41502(25-09-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

      

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASA  CIÓN PENAL  

Magistrado      Ponente:   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Aprobado Acta No. 317  

Bogotá, D. C., veinticinco (25) de septiembre  de dos mil trece (2013).   

VISTOS:  

El Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Florencia,  mediante  sentencia  proferida  el  1  de  abril  de 2013, resolvió  absolver   a  ADALBERTO  PALACIOS  VALOYES,  Fiscal  17  Seccional  de  Puerto  Rico-  Caquetá  del  cargo de  prevaricato  por acción formulado por el Fiscal Delegado ante esa Corporación.  El   representante   del  Ministerio  Público  inconforme  con  esa  decisión,  presentó recurso de apelación.   

HECHOS:   

ADALBERTO   PALACIOS   VALOYES,  en su calidad de Fiscal 17 Seccional de Puerto Rico- Caquetá, en  la  instrucción  formal  que  bajo  el  número de radicación 16113 se seguía  contra   los   hermanos   NOÉ   y  BENECIO  BARRERO  VARGAS,  por  su  presunta  participación  en  el  delito  de  homicidio de HERNÁN BUITRAGO, al momento de  resolver  la  situación  jurídica  mediante  proveído  del 10 de diciembre de  2004,  se abstuvo de imponer medida de aseguramiento y profirió, con efectos de  cosa  juzgada,  la  preclusión  de  la  investigación  aduciendo  como  causal  “que    el    sindicado   no   ha   cometido   la  conducta”;  no  obstante que del material probatorio  se   podía  inferir  la  necesidad  de  dirigir  las  pesquisas  en  contra  de  éstos.   

Mediante  oficio DSF-0327 del 11 de marzo de  2005,  suscrito  por  el  Director  Seccional  de  Fiscalías de Bogotá, se dio  inicio  al  presente  proceso  penal,  con  el  objeto  de establecer la posible  conducta  punible  en  que  hubiera podido incurrir el funcionario al momento de  proferir la referida decisión.   

ANTECEDENTES:  

    

1. La  denuncia  fue  repartida  a la  Fiscalía  Delegada  ante  el  Tribunal  Superior  de  Florencia,  donde  se dio  apertura  a la investigación previa el 29 de marzo de 2005, contra ADALBERTO  PALACIOS  VALOYES, por   la   posible   comisión   del   delito   de  prevaricato  por  acción1  ordenándose  la  práctica de los siguientes pruebas: (i) Allegar  fotocopia  del proceso que se inició el 4 de diciembre de 2001 por el homicidio  de   HERNÁN  BUITRAGO.(ii)  Recibir  la declaración jurada de la señora ADELAIDA  BUITRAGO  VILLADA,  madre del occiso. (iii) Allegar el  testimonio   del   señor  HECTOR  ACOSTA  MANJARRES,  quien  para  el  momento  de  los  hechos  objeto  de  investigación  ejerció  como  secretario de la Fiscalía de Puerto Rico.      

    

1. Practicadas las referidas pruebas,  el  funcionario  investigador  ordenó  el  19  de abril de 2006, la apertura de  instrucción    en    contra   del   funcionario   mencionado,   “por  haberse abstenido de imponer medida de aseguramiento y ordenar  la  preclusión  a  favor  de los hermanos NOÉ y BENICIO BARRERO VARGAS, por el  delito    de    homicidio,   bajo   el   proceso   radicado   16113.”2     

           

1. El 3 de abril de 2009 se vinculó al  exfiscal   17   Seccional   de   Puerto  Rico-  Caquetámediante  diligencia  de  indagatoria3,  en  la  cual  se  declaró  inocente del cargo de prevaricato por  omisión  que  le  fuera  endilgado,  negando  que  la  decisión  que profirió  estuviera  determinada por la premura que imponen los procesos de descongestión  y  depuración  implementados por la Fiscalía General de la Nación4.     

    

1. El  21 de mayo de 2009 declaró el  cierre        de       la       investigación5;  empero,  tal  decisión  fue  anulada,  mediante  proveído  del  25  de  agosto  del  misma  anualidad,  pues  advirtió    la    Fiscalía    Delegada,    que   se   había   “omiti[do]           realizar  el  cargo  de  prevaricato  por omisión con el agravante  específico  del  que  trata el artículo 415 del Código Penal, por tratarse la  investigación   del  delito  de  HOMICIDIO  adelantada  por  el  señor  Fiscal  VALOYES”6;  por  la misma razónse libró despacho  comisorio  para  que  las  Fiscalías  delegadas  ante el Tribunal de Cartagena,  practicaran la correspondiente diligencia de indagatoria.     

    

1. El 28 de enero de 2010, compareció  el  sindicado  ante  la  Fiscalía Tercera delegada ante el Tribunal Superior de  Cartagena,  formulándose  en  la respectiva diligencia de injuradalos cargos de  prevaricato  por  acción y por omisión, de acuerdo a los términos estipulados  en  los artículos 413 y 414 del Código Penal, los cuales se negó a aceptar el  indagado.     

    

1. El 27 de abril de 2010 se decretó  el      cierre      de     la     investigación7  y  con  providencia  del 7 de  septiembre        del        mismo        año8,   se  calificó  el  mérito  sumarial,   profiriéndose   resolución   de   acusación  contra  ADALBERTO   PALACIOS   VALOYES,   por  su  presunta  participación  en  el  delito  de prevaricato por acción9.  Determinación  que  fue  recurrida  por  la defensa10.     

    

1. El 31 de marzo de 201111,  encontrándose  ejecutoriado  el vocatorio a juicio, asumió el conocimiento del  proceso  el  Tribunal  Superior  de  Florencia,  ante la cual se adelantaron las  audiencias  preparatoria y pública de juzgamiento, el 1 de septiembre de 2011 y  el  17  de  mayo  de  2012; profiriéndose fallo de carácter absolutorioel 1 de  abril  de  2013,  decisión  contra  la  cual  el  representante  del Ministerio  Público     interpuso     recurso     de     apelación    que    ahora    debe  resolverse.     

SENTENCIA IMPUGNADA:  

La  Sala  Penal  del  Tribunal  enunció los  elementos  probatorios  con  los que contaba el entonces titular de la Fiscalía  17   Seccional   de   Puerto   Rico   – Caquetá, así:   

“albergaba sólo  un  testimonio, el de doña  ADELAIDA  BUITRAGO  VILLADA,  madre del occiso… testigo de oídas {,}acta  de  inspección al cadáver, el  protocolo  de  necropsia  y  el  registro  civil  de  defunción, con los que se  evidencia  la  materialidad  de  la  conducta,  esto  es,  el deceso violento de  Hernán   Buitrago,   pero   no   la   identidad   del   autor   o  autores  del  delito”12.   

Y seguidamente, consideró:  

“en ese orden de  ideas,  al  definirles situación jurídica a los señalados hermanos, el Fiscal  no  tenía a su alcance una base probatoria mínima exigida en la norma procesal  penal  para  afectarlos  con medida de aseguramiento restrictiva de la libertad,  como  que  no  era  posible  estructurar o deducir, de la pruebas cosechadas, ni  siquiera  un  indicio contingente grave del que se pudiera inferir que la muerte  de  Buitrago  se  produjo por la acción criminal de los señores Noé y Benicio  Barrero  Vargas…  Por  lo  tanto, la solución ofrecida por el Fiscal Palacios  Valoyes  era  correcta:  abstenerse  de  imponer  medida  de aseguramiento a los  indiciados,    ante    la   carencia   absoluta   del   presupuesto   probatorio  mínimo.”13   

Igualmente, estimó ajustadas a la legalidad  las  otras  dos determinaciones adoptadas en esa resolución del 10 de diciembre  de   2004   por  el  acusado,  esto  es,  mediante  la  cual  (i)  precluyó  la  investigación  y  (ii)dispuso  la cancelación de las órdenes de captura, bajo  los siguientes argumentos:   

“Si tenemos en cuenta que el precepto 329  (acabado  de  reproducir)  establecía  un término de dieciocho (18) meses para  adelantar  la  fase  del  proceso  (la  instrucción)  y  que  se trataba de una  investigación  por  un  solo  delito  (homicidio)  y  frente a dos personas, el  interregno  entonces  finiquitaba  el  (3)  de  agosto  de 2003. Esto significa,  nítidamente,  que  para el día 15 de octubre de 2004, que es cuando empieza el  doctor  Palacios  Valoyes  a  ejercer  el cargo de Fiscal 17 Seccional de Puerto  Rico  (a cuyo despacho se le remite ese caso por competencia), la investigación  radicada   con   el   No.   16113   ya   tenía   expirado   el   término  para  instrucción,   desde  hacía  más de un (1) año, luego forzoso resultaba  darle  cumplimiento  a  lo  dispuesto  en  el  último  inciso  de la preceptiva  indicada,  esto  es,  debía  calificar  el  mérito  del  sumario,  como única  alternativa                posible.”14   

Con el propósito de sustentar su decisión,  el  a  quo hace un detallado  recuento   del   desarrollo   de   la  actuación  adelantada  por  ADALBERTO  PALACIOS  VALOYES, destacando      que      si      bien      es     cierto,    constituye  una  irregularidad  grave  que  la  decisión  que  se  predica  como objeto material de la conducta  prevaricadora  fuese  proferida sin agotar, previamente, el trámite contemplado  en  el  artículo  393,  al  no  dictarse  la  providencia de sustanciación que  cerraba  la  investigación  por vencimiento de términos y que debía notificar  personalmente  a las partes, también es cierto que el Tribunal no la interpreta  como  “una  manifestación  proclive del enjuiciado  por    torcer    la   norma   ritual   {porque  encuentra demostrado}, que lo que  el  Fiscal pretendió al proferir la resolución del 10 de diciembre de 2004, no  era  calificar  el  mérito  de  la  investigación,  sino  que  era  definirles  situación  jurídica  a  los  sindicados,  y  al hacerlo adelantó un análisis  probatorio  del  asunto que le permitió, de contera, precluir la causa en forma  «extraordinaria»”15.   

