41614(09-10-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Aprobado Acta No. 336  

Bogotá  D.C.,  Octubre  nueve (9) de dos mil  trece (2013).   

VISTOS  

Decide  la Sala acerca de la admisibilidad de  los  fundamentos  lógicos  y  de  adecuada  argumentación  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  el defensor del procesado HENRY HERNÁNDEZ PORTILLO,  contra  la  sentencia  de  segundo  grado de 26 de noviembre de 2012 mediante la  cual  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá  confirmó la que profirió el Juzgado  Primero  Penal  del Circuito Especializado del mismo Distrito Judicial, por cuyo  medio  lo condenó, conjuntamente con Ferney Celis Sánchez, Melquisedec Urquijo  Acero,  Manuel  Castro  Miranda, Alfonso Velandia Hernández y Gildardo Beltrán  Betancourt     como     coautores     del      delito     de    hurto    de  hidrocraburos.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

El  supuesto fáctico que generó la presente  actuación fue declarado por los juzgadores así:   

“[con]   base   en   las   actividades  investigativas  adelantadas por el señor Capitán de la Policía Nacional Jairo  Baquero  Puentes, adscrito al Grupo de Hidrocarburos de la Dirección Central de  la  Policía  Nacional  DIJIN,  a través del cual da cuenta de hechos anómalos  [entre  diciembre  de  2003  y  marzo  de  2004], originados en la operación de  transporte  de  crudo  de  castilla,  desde  la plata de Ecopetrol ubicada en el  complejo  de  Apiay,  en  la  vía  que conduce de Villavicencio a Puerto López  (Meta),  hasta  la  planta  de  Vasconia  de la misma empresa en el municipio de  Puerto  Boyacá  (Boyacá); gestión adelantada por las empresas transportadoras  Turbomack  Ltda  y  Coltanques  Ltda,  y en la cual se detectó una considerable  pérdida  del  hidrocarburo  en  detrimento de la estatal petrolera, el cual fue  sustraído  sistemática y paulatinamente en el curso del transporte entre estas  dos   localidades,   pretendiéndose  ocultar  dicha  sustracción  mediante  la  falsificación  y adulteración de planillas y tiquetes de recibo del crudo, con  el  fin  de  que  aparecieran como entregado pero que en realidad jamás lo fue,  contando  para  ello  con la colaboración de vigilantes de la firma Serviconfor  Ltda.,  encargada  de  la  seguridad  y  recibo de los vehículos en el sitio de  destino”.   

Los hechos anteriores sirvieron de fundamento  para   que   la  Fiscalía  General  de  la  Nación  abriera     formal  investigación  penal  en  contra  de,  entre  otros,  HENRY     HERNÁNDEZ     PORTILLO,    Ferney  Celis  Sánchez,  Melquisedec  Urquijo Acero, Manuel Castro  Miranda,  Alfonso  Velandia  Hernández  y  Gildardo Beltrán Betancourt, a quienes les resolvió la situación  jurídica  con  medida  de aseguramiento de detención preventiva como probables  responsables  de los ilícitos de concierto para delinquir, hurto de combustible  y falsedad material en documento público.   

Clausurada  la  instrucción,  el  mérito  probatorio  fue  calificado el 31 de enero de 2011 con resolución de acusación  como  coautores sólo    del   delito   de   hurto   de  combustible  “previsto en el artículo 96 de la Ley  418  de  1997, modificado por el artículo 44 de la Ley 782 de 2002, concordante  con  los  artículos  239;  241,  numerales  2°  y  14;  267  numerales  1°  y  2°” del Código Penal.   

En          firme la calificación el 4 de marzo de 2011  en   esa  instancia,  la  fase  del  juicio  la  adelantó  el  Juzgado  Primero  Penal   del   Circuito  Especializado   de   Bogotá,   despacho   que   una  vez  surtió  las  audiencias  preparatoria   y   pública,            emitió  sentencia  el     8    de    mayo   de   2012          al         condenar   a  HENRY  HERNÁNDEZ  PORTILLO,  Ferney  Celis Sánchez, Melquisedec Urquijo Acero, Manuel  Castro  Miranda  y  Alfonso  Velandia  Hernández como  coautores del delito objeto  de       acusación,       a      las            penas     de  setenta        y        ocho       (78) meses de  prisión y multa de dos mil  quinientos                (2.500)    salarios   mínimos   legales  mensuales    vigentes,  en     tanto     que     a    Gildardo    Beltrán  Betancourt   le   impuso  ochenta  y  dos  (82) meses de prisión y multa de dos mil seiscientos cincuenta  (2.650)  s.m.l.m.v.  También  a cada uno les  fijó    la  accesoria de inhabilitación para el  ejercicio   de  derechos  y  funciones  públicas  en  el   mismo  lapso  de  la  sanción  aflictiva  de la  libertad,  sin concederles la  suspensión  condicional  de  la ejecución de la pena  ni la prisión domiciliaria.   

