39998(10-12-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Aprobado acta Nº 454   

Bogotá, D.C., diez (10) de diciembre de dos  mil doce (2012)   

V    I   S   T   O  S   

Procede la Sala a verificar los requisitos de  lógica  y  debida  argumentación  de la demanda de casación presentada por el  defensor  de JOSÉ DE DIOS QUINTERO CORONEL.   

H E C H O S  

Fueron   expuestos   por  el  ad     quem     de     la    siguiente  manera:   

“El  día 10 de abril de 2003, siendo las  9:00  a.m.,  personal de la Policía Nacional que se desplazaba por la avenida 9  frente  a  la  nomenclatura  No.  0-44  del  barrio  Carora, observó cuando una  persona  montaba  al  vehículo  de clase camión, placas UWJ-825 de Valledupar,  ocho  (8)  canecas  de  combustible, las cuales contenían trescientos cincuenta  (350)  galones  de  gasolina  de  procedencia  venezolana,  sin  ningún tipo de  documentación.  El  poseedor del combustible fue identificado como JOSÉ  DE  DIOS  QUINTERO  CORONEL, quien  manifestó ser el propietario de los elementos incautados”.   

A N T E C E D E N T E S  

1.  Con  fundamento  en  el  informe  de  policía  la Fiscalía Tercera  U.R.I.  de Cúcuta, el 11 de abril de 2003, dispuso la apertura de instrucción,  vinculándose   en   indagatoria  a  QUINTERO  CORONEL  el  12  de  ese  mes.  Clausurada  la instrucción, se  profirió  resolución de acusación en su contra el 22 de agosto de 2006 por el  delito  de  favorecimiento  de  contrabando  de  hidrocarburos  o  sus derivados  (artículo     320-1     del    Código    Penal)1,   decisión   impugnada   y  confirmada  por  la  Fiscalía  Cuarta  Delegada  ante  el  Tribunal Superior de  Cúcuta,    el    29    de   diciembre   de   20082.   

2. Correspondieron las diligencias al Juzgado  Quinto  Penal  del Circuito de Cúcuta que, por conducto de su despacho adjunto,  celebró   las   audiencias   preparatoria   y   pública,  emitiendo  sentencia  condenatoria  el  26  de  mayo de 2011, a través de la cual impuso al procesado  las  penas  principales  de  treinta  y  seis  (36) meses de prisión, multa por  trescientos  (300)  salarios  mínimos  legales  mensuales  y  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo   término  de  la  pena  privativa  de  la  libertad  al  hallarlo  autor  responsable  del  delito  objeto  de  acusación,  concediéndole la suspensión  condicional   de   la   ejecución   de   la   pena3.   

3.  Apelada  esta determinación por la defensa, fue confirmada el 11 de  mayo  de  2012  por  la  Sala Penal del Tribunal Superior de Cúcuta4.   

LA DEMANDA DE CASACIÓN  

El defensor postula el recurso extraordinario  en  contra  de  la  sentencia  de  segunda instancia para denunciar “(sic)  la  violación directa de la ley sustancial y aplicación  indebida  del  inciso 3 del art. 29 y 230 de la Constitución Nacional, inciso 4  del  art.  40  de  la  Ley  600  de 2000 y exclusión evidente del art. 13 de la  Constitución  Nacional,  inciso 3 del art. 29 ibídem, 6 y 7 del Código Penal,  4 y 6 y 351 de la Ley 906 de 2004 y 5 y 6 de la Ley 600 de 2000”.   

Cuestiona   el  hecho  de  que  frente  al  reconocimiento  de  responsabilidad efectuado en la indagatoria, no se haya dado  ninguna  contraprestación  punitiva, teniendo en cuenta que esta actitud evitó  un  desgaste  innecesario  a  la  administración de justicia, pregonando que se  violó  el debido proceso por falta de defensa técnica en atención a que no se  asesoró   en   debida   forma   a   QUINTERO  CORONEL  respecto  del  alcance  de la sentencia anticipada. En  esas  condiciones,  solicita  casar  la sentencia “y  por  ende  se  le  conceda el cincuenta por ciento de la rebaja de pena prevista  por  la Ley 600 de 2000 o la rebaja por confesión prevista por el artículo 283  de la Ley 600 de 2000”.   

  CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

1.  El  proceso penal se caracteriza por una  serie  de etapas concatenadas, revestidas de un plexo de garantías, durante las  cuales    se   somete   a   controversia   de   la   jurisdicción   un   asunto  jurídico-procesal   cuya  discusión  culmina  con  la  sentencia,  providencia  susceptible   de  impugnación  por  vía  de  apelación  en  aras  de  que  la  inconformidad  de  quien la interpone sea solventada por el superior jerárquico  del  funcionario  que  emitió  la  decisión  para que la confirme, modifique o  revoque, cuando a ello hubiere lugar.   

Lo  que  explica  cómo  el debate sobre las  aristas  de  interés  para  el  ejercicio  de la acción penal culmina en tales  escenarios,  es  decir,  durante  el  decurso de las instancias, previéndose la  existencia  de  un  recurso  extraordinario,  la casación, solamente cuando por  específicas                 causales5   se   pretenda   un  estudio  respecto  de  la  legalidad  de  la  sentencia  por parte de la Corte Suprema de  Justicia.   

No  se  trata  el instituto, entonces, de un  espacio  propicio para prolongar la controversia que feneció con la emisión de  una  providencia  amparada  con  la doble presunción de acierto y legalidad, ya  que  esta  decisión  únicamente es discutible a través de la demostración de  errores  atribuibles  al  sentenciador  y,  de  tal  magnitud,  que sólo con la  casación    pueda   restaurarse   la   legitimidad   de   la   pieza   procesal  atacada6.   

En   ese   orden,   existen   parámetros  conceptuales  que  hacen  de  la  demanda  correspondiente un escrito sometido a  estrictas  y  específicas  reglas  de  postulación,  que  bajo  la  égida  de  principios  tales  como  el  de autonomía, limitación, prioridad, entre otros,  debe  bastarse  a  sí  misma  para  demostrar  tanto  la  existencia  del yerro  planteado  como  su  trascendencia,  apoyada en la premisa fundamental de que la  simple  discrepancia  de  criterios  no constituye un aspecto susceptible de ser  auscultado      en      sede      extraordinaria7.   

2.  Lo anterior se menciona para indicar que  ninguno  de  estos  aspectos  lógico-conceptuales  fueron  considerados  por el  censor,  ya  que  únicamente plasmó en su escrito ideas genéricas ausentes de  contenido  argumentativo  y  descontextualizadas  desde  todo punto de vista, si  pretendía  derruir  la  presunción  de  legalidad  de  la  sentencia  atacada.   

Basta cotejar la demanda para advertir que se  trata  de  un  escrito escueto y especulativo que omite una exposición adecuada  dirigida   a   acreditar  el  supuesto  yerro  del  juzgador  o  la  hipotética  trascendencia  del  mismo. En fin, el líbelo carece de los parámetros mínimos  de  debida  sustentación propios de esta sede, lo que conduce a su inadmisión.   Esto,   debido  a  que  el  demandante  no  agotó la lógica formal que orienta la postulación del recurso  extraordinario  y  asimiló  equivocadamente  que la casación es una especie de  tercera  instancia  en  la  que  a  través  de un escrito de libre confección,  podía cuestionar de cualquier modo las decisiones judiciales.   

Ese es el único razonamiento al que se puede  arribar,  porque  sin sujeción a la metodología que de antaño ha decantado la  jurisprudencia,  el  ataque  se  limita  a reproducir la crítica elevada por la  defensa  desde que impugnó la acusación y que replicó ulteriormente a través  de  la apelación, relativa a que la tácita aceptación de cargos efectuada por  el  procesado  en  la indagatoria debe ser reconocida con un descuento punitivo.  No   tiene   en   cuenta   el  reproche  que  esta  pretensión  fue  despachada  desfavorablemente  en  todas  las  instancias  procesales  ante las cuales se ha  formulado,  en  atención  a  que,  como  lo  destacó  el  Tribunal, durante la  injurada  se  le  puso  de  presente a CORONEL QUINTERO  la  existencia  y alcance de la figura de la sentencia  anticipada  sin  que  en esa oportunidad, ni posteriormente, hubiese manifestado  de  manera  expresa  su  voluntad  de  acogerse a esta forma de terminación del  proceso,  siendo,  entonces, insuficiente para infirmar esta conclusión la mera  aspiración en contrario enarbolada por el defensor.   

Además de la manera en que fue planteado el  reproche,  se  deduce, aún cuando no fue invocada expresamente, que se presenta  al  amparo  de la causal primera de casación prevista en el artículo 207 de la  Ley  600  de  2000,  por  violación  directa de la ley sustancial; no obstante,  también  se  alude  simultáneamente una presunta violación del debido proceso  por  falta  de defensa técnica, aspecto que debía postularse y desarrollarse a  través  de la causal tercera de casación contemplada en la misma disposición,  incurriéndose  así en un desconocimiento del principio de autonomía citado en  precedencia.  Ello  sin  contar que no tiene asidero el planteamiento del censor  concerniente  a  la  procedencia  de rebaja de pena por confesión, considerando  que  al  haber ocurrido la captura de su prohijado en flagrancia, no hay lugar a  la  diminuente  por esta circunstancia, al tenor del artículo 283 de la Ley 600  de 2000.   

3.  Así,  en  este  evento  brilla  por  su  ausencia  cualquier  parámetro  lógico  que  permita  predicar  que la demanda  cumple  con  los  requisitos  de claridad, precisión y coherencia mínimos para  que  la  Sala  aborde  su  estudio.  No  se postula un cargo en debida forma, no  distingue  el  censor  entre  lo  que es la casación y un alegato de instancia,  como  quiera  que  el  recurso  extraordinario  no  es  escenario  para realizar  libremente  cuestionamientos a una sentencia que por ser la culminación de todo  un  proceso,  viene amparada por la doble presunción de acierto y legalidad, se  insiste.  En consecuencia, conforme los artículos 212  y    213    de    la   Ley   600   de   2000,   la   demanda   se   inadmitirá,  además porque del estudio  del  expediente  no  se advierte violación de derechos  fundamentales  o  garantías de los sujetos procesales que de lugar al ejercicio  de  la  facultad  oficiosa  de índole constitucional y legal que al respecto le  asiste a la Corte para asegurar su protección.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

INADMITIR la   demanda  de  casación  presentada  por el defensor de  JOSÉ    DE   DIOS   QUINTERO   CORONEL.   

Contra  esta  decisión  no  procede ningún  recurso.   

Comuníquese,  devuélvase  al  Tribunal  de  origen y cúmplase.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                              FERNANDO  ALBERTO CASTRO CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

LUIS       GUILLERMO      SALAZAR  OTERO                   JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA            

JAVIER  ZAPATA ORTIZ  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Folio 33-36 cuaderno original 1   

2  Fl. 81-86 c.o 1   

3  Fl. 126-134 c.o 1   

4  Fl. 8-15 cuaderno Tribunal   

5  Artículo 207 de la Ley 600 de 2000   

6  Cfr.   Rad.  23829,  auto  de  24  de  noviembre  de  2005   

7  Cfr.   Rad.   33559,   auto   de  18  de  agosto  de  2010     

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