38235(10-10-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

      

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                     

Magistrado Ponente:  

Luis Guillermo Salazar Otero  

                                     Aprobado Acta No. 376   

Bogotá, D.C., diez (10) de octubre de dos mil  doce (2012)   

ASUNTO  

La Sala se pronuncia sobre la admisibilidad de  la  demanda  sustento  del  recurso de casación, instaurado por la apoderada de  ROGER   EMIL   WEBER   SHAFER   y   SEBASTÍAN   HERNÁNDEZ   MEJÍA, contra la sentencia del 14 de octubre de  2011  proferida  por  el  Tribunal  Superior  de  Medellín, confirmatoria de la  emitida  el  4  de  noviembre  de 2009 por el Juzgado Segundo Penal del Circuito  Especializado  de  Antioquia,  que  los  condenó  a  prisión  de  ocho  (8) años y seis (6) meses y ocho (8)  años,  por  los  delitos  de  concierto  para  delinquir  agravado, tráfico de  sustancias  para  el  procesamiento  de  narcóticos  y  falsedad  en  documento  privado.   

HECHOS Y ANTECEDENTES  

Con ocasión de una  información     de    persona    anónima,  acerca  de  la  existencia  de  una organización  criminal  encargada  de  desviar  sustancias químicas controladas  a   laboratorios   dedicados   al   procesamiento  de  clorhidrato   de   cocaína  en  el  departamento  de  Antioquia,  se  dispuso el 22 de diciembre de 2005 la interceptación    de   los   abonados   telefónicos  3154532002  y  3154532004,  el  primero  de  los  cuales  pertenecía   a   la   firma   MADEQUIN   E.U,   ubicada   en  área  rural del  municipio  de  Marinilla,  autorizada  para  producir  sustancias  controladas  por la Dirección Nacional de Estupefacientes.   

La  investigación  estableció  que la empresa  producía   y   vendía  permanganato  y  manganato  de  potasio en cantidades  prohibidas  a  personas  o  entidades  sin  licencia,  mediante    la    anotación   de   números    de   cédulas   de   supuestos  compradores.     Así  mismo,   entre  agosto  y  octubre    de    2006,  llevó   al  decomiso  de  varios  cargamentos de esas  sustancias   en  Cúcuta,  Guarne, Medellín y Bello.   

Por  esos  hechos,  fueron  vinculados  al  proceso  ROGER  EMIL  WEBER  SHAFER,  propietario  de la  empresa,  y  SEBASTIAN  HERNÁNDEZ  MEJÍA, entre otras personas.   

El 4  de  diciembre  de      2006,     la  Fiscalía  29 Especializada  de    la    Unaim,    declaró   la   apertura   de  instrucción    contra    WEBER    SCHAFER   y   HERNÁNDEZ  MEJÍA1.   

El   3   de   diciembre   de   2007,   la  Fiscalía  19  Especializada  de  la  misma  unidad,  acusó   a   WEBER   SHAFER   y   HERNÁNDEZ   MEJÍA  como  coautores  de  los  delitos  de  concierto  para  delinquir  y tráfico de  sustancias   para   el   procesamiento  de  cocaína,  imputando     además  al  primero  la  conducta  punible   de   falsedad   en   documento   privado2.   

El  30  de  enero de  2008,  el  Juzgado Segundo  Penal     del     Circuito     Especializado    de  Antioquia,  asumió  el  conocimiento     de    la    actuación    y   adelantó la etapa del juicio.   

El 4         de        noviembre     de     2009,        el       citado          juzgado  dictó  sentencia  en  la  que  condenó a WEBER SHAFER Y  HERNANDEZ  MEJÍAS  por  los delitos imputados en la  acusación,  la cual fue  confirmada   por   el   Tribunal   Superior   de   Antioquia   al   resolver  la  apelación   interpuesta,   siendo  este   el   fallo   objeto   del   recurso   de  casación.   

FUNDAMENTOS DE LA IMPUGNACIÓN  

Después  de  transcribir  en  el  libelo los  artículos  205,  206  y  207  de  la  ley  600  de  2000,  relacionados  con la  procedencia   de   la   casación,   sus   fines   y   las  causales,    la    censora   dice   “elevar  demanda de casación contra las sentencias proferidas y  previamente   reseñadas   por   las   siguientes   causales   reguladoras   del  recurso:   

“Falta  de  aplicación,  interpretación  errónea,  o aplicación indebida de una norma del bloque de constitucionalidad,  constitucional o legal; llamada a regular el caso.   

