37847(07-12-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 37847  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA   DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ MUÑOZ   

                            Aprobado acta N° 434.   

Bogotá, D. C., siete (7) de diciembre de dos  mil once (2011).   

VISTOS  

Examina  la  Sala  las  bases  lógicas y de  adecuada  fundamentación  de la demanda de casación presentada por el defensor  de    JAVIER   FRANCISCO   RAMÍREZ   MÁRQUEZ   contra  la  sentencia del 7 de julio de 2011, mediante  la  cual  el  Tribunal Superior de Cúcuta confirmó el fallo del 4 de agosto de  2010  proferido  por  el Juzgado Cuarto Penal del Circuito de la misma sede, que  condenó  al  procesado en mención, así como a Nelson  Contreras  Blanco,  a la pena principal de 48 meses de  prisión  y  a  la  accesoria de inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por  el  término de 5 años, como autores responsable del  delito  de  hurto calificado y agravado, en concurso con porte ilegal de armas y  municiones.   

HECHOS  

          En   el  proceso  se  vienen  resumiendo  de  la  siguiente  manera:   

          “La encuesta adelantada permite señalar  que  en  el  año 2005 se estaba presentando en esta ciudad la incursión de una  actividad   encaminada   al   desapoderamiento   reiterado   y  sistemático  de  motocicletas  marca  Yamaha línea BWS, para lo cual los delincuentes obraban en  coparticipación      criminal     –mínimo  dos  personas- quienes después de intimidar a las personas  con  armas de fuego consumaban el apoderamiento. Precisamente el 2 de septiembre  de  2005,  siendo  aproximadamente las 8:30 de la noche, cuando la acá víctima  se  encontraba  en  el  parque  de  la  urbanización  El  Bosque  junto  con la  motocicleta  marca  Yamaha  YW-100, tipo turismo, placa XGB-55-A de Colombia, al  tratar  de  retirarse  del  lugar con destino a su residencia acompañada de una  amiga,  dos  individuos  desconocidos  que estaban merodeando el sector en forma  sospechosas  se  abalanzaron  de  forma  violenta  sobre  las  ocupantes  de  la  motocicleta  lanzando  al  piso a la parrilera. Y aunque la conductora de manera  atrevida  ejerció  momentáneamente  resistencia, como la que trató de ejercer  un   amigo   que  estaba  reunido  con  otras  personas  con  la  víctima,  fue  neutralizada  eficazmente  por uno de los asaltantes quien exhibiendo un arma de  fuego los intimidó abandonando el lugar”.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  Con  base  en  la denuncia formulada por  Karen  Paola  Silva Álvarez,  la   Fiscalía   Seccional   de   Cúcuta   adelantó  inicialmente  diligencias  preliminares  y  mediante  resolución  del  6  de  octubre  de  2005,  luego de  identificar  a  los  presupuestos responsables de los hechos noticiados, dispuso  la apertura de la respectiva instrucción penal.   

2.  Escuchado  en  indagatoria  JAVIER   FRANCISCO   RAMÍREZ   MÁRQUEZ,  mediante  providencia  del  27  de  julio  de 2007 se le resolvió la situación  jurídica  con medida de aseguramiento de detención preventiva, por los delitos  de hurto calificado y agravado y porte ilegal de armas.   

3.  En el curso de la actuación se vinculó  mediante  declaratoria  de  persona  ausente  a  Nelson  Contreras  Blanco, a quien se le definió la situación  jurídica   el  4  de  octubre  del  precitado  año,  también  con  medida  de  aseguramiento.   

          4.  Cerrada  la  investigación,  el  fiscal instructor calificó el  mérito  del  sumario  el  7  de  diciembre  siguiente,  acusando a FRANCISCO   JAVIER   RAMÍREZ  MÁRQUEZ  y  Nelson Contreras Blanco, como  coautores  del  delito  de  hurto  calificado  y agravado, en concurso con porte  ilegal de armas.   

5.  Correspondió  inicialmente adelantar la  etapa  del  juicio  al Juez Sexto Penal del Circuito de Cúcuta, funcionario que  surtió  la  audiencia  preparatoria, tras lo cual, por redistribución laboral,  asumió  su  conocimiento  el Juez Cuarto de la misma categoría, quien celebró  la  audiencia  pública  de  juzgamiento, a cuyo término profirió sentencia de  primera  instancia,  condenando  a los procesados por los punibles atribuidos en  el pliego acusatorio.   

6. En virtud de la apelación interpuesta por  los  defensores  de los procesados, el Tribunal Superior de Cúcuta confirmó el  fallo   de   primer  grado,  ante  lo  cual  el  representante  de  RAMÍREZ   MÁRQUEZ   acudió  al  recurso  extraordinario de casación, sustentándolo oportunamente.   

LA  DEMANDA   

          El  actor  formula un único cargo contra la sentencia del Tribunal,  el  cual  apoya  en la causal tercera de casación de la Ley 600 de 2000, a cuyo  amparo  señala  que  la  mencionada decisión se dictó en un juicio viciado de  nulidad,  por  violación al derecho de defensa y al principio de investigación  integral.   

