42054(28-08-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Aprobado   acta   N°  279   

Bogotá,    D.    C.,    veintiocho    (28)   de   agosto   de   dos   mil   trece          (2013).   

V    I   S   T   O  S   

La Sala resuelve el impedimento manifestado  por   los   Magistrados  del  Tribunal  Superior  de  Yopal,  Drs.  Jairo   Armando   González   Gómez   y  Pedro Pablo Torres Beltrán,  el  cual  fue declarado infundado por la Sala Única de Decisión Mixta de dicha  corporación,  dentro  de  la  actuación  adelantada  en contra de Nelson  Alfonso Castiblanco Fajardo, en su  condición   de   Juez   Penal   del   Circuito  para  Adolescentes de la misma ciudad.   

SÍNTESIS  DE   LA  ACTUACIÓN  PROCESAL   

1.  La  presente  actuación se adelanta en  contra  del  funcionario  judicial  antes  mencionado por la conducta punible de  prevaricato por acción agravado.    

Dicha  conducta  se  le  atribuye  al  juez  Castiblanco  Fajardo,  por  cuanto,  a  través  de la decisión de habeas corpus del 26 de octubre de 2010,  le  concedió  la  libertad al procesado Jesús Mauricio Jiménez Pérez, contra  quien  el  Juzgado 5º Penal del Circuito Especializado de Bogotá adelantaba un  proceso  por  los  delitos  de  desaparición forzada y concierto para delinquir  agravado.   

Enterada  la  Juez  5ª  Penal del Circuito  Especializada   de   la   decisión  de  habeas  corpus,  se  abstuvo  de  darle  cumplimiento  por  estimarla abiertamente ilegal, al tiempo que compulsó copias  para  que  la  Fiscalía  General  de  la  Nación investigara al Juez Penal del  Circuito para Adolescentes de Yopal.   

Así  mismo,  la  mencionada  juez  formulo  acción  de tutela en contra  de  la  decisión  de habeas corpus, que le otorgó la libertad a José Mauricio  Jiménez  Pérez. Por ello, la Sala Única de Decisión del Tribunal Superior de  Yopal,  con  ponencia  del  Magistrado  Jairo  Armando  González  Gómez  e  integrada  por  los magistrados  Pedro Pablo Torres Beltras y  María  Yolanda  Noguera  de Viteri, a través de fallo  del  10  de  noviembre de 2010, acogió la tesis de la  accionante  y,  en  consecuencia,  anuló  todo  lo  actuado  por el funcionario  judicial  accionado,  tras  estimar  que  al  funcionario  judicial de Yopal que  dictó  la  decisión  cuestionada  no  le asistía competencia territorial para  ello.    

2.  Por  los  hechos  antes  enunciados, en  audiencia  celebrada  el 14 de junio de 2013 ante el Juzgado 2º Penal Municipal  con  función  de control de garantías de Yopal, el Fiscal 1º Delegado ante el  Tribunal  Superior  de  Santa  Rosa  de  Viterbo  y Yopal le imputó al servidor  judicial      Nelson      Alfonso      Castiblanco  Fajardo el delito de prevaricato por acción agravado  (artículos  413  y  415  del  Código  Penal),  cargo al que aquel se allanó.    

La fiscalía fundó la imputación en que el  juez   Castiblanco  Fajardo  profirió  la  decisión de habeas corpus sin contar con competencia territorial  para  ello  y  por  un  motivo improcedente; no advirtió que dentro del proceso  ordinario  se  había  emitido previamente una decisión interlocutoria sobre el  mismo  asunto;  no  tuvo  en cuenta otra decisión de habeas corpus anterior por  los  mismos  hechos y, además, aplicó erradamente el artículo 365-5 de la Ley  906 de 2004.    

La  actuación  fue,  entonces, remitida al  Tribunal Superior de Yopal para lo de su cargo.   

