40683(20-02-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

Luis Guillermo Salazar Otero  

Aprobado Acta No. 051  

Bogotá, D.C., veinte (20) de febrero de dos  mil trece (2013).   

ASUNTO  

Decide  la Sala la  solicitud  de  cambio  de  radicación  elevada  por la Fiscal 25 Especializada,  dentro  del proceso que se adelanta contra José Félix  Martínez  Bravo  y otros por los delitos de Concierto  para      Delinquir      Agravado      y      Homicidio     Agravado.   

ANTECEDENTES PROCESALES RELEVANTES  

Mediante  resolución  del  2 de octubre de  2012,  la  Fiscalía  General  de la Nación calificó el mérito probatorio del  sumario  con  Resolución  de  Acusación  contra José  Félix  Martínez  Bravo,  Anaris  Muñoz  Vera,  Saúl Carreazo Silgado, Shirly  Daisy   Eljach  Mercado,  Oscar  Darío  Álvarez  Domínguez,  Isaías  Enrique  Martínez   Castro,  Mario  José  Buendía  Vásquez  y  Noe  de  Jesús  Doria  González,    como   presuntos   responsables   del   delito   de   Concierto  para  Delinquir Agravado en la modalidad de Promoción y  Financiamiento  de  Grupos  al  Margen  de la Ley de las Autodefensas del Bloque  “Elmer  Cárdenas”,  debido  a  sus  vínculos  con  el  proyecto  político  denominado  “Marizco”,  liderado  por  Fredy  Rendón  Herrera  alias  “El  Alemán”  y  sus  comisarios  políticos y militares que hicieron presencia en  los  municipios  de Los Córdobas, Canalete, Moñitos, San Bernardo del Viento y  Puerto Escondido, todos ellos del departamento de Córdoba.   

De  otra parte, profirió Acusación contra  Alfredo  Fidalgo  Arrieta López y Bonifacio Contreras  Díaz  por  el  mismo  delito,  en  concurso Heterogéneo con Homicidio Agravado,  mientras  que  Pedro  José  Martínez  Humanez fue acusado únicamente por este  último delito.   

Iniciada la etapa de la causa, correspondió  el   trámite  del  asunto  al  Juzgado  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Montería,  Despacho  que  dispuso  correr el traslado de que trata el artículo  400 de la Ley 600 de 2000.   

Una  vez  la  representante  de la Fiscalía  General   de   la  Nación  se  notificó  de  dicha  determinación,  presentó  directamente    ante    la    Corte    Suprema    de    Justicia    solicitud  de  cambio  de  radicación  del proceso a otro distrito  judicial,  preferiblemente  el  de Bogotá, por cuanto,  en  su  opinión  “…la calidad, prestancia y poder  político  y  social  que  ejercen  los  aquí acusados en los municipios de Los  Córdobas,  Canaletes,  Moñitos,  del departamento de Córdoba, son situaciones  que  podrían  incidir  en  la  adecuada administración de Justicia…”.   

FUNDAMENTOS     DE    LA   PETICIÓN   

Aduce  el peticionario que en el curso de la  actuación  se han presentado “…presuntos sobornos  y  ofrecimientos…”, según se desprende el informe  de  policía número 013 del 26 de marzo de 2012, en el cual se pone de presente  que  el  abogado  de  Anaris  Muñoz  Vera  se  reunió con varios testigos para  indicarles  la manera en que debían declarar con la finalidad de favorecer a la  acusada en mención.   

De  igual  manera, el testigo Abrahán José  Lora  Murillo  sostuvo  haber  sido  objeto  de  ofrecimientos  económicos para  favorecer a la implicada.   

Indica  que  a las diligencias se aportó CD  que  contiene  conversación  entre Humberto León Atehortua Salinas, alias Juan  Diego,  desmovilizado  del  Bloque  Elmer Cárdenas y el esposo de Anaris Muñoz  Vera,  donde  consta  el  ofrecimiento  de dinero a testigos para favorecer a la  acusada.   

Señala  además  el  traslado  irregular de  Bonifacio  Contreras  Díaz  de  la  cárcel  La  Picota  de Bogotá a la de Las  Mercedes  en  Montería,  que  tuvo  lugar  gracias  a  la  falsificación de la  correspondiente resolución.   