Así,    concluyó:    “dado   que   era   imposible,  procesalmente,  que  el  funcionario  enjuiciado  adoptara  una  determinación diferente a la de calificar el sumario  ante   el   vencimiento  de  términos,  y  que,  indudablemente  esa  forma  de  calificación  debía  ser la preclusión merced de la ausencia total de pruebas  para  acusar a los hermanos Barrero Vargas, nada obsta para que, por la vía del  artículo  39  del  C.P.P., llegase a la misma conclusión y menos aún existía  norma  positiva que impidiera hacerlo en la misma providencia en la que definió  las    situaciones    jurídicas    de    los    apenas   indiciados.”16   

Por  esa  vía,  colige  que  en el caso sub  examine  no  hay  tipicidad  objetiva,  por  cuanto  no  observa  una ostensible  contrariedad  entre  la  resolución  discutida y la ley, sino una disparidad de  criterios  de  interpretación,  en  la medida en que el Fiscal que instruyó el  asunto   consideró   que  era  posible  seguir  la  investigación  contra  los  señores  BARRERO  VARGAS, y  practicar  más  pruebas o, a lo sumo, oírlos en injuradas, mientras el acusado  pregona  la  imposibilidad jurídico procesal de haber hecho algo diferente a lo  que   finalmente   acometió,   sin   que   tal  discrepancia  de  razonamientos  hermenéuticos  constituya  el  elemento  normativo  propio  del prevaricato por  acción.   

Así,  pues, al encontrar el Tribunal que la  actuación  del  entonces  Fiscal  17  Seccional  de  Puerto  Rico- Caquetá era  ajustada  a  derecho,  concluye  que  su comportamiento es atípico y, por ende,  profiere sentencia absolutoria a su favor.   

LA   IMPUGNACIÓN:  

El  representante del Ministerio Público se  opuso   a   la  absolución,  manifestando  su  inconformidad  respecto  de  los  fundamentos  esgrimidos  por  el  Tribunal  Superior  de Florencia al momento de  desestimar  la  existencia  de  conducta  prevaricadora,  tales  “como{que al} no  existi{r}pluralidad   de  indicios  en  contra de los hermanos vinculados al proceso, lo más correcto que  hizo  el  Fiscal  fue abstenerse de proferir medida de aseguramiento”,afirmando que:   

“lo que debió haber hecho el delegado del  Fiscal  General  de  la  Nación  para  evitar  suspicacias era de aperturar una  investigación  previa,  para  que  allí  se decretaran las pruebas tales como:  misiones  a  la  policía judicial para que arrimara testimonios de personas que  pudieron  haber  visto  la  ocurrencia  de  los hechos, la propia ampliación de  denuncia  y  ampliar  el  dictamen  de necropsia… no se puede hablar de que el  solo  escrito  denunciatorio  no  contenía pluralidad de indicios, precisamente  ese  escrito era el orientador para la fiscalía llevar a cabo la investigación  integral,  o  sea investigar lo favorable como lo desfavorable y en caso que nos  ocupa  la  fiscalía  se sesgó para uno de los extremos y dejó en la impunidad  un  delito  contra  la vida que debió adelantarse bajo la cuerda de diligencias  previas  para  agotar  el  acervo probatorio y así en estas diligencias previas  pronunciadose  de  fondo,  suspendiendo  las  diligencias  para  que  cuando con  posterioridad  surgieran nuevas pruebas desarchivara y si resolvía aperturar la  instrucción,  ya  tenía  un  fundamento  y  recaudo  probatorio que lo podría  llevar  a  una  preclusión  de  la investigación.17”   

Agrega  que otro motivo de inconformidad con  el   fallo   proferido   por   el  a  quo,  es  que  se  trataba  de  un  delito  de homicidio, que no uno de  bagatela,  que  exige  un  esfuerzo  instructivo  para garantizar tanto derechos  fundamentales  de  los  procesados  como  de las víctimas, lo que observa no se  hizo  dentro  del  expediente,  pese  a existir un orientador que era el escrito  denunciatorio,  y  que  la ley prevé la suspensión de las diligencias para que  más   adelante,   si  surgen  nuevas  pruebas,  se  desarchiven  y  prosiga  la  investigación.   

Con  sustento  en las anteriores razones, el  Procurador  96  Judicial II Penal, solicita revocar la sentencia impugnada y, en  su   lugar,   condenar  al  acusado  PALACIOS  VALOYES  como   autor   del   delito   de   prevaricato   por  acción.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE:   

1.  Competencia:  

A  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte  Suprema   de   Justicia   le   corresponde  desatar  el  recurso  de  apelación  interpuesto,  de  acuerdo  con  la  competencia que le asigna el numeral 3° del  artículo  75  de  la Ley 600 de 2000, toda vez que la acción penal es ejercida  contra    el    exfiscal    17    Seccional    de   Puerto   Rico   – Caquetá, quien fuejuzgado en primera  instancia  por  el  Tribunal  Superior  del  Distrito Judicial de Florencia, por  conducta realizada en ejercicio de sus funciones.   

Conforme a lo estipulado en los artículos 31  de  la Constitución Política y 204 del estatuto procesal penal en mención, la  labor  de  la  Corte  se  contraerá a examinar los aspectos sobre los cuales se  expresa  inconformidad,  incluyendo,  como lo autoriza esa preceptiva, los temas  inescindiblemente vinculados al objeto de la censura.   

2.Análisis  de los argumentos expuestos por  el impugnante.   

La Sala en esta oportunidad debe resolver el  siguiente  problema  jurídico  propuesto  por  el  recurrente:  si observada la  intervención    de    ADALBERTO   PALACIOS   VALOYES  en el trámite de la investigación adelantada bajo la  radicación  No.  16113,  donde  fungió  como  Fiscal 17 Seccional, es factible  pregonar  que  al  proferir  resolución  de  preclusión de la investigación a  favor  de  los  hermanos NOÉ y BENECIO BARRERO VARGAS, vulneró ostensiblemente  aquello  estipulado  en  la normatividad procesal penal, específicamente en los  artículos  20,  329  y  393  de  la  Ley 600 de 2000, impidiendo se develara la  verdad de lo ocurrido en el caso sub examine.   

Con el propósito de abordar el análisis del  anterior  cuestionamiento,  resulta  necesario tener en cuenta que el tipo penal  de  prevaricato  por acción, se encuentra definido en el Código Penal, Ley 599  de 2000, así:   

“Artículo 413.  Prevaricato  por  acción.  El  servidor público que  profiera  resolución,  dictamen  o concepto manifiestamente contrario a la ley,  incurrirá  en  prisión de tres (3) a ocho (8) años, multa de cincuenta (50) a  doscientos    (200)    salarios   mínimos   legales   mensuales   vigentes,   e  inhabilitación  para  el  ejercicio  de derechos y funciones públicas de cinco  (5) a ocho (8) años.”   

En su aspecto objetivo, se ha considerado un  ilícito  de  resultado,  eminentemente doloso en el que la descripción típica  tiene   la  siguiente  estructura  básica:  a)  Tipo  penal  de  sujeto  activo  calificado,  para  cuya comisión se requiere la calidad de servidor público en  el  autor,  aspecto  que  para  el  presente  caso  no  ofreció ningún tipo de  controversia  y,  b)  Que  se  profiera  una  resolución,  dictamen  o concepto  contrario  a  la  ley,  es  decir  que  exista  una  contradicción  evidente  e  inequívoca   entre  lo  resuelto  por  el  funcionario  y  lo  mandado  por  la  norma18.   

Sobre  el delito de prevaricato por acción,  la Corte ha tenido oportunidad de expresar:   

“1.  De  acuerdo  con  esta descripción  constituyen  supuestos para la estructuración del tipo objetivo la concurrencia  de  un  sujeto  activo calificado, es decir, tener la calidad servidor público;  como  sujeto  pasivo  el Estado y la sociedad; el bien jurídico que este delito  viola  o  pone  en  peligro  es  la  administración  pública en su específica  versión  de  exigir  el  respeto  de  la  autoridad  a  la ley y el derecho; la  conducta  consiste  en conceptuar, proferir el dictamen o la resolución ilegal;  y,   como   elemento   normativo,  además  de  los  anteriores,  la  expresión  “manifiestamente contrario a la ley”.   

2.   El  delito  de prevaricato sólo  admite  la  modalidad  dolosa en los términos del artículo 22 de la Ley 599 de  2000  y  se  presenta  cuando el servidor público profiere de manera voluntaria  una  resolución,  dictamen  o  concepto  manifiestamente contrarios a la ley y,  además,  es  consciente  de que con su comportamiento vulnera el bien jurídico  de la administración pública.   

Tiene dicho la Sala que a la hora de hacer  el  examen  del aspecto subjetivo de la conducta prevaricadora se ha de observar  que  su  concurrencia  puede  inferirse  a partir de la mayor o menor dificultad  interpretativa  de  la  ley  inaplicada  o tergiversada, así como de la mayor o  menor  divergencia de criterios doctrinales y jurisprudenciales sobre su sentido  o  alcance,  elementos  de  juicio  que  no  obstante su importancia, no son los  únicos  que  han  de  auscultarse,  imponiéndose avanzar en cada caso hacia la  reconstrucción  del  derecho verdaderamente conocido y aplicado por el servidor  judicial  en  su  desempeño  como  tal,  así  como  en  el  contexto en que la  decisión    se    produce,   mediante   una   evaluación   ex   ante   de   su  conducta.   