Desconocimiento  del  debido  proceso  por  afectación  sustancial  de  su estructura o de la garantía debida a cualquiera  de las partes.   

El manifiesto desconocimiento de las reglas  de  producción  y  apreciación  de  la  prueba  sobre la cual se ha fundado la  sentencia.   

Cuando  la  casación  tenga  por  objeto  únicamente  lo  referente a la reparación integral decretada en la providencia  que resuelve el incidente”.   

A  continuación,  bajo  los  títulos  del  análisis  probatorio y de la cadena de custodia,  desarrolla los reproches  anunciados contra el fallo del Tribunal.   

CONSIDERACIONES  

Para  la  Sala son manifiestos los errores de  técnica  que  contiene  la  demanda,  demostrativos  del  desconocimiento de la  censora  de la casación, dada la total inobservancia de los requisitos y de las  exigencias  previstas  en  el  artículo 212 de la ley 600 de 2000, ya que en el  libelo  no  precisa la causal ni el error identificatorio del reproche contra la  sentencia.   

En  efecto,  en  el  numeral  5  dedicado  al  análisis  probatorio,  refiere  que  a  partir  de  la  captura  de Jorge Jaime  Peñaranda,  el  fallador infiere la culpabilidad de WEBER SHAFER al incurrir en  “errores  de  percepción  y juicio”   y  cita  un  aparte  de  la  sentencia  para  señalar  que  hace  afirmaciones que el primero no hizo.   

Luego   de   señalar  las  modalidades  de  violación  directa  de  la ley sustancial, expresa que con la captura de Jesús  Alfredo  Olarte  Rojas no se probó vínculo alguno con el acusado, manifestando  que  “En  el ejercicio analítico y exhaustivo del  proceso  se devela un ánimo colectivo por crear pruebas en emergentes ficticios  e  interpretaciones  de  talante  aberrante  y  a  veces insultante al ejercicio  jurídico”,  sin  que en momento alguno diga en qué  consistió el error de juicio o de procedimiento.   

Resulta  contradictoria  su  alusión  a  la  violación  directa  de la ley, porque tratándose de un juicio en puro derecho,  el error lo edifica en la apreciación de la prueba.   

El  yerro en “la  percepción” de la conversación telefónica de Olga  Lucía  Álvarez  y  Jorge  Jaimes  Peñaranda  del  9  de agosto de 2006 con el  decomiso  el  4  de  septiembre  de la mercancía en Guarne, porque “No  puede  ser  de recibo en pro de la seguridad jurídica, que  la  apreciación  de  la  prueba  se  haga  de  forma  apresurada  o  aventurada  incurriendo  en  una  aserción del mismo carácter”,  no es un adecuado ataque contra la sentencia.   

Y  si  pareciera  referirlo  a  un  error  de  raciocinio   que   “es   cuando  el  fallador  es  obstinadamente  renuente  al explicativo que surtiere la defensa en ejercicio de  su  derecho de controversia, que es, tristemente lo que redundo en el proceso en  cuestión”,  la  demanda  es  incomprensible  cuando  enseguida  señala  que  “Cualquiera  que  sea  la  modalidad  de  violación  directa  de  la  ley,  el yerro de los juzgados recae  indefectiblemente    en    forma   inmediata   sobre   la   norma”,  con  lo  cual  evidentemente  nada  esta  proponiendo.   

Una mayor confusión se advierte, al expresar  que  “estamos  frente  a una violación de derecho  sustancial”,  “En  el  caso  sub  examine,  el  “error de hecho es por falso juicio de existencia por  suposición”,  y  “Otro  acápite  que  hace violación al debido proceso, en el sentido de que se le dio  merito  a  un  indicio  que  en  ningún  caso  podría  consentirse como prueba  meritoria  para  estructurar  inferencia  de  fallo  condenatorio”.   

Y las contradicciones son mayores, al advertir  que   “estamos   ante   un  fehaciente  error  in  procedendo  e  in  iudicando  al  hacer, por parte de la falladora, admisión de  este   indicio   como   prueba   para  condenar”,  y  “hay un falso raciocinio o error de raciocinio por  cuanto  se está razonando contrario a los dictados de la ciencias y se especula  sobre una certeza mendaz”.   

Las  manifestaciones  puestas  de  presente,  denotan  la ausencia de técnica en la demanda, en la cual la recurrente no cita  las  normas  transgredidas ni precisa el error propuesto, ya que si bien enuncia  distintas  clases  de  vicio,  ningún  esfuerzo  adelanta por desarrollarlos en  capítulos separados.   

Contrariamente   emprende   una   crítica  probatoria  del  fallo,  para  mostrar  su  desacuerdo  con las conclusiones del  Tribunal,  en  cuya  labor  ajena  a esta sede, olvida que en virtud de la doble  presunción  de  acierto  y de legalidad que acompaña a la sentencia, un debate  de esa naturaleza es totalmente inconducente.   

Iguales  defectos presenta la demanda, cuando  en  el  capítulo de la cadena de custodia, el cargo lo sustenta en la solicitud  de  WEBER  SHAFER de copias del proceso, en la remisión por la Fiscalía de las  grabaciones  de las comunicaciones interceptadas y las filmaciones efectuadas en  el  transcurso  del  proceso,  que  el juzgado dijo no haberlas recibido y en la  existencia  o  no  de  dos  folios  donde constaba su remisión, sin precisar el  vicio o vicios denunciados.   

De la lectura de los hechos narrados en dicho  capítulo,  no  se  encuentra  la proposición y desarrollo de un reparo, porque  aun  cuando  “se  hace  el  cargo  de  “error de derecho por falso juicio de  legalidad”,  en  su formulación no identifica las pruebas aducidas al proceso  sin  el  lleno de los requisitos legales ni tampoco cuáles fueron ignoradas por  creerlas ilícitas.   

La   discusión   entre   la  existencia  o  desaparición  de  pruebas  nada  tiene  que  ver con aquel reparo, como tampoco  “El  error  de  derecho  por  falso  juicio de convicción” denunciado en el  mismo  capítulo,  ni  este  con  que “solo obra la  procedencia  de  la nulidad”, y que el Tribunal   “le  confiere  a  todas  las  dicciones  y aportes  documentales    –aun  cuando  estos   a  toda  fehacencia  revistan un carácter ilegal y a veces  hasta   fraudulento-,   un   mérito   probatorio   de   consenso”.   

En   esas   circunstancias,   los   errores  reprochados   al   Tribunal   no   son   debidamente  identificados  ni  tampoco  desarrollados   conforme   a   las   exigencias   propias   de  la  impugnación  extraordinaria,   asemejándose  el  escrito  a  un  alegato  de  instancia  que  igualmente  dificulta  su  comprensión  por  la  manera  en que son presentadas  “las  irregularidades”  señaladas en él.   

En  consecuencia  la  Sala  inadmitirá  la  demanda,  por  las  manifiestas  falencias  de  técnica,  las que no entrará a  subsanar,  corregir o enmendar en virtud del principio de limitación, artículo  216  de  la  ley  600  de  2000,  y  de  la naturaleza rogada de la impugnación  extraordinaria.   

No dispondrá su trámite oficioso, por cuanto  de  la  revisión de la actuación, no se advierte afectación o vulneración de  garantías fundamentales.   

En mérito de lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  de  Casación Penal,   

R E S U E L V E  

Inadmitir   la  demanda  de  casación  presentada  por  la  apoderada de los acusados ROGE EMIL  WEBER SHAFER y SEBASTIÁN HERNÁNDEZ MEJÍA.   

Contra  esta  decisión  no  procede  ningún  recurso.   

Notifíquese  y  devuélvase el expediente al  tribunal de origen.   

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS     MARTÍNEZ        

JOSÉ   LUIS  BARCELÓ  CAMACHO           FERNANDO  ALBERTO CASTRO  CABALLERO                

MARIA    DEL   ROSARIO   GONZALEZ   MUÑOZ      LUIS  GUILLERMO  SALAZAR  OTERO                                                                                     

JULIO         E.        SOCHA  SALAMANCA                                                       JAVIER ZAPATA ORTIZ   

         

NUBIA YOLANDA NOVA GARCIA  

Secretaria  

    

1  Folios 152, cdno original 2.   

2 Así  mismo  acusó  a  Edwin  Leonardo  Villada,  Jhon  Henao  Ospina,  Luis  Alfonso  Bustamante  Taborda,  Olga Lucía Álvarez Echeverri y precluyó la instrucción  a  favor  de  José  de  Jesús Zuluaga Cuartas, Wilmar Andrés Giraldo Osorio y  Guillermo León Álvarez; folios 67 a 159, cdno original 8.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *