38123(17-01-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso     n.º  38123   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

          Magistrado  Ponente   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ   

Bogotá D.C., diecisiete de enero de dos mil  doce   

VISTOS  

En  atención a lo dispuesto en el artículo  7º  de  la  Ley  1095  de  2006,  procede  el suscrito Magistrado a resolver la  impugnación  interpuesta  contra  la  providencia  del  7  de diciembre pasado,  proferida  por  un  Magistrado  del  Tribunal  Superior del Distrito Judicial de  Santa    Marta,   mediante   la   cual   negó   el   amparo   de   habeas  corpus interpuesto a favor de los  ciudadanos  MANUEL  ENRIQUE  BARRIOS  LÓPEZ,   SEBASTIÁN  LAUREANO  ARIAS  SANDOVAL,  JOSÉ  LUIS  OCHOA, NILSON FABIÁN ALVIS TAPIAS y ALEXANDER ORDÓÑEZ  GARCÍA,   quienes  se  encuentra  privados  de  la  libertad  en el Centro  Penitenciario  y  Carcelario  “Rodrigo  de  Bastidas”  de  dicha  localidad,  procesados  por  el  delito de concierto para delinquir agravado, adelantado por  el  Juzgado  Único  Penal  del  Circuito  Especializado  con  sede  en la misma  ciudad.   

ANTECEDENTES  

Quien  promueve  esta acción constitucional  relata  que,  en  la  lucha  contra las bandas criminales se produjo una captura  masiva  el 1º de junio de 2011, en la cual fueron incluidos los señores MANUEL  ENRIQUE  BARRIOS  LÓPEZ,   SEBASTIÁN  LAUREANO ARIAS SANDOVAL, JOSÉ LUIS  OCHOA,  NILSON  FABIÁN ALVIS TAPIAS y ALEXANDER ORDÓÑEZ GARCÍA; y, que en su  contra  fue  radicado  escrito  de  acusación  por  el delito de concierto para  delinquir  agravado el 1º de julio siguiente, sin que a la fecha ni siquiera se  haya  surtido  la  audiencia de formulación oral de dicho llamamiento a juicio.   

El  3  de  noviembre  de  2011  se  realizó  audiencia  de solicitud de libertad provisional -invocando la causal prevista en  el  artículo  317.5  del  Código de Procedimiento Penal-,  excarcelación  que  fue  negada  por el Juzgado Segundo Penal Municipal Ambulante con Funciones  de  Control  de  Garantías,  mediante  decisión  que fue objeto de apelación;  impugnación que sigue sin resolverse.   

Por  considerar  que  con  la  negativa  de  conceder  a  los  acusados  la  pretendida  liberación  provisional  en primera  instancia,    se   les   prolongó   ilícitamente  la  privación  de  tal  derecho,    se   promovió   la   acción   constitucional   que  ahora  se  resuelve;   argumentando, además,  que otros de los coacusados fueron  beneficiados  con  decisión de libertad temporal proferida en segunda instancia  por  el  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito con Funciones de Conocimiento de  Santa Marta.       

DECISIÓN IMPUGNADA  

Luego  de  la  practica  de  la  inspección  judicial   ordenada   por   el   a   quo  al  proceso  penal  que  se adelanta contra los ciudadanos en cuyo  favor  se  gestiona  la  acción constitucional de la referencia, y de constatar  que  el  recurso  de apelación interpuesto contra la decisión que les negó la  libertad  provisional,  no  ha  sido  resuelto;   el  Magistrado,  mediante  providencia   de   6  de  diciembre  pasado,   negó  el  habeas   corpus  por  considerarlo   improcedente   dado  que  no  es  el  medio  idóneo  para  discutir  decisiones  judiciales adoptadas en la actuación ordinaria.   

LA IMPUGNACIÓN  

Al momento de la notificación personal de la  providencia  mediante  la  cual  se  negó  el  habeas  corpus,  la  accionante  impugnó  sin  expresar  los  motivos de su disenso.   

CONSIDERACIONES  

El   suscrito  Magistrado es competente  para  conocer  del recurso interpuesto contra el proveído a través del cual se  negó   por   improcedente  la  solicitud  de  habeas  corpus  presentada  por  una  ciudadana  a favor de la  libertad   personal   de  los  señores  MANUEL  ENRIQUE  BARRIOS  LÓPEZ,   SEBASTIÁN  LAUREANO  ARIAS  SANDOVAL,  JOSÉ  LUIS  OCHOA, NILSON FABIÁN ALVIS  TAPIAS  y  ALEXANDER ORDÓÑEZ GARCÍA de conformidad  con lo señalado por  el  numeral  2º  del  artículo  7º  de  la  Ley  1095 de 2006 que dispone que  “cuando el superior jerárquico sea un juez plural,  el  recurso será sustanciado y fallado integralmente por uno de los magistrados  integrantes  de  la  Corporación,  sin  requerir  la  aprobación  de la sala o  sección  respectiva.  Cada uno de los integrantes de la Corporación se tendrá  como juez individual”.   

Resulta  oportuno  destacar que esta acción  constitucional  tiene  un  efecto correctivo y reparador.  Correctivo en la  medida  en  que  con  ella  se  busca enderezar una situación de ilegalidad que  cubre  la  privación  de  la  libertad  de  una  persona,  y  reparador  en  su  significación  de  que  ordenar  la  excarcelación  por  esta vía excepcional  supone  reivindicar  su derecho fundamental a no ser privado de ella sino previa  satisfacción  de  una serie de exigentes requisitos de orden material y formal;  todo  lo  cual  está  ligado a la inmediatez de la ilegalidad denunciada con la  necesidad    urgente    de    devolver   la   libertad   arrebatada   o   negada  ilegítimamente.    

Precisamente por eso el artículo 30 Superior  autoriza  el  ejercicio  del  habeas  corpus en todo tiempo, esto es a cualquier  hora  y  en  cualquier  día con independencia de que sea hábil o no, y por eso  mismo  la  decisión  con la que se resuelva debe producirse  dentro de las  treinta  y  seis  horas  siguientes,  justamente porque lo que se persigue es la  protección  casi  inmediata  de  la  libertad de quien acaba de ser ilegalmente  desprovisto  de  ella, o de quien acaba de ser atropellado con una prolongación  ilícita de su afectación.   

También conviene señalar que la acción de  habeas   corpus   es   un  mecanismo  constitucional  erigido  para  proteger la libertad personal frente a  las  amenazas  o  atentados  que  contra  ella producen autoridades judiciales o  policivas,  tal  como  se  desprende del artículo 1º de la Ley 1095 de 2006, y  como   lo   ha  precisado  reiterada  jurisprudencia  de  esta  Corporación  al  advertir1:   

“1.  El hábeas  corpus, consagrado como una  acción  constitucional  en el artículo 30 de la Carta Política y reglamentado  a  través  de  la  Ley  1095  de  2006, es una acción pública encaminada a la  tutela  de la libertad en aquellos eventos en que una persona es privada de ella  con  violación  de  sus  garantías  constitucionales  y  legales,  o  ésta se  prolongue ilegalmente.   

Se  edifica o se estructura básicamente en  dos eventos, a saber:   

“1.- Cuando la aprehensión de una persona  se  lleva  a cabo por fuera de las formas o especies constitucional y legalmente  previstas  para  ello,  como son: con orden judicial previa (arts. 28 C Pol, 2 y  297  L  906/94),  flagrancia  (arts. 345 L 600/00 y 301 L 906/04), públicamente  requerida  (art. 348 L 600/00) y administrativa (C-24 enero 27/94), esta última  con  fundamento  directo en el artículo 28 de la Constitución y por ello de no  necesaria  consagración  legal,  tal como sucedió -y ocurre- en vigencia de la  Ley 600 de 2000.   

“2.-  Cuando  ejecutada  legalmente  la  captura  la  privación  de  libertad  se  prolonga  más allá de los términos  previstos  en  la  Carta  Política o en la ley para que el servidor público i)  lleve  a  cabo la actividad a que está obligado (escuchar en indagatoria, dejar  a  disposición  judicial  el  capturado,  hacer  efectiva la libertad ordenada,  etc.),  o  ii)  adopte  la decisión que al caso corresponda (definir situación  jurídica  dentro  del  término,  ordenar  la  libertad frente a captura ilegal  -arts. 353 L 600/00 y 302 L 906/04- entre otras)”.   

Es  claro que el segundo evento, esto es, la  prolongación  ilegal  de  la privación de la libertad,  es el invocado en  la  acción  de  la  referencia,  en tanto que en el sustrato de su pedimento se  encuentra  la  concesión  de  la  libertad  provisional  de los acusados por el  supuesto  vencimiento  de  los  términos  previstos  en  el artículo 317.5 del  Código de Procedimiento Penal.   

Desde  ya  se  anuncia que se confirmará la  providencia   impugnada   por   cuanto  se  aviene  a  la  legalidad  y  respeta  integralmente    los    extremos    propios    de    la    acción   liberatoria  constitucional.   

Esto  por  cuanto se comparte la motivación  del  a  quo en el sentido de  que  la  discusión en torno de la procedencia de la libertad provisional,   es  asunto  que debe discutirse al interior del proceso ordinario,  sin que  sea   el   escenario  del  habeas  corpus  el  espacio  propicio  para   adelantar esta controversia; la  cual,  por  demás, está pendiente de ser dirimida por el Juzgado Segundo Penal  del  Circuito  con  Funciones  de  Conocimiento, autoridad que tiene asignado el  trámite   de   la   segunda   instancia   de   la  decisión  que  negó  dicha  excarcelación.   

Por  lo  tanto,  no se advierte vulneración  alguna  al  derecho  a  la  libertad personal que deba ser objeto de protección  constitucional;   y,   en  cambio,  se  observa  inapropiado  el  uso  del   habeas   corpus  como  una  tercera  instancia,  o  como  mecanismo  para  controvertir, cuestionar, o, peor  aún,   desplazar  a  los  funcionarios  judiciales  que  ordinariamente  están  llamados  a atender las solicitudes de libertad provisional, como sucede en este  evento.   

Por  lo  tanto, la decisión impugnada será  confirmada.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

CONFIRMAR   la  decisión impugnada.   

Contra  esta  providencia no procede recurso  alguno.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Magistrado  

NUBIA   YOLANDA  NOVA  GARCÍA   

Secretaria  

    

1 Entre  otros,  el  fallo  de 7 de noviembre de 2008 dentro del proceso de habeas corpus  con radicación 30772.     

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