40220(26-06-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado  Ponente   

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ   

Aprobado acta número 195.  

Bogotá, D.C., veintiséis de junio de dos mil  trece.   

Se  pronuncia  la Corte sobre la petición de  pruebas  formulada  por  el  defensor de RUBÉN ANTONIO  URUETA      MARTÍNEZ,  quien  se  encuentra solicitado en extradición por la  República Bolivariana de Venezuela.   

ANTECEDENTES  

1.            Mediante Nota Verbal 1185 del 14 de mayo  de     20121,  el  Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, a través  de  su  Embajada  en  Colombia, solicitó la detención provisional con fines de  extradición  del  ciudadano  colombiano RUBÉN ANTONIO  URUETA  MARTÍNEZ,  quien se identifica con la cédula  de    ciudadanía    No.    8.721.481,    requerido    por    el    “Juzgado Trigésimo primero de Primera  Instancia  en  Funciones  de  Control  del  Circuito  Judicial  Penal  del Área  Metropolitana  de Caracas”, por la presunta comisión  de   los   delitos   de   “homicidio  calificado  y  agavillamiento”.   

2.            El 19 de julio2 siguiente el Fiscal General de  la  Nación dispuso su captura, la cual se hizo efectiva el día 16 de agosto de  20123 por miembros de la Policía Nacional.   

3.            Habiéndose  formalizado la solicitud de  extradición  por  medio  de  la  Nota  Verbal  N°  2045  del  21  de agosto de  20124,  el  Ministerio de Justicia y del Derecho remitió la actuación a  la  Corte,  donde  se  dio  inicio al trámite, se le requirió al solicitado en  extradición    para    que    nombrara   apoderado5;  como no lo hizo, se designó  defensor                   público6      y,      una      vez  posesionado7,  se  dispuso  correr  traslado  a  los  sujetos procesales para la  petición            de            pruebas8.   

PRUEBAS SOLICITADAS  

1.  El defensor del requerido en extradición  pidió    oficiar:   (i)  “a   la   Embajada  de  Venezuela  en  Colombia  por intermedio del Ministerio de Relaciones Exteriores,  con  el  fin  de  que  se  sirva  allegar  constancia de la autoridad venezolana  competente  ante  quien  se tramitó y se expidió el documento donde figura que  el    señor   RUBÉN   ANTONIO   URUETA   MARTÍNEZ  es  ciudadano nacionalizado venezolano”,  “en razón  a  que  uno de los fundamentos expuestos por el Supremo Tribunal de Casación de  Venezuela     para    pedir    (sic)   al   Gobierno   colombiano   la   extradición  de  –su-  procurado  lo  fue  el  aducir  (…)  que  (…)  era  ciudadano  nacionalizado  venezolano,  -de- lo cual no  aparece   constancia  en  ninguno  de  los  documentos  allegados”;  (ii)  al  Hospital  el  Tunal  de  Bogotá, en donde fue atendido  URUETA    MARTÍNEZ   por  “preinfarto”,     para     que     “envíe  su hoja clínica” y (iii) con  ella  remitirlo  “a valoración forense de Medicina  Legal   (sic)  a  fin  de  determinar  su  estado  de salud y conforme a ello se puedan tomar las medidas a  que haya lugar”.   

2.     La     Procuraduría     guardó  silencio.   

SE CONSIDERA  

1.  Según  la  preceptiva  contenida  en  el  artículo  35 de la Carta Política, modificada por el Acto Legislativo No. 1 de  1997,  la  extradición  se  podrá solicitar, conceder u ofrecer de conformidad  con  los tratados públicos y, a falta de estos, acorde con lo establecido en la  legislación interna.   

Por  tanto, la normativa a tener en cuenta en  el   presente   trámite  de  extradición,  es  el  Acuerdo  Bolivariano  sobre  Extradición  suscrito  en  Caracas el 18 de julio de 1911, aprobado en Colombia  mediante  la  Ley  26  de 1913, y las disposiciones del Código de Procedimiento  Penal9   que   no   se   opongan   al   mencionado   Acuerdo  -según  lo  dispuesto  en  el inciso tercero del artículo VIII de  aquel-,  incluido  el  artículo  502 de la Ley 906 de  2004,  donde  se  hallan  los  aspectos  respecto  de los cuales ha de versar el  concepto   que   corresponde  emitir  a  la  Corte:  la  validez  formal  de  la  documentación  presentada,  la  plena identidad del solicitado, el principio de  doble  incriminación  y  la  equivalencia  de  la  decisión  proferida  en  el  extranjero.   

De   otra   parte,  se  observará  que  no  hubiese  “prescrito  la  acción  o  la pena a que estaba sujeto el enjuiciado o condenado”  de  acuerdo con la ley del “Estado   al   cual   se   dirige   la   solicitud”  –artículo  V,   literal   c)   del   Acuerdo  Bolivariano  sobre  Extradición-;  y  a  la luz del art. 35 de la Constitución, deberá verificarse  la  ocurrencia  de  los  hechos  en  el  exterior,  con  posterioridad  al 17 de  diciembre de 1997.   

También,  en  el  evento  de existir razones  específicas   para   su  constatación,  es menester comprobar que, por el mismo supuesto fáctico en que  se  sustenta  el  pedido  de  extradición,  no  se  haya ejercido jurisdicción  interna   con   el   proferimiento   de   providencia  definitiva  ejecutoriada.   

En  este  orden  de  ideas,  tales referentes  delimitan  el  marco  normativo  para  analizar el criterio de pertinencia de la  prueba   -artículo   375   de   la   Ley   906   de  2004-, el cual, junto a los de conducencia y utilidad,  determinan  la  admisibilidad  o  inadmisibilidad  del  medio  de  conocimiento.   

2.            En  el presente asunto el defensor, como  se  adelantó,  pidió: (i) oficiar a la Embajada de Venezuela en Colombia, para  que  allegue  constancia  relacionada  con  la  nacionalización  venezolana del  colombiano  RUBÉN ANTONIO URUETA MARTÍNEZ;  (ii)  solicitar  al  Hospital  el  Tunal  de  Bogotá la historia  clínica  del  mismo,  y  (iii)  ordenar  su valoración médica en el Instituto  Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses.   

3.  Al  respecto es del caso recordar que: el  Acuerdo  Bolivariano  no  restringe  la  extradición  sólo  para extranjeros y  nacionalizados     en    el    país    requirente10;  contrario a lo sugerido por  el  defensor,  el  Acto  Legislativo  1  de  1997  dio  cabida a la “extradición   de  los  colombianos  por  nacimiento  (…)  por  delitos  cometidos  en  el  exterior, considerados como tales en la legislación  penal  colombiana”;  y las  conductas  por  las  cuales es pedido en extradición el colombiano URUETA  MARTÍNEZ,  tuvieron ocurrencia en  el  2007, más de 9 años después de haber entrado a regir la precitada reforma  constitucional;  por  tanto  la  prueba  solicitada  encaminada  a desvirtuar su  nacionalización  venezolana, es claramente impertinente e innecesaria, pues ese  hecho  no  será  examinado  por  la  Corte,  en  tanto resulta irrelevante para  conceptuar favorable o desfavorablemente.     

4.  De  otra parte, la salud del requerido en  extradición  es una cuestión que las autoridades que lo mantienen en sujeción  –la Fiscalía General de  la  Nación y el INPEC-, deben considerar con el fin de  brindarle  durante  este  trámite,  un  tratamiento  acorde  con  su condición  sanitaria,   es   decir,   con   respeto   de  su  dignidad  y  demás  derechos  fundamentales.   

Adicionalmente,  según criterio reiterado de  la  Sala, al Gobierno Nacional, de conceder la extradición, le corresponde: (i)  hacer  las exigencias que estime convenientes para que en el país reclamante se  le  reconozcan  al  colombiano,  todos los derechos y garantías inherentes a su  calidad,  así  como  las  prerrogativas  consagradas en el denominado bloque de  constitucionalidad,  esto  es, en aquellos convenios internacionales ratificados  por  Colombia  que  consagran y desarrollan derechos humanos (artículo 93 de la  Constitución,   Declaración   Universal   de   Derechos  Humanos,  Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y  Políticos),  en  virtud  del  deber de protección de los mismos que para todas  las    autoridades    públicas    emana    del   artículo   2º   ibídem;  (ii) hacer estricto seguimiento  del  cumplimiento por parte del país requirente de los condicionamientos atrás  referenciados   y   (iii)  establecer,  así  mismo,  las  consecuencias  de  su  inobservancia  (Cfr. concepto del 23 de febrero de 2005, radicación N° 22.375,  entre otros).   

Sin embargo, dentro de las circunstancias que  corresponde  verificar  a  la  Corte,  no  se  encuentran  la  de  comprobar  la  condición  sanitaria  del  requerido;  en  otros términos, de acuerdo con el marco normativo que rige este  asunto,  la  constatación de hechos relacionados con la salud del solicitado en  extradición,  no  incide  en  el  concepto  que emitirá esta Corporación; por  tanto   su  acreditación  resulta  irrelevante  y  por  lo  mismo,  las  medios  deprecados  para  ello –la  historia  clínica  y  la valoración médica del Instituto Nacional de Medicina  Legal   y   Ciencias   Forenses-  son  impertinentes.   

En  este  orden de ideas, la decisión que se  impone es la denegación de las pruebas pedidas por el defensor.   

En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

Primero.            Negar las pruebas solicitadas por  el defensor del requerido en extradición.   

Segundo.            En firme esta decisión, mantener  el  expediente  en  la  Secretaría  de  la  Sala, a disposición de los sujetos  procesales,  por  el  término  común  de  cinco días para la presentación de  alegaciones de cierre.     

Tercero.            Contra lo decidido en el numeral  primero procede el recurso de reposición.   

NOTIFÍQUESE   y   CÚMPLASE.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO     FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ    GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

     

     LUIS    GUILLERMO    SALAZAR  OTERO                JAVIER       ZAPATA  ORTIZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Folios  3  y  4  de  la  carpeta  del  Ministerio  de  Justicia  y  del  Derecho  1012-112.   

2 Folio  44-47 ídem.   

3 Folio  52 ídem.   

4  Folio72 ídem.   

5  Folios 6 y 7 del cuaderno de la Corte.   

6 Folio  18 ibídem.   

7 Folio  22 ibídem.   

8 Folio  24 ibídem.   

9 En el  presente  caso se aplica la Ley 906 de 2004, por cuanto los hechos que sustentan  la  petición  de  extradición se cometieron después del 1º de enero de 2005,  fecha  en la cual entró en vigencia el nuevo Código de Procedimiento Penal. En  este  sentido, ver Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, autos del  4  de  abril  y  3  de  octubre  de  2006,  radicaciones números 24187 y 25080,  respectivamente, entre otros.   

10  “Artículo  I. Los Estados contratantes convienen en entregarse mutuamente, de  acuerdo  con lo que se estipula en este Acuerdo, los individuos que procesados o  condenados   por  las  autoridades  judiciales  de  cualquiera  de  los  Estados  contratantes,  como  autores,  cómplices  o encubridores de alguno o algunos de  los  crímenes  o  delitos  especificados  en  el  artículo  2º,  dentro de la  jurisdicción  de  una de las partes contratantes, busquen asilo o se encuentren  dentro  del territorio de una de ellas. Para que la extradición se efectúe, es  preciso  que  las  pruebas de la infracción sean tales, que las leyes del lugar  en  donde se encuentren el prófugo o enjuiciado, justificarían su detención o  sometimiento  a  juicio,  si  la comisión tentativa o frustración del crimen o  delito se hubiese verificado en él”.     

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