39092(10-12-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Bogotá   D.C.,  diez    (10)     de  diciembre  de dos  mil  doce  (2012).   

Procede   el   suscrito   funcionario   a  pronunciarse  en  relación  con  el  escrito  presentado  por  la  defensora de  JAIR   MAHECHA  MARÍN  y  WILSON GOMEZ BUSTOS, con el  que,  dentro  del  término  de  ley,  manifiesta  que  activa  el  mecanismo de  insistencia  respecto del auto del 17 de octubre de 2012 por medio del cual esta  Corporación  inadmitió  la  demanda  de  casación que presentó en nombre los  citados procesados.   

CONSIDERACIONES  

Con  la entrada en vigencia de la Ley 906 de  2004,  Código  de  Procedimiento  Penal  con  el  que se implementó el sistema  acusatorio,     también     se    introdujo    el    llamado    “recurso  de  insistencia” (artículo  182,  inciso segundo), que en  verdad  no  reviste  la  naturaleza  de  un  auténtico  medio  de  impugnación  ordinario    o    extraordinario    —tanto  es  así que no se encuentra regulado en la parte pertinente  del  citado  ordenamiento adjetivo (Libro I, Título VI, Capítulos VIII, IX y X  artículos  176  a  198)—,  sino  que  constituye un instrumento orientado a provocar la reconsideración de  los  motivos expuestos por la Sala Penal en el auto mediante el cual resuelve no  admitir  la  demanda  de  casación,  a  semejanza  del  trámite previsto en el  artículo  33  del  Decreto 2591 de 1991, reglamentario de la acción de tutela,  conforme  así lo dilucidó la Corte en auto del 12 de diciembre de 2005, dentro  de la radicación Nº 24322.   

El  ejercicio  de  dicho  mecanismo,  como  igualmente  lo  precisó  la Sala en la decisión citada, compete exclusivamente  al  demandante, quien “…en razón del interés que  le  asiste en que el proceso sea examinado por la Corte y que hizo manifiesto al  presentar  la demanda de casación…”, se encuentra  facultado  para  elevar  petición al Delegado de la Procuraduría que actúa en  sede  de  casación,  o  al  magistrado disidente de la decisión mayoritaria de  inadmisión  o  a aquél que  no  hubiese  participado en los respectivos debates, para que tales funcionarios  examinen    si    por    la   corrección   y   seriedad   de   los   argumentos  expuestos  en la solicitud de insistencia,    deben    instar   a   la      Sala      a     reconsiderar  la  decisión de no seleccionar el escrito casacional  o,   por   el   contrario,   informar   al   actor   la   improsperidad   de  su  requerimiento.   

Por   lo   tanto,   constituye   entonces  carga   ineludible   de  quien  acude  a  este mecanismo exponer con claridad las  razones  por las cuales considera que se incurrió en error al no dar trámite a  la  demanda  de  casación, bien porque en todos o en  alguno  de los cargos postulados están satisfechas las exigencias mínimas para  su          admisibilidad         —estudio  que no puede estar reducido a  una  simple  reiteración  de  lo  alegado  en  la  demanda original—,  o  porque atendiendo los fines del  recurso,  índole de la controversia planteada y posición del impugnante dentro  del  proceso,  no  obstante  los desaciertos lógico argumentales del libelo, es  perentorio superar los defectos para decidir de fondo.   

Esta  exigencia  obedece  a  la  especial  y  rigurosa  naturaleza  del recurso extraordinario de casación, caracterizado por  ser  un  juicio lógico y jurídico respecto de la constitucionalidad, legalidad  y  acierto  del  fallo  de segundo grado, orientado a obtener la efectividad del  derecho  material,  la reparación de los agravios inferidos a las garantías de  las  partes  o  intervinientes y la unificación de la jurisprudencia, objetivos  que  únicamente  pueden  lograrse  a  través  de  una  motivación debidamente  razonada.   

En   ese   orden  de  ideas,  si,  como  ocurre  en  este evento, quien  manifiesta  acudir  al  mecanismo  ninguna  argumentación  expone en procura de  demostrar  que los fundamentos consignados por la Sala en el auto de inadmisión  son    desatinados,    no    queda   camino   distinto   al   de   decretar   su  inviabilidad.   

La memorialista en el correspondiente escrito  se   limitó   a  promover  el  trámite  aduciendo  que  el  mismo  es  urgente  “…en  bien  del  interés  general  para  que sea  definido  de  manera  definitiva (sic) que no es de justicia lo que se presentó  en   el  proceso  cuestionado,  así  como  evitar  un  perjuicio  grave  a  mis  representados  cuando  se  declare  que,  efectivamente,  la  sentencia  atacada  contiene  unos  defectos  que  despoja  a  mis  representados  de sus garantías  fundamentales”,     afirmación     escueta    y  vacía,  pues  nada  dice  acerca  de  un  probable  yerro  en  el  auto  que no  seleccionó  la  demanda,  y  menos  en relación con un objetivo y potencial  agravio  de  los  derechos reivindicados por la actora, o  acerca  de  la  necesidad  de  desarrollar  la  jurisprudencia  en  un  tema  en  particular    que    redunde    en    beneficio    de    los    intereses    que  representa.   

En conclusión, dado que la defensora, de una  parte,  no  satisface las exigencias de fundamentación que precisa el mecanismo  de  insistencia  y en cuanto, de otra, el suscrita      Magistrado  advierte  ampliamente  sustentadas  las  razones  brindadas  para  inadmitir  el  libelo,  no  se  atenderá  la petición elevada por aquélla.   

Comuníquese y cúmplase.  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Magistrado  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCIA  

Secretaria    

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