39175(14-08-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

  Luis Guillermo Salazar Otero  

Aprobado Acta No. 300  

Bogotá,  D.C., catorce (14) de agosto de dos  mil doce (2012)   

ASUNTO:  

Decide  la  Sala  el  recurso  de  apelación  interpuesto  y  sustentado oportunamente por HAROLD GAMBOA VELÁSQUEZ, contra la  sentencia  de  9  de  febrero  de  2012,  por  medio de la cual la Sala Penal de  Descongestión  del  Tribunal  Superior  de  Buga resolvió condenarlo a la pena  principal  de  setenta  y  cuatro (74) meses de prisión, multa por treinta y un  millones  setecientos  sesenta  y  cuatro mil doscientos setenta pesos con trece  centavos  ($31’764.270,13),  e  inhabilitación  para  el  ejercicio de derechos y funciones públicas por el  mismo  tiempo, al hallarlo responsable del delito de Peculado por Apropiación a  favor de terceros.   

HECHOS  

En  los  años  1991  y  1995,  HAROLD GAMBOA  VELÁSQUEZ  obrando  como  Juez  Primero  Laboral  del Circuito de Buenaventura,  profirió  fallo  en  los  procesos  laborales  instaurados  por Gabriel Millán  Olave1,    Omaira    Arango    de    Kardus2,    Aurora    Delgado    de  Quiñonez3   y   Pedro   Daniel  Valencia  Angulo4, contra el Fondo Pasivo Social  de  la  Empresa  Puertos  de  Colombia –FONCOLPUERTOS-  en  liquidación,  por  cuyo medio se reconocieron y  cancelaron  una  serie  de  acreencias  laborales  a las que no tenían derecho.   

Las  actuaciones no se remitieron al superior  para  surtir  el  grado jurisdiccional de consulta, sino que se archivaron y las  sumas  de  dinero  ordenadas  en  los  fallos  comenzaron  a  cancelarse  por el  Fondo.   

El  Consejo  Superior  de  la  Judicatura,  a  través  del  Acuerdo  839  de  2000, dispuso desarchivar los expedientes con el  propósito  de  surtir  el  grado  jurisdiccional  de consulta ante las Salas de  Descongestión  Laboral del Tribunal Superior de Bogotá, entidad que revocó la  totalidad    de    las    sentencias    y,    en    su    lugar,   absolvió   a  Foncolpuertos.   

ANTECEDENTES  

Con fundamento en las decisiones emitidas, la  Fiscalía  20  adscrita  a  la  Unidad  Delegada  ante  el Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de  Bogotá,  mediante  resolución  de 12 de julio de 2004,  ordenó  la Apertura de la Instrucción y en ella libró orden de captura contra  GAMBOA   VELÁSQUEZ   para   proceder   a   resolver  su  situación  jurídica.   

El  3  de  agosto  de  2006, el ente acusador  procedió  a  declarar  la conexidad procesal entre los procesos adelantados por  los  ex  trabajadores  Justo  Exiquio Cortés, Omaira Arango de Karduss, Gabriel  Millán Olave y Pedro Daniel Valencia Angulo.   

Agotado  el periodo instructivo, así como la  vinculación  del  procesado mediante declaratoria de persona ausente, a través  de  resolución  de 26 de febrero de 2008, la fiscalía calificó el mérito del  sumario  y  profirió  acusación  en  contra  de  HAROLD GAMBOA VELÁSQUEZ como  probable  autor  del  punible de Peculado por Apropiación, a la vez que mantuvo  en    firme   la   medida   de   aseguramiento   sin   beneficio   de   libertad  provisional.    

Efectuado  el  reparto en la oficina de apoyo  judicial,  correspondió  adelantar  la etapa de juzgamiento a la Sala Penal del  Tribunal  Superior  de  Buga,  quien  avocó  el  conocimiento  de  la  misma en  proveído de 17 de julio de 2008.   

En  sesiones  del  24 de junio de 2009, 17 de  febrero,  17  de  marzo  y  10  de mayo de 2011, se efectuó la respectiva vista  pública,  la  cual finiquitó con sentencia de carácter condenatorio proferida  el pasado 9 de febrero de 2012.   

En  escrito  radicado  el 20 de febrero de la  presente  anualidad,  el  condenado  interpuso y sustentó recurso de apelación  contra la citada providencia.      

