39574(13-03-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado  Ponente   

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ   

Aprobado acta número 78  

         

Bogotá  D.C.,  trece  de  marzo  de  dos mil  trece.   

La  Corte  se  pronuncia  respecto  de  las  solicitudes  de  nulidad  y  práctica de prueba, formuladas por el defensor del  nacional   cubano   RENÉ  DAVID  QUINTANA  MÁRQUEZ,  requerido  en  extradición  por  el  Gobierno  de los  Estados Unidos.   

ANTECEDENTES  

El  Gobierno  de  los  Estados  de  Unidos de  América,  a  través  de su embajada en Colombia, mediante Nota Verbal No. 1199  del       27      de      mayo      de      20111,   solicitó   la  detención  provisional      con      fines      de     extradición     de     “RENÉ   DAVID   QUINTANA”,  ciudadano  de  cuba  con residencia  legal  en  el  país solicitante, quien se identifica con el número de registro  de           extranjero           AO232146122   expedido  por  los  Estados  Unidos  el  28  de  marzo  de  2005, y la licencia de conducción de Florida No.  Q535-724-69-449-0  emitida  el  23 de febrero de 2005, a efectos de juzgarlo por  haber  presuntamente  incurrido  en conductas constitutivas de delitos federales  contra la informática y estafa.   

Atendiendo  tanto esa solicitud, como la nota  verbal    001    del    4    de   enero   de   20123  por  cuyo  medio  el Gobierno  solicitante  allegó documentación a fin de identificar plenamente al precitado  ciudadano,   la   entonces   Fiscal   General   de   la   Nación  profirió  la  correspondiente   orden   de   captura   el   2  de  marzo  de  20124,  la  cual  se  hizo   efectiva   el  28  de  mayo  del  mismo  año5.   

La Embajada de los Estados Unidos de América,  mediante  la  Nota  Verbal  1718 del 25 de julio de 2012, formalizó la referida  solicitud     de    extradición    –folios 40 -44-.   

El  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores de  Colombia  remitió  en  la fecha precitada, la nota verbal de extradición junto  con el expediente anexo al Ministerio de Justicia y del Derecho.   

El  31  de  julio  de 2012 el Viceministro de  Justicia  y  del  Derecho  para  la  Política Criminal y Justicia Restaurativa,  allegó  la  actuación  a  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de  Justicia.   

En orden a garantizar el derecho de defensa la  Corte  por  auto  de  ponente,  el  2  de  agosto  de  2012  dispuso  requerir a  QUINTANA  MÁRQUEZ  para que  designara  apoderado,  y  en  efecto  éste  postuló  a la doctora Flor   Marina  Uribe  Echeverri  mediante  memorial  allegado  el  24  de  agosto  de 2012, abogada con quien se surtió el  traslado  previsto en el artículo 500 de la Ley 906 de 2004, sin que solicitara  la  práctica de pruebas, como tampoco lo hizo el Ministerio Público por cuanto  no lo consideró necesario.   

Por  oficio  radicado en la Secretaría de la  Sala  el  10  de  septiembre  de  2012,  la profesional del derecho renunció al  poder,  declinación  esta  aceptada  por la Corte el 13 de septiembre del mismo  año,  al  tiempo  que  ordenó requerir al solicitado en extradición, para que  designara  otro  apoderado  de  confianza  advirtiéndole  que  en su defecto se  nombraría defensor público.   

Frente  a su silencio, la defensa fue asumida  por  el doctor  Lenid Ávila Guarnizo,  quien  fue  designado  por la Defensoría del Pueblo –Regional  Bogotá-  en  virtud  de  la  solicitud  formulada  por  esta  Corporación, sin embargo el 14 de diciembre de  2012      QUINTANA      MÁRQUEZ      allegó               poder6  conferido  al  abogado Benito  Rafael  Melgarejo  Pachón,  con  quien  actualmente  se  surte  este  trámite,  conforme al reconocimiento dispuesto el 19 del mismo mes y año.   

El  18 de enero de 2013 la defensa durante el  plazo  para  alegar (i) señaló que de los documentos allegados al trámite por  el  Gobierno  de los Estados Unidos no se puede establecer la plena identidad de  su  prohijado,  (ii) se quejó de un presunto quebrantamiento al debido proceso,  (iii)  allegó certificación del “Consulado General  de  Cuba  en  Colombia” donde consta que “RENÉ       DAVID       QUINTANA  MÁRQUEZ, Natural (sic) de la provincia de la Habana,  Cuba,  con  fecha  de  nacimiento  09-12-1969,  es  ciudadano  Cubano (sic), con  residencia  en  el  Exterior (sic), portando (sic) el pasaporte No. B134050, que  lo  acredita  como tal” y, iv) solicitó tenerse como  prueba este documento.   

La  primera manifestación del defensor está  encaminada  a  que la Corte emita concepto  desfavorable, mientras que la segunda apunta a que se decrete  la  invalidación  del  presente  trámite  con  el fin de contar nuevamente con la oportunidad de incorporar como  prueba la certificación allegada extemporáneamente.   

Por  tanto  la  Sala se pronunciará sobre la  nulidad   por  presunto  quebrantamiento  al  debido  proceso,  pues  el  asunto  relacionado  con  la  identificación plena de QUINTANA  MÁRQUEZ, será objeto de verificación en el concepto  que corresponde emitir a la Corte.   

LA SOLICITUD DE NULIDAD  

El  apoderado  de confianza del solicitado en  extradición textualmente señaló:   

“El requerido careció de ausencia absoluta  de presencia probatoria.   

“Se  desquició  la estructura básica del  proceso,    al    carecer   de   defensa    (sic),   violándose   el   derecho  fundamental  al  debido  proceso,  pues la defensora pública (sic) doctora Flor  Marina  Uribe  Echeverry  (sic)  le renunció corriendo el término de 10 días,  presuntamente  por  no haberle pagado el de la referencia sus honorarios, siendo  que      ella     devenga     un     sueldo     del     Estado.     –Subrayado       fuera       del  original-.   

“La  defensora pública (sic) doctora Flor  Marina  Uribe  Echeverry  (sic)  no  hizo  uso  de la  oportunidad  procesal  que  la  ley le otorga para solicitar pruebas,  afectando la legalidad del trámite de extradición que se surte  ante    la    C.S.J.    (sic)    Sala    de    Casación   Penal.   –Subrayado       fuera       del  original-.   

(…)  

“El  Estado  debe garantizar adecuadamente  que  los  defensores  públicos  cumplan  dentro  del  ámbito de las diligencia  requerida  como  quiera  (sic)  la doctora Flor Marina  Uribe   Echeverry  (sic)  se  enteró  de  propia  boca  del  extraditable  qué  pruebas podía solicitar a  favor  de  éste,  y  el Estado (sic) estar atento al  desempeño  de  la Defensora Pública. –Subrayado y resaltado fuera del original-.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

1.  En el sistema procesal establecido en la  Ley  906  de 2004 la nulidad constituye el mecanismo extremo a través del cual,  mediante  la  invalidación  de  lo  actuado,  se  corrigen  las falencias en el  procedimiento   que  afectan  las  garantías  fundamentales  de  las  partes  e  intervinientes.   

Dada la gravedad que esa medida comporta, su  decreto  se rige por los principios de taxatividad, protección, convalidación,  instrumentalidad  y  residualidad, acorde con los cuales el funcionario judicial  sólo  está  autorizado  para  decretar  las  nulidades previstas en la ley; no  podrá  invocarlas  el  sujeto  procesal  que  originó  la configuración de la  causal,  salvo  en  el  caso  de  ausencia de defensa  técnica;  la  irregularidad puede convalidarse con el  consentimiento  expreso  o  tácito  del  sujeto perjudicado siempre y cuando se  hayan  observado  las garantías fundamentales, de modo que quien la alega está  forzado  a demostrar que la irregularidad afecta las garantías constitucionales  de  los  sujetos  procesales  o  desconoce  la  estructura  básica  del proceso  judicial  y  que  no  existe otro dispositivo procesal distinto para subsanar el  yerro  cometido.  De  igual  forma,  debe  indicar  el  motivo de invalidez, las  razones  de  hecho  y derecho que lo fundamenta, sin que sea posible invocar una  nueva  petición  por  la  misma  causal  sino  por  una  diferente o por hechos  ulteriores.   

2. En ese contexto, la petición del defensor  de    QUINTANA   MÁRQUEZ  resulta   infundada   en   tanto   no   se  vislumbra  quebrantamiento  de  las  garantías  fundamentales  del  requerido,  pues no se  infringieron  las  reglas  del  debido  proceso  ni  se  conculcó el derecho de  defensa, como se pasa a demostrar:   

La  nulidad impetrada por el peticionario se  sustenta  en  2  situaciones  que  en  su  opinión  coartaron la posibilidad de  ejercer  el  contradictorio  de  manera  idónea  y  afectan  la  estructura del  proceso:  i)  carencia de defensa técnica; y ii) inactividad de la “defensora   pública”  Flor  Marina  Uribe Echeverri.    

2.1. De la carencia  de defensor.   

Este  señalamiento el libelista lo basó en  que  la  “defensora  pública  (sic)  doctora  Flor  Marina  Uribe  Echeverry (sic) (…) renunció corriendo el término de 10 días  -para     solicitar  pruebas-,   presuntamente   por   no   haber  pagado  –el   requerido   en  extradición- sus honorarios, siendo que ella devenga  un sueldo del Estado”.   

Al respecto cabe precisar que, de una parte,  contrario   a   lo   enunciado   por   el  libelista,  la  doctora  Flor    Marina   Uribe   Echeverri   fue  designada,   no   por   la   Defensoría   Pública,   sino   por   RENÉ   DAVID   QUINTANA   MÁRQUEZ  como  apoderada   de   confianza  mediante  memorial  suscrito el 15 de agosto de 2012 y allegado a la Secretaría  de  la  Sala  de  Casación  Penal  el  24  del  mismo  mes  y  año7; y, de otra, si  bien  la  entonces  defensora manifestó su voluntad de renunciar al poder el 10  de  septiembre  de  2012, su declaración fue aceptada por auto del 13 del mismo  mes  y año, la cual surtió efectos 5 días después de notificada la decisión  en  virtud  de  lo  señalado  en  el  artículo  698  del  Código de Procedimiento  Civil,  aplicable  a  este trámite de conformidad con el artículo 25 de la Ley  906 de 2004.   

Ahora  bien, el anterior efecto jurídico se  indicó  claramente  en  la providencia por la cual se aceptó la renuncia, y de  la  misma  fue  informada  la  apoderada por correo electrónico el 14     de    septiembre    de    20129.   

Adicionalmente RENÉ  DAVID  QUINTANA  MÁRQUEZ fue notificado personalmente  de  la  aceptación  de  la  renuncia  el  25  de septiembre de 201210    y   la  notificación  por  estado  se  surtió  el  27 del mimo mes y año –folio 26-; por tanto los 5 días a los  cuales  hace  referencia  el  artículo  69  del  Código de Procedimiento Civil  comenzaron  a  correr  el  28  de septiembre de 2012 y vencieron el 4      de      octubre     ídem,  de  lo  cual  existe  constancia  secretarial    –folio  30-.    

En   este  orden  de  ideas,  RENÉ  DAVID  QUINTANA  MÁRQUEZ contó con  defensa  técnica  en  el  periodo  de  10 días para solicitar pruebas, el cual  corrió    del    6    de    septiembre    de    2012    al    19   ídem,   toda   vez   que   la   doctora  Flor Marina Uribe Echeverri:  i)  se  le  reconoció  personería para actuar el 27 de agosto de 2012, ii) fue  notificada  personalmente  el  31  del mismo mes y año, tanto de esta decisión  como   del   traslado   al   cual  hace  referencia  el  inciso  1º11   

del artículo 500 de la Ley 906 de 2004; y  iii)  su  renuncia,  como  viene de verse, surtió efectos sólo el 4 de octubre de 2012.   

   

Por  consiguiente,  la aducida violación de  los  derechos  fundamentales  al  debido  proceso  y  defensa  por  carencia  de  defensor durante el término  concedido para la solicitud de pruebas, no tuvo ocurrencia.   

2.2. De la presunta  inactividad probatoria de la apoderada Flor Marina Uribe Echeverri.   

La  jurisprudencia  de la Corte ha precisado  cómo  la  determinación  de  si  existió  o  no  transgresión  de  la citada  garantía  procesal  por  inactividad de la defensa debe surgir del análisis de  cada  caso  en  particular  ante  la  imposibilidad  de obtener una fórmula que  permita saber cuándo la defensa técnica se ha conculcado.   

Ello  por cuanto no necesariamente la poca o  ninguna  actividad  del  abogado  conlleva  a  la  afectación  del  derecho  de  asistencia  profesional,  en  la  medida  que  tal conducta puede constituir una  estrategia defensiva y no un abandono de la defensa.   

Ahora bien, cuando se postula la nulidad por  falta  de  actividad  probatoria, el peticionario ostenta la carga argumentativa  de  demostrar  qué  pruebas  dejó  de  solicitar  el  defensor  y  cuál es la  incidencia  de la omisión en la situación del requerido en extradición frente  a  los específicos temas que la Corte debe abordar al emitir su concepto, estos  son,  la  validez  formal  de  la  documentación  presentada  por  el  gobierno  extranjero,   la   demostración  plena  de  la  identidad  del  solicitado,  la  satisfacción  del  principio  de la doble incriminación, la equivalencia de la  providencia  proferida en el extranjero y, cuando fuere el caso, el cumplimiento  de lo previsto en los tratados públicos.   

Por  tanto,  para  que prospere la petición  anulatoria  no  basta  con  señalar  la  inactividad del defensor y criticar en  abstracto  la  gestión  del anterior abogado, en la medida que cada profesional  puede  ostentar una visión del caso a partir de la cual establece su estrategia  defensiva.   

En  el  evento  bajo  examen  el  libelista  reprocha    a   la   doctora   Flor   Marina   Uribe  Echeverri,    no   haber   solicitado   “pruebas”  en la oportunidad procesal  pertinente,  de  las  cuales  “se enteró de propia  boca  del extraditable”, sin embargo se abstuvo tanto  de       enlistarlas       como       de      señalar      su      pertinencia      y      trascendencia,    de    cara    a    la  determinación  de  los  requisitos  formales  que  le  compete  verificar  a la  Corte.   

Ahora, si bien anexó certificación expedida  por   el   Consulado   General   de  Cuba  en  Colombia,  la  cual  expresamente  señala:   

“Que    el    señor    RENÉ  DAVID  QUINTANA  MÁRQUEZ, Natural  (sic)  de  la  Provincia  (sic)  de  La  Habana,  Cuba,  con fecha de nacimiento  09-12-1969,  es  Ciudadano  (sic)  Cubano  (sic), con residencia en el Exterior,  (sic)  portando  (sic)  el  pasaporte  No.  B134050,  que  lo acredita como tal.  Además  se  encuentra  inscripto  (sic)  en  el  Registro  Consular  (sic)  del  Consulado   General  de  la  República de Cuba en Colombia, con el número  4240.   

“En  su  expediente  consular  consta que  emigró  legalmente  hacia EE.UU., el 10-05-1980, cuando contaba con 11 años de  edad”.   

Esta constancia además de haberla allegado y  solicitado  como  prueba  extemporáneamente,  fue  aportada  sin  señalar  las  exigencias  atrás  indicadas  y  tampoco  se observa relevante para el adecuado  análisis  de  los  requisitos que le compete examinar a la Corte, en particular  para   establecer   si  su  prohijado  es  o  no  el  requerido  en  extracción  -a  lo  cual  apunta  la  verificación  de  la plena  identidad,  es  decir, a la constatación de si existen o no elementos de juicio  suficientes     que     permitan     su     individualización     de     manera  inequívoca-,  pues  nada  nuevo  y  relevante dice el  mencionado  documento,  toda  vez  que en la carpeta obra copia de la cédula de  extranjería  temporal del Departamento Administrativo de Seguridad No. E380400,  el  cual le fue hallado al momento de su captura, donde consta que sus apellidos  son  QUINTANA  MÁRQUEZ, sus  nombres         RENÉ         DAVID, de nacionalidad  cubana y nacido el 9 de diciembre de 1969.    

En este sentido la Sala denegará la nulidad  planteada  por  el  defensor  del  requerido  en  extradición,  y rechazará la  petición de práctica de prueba.   

En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

PRIMERO.-  Negar la  nulidad    manifestada    por    el    defensor    de   RENÉ   DAVID   QUINTANA  MÁRQUEZ.   

SEGUNDO.-  Rechazar   la   solicitud  probatoria formulada extemporáneamente.   

Contra  esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese y cúmplase  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO     FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ              GUSTAVO         ENRIQUE        MALO  FERNÁNDEZ   

         LUIS  GUILLERMO  SALAZAR  OTERO         JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

     

1  Folios 3 a 10 de la carpeta allegada por el Ministerio de Justicia.   

2 Folio  6.   

3  Folios 17 y 18 ídem   

4  Folios    20    –   22  ídem   

5 Folio  26 ídem   

6 Folio  47   

7 Folio  13.   

8  La   renuncia   no  pone  término  al  poder ni a la sustitución, sino  cinco días después de notificarse por estado el auto que la  admita,  y  se  haga saber al poderdante o sustituidor  por telegrama dirigido a la  dirección  denunciada  para recibir notificaciones personales, cuando para este  lugar  exista  el  servicio, y en su defecto como lo disponen los numerales 1. y  2. del artículo 320.   

9 Folio   

10  Folio 29.   

11  “Recibido  el expediente  por  la  Corte,  se dará traslado a la persona requerida o a su defensor por el  término  de  diez  (10)  días  para  que  soliciten las pruebas que consideren  necesarias”.     

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