (…)  concluye el Despacho, por lo  anterior  que  la  constitución  de  ASEPROPEMSA fue con el fin de exclusivo de  lavar  dinero,  ya  que  en  corto tiempo circuló una cantidad exorbitante, sin  ningún  sustento  jurídico  legal que soportará (sic) contablemente las sumas  circulantes,    máxime    cuando   no   se   desarrolló   el   objeto   social  (…)».   

De  igual  forma  el  contexto  general  de  algunas  páginas  del  citado  documento  hace  hincapié  que  GRETHER  MARÍN  PALOMINO,  tenía  «pleno conocimiento de los fines  ilícitos  que  la  misma  iba  a prestar» (la citada  empresa)   y   fue  así  que  «dejó  al  azar  la  utilización  de  su nombre para sustentar actos contrarios a derecho, con pleno  conocimiento  que  PEDRO  PABLO  VILLAMIZAR se dedicaba a crear empresas fachada  para realizar actividades ilícitas (…)».   

Este  tema fue ampliado a través de un pie  de página por el fallador de instancia así:   

Se  colige de la lectura de la ampliación  de  indagatoria  de  GRETHER MARÍN PALOMINO a folios 158- 162 C.O 12, que tiene  amplio  conocimiento  respecto  de  los  procedimientos  para evadir impuestos y  crear  empresas  para  realizar  operaciones  fictas con el mismo fin y a su vez  como  sustentar  tal ardid con la ley para no ser objeto de sanción, por lo que  permite  establecer  respecto  de  la  acusada  un  amplio  conocimiento  en  la  utilización   de  personas  jurídicas,  para  llevar  a  cabo   conductas  contrarias            a           derecho4.   

4.4.-De  otro  lado,  en  relación  con la  diligencia  de  formulación  de cargos para sentencia anticipada llevada a cabo  por         la         fiscalía         175  del  cual toma el demandante  algunos  fragmentos,  donde  el  instructor  aludió  a  los  hechos  materia de  investigación,   tales  como  que  PEDRO  PABLO  VILLAMIZAR   «engañó   involucró   (sic)”  a  personas   que   eran   familiares,  o  que  solo  sostenían  amistad  con  él  (…)»     dígase  que:   

Segmento  aislado  que  no  puede  tener la  virtualidad  de  mutar  la concreta valoración probatoria contenida en el fallo  disponiendo  la  condena  de  GRETHER  MARÍN  PALOMINO, en razón que a como se  consignó  en  precedencia,  frente  a esta concreta persona hubo valoración en  conjunto  de  diversa  prueba  obrante en su contra, concluyendo el sentenciador  que   «tenía   pleno   conocimiento»  de las actividades ilícitas para las  que   a  la  sazón  se  constituía  «ASEPROPEMSA» de la cual fue socia fundadora y revisora fiscal.   

Añádase a lo dicho, que la citada acta fue  de   «formulación  de  cargos»  con  miras a la  emisión  de  sentencia anticipada acorde con la regulación legal del artículo  40     de     la     Ley     600    de    2000    y    no    una    «sentencia» como parece entenderlo el  demandante,  pues  aquel  es  el paso previo para eventualmente producirse esta,  acorde   con   lo   dispuesto  en  el  inciso  4º6  de  la  citada disposición,  aunado  a la circunstancia que «el acta que contiene  los  cargos  aceptados  por  el  procesado  es  equivalente  a la resolución de  acusación» .   

4.5-  En  lo  referido a la declaración de  PEDRO  PABLO  VILLLAMIZAR  DELGADO  -y no varias como lo sostiene el demandante-  pues  fue  una, con la circunstancia que se realizó en varias sesiones, dígase  que  no  ostenta  la  calidad  de  «prueba nueva»,  al    no    hacer   otra   cosa   que   hábilmente  descontextualizar   el  sentido  de  dicha  exposición  en  aras  de  pretender  infructuosamente sacar avante su particular interés. En efecto:   

Al  interrogatorio del instructor, aquel se  refirió  a las diversas empresas con las cuales sostuvo relaciones comerciales,  entre    estas    «ASEPROPENSA»,    aseverando  que GRETHER MARÍN PALOMINO e Ilda Palomino  «tenían  conocimiento  de las funciones a realizar a nombre de  la   asociación   (…)»   en   tanto   que  otros  «no  tenían  conocimiento  de  lo  que  se  iba  a  realizar  a  través de la asociación ASEPROPEMSA ya que la confianza que ellos  me tenían la depositaron en la firma de los estatutos».   

De  donde  se  desprende que GRETHER MARÍN  PALOMINO   tenía   pleno   conocimiento   -como   así   lo  establecieron  los  sentenciadores-  de los fines ilícitos para los cuales se había constituido la  citada  empresa delictiva de fachada. Fue tal la contundencia de las pruebas con  las  cuales  contaba  la  fiscalía contra la organización criminal -de la cual  quedó     probado    hacía    parte    aquella7-,  que  al culminar la citada  diligencia  la  defensora  manifestó  que  PEDRO  PABLO  VILLAMIZAR  DELGADO se  acogía       a      sentencia      anticipada8,  de  donde  devino  -según  exhibe  la  secuencia- llevarse a cabo la diligencia de aceptación de cargos al  siguiente día, esto es, el 23 de febrero de 2007.   

Pues  en  relación  al  concepto de prueba  nueva tiene dicho la Corte:   

Prueba  nueva  es  aquella  que  surge con  posterioridad  a  los  debates en las instancias y a la culminación del proceso  con  una  sentencia  en firme y por cuyo desconocimiento, el fallador no tuvo la  oportunidad  de  pronunciarse  acerca  de  su  grado de validez y de eficacia en  relación  con  los  acontecimientos  puestos  a  su  conocimiento,  bien porque  realmente  se  trate  de  la  aparición  de  hechos  nuevos  que contraríen la  evidencia  de  lo  ya decidido, ora porque no empece a su existencia previa a la  definición   del   asunto,   por   cualquier  causa  se  omitió  allegarla  al  averiguatorio,  viene  enseñando la Corte, situación que de no haberse operado  otro  muy  distinto  hubiera  sido  el  sentido  de  la decisión que afecta los  intereses  del  procesado”. (CSJ SP, 22 de mayo de  200, Rad. 17063).   

En ese entendido no caben al amparo de esta  acción,  exposiciones  de  la especie que ahora trae el actor, como aquella que  en  la Notaría cuando acudieron PEDRO PABLO VILLAMIZAR DELGADO y GRETHER MARÍN  PALOMINO  a  realizar  los  trámites  pertinentes  para  la constitución de la  referida  empresa,  el  primero  invitó  a  la  segunda  a  comer  «chontaduro»   a   una   cafetería,  regresándose   a   la  citada  dependencia  «donde  manipuló  la  documentación»  para hacerla figurar  como  socia  fundadora  y  fiscal  de  la  sociedad  y  no  como  «revisora   fiscal»  tal  cual  era  el  propósito inicial de su representada.   

Pues  tal  circunstancia  no  resulta dable  predicarse  de  una persona de la formación profesional -contadora- de aquella,  amén   de  las  concretas  particularidades  que  quedaron  expresadas  por  el  instructor  en  la  diligencia  de  indagatoria  en  cuanto concierne a su basta  habilidad  en  las  lides  de  dicho campo del conocimiento, pero no amoldado al  licito ejercicio del mismo.   

4.6.-Ni que decir del argumento del actor en  relación  a  que los apoderados que en su momento tuvo GRETHER MARÍN PALOMINO,  estuvieron      ante      la      «imposibilidad  probatoria»   -dada  la   existencia   del   acta   de  constitución  de  «ASEPROPEMSA»-   no   teniendo  otra  alternativa  «que acoger la tesis formalmente probada a que ella  constituyó    la   sociedad»    pero  que  no  obstante  ello  «con las  pruebas  presentadas  como  novedosas»  surge  «una  realidad material diferente».   

         

Al respecto responde la Sala, tal estrategia  defensiva  -todo  indica-  obedeció  como  lo acepta ahora el actor, a la misma  dinámica  y  contundencia  probatoria  en  poder  del instructor que devino por  contera  en  la  ulterior emisión de las providencias adversas a GRETHER MARÍN  PALOMINO  cuya  revisión  se  aspira,  no  resultando  dable  que  con  base en  fragmentos  insulares de la declaración de PEDRO PABLO VILLAMIZAR DELGADO y del  acta  de  formulación de cargos, revertir la declaración de responsabilidad de  aquella  a través de la revisión de los fallos de instancia, como quedó visto  en precedencia.   

Y   si   hipotéticamente   se   hubiesen  considerado  las  enunciadas  declaraciones  por  los  falladores  de instancia,  habrían  sido  valoradas  en  conjunto  al amparo de los parámetros de la sana  crítica  con  los  demás  medios de conocimiento allegados a la actuación, en  los  que  se  cuentan entre otros, la prueba documental donde quedó plasmada la  evidencia  notarial  que  sirvió  de  base  para  la constitución de la citada  empresa          «ASEPROPEMSA»   que  ante  la  contundencia  intrínseca  que  ofrece,  los  defensores  que  fungieron  como tales, muyo poco o nada pudieron hacer en orden  contrarrestarla como incluso lo acepta el actor.   

Similar  circunstancia acontece con el acta  de  formulación  de  cargos -que a propósito desconoce la Sala que final tuvo-  pues  como  se  dijo  en  precedencia  resulta  equivalente  a la resolución de  acusación,  debiendo  el  juez  dictar la sentencia de acuerdo con los hechos y  circunstancias  aceptadas,  siempre  que no haya habido violación de garantías  fundamentales,  sin  que  se  -itera-  exista  ilustración  en  relación  a la  eventual  decisión  del  fallador  a  través  de  este  prematuro mecanismo de  terminación  del  proceso. Desconociendo la Sala el mérito suasorio asignado a  los  cargos  contenidos  en  dicha  acta  por el fallador, pues no se allegó el  fallo eventualmente emitido.   

Por  manera  que  de  haberse eventualmente  tenido  como  prueba  tal documentación, no ostenta la virtualidad de derrumbar  la  cosa  juzgada y la doble presunción de acierto y legalidad de las referidas  providencias,  por la potísima razón que la cuestión tratada por el actor fue  ampliamente examinado en el fallo de condena.   

Debe  recordarse cómo dentro de este mismo  asunto  con  ocasión  de  pretérita acción de revisión incoada a favor de la  misma   condenada   -cuyos   fundamentos  de  la  causal  no  varían-  la  Sala  sostuvo:   

En  relación  con  la  trascendencia,  la  prueba  aportada por el accionante en nada modifica las consideraciones del juez  en  el fallo impugnado; por el contrario, confirma el  pleno  conocimiento  que  tenía la procesada GRETHER MARÍN PALOMINO, acerca de  los  fines  con  los cuales se creaba la asociación;  esto  es,   el  cobro de intereses de títulos valores (…). (Énfasis    ajeno    al    original).  (CSJ,   SP,   18   de   noviembre   de  2010,  Rad.  34722).   

Es  que  se  -itera-  las postulaciones del  demandante  se  ofrecen  distanciadas  del  motivo  aducido.  No  ahonda  en  el  perfeccionamiento  de  la causal impetrada, como tampoco indica en dónde reside  la  novedad  de  los  citados documentos y omite así mismo poner de presente la  incidencia  que  habrían ostentado las declaraciones de PEDRO PABLO VIILLAMIZAR  DELGADO  en  relación  con  la  culpabilidad  de  GRETHER MARÌN PALOMINO, pues  nótese    que    llega    al    extremo    de    impetrar   su   «absolución»   o  que incluso, se  le  «rebaje»  la  pena,  aspiraciones  alejadas de las consecuencia dimanadas de la eventual admisión de  una demanda de revisión.   

Al respecto ha sostenido la Sala:  

El elemento de convicción legal debe tener  capacidad  probatoria  para  trascender  el fallo, de manera que si hubiese sido  conocido  oportunamente  las  declaraciones de la sentencia habrían sido otras:  absolución  en lugar de condena o imposición de medidas de seguridad en vez de  pena  común  al  establecerse  la  inimputabilidad  del  condenado.  (CSJ  SP,  6  de junio de 2007, Rad.  27.106).   

4.7.-De  donde por exclusión de materia de  se  tiene,  que  tales  afirmaciones  del  actor,  alejadas están de exhibir un  sólido  argumento  en  relación  al tema planteado, semejándose más -como se  dijo  al inicio- a una alegación de instancia. Por ende, el motivo de revisión  aparece improcedente.   

Como  los  planteamientos  exhibidos por el  apoderado  no  se  ajustan  a  la causal de revisión invocada, la demanda será  inadmitida.   

4.8.-Conclusión:  En el caso concreto la Sala  inadmitirá  la  demanda  al  no  cumplir  los requisitos generales de carácter  formal,    ni   las   exigencias   específicas   predicables   de   la   causal  invocada.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

INADMITIR   la  demanda   de   revisión   presentada  por   el   apoderado  de  GRETHER  MARÍN  PALOMINO  con base en las consideraciones consignadas  en precedencia.   

Contra esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese y cúmplase.  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

IMPEDIDO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

IMPEDIDA  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

IMPEDIDO  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1Causal  3ª  del artículo 220  Ley 600 de 2000   

2Ante  la  Fiscalía  17  Unidad  Nacional  para  la extinción del dominio y contra el  lavado  de  activos.    

3  Fls. 173- 276 C.O 1   

4  Páginas 72 y 73 del documento allegado por el actor   

5  Para   la  extinción  del derecho de dominio y  para  el  lavado  de activos. Realizada en la ciudad de Cali el 23 de febrero de  2007.   

6  «Las  diligencias  se remitirán al juez competente  quien,  en  el  término  de  diez (10) días hábiles, dictará la sentencia de  acuerdo   a  los  hechos  y  circunstancias  aceptadas, siempre que no haya  habido violación de garantías  fundamentales».   

7 Fue  condenada a título de coautora   

8  Fl. 52 C.O 1     

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