IDENTIDAD          DEL PROCESADO   

HAROLD    GAMBOA  VELÁSQUEZ, identificado con  la    cédula   de   ciudadanía   No.   15.538.518,  nació   el   13   de   junio   de   1957   en   el   municipio   de  Cali,  Valle       del  Cauca,     hijo    de  José   y   Fanny,  casado  con  Luz  Marina  Arango,  abogado  egresado  de la  Universidad   Libre,   se  desempeñó   como   juez  Primero  Laboral del Circuito de Buenaventura hasta el día de su renuncia el 20  de        abril        de        1998.   

LA           DECISIÓN IMPUGNADA   

De la prescripción  

Sostuvo  el  Tribunal  que  en los casos de  Gabriel  Millán  Olave  y Omaira Arango de Karduss, el valor de lo apropiado no  superó  los  cincuenta  (50)  salarios  mínimos legales mensuales vigentes, lo  cual comporta una rebaja de  la  pena  de  la mitad a las tres cuartas partes de conformidad con el artículo  19 de la Ley 190 de 1995.   

Agregó  que  el  descuento  previsto  en la norma, aumentado en una tercera parte por ostentar la  calidad  de  servidor  público,  asciende  a  un  total  de diez años, periodo  inferior  al  transcurrido entre el pago efectivo del dinero y la resolución de  acusación,  razón  por  la  cual  decretó  la  cesación de procedimiento por  prescripción     de     la    acción    penal    en    los    dos    trámites  mencionados.      

Del peculado por apropiación en los demás  procesos   

En  criterio  de la Sala Penal del Tribunal  Superior  de Buga se reunieron los presupuestos exigidos por el artículo 232 de  la  Ley  600  de  2000  para  condenar a HAROLD GAMBOA  VELÁSQUEZ  como  autor  del  delito  de peculado por  apropiación  a favor de terceros, en concurso homogéneo y sucesivo, por virtud  del   detrimento   patrimonial  que  sufrieron  los  bienes  estatales  ante  la  disponibilidad  jurídica que tuvo de los mismos cuando profirió las decisiones  laborales   dentro  de  los  procesos  seguidos  a  instancia  de  las  demandas  presentadas  por Pedro Daniel Valencia Angulo y Aurora  Delgado de Quiñonez.   

Precisadas  las  cuantías,  destacó  la  contrariedad   de  las  decisiones  con  el  ordenamiento  jurídico,    dado  que  no  se  dio  cumplimiento  a  lo  previsto en el  artículo  25  del  Código  Procesal  del Trabajo, como quiera que las demandas  resultaban   ampliamente   genéricas  e  imprecisas.  Añadió  que  el  procesado  erró al tener en cuenta a efectos de otorgar   la   prestación  social,  el  salario   que  acogió  la  entidad  demandada  para  liquidar  la  pensión  de  jubilación del demandante.   

Resaltó  que  a  pesar  de  los  insalvables  defectos  sustanciales  que  tenían  las  demandas  laborales,    el    acusado    acomodó  el trámite con el fin de fallar  extra y ultra petita,   contradiciendo  con  ello  la  jurisprudencia  de  la  Sala  de  Casación Laboral.   

Sostuvo que la condición de juez laboral le  permitió   entrar   en   relación   directa  con los recursos de Foncolpuertos,  para disponer de los mismos  y  dar  órdenes  para  el  pago   de   distintas   sumas   derivadas   de  las  providencias          cuestionadas,          lo         que         constituye  el  delito  de  peculado por  apropiación.   

Resaltó  que  el  dolo  en su comportamiento se acredita en actuaciones tales como: la producción  reiterada  y consecutiva de fallos ilegales, la forma en que resolvía los casos  sin  contar  con  fundamentos  probatorios  o el reiterado irrespeto a las leyes  laborales   y   lo   consagrado  en  las  convenciones  colectivas  de  trabajo,  de   manera  que  no  se  acreditó la ausencia de culpabilidad reclamada.   

LA       IMPUGNACIÓN   

Sobre  el grado jurisdiccional de consulta.   

Alegó  que  de  conformidad  con  el  texto  original  del  artículo 69 del Código Procesal del Trabajo, vigente al momento  de  adelantarse  los  procesos en cuestión, el grado jurisdiccional de consulta  no  era  procedente en las sentencias adversas a las entidades descentralizadas,  criterio  compartido  por  la  mayoría de la doctrina  y la jurisprudencia  emanada  de  la  Sala  de  Casación  Laboral  de  la Corte Suprema de Justicia.   