Menciona  el  hostigamiento  e intimidación  contra  el investigador Jairo Salazar Medina y la amenaza de que fue víctima el  testigo  Humberto  León Atehortua Salinas, quien exteriorizó su voluntad de no  rendir más declaraciones.   

Concluye     que    “…estos  registros  de presuntos sobornos, trámites irregulares para  que  alguno o algunos de los acusados pueda pernoctar en centros carcelarios del  distrito  donde  acaecieron los hechos, intimidaciones y amenazas, actualizan la  exigencia  del  artículo  85 de la Ley 600 de 2000, pues en el territorio donde  se  va  a adelantar el juicio existen circunstancias que puedan afectar no sólo  la  adecuada  administración  de  justicia,  sino  la  seguridad  e  integridad  personal         de        los        funcionarios        judiciales…”.   

Solicita  en  consecuencia  el  cambio  de  radicación  del  proceso para un distrito judicial donde se den las condiciones  de seguridad para desarrollar el juicio.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

La  Corte  es  competente para conocer de la  solicitud  de  cambio  de  radicación  formulada  por  la  representante  de la  Fiscalía  General  de  la  Nación,  acorde  con lo previsto en el en  el numeral 8º, artículo 75, de la Ley 600 de 2000,    en   tanto   este   sujeto   procesal   solicita   asignar   el  diligenciamiento    a    un    Juzgado    perteneciente    a    otro    Distrito  Judicial  “…preferiblemente      la      ciudad      de     Bogotá…”,  al  tiempo  que, como se anunció, la solicitud fue elevada  directamente ante la Corte Suprema de Justicia.   

Como  es  bien sabido, el artículo 85 de la  Ley  600  de  2000  dispone  que  el  cambio de radicación procede cuando en el  territorio   donde   se   esté  adelantando  la  actuación  procesal,  existan  circunstancias  que  puedan  afectar  el  orden público, la imparcialidad de la  administración  de  justicia,  las  garantías  procesales,  la  publicidad del  juzgamiento,  la  seguridad e integridad personal de los sujetos procesales o de  los funcionarios judiciales.   

De  igual  manera, es claro que el cambio de  radicación  es  una  medida extraordinaria que busca  proteger  el  proceso  de  agentes  externos  que  puedan llegar a trastornar su  desarrollo,   y  lograr  de esta forma que el fallo se profiera por un Juez  ajeno  a circunstancias que influyan en su ecuanimidad  o  que  se conviertan en obstáculo para dispensar una  recta, cumplida y eficaz administración de justicia.   

El  cambio  de  radicación,  en  cuanto  implica una excepción a las reglas de competencia por  el  factor territorial, es una medida residual y extrema que procede únicamente  si  no  existen  mecanismos jurídicos alternativos destinados a neutralizar las  causas  que  lo  generan,  o cuando, no obstante haber acudido a otras formas de  prevenir  o  remediar  el  conflicto  latente y extraño al proceso penal, no se  hubieren obtenido los resultados esperados.   

En  el presente asunto, la representante de  la  Fiscalía  General  de  la  Nación  pone de presente que dada la influencia  social,  política  y económica de los acusados en los  municipios  de Los Córdobas, Canaletes y Moñitos del departamento de Córdoba,  la    eficacia    de    la    administración    de   Justicia   podría   verse  afectada.   

Concretada en tales términos la pretensión  de  la  peticionaria,  es del caso señalar que no está llamada a prosperar, en  cuanto  es  evidente  que  los  comportamientos  esgrimidos  en  sustento  de la  solicitud,  independientemente  de  sus  efectos  penales,  perfectamente pueden  contrarrestarse  por  el Juez al interior del proceso, sin necesidad de entrar a  modificar la competencia territorial.   

Lo anterior por cuanto es claro que la alta  o  poca  representatividad  que  en  la comunidad pueda tener una persona, no es  factor  automático  para  poner  en  entredicho las garantías procesales ni la  imparcialidad  o  ecuanimidad  de  la administración de justicia, existiendo de  todos  modos  en  la  etapa  de juzgamiento mecanismos  legales   encaminados  a  solventar  esta  clase  de  situaciones,    al    contar   el   funcionario   judicial   con   la   potestad  disciplinaria para conjurar cualquier injerencia indebida en el curso del proceso.   

