42292(09-10-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ   

Aprobado Acta No. 336  

Bogotá D.C., nueve (9) de octubre de dos mil  trece (2013).   

VISTOS  

Acomete la Corte el estudio de las exigencias  de  crítica,  lógica y suficiente sustentación del libelo casacional allegado  por  el  defensor  de  JESÚS  ANTONIO CADENA SUÁREZ  contra la sentencia de segunda instancia proferida por  el  Tribunal  Superior  de  Cundinamarca  el  23  julio  de 2013, por cuyo medio  confirmó  el  fallo del 28 de septiembre de 2012 del Juzgado Penal del Circuito  de  La Mesa, que lo condenó a la pena principal de 416 meses de prisión y a la  accesoria  de  inhabilidad  para  el ejercicio de derechos y funciones públicas  por    el   lapso   de   240   meses,   como  autor de los delitos de homicidio agravado y peculado por uso,  en concurso heterogéneo y sucesivo.      

HECHOS  

Sobre la media noche del 28 de agosto de 2010  JESÚS    ANTONIO    CADENA    SUÁREZ,  Jefe  del  Puesto  Operativo  del  Departamento Administrativo de  Seguridad  en  Girardot,  y  José  Antonio Sarmiento  Palomar,  agente  de dicha dependencia, se desplazaron  en   la   camioneta   Chevrolet   Luv   Dmax   de   placas  OFV  0721   hasta  el  establecimiento     público     “Discoteca    Mi  Cuate”  de  esa  ciudad.  En  el lugar, SARMIENTO   PALOMAR  departió  con  sus  compadres      Fabián      Alexander     García  Falcón y Rosario Rodríguez  y  sobre  las  3  a.m.  salieron hacia el municipio de  Flandes  donde  éstos  últimos  residían. Sarmiento  Palomar  tomó  el volante del automotor, JESÚS  ANTONIO  CADENA  SUÁREZ se ubicó  en  la parte delantera derecha como copiloto y García  Falcón   y   Rodríguez  se    situaron   en   la   parte   de   atrás   del  rodante.   

Cuando    pasaban    por   el   almacén  “Tía”  se  escuchó un  disparo  de  arma  de  fuego,  momento  en  el  cual los ocupantes del vehículo  observaron     que    CADENA    SUÁREZ  llevaba  la pistola en la mano derecha por fuera de la camioneta y  la  estaba  entrando  por  la  ventanilla,  razón  por la cual preguntaron qué  pasaba,  recibiendo  como  respuesta  que estuvieran tranquilos y continuaran el  viaje.    

En  el  sitio  del  disparo  cayó  herido  Jesús Raúl Pinzón Correa,  quien  falleció  a  los  pocos  minutos  a  pesar  de recibir ayuda del celador  Humberto  Murillo  Salazar y  del  agente  de  la  Policía  Nacional  Meyer Orlando  Gámez Caro.   

Al  oír  la  detonación  los  patrulleros  Luis    Octavio    Ospina    Flórez   y  Mauricio  Beltrán Guzmán  iniciaron  la  persecución de la camioneta sin perderla de vista,  pudiendo  percibir  que  la  persona  que viaja en el lado derecho del automotor  realizó  otros  disparos a la altura de la plaza de mercado, razón por la cual  solicitaron  ayuda  a  la  central. Finalmente, interceptaron el automotor en la  carrera  5 con calle 9, identificaron y capturaron a sus ocupantes y decomisaron  el  arma  de  dotación  de  José  Antonio Sarmiento  Palomar,  pues  la de JESÚS  ANTONIO CADENA SUÁREZ no fue hallada.   

Sin  embargo,  la  pistola  de  CADENA  SUÁREZ apareció posteriormente  en  las  dependencias  del  DAS  de la ciudad de Bogotá y al efectuar el cotejo  balístico  con las vainillas encontradas en el lugar del deceso de Pinzón  Correa  y  en  la  camioneta, se  determinó         que         fueron         percutidas        con        dicho  instrumento.          

ACTUACIÓN PROCESAL  

Con  fundamento en los anteriores hechos, el  29  de  agosto  de  2010  la  fiscalía  imputó  ante  el Juzgado Segundo Penal  Municipal  de  Control de Garantías de Girardot la comisión de los punibles de  homicidio  agravado  (arts.  103  y 104-7) en concurso heterogéneo con peculado  por  uso  (art.  398)  a JESÚS ANTONIO CADENA SUÁREZ  y a  José    Antonio    Sarmiento   Palomar¸  mientras que  a   Fabián  Alexander  García  Falcón  y  Rosario  Rodríguez  les  atribuyó  sólo  el delito contra la  vida.   Allí  mismo  se  les  impuso  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva  en  establecimiento carcelario y a Rosario  Rodríguez  se  le  sustituyó  por  domiciliaria  con  permiso para trabajar.   

El  21 de febrero de 2011 el Juzgado Primero  Penal  del  Circuito  de  Girardot,  a  petición  de la fiscalía, precluyó la  investigación  en  favor  de   Fabián Alexander  García  Falcón  y Rosario  Rodríguez  por  el  delito  de homicidio agravado y a  José    Antonio    Sarmiento   Palomar por el punible de peculado por uso.   

Presentado el escrito de acusación, el 25 de  abril  siguiente  se  realizó  la  respectiva audiencia en el Juzgado Penal del  Circuito  de  La  Mesa,  dado  el  impedimento  de  los juzgados de Girardot. La  preparatoria  se  llevó a cabo el 21 de junio y el debate público se concretó  en  sesiones  del  14  de  julio,  25  de  agosto, 15 de noviembre  y 14 de  diciembre  de 2011, 18 y 19 de abril de 2012, a cuyo término se profirió fallo  condenatorio  en contra de CADENA SUÁREZ por  los  delitos de homicidio agravado en concurso con peculado por  uso,  fijándose  una  pena  de  416 meses de prisión e interdicción para  ejercer  derechos  y funciones públicas por 240 meses. Así mismo, se absolvió  a   José  Antonio  Sarmiento  Palomar  del        cargo       de       homicidio       agravado.   

Impugnada  la  sentencia  por  la  defensa  de   CADENA   SUÁREZ,  el  Tribunal  Superior  de Cundinamarca la confirmó en su integridad, razón por la  cual  se  interpuso  recurso extraordinario de casación, allegándose en tiempo  el respectivo libelo.   

LA DEMANDA  

El  defensor formula cuatro cargos contra la  decisión  del  ad  quem con  base  en  los  cuales  pide  casar  el  fallo y absolver al procesado. De manera  subsidiaria,   solicita   declarar  la  nulidad  desde  el  momento  en  que  se  presentaron las falencias aducidas.   

Para  mejor  comprensión  y  con  el fin de  evitar  la  reiteración innecesaria, en el siguiente acápite considerativo, se  sintetizará  el  contenido  de  los  reparos  y, de inmediato, se expresará el  criterio   de  la  Sala  sobre  su  admisibilidad,  previa  exposición  de  las  características generales del recurso extraordinario de casación.   

De conformidad con el artículo 184 de la Ley  906  de 2004, para que la demanda de casación sea admitida es preciso acreditar  la  afectación  de  derechos  o garantías fundamentales, lo cual impone contar  con  interés  para  impugnar,  señalar  la  causal,  desarrollar los cargos de  sustentación  del  recurso  y  demostrar que es necesario el fallo para cumplir  alguno  de  los  fines  establecidos para el recurso en el artículo 180, siendo  estos,  la efectividad del derecho material, el respeto de las garantías de los  intervinientes,  la reparación de los agravios sufridos y la unificación de la  jurisprudencia.   

Por  consiguiente,  sólo  se admitirán las  demandas  que  ostenten  una  adecuada  estructura  lógica  y  cuenten  con una  argumentación  mínima  orientada  a  ofrecer las razones de disenso, a más de  persuadir  que se precisa del fallo para lograr alguno de los fines del recurso,  taxativamente contemplados en la ley.   

Lo  dicho en precedencia, sin embargo, no es  óbice         para    que    la    Corte    “atendiendo  a  los  fines  de  la casación, fundamentación de los  mismos,   posición   del   impugnante  dentro  del  proceso  e  índole  de  la  controversia    planteada”,   como   lo   prescribe  textualmente        el       citado       artículo       184       ibídem,   supere  los  defectos  de  la  demanda  para  decidir  de  fondo,  lo  cual  se  corresponde  totalmente con la  orientación   marcadamente  teleológica  que  tiene  ahora  el  recurso.    

Con  esa  misma  visión  también  se puede  presentar  la  hipótesis contraria, esto es, que se inadmita la demanda a pesar  de   verificarse   el  cumplimiento  de  los  reseñados  presupuestos  lógicos  argumentativos  al  advertirse  que, acorde con los fines que la orientan, no se  precisa del fallo de fondo.   

Pues  bien,  el  incumplimiento  de  tales  exigencias  conduce  a la Sala a inadmitir la presente demanda, en tanto ninguno  de  los  cargos  planteados  satisface  los postulados de claridad, precisión y  coherencia establecidos en la ley para el recurso de casación.   

A  continuación se analizarán por separado  cada  una  de  las censuras propuestas y se señalarán las falencias detectadas  que impiden admitir la demanda.   

Primer cargo: “la  sentencia    careció    de    motivación   y   fue   anfibológica”   

Con  fundamento  en  la  causal  segunda  de  casación  del  artículo  181  de  la  Ley  906 de 2004, aduce el demandante la  vulneración  por  parte  del  fallo  impugnado  de  los  artículos  29  de  la  Constitución  Nacional,   8  y  9  de la Convención Americana de Derechos  Humanos  y  14  y  15  del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos,  relativos  a  los  principios  del  debido  proceso,  presunción  de inocencia,  legalidad e igualdad.     

Lo  anterior  por  cuanto  se  afectó  la  estructura  fundamental  del  proceso  y  la  garantía  debida  a  JESÚS  ANTONIO  CADENA  SUÁREZ,  pues la  sentencia  careció  de  motivación  y  creó  un  panorama  fáctico jurídico  diverso  del  real,  en apoyo de lo cual transcribe apartes del fallo de segunda  instancia que seguidamente comenta.   

Señala   que  la  decisión  se  basa  en  especulaciones  forzadas  para endilgar responsabilidad al acusado. Por ejemplo,  considera  imposible  que  existiendo  en Colombia un número superior a 120 mil  armas  calibre 9 milímetros no se repita múltiples veces el choque en el mismo  punto  en  diferentes  vainillas.  Por  ello,  opina, el resultado de balística  según  el  cual  la  munición  disparada provino de la pistola de CADENA  SUÁREZ  no  es válido porque el  método    utilizado    no    es    el   estandarizado   para   determinar   ese  aspecto.   

  De otra parte, agrega, el arma no fue  encontrada  en  poder  de  CADENA SUÁREZ y  la  prueba  de  absorción  atómica fue negativa, situación que  demuestra  cómo  el  procesado  no  realizó  el  disparo  que segó la vida de  Jesús Raúl Pinzón Correa,  de  forma  que existe duda sobre su participación en los hechos, máxime cuando  la  escena  del  crimen  pudo  ser  contaminada  y  las  vainillas  pudieron ser  plantadas  para  perjudicar  al procesado, pues su condición de funcionario del  DAS le pudo granjear muchos enemigos.   

De  otra  parte,  encuentra  que  el  único  fundamento  de  la  condena  lo  constituyen  las especulaciones, distorsiones y  ambigüedades  expresadas  por José Antonio Sarmiento  Palomar,      Fabián      Alexander      García      Falcón      y  Rosario  Rodríguez,      quienes    tenían    causa    común    contra    CADENA  SUARÉZ  y  por ello debieron ser  desestimadas sus declaraciones.   

Considera   extraño   que   José    Antonio    Sarmiento   Palomar,  detective  por  muchos  años,  se  dedicara  a  libar  licor  con sus compadres  mientras  su  jefe  se  reunía  con  una fuente, les ofreciera transporte en un  vehículo  oficial  y  permitiera  que  CADENA SUÁREZ  accionara  su  arma  sin  reducirlo  y  ponerlo a buen  recaudo,  situación que impide otorgarle crédito cuando afirma que un policía  no  identificado  guardó la pistola homicida y se la llevó, pues, además, tal  hecho  fue  desmentido  por  los  agentes  que  realizaron  la  captura, quienes  indicaron no haberle encontrado armas al acusado.   

Reafirma que la sentencia es anfibológica y  especulativa  porque  se condena con base en deducciones imaginarias, generales,  insustanciales,  fuera  de  la  lógica,  en tanto el proyectil no se encontró,  resultando    imposible    determinar    qué    clase   de   arma   causó   la  herida.   

Concluye afirmando que la sentencia desconoce  las  reglas  de  la  lógica  y  las  máximas  de la experiencia, así como las  circunstancias   fácticas,   temporales  y  modales  porque  valora  de  manera  inadecuada  las  pruebas,  circunstancia  que  impone  absolver  a  JESUS  ANTONIO  CADENA  SUÁREZ,  dada la  afectación  de  sus garantías al afrontar la prisión a pesar de los evidentes  vicios procesales.   

Consideraciones de la Corte  

El  reproche examinado recoge una serie de  cuestionamientos  del  libelista  en torno al trabajo de ponderación probatoria  elaborado  en  el  fallo,  pero  no configura un cargo correctamente formulado y  sustentado,  en  tanto la causal en cuestión se concreta cuando se desconoce el  debido  proceso  ocasionando  la  afectación  de su estructura o las garantías  debidas  a  las partes, por falta de motivación, fundamentación anfibológica,  precaria o sofística.   

No hay motivación cuando el fallo carece de  sustento  porque  no se precisan las razones de orden probatorio y jurídico que  lo   soportan;   es   anfibológica   en  los  eventos  en  que  acoge  posturas  contradictorias  que impiden conocer su verdadero sentido, o las consideraciones  expuestas   son  incompatibles  con  la  determinación  adoptada  en  la  parte  resolutiva;  es  incompleta  cuando se exponen precarias y parciales razones que  omiten  analizar  algún  aspecto  sustancial  o  las explicaciones argüidas no  alcanzan   a  traslucir  el  fundamento  del  fallo;  y  es  aparente,  falsa  o  sofística,  cuando  se  aparta  de manera flagrante de la verdad por errores de  hecho  o de derecho determinantes de una conclusión jurídica distinta a la que  objetiva y fidedignamente revelan las pruebas.   

En  el  evento examinado, el casacionista se  refiere  a  diversos argumentos expuestos por el Tribunal que no comparte, luego  de  lo  cual  concluye  la  falta  de motivación del fallo y la fundamentación  anfibológica,  planteamiento  contradictorio en sí mismo porque o la decisión  carece   de   motivación   o  la  suministrada  es  dialógica,  ambivalente  o  contradictoria,  sin  que  sea  posible  la  concurrencia de las dos casuales al  mismo tiempo.   

Tal  proceder  no  compagina  con  la causal  invocada   ni   con  la  técnica  y  naturaleza  del  medio  extraordinario  de  impugnación,  pues  no  es que la sentencia carezca de motivación en relación  con   los   diversos   tópicos   señalados  por  el  demandante  sino  que  la  argumentación  ofrecida  por  el Tribunal no se ajusta al criterio personal del  libelista en torno a la apreciación de las probanzas.   

Además,   aunque  el  demandante  refiere  múltiples  motivos  de  inconformidad,  no  señala  la  causal  de nulidad que  procede,  la  trascendencia  de  la irregularidad confrontada frente al restante  material  probatorio,  ni  deslinda si se trata de un yerro en la estructura del  proceso  o en las garantías fundamentales de quien la invoca, por manera que la  censura  se asemeja más a un alegato donde se condensan los reparos frente a la  valoración  del  material  de  prueba  recaudado en la vista pública y no a un  juicio  lógico  y  sustentado  que  evidencie  las  falencias  atribuidas  a la  sentencia.    

De  otra  parte,  no  es posible superar los  defectos  técnicos  del  cargo,  dada su intrascendencia, en tanto la revisión  del  fallo confutado permite colegir que no se trata de una decisión carente de  motivación;  por  el  contrario,  la  fundamentación  es extensa, coordinada y  lógica,  al punto que la demanda refiere múltiples aspectos de la ponderación  que no comparte, situación que descarta la ausencia de sustento.   

En  cuanto  a la supuesta anfibología de la  determinación,  tampoco  se observa por cuanto la responsabilidad del procesado  JESÚS    ANTONIO    CADENA    SUÁREZ  la dedujo el Tribunal de la prueba testimonial y pericial acopiada  en  la  vista  pública,  sin  que  se  observe  en  el  proceso  de valoración  probatoria  posturas  contradictorias  o  incompatibles  con  la  determinación  adoptada en la parte resolutiva.   

De esta manera, los comentarios del libelista  en  torno  a  que,  i)  el arma que ocasionó la muerte de la víctima no le fue  encontrada  a CADENA SUÁREZ,  ii)  la prueba de absorción atómica fue negativa para deflagración de arma de  fuego,  iii) la supuesta contaminación de la escena del crimen, iv) la ausencia  del  proyectil  para  efectuar  el  cotejo  balístico  y,  v)  el  escaso  peso  probatorio   de  los  testimonios  de  José  Antonio  Sarmiento    Palomar,    Fabián    Alexander    García   Falcón   y   Rosario  Rodríguez,  constituyen  enunciados parcializados que  concentran   las  críticas  al  proceso  de  evaluación  probatoria,  pero  no  evidencian  la falta de motivación y, menos aún, la sustentación deficiente y  contradictoria.   

De  esta manera, sin dificultad se establece  que  con  el  pretexto  de  denunciar  la sustentación deficiente del fallo, el  censor  intenta imponer sus propias reglas para demandar en casación, sin tener  en  cuenta  la  decantada jurisprudencia de esta Sala, según la cual, si lo que  se  alega  es la indebida apreciación de las pruebas se debe acudir a la causal  tercera  de  casación, esto es, a la violación indirecta de la ley sustancial,  y  no  a  la  causal  segunda,  como  sin  mayor  argumentación  lo pretende el  casacionista,  pues  ésta  se  ocupa  de  la estructura de las formas propias y  ritos   del   trámite,   así   como   del   derecho   de  defensa  técnica  y  material.   

Se concluye de lo expuesto en precedencia que  el  cargo  examinado  no  se  desarrolló en forma adecuada, indicando de manera  precisa  y  coherente  los  fundamentos de la causal, aspecto de suyo suficiente  para inadmitirlo dada la naturaleza de este medio de impugnación.   

Segundo cargo (subsidiario): “falso  juicio de selección de la norma tipo a aplicar que generaba  la    imputación,    acusación   y   condena   por   un   tipo   penal   menos  gravoso”   

Con  fundamento en la causal 2 del artículo  181  de  la  Ley  906 de 2004, el censor pregona la afectación de la estructura  del  debido  proceso por vulneración del principio de legalidad del artículo 6  del   Código   Penal,   en   tanto   i)   el   comportamiento  de  CADENA  SUÁREZ no fue doloso sino culposo  y,   ii)  la  circunstancia  de  agravación  imputada  no  se  concretó.    

En  tal  sentido,  señala, el alto grado de  cansancio   de   JESÚS   ANTONIO   CADENA  SUÁREZ,  por  haber  laborado  todo  el  día,  y la ingesta de  licor,  lo  llevaron a disparar sin plan previo orientado a matar a Jesús  Raúl Pinzón Correa y por ello su  actuar  no  fue  doloso,  aunque sí irresponsable, configurándose un homicidio  culposo  en  virtud del cual detonó su pistola indiscriminadamente asumiendo un  riesgo eventual.         

Así mismo, considera que la víctima no fue  colocada  en  situación  de  indefensión  por JESÚS  ANTONIO  CADENA  SUÁREZ,  pues realmente se concretó  una  posición  de  superioridad  de  quien  agrede  sin planeación ni voluntad  previa,     por    manera    que    atribuirle    dicho    agravante    es    un  despropósito.   

    

Consideraciones de la Corte  

Aunque  reiteradamente  ha sostenido la Sala  que  la  causal de casación contenida en el numeral 2º del artículo 181 de la  Ley  906  de  2004,  relativa  al  desconocimiento  de  la estructura del debido  proceso,  goza de relativa flexibilidad, ello no implica que en su desarrollo no  se  deban  cumplir  algunos  mínimos  requisitos  para  tenerla  por satisfecha  formalmente.   

En ese evento, ha señalado la Corporación,  el  libelista ostenta la obligación de identificar el motivo sobre el cual gira  la  irregularidad  advertida, la causal de nulidad que procede como consecuencia  del  defecto, las normas que apoyan su pretensión, la trascendencia que genera,  bien  en  el  marco  de  la  estructura  del  proceso  o en el de las garantías  fundamentales  de  quien  la  invoca, y el momento procesal a partir del cual se  debe  invalidar  la  actuación,  así  como  la  autoridad  judicial  a la cual  corresponde  el  envío  de  la  actuación  para  que  proceda  a  su enmienda.   

También se tiene establecido que, en orden  a  su debida fundamentación, dicha propuesta necesariamente debe compaginar con  los  principios  que  orientan  la  declaratoria  de  las  nulidades,  a  saber,  taxatividad,   instrumentalidad   de  las  formas,  trascendencia,  protección,  convalidación, residualidad y acreditación.   

De  modo que sólo si la censura reúne los  anteriores  requisitos,  se  podrá  concluir  su  acople  con  los presupuestos  previstos  en  las  normativas  señaladas,  para  así  admitirla conforme a lo  dispuesto en el último inciso del citado artículo 184.   

En el evento examinado el censor pregona la  vulneración  del debido proceso por cuanto el Tribunal calificó como doloso el  comportamiento    de    JESÚS    ANTONIO    CADENA  SUÁREZ  cuando  se  trataría de un proceder culposo.  Así   mismo,  porque  dedujo  una  circunstancia  de  agravación  (indefensión) que no se concretó.    

Con  todo,  el  cargo  así planteado no se  corresponde  con  las  características  propias  de  la censura contenida en el  artículo  181-2  de  la  Ley  906  de  2004  en tanto no propone un error en la  estructura  del  debido  proceso  sino la violación de la ley sustancial, yerro  reprochable  por  vía  de  las causales contenidas en los numerales 1 y 3 de la  citada preceptiva.      

En  efecto, la causal invocada se refiere a  los  defectos  en  la  construcción  del  procedimiento  que  afectan el debido  proceso  y  las  garantías  debidas  a  las  partes,  por  ejemplo, la falta de  competencia,   la   pretermisión   de   las   formas  propias  del  juicio,  la  incongruencia  entre  la acusación y la sentencia, los defectos de motivación,  la  ausencia  de  defensa  técnica,  entre otros.        

Para el caso, la propuesta del libelista no  se  relaciona  con  la  estructura  del proceso sino con la materialización del  tipo  penal  y  la  circunstancia  agravante  imputados, situación que, como se  dejó  sentado,  debe  proponerse  denunciando  la  violación directa de la ley  sustancial  por  falta  de  aplicación,  interpretación errónea o aplicación  indebida  de  una norma o, de forma indirecta, por el manifiesto desconocimiento  de  las  reglas  de  producción  y apreciación de la prueba sobre la que se ha  fundado la sentencia.   

En ese orden, el casacionista no identifica  la  falencia  en  la  estructura  del debido proceso que originó la afectación  postulada,  ni se refiere a la causal de nulidad concretada como consecuencia de  ese  defecto  ni  al  momento  procesal  a  partir del cual se debe invalidar la  actuación,  elementos  indispensables  para considerar bien formulado el motivo  de casación contenido en el numeral 2 del artículo 181.   

Dicha situación comporta la inadmisión del  cargo,  máxime  cuando  no ostenta la trascendencia necesaria para que la Corte  supere  los  defectos  técnicos  advertidos,  en tanto el reproche se centra en  señalar  la presunta afectación del principio de legalidad porque JESÚS  ANTONIO CADENA SUÁREZ no cometió  un  delito  doloso  ni incurrió en la causal de agravación de indefensión del  artículo  104  numeral  7  del  Código  Penal, postura ampliamente debatida en  juicio,  pero  que  fuera  desestimada  por  las instancias luego de un profundo  análisis del material probatorio recaudado.   

Así, a modo de ejemplo, nótese lo colegido  por  el  Tribunal  ad  quem  respecto de la modalidad culposa aducida por la defensa:   

“No es válido  el  argumento  defensivo  sobre una acción culposa del procesado, por no actuar  con  pericia y el debido cuidado, porque un servidor público que ocupa el cargo  de  jefe  operativo  del  Departamento  Administrativo  de  Seguridad  D.A.S. de  Girardot  (Cundinamarca)  sabe  que  el arma de dotación no debía empelarla en  forma  indiscriminada  en vía pública y de la manera que lo hizo. (…) porque  el  resultado  de su reprochable actuar es producto de su voluntario proceder, a  sabiendas  del  peligro  que  producía su comportamiento y aun así accionó su  pistola  en  más  de una oportunidad…”2.   

Y  sobre  la  de  indefensión, entre otras  muchas  razones, se expresó:   

“Efectivamente,  JESÚS  RAÚL se encontraba desprevenido, no advertía ser víctima de un ataque  cuando  fue  impactado por el disparo que realizó el acusado en esas especiales  circunstancias,   acto   que  no  requiere  premeditación  alguna,  ni  tampoco  demostrar  móvil específico para atentar contra la vida, conforme lo decantado  por  la  jurisprudencia  en  cita y no le dio opción, ni tiempo de reaccionar y  defenderse,  razón  por  la cual al recibir el disparo mortal en la trayectoria  de  atrás  hacia  adelante,  por  el  ingreso y salida del proyectil, no admite  discusión”3.   

De esta forma, el cargo se centra en repetir  los   argumentos   expuestos   por  la  defensa  en  el  debate  público  y  en  sustentación  de  la  apelación  del  fallo,  por  manera  que no construye un  reproche  de  índole  casacional que permita develar una falla sustancial en la  estructura  del  proceso o en las garantías de las partes e intervinientes. Por  ello,  el  cargo  debe  indamitirse dado que no se planteó dentro de los causes  propios  de  la causal seleccionada y no ostenta la trascendencia necesaria para  superar los defectos de técnica advertidos.    

Tercer     cargo:     “error   de   hecho   por  falso  juicio  de  raciocinio”   

Con apoyo en la causal tercera de casación  del  artículo  181  de la Ley 906 de 2004 el demandante pregona la vulneración  de  los  cánones  7  y  15  de  dicho  estatuto,  referidos a la presunción de  inocencia  y  al  derecho  a  conocer  y controvertir las pruebas, vía error de  hecho  por  falso  juicio  de  raciocinio,  dado que el fallador distorsionó la  prueba indiciaria y el valor probatorio de la misma.   

En  primer  lugar, aduce que la conclusión  del    Tribunal    acorde   con   la   cual   CADENA  SUÁREZ  planeó  el  homicidio, se desplazó hasta el  lugar  del  reato  donde  disparó  y  emprendió  la  fuga  en compañía de un  funcionario  de  policía  judicial  y dos ciudadanos que acababa de conocer, es  irracional  e  ilógica  porque  su  procurado  no podía saber que Jesús  Raúl Pinzón Correa estaba en ese  sitio    y   José   Antonio   Sarmiento  no  recibió  la  orden  de  ir  hasta el almacén “Tía”  sino de ir a Flandes, por manera  que el paso por allí fue circunstancial.     

No es comprensible, agrega, que los testigos  de  cargo  declaren  su  sorpresa  por los disparos de  CADENA  SUÁREZ  y  a  la vez afirmen que no lo vieron  accionar  el  arma  ni  apuntar a un blanco determinado. Lo lógico hubiese sido  que  observaran  esa  situación, la desautorizaran y procedieran a denunciar el  hecho.  No  obstante,  continuaron  como  si  nada  hubiese  sucedido,  luego la  interpretación  del  Tribunal  desconoce  la apreciación correcta del indicio,  pues  las  reglas  de  la  lógica y las máximas de la experiencia enseñan que  cuando  se  comete un homicidio se evita tener testigos y se huye del lugar para  no ser descubierto.   

Por  tanto, opina, el fallo incurrió en el  defecto  lógico denominado petición de principio porque dio por probado lo que  no   era  evidente  por  sí  mismo  incurriendo  en  motivación  anfibológica  vulneradora de las garantías básicas del acusado.   

Lo  anterior  con  mayor  razón  cuando se  advierte    que    a    JESÚS    ANTONIO    CADENA  SUÁREZ  no  se  le  encontraron  armas  de fuego y la  prueba  de  absorción atómica fue negativa para rastros de disparo, situación  que  imponía al Tribunal colegir que el acusado no disparó contra Jesús  Raúl  Pinzón  Correa  cuando se  desplazaba en la camioneta asignada por el DAS.    

Consideraciones de la Corte  

Según  criterio  reiterado  de la Sala, se  incurre  en  error  por  falso  raciocinio  cuando el juzgador aprecia la prueba  desconociendo  las  pautas  de  la  sana crítica, esto es, postulados lógicos,  leyes científicas o máximas de la experiencia.   

Por razón de esa especial naturaleza, para  que  el  reproche  basado  en  ese  yerro  goce  de  la imprescindible lógica y  suficiencia,  el  demandante está compelido, como primera medida, a identificar  la  prueba sobre la cual recae el yerro; luego, a establecer el mérito otorgado  al  medio  de  convicción  en  la  sentencia  y a la vez a señalar cuál es el  postulado de la sana crítica en su criterio vulnerado.   

Acto  seguido, debe proceder a vincular esa  apreciación  con  la  regla  aludida demostrando en dónde radica el desvío y,  por  último,  está  obligado a precisar la trascendencia del error frente a la  ley  sustancial, lo cual le exige exponer los argumentos conducentes a demostrar  que  la sentencia impugnada se debe modificar en favor del interés representado  como  consecuencia  necesaria  del  error,  tarea que, ineludiblemente, entraña  abordar   la   totalidad   de  los  medios  de  persuasión  en  los  cuales  se  sustenta.            

         

La  censura objeto de estudio no identifica  un  medio  de  convicción  concreto  sobre el cual pregone el falso raciocinio,  pues  plantea  dicho  defecto  frente  a  las  conclusiones  extraídas  por los  falladores  al justipreciar la totalidad del material probatorio recaudado en el  juicio.  De  esta  manera,  incumple  con  la exigencia primordial del motivo de  casación  elegido,  la  cual  demanda  efectuar  el análisis individual de las  probanzas   afectadas  con  el  vicio  y,  posteriormente,  realizar  el  examen  concatenado de todo el material probatorio.   

Tampoco  establece  el  mérito  suasorio  otorgado  a  las  pruebas  señaladas  como  mal  justipreciadas,  ni señala el  postulado  lógico,  la  regla  científica  o  la  máxima  de  la  experiencia  desatendida  por cada una de ellas, mutando el reparo en un alegato de instancia  donde  la  defensa  expresa libremente su inconformidad frente a la ponderación  global  de  los   medios  de convicción recaudados en el juicio. Y si bien  menciona  la  infracción  del  axioma  denominado petición de principio, no lo  vincula  con  ninguna  probanza  en  particular,  ni  realiza  el  ejercicio  de  reconstruir  el  análisis  efectuado  en la sentencia para demostrar la falacia  pregonada,  quedando  como  una simple afirmación sin respaldo y demostración.   

De  otra  parte,  el  libelista  plantea la  censura  como  si  la  sentencia  se  hubiese  fundado  en  indicios, cuando, en  realidad,  se cimentó en la prueba testimonial y pericial acopiada, a partir de  la  cual los falladores llegaron a la conclusión de la comisión de los delitos  imputados  y  de  la responsabilidad de CADENA SUÁREZ  en ellos.     

Entonces,  al  constatarse que el censor se  limita  a exponer su criterio personal en punto de la valoración de las pruebas  acopiadas,  resulta  evidente  que  no demuestra la falencia aducida y, además,  desconoce  la  naturaleza  extraordinaria  de este recurso, por cuyo medio deben  evidenciarse  los  errores  que  afectan  la ilegalidad del fallo si se aspira a  derruir  la  doble  presunción  de  acierto  y  legalidad  que ampara al fallo.   

Los  defectos  argumentativos  puestos  de  manifiesto,  permiten  a  la  Sala  concluir  que  el  cargo  no  cumple con las  exigencias   contenidas  en  las  normas  transcritas  al  inicio  de  la  parte  considerativa de esta decisión, motivo que impone su inadmisión.   

Cuarto cargo (subsidiario): “falso juicio de existencia”   

Con  base en la causal tercera de casación  del  artículo  181 de la Ley 906 de 2004 el demandante aduce la concurrencia en  el  fallo  de  un  falso  juicio  de  existencia  por cuanto se valoró un medio  probatorio  inexistente  en  el  plenario,  dado  que  ninguna  prueba señala a  JESÚS    ANTONIO    CADENA    SUÁREZ  de  accionar  el  arma  de  fuego  que  produjo la herida mortal a  Jesús     Raúl     Pinzón    Correa.   Así  mismo,  porque omitió valorar las pericias aportadas  por  la defensa y desconoció los testimonios de los policiales que indicaron no  haber  encontrado armas al acusado.  Dicha situación, opina,  vulnera  las  garantías  fundamentales  del procesado, pues, de haberse justipreciado el  material   probatorio  pretermitido,  la  sentencia  habría  sido  absolutoria.   

Consideraciones de la Corte  

Como  la  censura  pregona  la  violación  indirecta  de  la  ley sustancial derivada de un error de hecho por falso juicio  de  existencia,  oportuno resulta recordar sus características esenciales, así  como  la  forma de plantear adecuadamente dicho yerro valorativo, acorde con las  directrices sentadas pacífica y retiradamente por la Sala.   

Esta  modalidad de error en la apreciación  de  las  pruebas  tiene  ocurrencia  cuando un medio de prueba es excluido de la  valoración  que efectúa el juzgador no obstante haber sido allegado al proceso  en  forma  legal,  regular  y  oportuna  (ignorancia u  omisión)  o  porque  el  juzgador  lo crea o supone a  pesar    de    no    existir    materialmente   en   el   proceso   (suposición  o  ideación), otorgándole  un efecto trascendente en la sentencia.   

En  esta  hipótesis,  el  recurrente está  obligado  a:  i)  identificar el medio de prueba que en su criterio se omitió o  se  supuso;  ii)  demostrar  de  qué  forma se violó la ley sustancial con ese  defecto  de  apreciación,  ya  sea  por  falta de aplicación o por aplicación  indebida;   iii)   establecer  la  incidencia  de  esa  omisión  o  suposición  probatoria  en  la  decisión que se controvierte y en favor del interés que se  representa,  lo  cual comporta la necesidad de demostrar que el fallo atacado no  se preserva con otros elementos de juicio.   

Pues  bien, la Sala observa que el medio de  prueba  identificado  por  el  libelista,  cuya  existencia  habría supuesto el  fallador,  en  realidad  corresponde  a una conclusión esbozada en la sentencia  como  producto  del  proceso  de  ponderación  probatoria,  por  manera  que no  constituye elemento de convicción ideado, supuesto o imaginado.   

En efecto, en palabras del censor, la prueba  presuntamente  creada  consiste  en  que  “se da por  cierto  que  el  señor  JESÚS  ANTONIO  CADENA  SUÁREZ  accionó  el  arma de  fuego”4 que produjo la herida mortal a  Jesús Raúl Pinzón Correa.  Sin  embargo,  dicha  afirmación  no constituye una prueba en sí misma sino la  conclusión  obtenida  por  el  fallador  a  partir  de  la  valoración  de las  experticias  balísticas  y  los  testimonios de José  Antonio   Sarmiento   Palomar,   Fabián   Alexander  García  Falcón,  Rosario  Rodríguez,  Luis  Octavio  Ospina  Flórez  y Mauricio  Antonio Beltrán Guzmán.   

Entonces,  contrario  a lo señalado por el  libelista,  la  judicatura  no  ideó  o  supuso  la  existencia  de  documento,  declaración,  pericia,  indicio  o cualquier otro medio de convicción, pues la  afirmación  reprochada  corresponde  al  resultado  del proceso de ponderación  propio  del juzgador. Por tanto, el reparo formulado carece de soporte material.   

Tampoco se concreta la omisión denunciada,  dado   que  en  el  fallo  demandado sí se justipreciaron, aunque no en el  sentido  esperado  por el libelista, las pericias aportadas por la defensa y los  referidos  testimonios  policiales,  por manera que la censura no se ajusta a la  realidad procesal.    

El  fallo  confutado  expresó  sobre  el  dictamen balístico recaudado a instancias de la defensa:   

“Mientras  que  MARIO  DANIEL  RUIZ  MORENO, perito en balística, psicólogo, elaboró dictamen  del  23  de  mayo  de  2011 por medio del cual responde preguntas de la defensa,  afirmó  no  es  probable determinar el sitio con solo escuchar una detonación,  lo  que  es  posible  ubicar  es  el área, la distancia a la que se arrojan las  vainillas  depende  del  cartucho,  las  cuales  al caer al piso pueden saltar a  lugares  diversos.  (…)  La posibilidad que ofrece el señor Mario Daniel Ruiz  Moreno,   carece   de   observación   directa   y   poder   suasorio,  adoptada  aproximadamente  nueve  meses  después  del  hecho…  (…)  Evidentemente, el  doctor  Luis  Hernando  Rubio  Mora  y  el  perito balístico Jerónimo Covaleda  Abril,  luego  de sus proposiciones derrotan la hipótesis de (sic) señor Mario  Daniel  Ruiz  Moreno,  obtenida en la inicial propuesta de aquellos –  se  reitera-  sin que las dudas que  trató  de  generar tengan asidero debido a las respuestas genéricas que brindo  a     las    preguntas    que    presentó    en    su    informe…”5.    

Y respecto de la experticia médico forense  el   Tribunal   ad   quem  señaló:   

“De   la  confrontación  que  se  presenta,  resulta  más  probable  la  conclusión del  disparo  del  arma  de fuego a corta distancia propuesta por Jerónimo Covaleda,  quien  impone  su  conocimiento  general,  experiencia  y  especialidad  al caso  concreto,  mientras  que  el  doctor Máximo Alberto Duque Piedrahita destaca la  dificultad  probatoria  que  ofrece  la situación y se limita a su conocimiento  teórico,  con una propuesta general que no ofrece una hipótesis una hipótesis  que   resulte   viable”6.    

De igual forma, la sentencia sí consideró  las  expresiones  de  los  patrulleros  de  la  policía  sobre  el  no porte de  armas   por  CADENA  SUÁREZ al momento de su captura.  Sin  embargo,  dio preponderancia a las manifestaciones de los testigos directos  de  los  hechos  que  lo  señalaron  como la persona que realizó los disparos,  algunos  de  los  cuales,  incluso,  explicaron  que la pistola fue retirada del  lugar    por     policías    que   no   pudieron   identificar7.   

De  esa  manera, las afirmaciones esbozadas  para  sustentar  el  cargo  no  se ajustan al acontecer procesal, situación que  impone  su inadmisión dada su carencia de respaldo, rigor fáctico y jurídico.   

En   síntesis,  las  falencias  anotadas  imposibilitan  a la Sala emprender el estudio de fondo del libelo, pues si no se  trata  de  un  alegato de libre confección, su presentación sin atenerse a las  reglas   lógicas  y  argumentativas  que  gobiernan  este  recurso,  impone  su  inadmisión,  de  acuerdo  con lo dispuesto en el artículo 184 de la Ley 906 de  2004,   pues  en  virtud  del  principio  de  limitación  propio  del  trámite  casacional,   la   Corte   no   se   encuentra  facultada  para  enmendar  tales  incorrecciones,  máxime  cuando  no  se  observa  con  ocasión de la sentencia  impugnada  o  dentro del curso de la actuación procesal, violación de derechos  o  garantías  del  procesado,  como  para  adoptar  la decisión de superar los  defectos de la demanda y decidir el asunto.   

         En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

        INADMITIR        el        libelo  casacional  presentado  por  el defensor del procesado  JESÚS    ANTONIO   CADENA   SUÁREZ   por     las     razones    expuestas    en    las    consideraciones  precedentes.   

De  conformidad con el artículo 184 de la  Ley   906   de   2004,   es   facultad   del   demandante  elevar  petición  de  insistencia.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                                       FERNANDO  ALBERTO CASTRO CABALLERO   

EUGENIO  FERNÁNDEZ  CARLIER                          MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ   

         

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ                        LUIS  GUILLERMO   SALAZAR   OTERO                    

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  El  vehículo  había sido entregado en comodato por la alcaldía de Ricaurte al DAS  de Girardot.   

2 Cfr.  Folio15 de la sentencia de segundo grado.   

3 Cfr.  Folio 16 sentencia de segunda instancia.   

4 Ver  folio 84 de la carpeta de segunda instancia.   

5 Cfr.  Folios 17 y 18 del fallo de segundo grado.   

6 Ver  folio 20 de la sentencia de segunda instancia.   

7 Ver  folios  18  y  19  del  fallo  de  primer  grado,  el  cual  conforma una unidad  inescindible con el de segunda instancia.     

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