3.  Otro aspecto que se debe tener en  cuenta  es  el  referido  a  las simples diferencias de criterios respecto de un  determinado  punto de derecho, especialmente frente a materias que por su enorme  complejidad  o  por  su  misma  ambigüedad  admiten diversas interpretaciones u  opiniones,  situaciones  en las que no se puede considerar la decisión judicial  como  propia  del  prevaricato,  pues  no  puede  ignorarse  que  en el universo  jurídico  suelen  ser comunes las discrepancias aún en temas que aparentemente  no    ofrecerían    dificultad    alguna   en   su   resolución”19   

De tal forma que el juicio de tipicidad de la  conducta  que se predica prevaricadora, involucra una labor compleja, por cuanto  no  basta efectuar una constatación objetiva entre lo que la ley manda, permite  o  prohíbe  y  lo  que  con  base  en  ella  se decidió; sino que además debe  adelantarse  un  juicio  de  valor  a partir del cual se establezca si   la   ilegalidad   denunciada   resiste   el   calificativo  de  ostensible20.   

Sobre  este  aspecto la jurisprudencia de la  Sala ha dicho:   

“que   la   contradicción   entre  lo  demandado   por la ley y lo resuelto sea notoria, grosera o “de tal grado  ostensible»  que  se  muestre de bulto con la sola comparación de la norma que  debía  aplicarse…  que  para  hablar  de  prevaricato es necesario establecer  cuándo  los  argumentos  del servidor, dentro de un campo determinado, resultan  aceptables,  pues  una interpretación loable frente a las singulares trazas que  ofrece  un  caso  puede  permitir  el  rechazo  del  prevaricato…  que  si  el  comportamiento  del funcionario no está acompañado de razones justificatorias,  es  decir,  acordes con los hechos y con el precepto legal, si obedece a su mero  capricho,  el  acto  es  manifiestamente contrario a la ley (ibídem); y que tal  delito  se  configura  si  el  servidor  público  profiere  concepto, dictamen,  resolución,  auto  o  sentencia  manifiestamente apartado de la norma jurídica  aplicable  al  caso,  haciendo  prevalecer  su  capricho sobre la voluntad de la  disposición  legal, lo que significa comparar el mandato legal contentivo de la  norma   con   lo   hecho  por  el  funcionario.”21   

En orden a permitir una cabal comprensión de  los  hechos,  necesario  resulta  hacer  un  recuento  de las circunstancias que  precedieron  el proferimiento de la decisión de 10 de diciembre de 2004, la que  se  predica,  constituye  el  objeto  material de la conducta prevaricadora. Del  anexo correspondiente, se establece que:   

    

1. El  21  de  mayo  de 2001 en la sala de cirugía del Hospital María  Inmaculada  de  Florencia –  Caquetá,     falleció     el    señor    HERNÁN  BUITRAGO, quien se desempeñaba como agricultor, luego  de  haber  sido  trasladado  desde  el  municipio de Cartagena del Chairá, como  consecuencia  del  grave  estado  de  salud  en que se encontraba por haber sido  víctima  de  unas  lesiones  propinadas  el  día  20  del  mismo  mes  y  año  mencionado,  aproximadamente  a  las  6:00 a.m., en momento en que se encontraba  jugando    al    interior    de    una    gallera22  ubicada  en la vereda Playa  Verde.     

    

1. Mediante   la   denuncia  presentada  por  la  señora  ADELAIDA   BUITRAGO  VILLADA,  madre  del  occiso,  en  la  Fiscalía  7delegada  ante  los Juzgados Penales Municipales de  Florencia23,  se  dio  a  conocer que “la gente del  pueblo”  de  Cartagena  del Chairá afirmaba que los  responsables   de   aquellos   hechos   violentos   habían  sido  los  hermanos  NOÉ    y    BENICIO   BARRERO   VARGAS24; agregando  la  denunciante,  que  la posible causa de la reyerta fue la deuda que tenía su  hijo  con  el  primero  de  los  mencionados  por  la  suma  de  cien  mil pesos  ($100.000.00),  pues sabía de las amenazas proferidas por el acreedor contra su  descendiente  por  el  no  pago  de tal obligación25.     

    

1. Le  correspondió  la  investigación de tales hechos a la Fiscalía  Seccional  de  Puerto Rico- Caquetá, ordenando el Jefe de la Unidad26   en  la  apertura  de la indagación previa: (i) librar misión de trabajo ante el C.T.I.  de  la  ciudad de Florencia y al inspector de policía de Cartagena del Chairá,  con  el  fin  de  identificar  e  individualizar  a  los  señores  NOÉ   y  BENICIO  BARRERO  VARGAS;  (ii)  solicitar   el   resultado   de   la   necropsia   practicada   a   HERNÁN  BUITRAGO,  (iii)  el registro de  defunción  del  occiso y (iv) su historia clínica27.     

    

1. Practicadas      tales      pruebas28,   el   Fiscal29  profirió  el  4  de  diciembre  de  2001  auto de apertura de instrucción, ordenando: (i)  Vincular  mediante  indagatoria a los hermanos BARRERO  VARGAS, (ii) oficiar al Departamento Administrativo de  Seguridad    –   DAS-  solicitando   los  antecedentes  de  éstos;  (iii)  librar  despacho  comisorio  dirigido  al  Juzgado  Único Promiscuo Municipal de Cartagena del Chairá, para  que   recepcionara  la  declaración  del  propietario  o  administrador  de  la  “GALLERA             NUEVA”30  con  relación a los hechos  objeto de investigación.     

    

1. En   la   misma  fecha  se  libraron  las  respectivas  órdenes  de  captura31,     con    el    fin    de    efectuar    las    diligencias    de  indagatoria.     

    

1. El   22   de   enero   de  2002,  en  cumplimiento  del  “Despacho  Comisorio    No.    4371-USF-S-    1278”  del  4  de diciembre de 2001, el Juzgado Promiscuo Municipal de  Cartagena     de     Chairá,    notificó    personalmente    a    BENICIO  BARRERO  VARGAS, “a   quien   se   le  hi[zo]  saber  que  se  encontra[ba] sindicado   del   delito  de  homicidio,  e  igualmente  el  señor  NOÉ BARRERO VARGAS, y que  podían  nombrar  apoderado para que los represent[ara]  durante    el    proceso   y   solicitar   se   les  indag[ara]                 anticipadamente.”32     

    

1. El  12  de  marzo  de la referida anualidad, la Fiscalía vinculó a  los  hermanos BARRERO VARGAS,  mediante      declaratoria     de     “PERSONAS  AUSENTES”33,  designándoles defensor de  oficio,  y calificó la conducta objeto de investigación como homicidio simple,  conforme  a  lo  previsto  en  el  artículo  103  del Código Penal; así como,  ordenó  “enviar MISIÓN  DE  TRABAJO a la Inspección Municipal de Policía de  Cartagena  del  Chairá, a fin de que se identifique a los vecinos residentes al  lado  de  la  GALLERA  NUEVA  que  se  hayan  enterado  de  los  hechos  que  se  investigan”34. No obstante, el día 26 del  mismo  mes  y  año,  el  defensor  de  oficio deja constancia de no aceptar tal  designación35.     

    

1. Así,  pues,  conforme  obra en el expediente y sus anexos fue hasta  el  23  de  julio  de 2004, que al Fiscal 17 Seccional de Puerto Rico- Caquetá,  ADALBERTO  PALACIOS  VALOYES,  le  fue  asignado  el  conocimiento  de la referida actuación penal36,  y  ante  quien  la  defensa  técnica  presentó  el  29  de  octubre  de  la  mencionada  anualidad,  una  solicitud  de  archivo  definitivo  del  proceso,  junto con un  memorial   suscrito   por   el  señor  NOÉ  BARRERO  VARGAS,   en   el   que  solicitaba:  (i)  cerrar  la  investigación  que  cursaba  en  su contra, y se decretara su preclusión, (ii)  librara  despacho  comisorio  a  la  correspondiente  autoridad  competente  del  municipio  de  Cartagena de Chairá para que él pudiera rendir su declaración,  (iii)  se  levantara  la  orden  de  captura  obrante  a  su disfavor, y (iv) se  reconociera   como   su   defensor   de   confianza   al   señor   VLADIMIR RAMÍREZ PERDOMO.     

    

1. Fue,  entonces,  cuando  el  delegado  del  ente  acusador, mediante  resolución  del  10  de  diciembre  de  2004,  procedió a definirle situación  jurídica  a los investigados, absteniéndose de imponer medida de aseguramiento  a   NOÉ   y   BENECIO   BARRERO  VARGAS,  por  no  existir  “un  solo medio de  prueba  en  el que la Fiscalía se pueda apoyar para avalar la afirmación en la  que  la  madre  del  occiso  incrimina  a  los  reseñados  hermanos”37, y ordenó la preclusión de  la    investigación    al    estimar    que   se   encontraba   “más  que  vencido”  el  término de la  instrucción,  y  del  material probatorio recaudado en la etapa de instrucción  dijo    inferir    que    no    habían   sido   los   sindicados   BARRERO   VARGASquienes   realizaran  la  conducta objeto de la investigación.     

    

1. Con  ocasión  de  la  queja  presentada  ante  la  Veeduría  de la  Fiscalía   General   de  la  Nación,  suscrita  por  la  señora  ADELAIDA  BUITRAGO  VILLADA, en contra del  funcionario   ADALBERTO  PALACIOS  VALOYES,  se  dio  inicio  al  presente  proceso  penal,  con  el objeto de  establecer  la  posible conducta punible en que éste hubiera podido incurrir al  momento   de   proferir   la   decisión  del  10  de  diciembre  de  la  citada  anualidad.     

La   anterior   precisión   fáctica  es  importante  para  resolver  la controversia planteada por el recurrente respecto  de  la  sentencia  absolutoria proferida por el Tribunal Superior de Florencia a  favor   del   exfiscal   PALACIOS  VALOYES,  puesto  que  el  representante  del Ministerio Público deduce el  delito    de    prevaricato    del    hecho    de    que    es   “claro”      e      “inequívoco”  el  sentido de las normas  del  Código de Procedimiento Penalque predica como violadas con la decisión de  preclusión  de  la  investigaciónemitida  el  10  de diciembre de 2004, por no  haberse  adelantado,  previamente,  el  procedimiento  estipulado  para declarar  clausurada  la  investigación,  por  cuanto,  en  sentir  del  impugnante, toda  decisión  que  no  se  ciña  al tenor literal de las preceptivas que rigen los  enunciados   temas,se   constituye   en   una   prueba  irrefutable  del  actuar  prevaricador del funcionario.   