MANIFESTACIÓN DE IMPEDIMENTO  

Recibido el expediente en la Sala Única de  Decisión  de  la  Corporación  citada, dos de sus integrantes, los Magistrados  Pedro    Pablo    Torres    Beltrán    y     Jairo     Armando     González  Gómez,      manifestaron     su     impedimento,  así:   

1. El primero expresó que se halla incurso  en  la  causal de impedimento de que trata el numeral 5º del artículo 56 de la  Ley    906   de   2004,   toda   vez   que   con   el   procesado   Castiblanco   Fajardo  lo  une  una  gran  amistad,  por  haber sido compañeros de trabajo en los Tribunales de Santa Rosa  de  Viterbo  y  Yopal.  Agrega  que  el antes mencionado se ha desempeñado como  oficial  mayor y juez en varios municipios del mismo Distrito Judicial. Dice que  los  muchos  años  de  amistad  cercana  que lo unen con el imputado afectan su  imparcialidad para impartir justicia.   

Así  mismo,  invocó  la  causal  4ª  de  impedimento,  pues  suscribió  el  fallo de tutela del 10 de noviembre de 2010,  mediante  el  cual  el Tribunal Superior de Yopal revocó la decisión de habeas  corpus  cuestionada.  En  dicha  providencia plasmó su opinión sobre el tema y  conceptuó  sobre  la legalidad de la actuación del servidor judicial imputado.   

2.    El    Magistrado    González  Gómez  se  apoya en la causal  4ª  de  impedimento,  la  cual  funda en el hecho de haber suscrito el fallo de  tutela  que  revocó  la  decisión  de  habeas corpus, en el cual se pronunció  sobre  su  legalidad.  Dijo que en la audiencia de imputación dicha providencia  fue  señalada como determinante en el presente asunto e ilustró su postura con  la  decisión  de la Sala de Casación Penal del 2 de marzo de 2012, rad. 37915.  Por  último, precisó que aún cuando el procesado se allanó a los cargos, tal  cosa  no  releva  al  Tribunal de elaborar un análisis sobre la responsabilidad  del acusado y determinación de la sanción.   

3. Uno de los conjueces aclaró su voto, en  el  sentido de que el Tribunal ha debido pronunciarse de oficio sobre la posible  concurrencia  de  la  causal de impedimento que describe el artículo 56-6 de la  Ley  906  de  2004,  en  cuanto  a  la posible participación de los magistrados  dentro   del   proceso,   en  la  medida  en  que  esta  actuación  se  inició  “con  la  compulsa  de  copias  hecha  por  los dos  magistrados enunciados”.   

POSTURA   DEL   TRIBUNAL   FRENTE   A  LAS  MANIFESTACIONES DE IMPEDIMENTO   

La  Sala  Única  de Decisión del Tribunal  Superior  de  Yopal,  integrada  por  una  magistrada  y dos conjueces, declaró  infundados los impedimentos manifestados.   

Expuso, sobre la causal 5ª de impedimento,  que  la  amistad  íntima no se deriva del simple trato social y cotidiano, sino  que  se  genera  a  partir  de un fundamento relacional que nace y permanece con  cierta  intensidad,  en  escenarios  en que se comparten afectos, sentimientos y  formas  de  pensar.  Dicha situación no se presenta por el simple trato laboral  con  un  subalterno durante muchos años, ni por sí misma deja ver una estrecha  amistad  capaz  de comprometer la imparcialidad a la hora de adelantar un juicio  de  responsabilidad,  tal  como  lo  ha  indicado la jurisprudencia de la Corte.   

2.  En cuanto al concepto u opinión previa  sobre  el  asunto  materia del proceso, precisó que dicho motivo de impedimento  se  configura frente a opiniones o conceptos de carácter sustancial, vinculante  y,  sobre  todo,  cuando  se  producen  por  fuera  del proceso, y no cuando son  emitidos  en  cumplimiento de las funciones judiciales, a no ser que se trate de  la providencia de cuya revisión se trata.    

En  conclusión,  expresó,  los  conceptos  jurídicos  emitidos en otro proceso, incluso sobre los mismos hechos, salvo que  estén  contenidos  en  la  providencia  que  se  va a revisar, no se consideran  relevantes  y  sustanciales  para  separar del conocimiento del asunto al juez o  magistrado.   Así,  la situación expuesta por quienes fallaron la acción  de  tutela  en  la  que  se  calificó  como  vía  de  hecho  la  decisión del  funcionario  judicial procesado no alcanza a configurar la causal de impedimento  alegada.  Lo  anterior,  porque en esta actuación se analizará la legalidad de  la  decisión de habeas corpus con ayuda de otros elementos de juicio allegados,  todo  ello  de  frente  al  allanamiento  a cargos, por lo que en nada incide la  calificación  previa  dada al comportamiento del hoy procesado, en la decisión  de tutuela.   

CONSIDERACIONES    DE   LA   CORTE   

1.  Sea  lo primero precisar que la Sala de  Casación  Penal  de la Corte Suprema de Justicia es competente para resolver de  plano  el  asunto sometido a su consideración, conforme los artículos 57 y 341  de  la Ley 906 de 2004, modificados por el 83 de la Ley 1395 de 2010, normas que  le  asignan  y  regulan  la  función  de  decidir  sobre  la  manifestación de  impedimento  que  proviene  de  los magistrados de tribunal cuando, como en este  caso, ha sido previamente declarada infundada.   

2.   Ahora bien, es necesario señalar  que  los  motivos  específicos  constitutivos  de  impedimento o recusación se  estatuyeron  en  desarrollo  del  principio  de  imparcialidad,  con  el  fin de  garantizar  al  conglomerado  social  que  el  funcionario  judicial  llamado  a  resolver  el conflicto jurídico es ajeno a cualquier interés distinto al de la  recta administración de justicia.   

Por  tal  motivo,  la  manifestación  de  impedimento  del  funcionario  judicial debe ser un acto unilateral, voluntario,  oficioso  y  obligatorio  ante la concurrencia de cualquiera de las causales que  de  modo  taxativo  contempla  la  ley, para negarse a conocer de un determinado  proceso  y,   por lo mismo,  debe estar soportada dentro de los cauces  del  postulado  de la buena fe que rige para todos los sujetos procesales y para  el  funcionario  judicial,  pues este instituto no debe servir para entorpecer o  dilatar   el   transcurso   normal   del   proceso   penal  o  para  sustraerse,  indebidamente, de la obligación de decidir.   

Es así que, como a los jueces no les está  permitido  separarse  por  su  propia voluntad de las funciones que les han sido  asignadas,  como  tampoco a los intervinientes vetar libremente a la persona del  juzgador,  las  causas  que  dan  lugar  a  separar  a  un juez o magistrado del  conocimiento  de  un  caso determinado no pueden deducirse por analogía, ni ser  objeto  de  interpretaciones  subjetivas,  en  cuanto  se  trata  de  reglas con  carácter  de  orden  público -con fundamento en los artículos 220 y 230 de la  Constitución  Política   que  consagran  el  principio  de  independencia  judicial1-   sustentadas en el convencimiento del legislador de que son  éstas  y  no  otras las circunstancias fácticas que impiden que un funcionario  judicial  siga  conociendo  de un asunto, porque de hacerlo se comprometería su  independencia  en  la  administración  de  justicia  y quebrantaría el derecho  fundamental  de  los  asociados  a  obtener  un  fallo proferido por un tribunal  imparcial2.   

3.  La  Corte  anticipa  su  postura  en  el  sentido   de   que   declarará  fundado  el  impedimento  manifestado  con  apoyo  en la causal 4ª de que  trata  el  artículo  56  del Código de Procedimiento Penal de 2004, no así el  que  se  invoca  con  sustento en la causal 5ª. Las razones son las siguientes:   

3.1.  Una  de las  circunstancias  impedientes  invocadas    por    el  Magistrado     Torres  Beltrán para apartarse del  conocimiento  de  este  asunto,  es  la  consagrada  en  el numeral 5º  del  artículo  56 de la Ley 906 de  2004, cuyo tenor literal es el siguiente:   

“  ARTÍCULO  56.  CAUSALES  DE  IMPEDIMENTO.  Son  causales de  impedimento:  (…)  5. Que exista amistad íntima o enemistad grave  entre  alguna  de  las  partes,  denunciante  víctima  o  perjudicado y el funcionario  judicial”.   

Sobre esta causal en particular, la Sala ha  dicho3  que como el motivo de amistad íntima alude a una relación entre  personas  que,  además  de dispensarse trato y confianza recíprocos, comparten  sentimientos   y   pensamientos  que  hacen  parte  del  fuero  interno  de  los  relacionados,  se han admitido con cierta flexibilidad esta clase de expresiones  impeditivas,  merced  a su marcado raigambre subjetivo, sólo a cambio de que el  funcionario  diga  con claridad los fundamentos del sentimiento de transparencia  y  seguridad  que  quiere transmitir a las partes y a la comunidad, a fin de que  el  examen  de  quien  deba  resolver  no  sea un mero acto de cortesía sino la  aceptación  o  negación  de  circunstancias que supuestamente ponen en vilo la  imparcialidad del juicio.   

En  este  caso,  la Sala de Casación Penal  observa  que  las  razones que aduce el Magistrado se contraen al trato laboral,  respeto  mutuo   y  colegaje   existente  con  el  hoy  procesado, las  cuales,  como  bien  lo  dice el Tribunal, no alcanzan a configurar la causal de  impedimento,  pues  en verdad el cordial trato diario y el conocimiento mutuo de  vieja  data,  situaciones nada extrañas entre servidores de la rama judicial de  distintas  jerarquías,  no  son  circunstancias  que, por sí mismas, lleguen a  comprometer  el deber de imparcialidad requerido en la debida administración de  justicia,  por cuanto no trasciendan necesariamente hacia sentimientos profundos  de afinidad, solidaridad y comunidad de intereses y sentimientos.   

Ninguna  situación  como estas, aparte del  conocimiento  mutuo  y la sola simpatía por compartir el ejercicio del servicio  judicial,  sustenta el Magistrado, razón por la cual la Sala habrá de declarar  infundado el impedimento alegado por esta causal.   

3.2.   La   otra  causal  de  impedimento  invocada       por       los       Magistrados  es  la  prevista  en  el  ordinal  4º del art.  56  de  la  Ley  906 de 2004, cuyo  tenor literal es el siguiente:   

“ARTÍCULO 56.  CAUSALES   DE  IMPEDIMENTO.  Son  causales  de  impedimento:  (…)  4.  Que  el  funcionario  judicial  haya sido apoderado o defensor de alguna de las partes, o  sea  o  haya  sido  contraparte  de  cualquiera  de ellos, o haya dado consejo o  manifestado  su  opinión sobre el asunto materia del  proceso” (subraya la Sala).   

En   lo   que   tiene   que  ver  con  la  manifestación  extraprocesal  de  una  opinión,  la  Sala  tiene que decir que  cuando  dicha  causal de impedimento surge por razón del conocimiento que se ha  tenido  frente  a  la resolución de una acción de tutela, su jurisprudencia ha  precisado lo siguiente:   

“… la opinión  erigida  en motivo de impedimento tiene que ser sustancial, vinculante y haberse  emitido por fuera del proceso.   

“Lo sustancial,  es  lo  esencial  y  más  importante  de  una  cosa;  en asuntos jurídicos, se  identifica  con  el  fondo de la pretensión de la pretensión o de la relación  jurídico  material  que  se  debate.  Se entiende que la opinión es vinculante  cuando  el  funcionario  judicial  que  la emitió queda unido, atado o sujeto a  ella,  de  modo que en adelante no puede ignorarla o modificarla sin incurrir en  contradicción.  Y  por  fuera  del  proceso,  significa  que  la  opinión  sea  expresada  en  circunstancias y oportunidades diferentes a aquella que prevé la  legislación    procesal   para   el   asunto   del   cual   se   debe   conocer  funcionalmente.   

“Es  que sólo  por  excepción,  cuando  está  en curso un proceso judicial, el juez de tutela  ausculta  el  fondo  del  asunto,  pues,  precisamente,  para  no  dar  lugar al  impedimento,  por  regla  general  no  se inmiscuye en la labor funcional de los  jueces de instancia.   

“De no ser así,  bastaría  instaurar una acción de tutela, para que conozca de ella el Tribunal  Superior,  y  de  ese  modo  preconstituir una causal de impedimento, provocando  así  la  remoción  del  juez natural”.4   

Sobre  la naturaleza de la opinión previa,  ha precisado lo siguiente:   

“…no  toda opinión o concepto sobre el  objeto  del  proceso  origina causal impediente, pues la que adquiere relevancia  jurídica  en  esta materia es la emitida por fuera del proceso y de tal entidad  o  naturaleza  que  vincule al funcionario sobre el aspecto que ha de ser objeto  de  decisión.  No es aquella opinión expresada por el juez en ejercicio de sus  funciones,  exceptuado  el  evento  de ‘haber  dictado  la  providencia cuya revisión se trata’, porque ello entrañaría el absurdo  de  que la facultad que la ley otorga al juez para cumplir su actividad judicial  a  la  vez  lo  inhabilita  para  intervenir en otros asuntos de su competencia,  procedimiento  que  ni  la  ley  autoriza  ni  la  lógica justifica”5.   

Con  fundamento en las anteriores premisas,  la  Corporación  encuentra  que  en  verdad los Magistrados que suscribieron el  fallo   de   tutela   expresaron  su  opinión  sobre  la  actuación  del  juez  Castiblanco   Fajardo,  al  emitir la providencia de habeas corpus del 26 de octubre de 2010.   

Dicho   pronunciamiento   resulta   ser  extraprocesal,  por  cuanto  se  produjo  dentro  de  una actuación distinta y,  además,  vinculante,  en la medida en que a estas alturas ya se conoce cuál es  la  opinión  de  los  Magistrados  que suscribieron el fallo de tutela sobre la  providencia  que  aquí se ha calificado de prevaricadora, en especial en lo que  tiene  que  ver  con  la  violación  a la garantía del juez natural, hecho que  coincide  con  una  de  la  imputaciones  formuladas  por  la  fiscalía en esta  actuación.   

En efecto, al desatar la acción de tutela,  los    mencionados    Magistrados    adujeron    que    el   juez   Nelson  Alfonso  Castiblanco  Fajardo, al  dictar  la  providencia  de  habeas  corpus del 26 de octubre de 2010, violó el  debido  proceso,  por  desconocimiento  de  la  garantía  fundamental  al  juez  natural.  Fue  así  como  precisó  que el  juez accionado “incurrió  en  vía  de  hecho,  por  defecto orgánico”.   

Con apoyo en dicho razonamiento el fallador  de  la  acción  de  tutela,  sin  necesidad  de  entrar  en  el  estudio de los  fundamentos  para  conceder la libertad, dejó sin efecto lo actuado por el juez  Castiblanco   Fajardo,  al  tiempo  que dispuso el envío de las diligencias pertinentes con destino al juez  competente  por  el  factor  territorial,  para  que  fuera  este  último quien  resolviera la acción de habeas corpus.   

Dichas  determinaciones, al contrario de lo  que  sostienen  los  Magistrados  que  se declaran impedidos, no condujeron a la  compulsa  de  copias para que la fiscalía investigara al juez para adolescentes  de  Yopal,  por  la  posible comisión de un delito. Dicha actuación tuvo lugar  por  la  iniciativa  de la Juez 5ª Penal del Circuito Especializado de Bogotá,  en  cumplimiento  del deber consagrado en el artículo 67, inciso 2º, de la Ley  906 de 2004.   

Es  necesario precisar que la circunstancia  de  que  el  procesado  Castiblanco Fajardo  hubiese  aceptado  los  hechos  que se le imputan no exonera a la  Corporación  de  instancia  del  deber de analizar el conjunto probatorio, toda  vez  que  aún  cuando  se presente el allanamiento el fallador debe realizar un  análisis  de  los elementos de juicios que obran en la actuación, para de esta  manera   constatar   que   lo   admitido  encuentra  sustento  en  las  pruebas.   

Así las cosas, se tiene que los Magistrados  González    Gómez   y  Torres  Beltrán, de manera  extraprocesal  y vinculante, han manifestado sus conclusiones sobre la legalidad  de  la  providencia  cuestionada,  aspecto este último que configura uno de los  hechos  trascendentales  de  la  imputación, el cual fue objeto de allanamiento  por    el    juez   Castiblanco   Fajardo.   Por tanto, aquellos difícilmente podrían apartarse ahora  de  su  anterior  opinión,  sin  caer  en  una  evidente  contradicción.    

4.  Las  anteriores son razones suficientes  para  que  los Magistrados González Gómez    y    Torres    Beltrán  sean  separados  del  conocimiento  de  este  proceso, comoquiera  que,  al encontrar la Corte  acreditado  el  motivo  de  impedimento      alegado     con     sustento en el  artículo   56,  numeral  4º,  de  la  Ley  906  de  2004, declarará fundada su  manifestación.   

5.   Dígase,   por   último,   que,   al   contrario   de  lo  que  aduce  el  conjuez  que  aclaró  su voto  frente a lo decidido por la mayoría de  la  Sala  en el auto del pasado 30 de julio, por medio  del  cual  el  Tribunal  Superior  de  Yopal  declaró  infundado el impedimento  alegado      por      los     dos     Magistrados de la misma corporación, no  cabe  alegar aquí el motivo  de  impedimento  consagrado  en  el  numeral  6º del  artículo  56  de  la  Ley  906  de  2004. En sustento de dicha postura, dice el  conjuez   que   aquellos   participaron  dentro  del  proceso,   dado  que “en  últimas,   la   investigación   penal   en   contra   del   dr.   Castiblanco  Fajardo,  inició  con la  compulsa   de  copias  hecha  por  los  dos  magistrados  enunciados”.   

El  razonamiento  del  conjuez parte de dos  supuestos  equivocados:  en  primer  lugar,  no es cierto que esta actuación se  haya  iniciado  por la compulsa de copias dispuesta por el Tribunal de Yopal, al  resolver  la  acción de tutela. Lo que enseña la actuación es que fue la Juez  5ª  Penal  del  Circuito  Especializado de Bogotá, quien dispuso tal compulsa,  una  vez  vista  la providencia de habeas corpus, esto es, quince días antes de  ser  emitido  el  fallo de tutela. Por el contrario, el Tribunal nada dijo sobre  una compulsa de copias.   

Por  otra  parte, tampoco es verdad que los  Magistrados  González Gómez  y        Torres       Beltrán       hayan             participado  en  este  proceso,  pues  precisamente la opinión por  ellos  vertida,  la cual da lugar a declarar fundado el impedimento alegado, fue  proferida  en  una actuación distinta. El hecho de que ahora la providencia que  plasma  esa  opinión  haga  parte  de  este  expediente, como  elemento de  convicción  con la potencial vocación de ser apreciada, no permite afirmar que  aquellos participaron previamente en el proceso.    

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R   E   S  U  E  L  V  E   

DECLARAR     FUNDADO    el  impedimento  manifestado  por  los  magistrados  del  Tribunal  Superior  de  Yopal, drs.  Jairo    Armando    González    Gómez      y     Pedro     Pablo     Torres  Beltrán.   En  consecuencia,  se  lo separa del  conocimiento    de    este    proceso.   

Contra  esta  determinación  no  procede  ningún recurso.   

Comuníquese y cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                 FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ               GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO                                                                                                            JAVIER   ZAPATA  ORTIZ   

             

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

       Secretaria     

1  También  consagrado  en  el  Artículo  14  del Pacto Internacional de Derechos  Civiles  y  Políticos  , artículo 8.1 del Convención Americana sobre Derechos  Humanos,  apartado  20.1  del  Estatuto de Roma y desarrollado en los artículos  8-k  (derecho  del  imputado  a  la  imparcialidad  del juicio), 46 y siguientes  (cambio  de radicación), 56 y siguientes (impedimentos y recusaciones), 152 (la  posibilidad  excepcional de ordenar la reserva de actuaciones), 192-4 (revisión  por  decisión  de  una instancia internacional, 361 (prohibición de decreto de  pruebas  de  oficio),  8-d  (prohibición de utilizar en contra del procesado el  contenido  de  sus  conversaciones tendientes a materializar una declaración de  responsabilidad  o  método  de  solución  alternativa  del  conflicto), según  relación  enunciada por la Corte en auto del 19 de febrero de 2009, rad. 31093.   

2 Corte  Suprema  de  Justicia.,  Sala de Casación Penal, Auto de 19 de octubre de 2006,  Rad.  N°  26246, reiterada en decisión del 18 de julio de 2007, rad. 27720. En  el   mismo   sentido,   auto    del   26  de  febrero  de  2009,  Rad.  No.  31221.   

3 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación  Penal, auto del 7 de marzo de 2007,  radicación No. 26693.   

4 Auto  de  impedimento del 6 de abril de 2005, citado en providencia del 13 de julio de  2005, rad. 23840.   

5 Autos  del  25  de  junio  y  3  de septiembre de 2002, radicaciones Nº 19587 y 19756,  respectivamente,   reiterados   en   auto   del   20  de  enero  de  2009,  rad.  3104.     

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