          Lo  anterior,  añade, por no haberse decretado el reconocimiento en  fila  de  personas solicitado tanto por la defensa como por los procesados y por  parte  de  los  testigos  Janner Ayala Rangel, Ericsson  Díaz,   Diego   Claver   Jiménez   y   Rafael    Hernando   Cárdenas   Malpica,  habiéndose  sustentado  la  acusación  con  un  material probatorio ilegal, en  cuanto  las  denuncias  formuladas  por  el mismo Diego  Claver   Jiménez,   así   como   por   Karen    Paola    Silva    Alvarado   y   Nelly   Celeste   Garavito  Estupiñán  se trasladaron al proceso sin resolución  previa  y  sin  que  el  procesado  RAMÍREZ  MÁRQUEZ  estuviese      todavía     vinculado     a     la  actuación.   

          Sostiene  que  los reconocimientos en fila de personas los solicitó  en  su  momento  en  virtud de las contradicciones de quienes identificaron a su  patrocinado  a  través  de  fotografías  y  por cuanto las pruebas de cargo se  recaudaron  sin  la  presencia  de  defensor,  petición que el juez de la causa  negó  por presentarse en forma extemporánea y además porque ya habían pasado  más de 5 años desde la ocurrencia de los hechos.   

          Precisa  el impugnante que la nulidad se presenta desde cuando en la  etapa  de  instrucción  no  se  practicó, según petición efectuada al fiscal  respectivo,   el  reconocimiento  en  fila  de  personas  una  vez  RAMÍREZ  MÁRQUEZ fue capturado y puesto a  disposición  del órgano acusador, como tampoco en la etapa del juicio, sin que  la  demora  en  su evacuación pueda atribuirse a la desidia de la defensa o del  procesado.   

          Tras  citar  jurisprudencia  de  esta  Sala,  el censor aduce que el  reconocimiento  fotográfico  se  llevó  a cabo cuando el acusado se encontraba  capturado,  sin  contar con la presencia de defensor y del Ministerio Público y  sin  un  mínimo de 6 fotografías, situaciones desconocedoras de lo regulado en  el   artículo   304  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2000,  y,  por  consiguiente, del derecho de defensa y del debido proceso.   

          Sobre  la trascendencia de la irregularidad, sostiene que de haberse  practicado  el  reconocimiento  en  fila  de  personas la suerte de RAMÍREZ   MÁRQUEZ   y  de  Contreras  Blanco sería otra, pues habría  contado  con  la  oportunidad  para  ejercer  el derecho de contradicción de la  prueba,  observando  las  reglas establecidas para ese tipo de diligencias, así  como para el reconocimiento fotográfico.   

          De  esa  manera,  solicitó  casar  la  sentencia  para  decretar la  nulidad  de  lo  actuado  a partir de la vinculación del procesado RAMÍREZ MÁRQUEZ al proceso.   

PARA   RESOLVER   SE  CONSIDERA   

La  demanda  instaurada  por el defensor del  procesado    JAVIER   FRANCISCO   RAMÍREZ   MÁRQUEZ  será     inadmitida,     por     las    siguientes  razones:   

          Aun  cuando  en  el  tema  de las nulidades la Sala ha sido flexible  frente  a  la  valoración  de  su  fundamentación,  de  todas maneras exige el  cumplimiento   de   unos  presupuestos  mínimos,  que  tienen  como  propósito  posibilitar  la comprensión del reparo, en aras de evitarle a la Corte entrar a  desentrañar  confusas  postulaciones, atentatorias del principio de limitación  que gobierna el recurso de casación.   

          Así,  se  ha  dicho  que  las censuras sustentadas en el mencionado  motivo  de  casación  deben  contener,  como  mínimo, la identificación de la  irregularidad,  la  expresión  clara de sus fundamentos, el señalamiento de si  se  trata  de  un  vicio de estructura o garantía, la indicación de la norma o  normas  violadas,  la  mención  del  momento  procesal en donde se presentó la  anomalía  y de las actuaciones afectadas con la misma, así como la motivación  de su trascendencia.   

    

La   jurisprudencia   de  la  Corte  tiene  expresado,  además,  que  cuando  la  nulidad  se vincula a la vulneración del  derecho  de  defensa,  porque  el  profesional  a cargo de esa gestión dejó de  solicitar  pruebas,  o  si  la  causa  generadora  de  invalidez  se  refiere al  desconocimiento  del  principio  de  investigación  integral,  por  cuanto  los  funcionarios  judiciales  no  decretaron  algunas probanzas, se deben relacionar  los  elementos  no  practicados  en el curso de la actuación y además explicar  razonadamente  que  esos  medios  de  convicción  eran  procedentes,  por estar  admitidos  en  la  legislación  procesal  penal;  conducentes, por relacionarse  directamente  con  el objeto de la investigación o del juzgamiento; y factibles  de  practicar,  puesto  que  los  funcionarios no están obligados a intentar la  realización    de    lo    que    no    es    posible   lógica,   física   ni  jurídicamente.   

Además,  en  la  medida  de  lo posible, se  requiere  efectuar  una  aproximación  al  contenido  material  de  las pruebas  supuestamente  omitidas,  para brindar a la Sala la oportunidad de confrontar el  aporte  de  aquellos  elementos  de convicción con las motivaciones del fallo y  así   poder   concluir   si   en  realidad  se  han  vulnerado  las  garantías  fundamentales del procesado.   

La  postulación  en sede de casación de un  cargo  con tal alcance obliga al censor a discernir, igualmente, sobre la manera  como   las   pruebas   dejadas   de   practicar  tenían  capacidad  de  incidir  favorablemente  en  la  situación del procesado, bien sea en cuanto al grado de  responsabilidad  que le fue deducido, o frente a la sanción punitiva impuesta o  simplemente  porque  el  conjunto  probatorio echado de menos podría desvirtuar  razonablemente  la  existencia  del  hecho punible o acreditar circunstancias de  beneficio  frente  a  la  imputación  que  soporta1.   

          El  casacionista  no  cumplió  a  cabalidad con tales presupuestos,  porque  no  satisfizo  la  carga  de  efectuar  una  aproximación  al contenido  material  de los reconocimientos en fila de personas echados de menos ni tampoco  explicó  su  incidencia  frente  a  los fundamentos del fallo impugnado. Es ese  sentido,  omitió  acreditar  cómo, transcurridos aproximadamente 6 años desde  la  ocurrencia  de  los  hechos,  tales reconocimientos tendrían capacidad para  variar  el  sentido  de la mencionada decisión, si es claro que con el paso del  tiempo   las   personas   experimentan   cambios   físicos  que  dificultan  su  identificación  y,  de  la  otra, genera en los testigos olvidos en su memoria,  por  cuya razón la práctica de una prueba de esa naturaleza, después de tanto  tiempo, pierde fuerza probatoria.   

          Adicional  a  lo  expuesto,  advierte  la  Sala  en  la  demanda  la  vulneración  del  principio de autonomía de las causales, conforme al cual los  fundamentos  de  la  censura  se  deben  corresponder  con  el motivo casacional  invocado.  Ello  por  cuanto  el libelista entremezcló en el reproche formulado  cuestionamientos  relativos  a la validez de la prueba de cargo, deslizando así  el  ataque  hacia  los terrenos de la violación indirecta de la ley sustancial,  en    su    expresión    del   error   de   derecho   por   falso   juicio   de  legalidad.   

          Tal  yerro, como lo tiene precisado la Corte, se configura cuando el  fallador  asigna  validez a un medio de prueba, a pesar de que en su producción  y  aducción  se  desconocen las reglas establecidas en la ley para el efecto, y  también  cuando  el  juzgador  deja de apreciar algún elemento de convicción,  por   considerar  erróneamente  que  en  su  recaudo  se  desatendieron  dichas  reglas.   

            Para la demostración de ese dislate el actor  tiene la carga  de  identificar  claramente  la  prueba  indebidamente  apreciada,  señalar las  normas  medio reguladoras de su formación, acreditar que la prueba fue excluida  debiendo  ser  apreciada  o que fue apreciada debiendo ser excluida, y demostrar  las   implicaciones   del  error  en  las  conclusiones  probatorias2   

,  fundamentación  que  en  momento  alguno  emprendió  el censor, omitiendo así demostrar que las informalidades referidas  en  el libelo tienen la entidad para invalidar las pruebas allí referidas, así  como  la  incidencia  de  esos  elementos  de  convicción  en  el sentido de la  decisión impugnada.   

          En  consecuencia,  habida  cuenta de la inadecuada sustentación del  único  cargo  propuesto,  la  Sala  inadmitirá  la  demanda  objeto de examen.   

         Al  margen  de  lo  anotado,  la  Corte no evidencia vulneración de  garantías  fundamentales  que  le impongan intervenir oficiosamente, en orden a  preservar su intangibilidad.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

INADMITIR  la  demanda  de  casación  interpuesta   por  el  defensor  de  JAVIER  FRANCISCO  RAMÍREZ  MÁRQUEZ,  por las razones señaladas en este  proveído.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  187 del estatuto procesal penal, contra las  anteriores              decisiones      no      procede      recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

Comisión de servicio  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                 JOSÉ                               LEONIDAS                              BUSTOS  MARTÍNEZ                

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO          SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                                         

                      

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ                     AUGUSTO     J.     IBÁÑEZ    GUZMÁN                       

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR  OTERO             JULIO        ENRIQUE        SOCHA       SALAMANCA              

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 Auto  del 5 de diciembre de 2007, radicación 28613.   

2 Cfr.  Auto del 6 de junio de 2007. Rad. 27116.     

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