En   virtud   del   recurso  de  apelación  interpuesto  por  los  defensores  de  los  procesados,  el Tribunal Superior de  Bogotá  a través de sentencia de 26 de noviembre de 2012 confirmó la condena,  razón  por  la  cual  insiste  el  apoderado  de  HENRY  HERNÁNDEZ PORTILLO al  impugnar   extraordinariamente  tal  proveído  con  la  respectiva  demanda  de  casación, de cuya admisibilidad se ocupa la Sala.   

LA DEMANDA  

Al  amparo  de  la  causal primera primera de  casación  contemplada  en  el  artículo  207  de la Ley 600 de 2000 postula un  cargo  por violación indirecta de la ley sustancial ante la exclusión evidente  de  los  artículos  7°;  32,  numeral  2°  del  Código  Penal;  13; 29 de la  Constitución  Política,  así  como  la aplicación indebida de los artículos  284, 285, 286, 287 del mencionado ordenamiento adjteivo.   

Postula así un yerro fáctico motivado en un  falso  juicio de existencia por omisión en cuanto el Tribunal no tuvo en cuenta  las  indagatorias de Heberto Calle Vega y Gildardo Beltrán Betancourt así como  la  declaración  de  Pedro  Emilio  Rey,  quienes afirmaron no haber conocido a  HERNÁNDEZ  PORTILLO,  ni  lo  señalaron de estar implicado en alguna actividad  ilegal.   

A  su  turno, pone de presente la ausencia de  pruebas  documentales  confirmatorias  del  registro  de  entrada  del automotor  conducido  por  su  asistido  con  la carga del hidrocarburo al lugar de destino  para desembarque.   

Y que por razón del mal manejo administrativo  de  control  del  transporte  del  combustible  no  se  puede deducir que por no  aparecer  las planillas de entrega de descargue significa que el hidrocarburo no  fue  entregado  en  debida  forma, pues como lo aseveró Heberto Calle Vega, los  vigilantes  adulteraban  las planillas para el recibido de cargue y los tiquetes  de despacho de crudo.   

En  criterio del censor, para la decisión de  condena  no es suficiente el informe policial de 11 de mayo de 2004 del Grupo de  Hidrocarburos   de   la  Policía  Nacional  acerca  de  la  existencia  de  una  organización  criminal  dedicada  al  hurto  de  hidrocarburos,  máxime que el  Tribunal  sin  mayores inferencias lógicas y argumentos dio por establecido que  su  defendido estaba comprometido en ello al comparar los vehículos de despacho  de crudo con los que debían llegar a su destino.   

Por  último,  agrega  que  el  ad   quem  se  limitó  a  darle  valor  probatorio  a  los  documentos  que  no  son prueba suficiente para demostrar la  culpabilidad  y  valoró  como  indicio  grave  las  pruebas  allegadas  por  la  Fiscalía,  desconociendo que para dar por acreditados unos hechos debe partirse  de  un hecho probado, por lo cual incurrió en un falso juicio de existencia por  suposición.   

Que  si  judicialmente  hubiera  habido  una  correcta  valoración,  atendiendo  el  principio  de  unidad de la prueba y las  reglas  de  la  sana  crítica,  no se habría caído en la falsa conclusión de  hallar responsable a su defendido.   

Consecuentemente,  pide  a la Sala revocar el  fallo o casarlo parcialmente a fin de absolver al enjuiciado.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Si  bien  el demandante anuncia el cargo por  violación  indirecta de la ley sustancial, el desarrollo que le imprime resulta  a  todas  luces desafortunado con la técnica que rige esta extraordinaria sede,  no  solo  por  la  mixtura  que exhibe, sino por la precariedad demostrativa, en  cuanto  alejado  del  principio lógico de razón suficiente, que implica que la  fundamentación  se  baste  a sí misma, se queda en el simple anuncio de yerros  de juicio.   

De manera indiscriminada dirige sus críticas  contra  el fallo al considerar que su asistido no realizó el comportamiento, lo  que  lo  ubicaría  en los terrenos de la atipicidad, pero sin ningún nexo echa  en  falta la aplicación de la causal de ausencia de responsabilidad contemplada  en  el  numeral  2°  del  artículo  32  del  Código  Penal relacionada con el  consentimiento  dado  por  el  titular del bien jurídico, propia del ámbito de  antijuridicidad,  sin tampoco exponer algún argumento al respecto, falencia que  la  Sala  no  puede suplir debido al principio de limitación que rige esta sede  extraordinaria.   

También en una mixtura denuncia que no fueron  tenidas  en  cuenta  unas pruebas, como las indagatorias de Heberto Calle Vega y  Gildardo  Beltrán  Betancourt,  así  como la declaración de Pedro Emilio Rey,  quienes  afirmaban  no  conocer  a  HERNÁNDEZ PORTILLO, o que fueron tenidos en  cuenta  documentos que acrecían de valor probatorio, pero sin detenerse en cada  uno  de  esos  yerros,  los  que  debió  plantear de manera independiente, pues  refunde  así  yerros  de  aprehensión  probatoria,  con  los  de  valoración,  aquellos  errores de hecho, éstos relativos al desconocimiento de las reglas de  producción de las pruebas que comporta errores de derecho.   

A  la  par,  el  defensor señala que no fue  construida  en  debida  forma  la  prueba indiciaria, desconociendo que la Corte  desde   tiempo   atrás   ha   precisado  que  ante  su  compleja  construcción  —ya  que  mediante  un  proceso  lógico  deductivo,  a  partir  de  una  regla  de  la experiencia y la  comprobación   de   un   hecho   indicador,   se   infiere   la  existencia  de  otro—,  la  denuncia  en  casación  de yerros probatorios debe ser muy clara acerca del momento o paso en  el  cual  recae:  en  los  medios  demostrativos  de  los hechos indicadores, la  inferencia  lógica  o  el  proceso  de  valoración  conjunta  al  apreciar  la  articulación,  convergencia  y concordancia de los varios indicios entre sí, o  entre éstos y las restantes pruebas.   

En  este  caso,  el  defensor  alejado  de la  técnica  casacional  esboza  su  discrepancia  con  la valoración probatoria y  conclusiones  de  los  juzgadores  pero  sin  evidenciar  con  nitidez  el yerro  judicial,  enfrentando  su  criterio  a  la  fuerza  de convicción del material  probatorio.   

Esa  precariedad  demostrativa  también  se  patentiza  cuando dice que no fue tenida en cuenta la sana crítica para valorar  las  pruebas,  quedándose vacua su postura al no acreditar cómo el juzgador en  su  apreciación  se  apartó  de  las leyes de la ciencia, los principios de la  lógica  o las reglas de la experiencia que revele la  irracionalidad   del   juzgador   en   el   proceso  intelectivo,   al   punto   que  tampoco  explica  su  trascendencia  en  la  decisión  impugnada, y menos señala cual debió ser una  correcta  interpretación  y  su imbricación con los  restantes      indicios      o      elementos     de     convicción.   

Paralelamente,  pasa  por  alto  que  el juez  colegiado  estableció la responsabilidad directa de HERNÁNDEZ PORTILLO ante el  apoderamiento  de  cerca  de  875.25  barriles  de  petróleo  crudo,  dadas  la  acreditación  de  cuatro  situaciones irregulares relacionadas con el vehículo  de  placas AGH-162 y el remolque R20575 que él conducía, pues los días 5, 12,  19  y  24  de marzo de 2004 se presentó a la Estación de Castilla con órdenes  de  compra  y  cargue  de  las empresas Coltanques y Turbomack retirando 213.49;  218.68;  220,55  y 222.53 barriles, en su orden, los cuales no fueron recibos en  la planta de Vasconia en Puerto Boyacá.   

Y si se traba del desorden administrativo para  el  control  de descargue a que hace mención el libelista, el Tribunal también  destacó  que  ni en las planillas de los vigilantes, ni en el almacenamiento de  los  tiquetes  de despacho de crudo que llevaba la compañía “Inspectorate”  en  la  planta  de  Vasconia  aparecía  registrada  la  entrada del carrotanque  manejado por HERNÁNDEZ PORTILLO para el descargue del combustible.   

Las   falencias  técnicas  del  libelo  se  corroboran  por  la  indebida  conformación  de  la proposición jurídica como  referente  y  determinante  del  estudio  que  deba  hacer la Corte acerca de la  legalidad  del  fallo al no incluir los preceptos que describen el delito por el  cual  fue  condenado  el  enjuiciado,  ya  que el defensor postula la exclusión  evidente  de los artículos 7°; 32, numeral 2° del Código Penal; 13; 29 de la  Constitución  Política, y la  aplicación indebida de los artículos 284,  285,  286,  287  de  la  Ley  600 de 2000, estos últimos de carácter adjetivo.   

Como  el  defensor  ni  siquiera  explica  la  infracción  del  principio  de presunción de inocencia, lleva a que la censura  carezca de la aptitud suficiente para su admisión.   

Finalmente,  la  Corte  no observa con ocasión del trámite procesal  o  en  el  fallo  impugnado  violación de derechos o garantías de los   procesados   como  para  que  se  hiciera  necesario  el  ejercicio  de  la  facultad legal oficiosa que le asiste  a  la  Corporación a fin  de    asegurar    su    protección    en  los  términos  del  artículo 216 del Código de Procedimiento  Penal.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE   

NO           ADMITIR            la       demanda            de          casación    interpuesta   por  el defensor  de   HENRY  HERNÁNDEZ  PORTILLO,  de  acuerdo  con  las  razones  anteriormente  anotadas.   

Contra  esta  decisión  no procede recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

EUGENIO         FERNÁNDEZ  CARLIER                          MARÍA          DEL         ROSARIO         GONZÁLEZ         MUÑOZ          

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ                   LUIS     GUILLERMO     SALAZAR  OTERO    

                                               JAVIER ZAPATA ORTIZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

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