Así,  los  intentos de soborno de testigos  fueron  conjurados  oportunamente  por  los  mismos protagonistas, al punto que,  según  consta  en  los  informes  anexos  a  la  solicitud,  informaron  a  las  autoridades  los  pormenores  de  cada  uno  de  los  casos  presentados  con la  finalidad  que  se  iniciaran  las  correspondientes  investigaciones, mecanismo  idóneo  para  evitar  cualquier  incidencia  en  el  resultado  de  la gestión  encomendada a la administración de Justicia.   

De  otra  parte,  el funcionario judicial a  cargo   del   proceso   puede,   por   medio   de  un  análisis  pormenorizado  y  ponderado   de   la   prueba   testimonial  aportada,  destacar  las  eventuales  contradicciones  y  falencias  que  impidan dar credibilidad a esos elementos de  convicción por haber cedido al soborno.   

Adicionalmente,   no   se   debe  perder  de  vista  que  la aducida  influencia  social,  política y económica de los acusados, según lo indica la  peticionaria,  tiene  un  espectro  focalizado  en los  municipios  de Los Córdobas, Canaletes y Moñitos, es decir, por completo ajeno  a  la  ciudad  de  Montería  donde    se   adelanta   la   etapa   procesal   del  juicio,  motivo por el cual  no  se  evidencia  el  nexo  entre la situación planteada y la afectación a la  administración de justicia.   

Ahora  bien,   en  relación  con  las  amenazas  recibidas  por  el  declarante Humberto León  Atehortua  Salinas  y  el mensaje de texto enviado al  teléfono  celular del investigador Jairo Salazar, no se cuenta con elementos de  juicio  que  permitan  inferir  que  guardan nexo o relación específica con el  trámite  de  éste  proceso,  ya  que  el  comunicado enviado por el testigo al  investigador  hace  referencia a “…lo que hicieron  en  Córdoba conmigo y a la colaboración efectiva que  yo  he  hecho  a  la fiscalía, me hicieron un atentado en el cual por gracia de  Dios  no me mataron, a mi familia la tengo escondida, pues hay dos políticos en  Córdoba  que  pagaron  mucho  dinero  para  secuestrar  a mis hijos o matarme a  mi…”,  sin  mencionar  ningún  caso en concreto,  como tampoco ocurre con el mensaje enviado al investigador.   

Sí   bien  las  amenazas  entrañan  una  situación   de  riesgo,  también  lo  es  que  por  sí  solas  no  tienen  la  potencialidad  para  alterar  la  competencia,  pues de haber sucedido, su causa  bien  puede  ser  neutralizada  por  mecanismos  distintos, como la adopción de  medidas de seguridad por parte de las autoridades policivas.   

Las  amenazas  a cualquier sujeto procesal o  testigo,  demandan  la  intervención  de  las autoridades en protección de los  afectados,  pero  de  ninguna  manera  facultan  para trasladar a otra ciudad el  juzgamiento,   situación  que,  por  ejemplo,  sólo  podría  asumirse  si  se  demuestra  que  en  el  lugar  donde  se está adelantando la tramitación no es  posible acceder a esos mecanismos protectores.   

Así las cosas, como se hace evidente que no  se  presentan  las circunstancias materiales establecidas en la Ley para obligar  el  cambio  de  radicación  del  proceso  solicitado por la representante de la  Fiscalía, se negará el mismo.   

* * * * * *  

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

NO  ACCEDER  a la  solicitud   de  cambio  de  radicación  del  proceso  elevada por la representante  de la Fiscalía General de la Nación.   

Comuníquese lo aquí resuelto al Juez Penal  del    Circuito    Especializado    de    Montería,   para   que   proceda   de  conformidad.   

Contra  esta  decisión  no procede recurso  alguno.   

Comuníquese y cúmplase  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                                                  FERNANDO                                A.                                CASTRO  CABALLERO                                

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ                   GUSTAVO E. MALO FERNÁNDEZ   

LUIS       GUILLERMO      SALAZAR  OTERO                           JULIO                                ENRIQUE                               SOCHA  SALAMANCA                                            

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

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