AP1276-2015(43325)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Eyder Patiño Cabrera  

Magistrado Ponente  

AP1276-2015  

Radicación No. 43.325  

(Aprobado Acta No.97)  

Bogotá  D.C.,  nueve (9) de marzo de dos mil  quince (2015).   

ASUNTO:  

La  Sala se pronuncia sobre la admisibilidad  de  la  demanda  de  revisión  presentada  por  Ramón  Estrada  Ardila,  a  través  de  apoderado, contra la  sentencia  proferida  el  11  de  mayo  de  2011  por la Sala Penal del Tribunal  Superior  de  Valledupar,  mediante la cual confirmó la condena emitida el 3 de  febrero  de  ese  año  por  el  Juzgado 1º Penal del Circuito con funciones de  conocimiento   de   esa   ciudad,   por   el   delito   de   uso   de  documento  falso.   

HECHOS1:   

El  28  de  marzo  de  2008,  Ramón    Estrada   Ardila   vendió   en  Valledupar  a Jairo Javier González el automotor de servicio público de placas  SUC-788,  comprometiéndose el comprador a pagar el precio de $40.000.000,   con  cuenta  de  cobro pendiente de liquidar a su favor por parte del Ministerio  de  Defensa.  El  vendedor  entregó  al  comprador  la  licencia  de  tránsito  20013-07-18562 y el certificado de emisión de gases del vehículo.   

En control rutinario de la Policía Nacional,  el comprador supo que los citados documentos eran espurios.   

         

ACTUACIÓN   PROCESAL  RELEVANTE   

    

1. El 3 de febrero de 2011, el Juzgado  1º  Penal  del  Circuito con funciones de conocimiento de Valledupar condenó a  Ramón  Estrada  Ardila a la  pena  principal  de  60 meses de prisión y a las accesorias de interdicción de  derechos  y funciones públicas por lapso igual, como autor del delito de uso de  documento    falso.    Negó    el    reconocimiento    de    subrogado    penal  alguno.     

    

1. Al   resolver  la  impugnación  interpuesta  por  la  defensa, la Sala Penal del Tribunal Superior de esa ciudad  confirmó la sentencia del 11 de mayo de 2011.     

    

1. La   Sala   de  Penal  de  esta  Corporación   inadmitió  la  demanda  de  casación  el  10  de  diciembre  de  2012.     

LA  DEMANDA   

El libelista pretende la revisión del fallo  dictado  por  la  Sala Penal del Tribunal Superior de Valledupar, con fundamento  en  las  causales  3ª  y  6ª  del  artículo  192  de  la  Ley  906  de  2004;  argumentando:   

    

1. El  A  quo no valoró toda la prueba acopiada, en concreto el  testimonio  de  Antonio  Feria  Araújo,  Secretario  de  Tránsito Municipal de  Agustín  Codazzi (Cesar); que califica de incoherente y a quien señala como el  posible     falsificador     de     los    documentos    que    originaron    la  investigación.     

    

1. La licencia de tránsito falsificada  es  de  carácter  provisional  y  debió  ser  comparada  con  otra de la misma  naturaleza;  además,  adujo  que  la  Secretaría  de  Tránsito  de Valledupar  (Cesar),  suministró  el  documento  patrón  mientras  que  la  Secretaría de  Tránsito   del  municipio  de   Agustín  Codazzi  expidió  el  documento  dubitado.     

    

1. La Fiscalía no investigó al autor  de  la  falsedad  de la licencia de tránsito que la Secretaría de Tránsito de  Agustín  Codazzi  (Cesar),  entregó  a Ramón Estrada  Ardila.     

    

1. Como la aludida Secretaría entregó  la  licencia  espuria,  este  último  la  recibió de buena fe, configurando la  ausencia  de  responsabilidad  del  artículo 32, numerales 10 a 12, del Código  Penal.     

    

1. El comprador falsificó la licencia  de  tránsito  para  no pagar al vendedor el precio convenido; entregó también  el documento al perito sin cumplir con la cadena de custodia.     

    

1. Se impartió condena sin prueba que  llevara  a  la  certeza  de  su  responsabilidad del sentenciado, algunas de las  cuales  no  se valoró en su real dimensión, v. gr., las declaraciones de Jairo  Javier   González,   Geiner   Medina   Erazo  y  Humberto  José  Peinado,  las  comunicaciones  del Ministerio de Defensa, la copia del historial del vehículo,  del  proceso  ordinario  que  demostraron  las  maniobras  del  denunciante para  justificar  la revocatoria de la autorización de pago del precio del vehículo,  el  original  del  certificado de gases vencido del vehículo, y los testimonios  de   Antonio   Feria   Araújo,   Ramón   Estrada   Ardila   y   Gonzalo  Rueda  Díaz.     

    

1. La  decisión de segunda instancia  desconoció  las  reglas de producción y valoración de las pruebas, por lo que  se debe anular la actuación e investigar al autor del delito.     

Como  elemento  probatorio nuevo, allegó el  informe   5390   del   5   de   abril   de   2013,   suscrito  por  investigador  criminalístico-documentólogo  forense,  del  CTI,  en  el  que “se  aprecia  que  el tránsito de Codazzi (Cesar) (sic) si expidió  la   licencia   de   transito   (sic)   No.   (sic)  2001-1307-18562”,  dirigida  desvirtuar  la  valoración  probatoria hecha por el  A  quo  y  acreditar que la  decisión  se  sustentó  en  prueba  falsa,  toda  vez  que  en su parecer, los  multicitados   documentos   fueron  falsificados  por  personal  de  la  aludida  Secretaría.   

CONSIDERACIONES   

     

I. Procedimiento aplicable    

El caso que ocupa la atención de la Sala se  tramitó  y  decidió  con  fundamento  en  la  Ley  906  de 2004, por lo que el  procedimiento  aplicable  en  materia  de  revisión  es  el  establecido en ese  estatuto.   

     

I. Competencia    

La  Corte es competente para conocer de esta  acción,    conforme    al    artículo    32,    numeral    2°,   ibídem,  por  estar  dirigida contra una  sentencia  dictada  en  segunda  instancia por un Tribunal de Distrito Superior,  que hizo tránsito a cosa juzgada.   

     

I. Caso concreto    

    

1. La acción de revisión fue prevista  como  medio  dirigido a realizar la justicia, y como una herramienta excepcional  contra  la inmutabilidad de la cosa juzgada, destinada a invalidar una sentencia  siempre  que  se  compruebe  que  ella  resulta injusta y alejada de la realidad  material.     

Sin embargo, es absolutamente improcedente e  inadmisible  incoarla  para intentar revivir debates superados en las etapas del  proceso  o  para desconocer o cuestionar, sin razón ni fundamento, el carácter  definitivo de una sentencia que hizo tránsito a cosa juzgada.   

    

1. La causal 3ª del artículo 192 de  la  Ley  906  de 2004, tiene lugar «[c]uando después  de  la  sentencia  condenatoria  aparezcan  hechos  nuevos  o  surjan pruebas no  conocidas  al tiempo de los debates, que establezcan la inocencia del condenado,  o        su        inimputabilidad».     

En  estos eventos se requiere, sin duda, que  ese  hecho  o  prueba  no  haya  sido  conocido  al  tiempo de los debates, pero  además,  que establezcan la inocencia del condenado o su inimputabilidad. De no  demostrarse este segundo requisito, la acción no puede prosperar.   

     

1. Respecto de esta causal, al amparo  del  sistema  penal  acusatorio,  esta  Corporación  ha  dilucidado aquello que  comprende    prueba   o   hecho   nuevo  (CSJ AP, 15 oct  2008, rad. 29626; AP, 29 ene 2014, rad. 42849):     

«Frente  al nuevo modelo de enjuiciamiento  penal,  estos  conceptos,  en  sus sustancialidad básica, se mantienen, pero en  atención   a   la  facultad  que  tienen  las  partes  que  intervienen  en  el  adelantamiento  del  proceso  instancial  de descubrir selectivamente los medios  probatorios  que pretenden hacer valer en el juicio oral, surge el requerimiento  adicional  de  que  la  prueba  no  haya  sido  debatida  en  el  juicio: que el  accionante  no  haya tenido conocimiento de su existencia, o que teniéndola, no  haya estado en condiciones de aportarla.   

Si la parte ha conocido la prueba, pero por  razones  estratégicas o de cualquier otro tipo decide voluntariamente renunciar  a  su  descubrimiento  y  debate  en la audiencia del juicio oral, no tendrá la  connotación  de  nueva,  porque  lo  nuevo para la estructuración de la causal  tercera  de  revisión  será  únicamente  aquello  de  lo cual no se ha tenido  conocimiento  que  existe,  o  que  se  sabe  que existe pero que no fue posible  aducir al proceso.   

Esta  exigencia,  además  de  consultar la  dinámica   del   nuevo  modelo  de  enjuiciamiento  penal,  que  otorga  a  los  protagonistas  del  proceso  autonomía  en  el manejo de la prueba, reafirma el  carácter  de  acción  de  la revisión, cuya caracterización impide tener los  juicios  rescindente y rescisorio como una prolongación del proceso instancial,  donde  sea  válido  reabrir  espacios  de  discusión probatoria ya superados»  —subraya     para  resaltar—.   

Igualmente,  el precedente ha señalado como  presupuesto  de  admisibilidad  del  líbelo,  que  la prueba que se reputa como  nueva  cumpla con los requisitos de novedad y trascendencia, de manera que lleve  a la modificación del fallo (CSJ AP, 02 jul 2013, rad. 37242):   

«[C]omo  presupuesto  de admisibilidad del  líbelo  demandatorio  de  la  revisión,  cuando de la causal tercera se trata,  resulta  indispensable  que  las  pruebas  aportadas  tengan  la  virtualidad  de modificar el sentido del fallo, es decir cumplir los  requisitos  de  novedad  y  trascendencia.  De  no  cumplirse  esta carga por el  accionante,  debe entenderse que lo pretendido no es nada distinto que continuar  con  un  debate  estéril  e  impertinente sobre hechos, pruebas y argumentos ya  considerados  y  definidos procesalmente, imponiéndose el rechazo in límine de  la           demanda»          —subraya      original—.   

Para  su comprobación es necesario allegar,  junto  a  la  demanda,  las  pruebas  que  sustentan la pretensión, destacar la  novedad  contenida en ellas y enseñar que su oportuno conocimiento por parte de  los  juzgadores,  los  hubiese  llevado  a  tomar  una  decisión  distinta a la  adoptada.   

En otras palabras, la naturaleza y capacidad  suasoria  de  los  elementos  con  carácter  ex novo,  debe   ser   de  tal  consistencia,  que  permita  la  formación  de  un  juicio  distinto,  en  punto  de  la  responsabilidad  penal  declarada en la sentencia.   

     

1. En  este  caso,  el  demandante  presentó  como  prueba nueva, el informe 5390 del 5 de abril de 2013 del Cuerpo  Técnico  de  Investigación,  CTI,  de  la Fiscalía, del cual, en su entender,  derivó  que  la  Secretaría  de  Tránsito  del  municipio de Codazzi (Cesár)  expidió la licencia de tránsito 2001 1307 18562 dubitada.     

No  obstante  que  el  informe  allegado  se  originó  con  posterioridad  al  fallo  y por ello podría ser prueba nueva, ni  ella  en si misma ni los fundamentos dados, permiten considerar la modificación  del sentido del fallo.   

Los  argumentos  del  demandante tienen como  propósito  la  reapertura del debate y la discusión probatoria ya superada, en  la  que  se  demostró que fue él quien usó el documento espurio en el negocio  de compra-venta del vehículo.   

La experticia aportada, si bien está fechada  con  posterioridad  a  las  decisiones  que  resolvieron  la responsabilidad del  procesado  y  por lo tanto constituye prueba nueva, no deviene necesariamente en  pertinente  y  conducente  con  el  hecho  materia de investigación, menos aún  trascendente   en  los  términos  señalados  en  el  precedente,  pues  guarda  relación  es  con la licencia de tránsito 200013-05-18181 de la motocicleta de  placas  IEA-40,  diferente  a  la  licencia  de tránsito espuria 20013-07-18562  (folio  27) y, de contera, al vehículo mismo al que refiere, por cuyo uso en el  negocio de compraventa del bien se profirió condena.   

Lo anterior es un hecho que se advierte como  el  propósito  de  la  experticia y que no genera certeza alguna respecto de la  hipótesis  del demandante: «remito a ud., embalado y  rotulado  –  Licencia de  Transito  (sic)  No.  (sic) 200013-05-18181  a  nombre  del señor ELVIS DE JESUS AGAMEZ ROMERO, expedida por  el  Transito  (sic)  de  Codazzi  (ces (sic)) el 14-11-06, – para que previo los  estudios   y  cotejos  que  se  le  hagan,  determine  sobre  su  ORIGINALIDAD»  (subraya      para      resaltar)     —folio          11—;    y  que  en  últimas  deviene  en  la improcedencia de la  acción   

     

1. Por otro lado, la Sala no encuentra  fundamento    a   omisión   que   señala   del   A  quo  de  no  haber  valorado  el testimonio de Antonio  Ferias  Araújo,  Secretario  de  Tránsito  Municipal  de  Agustín  de Codazzi  (Cesar),    pues    revisado   el   fallo   del   Ad  quem,  se observa que éste atendió ese reclamo de la  defensa  al  recurrir  la  decisión, procediendo a su análisis en contexto con  las  demás  pruebas —folio  44—.     

En   cuanto  a  la  inconformidad  con  la  valoración  probatoria, debe decirse, que ese es un debate propio de las etapas  que  el  procedimiento prevé, no pudiendo subsanarse las falencias de defensa o  la  inconformidad  con la decisión, por vía de revisión, pues ésta no es una  tercera  instancia del proceso ni medio para la reapertura del debate probatorio  ya  superado,  en  la  que  se  demostró  que  el sentenciado fue quien usó el  documento alterado.   

En  ese sentido, esta Corporación (CSJ, AP,  25 jul 2007, rad. 23690), consideró,   

«el  juicio rescindente, en tratándose de  la  acción  de  revisión,  opera  respecto  del fallo que se considera injusto  gracias  a  la  prueba  o  hechos  nuevos,  y  no en relación con el trámite o  actuaciones    ya    agotados,   independientemente   de   que   se   evidencien  irregularidades  u  omisiones trascendentes en curso del proceso, las cuales, se  repite,  debieron  tener  como  escenario  natural  de  discusión  los recursos  ordinarios o el extraordinario de casación».   

Luego,  por  sí  solos, los argumentos y la  prueba  aportada,  carecen  de  la  capacidad  de  desvirtuar la contundencia de  aquella en que se soportó la sentencia.   

    

1. Por  otro  lado,  la  causal  6ª  ibídem,    prevé   la  procedencia   de   la  acción   «[c]uando  se  demuestre  (…) que el fallo (…) se fundamentó, en  todo o en parte, en prueba falsa».     

Al actor se le exige entonces que, además de  presentar  los  argumentos  fácticos  y jurídicos del caso, aporte copia de la  sentencia  mediante  la  cual se declaró la falsedad de los elementos de juicio  que  sirvieron  de  soporte  a  la  decisión cuya remoción se persigue. En esa  medida  se  tiene  fundadamente  que el elemento de conocimiento en cuestión es  auténtico,  porque  así  se  declaró judicialmente, mediante decisión que ha  hecho tránsito a cosa juzgada.    

Sobre   este   tema  en  particular,  esta  Corporación señaló (CSJ AP, 16 de mar 2005, rad. 23085):   

«La  exigencia  que establece la causal es  clara  y  no se presta a interpretaciones de ninguna especie: se requiere que la  decisión  cuestionada  se  hubiese  basado  en una prueba cuya falsedad hubiese  quedado  demostrada  en  una  sentencia ejecutoriada, como cuando la providencia  que  se  ataca  tuvo  por exclusivo fundamento las manifestaciones de un testigo  que  luego  es  condenado  por  falso  testimonio,  precisamente en razón de la  declaración en que se sustentó la decisión.».   

No  se  trata,  por  lo  tanto, de elaborar  construcciones  teóricas  para  acreditar  la falsedad del medio de convicción  que  tuvo  en  cuenta el funcionario judicial para proferir la providencia, sino  únicamente  de aportar la copia de la sentencia en firme que dio por demostrada  la  falsedad de aquella prueba y acreditar así mismo que ésta fue determinante  en el sentido de la decisión.».   

Nada  de  lo  anterior  fue  cumplido por el  apoderado,  quien  se limitó tan solo a cuestionar la labor investigativa de la  Fiscalía  y  la  ausencia,  en su parecer, de valoración de toda la prueba que  obra  en  el  expediente.  Dado que la acción de revisión no fue prevista para  hacer   ese   tipo   de  cuestionamientos  la  Corte  no  hará  pronunciamiento  alguno.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:   

INADMITIR   la  demanda  de  revisión  presentada  a  favor  de Ramón  Estrada Ardila.   

Contra esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese y cúmplase.  

Eugenio Fernández Carlier  

Magistrado  

Eyder Patiño Cabrera  

Magistrado  

Patricia Salazar Cuéllar  

Magistrado  

José Francisco Acuña Vizcaña  

Conjuez  

Diego Eugenio Corredor Beltrán  

Conjuez  

Abel Darío González Salazar  

Conjuez  

Carlos Roberto Solórzano Garavito  

Conjuez  

Luis Gonzalo Velásquez  

Conjuez  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria.     

1  Extraídos    de    los    hechos   consignados   en   el   fallo   de   primera  instancia.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *