39473(19-12-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO   

Aprobado acta N° 464  

Bogotá,    D.    C.,    diecinueve          (19)   de  diciembre  de  dos  mil  doce  (2012)   

V I S T O S  

La Corte resuelve el recurso de apelación formulado por el defensor del  acusado  Jesús María   Pardo   Hernández  contra  la  decisión    adoptada  el     4     de    julio    de    2012,    por  medio   de   la  cual  el  Tribunal   Superior   de  Arauca  negó  la  nulidad  deprecada  por aquel durante la audiencia preparatoria  del juicio.    

HECHOS    Y   ANTECEDENTES   PROCESALES  RELEVANTES   

1.  Entre  los  años  de  2001  y  2003,  Jesús    María    Pardo   Hernández,   en   su  condición  de Juez Único Laboral del Circuito de Arauca, tramitó los procesos  ejecutivos  Nº  810013105001200007400  y  810013105001  200210400,  en  los que  figuraban  como demandantes varias organizaciones sindicales y como demandado el  Departamento  de  Arauca.  Se dice que dentro de tales actuaciones el mencionado  funcionario    judicial   elaboró   liquidaciones,   profirió   sentencias   y  mandamientos  de  pago  contrarios  a la ley, en perjuicio del erario, al tiempo  que  negó los recursos que legalmente eran procedentes en contra de los fallos.   

2.  El informe de  policía  judicial  remitido  por  la  Fiscalía  3ª  Delegada  ante  los  Jueces  Promiscuos  del  Circuito  de  Arauca  con  destino  al Fiscal 1º Delegado ante  el  Tribunal  Superior de la misma ciudad le  permitió  a  este último iniciar la  investigación  previa  en  contra    de    Jesús  María       Pardo       Hernández,              quien   fue  escuchado  en versión libre el 26 de octubre de 2006.  La    investigación    formal   fue   abierta  mediante  decisión  del  14 de  octubre  de 2008, el investigado fue indagado el 30 de  abril de 2009 y la instrucción clausurada el 27 de abril de 2010.   

El  28  de  febrero  de  2011,  la  fiscalía  acusó  a Pardo   Hernández  como  autor  de  un  concurso   homogéneo  y  sucesivo  de  peculado  por  apropiación  agravado,  en concurso heterogéneo con  prevaricato   por   acción,   también   en   concurso  homogéneo.  Contra  dicha  determinación  la  defensa formuló el recurso de  reposición     y,    en    subsidio,    el    de    apelación.    Denegado    el    primero,  mediante  resolución  del 17 de marzo  de     2011,     el     superior    confirmó    la    decisión    impugnada      el      17 de junio siguiente.   

3.  La causa fue  asumida  el 18 de julio de 2011 por el Tribunal Superior de Arauca, Corporación  que  corrió  el  traslado  del  artículo 400 de la Ley 600 de 2000    y    fijó    fecha   para   la   celebración   de   audiencia  preparatoria.  Tramitadas  las   recusaciones   planteadas   por   la   defensa   y   luego   de  numerosos  aplazamientos   de   dicha   diligencia,  en  la  sesión  del  4 de julio de 2012 el Tribunal denegó la  nulidad   reclamada   por  el  procesado,  petición  fundada   en   la   invalidez   de   la  resolución  de  acusación  debido  a  la  incompetencia  de  la  fiscalía   para   proferirla,   por  razón  de  la  superación         de        los        términos        procesales.    

DECISIÓN RECURRIDA  

Tras  hacer referencia a los principios de  trascendencia,      instrumentalizada  de  las  formas  y  residualidad  que  rigen el instituto de las  nulidades,  de reconocer que en verdad los términos  señalados  en  la ley para adelantar la investigación previa y la instrucción  se  superaron y de reseñar en detalle las actuaciones procesales cumplidas a lo  largo  de  la  actuación  con la observancia del debido proceso y el derecho de  defensa,   así   como   las   intervenciones   del   hoy  acusado  Pardo     Hernández    en  todas  las  fases de la actuación,  el  Tribunal  sostiene  que  no  se  configura  la  nulidad alegada, toda vez el  rebasamiento  de  los  términos  procesales  no  acarrea  esa  consecuencia  y,  además,  el  procesado  no acreditó de qué manera la circunstancia alegada le  produjo  un  perjuicio  relevante y trascendente, el cual de todo modos ya cesó  gracias  a  la  emisión de las decisiones que no se  adoptaron oportunamente.   

EL RECURSO  

La  defensora  del  procesado  reclama  la  revocatoria  de  la decisión impugnada, así como la  declaración  de  la  nulidad  de  la resolución de  acusación,   toda   vez   que   al   dejar  vencer  los   términos  de  la  instrucción  fijados   en   la   ley   el   fiscal  perdió   competencia  y,  por  lo  tanto,  carecía  de              “autorización    legal”   para  proferir  dicha  providencia.  Alega  que  la  falta de  competencia  deviene  del principio de favorabilidad.  Enseguida,  la  recurrente  transcribe  in  extenso un fragmento del auto del 9  de   diciembre   de  2010,  que  trata  de  la  nulidad  por  incompetencia  del  juez,   consagrada  en  el artículo 456 de la  Ley 906 de 2004.   

De    manera   subsidiaria,   solicita   que   se   revoque  la  determinación   recurrida  y  se  declare  la  nulidad  de  la  resolución  de  acusación,  por  haber sido proferida fuera del término legal sin justificación,  y  porque  el  fiscal  carecía  de  autorización  legal  para  emitirla;  en  su  lugar,  pide que se  profiera  la decisión que en derecho corresponda. Así, tras reseñar que desde  la  ocurrencia  de  los  hechos  hasta  la apertura de la indagación preliminar  transcurrieron  siete  años,  y  desde  la  apertura de investigación hasta la  resolución  de  acusación  2 años y 4 meses, concluye que la acción penal se  encuentra  prescrita.  De  igual  forma,   critica  que    no    se    hubiera   realizado   el   control   de   legalidad   de   la  instrucción.   

Luego   de  citar  algunos  instrumentos  internacionales  que  consagran  las  garantías  procesales, de enunciar lo que  denomina    las    reglas   de   la   interpretación   teleológica,  el  principio pro homine  y  de recordar la prevalencia de los  derechos  fundamentales, sostiene que el Tribunal interpretó equivocadamente el  artículo   310   del  Código  de  Procedimiento  Penal.       

CONSIDERACIONES   DE   LA   CORTE   

El  asunto  sometido al estudio de la Corte  por  vía  del  recurso de apelación, consiste, en esencia, en determinar si el  fiscal  pierde  competencia  para  emitir  la  resolución de acusación una vez  vencidos  los términos establecidos en la ley para tramitar la investigación y  si,  por  lo  tanto,  dicha  determinación  se  torna en inválida por ese solo  hecho.   

La  Sala  anticipa la respuesta negativa al  planteamiento   precedente,   motivo   por  el  cual  confirmará  la  decisión  recurrida. Las razones son las siguientes:   

1. Las causales de nulidad en la Ley 600 de  2000,  estatuto  procesal que rigió esta actuación, se encuentran reguladas en  forma  taxativa  en  los artículos 306 a 310 y son: la falta de competencia del  funcionario  judicial,  las  irregularidades  sustanciales que afecten el debido  proceso y la violación al derecho de defensa.   

En ese orden, el funcionario judicial sólo  está  autorizado  para  decretar  las  nulidades  previstas  en el ordenamiento  jurídico  como  lo  establece  el  artículo 310-6 del Código de Procedimiento  Penal  de  2000,  sin  que  puedan  invocarse para situaciones que se consideren  análogas,  pues justamente el principio de taxatividad limita su postulación a  las previamente consagradas por el legislador.   

Pues  bien,  la  nulidad  que  predica  la  apelante  carece de sustento. En tal sentido dígase que la jurisprudencia de la  Sala  de  Casación  Penal ha precisado las consecuencias del vencimiento de los  términos  procesales,  las  cuales  no  son  otras distintas a las expresamente  fijadas  en  la  ley,  esto  es,  la  libertad  del investigado o enjuiciado que  estuviere  privado  de la libertad, la prescripción de la acción penal, con la  consecuente  cesación  de  procedimiento, o bien la configuración de una falta  disciplinaria si a ello hubiere lugar.   

Así    lo    ha    reiterado    esta  Colegiatura:   

“Significa esto  que  las  consecuencias  de  la tardanza se encuentran generalmente reguladas, y  consisten  en  la  libertad  del procesado, prescripción de la acción penal, o  sanción  al  funcionario  por  la  demora,  pero sin que se sigan otra clase de  consecuencias    como    la    invalidación    de    lo    actuado.”1   

Así las cosas, surge nítido que por parte  alguna  el  legislador  previó como una de las consecuencias del vencimiento de  los  términos  procesales  fijados  en  la ley, la nulidad de la resolución de  acusación por incompetencia del fiscal.   

A  lo  sumo, se dirá que la superación de  los  términos, sin que medie actuación del funcionario judicial, configura una  causal  de impedimento, siempre y cuando la mora no sea justificada, conforme lo  establece  el  artículo  99-7  de  la Ley 600 de 2000.  Pero aún en estas  condiciones,  según  así lo ha decantado de manera pacífica la jurisprudencia  de     la     Sala     de     Casación    Penal2,   tampoco   la   actuación  desarrollada  por el funcionario judicial que se halle incurso en impedimento es  suficiente  por  sí  misma  para  generar la nulidad de lo actuado, o bien para  afirmar,    como    así    lo    hace   la   defensora,   que   “carece    de   autorización”   para  proferir la resolución de acusación.   

Tampoco la Sala avizora, ni la recurrente lo  precisa,  de  qué  manera  la  superación  de  los  términos  le  generó  al  investigado      Pardo     Hernández  un  perjuicio  real  y  trascendente;  antes,  por  el contrario,  durante  el  curso  de la investigación previa y la instrucción se practicaron  diversas  diligencias  probatorias  y aquel ejerció los derechos que le asisten  como sujeto pasivo de la acción penal.   

2. Queda por decir sobre este aspecto que la  transcripción    que    in    extenso  hace  la  apoderada del acusado del auto de segunda instancia del  14  de  agosto de 2008, rad. 30261, reiterado en la decisión del 9 de diciembre  de  2010,  rad.  35275, ninguna relevancia tiene para respaldar su postura, pues  dicho  pronunciamiento  se refiere a la nulidad que, según el artículo 456 del  Código   de   Procedimiento   Penal   de  2004,  recae  en  la  actuación  que  “se  hubiere adelantado ante juez incompetente por  razón  del  fuero, o porque su conocimiento esté asignado a los jueces penales  de circuito especializados.”   

Dicha  norma  no  es  aplicable  al  caso  presente,   pues   la  invalidez  allí  prevista  procede  en  las  actuaciones  tramitadas   conforme  a  la  Ley  906  de  2004  y,  además,  ninguno  de  los  presupuestos  allí previstos resulta aplicable a esta actuación, pues sin duda  era  la  fiscalía  delegada  ante  el Tribunal Superior de Arauca la competente  para   investigar   y  acusar  Jesús  María  Pardo  Hernández,  dado  que su juzgamiento, por razón del  fuero  derivado  de  su  cargo  de  servidor judicial, en cuyo ejercicio habría  cometido  los  delitos  que  se  le  atribuyen, le corresponde a la Corporación  mencionada.   

3. Tampoco el argumento de la prescripción  de   la   acción   penal   que  propone  la  apelante  sin  ningún  desarrollo  argumentativo tiene vocación de prosperar.   

Lo  anterior  es  así,  por  cuanto  dicho  fenómeno,  como  así  lo   establece  el  artículo 83 del Código Penal,  tiene  lugar  durante  la  etapa  anterior  a la ejecutoria de la resolución de  acusación  cuando  ha  transcurrido  un  lapso  superior  al máximo de la pena  legalmente  prevista.  En  el caso que ocupa la atención de la Sala, se observa  que  los  delitos  atribuidos  al procesado son los de peculado por apropiación  agravado y prevaricato por acción.   

La Ley 599 de 2000, Código Penal aplicable  al  caso,  sin  la  modificación  del  artículo  890  de  2004, fija las penas  máximas  de  prisión  para  las  conductas mencionadas (artículos 397, inciso  2º,  y 413 del Código Penal) en 22 años y 6 meses y 8 años, respectivamente.   

Así las cosas, ésos serían, en principio,  los  términos  de  prescripción  a tener en cuenta respecto de cada uno de los  delitos  atribuidos,  si no fuera porque dichos términos deben incrementarse en  una  tercera  parte  (artículo  83, inciso 5º, del Código Penal), dado que el  hoy    procesado    Pardo   Hernández  cometió  las  conductas  punibles  por  las  que  fue acusado en  ejercicio  de  su  condición  de  servidor  público, particularmente como Juez  Único Laboral del Circuito de Arauca.   

De   allí   se  sigue  que  el  término  prescriptivo  para  el  peculado por apropiación estaría llamado a exceder con  creces  los 20 años. Sin embargo, en atención a lo normado en el artículo 83,  inciso  1º,  de la Ley 599 de 2000, el lapso prescriptivo no puede ser superior  a  los  20  años,  razón  por  la  cual  en  ese guarismo queda fijado para la  mencionada conducta punible.   

Respecto  del  prevaricato  por acción, el  término  de prescripción, por razón del incremento de la tercera parte por la  calidad del sujeto pasivo, resulta ser de 10 años y 8 meses.   

Por lo tanto, si los hechos constitutivos de  los  delitos  de  peculado por apropiación y prevaricato por acción ocurrieron  con  posterioridad  al  mes  de  agosto de 2001 y, a su turno, la resolución de  acusación  cobró  ejecutoria  el  17 de junio de 2011, se observa a las claras  que    el    término   de   prescripción   no   se   configuró   durante   la  instrucción.    

Tampoco  ha  operado el fenómeno extintivo  durante  la etapa del juicio, pues, de acuerdo con el artículo 86 de la Ley 600  de  2000,  la resolución de acusación interrumpe el conteo de los términos de  prescripción,   los  cuales  empiezan  a  correr  nuevamente  a  partir  de  la  ejecutoria  de  dicha  providencia, por un término equivalente a la mitad de la  pena máxima legalmente asignada.   

En estas condiciones, teniendo en cuenta que  la  resolución  de  acusación  cobró ejecutoria el 17 de junio de 2011 y toda  vez  que  las  penas  máximas  de  prisión asignadas en el Código Penal a los  delitos  de  peculado  por  apropiación  agravado  y  prevaricato  por  acción  reseñadas  en  precedencia,  no  es  necesario  avanzar  en  los cálculos para  confirmar la conclusión inicial.    

4.   En  fin,  como  la  Corporación  lo  anticipó, la providencia recurrida será confirmada.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA, SALA    DE    CASACIÓN   PENAL,    

R E S U E L V E  

CONFIRMAR  la  decisión  del  Tribunal  Superior de Arauca del 4 de  julio  de  2012, por medio de la cual negó la nulidad  deprecada  por  el  procesado  Jesús  María  Pardo  Hernández.   

Cópiese,   notifíquese   y   cúmplase;  devuélvase al Tribunal de origen.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO               FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ             GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

LUIS  GUILLERMO SALAZAR OTERO                           JULIO ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA   

                                   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Corte  Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, sentencia del 12 de mayo de  2004, radicación No. 19241.   

2  Corte  Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, auto del 6 de mayo de 2009,  radicación No. 31592.     

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