Destacó  que  por  el  hecho  de no haberse  tramitado  el  grado  jurisdiccional  de  consulta antes del año 1999, no puede  tildarse  decisión  como  manifiestamente  contraria  a la ley, de modo que los  fallos   por   los   cuales   se   le  condena  se  ajustaron  a  la  ley  y  la  jurisprudencia.    

Cuestionó el acuerdo 830 de 2000 mediante el  cual  el Consejo Superior de la Judicatura ordenó la consulta de las sentencias  adversas  a  FONCOLPUERTOS,  debido  a  que infringió las normas relativas a la  competencia territorial, quebrantando la Constitución y la Ley.   

Sostuvo que las sentencias proferidas por las  Salas   Laborales  en  sede  de  consulta,  emitidas  con  base  en  el  acuerdo  anterior,   no  pueden  utilizarse  para  demostrar  que las sentencias que  condenaron   a   la   Empresa   Puertos   de   Colombia  fueron  desacertadas  y  manifiestamente  contrarias  a  la  ley,  habida  cuenta  que  las mismas fueron  emitidas  mediante  vulneración  del  debido  proceso  y  del principio de cosa  juzgada,   razón   suficiente   para   descartar   el   supuesto  peculado  por  apropiación.   

En cuanto a las sentencias proferidas dentro  de  los  procesos  adelantados por Pedro Daniel Valencia Angulo y Aurora Delgado  de  Quiñónez,  declaró  que en los mismos procedía la inclusión de factores  salariales  por  ser  inherentes  y  ligados  a  la  pretensión del demandante.  Añadió  que las deficiencias en la demanda o en el trámite posterior, debían  ser    objetadas    por    la    contraparte,    situación    que    nunca   se  presentó.   

Manifestó  que  entre  las obligaciones del  juez  de  primera  instancia, se encuentra la de interpretar las demandas cuando  estas  resulten  oscuras, vagas o imprecisas, de modo que dicha actitud no puede  reprocharse    al    procesado    al    momento   de   resolver   las   demandas  cuestionadas.   

Alegó que la decisión carece de fundamento  lógico  y objetivo al sostener que el juez olvidó su función de juzgador para  convertirse  en  liquidador,  puesto  que  si  ello es así, no tendría ningún  sentido  cualquier  reclamación  elevada  de  carácter  pensional  en donde lo  pretendido sea la reliquidación del monto reconocido.   

Destacó  que  las  conductas enjuiciadas se  predican  atípicas  toda  vez  que  las  mismas  no  se adecuan a los elementos  objetivos  del  tipo  penal,  ni  se  pudo acreditar la existencia de dolo en su  actuación,  para lo cual citó numerosas providencias en donde se demuestra que  no  toda  decisión  violatoria  de  la  ley sustancial, constituye una conducta  delictual.   

Otorgado el traslado previsto en la ley para  los no recurrentes, guardaron silencio.   

LA CORTE CONSIDERA  

    

1. Es  competente la Corte Suprema de  Justicia  para  resolver  el  recurso  de  apelación propuesto por el procesado  contra  la  decisión proferida por la Sala Penal de Descongestión del Tribunal  Superior  de Buga, con base en lo dispuesto en el numeral 3° del artículo 32 y  el  numeral  2°  del  artículo  177  de  la  Ley 906 de 2004  (Código de  Procedimiento Penal).     

1.1  De  conformidad  con  los principios de  limitación  y  no  reforma  en  peor,  la  presente decisión se concretará al  asunto  objeto  de  impugnación y a aquellos que les resulten inescindiblemente  vinculados.   

    

1. Cuestión previa     

2.1.  En principio, la Sala estima necesario  precisar  al  recurrente,  que  el  delito  por  el  cual  se  le  condenó  fue  exclusivamente  el  de  peculado  por  apropiación  en  favor  de  terceros, en  concurso  homogéneo  y sucesivo, reseña que se realiza al advertir que algunos  apartes  del  recurso cuestionan la sentencia de primera instancia sobre la base  de  no encontrar acreditada la ejecución de conductas prevaricadoras, cuando lo  cierto  es  que  aquellas  por  virtud de la declaratoria de prescripción de la  acción  penal  no  comprometen el estudio de la Sala. Con ese entendimiento, se  abordara el recurso.   

3.  Del delito de peculado por apropiación  en favor de terceros.   

3.1.  El artículo 397 de la Ley 599 de 2000  dispone  que  incurre  en  el  punible de peculado por apropiación el   servidor  público  que  se apropie en provecho suyo o de un  tercero  de  bienes  del Estado o de empresas o instituciones en que éste tenga  parte  o  de  bienes  o  fondos  parafiscales,  o de bienes de particulares cuya  administración,  tenencia  o  custodia  se  le  haya  confiado por razón o con  ocasión de sus funciones.   

3.2.  Con relación al elemento objetivo del  delito,  es  necesario  recordar  que  se  trata  de  un  ilícito de resultado,  eminentemente  doloso  cuya  descripción  típica  exige:  i)  un sujeto activo  calificado,  ya  que  para  su  comisión  se  requiere  la  calidad de servidor  público,  y,  ii)  Que  se  abuse  del  cargo o de la función, apropiándose o  permitiendo  que otro lo haga de bienes del Estado o de empresas o instituciones  en  que  éste  tenga  parte  o  de bienes o fondos parafiscales, o de bienes de  particulares,  cuya  tenencia  o  custodia  se le haya confiado por razón o con  ocasión de sus funciones.   

4. En cuanto al primer requisito, esto es la  calidad  de funcionario público, no ha existido controversia, habida cuenta que  se  halla  plenamente acreditada dentro de las diligencias la condición de Juez  1º Laboral del Circuito de Buenaventura.   

4.1.  Con  relación  al segundo aspecto, se  debe  indicar  que  el  acusado, en la condición referida, desarrolló actos de  disposición  jurídica  sobre  dineros  públicos  en  el  trámite de procesos  sometidos  a  su  competencia,  que le implicaron adoptar decisiones dirigidas a  disponer   de  los  recursos  estatales,  es  decir,  el  entonces  funcionario,  valiéndose  de  su  cargo, de manera ilegal entregó a terceros los dineros del  Estado.   

4.2.  Sobre  el  alcance  de la disposición  jurídica, la Corte ha reiterado lo siguiente:   

“En el entendido de que la relación que  debe  existir  entre  el  funcionario  que  es  sujeto  activo de la conducta de  peculado  por  apropiación  y  los  bienes oficiales puede no ser material sino  jurídica  y  que esa disponibilidad no necesariamente deriva de una asignación  de  competencias,  sino  que  basta que esté vinculada al ejercicio de un deber  funcional,  forzoso  es  concluir  que  ese  vínculo  surge entre un juez y los  bienes  oficiales  respecto de los cuales adopta decisiones, en la medida en que  con  ese  proceder  también  está  administrándolos.  Tanto  es  así  que en  sentencias  judiciales  como  las  proferidas  por  el implicado en los procesos  laborales  que  tramitó  ilegalmente,  dispuso de su titularidad, de manera que  sumas  de dinero que estaban en cabeza de la Nación (FONCOLPUERTOS –Ministerio  de  Hacienda y Crédito  Público),  pasaron  al  patrimonio de los ex trabajadores de la Empresa Puertos  de  Colombia  y del abogado que los representó, siendo indiscutible que el acto  de  administración  de  mayor  envergadura  es  aquel  con el cual se afecta el  derecho           de           dominio”5.   

4.3.  Ahora bien, el desmedro del erario fue  plenamente  demostrado  en  el  proceso objeto de apelación, como quiera que se  obtuvo  la  relación  de  los instrumentos jurídicos con los cuales el Juzgado  Primero  Laboral  del  Circuito  de  Buenaventura, concretó el pago irregular a  terceros, así:   

Demanda    de    Aurora    Delgado   de  Quiñonez6   

Sentencia:             

11  de  septiembre  de  1995  

Orden    de  pago:             

Resolución No. 869 del  7 de mayo de 1998, Acta No. 48 del 30 de abril de 1998.  

Medio  y  fecha  de  pago:             

Resolución No. 2070 de  20 de mayo de 1998 con bonos TES DCV 138-00-2-001049-5 Serfinco.  

Valor:             

$ 4.400.000  

Demanda   de   Pedro   Daniel   Valencia  Angulo7   

Sentencia:             

25   de  julio  de  1995  

Orden    de  pago:             

Resolución No. 223 de  30 de enero de 1996.  

Medio  y  fecha  de  pago:             

Nota Débito No. 997 de  6 de febrero de 1996  

Valor:             

$   27.364.270,13  

4.4.  En  forma  análoga,  los  Tribunales  Superiores  de  Descongestión de Bogotá y Popayán, al disponer el desmonte de  los  reajustes  pensionales  concedidos por el Juzgado 1 Laboral del Circuito de  Buenaventura,  resaltaron  la  ilegalidad manifiesta de las órdenes impartidas,  razón  por  la cual el área del Sistema Nacional de Pagos del Grupo Interno de  Trabajo  para  la  Gestión del Pasivo Social de la Empresa Puertos de Colombia,  relacionó  las  distintas  sumas de dinero que debían ser reintegradas por los  beneficiarios                  así8:   

    

* Aurora Delgado de Quiñónez: $ 4.400.000   

* Pedro Daniel Valencia Angulo: $ 27.364.270,13     

4.5.  Por  ello y frente a este panorama, es  imperioso  destacar  que  las  conductas  perpetradas  por  el  acusado, estaban  dirigidas  a  la  apropiación  de  dineros  públicos  aprovechando su poder de  disposición  jurídica  sobre  ellos,  lo  que  condujo  a  proferir decisiones  contrarias a la ley que permitieron el desfalco estatal.   

4.6.  Dado lo anterior, ninguna vocación de  éxito  tiene  la  hipótesis que postula el procesado, al pretender desligar su  responsabilidad  por  las  sumas pagadas, basta revisar las pruebas allegadas al  proceso,  en especial las resoluciones que rectificaron nuevamente las pensiones  y  ordenaron  las  compensaciones,  para establecer que los dineros liquidados y  cancelados  a  favor  de terceros, fueron producto de los ilegales reajustes que  en  su  momento  y  en  diferentes  sentencias  ordenó el Juzgado 1 Laboral del  Circuito  de  Buenaventura  dentro  de  los  procesos  laborales adelantados por  Aurora  Delgado  de  Quiñónez y Pedro Daniel Valencia Angulo, así como de los  bonos   TES   y   notas  débito  con  los  que  concretó  la  entrega  de  los  dineros.   

4.7.  Debe  recordarse  al apelante, que fue  justamente  por  el  conocimiento  que  otras  autoridades  judiciales  de mayor  jerarquía  tuvieron  de las sentencias de primera instancia proferidas por él,  que  se  puso  en  evidencia  la  ilegalidad de sus providencias producto de las  cuales  ingresaron  sistemáticamente  al  patrimonio  de  terceros, dineros del  Estado,  que los enriquecieron de manera injustificada, con lo cual se demuestra  que  su  responsabilidad  no  radica  en  la  apropiación  para  sí de dineros  públicos,   pues  de  haberse  acreditado  tal  circunstancia  se  mudaría  la  calificación  de  peculado  en  provecho  de  terceros  a  peculado en provecho  propio, que no fue la conducta delictiva por la que se le acusó.   

5. Con relación al alegato según el cual el  grado  jurisdiccional  de consulta procedía exclusivamente en aquellos procesos  adelantados  contra  la  Nación,  los  departamentos  o los municipios, se debe  recordar   que   la   Corporación   abordó   el   debate   en  los  siguientes  términos:   

“Sobre  el particular, conviene precisar  que  la  consulta  de  las sentencias laborales proferidas por el doctor HÁROLD  GAMBOA  VELÁSQUEZ,  se  dispuso con fundamento en una interpretación razonable  surtida  en  torno  a  las  normas reguladoras de la materia. En ése sentido se  estimó  que,  como  al  tenor  del  artículo  69  del Código de Procedimiento  laboral,  dicho  grado  jurisdiccional  opera,  entre  otros  casos,  cuando las  sentencias  de primera instancia fueren adversas a la Nación, tal situación se  presentaba  frente a la EMPRESA PUERTOS DE COLOMBIA porque el artículo 35 de la  Ley  1ª  de 1991 ordenó la asunción por parte de la Nación de los pasivos de  la mencionada entidad oficial.   

Además,  el  procedimiento  del  Consejo  Superior  de la Judicatura al dar vía libre al grado jurisdiccional de consulta  compagina  con  el  criterio sentado ulteriormente por la Corte Constitucional a  través  de  la sentencia SU-962 del primero de diciembre de 1999, en cuya parte  motiva, sobre lo pertinente preciso:   

“Ante tan claras disposiciones, a juicio  de  la  Corte  no  hay  ninguna  duda  acerca  de la obligatoria aplicación del  artículo  69  del C.P.L. y, por ende, de la forzosa tramitación de la consulta  de  las sentencias de primera instancia que sean total o parcialmente adversas a  FONCOLPUERTOS,  toda  vez  que  el pago de las acreencias reconocidas estaría a  cargo  de  la  Nación,  responsable directa de las obligaciones laborales y del  pasivo  laboral  de  COLPUERTOS  y  de  FONCOLPUERTOS,  según lo dispusieron en  particular,  la  Ley  1ª  de 1991, el Decreto-Ley 036 de 1992 y el decreto  Ley  1689  de  1997” 9.   

5.1. Como quiera que lo citado conserva plena  vigencia,  la Sala desestimará la inconformidad planteada por el recurrente con  relación  a  la  improcedencia  del  grado  jurisdiccional de consulta, y en su  lugar reiterar lo dicho en decisiones anteriores.   

6.  Frente  al  argumento  elevado  por  el  apelante  según  el  cual el Ministerio de Protección Social debía impugnar o  solicitar  la  consulta  sobre  las decisiones proferidas en su contra, es deber  resaltar  que  fue  el  propio  procesado  quien  negó  en  sus  decisiones  la  posibilidad  de acudir al grado jurisdiccional de consulta disponiendo con cargo  al  erario  la modificación de las acreencias laborales, la terminación de los  procesos,  la  entrega  de  los dineros existentes y el archivo de los procesos,  nada  de  lo  cual  puede  ser  atribuido  al ministerio, quien se limitó a dar  cumplimiento a las decisiones proferidas por la autoridad judicial.   

7.  Es  necesario  insistir,  como  lo  ha  sostenido             la             Sala10, que la legitimidad del grado  jurisdiccional  de  consulta,  las facultades del juez para fallar más allá de  lo  pedido, los criterios de aplicación de la Convención Colectiva de Trabajo,  el  deber  de  precisión  y  claridad  en  el  relato  de  los  hechos  y en la  determinación  de  las  pretensiones, así como la obligación de probar lo que  se  demanda,  son  obligaciones  de  contenido  legal  que  deben  respetar  los  funcionarios  judiciales  al  momento  de  emitir  un  fallo, sin que resulte de  recibo  plantear una interpretación distinta de la ley, para dotar de legalidad  sus  actuaciones  cuando  fungió  como juez, debate jurídico que además ya se  definió en la instancia laboral.   

7.1.  Por  el  contrario,  el  conjunto  de  irregularidades  cometidas  por  HAROLD  GAMBOA VELÁSQUEZ en su actuación como  Juez  Laboral,  propiciaron  beneficios indebidos a los demandantes en perjuicio  del  Fondo  Pasivo  Social  de  la  Empresa Puertos de Colombia, dado que fueron  tales   conductas   las   que  configuran  el  modus  operandi   con   el   cual  se  concretó  la  masiva  defraudación a los bienes estatales.   

7.2.  En  efecto,  el implicado manipuló el  contenido  de  las  demandas y falló con desconocimiento de la ley a través de  diversas  anomalías,  entre las que se puede enumerar la indebida inserción de  factores  salariales  prescritos,  el  reconocimiento  de  mesadas  y  reajustes  pensionales  por  fuera  de  lo previsto en la ley, la admisión de pretensiones  imprecisas  en contra de lo previsto en el artículo 25 del Código Procesal del  Trabajo,  la incongruencia entre lo pretendido y lo fallado, la insuficiencia de  pruebas,  la  ausencia  de  diferenciación  entre  pensión  de  jubilación  e  invalidez y las injustificadas liquidaciones de costas.   

8.   En   conclusión  la  Sala  encuentra  satisfechos  los  elementos  objetivos  que  estructuran  la  conducta  penal de  peculado,  debido  a  que: i)  la  condición  de  servidor  público  del  ex juez está probada; ii)  se acreditó el abuso del cargo y su  relación  de  disponibilidad  jurídica  sobre  bienes del Estado; iii)  el  impugnante  dispuso  de  tales  bienes  y,  iv) logró con su  comportamiento un provecho ilícito a favor de terceros.   

9. En relación con el elemento subjetivo del  tipo,  resulta irrefutable indicar que se trataba de una organización delictiva  por  la  cual  abogados  y ex trabajadores presentaron demandas con pretensiones  inadmisibles,  en  donde el aporte del funcionario judicial fue vital, porque al  tener  la  disponibilidad  jurídica  de  los  dineros,  fue  quien permitió la  prosperidad  de  las  pretensiones y la entrega de los bonos TES y notas débito  con los que se defraudó las arcas públicas.   

9.1.  De acuerdo con lo aducido, el material  probatorio   existente   permite   concluir  que  GAMBOA  VELÁSQUEZ  con  pleno  conocimiento  y voluntad de su proceder ilícito, consumó las conductas por las  que   fue   acusado,   comportamientos   dolosos   que   se   advierten  en  las  inconsistencias  contenidas   en  sus  providencias  y  frente a las cuales  resultan  inadmisibles  las justificaciones esgrimidas, toda vez que se trata de  un  funcionario  con  suficiente  experiencia  en  la rama judicial que conocía  plenamente las disposiciones que aplicaba.   

10.   Finalmente,   se  debe  recalcar  la  antijuridicidad  de  la  actuación, ya que el erario sufrió un grave quebranto  con  la conducta del ex juez, quien en una clara muestra de un ejercicio abusivo  del  poder  que  le otorgaba el cargo y las funciones a él discernidas, dispuso  en forma ilícita de los dineros de FONCOLPUERTOS.   

11.  En  estas  condiciones, la Sala deberá  descartar   los   argumentos  expuestos  por  el  apelante,  y  en  consecuencia  ratificará  el  fallo  impugnado  en  cuanto  declaró penalmente responsable a  HAROLD  GAMBOA  VELÁSQUEZ  por los delitos de peculado por apropiación a favor  de terceros, en concurso homogéneo y sucesivo.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA,  Sala  de  Casación  Penal,  administrando  justicia  en nombre de la  República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

CONFIRMAR  la    sentencia    de  9  de  febrero  de  2012, por medio de la cual la Sala  Penal    de   Descongestión   del   Tribunal   Superior   de   Buga     condenó     a    HAROLD  GAMBOA  VELÁSQUEZ  al  hallarlo  penalmente responsable del  delito   de   Peculado   por   Apropiación   a  favor  de  terceros.   

Contra  esta  decisión  no  procede  recurso  alguno.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase al tribunal de origen.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                          FERNANDO       ALBERTO                    CASTRO                   CABALLERO                       

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ              LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO   

   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                             JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

         

Nubia     Yolanda     Nova García   

Secretaria    

1  Sentencia  de  8  de  junio  de  1995,  por  la  cual se declaró la pensión de  jubilación  del  accionante. En oficio 081 de 21 de febrero de 1996, se ordenó  al Banco Popular el pago de $6.613.926,18.   

2  Providencia  de  17  de  junio  de  1993,  por  la  que  se  declara pensión de  jubilación,  y oficio 1318 de 28 de julio de 1994 por el que ordenó el pago de  $329.014,24.   

3  Decisión   de  11  de  septiembre  de  1995,  en  donde  reconoce  pensión  de  jubilación.  El pago de la condena se efectuó el 20 de mayo de 1998, por valor  de $4.400.000.   

4 Fallo  de  25  de  julio  de  1995,  declaró  la  pensión de jubilación en favor del  accionante,  y  se  ordenó  el  pago  de  $  27.364.270,13  a través de oficio  107.   

5 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala de Casación Penal. Sentencia del 8 de noviembre de  2011. Rad. 35731.   

6  A  folio 18 Cuaderno Original 1.   

7  A  folio 101 Cuaderno Original 1.   

8A  folio 18 y 102, Cuaderno Original No. 1.   

9 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación  Penal, sentencia del 15 de julio de  2008,  Rad.  29837,  reiterado  en  sentencia   33201  del  27  de abril de  2011.   

10  Corte  Suprema  de  Justicia.  Sala  de  Casación  Penal.  Sentencia  del  8 de  noviembre de 2011. Rad. 35731.     

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