38161(18-04-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     nº  38161   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARIA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ   

Aprobado Acta No. 139.  

         

Bogotá D.C., abril dieciocho (18) de dos mil  doce (2012).   

VISTOS  

Se  pronuncia  la  Sala  en relación con el  cumplimiento  de  los  presupuestos  lógicos  y  argumentativos  del  libelo de  casación   presentado   por   la   defensora  del  procesado  ANDULFO   CORREDOR  CÁRDENAS  contra  la  sentencia  de segunda instancia proferida por el Tribunal Superior de Cúcuta el  26  de  octubre  de  2011,  confirmatoria  de  la  dictada  el 1° de septiembre  anterior  por  el Juzgado Segundo Penal del Circuito Especializado con Funciones  de  Conocimiento  de  la  misma  sede  que  condenó  al mencionado como coautor  penalmente responsable del delito de secuestro extorsivo agravado.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

El  supuesto  fáctico  que  dio origen a la  presente      actuación      fue      declarado     por     el     ad-quem,  en los siguientes términos:   

“El  día 16 de junio de 2010, la señora  Ana  Delia  Gélvez  Corredor,  siendo la dos de la tarde salió de su casa y se  dirigió  al  domicilio  de  su  madre,  señora  Ana  de Dios Corredor viuda de  Gélvez,  ubicado  en  la urbanización Niza, en la cual tenía residencia junto  con  su  medio  hermano  JESÚS  ANDULFO  CORREDOR  CÁRDENAS,  con  el  fin  de  acompañarla  a  ver  una  casa  que  su  medio  hermano aparentemente le había  comprado,   pues   éste   dijo   que   días   antes   se   había   ganado  la  lotería.   

Al  llegar  al  lugar  encontró  a  JESÚS  ANDULFO  en  el  garaje,  y  ésta  la  preguntó  por  su  madre, a lo cual él  respondió  que  la  esperara,  que ella no se demoraba pues la había mandado a  hacerle  una  recarga  a  su celular, también le dijo que estaba esperando a la  dueña  del apartamento porque debían revisarlo para la entrega. Posteriormente  llegó   una   mujer  y  un  hombre  joven  a  los  cuales  Ana  Delia  describe  físicamente,  el  hombre  se  sentó junto a la puerta y la mujer habló con su  hermano  respecto  de  pintar  la  casa  y  el  pago de los servicios, Ana Delia  entraba  y  salía  impaciente  por  lo  que  su  madre no llegaba, hasta que su  hermano  la  llamó  para  preguntarle  si ella consideraba necesario pintar una  pieza,  él  tenía  un trapo húmedo y limpiaba la pared, después él le pasó  el  trapo  a  ella  para  que  lo cuidara, y cuando ella extendió su brazo para  limpiar,  entre  su  hermano  y el joven que acompañaba a la mujer lo agarraron  por la parte de atrás y le dijeron que se quedara quieta.   

Después la tiraron en la cama y la mujer la  amarró  de manos y pies con una sábana, además le introdujeron un trapo en la  boca  para  que no gritara, y su hermano le decía que tenían a su hijo, que se  quedara  quieta  o  le  iban  a hacer algo a él, también le dijo que si no era  ella  la secuestrada sería la madre de su esposo pues de alguna forma le iban a  sacar  plata  a  él, su medio hermano le dijo que todo eso lo hacía por plata,  que  su  esposo  tenía  que  darle  siete millones de pesos, y que él sólo se  ganaría quinientos mil pesos por el trabajo.   

Posteriormente  llamaron a su esposo señor  Luis   Eduardo   Cáceres  y  convinieron  una  cita  una  cuadra  después  del  supermercado  Punto  y  Fama  del  barrio  Guaimaral, después de las seis de la  tarde,  para  trasladarla  la  subieron  en  la parte de atrás de una camioneta  blanca  doble  cabina  con  vidrios  ahumados, la mujer que estaba en la casa se  ubicó  al  lado del chofer, el joven se sentó atrás en la parte derecha, y su  hermano  se  sentó  al  lado  izquierdo  de  la  parte  de  atrás; al llegar a  Guaimaral  el  conductor  los dejó cerca al sitio de encuentro porque el tenía  que  ir a otro lado, ellos la bajaron de la camioneta y comenzaron a caminar, la  mujer  se  alejó,  y  su hermano le decía que caminara despacio que no fuera a  correr ni se fuera para la otra acera.   

Luego mientras su esposo se estacionó en el  supermercado  se  fueron  y  la  dejaron  sola,  el señor Luis Eduardo Cáceres  Combariza  atravesó la calle y se vino de frente, su hermano le estiró la mano  con  el  fin  de  recibirle  el  paquete,  y  luego  de eso los dos se alejaron.  Después  de  eso  se  fueron  todos  del lugar y, posteriormente instauraron la  denuncia.   

La señora Ana Delia Gélvez Corredor en su  declaración  enfatiza  que  estuvo  secuestrada desde las dos de la tarde hasta  las  siete  de la noche, que siempre estuvo amenazada de muerte, y que su esposo  pagó  por  su  rescate  la  suma  de  cinco  millones  de  pesos”           

Por razón de los hechos denunciados, ante el  Juzgado  Octavo Penal Municipal con Función de Control de Garantías de Cúcuta  el  2  de  junio siguiente se llevó a cabo audiencia preliminar durante la cual  se  legalizó la captura de ANDULFO CORREDOR CÁRDENAS  y  se  formuló imputación en su contra por el delito  de  secuestro  extorsivo  agravado,  por  el  cual  se  lo afectó con medida de  aseguramiento  de  detención  preventiva  en  centro carcelario.  El cargo  imputado no fue aceptado por el imputado.   

El  28  de  julio  siguiente,  la  Fiscalía  presentó  escrito  de  acusación  en  contra  del  sindicado  por el delito de  secuestro  extorsivo  agravado  (art.  169 del C.P., modificado por el 1° de la  Ley  1200  de  2008,  y  170,  nums. 3°, modificado por el 3° de la Ley 733 de  2002; 4°, modificado por el 28 de la Ley 1257 de 2008, 8° y 9°).   

El cargo anterior fue ratificado por el ente  fiscal  durante  audiencia  de  formulación  de  acusación  celebrada  el 4 de  noviembre ulterior.   

Evacuadas  las  audiencias preparatoria y de  juicio  oral,  el Juzgado Segundo Penal del Circuito Especializado con Funciones  de  Conocimiento  de  la  misma  ciudad  dictó  fallo  de  primer  grado 1° de  septiembre  de  2011,  por  medio  de  la cual condenó al procesado a las penas  principales  de  treinta  y  ocho  (38)  años  de prisión y multa por valor de  6.666.66  salarios  mínimos  legales  mensuales,  así  como  a la accesoria de  inhabilitación  en  el ejercicio de derechos y funciones públicas por el lapso  de  veinte  (20) años, al encontrarlo coautor penalmente responsable del delito  por el cual se lo acusó.   

En  la  misma  providencia,  le  negó  el  subrogado  de  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de la pena y el  sustitutivo de la prisión domiciliaria.   

Recurrida  en apelación la sentencia por la  defensora  del implicado, el Tribunal Superior de Cúcuta la confirmó, mediante  la suya del 26 de octubre siguiente.       

Inconforme  con  la determinación, la misma  parte   interpuso  recurso  extraordinario  de  casación,  mediante libelo  allegado  oportunamente  y  del cual se ocupa la Sala con el objeto de verificar  si      cumple      con      los      presupuestos      exigidos     para     su  admisibilidad.         

LA  DEMANDA   

Propone  un  único  cargo  contra  el fallo  impugnado  con  fundamento  en  la  causal  de  violación  indirecta  de la ley  sustancial   “por  error  de  hecho  en  la  falsa  interpretación  del  examen  psiquiátrico  forense,  calendado  febrero  28  y  septiembre  1  de  2010,  por  apreciación  indebida  de los artículos 31, 33,  modificado  por  la Ley 43 de 1982, artículo 1, artículos 69, 70, 71, 72, 74 y  75 del Código Penal”.   

Señala  la  actora,  en  el  acápite  de  demostración    del    cargo,    que    el    dictamen   aludido   “fue  mal interpretado por el Tribunal, quien no lo asumió en su  conjunto   ni   en  sus  conclusiones,  ya  que  el  siquiatra  forense  señala  contundentemente  que  el examinado presenta esquizofrenia simple retraso mental  leve,  por  lo  tanto no es una persona normal, en consecuencia se debió juzgar  como   inimputable   e   imponerle   una   medida   de  seguridad”.   

A  continuación, transcribe un fragmento de  la  sentencia  del ad quem en  donde  se  establece  que,  conforme  a  la  jurisprudencia  de  esta  Sala, los  conceptos  de  imputabilidad  e  inimputabilidad  son  jurídicos y no médicos,  siendo  lo  esencial  no  el origen de la alteración sino su coetaneidad con el  hecho  investigado,  su  magnitud y el nexo causal que permita vincularlo con la  conducta ejecutada.   

A  juicio  de la demandante, la apreciación  del  Tribunal es errada “pues el perito diagnosticó  sobre    la    enfermedad    que   padece   el   procesado   más   (sic)   no   sobre  la  imputabilidad  o  inimputabilidad  del  mismo,  pues como lo dice el Tribunal esa calificación le  corresponde    es    a    un    juez,   pero   no   lo   hizo,   como   era   su  obligación”.            

Como  consecuencia, agrega, del “error  manifiesto  de  hecho por falso juicio de identidad en la  pericia,  al  no  reconocer  la  inimputabilidad  al  sentenciado”,   solicita   se   case   el   fallo   y,  en  lugar,  “le    sea   fijado   la   medida   de   seguridad   (sic)        adecuada”.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1. Como lo tiene sentado la Sala, para que la  demanda  de  casación  sea admitida, acorde con las preceptivas previstas en la  Ley   906   de  2004,  resulta  imperativo  el  cumplimiento  de  una  serie  de  presupuestos  orientados  a  que  contenga una exposición lógica y debidamente  argumentada,  como  así se desprende de lo normado en los artículos 183 y 184,  inciso segundo, modificado por el 98 de la Ley 1395 de 2010.   

Por  virtud  de  lo  establecido  en  estas  disposiciones,  sólo  se  admitirán  las  demandas  que  exhiban  una adecuada  estructura  lógica y cuenten con una argumentación mínima orientada a ofrecer  las  razones  de  disenso frente al fallo impugnado, pues sobre el particular ha  sido  insistente la Corte en  advertir   que,   con   el  advenimiento  del  estatuto  procesal  de  2004,  no  desaparecieron   tales  presupuestos,  ni  los  principios  orientadores  de  la  actividad     casacional     exigidos    en    los    ordenamientos    adjetivos  precedentes.   

Al contrario, una de las novedades del nuevo  estatuto  en  materia  casacional  radica en la necesidad de demostrar, o cuando  menos  evidenciar,  que  se requiere del fallo de fondo con el objeto de cumplir  alguno  de  los  fines  del  recurso,  a los cuales refiere la última parte del  mencionado  segundo  inciso  del  artículo  184,  al  señalar  que también se  inadmitirá  la  demanda  “cuando de su contexto se  advierta  fundadamente  que  no  se precisa del fallo para cumplir alguna de las  finalidades del recurso”.   

De  esta  manera  los  fines  del  recurso  adquieren  una  connotación trascendente al punto que en el inciso siguiente de  la     misma    preceptiva    se    prevé    que    la    Corte    “atendiendo  a  los fines de la casación, fundamentación de los  mismos,   posición   del   impugnante  dentro  del  proceso  e  índole  de  la  controversia  planteada, deberá superar los defectos de la demanda para decidir  de fondo”.   

Lo  anterior  conduce a la consideración de  que  aún si la demanda de casación no reúne los presupuestos de orden lógico  o  argumentativo  para  su  admisibilidad  pero la Sala advierte la necesidad de  proferir  fallo  de fondo con el objeto de garantizar sus fines, se superará el  escollo  para  entrar  a  su  estudio.  Del  mismo  modo es viable la hipótesis  contraria,   esto  es,  en  tanto  se  privilegian  esos  postulados  sobre  las  exigencias  formales,  también  en  los  casos  en  que  la demanda satisfaga a  cabalidad  dichos  presupuestos,  mas  no  se  hace  necesario  dictar fallo, se  procederá a su inadmisión.   

2.  Frente  a  la  demanda presentada por el  defensor  del procesado CORREDOR CÁRDENAS,   se  impone  precisar lo siguiente:   

En  primer lugar, hace abstracción total de  la  obligación señalada de precisar la necesidad de fallo atendiendo los fines  para  los  cuales  está instituido el recurso, no otros que los establecidos en  el    artículo    180   del   estatuto   procesal,   en   cuanto   “El  recurso  pretende  la  efectividad  del derecho material, el  respeto  de las garantías de los intervinientes, la reparación de los agravios  inferidos   a  estos  y  la  unificación  de  la  jurisprudencia”,  debiendo  aflorar  el vínculo entre la propuesta contenida en la  censura  y  uno  cualquiera  de  tales objetivos que dotan de sentido al recurso  extraordinario.      

Ahora  bien,  con extrema laxitud se podría  relevar  la  omisión  anterior  por  el  hecho  de  que la demandante dirige su  reclamo  hacia  el  reconocimiento  de la inimputabilidad de su representado, lo  cual  daría  a  entender  que  la  condena como imputable de quien no tiene tal  calidad  resquebraja  garantías  fundamentales  de  su prohijado, tales como el  debido  proceso,  en  sentido  amplio, y el principio de legalidad, en cuanto al  inimputable,  de  conformidad con las consecuencias establecidas por ley para su  conducta,  según las normas referidas por la libelista, se le ha de imponer una  medida de seguridad y no una pena.   

De  cualquier  forma, y en segundo lugar, el  libelo  no  satisface los presupuestos de admisibilidad, habida cuenta que no se  allana  a  los  lineamientos  del  error de apreciación probatoria invocado ni,  vale  decir,  a  ningún  otro  viable  en  esta sede en procura de demostrar la  inconstitucionalidad o ilegalidad del fallo impugnado.   

Según  lo tiene precisado la Sala, el error  de  hecho  por  falso  juicio  de  identidad  se  verifica  cuando  el  juzgador  tergiversa  o  distorsiona el contenido objetivo de la prueba para hacerla decir  lo  que  ella  no  expresa  materialmente.  También  se  ha expuesto que en esa  modalidad  de desacierto en la apreciación de las pruebas igualmente incurre el  juzgador  cuando  toma  una  parte  de la prueba como si fuera el todo, en tanto  ello  constituye  una  forma de distorsión, pues, en su proceso de valoración,  se  le  suprimen  apartes trascendentes, omitiendo de esa manera su apreciación  integral.    

En  esencia,  se  trata  de  un  yerro  de  contemplación   objetiva  de  la  prueba  que  surge  luego  de  confrontar  su  expresión  material  con  lo  que  consigna  el  sentenciador  acerca  de ella,  deformación  que,  además,  debe  recaer sobre prueba determinante frente a la  decisión adoptada.   

Desde esa perspectiva, resulta necesario para  quien  propone  esta  clase  de  error, ante todo, individualizar o concretar la  prueba  sobre la cual recae el supuesto yerro; luego, ha de evidenciar cómo fue  apreciada  por el fallador señalando de qué forma esa valoración tergiversa o  distorsiona  su contenido material, esto es, puntualizando la  supresión o  agregación  de  su  contexto  real  para  de  allí  inferir que en realidad se  alteró  su  sentido.   Acto  seguido, debe establecer la trascendencia del  yerro  frente  a  lo  declarado  en  el  fallo,  es decir, concretar por qué la  sentencia  ha  de mutarse a favor del demandante, ejercicio que lleva inmersa la  obligación  de  demostrar  por qué el fallo impugnado no se puede mantener con  fundamento  en  las  restantes  pruebas que lo sustentan. Y, finalmente, se debe  demostrar  que  con el defecto de apreciación se vulnera una ley sustancial por  falta de aplicación o aplicación indebida.   

Pues  bien,  al  margen  de  la   argumentación   mínima   encaminada  a  demostrar  el  yerro  valorativo,  la demandante se circunscribe  a  señalar  el  medio de prueba sobre el cual recae y   a   transcribir  un  aparte  del  fallo  de  segundo  grado  en  donde  se indicó que el concepto de imputabilidad es  jurídico  y,  por lo tanto, corresponde a  los  jueces  su determinación, pero no  indica,    como    le   era   imperativo  de  acuerdo  con  la  naturaleza  vista  del  yerro, cuál fue la parte del contenido  de  dicha  probanza  tergiversada o  distorsionada       por       agregación      o  supresión.    

En    lugar    de    ello,   opta   por  señalar,    de    forma    genérica,   que   ha   debido   valorarse  en  su  integridad  para inferir la  condición     de     inimputable    de    CORREDOR  CÁRDENAS; es decir, lo que  persigue  es  imponer  su  criterio  personal  valorativo  sobre el expuesto  por  los juzgadores en punto de  su apreciación,  totalmente  al  margen  del  yerro  invocado o de cualquier otro  viable   en   esta   sede   con  la  entidad  de  derruir  el  fallo recurrido.   

Dicha actitud tendiente a propiciar un debate  probatorio  a  partir  de  su criterio personal, por cierto aquí inmotivado, no  consulta  con  el  carácter  extraordinario del recurso de casación por no ser  una  tercera  instancia  para  debatir  abiertamente sobre la valoración de las  probanzas  fuera  del  marco de los errores señalados, únicos con la potestad,  en  esta  materia,  de  derruir  la doble presunción de acierto y legalidad que  ampara al fallo impugnado.   

Adicional  a  lo  expuesto,  la propuesta se  torna  intrascendente  en la medida en que no rebate los consistentes argumentos  expuestos  por  las dos instancias de decisión para concluir que la alteración  en  la  salud mental de CORREDOR CÁRDENAS  se  desarrolló  con  posterioridad  a la comisión de la conducta  delictiva   y   a   consecuencia   de  su  internación  en  el  establecimiento  carcelario1.   Para  llegar  a esa inferencia, el juzgador, principalmente  el   de  primera  instancia,  no  sólo  analizó  el  contenido  de  la  prueba  siquiátrica  allegada a la actuación, sino que, además, elaboró un análisis  pormenorizado  del  comportamiento  desplegado por el procesado para colegir que  en  su  devenir  gozaba de plenitud de condiciones síquicas, sobre lo cual nada  acota   el   libelista,   en   detrimento,   por  supuesto,  de  la  suficiencia  argumentativa del reproche.      

El cúmulo de incorrecciones reseñadas, las  cuales  no  pueden  ser  subsanadas  por  la  Sala  en  virtud  del principio de  limitación  que  regula  este  medio  extraordinario de impugnación, impone la  inadmisión de la demanda.   

Adicionalmente,  porque  tampoco  se evidencia la necesidad       de       superarlas en procura  de  cumplir  alguno  de  los  fines  del  recurso extraordinario previstos en el  mencionado  artículo  180  ibídem.   

Ahora   bien,  habida  cuenta  que  contra la decisión de inadmitir  las  demandas  de  casación procede el mecanismo de  insistencia  de conformidad con lo establecido en el artículo 184 de la Ley 906  de  2004,  impera  precisar  que como dicha legislación no regula el trámite a  seguir  para  que se aplique el referido instituto procesal, habrán de seguirse  las   reglas   fijadas   por   la   Sala      sobre      el      particular2.   

         En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

          INADMITIR   la   demanda  presentada  por  la   defensora  del  procesado  ANDULFO CORREDOR  CÁRDENAS,  por las razones consignadas en la anterior  motivación.   

         Contra  esta  decisión procede el mecanismo de insistencia, en los  términos señalados.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ     LEONIDAS     BUSTOS MARTÍNEZ   

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO               FERNANDO  ALBERTO     CASTRO     CABALLERO           

SIGIFREDO                 ESPINOSA  PÉREZ             MARÍA   DEL   ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ                 

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN            LUIS  GUILLERMO SALAZAR  OTERO              

JULIO        E.        SOCHA  SALAMANCA              JAVIER ZAPATA  ORTÍZ   

NUBIA  YOLANDA  NOVA  GARCÍA   

Secretaria  

    

1 Así,  a  partir  de  la  página 10 del fallo de primer grado y de la 8 del de segunda  instancia.   

2  Providencia del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322.     

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