AHP759-2016(47549)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Magistrado   

AHP759-2016  

Radicación     n°     47549   

         Bogotá,  D.C.,                   diecisiete          (17)   de  febrero   de   dos   mil   dieciséis   (2016).   

ASUNTO  

         Resuelve   el  Despacho  la  impugnación  presentada  por  Rulbeth  Montaña  Rodríguez contra la decisión del 5 de febrero del año en curso, por  medio  de  la cual un Magistrado de la Sala Penal del Tribunal Superior de Neiva  declaró   improcedente   la   solicitud  de  hábeas  corpus invocada por el mencionado, quien se encuentra  privado  de  la  libertad  en  el  establecimiento penitenciario y carcelario de  dicha  ciudad, en razón de la sentencia condenatoria proferida en su contra por  el delito de rebelión.   

LA PETICIÓN  

Sostiene  el  accionante  que  se encuentra  actualmente  privado  de  la  libertad en el centro carcelario de Neiva desde el  «03-08-201 (sic)», cuando  fue  detenido  por  efectivos de la Policía Nacional en el municipio de Garzón  (Huila),   quienes   lo  dejaron  a  disposición  de  la  Fiscalía  de  Neiva,  desconociendo  actualmente  si  está  «condenado  o  sindicado»,  el  despacho que adelanta la actuación  en su contra y el delito por el que se le acusa.   

Destaca  que  estuvo privado de la libertad  durante  17  meses en el centro carcelario de Florencia (Caquetá), en razón de  un  proceso  que  se  adelantó  en  su  contra  en el Juzgado Primero Penal del  Circuito   Especializado   de   Neiva,   donde  fue  absuelto.      

En  consecuencia,  solicita  se disponga su  libertad  inmediata  o  se  aclare  su  situación  jurídica,  informándole  a  órdenes  de qué despacho judicial se encuentra, si está condenado o sindicado  y  el  tiempo  de  privación  de  libertad;  lo  anterior  a efectos de obtener  beneficios administrativos y redención de pena.      

DECISIÓN DE PRIMERA INSTANCIA  

El  Magistrado  a  quien  correspondió  la  acción  constitucional,  después  de agotar el procedimiento establecido en el  artículo  5°  de  la Ley 1095 de 2006, señaló que la acción de hábeas  corpus  no resultaba procedente,  por las siguientes razones:   

         (i)  Se  acreditó  que  en  el  Juzgado Primero Penal del Circuito  Especializado  de  Neiva  se  adelantó proceso en contra del ciudadano Montaña  Rodríguez  por  el  delito de secuestro extorsivo, entre otros, siendo absuelto  en   sentencia  del  15  de  diciembre  de  2014,  que  impugnada  fue  revocada  parcialmente  por  el  Tribunal Superior de dicha ciudad, quien lo condenó como  autor  responsable del delito de rebelión, imponiéndole como sanción 96 meses  de  prisión  y  133.33 SMLMV de multa, decisión que adquirió ejecutoria el 10  de marzo de 2015.   

         (ii)  Como  en  la  aludida  decisión,  al  sentenciado,  quien se  encontraba  en  libertad,  le  fueron  negados los mecanismos sustitutivos de la  pena  de  prisión,  se  libró  en  su  contra  orden de captura por la Sala de  Decisión  Penal  respectiva,  reiterada por el Juzgado Segundo de Ejecución de  Penas  de  Neiva,  encargado  de  vigilar el cumplimiento de la sanción, que se  materializó  el  2  de agosto de 2015, siendo legalizada al día siguiente ante  el establecimiento penitenciario y carcelario de esa ciudad.   

         (iii)  En  consecuencia,  consideró el a quo, que lo demostrado en  la  actuación  evidencia que el solicitante no se encuentra ilegalmente privado  de  la libertad, siendo que dicha restricción obedece a la condena ejecutoriada  que  se  le impuso por el delito de rebelión, cuya pena está descontando desde  el     2     de     agosto     de     2015,    la    cual    tampoco    se    ha  cumplido.         

IMPUGNACIÓN  

Cabe destacar que el accionante, al momento  de  notificarse  de  la decisión que le negó la protección deprecada, plasmó  con  su  rúbrica  que la impugnaba, situación que conlleva a que se realice un  estudio de la petición de amparo.   

CONSIDERACIONES DEL DESPACHO  

          1. Competencia de la Corte.   

         El  suscrito  Magistrado  es  competente  para  conocer  en segunda  instancia  de la impugnación interpuesta contra la providencia del 5 de febrero  de  2016,  mediante la cual un Magistrado de la Sala Penal del Tribunal Superior  de   Neiva  negó  la  solicitud  de  hábeas  corpus  presentada  en nombre propio por el condenado Rulbeth  Montaña  Rodríguez,  según  lo dispone el numeral 2° del artículo 7° de la  Ley 1095 de 2 de noviembre de 2006.    

2. Procedencia de la acción de hábeas corpus.   

         Como  lo  ha  precisado la jurisprudencia de la Corte, el artículo  30   de   la   Constitución   Política  consagra  el  derecho  fundamental  de  hábeas  corpus,  acción  reconocida  en  varios  instrumentos internacionales tales como, la Declaración  Universal  de  los  Derechos  Humanos,  el  Pacto  Internacional  sobre Derechos  Civiles  y  Políticos,  la  Convención  Americana  sobre Derechos Humanos y la  Declaración Americana de Derechos y Deberes del Hombre.   

Así,  el hábeas  corpus,  conforme al artículo 27.2 de la Convención  Americana  de Derechos Humanos y el 4° de la Ley 137 de 1994 (Estatutaria sobre  Estados  de  Excepción),  es  un  derecho intangible y de aplicación inmediata  consagrado  en  la  Constitución Política, reconocido como tal en los tratados  internacionales     que     forman    parte    del    denominado    bloque    de  constitucionalidad.   

En síntesis, se trata de la garantía más  importante  para  la  protección  del  derecho  a  la  libertad,  reglado en el  artículo  28  de la Carta Política, el cual reconoce en forma expresa que todo  sujeto  es  libre,  que  nadie  puede  ser molestado en su persona o familia, ni  reducido  a prisión o arresto, ni detenido, ni su domicilio registrado, sino en  virtud  de  mandamiento  escrito  de  autoridad  judicial  competente,  con  las  formalidades legales y por motivo previamente definido en la ley.   

Es  allí donde la Carta Política asigna a  la  ley  la  función  de  regular  la garantía fundamental, esto es, fijar las  condiciones dentro de las cuales aquella puede ser restringida.   

Es   decir,   pese   a   su  indiscutible  consagración  constitucional, no es un derecho absoluto, según se desprende de  lo  previsto  en  el citado artículo 28 de la Constitución, pues aun cuando es  cierto    que    el    hábeas   corpus  es  el  medio  por excelencia para su protección, también lo es  que su aplicación está sujeta al debido proceso.   

En tales condiciones, cabe también recordar  que  este  amparo, como lo  establece  la Constitución Política y lo desarrolla la Ley 1095 de 2006, es un  derecho  constitucional  fundamental  que  tutela  la  libertad  personal en los  siguientes casos concretos:   

(i) Cuando la aprehensión de una persona se  lleva  a cabo por fuera de las formas constitucional y legalmente previstas para  ello,   valga   decir,   la   orden   judicial   previa  (artículos  28  de  la  Constitución   Política,  2° y 297 de la Ley 906 de 2004), la flagrancia  (artículos  345  de la Ley 600 de 2000 y 301 de la Ley 906 de 2004), la captura  públicamente  requerida  (artículo  348  de  la  Ley  600 de 2000), la captura  excepcional  (artículo  21  de la Ley 1142 de 2007) y la captura administrativa  (sentencia  C-24  del  27 de enero de 1994), esta última con fundamento directo  en  el  artículo  28  de  la  Carta  y, por ello, de no necesaria consagración  legal,    tal    como    sucedió    –y  ocurre– en  vigencia de la Ley 600 de 2000.   

(ii) Cuando, obtenida legalmente la captura,  la  privación  de la libertad se prolonga más allá de los términos previstos  en  la  Constitución  y  en la ley. En tal supuesto, la acción de hábeas  corpus  tiene por objeto que el  servidor  público: i) lleve  a  cabo  la  actividad  a  que está obligado (por ejemplo: dejar a disposición  judicial  el  capturado,  hacer  efectiva  la  libertad  ordenada, etc.) o bien,  ii)  adopte  la  decisión  correspondiente  al  caso  (verbi  gratia  ordenar  la  libertad  frente  a  la captura ilegal, presentar el  escrito   de  acusación,  instalar  el  juicio  oral,  entre  otras  hipótesis  posibles).   

De otra parte, es preciso señalar que como  la     acción     constitucional     de    hábeas  corpus  está orientada a proteger a la persona de la  privación  ilegal  de  la  libertad  o  de  su  indebida prolongación, al juez  constitucional,  en  el  caso  puesto  a  su  consideración,  le  está  vedado  incursionar  en  terrenos  extraños a este específico tema, so pena de invadir  órbitas  que son propias de la competencia del juez natural al que la ley le ha  asignado  su  conocimiento,  pues  de  lo contrario desborda la naturaleza de su  función  constitucional,  destinada por excelencia a la protección del derecho  fundamental de la libertad.   

En otros términos, conforme se ha indicado  por  esta Corte de forma constante, la procedencia de la acción de hábeas  corpus se encuentra supeditada a  que  el  afectado  con  la  privación  ilegal de la libertad, o con su ilícita  prolongación,  haya  acudido  primero a los medios previstos en el ordenamiento  legal  dentro  del  proceso  que  se le adelanta, pues, reitérese, lo contrario  conduce  a  una  injerencia  indebida en las facultades que son propias del juez  que conoce de la actuación respectiva.   

Ahora,  si  bien la acción de hábeas   corpus  no  es  necesariamente  residual  y  subsidiaria,  también  lo  es  que  cuando  existe  un  proceso  o  actuación  judicial  en  trámite,  no  puede  utilizarse  con  ninguna  de las  siguientes  finalidades:  (i)  sustituir  los  procedimientos judiciales comunes  dentro  de  los  cuales  deben  formularse  las  peticiones  de  libertad;  (ii)  reemplazar  los  recursos  ordinarios  de  reposición y apelación establecidos  como  mecanismos  legales  idóneos para impugnar las decisiones que interfieran  el  derecho  a  la  libertad  personal;  (iii) desplazar al funcionario judicial  competente;    y    (iv)    obtener    una    opinión    diversa   —a     manera     de     instancia  adicional—   de   la  autoridad   llamada   a   resolver   lo   atinente   a   la   libertad   de   la  persona1.   

Por  tanto,  a partir del momento en que se  impone  la  medida  de  aseguramiento, todas las peticiones que tengan relación  con  la  libertad del procesado deben elevarse al interior del proceso penal, no  a  través  del  mecanismo  constitucional  de hábeas  corpus,   pues  esta  acción  no  está  llamada  a  sustituir el trámite del proceso penal ordinario.   

Lo anterior, salvo que la decisión judicial  por  medio  de la cual se interfiere en el derecho a la libertad personal, pueda  catalogarse   como   una  vía  de  hecho  o  se  vislumbre  la  prosperidad de alguna de las otras causales  genéricas  que  hacen  viable  la  acción de tutela; hipótesis en las cuales,  “aun  cuando  se  encuentre  en  curso  un  proceso  judicial,  el  hábeas  corpus  podrá  interponerse  en garantía inmediata del  derecho   fundamental   a   la   libertad,  cuando  sea  razonable  advertir  el  advenimiento  de un mal mayor o de un perjuicio irremediable, en caso de esperar  la  respuesta  a  la  solicitud  de  libertad  elevada ante el mismo funcionario  judicial,  o si tal menoscabo puede sobrevenir de supeditarse la garantía de la  libertad  a  que  antes  se  resuelvan  los  recursos  ordinarios”2.   

En  esa  medida, para denegar la acción de  hábeas   corpus  no  es  suficiente  con  expresar que la persona se encuentra privada de la libertad por  cuenta  de  una  actuación  procesal o que dentro del trámite existan recursos  para  debatir  la  situación  tildada  de  lesiva  del  derecho  a  la libertad  personal,  pues  en  tal  evento  resulta necesario examinar el caso concreto en  orden  a  establecer  si se presenta una vía de hecho, como eventualmente puede  presentarse,  verbi gratia,  cuando   cumpliéndose   las   circunstancias  fácticas  y  legales  que  hacen  procedente la libertad se niega sin fundamento legal o razonable.   

          3. El caso concreto.   

         De  acuerdo  con  las  precisiones que anteceden, se observa que el  amparo  solicitado  resulta improcedente, por lo que se confirmará la decisión  impugnada, de conformidad con las siguientes razones:   

         3.1  Según  las constancias que obran en  la  presente  actuación,  mediante  sentencia  adiada 25 de febrero de 2015, la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Neiva  revocó  parcialmente  el fallo  absolutorio  proferido  el  15 de diciembre de 2014 por el Juzgado Primero Penal  del  Circuito  Especializado de esa ciudad y, en su lugar, condenó al procesado  Rulbeth   Montaña   Rodríguez   a   las   penas  principales  de  96   meses  de  prisión  y  133.33  SMLMV  de  multa,  como  autor  responsable  del  delito  de rebelión, proveído que adquirió firmeza el 10 de  marzo siguiente.   

         Ahora,  como  en  la  mencionada  decisión  le  fueron  negados al  sentenciado  los  mecanismos  sustitutivos de la prisión, tanto el ad quem como  el  juez  encargado de vigilar el cumplimiento de la sanción, libraron orden de  captura  en  contra de aquel para hacer efectiva la pena, la que se materializó  el  2  de  agosto  de 2015, siendo legalizada al día  siguiente    ante    el    establecimiento   penitenciario   y   carcelario   de  Neiva.   

         Surge  patente  entonces,  que  la  privación  de  la libertad del  ciudadano    Montaña    Rodríguez    es  consecuencia  directa  e  inmediata de la condena emitida en su  contra  por  un  juez  de  la república, luego de agotado el respectivo proceso  judicial,  y  dado  que  en  la  sentencia  le fueron negados el subrogado de la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la pena y el sustitutivo de la  prisión  domiciliaria,  improcedentes  en  el  caso  concreto,  actualmente  se  encuentra  descontando pena en un centro carcelario, de modo que como aquella no  puede   catalogarse  de  ilegal,  no  es  procedente  el  amparo  constitucional  deprecado,     tal     como    acertadamente    lo    concluyó    la    primera  instancia.      

         3.2   De   otra   parte,  tampoco  puede  afirmarse  que  en el presente asunto se configura una prolongación ilícita de  la  privación de la libertad, habida cuenta que la pena de prisión impuesta al  sentenciado   Montaña   Rodríguez   –96   meses–  aún  no  se ha cumplido, pues según consta en el presente diligenciamiento, el  mencionado  se  halla privado de la libertad por razón de esta actuación desde  el  2 de agosto de 2015, es decir, a la fecha ha descontado físicamente un poco  más de seis meses de pena.    

         En  esa medida, es claro que en el caso concreto no se actualiza la  segunda   hipótesis   que   haría   procedente   la  acción  de  hábeas  corpus,  valga  decir,  que  el  sentenciado  haya  cumplido  la  totalidad  de  la  pena  impuesta y pese a ello  continúe privado de la libertad.       

          3.3   Finalmente,   en   cuanto   a   la  pretensión  del accionante relativa a que a través de la presente solicitud de  amparo  constitucional  se  clarifique su situación jurídica, concretamente en  punto  de  determinar  el  cómputo  de  la pena cumplida a la fecha, en orden a  obtener  su  redención  y beneficios administrativos,  la  misma  es abiertamente refractaria a la acción de  hábeas   corpus,  habida  cuenta  que ésta no está prevista para desplazar a los funcionarios judiciales  competentes  para  decidir  tales aspectos, por lo que al juez constitucional le  está  vedado  inmiscuirse  en asuntos distintos a aquel que orienta la presente  solicitud  de  amparo,  cuya finalidad es la protección del derecho fundamental  de la libertad.   

         Además,  la acción incoada tampoco está diseñada para sustituir  los  procedimientos  judiciales dentro de los cuales deben ventilarse peticiones  de  la  naturaleza  de  las  formuladas  por  el  condenado,  esto  es, aquellas  atinentes  a la ejecución de la sanción, puesto que la ley señala el trámite  que  debe  seguirse  para  tal  efecto y el funcionario judicial competente para  resolverlas,  valga  decir,  el  Juez  de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad.        

         Así  las  cosas,  el ciudadano Montaña Rodríguez podrá, si así  lo  considera,  acudir  a dicho funcionario encargado de vigilar el cumplimiento  de  la  sanción,  para  que  absuelva  las  solicitudes  referidas ut supra.   

         En  conclusión,  el  Despacho  encuentra  improcedente  el  amparo  constitucional  impetrado por Rulbeth Montaña Rodríguez, por lo cual, tal como  se anunció, confirmará la decisión recurrida.   

         En  mérito de lo expuesto, el Suscrito Magistrado de la SALA PENAL  DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA,   

RESUELVE  

1.  CONFIRMAR  la  providencia  impugnada,  por medio de la cual un Magistrado de la Sala Penal del  Tribunal  Superior  de  Neiva declaró improcedente la acción constitucional de  hábeas  corpus incoada por  Rulbeth      Montaña      Rodríguez.   

2.  DISPONER  la devolución del expediente al Tribunal de origen.   

         

Notifíquese y cúmplase,  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Magistrado  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

    

1 CSJ  AHP, 26 Jun. 2008, rad. 30066.   

2 CSJ  AHP, 26 Jun. 2008, rad. 30066.     

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