40377(27-02-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

Aprobado Acta No. 060  

Bogotá D.C., febrero veintisiete (27) de dos  mil trece (2013)   

VISTOS  

Acomete  la  Sala  la  verificación  de los  requisitos   de  crítica  lógica  y  suficiente  sustentación  en  el  libelo  casacional   allegado   por   el   defensor   de   las  procesadas  VERÓNICA   DEL   SOCORRO   y   VIOLETA  BONETT  VÁSQUEZ,  contra  la  sentencia   de   segunda   instancia  proferida  por  el  Tribunal  Superior  de  Barranquilla  el  13  de agosto de 2012, confirmatoria del fallo de primer grado  dictado  el  18  de  abril  de  2012  por el Juzgado Séptimo Penal del Circuito  Adjunto  de  Barranquilla,  por  cuyo medio las condenó como autoras penalmente  responsables del delito de fraude procesal.   

HECHOS  

Los   sucesos  que  dieron  lugar  a  este  averiguatorio fueron sintetizados en el fallo del Tribunal, así:   

Las      ciudadanas     VERÓNICA   DEL   SOCORRO  y  VIOLETA  BONETT  VÁSQUEZ  “a  través  de  artificios acudieron  ante  tres servidores públicos a fin de obtener lo siguiente: (i) Defenderse en  el  proceso  de  pertenencia que adelantaba la parte denunciante ante el Juzgado  Quinto  Civil del Circuito de esta ciudad, para lo cual Iris Dalia (apoderada de  las  hermanas  Bonet  Hernández)  presentó  un  poder  que nunca reconoció un  Notario  de  Barrancabermeja; (ii) Presentar demanda de restitución de inmueble  arrendado   ante   el   Juzgado   Dieciséis  Civil  Municipal,  sustentando  la  pretensión  en  un  contrato  de  arrendamiento  que  durante  el  proceso  fue  demostrado  como  adulterado;  y (iii) Con fundamento en los documentos espurios  en  mención,  solicitarle  al  Notario  de  Santo  Tomás la partición de unos  bienes  (incluido  el inmueble objeto de debate) para lo que obtuvo (sic)  una escritura pública”.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

Con  base  en  la  denuncia  formulada  por  Alba Luz Sánchez Torres, la  Fiscalía  Seccional  de  Barranquilla  dispuso  la  correspondiente indagación  preliminar,  para  luego  de  practicar  algunas  pruebas  declarar  abierta  la  instrucción,   en  desarrollo  de  la  cual  vinculó  mediante  indagatoria  a  Iris Dalia Vásquez Vargas y  a  través  de persona ausente a VERÓNICA DEL SOCORRO  y    VIOLETA    BONETT  VÁSQUEZ.   

Una  vez  clausurada la fase instructiva, el  sumario  fue calificado el 23 de noviembre de 2008 con resolución de acusación  en   contra   de   las   señoras  BONETT,  como  probables  coautoras del concurso de delitos de falsedad en  documento   privado   y  fraude  procesal.  Oportunidad  en  la  cual  acusó  a  Iris  Dalia  Vásquez  como  presunta autora del último punible referido.   

          El  defensor  de  VERÓNICA  y VIOLETA BONETT  interpuso   recurso  de  reposición  y  subsidiario  de  apelación  contra  la  resolución  acusatoria. La Fiscalía de primer grado decidió el 16 de marzo de  2009  no  reponer  la  providencia  atacada,  pero declarar prescrita la acción  derivada  del  delito  de  falsedad  en documento privado, y por tanto, cesar el  procedimiento adelantado en razón de dicha conducta.   

La  Unidad  de  Fiscalía  Delegada  ante el  Tribunal  de  Barranquilla  confirmó  la acusación mediante proveído del 2 de  febrero de 2010.   

          La  fase  del  juicio  correspondió  al  Juzgado  Quinto  Penal del  Circuito  de  Barranquilla, despacho que en virtud de lo dispuesto en el Acuerdo  PSAA10  –  7998 del 15 de  marzo  de  2011  proferido por el Consejo Superior de la Judicatura, remitió la  actuación  a su homólogo el Juzgado Séptimo Adjunto de la misma ciudad, donde  se  surtieron las audiencias preparatoria y del debate oral, y el 18 de abril se  profirió    fallo    por    cuyo    medio    fueron   condenadas   VERÓNICA   DEL   SOCORRO   y  VIOLETA  BONETT  VÁSQUEZ, e  Iris  Dalia  Vásquez Vargas, cuarenta y  ocho  (48)  meses  de  prisión,  multa por doscientos (200) salarios mínimos e  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones públicas, como  coautoras del delito de fraude procesal.   

          En  la  misma  decisión  les  fue  negada  la condena de ejecución  condicional,  pero  les fue concedida la prisión domiciliaria sustitutiva de la  intramural.   

Impugnada  la  sentencia  por la defensa, el  Tribunal  de  Barranquilla  dispuso el 13 de agosto de 2012 revocar la sentencia  de    condena    en    contra    de    Iris   Dalia  Vásquez,  para en su lugar absolverla, y confirmar en  lo   demás   la   decisión  del  a  quo.   

          Contra   el   proveído   del   ad  quem  el    defensor    de   las   hermanas   BONETT    VÁSQUEZ   interpuso   recurso  extraordinario   de  casación  y  allegó  la  correspondiente  demanda,  cuyos  requisitos de admisibilidad se examinan en este auto.   

EL LIBELO  

Invocando  el artículo 344 de la Ley 600 de  2000,  el  recurrente  aduce que la vinculación de sus asistidas al proceso fue  ilegal,  pues  únicamente  se  enviaron telegramas a una dirección citándolas  para  indagatoria,  pero  no  se dispuso de manera alguna su ubicación, de modo  que  fue  socavado  el  derecho  al  debido  proceso y a la defensa de aquellas,  circunstancia  que  comporta  “una nulidad total del  proceso”.   

Advera  que en su criterio quien cometió el  delito    por    el    cual    se   condenó   a   las   hermanas   BONETT,       fue       Rafael  Montalvo Durango, Secretario de la  abogada   Iris   Dalia  Vásquez  Vargas.   

TRASLADO A LOS NO RECURRENTES  

          Con  anterioridad  a  surtirse  el traslado a los no demandantes, la  ciudadana   Alba  Luz  Sánchez  Torres  allegó  un  escrito  en  el  cual afirma que la doctora  Iris  Dalia  Vásquez  Vargas  tiene un  prontuario  delictivo que no fue tenido en cuenta por el Tribunal al absolverla;  además,  aportó  copia  de  algunos  documentos que considera de interés para  conseguir la condena de la mencionada profesional.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

          Cuestión inicial   

          Habida  cuenta  que  dentro  del  traslado  a  los no recurrentes la  denunciante  allegó un escrito por cuyo medio depreca se condene a Iris  Dalia  Vásquez  Vargas, respecto de  la  cual el Tribunal revocó el fallo de condena para en su lugar absolverla por  el  delito  de fraude procesal, impera señalar que la Sala no tendrá en cuenta  dicha  intervención,  dado que para concurrir a este trámite extraordinario es  preciso  tener  la  condición  de  abogado,  calidad  de  la  cual carece quien  suscribe  la  referida  alegación,  máxime si se encuentra representada por un  profesional  del derecho en su condición de parte civil reconocida dentro de la  actuación.   

          Asunto de fondo   

Ha dilucidado de tiempo atrás la Colegiatura  que  en  el  examen  de admisibilidad de los libelos casacionales le corresponde  constatar  que los recurrentes formulen los reparos conforme a los requisitos de  crítica  lógica  y  sustentación  suficiente  definidos  por  el legislador y  desarrollados  por  la  jurisprudencia, a fin de que este recurso extraordinario  no  se  convierta en una tercera instancia.  Tales  exigencias  se  orientan  a  conseguir demandas enmarcadas  dentro  de  unos  mínimos  lógicos  y  de  coherencia  en  la  postulación  y  demostración  de los cargos propuestos, en cuanto resulten inteligibles por ser  precisos  y  claros, pues no corresponde a la Sala en su función constitucional  y   legal  develar  o  desentrañar  el  sentido  de  confusas,  ambivalentes  o  contradictorias alegaciones de los impugnantes en casación.   

          Además,  de  acuerdo  con  el  artículo 213 de la Ley 600 de 2000,  “si  el  demandante carece de interés o la demanda  no reúne los requisitos se  inadmitirá” (subrayas fuera de texto).   

En  cuanto  atañe al cargo propuesto por la  defensa,  ab initio advierte  la  Corporación  que  se  sustrae de la obligación contenida en el numeral 3º  del  artículo  212  de  la  Ley  600  de  2000,  según  el cual, la demanda de  casación    debe    contener   “la   enunciación  de  la causal y la formulación del cargo,  indicando  en forma clara y precisa sus fundamentos y las normas  que  el  demandante  estime  infringidas”  (subrayas  fuera de texto).   

          En  efecto, el impugnante no atina a señalar la causal de casación  en  la  cual funda su reclamo, pues se limita a volver a suscitar una discusión  ya  librada  en  el curso de las instancias, referida a la indebida vinculación  de sus patrocinadas.   

          Adicionalmente,  si  lo pretendido era acudir a la causal tercera de  casación,  era  su  deber  señalar  claramente  la  especie  de  incorrección  sustantiva  que  determina  la  invalidación,  los  fundamentos fácticos y las  normas  que  estima  conculcadas,  con  la  indicación  de  los  motivos  de su  quebranto.  También era de su resorte especificar el límite de la actuación a  partir  del  cual  se  produjo  el  vicio, así como la cobertura de la nulidad,  demostrar  que  procesalmente  no  existe manera diversa de restaurar el derecho  afectado  y,  lo  más  importante,  acreditar  que la anomalía denunciada tuvo  incidencia  perjudicial  y  decisiva en la declaración de justicia contenida en  el   fallo  impugnado  (principio  de  trascendencia),  dado  que  este  recurso  extraordinario  no puede sustentarse en especulaciones, conjeturas, afirmaciones  carentes  de demostración o en situaciones ausentes de quebranto, reglas que el  impugnante no acogió en su planteamiento.   

          Sobre  el particular constata la Colegiatura que el actor postula en  forma  sincrónica  la  nulidad de lo actuado por violación al debido proceso y  al  derecho  de  defensa  y  el  debido  proceso,  sin percatarse que uno y otro  corresponden  a ámbitos diversos y delimitados. El primero, la vulneración del  debido  proceso,  constituye  por regla general un vicio de estructura (falta de  competencia,  pretermisión  de  las  formas propias del juicio, etc.), en tanto  que  el segundo, el quebranto del derecho de defensa, engendra afectación de la  garantía,  motivo  por  el  cual  era  imprescindible  que fuera claro sobre el  particular    en   su   planteamiento,   evitando   su   impropia   formulación  simultánea.   

Además,  no  procede a explicar la forma en  que  se produjo la violación del debido proceso, esto es, de qué manera fueron  socavadas  las bases y estructura del trámite; tampoco señala de qué modo fue  violado  el   derecho de defensa de sus procuradas, dado que, en virtud del  principio  de  trascendencia que rige la declaratoria de nulidad del proceso, la  simple   ocurrencia   de   la  incorrección  no  conduce  necesariamente  a  la  invalidación  de lo actuado, en cuanto es preciso acreditar que aquella produjo  unos  resultados adversos y lesivos a los intereses y derechos del sujeto pasivo  de  la  acción  penal, pues de lo contrario, el vicio carece de trascendencia e  imposibilita declarar la pretendida invalidez.   

Como  viene  de verse, es claro que la queja  del  recurrente se limita a plantear un asunto relativo a la vinculación de sus  asistidas,  pero  no  atina  a  identificar  cuál fue el perjuicio concreto que  ellas  soportaron,  con  mayor  razón  si  las  representó  a  lo  largo de la  actuación,    honrando    de    tal    manera   su   derecho   a   la   defensa  técnica.   

En  cuanto  atañe  a  que en criterio de la  defensa    quien    cometió    el    delito    investigado   fue   Rafael  Montalvo Durango, Secretario de la  abogada   Iris   Dalia  Vásquez  Vargas,  constata la Sala que el recurrente no se percata de la seriedad y  rigor  de este mecanismo de impugnación extraordinaria, al cual no puede acudir  con  asertos  imprecisos,  indemostrados  y  no  debatidos  en  el  curso de las  instancias,  sino a denunciar equívocos de los falladores en la apreciación de  las  pruebas,  en  la  aplicación  de  la  ley  o en la guarda de la legalidad,  validez y legitimidad del trámite.   

Conforme a lo anterior, encuentra la Sala que  en  evidente  olvido de la dual presunción de acierto y legalidad de la cual se  encuentra  revestido  el  fallo, el casacionista únicamente procedió a exponer  de  manera  imprecisa una situación que considera incorrecta, pero no se detuvo  a    observar   las   reglas   propias   de   este   recurso   conforme   a   su  reclamación.   

Concluye   la  Colegiatura  que  si  el  impugnante  no  ajusta  su  demanda  a las mencionadas  exigencias  dispuestas  para  postular y demostrar los reproches contra el fallo  de  segundo grado y, en virtud del principio de limitación que rige el trámite  casacional  la  Corte  no  se encuentra facultada para enmendar las falencias de  aquella,  de  conformidad  con lo dispuesto en el artículo 213 de la Ley 600 de  2000 se impone de plano la inadmisión del libelo.   

         Finalmente  es oportuno destacar que la Corporación no observa  en  el  curso  del  diligenciamiento  o  en la providencia  impugnada,    violación    de   derechos   o   garantías   de   las           acusadas,  como  para  que  tal  circunstancia  impusiera  el  ejercicio  de  la  facultad  oficiosa  que sobre el particular le  confiere   el  legislador  en  punto  de  asegurar  su  protección.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

INADMITIR   la  demanda    de   casación   presentada   por   el   defensor   de   las  procesadas  VERÓNICA DEL SOCORRO y  VIOLETA  BONETT VÁSQUEZ, por las razones expuestas en  la parte motiva de esta decisión.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  187  del  Código  de  Procedimiento  Penal, contra este proveído no  procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                           FERNANDO   ALBERTO   CASTRO  CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ                           GUSTAVO  ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR  OTERO                                   JULIO        ENRIQUE        SOCHA  SALAMANCA   

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

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