Tornándose  así imprescindible, verificar  si  el  comportamiento  del  sujeto agente vulnera el ordenamiento jurídico, de  cara  a  la  legislación  que  se denuncia como violada, en tanto, solo una vez  reconstruido  el Derecho que debió conocer y aplicar el servidor judicial en su  desempeño  como  tal,  es posible comprender el contexto en el que su decisión  se produjo mediante una evaluación exante de su conducta.   

Como quiera que el acusado afirma queordenó  la  preclusión de la investigaciónal estimar “más  que   vencido”  el  término  de  la  instrucción,  necesario  resulta precisar que la Ley 600 de 2000consagra en sus artículos 329  y 393 lo siguiente:   

“ARTICULO   329.   TÉRMINO  PARA  LA  INSTRUCCIÓN.  El  funcionario  judicial que haya dirigido o realizado la investigación previa, si  fuere  competente, será el mismo que abra y adelante la instrucción, salvo que  se haya dispuesto su desplazamiento.   

El  término  de  instrucción  no podrá  exceder  de  dieciocho  (18)  meses,  contados  a  partir  de  la  fecha  de  su  iniciación.   

No  obstante, si se tratare de tres (3) o  más  sindicados  o  delitos,  el  término  máximo  será de veinticuatro (24)  meses.   

Vencido  el  término de instrucción, la  única actuación procedente será la calificación.   

ARTICULO  393.  CIERRE DE LA INVESTIGACIÓN. Cuando se haya  recaudado   la  prueba  necesaria  para  calificar  o  vencido  el  término  de  instrucción,   mediante   providencia  de  sustanciación  que  se  notificará  personalmente,  la  cual  sólo  admite el recurso de reposición, se declarará  cerrada  la  investigación  y  se  ordenará que el expediente pase al despacho  para su calificación.   

Ejecutoriada  la providencia de cierre de  investigación,  se  ordenará  traslado  por  ocho  (8)  días  a  los  sujetos  procesales,   para  presentar  las  solicitudes  que  consideren  necesarias  en  relación  con  las  pretensiones  sobre  la  calificación  que deba adoptarse.  Vencido  el  término  anterior,  la  calificación  se  verificará en un plazo  máximo de quince (15) días hábiles.”   

Luego,  entonces,  las  precitadas  normas  disponen  que  el fiscal competente debe proceder a clausurar la investigación,  cuando  se haya cumplido alguno de los siguientes presupuestos: (i) recaudado la  prueba  necesaria  para  calificar  o  (ii)  se encuentre vencido el término de  instrucción.   

En   el   caso   sub  examine,  el  Fiscal  PALACIOS              VALOYES,   mediante   resolución   del  10  de  diciembre  de 2004, al resolver la situación jurídica de los investigados NOÉ  y   BENICIO  BARRERO  VÁRGAS,  profirió,  con  efectos  de  cosa  juzgada,  la  preclusión   de   la   instrucciónadelantada   bajo  el  radicado  No.  16113,  pretermitiendo  el cierre de tal investigación, al considerar que se encontraba  en   el   segundo   de  los  referidos  presupuestos,  pues  expresó  en  dicho  proveído:   

“De  otro  lado,  la investigación fue  abierta  desde  el 1 diciembre de 2.001, lo que implica que a diciembre de 2.004  lleva  más  de  tres  años  de  haberse  iniciado  la  instrucción, lo que de  conformidad   con   el   Art.  329  el  término  de  instrucción  –  18 meses- está más que vencido,  por   lo  que  además  de  abstenernos  de  imponer  medida  de  aseguramiento,  se     ordenará    la    preclusión    de    la  instrucción, entre otras  cosas  porque  ya  la  administración  de  justicia agotó lo necesario para el  esclarecimiento  de los hechos y no se pudo y de otro  de     conformidad     con     la     norma     en     mención     – Art. 329- no se puede ordenar más  pruebas,  lo  que implica que automáticamente tocaría cerrar la instrucción y  entrar  a calificar, lo que se haría con preclusión en razón a que si bien es  verdad,  la  conducta se realizó, no lo es menos que del material probatorio se  infiere  que  no  fueron  los  aquí procesados quienes la realizaron, lo que de  conformidad   con   el  Art.  39  del  CPP  constituye  causal  de  PRECLUSIÓN    EXTRAORDINARIA   DE   LA   INSTRUCCIÓN”38   

Obsérvese  que  el  entonces  Fiscal  17  Seccional  de  Puerto Rico- Caquetá obvio declarar el cierre de la instrucción  para  calificar  el sumario, pretermitiendo el traslado común a las partes para  presentar  alegatos conclusivos que se corre por el término de 8 días a partir  de la ejecutoria del auto que clausura la investigación.   

Dicho  término  legal dentro del cual debe  adelantarse  la  instrucción,  excepcionalmente  puede extenderse cuando existe  motivo  razonable,  como  la  necesidad  de  recolectar  otros  medios de prueba  fundamentales  para  el esclarecimiento de los hechos, tal cual ocurrió en esta  actuación,  en la que por razones de alteración del orden público39    se  imposibilitó  en enero del año 2002 hacer efectivas  las    órdenes    de    captura    libradas    en    contra   de   BENICIO       y      NOÉ  BARRERO  VARGAS, tal como quedó  registrado  en  el  oficio  OC 0390972, obrante a folios 51 y 52 del cuaderno de  Pruebas  Fiscal  17  Seccional;  empero,  que  para  el momento en que le fueron  asignadas     a     su     conocimiento     tales    actuaciones    –  23  de  julio de 200440  –     aquellas  circunstancias  de  perturbación  se  habían superado notablemente, por lo que  debió  proceder  a  reiterar  la  práctica  de  las  pruebas decretadas por su  antecesor,  tales como vincular mediante indagatoria a los hermanos BARRERA   VARGAS   y  recepcionar  la  declaración   de   los   presuntos   testigos   de   los   hechos   objeto   de  investigación.   

Entonces,  si bien es cierto PALACIOS  VALOYES  observó vencido el  termino  para  la instrucción, también lo es que había constatado previamente  la  no  existencia de la prueba necesaria para calificar el mérito del sumario,  razón  por la que pudo invocar ese excepcional motivo para posponer la orden de  cerrar  la  investigación hasta tanto se practicaran las pruebas ya decretadas,  y  no,  como  en  efecto  lo hizo, pretermitir tal procedimiento y apresurarse a  precluir  la  investigación,  contrariando lo dispuesto por el legislador en el  artículo  20  de  la  Ley  600 de 2000, esto es, el principio de investigación  integral el cual consiste en que:   

“El  funcionario  judicial  tiene  la  obligación  de  investigar  tanto  lo  favorable  como  lo  desfavorable  a los  intereses del imputado.”   

Ello es así, en razón a que en el marco de  un  sistema  procesal  penal  mixto  el  cierre de la investigación requiere el  agotamiento  inexorable  de  ciertos  actos  procesales  sin  los  cuales  puede  generarse  la  invalidez  de  lo  actuado,  entre ellos se encuentrala  existencia  de  prueba  necesaria para calificar el mérito del  sumario41   

.  

Respecto   a   este   tópico   la  Corte  Constitucional, ha considerado:   

“el   funcionario  judicial  tiene  la  obligación  de  investigar  tanto  lo  favorable  como  lo  desfavorable  a los  intereses  del  sindicado. Como lo ha señalado la jurisprudencia, el imperativo  de  la  investigación  integral  se aplica en todas las etapas del proceso y no  sólo   en   la  fase  del  juicio.  A  este  respecto,  la  Corte  ha  indicado  que  el  fiscal  y  no  sólo  el  juez,  “debe investigar tanto lo favorable  como  lo  desfavorable  al  sindicado  y,  además debe permitir la controversia  probatoria   y   juzgar   imparcialmente  su  valor  de  convicción”42.(Subrayas fuera del texto original).   

Por su parte, esta Sala ha considerado sobre  este asunto:   

“el  principio  del  debido  proceso  se  vulnera  por  el  incumplimiento  del  imperativo de la investigación integral,  cuando  en  el proceso han sido citadas personas identificadas, individualizadas  y  localizables,  y  el  investigador  no hace ningún esfuerzo para ubicarlas y  recepcionarles   la   respectiva   declaración”43.   

Luego entonces, si como lo arguye el acusado  y   lo   acepta   el   Tribunal,   la   intención   del  exfiscal  PALACIOS   VALOYES   era  de  resolver  la  situación  jurídica  de  los investigados, y advirtió que no existía mérito  para  decretar  medida de aseguramiento alguna, sencillamente pudo abstenerse de  imponerla,  pero  a  su  cargo  estaba  el  deber  de  continuar  con  la  etapa  subsiguiente,  esto es, la recepción de las pruebas que lo condujeran a conocer  la  realidad  procesal,  máxime  si  existía  un  acentuado  interés  de  los  sindicados  de  comparecer a la investigación y ser escuchados en diligencia de  indagatoria,  aunado  a  que  conforme  se  observa  a  folio 67 del cuaderno de  pruebas,  éstos  carecieron  de  la  asistencia  de  un  defensor de oficio, al  haberse  dejado  constancia  secretarial  desde el 26 de marzo de 2002 acerca de  aquél  que les fue asignado,  “no         {había}        acept{ado}             representarlos”       44.   

En  ese  orden  de  ideas,  si la labor que  emprendió  el  funcionario  judicialera  decidir la situación jurídica de los  sindicados,  tal como lo estipula el artículo 354 de la Ley 600 de 2000, no era  este  el  momento  procesal  para  estudiar  aspectos como el vencimiento de los  términos   para   la  instrucción,  menos  aun  omitir  los  actos  procesales  subsiguientes  pretextando  el  fenecimiento de los plazos procesales, menos aun  cuando  estasson  herramientas  que fijan la temporalidad de un plan de trabajo,  si  se  lo  prefiere,  elementos  del debido proceso que sirven de medio para la  realización  de  la justicia,lo que impide que per se  puedan  ser  entendidos  y  aplicados  como parámetro  absoluto  o  intangible,  al  punto  de  sacrificar  la realización de derechos  sustanciales45   

como   los  de  la  verdad,   justicia   y   reparación   de  las  víctimas.   

Relevante resulta, entonces, recordar queel  numeral  1º  del artículo 250 superior, establece como deberes de la Fiscalía  General   de  la  Nación  el  “tomar  las  medidas  necesarias   para   hacer   efectivos  el  restablecimiento  del  derecho  y  la  indemnización   de   los   perjuicios  ocasionados  por  el  delito46,  y  que  de  acuerdo  a  los  artículos 9° y 93 de la  Constitución,  tales  derechos  tienen  sustento  en varios de los instrumentos  internacionales    ratificados    por    Colombia47,   conforme  a  los  cuales  existe  una obligación de carácter global destinada a garantizárseles tanto a  las  víctimas  como  a  los  perjudicados  la  oportunidad de participar en las  decisiones    que    las    afecten,   y   a   obtener   una   tutela   judicial  efectiva.   

Luego  entonces, con la decisión proferida  el  10  de diciembre de 2004 por el entonces Fiscal 17 Seccional de Puerto Rico-  Caquetá,   evidentemente,se  desestimó  la  importancia  que  tiene  la  etapa  probatoria  dentro  de  toda  investigación  judicial;  no obstante,  la  notable proximidad de ésta con el  valor  de  justicia,  en la  medida  en  que  constituye  un  vehículo  para acercar el proceso a la verdad,  defraudando  las  expectativas  de  su  rol  deinvestigador  de  los  hechos que  revisten  las  características  de delito, con el fin de que con sus proveídos  se    armonicen   los   derechos   de   los   investigados   con   los   de   la  víctima.   

Así  las  cosas,  por  la  forma  como  se  desarrolló   la   actuación,  conforme  viene  de  reseñarse,  es  claro  que  ADALBERTO     PALACIOS     VALOYES     emitió  una decisión manifiestamente contraria a la ley al ordenar  la  preclusión  de la investigación, pretermitiendo el cierre de la misma, sin  contar   con  la  prueba  necesaria  para  calificar  el  mérito  del  sumario,  únicamente   por   considerar   que   se  encontraba  vencido  el  término  de  instrucción,  decisión  que conforme a lo anteriormente analizado, fue emitida  por  el  funcionario  quebrantando  el  deber  que  le  imponía la legislación  procesal  penal  – art. 20  de  la  Ley  600  de  2000-,  en  orden  a  brindar  la garantía a las partes e  intervinientes  en  la  fase  de instrucción de la búsqueda de la verdad, así  como  transgrediendo el procedimiento estipulado en el artículo 393 del Código  de Procedimiento Penal, conforme se ha expuesto en forma detallada.   

Igualmente,  es  posible  considerar  como  conducta  prevaricadora  el  que  el  Fiscal PALACIOS  VALOYES  emitiera  resolución  de preclusión de la  investigación  a  favor  de  NOÉ y BENICIO BARRERO  VARGAS,  en  el  mismo  proveído  del  10  de  diciembre  de  2004,fincando  su decisión en uno de los  presupuestos   consagrados   en   el   artículo  39  del  C.P.P.,  al  afirmar:  “esta{ba}  demostrado  que no fueron ellos quienes  realizaron  el  homicidio investigado”, cuando a lo  sumo,  bajo  la  idea del vencimiento de los términos de la instrucción debía  aplicar  la  presunción  contemplada en el artículo 399 de la Ley 600 de 2000,  pues  resulta contraria tal decisión con la realidad  procesal   en   la   que   era   precaria  la  práctica  probatoria.   

Es         decir,contrariando  lo  que  le  indicaban las  piezas  obrantes  en el expediente, esto es la ausencia de prueba a favor de los  hermanos  BARRERA VARGAS, el  entonces     Fiscal     17     Seccional    de    Puerto    Rico    –  Caquetá  optó  por  establecer  la  inocencia   de   los  sindicados,  cuando  no  había  mérito  probatorio  para  ello48   

.  

Conforme  a  lo  anteriormente expuesto, se  demuestra  la  existencia  del ingrediente normativo del tipo penal “manifiestamente    contraria    a    la    ley”   consagrado  en  el  artículo  413  de  la  Ley  599  de 2000, en la  decisión  proferida  el  10  de  diciembre de 2004 por el exfiscal PALACIOS        VALOYES,  al  interior  de  la  investigación  adelantada  bajo el radicado  No.16113, razón por la cual su conducta es objetivamente típica.   

Ahora  bien,  en  el  aspecto  subjetivo la  conducta  de  prevaricato  por accióncomprende, como elemento central, el dolo,  entendiéndose  por talel conocimiento de la situación típica y la voluntad de  realizar los elementos pertenecientes al tipo legal.   

La Sala ha precisado al respecto:  

“El  dolo  como manifestación del fuero  interno  del  sujeto  activo  de  la conducta punible sólo puede ser conocido a  través  de  las manifestaciones externas de esa voluntad dirigida a determinado  fin”49.   

Así,  el  dolo  emerge  de  la  decisión  proferida  por  el  acusado,  pues  en  su  condición de Fiscal 17 Seccional de  Puerto  Rico  – Caquetá,  sin  consultar  la  realidad  fáctica  y  jurídica  de la investigación penal  No.16113,  pretermitiendo  el  trámite  contemplado  en  el  artículo  393 del  C.P.P.,  al  no dictar la providencia de sustanciación que declaraba clausurada  la  instrucción,  ni  notificar  a  las  partes personalmente de tal decisión,  profirió  decisión contraria a la normatividad procesal penal, situación, por  demás,  indicativa  de  la  consciencia  y  voluntad  del  operador judicial de  vulnerar    la    ley    al    emitir   decisiones   claramente   contrarias   a  derecho.   

Es decir, las manifestaciones externas de la  voluntad   dolosa   de   ADALBERTO  PALACIOS  VALOYES  fueron:  (a)  sin  declarar  cerrada  la instrucción,  precluir  la investigación, afirmando que la administración de justicia había  agotado  lo  necesario  para el esclarecimiento de los hechos, (b) desconocer el  ofrecimiento  de  los  sindicados,  de  ser  escuchados  en  indagatoria,  y que  faltaban  por practicarse las pruebas ordenadas por su antecesor, tales como las  obrantes  a  folios  47,  60  y 72, referentes a escuchar la declaración de los  posibles  testigos  de  los  hechos  objeto  de indagación, (c) Sumado a que el  procesado  desatendió  los  cánones  5, 10, 16, 20 y 21 de la Ley 600 de 2000,  pues  conforme  a  las enunciadas normas, la Sala encuentra que si bien el juez,  en   aras   de   brindar   eficiencia   y   celeridad  al  proceso  –art.     16     ibídem–,   debe   respetar   los   términos  procesales  por ser estos “perentorios y de estricto  cumplimiento”,  ello no lo habilita para pretermitir  etapas  procesales que tienen como finalidad lograr una investigación integral,  y  buscar  la  efectividad  de  las  actuaciones, haciendo prevalecer el derecho  sustancial,  sobre  lo procesal, tal como la fase consagrada en el artículo 393  del C.P.P.   

A su vez, los documentos visibles a folio 85  y  86  del  cuaderno  de  la Fiscalía delegada ante el Tribunal, evidencian que  ADALBERTO     PALACIOS     VALOYES     pudo  haber  insistido  en  el  envío  de copias de las órdenes de  captura  No.  0390970  y 0390971 “a la policía o el  ejército   acantonado  en  la  localidad  de  Cartagena  del  Chairá  para  su  cumplimiento    ya    que   se   tenía   conocimiento   que   quienes   estaban  siendo        {investigados}       residían       allí,      {máxime  cuando}  en  ese  sentido  es  que  el Juez Promiscuo  Municipal  de  esa  municipalidad,  da contestación al despacho comisorio en el  que  se  le  solicita que identifique al propietario de la GALLERA NUEVA y se le  recepcione  declaración,  manifestándole  a  la Fiscalía que efectivamente no  puede  dar  cumplimiento  a la comisión por cuanto denota que a quien solicitan  escuche  en declaración, es BENICIO BARRETO VARGAS, uno de los sindicados en la  investigación   y   hermano   del  señor  NOÉ  BARRETO  VARGAS  y  procede  a  individualizarlos.”50   

Es más,durante la diligencia de indagatoria  y    la    ampliación    de    ésta,    el    entonces   Fiscal   ADALBERTO  PALACIOS  VALOYES  acepta tener  conocimiento  de  la  carencia  de  práctica de pruebas, empero se excusa en el  comportamiento  omisivo  de sus antecesores y en el vencimiento de los términos  de  instrucción,  al  expresar  en  las  siguientes  palabras  los  motivos que  determinaron su comportamiento:   

“PREGUNTADO.-  Se afirma por parte de la  señora  Adelaida  que  en una ocasión acudió a su despacho para indagar sobre  la  investigación  y  se  encontró  con  que  esta  había  precluído el 3 de  diciembre  de  2004  con  ejecutoria del 10 del mismo año y al preguntar por el  motivo  del  archivo  de  la  diligencia  «me manifestaron informalmente que la  entidad  se  encontraba  en un proceso de descongestión y que por esa razón se  había  archivado  la  investigación».  Que  tiene  por  decir  sobre el particular- CONTESTO.- En primer  término  reitero  que  jamás tuve contacto físico con la señora Adelaida con  lo  que  dejo  claro  que  la respuesta a la que ella hace referencia en ningún  momento  se la pudo haber dado el suscrito y en segundo lugar las razones que se  infieren  de  la resolución para adoptar la decisión no tiene nada que ver con  proceso  de  descongestión  yo  he  sido  claro  en  lo  que  va de la presente  diligencia  como  en  la  resolución  a  cerca de los fundamentos que tuve para  adoptar  la  decisión cuestionada y ellas no son otras que la ausencia absoluta  de  prueba  y el vencimiento del periodo de instrucción… Amén de lo anterior  ¿Cuáles  fueron  los errores en que pudimos haber incurrido? Si por un lado lo  constituyó   la   declaratoria   de   persona   ausente  ello  obedeció  a  la  imposibilidad  de  sus  capturas  y  si  por el otro lo constituyó no practicar  pruebas  es  de  señalar  que  además  de  que  los términos estaban más que  vencidos,   no   habían  pruebas  por  practicar.51   

(…)  

no  se pierda de vista… que yo llegué a  ese  despacho  el  día 15 de octubre de 2004 sin embargo paradójicamente se me  investiga  por  errores que cometieron los fiscales que tuvieron al frente de la  instrucción  durante  el  periodo  legal, es decir se me está investigando por  situaciones  realizadas  por  otros  funcionarios judiciales…pues fueron ellos  (los  que  me antecedieron) los que pudieron haber adelantado la correspondiente  investigación  que  no  se  pierda  de vista que cuando el suscrito conoció la  misma  (15 de octubre de 2004) EL PERIODO DE INSTRUCCIÓN ESTABA OSTENSIBLEMENTE  SUPERADO52”.   

        En  ese  orden,  las  facultades  de dirección e interpretación no  facultaban  al  exfiscal  para  negarse  a  practicar  aquellas  pruebas  que le  permitirían  la  reconstrucción  de los hechos objeto de investigación, menos  aun  tratándose  de  una  diligencia  de  indagatoria solicitada por los mismos  investigados,  y  declarar  probados aspectos no planteados y no debatidos en el  proceso,   tal   como   “la   inocencia   de   los  investigados”  de cara al cargo de homicidio que les  era endilgado.   

Corolario  de lo anteriormente expuesto, la  insuficiente   justificación   para,  pretermitiendo  cerrar  la  instrucción,  precluir    la   investigación   a   favor   de   los   hermanos   NOÉ  y  BENECIO  BARRERO  VARGAS,  a  pesar  de la existencia de prueba  indiciaria  de  su  responsabilidad  penal  (los  señalamientos  de  la señora  ADELAIDA  BUITRAGO  VILLADA, contenidos en la denuncia) y de la no existencia de  elemento  suasorio sobre su inocencia, son evidencia irrebatible del dolo con el  que  actuó  ADALBERTO  PALACIOS  VALOYES en  la  referida  actuación,  por  cuanto  revelan  la voluntad del  acusado  de infringir la ley, desconociendo la estructura propia del proceso que  regula la ley 600 de 2000.   

En  lo  atinente  a  la  verificación de la  existencia   de   material   probatorio   en  el  sub  judice  demostrativo  del elemento antijurídico en el  comportamiento   del   procesado,  debe  precisar  esta  Sala  que  el  interés  expresamente    escogido    y    tutelado    por   la   legislación53  sustancial  penal  en  el  tipo  penal  de  prevaricato por acción, no es otro distinto que  el      correcto     funcionamiento     de     la  administración54;   el   cual,  lesionó  el  inculpado,   al   proferir   decisión   contraria  al  ordenamiento  jurídico,  violatoria  del  debido  proceso,  concretamente  de  aquello  dispuesto  en los  artículos 20 y 393 de la Ley 600 de 2000.   

En  relación  con  la  antijuridicidad del  delito de prevaricato ha sostenido la Corte:   

“En cuanto a  la  falta  de  antijuridicidad  material que pregona el defensor, contrario a su  parecer,  al  haber  proferido  el  acusado   la  decisión manifiestamente  contraria  a  la  ley  de  precluir  la  instrucción,  puso  en riesgo la recta  impartición  de  justicia, pues con ello generó desconfianza e inseguridad, no  solamente   en  las  partes que intervenían en el proceso, sino en general  en  la  comunidad,  al  poner  en tela de juicio la credibilidad, transparencia,  rectitud  y  probidad, de quienes como él han sido encargados de la noble tarea  de          administrar         justicia”55   

De  tal  forma,  que  resulta  infundado  el  razonamiento   del   a  quo  cuando  sostiene  que  la  decisión proferida el 10 de diciembre de 2004, no es  “manifiestamente  contraria  a  la  ley”  porque  se reduce a una simple disparidad de criterios entre lo  decidido  por el acusado y el criterio planteado por la delegada de la Fiscalía  ante  el Tribunal, pues olvida la Corporación de instancia que los presupuestos  legales  y  probatorios  que  exige  la  preclusión  de  la  investigación son  diferentes  cuando se responde a una causal contemplada en el artículo 39 de la  Ley  600  de  2000,  que  la  estipulada en el artículo 399 del mismo compendio  normativo,   en  la  medida  en  que  esta  norma  tan  solo  requiere  para  el  reconocimiento   del  principio  de  presunción  de  inocencia,  el  que  de  lo  actuado  en la instancia se aprecie un vacío o una  notable  insuficiencia  probatoria,  debido  a  “la  imposibilidad      de      recaudar      o     practicar     pruebas”56   

;    mientras    que    en    aquella  preceptiva57   

será inocente quien logre demostrar que  no  desobedeció  ningún  mandato  o  no infringió ninguna prohibición, o que  comportándose  de  esa  manera,  lo  hizo  al amparo de una regla permisiva que  eliminaba  la  antijuricidad  del  comportamiento,  o  bien,  la concurrencia de  alguna causa de justificación que eliminaba su culpabilidad.   

Se   encuentra  constatada,  entonces,  la  presencia  de  los  elementos  típicos  y  antijurídicos  en  la  conducta  de  ADALBERTO     PALACIOS     VALOYES.    De   manera,   que   solo   resta   analizar   lo   atinente   a  la  culpabilidad.   

Para  el caso objeto de apelación, existen  los  precitados  elementos  de juicio que no se podían dejar desapercibidosdada  su  transcendencia  en  los  aspectos  sustanciales materia de aplicación y que  conducen  a  encontrarplenamente  demostradoel  ánimo  de  inobservancia  de la  norma,  de  faltar  a  la  fidelidad  al  derecho,  pese  a  tener el acusado la  capacidad  de reaccionar normativamente, y de serle exigible adecuar su conducta  al  ordenamiento jurídico, puesto que el acusado actúo en su calidad de Fiscal  17  Seccional  Puerto  Rico-  Caquetáy,  por ende, servidor público, emitiendo  decisiones  alejadas  y  con abierto desconocimiento de la normatividad procesal  penal  que  regía  el  caso  sub examiney lo probado en el proceso con radicado No. 16113.   

Se  demuestra una total indiferencia frente  al  Derecho  por  parte del exfuncionario, cuando anteponiendo el vencimiento de  los   términos   procesales   de   la   instrucción,   decidió   precluir  la  investigación  adelantada contra los hermanos BARRERO  VARGAS, pretermitiendo el cierre de la investigación,  dejando    impune    el    homicidio    de   HERNÁN  BUITRAGO, pese a que contaba con una vasta experiencia  desde  el  año  1992  como fiscal seccional, la cual le permitía comprender la  necesidad  de  garantizar  una real investigación de  los  hechos  mediante el agotamiento de las etapas procesales que lo obligaban a  indagar  acerca de la responsabilidad de los procesados o de su inocencia frente  a  los  señalamientos  que  en  su contra se hicieron en la denuncia. Semejante  forma  de  proceder  evidencia  el  actuar  doloso  del acusado, pues plenamente  consciente  dirigió  su  voluntad  hacia  el  desconocimiento  de la ley que le  imponía el deber de actuar de manera diferente.   

Corolario  de  lo anteriormente expuesto,  procederá  la  Sala a revocar la sentencia proferida el 1 de abril de 2013, por  cuyo   medio   el  Tribunal  Superior  de  Florencia  absolvió  a  ADALBERTO  PALACIOS  VALOYES  del cargo  de prevaricato por acción que le formulara la Fiscalía.   

    

1. DOSIFICACION PUNITIVA     

De  conformidad  con  las consideraciones  precedentes,   el   delito  contra  la  administración  pública  del  cual  es  responsable  el  procesado  como  exfiscal  17  Seccional  de  Puerto  Rico,  se  sancionará  teniendo  como  referencia los extremos punitivos señalados en los  artículos  413  y  415  de  la  Ley  599  de  2000,  a  cuyo  tenor  literal se  establece:   

“Artículo  413.  Prevaricato  por acción. El servidor público  que  profiera  resolución,  dictamen  o concepto manifiestamente contrario a la  ley,  incurrirá  en  prisión  de tres (3) a ocho (8) años, multa de cincuenta  (50)  a  doscientos  (200)  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes,  e  inhabilitación  para  el  ejercicio  de derechos y funciones públicas de cinco  (5) a ocho (8) años.   

(…)   

Artículo      415.Circunstancia     de     agravación     punitiva.    Las   penas   establecidas   en   los   artículos  anteriores  se  aumentarán  hasta  en  una  tercera parte cuando las  conductas  se  realicen  en  actuaciones  judiciales  o  administrativas  que se  adelanten        por        delitos       de       genocidio,       homicidio,   tortura,  desplazamiento  forzado,  desaparición  forzada,  secuestro,  secuestro  extorsivo, extorsión,  rebelión,  terrorismo, concierto para delinquir, narcotráfico, enriquecimiento  ilícito,  lavado  de  activos, o cualquiera de las conductas contempladas en el  título II de este Libro.”   

Luego,    entonces,   atendiendo   la  circunstancia  modificadora  a  la  que  se  refiere  el  precepto anteriormente  citado,    el    límite   máximo   de   la   infracción   básica58   

se aumentará así:  

Pena  de  prisión             

36  meses             

128  meses  

Pena  multa             

50  SMLMV             

266,66  SMLMV  

Inhabilitación de derechos   

y funciones públicas            

60   meses             

128  meses  

De esta manera, si la pena legal va de 36  a  128 meses de prisión, el marco de movilidad es de 92, que al ser dividido en  cuatro  nos  arroja  un  guarismo equivalente a 23 meses de pena privativa de la  libertad.  Así  las  cosas,  el primer cuarto de movilidad oscila entre 36 y 59  meses,  los  cuartos  intermedios, entre 59 meses y 1 día y 82 meses; el cuarto  superior, entre 82 meses, 1 día y 128 meses de prisión.   

Así,  por las circunstancias ya descritas,  relacionadas  con  la trascendencia negativa de la conducta por la condición de  Fiscal  que  ostentaba  el  acusado, no permiten imponer la pena mínima para el  prevaricato  por  acción  que  es  de  36  meses  de  prisión,  sino que se le  incrementan  4  meses,  fijándose así la pena restrictiva de la libertad en 40  meses.   

En cuanto hace a la multa, también prevista  como  pena  principal  en  el  artículo  413  del  C.P., la norma determina que  oscilará  entre“cincuenta (50) a doscientos (200)  salarios     mínimos     legales     mensuales     vigentes”;    guarismos  que ascienden a 50 y 266,66 salarios, con el incremente  previsto  en  el  artículo  415  de  la  Ley 599 de 2000; entonces,acudiendo  al  sistema  de  cuartos, se determina un marco de 216,66  S.M.L.MV.,que  al ser dividido en cuatro, hace que el primer cuarto de movilidad  oscile  entre  50 y 104 salarios, los cuartos medios entre 158,33 y 212,495 y el  cuarto superior entre 212,496 y 266,66 S.M.M.LV.   

Como  en  el  convocatorio  a  juicio no se  determinaron  causales  genéricas  de  agravación, la multa a imponer será de  cincuenta  y dos (52) salarios mínimos legales mensuales vigentes al momento de  la   comisión   de   la   conducta   prevaricadora59   

, equivalentes a $18, 616.000,00.  

Aplicando   el   referido  parámetro  de  dosificación  punitiva,  la  pena  accesoria  de  inhabilitación de derechos y  funciones   públicas,   cuyos  límites  van  de  60  a  128  meses60, se tasará  en 64 meses.   

Ahora  bien,  se  negará  la  suspensión  condicional  de la pena prevista en el artículo 63 del Código Penal, tanto por  no  reunirse  el  factor objetivo de que trata el primer numeral de ésta norma,  como  porque  la  prevaricación judicial constituye un grave atentado contra la  majestad  de la justicia y su buen nombre, debiéndose sancionar su práctica en  orden a impedir que se genere una sensación de impunidad.   

En  cuanto a si el procesado cumple con los  requisitos  exigidos  para  acceder al mecanismo de la prisión domiciliaria, la  Sala   considera   que   se   satisfacen    las   exigencias   previstas  en  el  artículo  38  del  Código Penal  para  que  éste  se conceda, pues a  más  de  que la pena mínima prevista en la ley para la conducta de prevaricato  por  acción  es  inferior  a  “cinco (5) años de  prisión”,     las  circunstancias  personales,  familiares, laborales y sociales que se conocen del  aquí  procesado,  según  lo  referido por él en indagatoria, permiten suponer  seria  y  fundadamente que no colocará en peligro a la comunidad ni evadirá el  cumplimiento  de  la  pena;  para  lo  cual  deberá  otorgar  caución  prendaria  equivalente a un (1) salario mínimo legal mensual  vigente  y  suscribir  diligencia  de  compromiso  en  la que acepte cumplir las  obligaciones previstas en el numeral 3 del artículo en cita.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de Justicia, administrando justicia en  nombre de la República y por autoridad de la Ley,   

RESUELVE:  

PRIMERO: REVOCAR la  sentencia    absolutoria    objeto   del   recurso   de   apelación.   

SEGUNDO: CONDENAR a  ADALBERTO   PALACIOS   VALOYES,  identificado  con  la  cédula  de  ciudadanía  11.791.461  de Quibdó- Chocó, como autor responsable del delito de prevaricato  por  acción, a la pena de cuarenta (40) meses de prisión, multa de cincuenta y  dos  (52) S.M.M.L.V., e inhabilitación de derechos y funciones públicas por un  término de sesenta y cuatro(64) meses.   

TERCERO.  NEGAR al  condenado  el  subrogado  de  la  suspensión condicional de la ejecución de la  pena.   

CUARTO.  SUSTITUIR  la  pena  de  prisión  intramural  por  prisión domiciliaria. Para lo cual, el  condenado  otorgará  caución  y  suscribirá  el  compromiso  anunciado en las  motivaciones de este fallo.   

QUINTO. LIBRAR por  Secretaria  de  la  Sala  las  comunicaciones correspondientes a las autoridades  competentes.   

En  firme  esta providencia, devuélvase el  expediente al Tribunal de origen.   

Notifíquese y cúmplase,  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ CAMACHO                  FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

EUGENIO  FERNÁNDEZ  CARLIER          MARÍA DEL  ROSARIO GONZÁLEZ  MUÑOZ             

GUSTAVO       ENRIQUE      MALO  FERNÁNDEZ             LUIS    GUILLERMO  SALAZAR OTERO   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1Folio  3 del cuaderno de instrucción.   

2 Folio  26  y  27,  así  como  a  folio  57  del cuaderno de  instrucción No.1   

3  Folios   83   a   89   del   cuaderno  No.1.  de  la  instrucción.   

4  Ibídem, folio 86.   

5 Folio  101  del  cuaderno No.1. de  la               instrucción.   

6 Folio  121  y  s.s.  del cuaderno de instrucción No.1.   

7Folio  171 del cuaderno de instrucción No.1.   

8Obrante  a  folios 184 a 210 de cuaderno de instrucción No.1.   

9  A  folio  388  del  cuaderno  No.2.  se observa la siguiente afirmación  de  la  Fiscalía  delegada  ante  el  Tribunal     de     Cartagena:     “No  se  entiende  tampoco  porqué (sic)  hubo   imputaciones   por   abuso   de   autoridad   y   por   prevaricato   por  acción,   menos  cuando  no  hubo  análisis  sobre  piezas  procesales determinadas al respecto. El abuso  de    autoridad   es   un   delito   subsidiario   o   secundario   (artículo   416   del  Código  Penal),  en  cambio  el  prevaricato  por  acción    es   una   conducta   punible   principal   (artículo  413  ibídem), de tal manera que si  se   tratara   hipotéticamente  de  un  concurso  de  comportamientos,   la  solución  debería        resolverse        por        el       principio      de     consunción…”   

10  Ibídem, folio 336 a 341.   

11Fecha  en  que  la  Fiscalía 8 Delegada  ante   la  Corte  Suprema  de  Justicia  confirma  integralmente  la  acusación.  Folios   1   a   10   obrantes   en  “CUADERNO   DE   SEGUNDA   INSTANCIA”.   

12Folio 127 del cuaderno de la causa.   

13Folio   120   del   cuaderno   de   la  causa.   

14Folio 128 del cuaderno de la causa.   

15Folio 129 del cuaderno de la causa.   

16  Ibídem,         folio        131.   

17Folio 145 del cuaderno de la causa.   

18Corte   Suprema   de   Justicia,   Sala   de  Casación  Penal,  sentencia  del  27  de  julio de 2011, radicación 35656.   

19  Corte     Suprema    de    Justicia,    Sala    de  Casación  Penal, Sentencia de segunda instancia del  17    de    junio    de   2009,   radicación   No.  30748.   

20  Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,  sentencia  de  13  de  julio de 2006, radicación No.  25627.   

21Corte    Suprema    de    Justicia,  Sala  de Casación Penal,  sentencia   del   27   de   septiembre   de   2002,  radicación 17680.   

22Ver   folio   18  del  cuaderno  de  pruebas  Fiscalía    17    Seccional,    radicación  43901.   

23  ANA  LEONOR  ALFONSO  PÉREZ, Fiscal Séptima de Turno.    

2424    Folio    3   y   11    del    cuaderno    de   pruebas  Fiscalía   17   Seccional,  radicación 43901.   

25  Ibídem,    a     folio    12   se   observa:  “PREGUNTADO:    sabe    usted    si    su   hijo  tenía  algún  problema  con  los  hermanos  en  mención. CONTESTO.- Pues yo  sabía    que   mi   hijo   le   debía  $100.000,oo  a  NOE y que una que se  los   cobró,   y   mi  hijo  no  tenía  plata  le  dijo  que  tranquilo,  que  esos  $100.000,oo se los  cobraba    bien    cobrados,   ellos   no   tenían  más  problemas eran conocidos hace mucho tiempo, mi  hijo  era  borrachoso  pero  problemático no era, ni  decir  que  cargaba  arma  porque   no   cargaba  ningún  arma.”    

26  JAVIER   DE   J.   RESTREPO   CARVAJAL,  Jefe  de  la  Unidad  Seccional  de  la  Fiscalía     Seccional     de    Puerto    Rico,  Caquetá.   

27  Folio     15     del     cuaderno    de    pruebas  Fiscalía   17   Seccional,  radicación 43901.   

28  Ibídem,   a   folios   16  y  17  se  observa  el  informe  No.  0571/  SCAQ.GOPE.2184; así  como  a  folios  18  y  siguientes  sus correspondientes anexos:  Certificado   de   defunción  o  resultado  de  la  autopsia,    historia    clínica,   registro   de  defunción  de  HERNÁN  BUITRAGO.   

29  JAVIER  DE  J.RESTREPO  CARVAJAL,  Fiscal 18 Delegado  ante  los  Juzgado  Promiscuo  del Circuito de Puerto Rico, Caquetá.   

30  Folio     46     del     cuaderno    de    pruebas  Fiscalía   17   Seccional,  radicación 43901.   

31  Folios   48   y   49   del   cuaderno   de  pruebas  Fiscalía   17   Seccional,  radicación 43901.   

32  Folio  58  del cuaderno de  pruebas       Fiscalía      17      Seccional,  radicación 43901.   

33 A  folio  60del cuaderno de pruebas Fiscalía    17    Seccional,    radicación  43901.   

34Ibídem.   

35  Conforma  obra  a  folio  67  del cuaderno de pruebas de la Fiscalía  17 Seccional, radicación 43901.   

36  CONSTANCIA JUDICIAL, obrante a folio 68 del cuaderno  de   pruebas   de   la   Fiscalía   17  Seccional.   

37  Folio  13  del cuaderno de pruebas de la Fiscalía 17  Seccional, radicación 43901.   

38Folio  67  del  cuaderno  de evidencias documentales No.2. aducido  por     la     Fiscalía    delegada.   

39Relevante  resulta  precisar  que  el  municipio  de Cartagena del  Chairá,  está localizado en el centro del departamento de Caquetá, al sureste  de  Florencia,  la  capital  departamental,  limitando  por  el  norte  con  los  municipios   de   Puerto  Rico,  El  Doncello,  El  Paujil;  hacia  el   noreste   con   el   municipio   de  San    Vicente    del    Caguán;  hacia  el  noroeste  con  el  municipio                de                La          Montañita y hacia el sur y sureste con  el            municipio           de           Solano.   

Igualmente  es  importante  recordar  que  mediante  Resolución  85  de  14  de  octubre  de  1998,  el  Presidente  de la  República,  Dr.  Andrés Pastrana Arango, otorgó en noviembre de 1998 un área  del   territorio   colombiano   para   adelantar   un   proceso   de   paz   con   las  Fuerzas   Armadas  Revolucionarias  de  Colombia  (FARC)  y  acabar con el  conflicto   armado   colombiano,  denominándosele “zona de distensión” o “zona de despeje  de  San  Vicente del Caguán”, misma que fue abolida el 21 de febrero de 2002,  quien      además      ordenó      a      las      Fuerzas  Militares  de  Colombiaretomar la zona de distensión.   

40CONSTANCIA  JUDICIAL,  obrante a folio  68  del  cuaderno  de  pruebas  de  la  Fiscalía 17  Seccional.           

41(i)  Una  persona plenamente identificada o individualizada que se  encuentre  vinculada  al  proceso mediante indagatoria o declaratoria de persona  ausente;  (ii) situación jurídica resuelta en los casos en que sea obligatorio  hacerlo;  (iii) competencia en el funcionario que toma la decisión de clausurar  la  instrucción;  (iv) que exista la prueba necesaria para calificar el mérito  del sumario o se encuentra vencido el término de instrucción.   

42   CORTE  CONSTITUCIONAL, sentencia C-609 de 1996 Magistrados  Ponentes:    Alejandro   Martínez   Caballero  y Fabio Morón Díaz.   

43   CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, Sala de Casación  Penal,  sentencia  febrero 25 de 1993, a su vez  citada en  la sentencia T- 171 de 2006 de la Corte Constitucional.   

44  “CONSTANCIA       SECRETARIAL,      Florencia  Caquetá,   veintiséis  (26)  de  marzo  de  dos mil dos (2002). En la fecha  recibe  el  Oficio  Comisorio  0631  del  12  de  marzo pasado, procedente de la  Fiscalía     Seccional     de     Puerto    Rico  Caquetá,   el   cual   viene   con  ánimo  de  notificar  en  forma  personal  al  Dr. ASDRUBAL RAMIREZ  MOTEALEGRE,  que  mediante  resolución  del 12 de los corrientes, fue designado  defensor  de  oficio,  de  NOE y JOSE BENICIO BARRERO VARGAS, dentro del proceso  1278,   por   el   delito   de   Homicidio.  A  lo  cual  manifestó    que    NO    Acepta.         Se         firma         en        constancia.”   Folio   67   del  cuaderno  de  pruebas  de  la Fiscalía  17 seccional.   

45  “los  términos  procesales  son  un  elemento del  debido  proceso  y  un medio para la realización de la justicia, que tiene como  fundamento  la  efectividad  del  derecho  sustancial  de cada una de las partes  dentro  de  un  trámite  judicial.  Pero,  sólo con base en el cumplimiento de  estos,  no  es  posible  excusar  el  desconocimiento o la vulneración de otros  derechos  fundamentales  en  cabeza  de cualquiera de las partes”.   CORTE  CONSTITUCIONAL,  sentencia  del  7  de  marzo  de  2006,  Magistrada  Ponente:  CLARA  INÉS VARGAS HERNÁNDEZ, bajo la radicación No. T-  171.   

46  CORTE  CONSTITUCIONAL,  sentencia SU-067/93, Magistrados Ponentes: Ciro Angarita  Barón  y  Fabio  Morón  Díaz.“De  ello  resulta que la indemnización  es  sólo  uno  de  los  posibles  elementos  de  la  reparación   a   la  víctima  y  que el restablecimiento de sus derechos  supone  más  que  la mera indemnización.  La  Constitución  ha trazado como  meta  para  la  Fiscalía  General el «restablecimiento   del  derecho»,  lo  cual  representa  una protección plena e integral de  los  derechos  de  las  víctimas y perjudicados. El restablecimiento de sus  derechos  exige  saber  la  verdad de lo ocurrido, para determinar si es posible  volver   al   estado  anterior  a  la  vulneración,  así como también que se  haga justicia”   

47Entre    ellos:    El   Pacto   Internacional   de   Derechos  Civiles   y  Políticos,  entrada  en  vigor 23 de  marzo    de    1976;   la   Declaración   sobre  los  principios  fundamentales  de  justicia  para  las  víctimas    de    delitos    y   del   abuso   de  poder,  adoptada  por  la  Asamblea  General  en  su  resolución  40/34, de 29  de noviembre de 1985;   

48“Artículo  39. En cualquier momento de la investigación en que  aparezca  demostrado  que la conducta no ha existido,  o  que  el  sindicado  no  la  ha  cometido, o que es  atípica,  o  que  está  demostrada una causal excluyente de responsabilidad, o  que  la actuación no podía iniciarse o no puede proseguirse, el Fiscal General  de  la  Nación  o  su  delegado  declarará  precluida  la investigación penal  mediante   providencia   interlocutoria.”(Subrayas  fuera del texto original).   

49  Corte     Suprema    de    Justicia,    Sala    de  Casación    Penal,  decisión   de   marzo  13  de  2003,  M.P.      MARINA     PULIDO     DE  BARÓN.   

50  Respuesta  al  oficio  No.  DSF  0121 del 10 de febrero de 2005, suscrito por la  Fiscal  16  Seccional  de  Puerto  Rico- Caquetá, la  doctora AIDA ESPERANZA MORENO.    

51Folios  86  y 87 del cuaderno original.   

52Folio 150 del cuaderno original.   

53“antijuridicidad   material   debe  referirse,  en  principio,  al  interés expresamente  escogido   y   tutelado  por  la  ley”,   Corte   Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación   Penal,   sentencia   del   19   de   mayo   de   1999,        radicación       No.  13.922.   

54Corte   Suprema   de   Justicia,   Sala   de  Casación    Penal,   Sentencia   Única   de  Juzgamiento, radicación No. 37322.   

55  CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,  sentencia   2  de  mayo  de  2012,  Radicación  No.  37518.   

56Artículo  399.  “Se  decretará  la  preclusión  de  la  investigación  en los mismos eventos previstos para dictar  cesación de procedimiento.   

En   caso   de  que  el  cierre  de  la  investigación  se haya producido por vencimiento del término de instrucción o  por  la  imposibilidad de recaudar o practicar pruebas, la duda se resolverá en  favor del procesado.”   

57Artículo    39    de   la   Ley   600   de   2000.   “En  cualquier  momento  de  la  investigación  en que aparezca  demostrado  que  la  conducta  no  ha  existido,  o  que  el  sindicado no la ha  cometido,  o  que  es  atípica, o que está demostrada una causal excluyente de  responsabilidad,   o   que   la  actuación  no  podía  iniciarse  o  no  puede  proseguirse,  el Fiscal General de la Nación o su delegado declarará precluida  la investigación penal mediante providencia interlocutoria.   

El juez, considerando las mismas causales,  declarará  la  cesación de procedimiento cuando se verifiquen durante la etapa  del juicio.”   

58Artículo   60.Parámetros   para  la  determinación    de    los    mínimos    y   máximos   aplicables.   Para   efectuar   el  proceso  de  individualización   de  la  pena  el  sentenciador  deberá  fijar,  en  primer  término,  los  límites  mínimos  y  máximos  en los que se ha de mover. Para  ello,   y  cuando  hubiere  circunstancias  modificadoras  de  dichos  límites,  aplicará las siguientes reglas:   

(…)  

2.  Si  la  pena  se aumenta hasta en una  proporción,    ésta    se    aplicará    al   máximo   de   la   infracción  básica.”   

59  Vigentes  para  el  momento de la comisión de la conducta delictiva, esto en el  año 2004 el salario ascendía a la suma de $358.000.   

60Siendo  el  marco  de  movilidad de 68,  que  al ser dividido en cuatro nos arroja un guarismo  equivalente    a    17    meses.   Así  las  cosas,  el  primer cuarto de movilidad oscila entre 60 a 77  meses,  los  cuartos  intermedios, entre 77 meses y 1  día   a111  meses;  el  cuarto   superior,   entre   111  meses,  1  día  y  128 meses.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *