37814(29-02-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 37814  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado  Ponente   

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ   

Aprobado acta número 62  

Bogotá  D.C.,  veintinueve de febrero de dos  mil doce.   

La  Corte  emite  concepto  respecto  de  la  solicitud    de    extradición    del    ciudadano    colombiano   Jorge  Enrique Arrauth González, formulada  por el Gobierno de los Estados Unidos de América.   

ANTECEDENTES  

El  Gobierno  de  los  Estados  de  Unidos de  América,  a  través  de su embajada en Colombia, mediante Nota Verbal No. 2042  del  18  de  agosto  de  2011,  solicitó la detención provisional con fines de  extradición  del  ciudadano  colombiano  Jorge Enrique  Arrauth  González, quien se identifica con la cédula  de      ciudadanía      No.      8’754.844,   a   efectos   de   juzgarlo   por  delitos  federales  de  narcotráfico.   

Atendiendo esa solicitud, la Fiscal General de  la  Nación emitió la correspondiente orden de captura la cual se hizo efectiva  el 1° de septiembre de 2011.   

La Embajada del Gobierno de los Estados Unidos  de  América,  por  conducto de la Nota Verbal 2694 del 27 de octubre siguiente,  formalizó  la  referida  solicitud  de  extradición,  a  la cual adjuntó como  soporte la siguiente documentación:   

    

* Acusación  formal  No. 11-20388-CR-LENARD, dictada el 7 de junio de  2011  por  el  Gran Jurado ante la Corte Distrital de los Estados Unidos para el  Distrito  Sur  de Florida, contra Jorge Enrique Arrauth  González,  Alejandro  Canal  Duplat,  Cristina  Eblin  Guerra  Moo,  Dorian  Alejandro  Menco  Delgado, Jorge Barragán Mejía, Richard  Alexander  Dixon  Figueroa,  Braulio  Tarquino  Blanco  Dávila y Edgar Fernando  Delgado  Castro,  por  cargos  de:  i)  concierto para fabricar y distribuir una  sustancia    controlada   (5   kilos   o   más   de  cocaína),   y   ii)   concierto  para  poseer  dicha  sustancia,  estando  abordo  de  un  avión  de matrícula de los Estados Unidos  (fols.      153       a     156).     

    

* Declaraciones   juradas  rendidas  por  Andrea  G.  Hoffman,  Fiscal  Federal  Auxiliar  de  los  Estados  Unidos  para  el Distrito Sur de Florida, y  Jeremy  Eric  Jones,  Agente Especial de la Administración de Control de Drogas  (fols. 135 a 142  y 174  a 186).     

    

* Listado   y   reproducción   de  las  normas  aplicables  al  caso.  (fols.      145       a     151).     

    

* Certificación  del  Cónsul  de Colombia en Washington en la que se  indica  que  es  auténtica la firma de Patrick O. Hatchett, quien para el 21 de  octubre   de   2011   se  desempeñaba  como  Auxiliar  de  autenticaciones  del  Departamento   de   Estado   (fol.   60).     

    

* Documentos  con  sus  respectivos  sellos  y  cintas  de  seguridad,  debidamente  firmados  por  la  Secretaria de Estado Hillary Rodham Clinton y el  Procurador  General  de  los  Estados  Unidos  Eric  H. Holder, Jr. (fols. 61 a 63).   

* Certificación  expedida  por  Magdalena Boynton, Directora Asociada  de   la   Oficina  de  Asuntos  Internacionales,  División  de  lo  Penal,  del  Departamento  de  Justicia  de  los  Estados  Unidos,  sobre  las  declaraciones  rendidas  por  Andrea  G.  Hoffman,  Fiscal Auxiliar de la Fiscalía Federal del  Distrito   Sur   de  Florida,  y  Jeremy  Eric  Jones,  Agente  Especial  de  la  Administración  para  el  Control  de  Drogas, en apoyo de la solicitud para la  extradición   formal   de   Colombia  a  los  Estados  Unidos  de  Jorge  Enrique  Arrauth  González  (fol.  134).     

    

* Orden  de arresto impartida contra el solicitado por las autoridades  judiciales    de    los    Estados    Unidos   (fol.  172).     

El  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores de  Colombia  remitió  el 19 de agosto de 2011 la Nota Verbal de extradición junto  con el expediente anexo al Ministerio de Justicia y del Derecho.   

El 2 de noviembre siguiente el Viceministro de  Justicia  envió  la actuación a la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema  de   Justicia,   donde   cumplido   a   cabalidad  el  procedimiento  legalmente  establecido,  corresponde en esta oportunidad emitir concepto sobre la solicitud  elevada por el Gobierno de los Estados Unidos de América.   

ALEGACIONES DE LOS INTERVINIENTES  

El Procurador Segundo  Delegado  para  la  Casación  Penal considera que los  requisitos  relacionados  con la validez formal de la documentación presentada,  la  demostración  plena  de  la  identidad  del solicitado, la concurrencia del  principio  de  la  doble  incriminación  y  la  equivalencia  de la providencia  proferida  en el extranjero, previstos en el artículo 502 del estatuto procesal  penal   (L.   906/04)  se  satisfacen  en  este  asunto,  razón  por  la  cual  solicita a la Corte emitir  concepto    favorable    a    la    extradición    del    señor   Arrauth    González,   señalando   los  condicionamientos  que  en  estos  casos  debe  imponer  el Gobierno Nacional al  Estado requirente.   

Por    su    parte,    el    defensor   del  solicitado,  cuestiona  la  forma  como  se  adelanta  el  trámite  de  extradición,  pues entiende que la  documentación  que  sustenta  el pedido, no ofrece información concreta acerca  de  los  hechos  que  se  le  atribuyen,  tampoco  determina  la tipicidad de la  conducta,  y  el  aspecto  alusivo  a la responsabilidad del señor Arrauth    González   se   soporta   en  pruebas  suspicaces como la  declaración  de  un  presunto  informante.  Además,  se  desconocen  los datos  suministrados   al   Tribunal   de  los  Estados  Unidos,  relacionados  con  la  incautación  de cocaína y si el requerido está comprometido en los envíos de  esa sustancia hacia los Estados Unidos.   

En la actuación, agrega, no figuran las actas  de  decomiso ni pruebas diferentes que ilustren sobre las cantidades incautadas.  “Por  tal  razón,  la  solicitud,  hecha  por  el  gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  Norteamérica,  no debe prosperar en los  hechos  motivo de extradición, ya que no solo se presentan incongruencias en el  proceso,  sino  dudas  respecto  a  la presunta responsabilidad de mi prohijado.  Dudas  que en virtud de nuestro ordenamiento jurídico, deben resolverse a favor  del señor Arrauth González.”   

CONSIDERACIONES  

El artículo 502 del Código de Procedimiento  Penal  (Ley  906  de  2004),  estatuto  aplicable al caso en virtud de la ausencia de convenio con los Estados  Unidos  de  América y por la época en que sucedieron los hechos, establece que  el  concepto  que  corresponde  emitir  a  la  Corte  debe  fundamentarse en los  siguientes  aspectos:  (i)  la  validez  formal de la documentación presentada,  (ii)  la  demostración plena de la identidad del solicitado, (iii) el principio  de  la doble incriminación, (iv) la equivalencia de la providencia proferida en  el  extranjero,  y  (v) el cumplimiento de lo previsto en los tratados públicos  cuando fuere el caso.   

Por  otra  parte,  atendiendo  los  mandatos  contenidos  en los artículos 35 de la Constitución Política y 490 del Código  de  Procedimiento  Penal,  la Corte en su concepto debe verificar que los hechos  imputados  al  colombiano por nacimiento hayan sido cometidos en el exterior, en  fecha  posterior  al 17 de diciembre de 1997, que se trate de delitos diferentes  a  los  de  naturaleza  política y se encuentren sancionados en el ordenamiento  jurídico  interno con pena privativa de la libertad no inferior a cuatro años.  De  igual  modo, en garantía del derecho fundamental al debido proceso, se debe  constatar  que  en  contra  del  requerido la justicia colombiana no ha ejercido  jurisdicción    sobre    los    hechos    que    fundamentan   el   pedido   de  extradición.   

La  presencia  en  este  caso de los aspectos  indicados se examinará en los siguientes apartados.   

1.   Validez   formal   de  los  documentos  aportados.   

El estatuto procesal requiere que la solicitud  de  extradición  se  formule por vía diplomática, o de manera excepcional por  la   consular   o   de   gobierno  a  gobierno  (art.  495),  la  cual  deberá  acompañarse de la siguiente  información  y  documentación de acuerdo como lo establece la legislación del  Estado  requirente:  (i) copia o trascripción auténtica de la sentencia, de la  resolución  de  acusación  o  su  equivalente;  (ii) indicación exacta de los  actos  que  determinan  la  solicitud de extradición y del lugar y fecha en que  fueron  ejecutados;  (iii)  inclusión  de todos los datos que sean útiles para  establecer   la   identidad   de   la  persona  reclamada;   y,  (iv)   reproducción   certificada   de   las   disposiciones   penales  aplicables  al  caso.    

El artículo 259 del Código de Procedimiento  Civil,  modificado  por el 1°, numeral 118 del Decreto 2282 de 1989, establece,  a  su  vez,  que  los documentos públicos otorgados en país extranjero por sus  funcionarios,   o   con   su  intervención,  deberán  presentarse  debidamente  autenticados  por  el  cónsul  o  agente diplomático de la República, y en su  defecto  por  el  de  una  nación  amiga.  Y  que la firma del cónsul o agente  diplomático  debe  ser  abonada  por  el Ministerio de Relaciones Exteriores de  Colombia,   y  si  se  trata  de  agentes  consulares  de  un  país  amigo,  se  autenticarán  previamente  por  el  funcionario  competente  del mismo y los de  éste      por     el     cónsul     colombiano1.   

Estas exigencias de carácter formal se hallan  debidamente  reunidas  en  el  caso  analizado. La solicitud de extradición fue  tramitada  por  vía  diplomática,  y  adjunta  a  la misma aparece copia de la  acusación  11-20388 CR-LENARD, dictada el 7 de junio de 2011 por el Gran Jurado  ante  la  Corte Distrital de los Estados Unidos para el Distrito Sur de Florida,  entre    otros,    contra   Jorge   Enrique   Arrauth  González,  decisión en la cual aparecen relacionadas  las  conductas  que  determinan  la  solicitud,  los  lugares  y  fechas  de  su  ejecución.   

Se  allegó  copia  de  la  orden  de arresto  emitida     contra     Jorge     Enrique    Arrauth  González  por  las  autoridades  judiciales  de  los  Estados  Unidos;  de  las  declaraciones  juradas  de  Andrea G. Hoffman, Fiscal  Federal  Auxiliar de los Estados Unidos, quien explica el procedimiento del Gran  Jurado  y  hace  un  recuento de los hechos junto con los cargos imputados; y de  Jeremy  Eric  Jones,  Agente  de  la  Administración para el Control de Drogas,  quien refiere igualmente los hechos del caso.   

Todos  estos  documentos  fueron aportados en  traducción   al   español   y  se  encuentran  debidamente  autenticados.  Las  declaraciones  de  la  Fiscal  Federal  Auxiliar  Andrea G. Hoffman y del Agente  Jeremy   Eric   Jones,   se  encuentran  certificadas por Magdalena Boynton, Directora Asociada de la Oficina  de  Asuntos Internacionales, División de lo Penal, del Departamento de Justicia  de  los Estados Unidos, cuya firma fue refrendada por Eirc H. Holder, Jr.,   Procurador   de  los  Estados  Unidos,  quien  ordenó  estampar  el  sello  del  Departamento  de  Justicia  y  solicitó  al  Director  adjunto de la Oficina de  Asuntos Internacionales dar fe de su firma.   

De  la imposición del sello del Departamento  de  Justicia  de los Estados Unidos en el referido documento, certifica a su vez  la  Secretaria  de  Estado Hillary Rodham Clinton, quien en prueba hizo fijar el  sello  del  Departamento  de  Estado  y que suscribiera su nombre el funcionario  auxiliar  de  Autenticaciones  de  dicho  Departamento Patrick O. Hatchett.  Por  su  parte,  el Consulado de Colombia en Washington da fe de la autenticidad  de la firma de este último.   

Se  concluye entonces, que los requerimientos  formales  de  legalización  de  la  documentación  que soporta la solicitud de  extradición,  impuestos  por  la legislación del Estado requirente y el Estado  Colombiano,  efectivamente  se  cumplen  y  que  por  esa  razón los documentos  aportados  con  tal fin son aptos para ser considerados  por la Corte en el  estudio que precede al concepto.   

2.   Identidad   plena   de   la   persona  reclamada.   

Este presupuesto también se halla acreditado  en  la  actuación.  Del examen de la documentación aportada por el Gobierno de  los   Estados   Unidos   de  América  (Solicitud  de  detención   provisional   con   fines  de  extradición,  solicitud  formal  de  extradición,  acusación  del  Gran  Jurado  y  los testimonios de apoyo, entre  otros   documentos),  se  establece  que  la  persona  reclamada      es     Jorge     Enrique     Arrauth  González,   ciudadano  colombiano  nacido  el  4  de  diciembre  de  1959,  en Soledad, Atlántico, quien se identifica con la cédula  de      ciudadanía      No.      8’754.844.   

Estos datos coinciden plenamente con los de la  persona  aprehendida  por  virtud  del presente trámite de extradición, según  aparecen  consignados  en el acta de derechos del capturado, en la diligencia de  notificación  de  los motivos de la aprehensión, en el estudio dactiloscópico  practicado  por  expertos  de  la  Seccional  de  Investigación  Criminal de la  Policía  Nacional,  así  como  en  el  memorial  con el que confirió poder al  abogado que lo representa.   

3.     Principio     de     la    doble  incriminación.   

Este  principio  impone  confrontar  que  el  comportamiento  delictivo  imputado al ciudadano reclamado en extradición en el  país  solicitante,  esté  previsto  como  delito  en Colombia y tenga adscrita  sanción  privativa  de  la  libertad  cuyo mínimo no sea inferior a cuatro (4)  años (art. 511 del C.P.P.)   

De conformidad con la documentación aportada  por  el  Estado  requirente,  la  Corte  Distrital de los Estados Unidos para el  Distrito    Sur   de   Florida,   acusa   al   requerido   de   los   siguientes  cargos:   

“El   Jurado   de   Acusación   acusa  que:   

CARGO 1  

Comenzando en octubre de 2010 o alrededor de  ese  entonces, siendo la fecha exacta desconocida por el Jurado de Acusación, y  siguiendo  realizando  lo  aducido  hasta  la fecha de emisión de la acusación  formal,  en  el  país  de  Colombia,  América  del  Sur y en otras partes, los  acusados   

ALEJANDRO CANAL DUPLAT  

alias “Alejo”,  

alias “Parce”  

…  

y  

JORGE ENRIQUE ARRAUTH GONZÁLEZ  

Alias “Capi”  

A  sabiendas e intencionalmente se unieron,  conspiraron,  se  confederaron  y acordaron entre sí y con personas conocidas y  desconocidas  por  el  Jurado  de  Acusación,  para  fabricar  y distribuir una  sustancia  controlada  enumerada  en  la  Lista  II,  a  sabiendas  de que dicha  sustancia  se  importaría  ilícitamente a los Estados Unidos en violación del  artículo  959(a)(2)  del  Título  21 del Código Federal de ese país; todo lo  cual   está   en  violación  del  artículo  963  del   mismo  Título  y  Código.   

De acuerdo con el artículo 960(b)(1)(B) del  Título  21  del  Código  Federal  de los Estados Unidos, se aduce además, que  esta  violación de la ley se trata de cinco (5) kilogramos o más de una mezcla  y sustancia que contiene una cantidad detectable de cocaína.   

CARGO 2  

Comenzando diciembre de 2010 o alrededor de  ese  entonces, siendo la fecha exacta desconocida por el Jurado de Acusación, y  siguiendo  hasta  la  fecha  de  emisión  de  la acusación formal, en el país  Colombia, América del Sur y en otras partes, los acusados   

ALEJANDRO CANAL DUPLAT  

alias “Alejo”,  

alias “Parce”  

…  

y  

JORGE ENRIQUE ARRAUTH GONZÁLEZ  

Alias “Capi”  

A  sabiendas e intencionalmente se unieron,  conspiraron,  se  confederaron  y acordaron entre sí y con personas conocidas y  desconocidas  por  el Jurado de Acusación, para poseer una sustancia controlada  con  la  intención  de  distribuirla  mientras  se  encontraban  a bordo de una  aeronave  con  matrícula  de  los  Estados  Unidos, en violación del artículo  959(b)(2)  del  Título  21 del Código Federal de ese país; todo lo cual está  en violación del artículo 963 del mismo Título y Código.   

De acuerdo con el artículo 960(b)(1)(B) del  Título  21 del Código Federal de los Estados Unidos, se aduce además que esta  violación  de  la  ley  se trata de cinco (5) kilogramos o más de una mezcla y  sustancia que contiene una cantidad detectable de cocaína.”   

Las  normas  sustanciales  mencionadas  en la  acusación,  de  las  cuales  obra  traducción  al  español en el informativo,  tratan  de  los  delitos  de  concierto  para  fabricar  y  distribuir cocaína,  posesión  y  trasporte de esa sustancia, a bordo de una aeronave con matrícula  de  los  Estados  Unidos,  conductas  punibles  que  en  la  legislación  penal  colombiana  corresponden  al  concierto para delinquir  agravado,  previsto  en el artículo 340-2 del Código  Penal,  modificado  por  el artículo 19 de la Ley 1121 de 2006, que prevé pena  de  prisión  de  ocho  (8) a dieciocho (18) años y al tráfico, fabricación o  porte   de   estupefacientes,  tipificado  en  el  artículo  376  de  la  misma  codificación,  modificado  por  la Ley 1453 de 2011, sancionado con prisión de  128 a 360 meses de prisión.   

La Nota Verbal 2694 del 27 de octubre de 2011  a  través de la cual se formalizó la solicitud de extradición, refiere que el  requerido  Arrauth González,  integraba    una   organización   internacional   dedicada   al   tráfico   de  estupefacientes,   en   la   cual   se  desempeñaba  como  piloto  “…  y  durante las fechas del delito de concierto, [llevó]   numerosos   cargamentos   de  cocaína a Honduras, y Guatemala…”   

Con  lo  anterior se verifica el cumplimiento  del  principio de doble incriminación, porque las conductas de concertarse para  cometer  ilícitos  de  narcotráfico,  y  el  tráfico  de estupefacientes, las  contemplan  las  legislaciones  de  los  dos  Estados  como delito. En Colombia,  además,   están   reprimidas   con   pena   de   prisión  superior  a  cuatro  años.   

Asimismo, se evidencia que los comportamientos  ilícitos  tuvieron  lugar  también en el territorio del Estado requirente y en  otros  países  diferentes  a  Colombia,  por  lo que se cumple, además, con la  preceptiva  del  artículo  35 de la Constitución, que autoriza la extradición  de  los  colombianos  por nacimiento siempre que los delitos por los cuales sean  requeridos, hayan ocurrido en el exterior.   

4. Equivalencia de la providencia proferida en  el extranjero.   

Conforme  a este requisito, debe establecerse  que  la decisión que contiene los cargos  contra la persona reclamada, por  los  cuales  se  pide  la  extradición,  corresponda  en  sus aspectos formal y  sustancial  al  acto  procesal  conocido  en  la  legislación  colombiana  como  formulación  de acusación (arts. 336 y 337 L. 906 de  2004),   es  decir,  a  la  decisión  que  sirve  de  introducción  a  la fase del juicio, a través de la cual el Estado acusa a una  persona  determinada  de  violar  la  ley  penal,  discrimina  los cargos que le  imputa,  consigna los hechos que le sirven de fundamento y determina la época y  el  lugar  de  comisión  del ilícito o ilícitos, para que el acusado tenga la  posibilidad de conocerlos y enfrentarlos.    

Confrontada   la  acusación  No.  11-20388  CR-LENARD  dictada  el  7  de junio de 2011 en la Corte Distrital de los Estados  Unidos  para  el  Distrito Sur de Florida, contra Jorge  Enrique  Arrauth González, se verifica que la referida  decisión,  al  igual  que  sucede  con  la  acusación  en  el sistema procesal  colombiano,  contiene  cargos  concretos contra una persona determinada, señala  los  hechos  que  le  sirven  de  sustento, las circunstancias de su ejecución,  identifica  las  normas  penales  aplicables  al caso y marca la iniciación del  juicio,  donde  el  acusado  tendrá  la  oportunidad  de  ejercer el derecho de  contradicción,  caracterizaciones  a  partir  de  las cuales se advierte que se  está en presencia de actos procesales equivalentes.   

5. El concepto.  

Según  lo  expuesto, en este asunto aparecen  acreditados  los  requerimientos  relacionados  con  la  validez  formal  de  la  documentación   presentada,   la   demostración  plena  de  la  identidad  del  solicitado,  el  principio  de  la  doble incriminación y la equivalencia de la  providencia  proferida  por  el Estado requirente; de igual modo que los delitos  por  los cuales se hace el pedido surtieron efectos jurídicos en el extranjero,  pues  el  tráfico  de  estupefacientes  tenía  como  destino final los Estados  Unidos, a donde era trasportado desde Colombia.   

Por  otra  parte,  las  conductas punibles se  ejecutaron  con  posterioridad  al 17 de diciembre de 1997, no son de naturaleza  política  y tampoco en la actuación existe información de la cual deducir que  los  hechos  a  los  cuales alude la acusación proferida en los Estados Unidos,  fueron    objeto    de    juzgamiento    por    las    autoridades    judiciales  colombianas.   

En  tal  orden  de  ideas,  la Corte emitirá  concepto  favorable  a  la  extradición  que demanda el Gobierno de los Estados  Unidos de América.   

Los  argumentos expuestos por el defensor del  requerido  no  enervan  la determinación que se anuncia. Tienen como propósito  fundamental   discutir   la   responsabilidad   del   señor   Arrauth   González   en   las  conductas  punibles  por  las  cuales se lo acusa en el Estado requirente, tema susceptible  de  examinar,  en  forma  exclusiva, al interior del juicio que le adelanten las  autoridades  judiciales  de  ese país, dado que el trámite de extradición que  le  compete  desarrollar a la Corte, lejos de ocuparse de ese aspecto, se limita  a  verificar  el cumplimiento de los presupuestos requerido por la Constitución  y  la  ley, para la procedencia de la extradición pasiva, los cuales, según ha  quedado   establecidos,  se  satisfacen  plenamente  en  la  especie  analizada.   

6. Cuestión final.  

La Corte, como lo ha venido haciendo frente a  casos  similares,  previene  al  Gobierno  Nacional para que en el evento de que  acceda  a  la  extradición  de  Jorge Enrique Arrauth  González,  advierta  al  Estado  requirente  que  su  juzgamiento  no  podrá  incluir  hechos  cometidos  con  anterioridad  al 17 de  diciembre  de  1997,  ni sucesos diferentes de los que  motivan  la  solicitud  de  extradición  y  determinan  su  entrega;  que  el  extraditado  no  podrá  ser  sometido  a  desaparición  forzada,  tortura,  tratos crueles, inhumanos o degradantes, ni condenado a pena  de  muerte,  cadena  perpetua  o confiscación, de acuerdo con lo establecido en  los    artículos   11,   12   y   34   de   la   Constitución   Política   de  Colombia.   

De  igual  modo, en orden a garantizar otra  gama  de  derechos  del  solicitado,  la  Corte  considera necesario prevenir al  Gobierno  Nacional  para  que,  si lo considera pertinente, el Estado requirente  garantice  la  permanencia  en el país extranjero y el retorno al de origen, en  condiciones  de  dignidad y respeto por la persona humana, cuando el extraditado  llegare  a ser sobreseído, absuelto, declarado no culpable o eventos similares,  incluso  después  de  su  liberación  por  haber cumplido la pena que le fuere  impuesta  en  la  sentencia  de  condena  en razón de los cargos que motivan la  solicitud    de    extradición    y    por   el   cual   ésta   hubiere   sido  concedida.   

Así   mismo,   al  Gobierno  Nacional  le  corresponde  condicionar  la entrega a que el país reclamante, de acuerdo  a  sus  políticas  internas  sobre  la materia, le ofrezca  posibilidades   racionales   y   reales   para   que   el   señor  Jorge  Enrique  Arrauth  González pueda  tener  contacto  regular  con  sus familiares más cercanos, considerando que el  artículo  42  de  la  Constitución  Política de Colombia concibe a la familia  como  núcleo  esencial  de  la sociedad, garantiza su protección y reconoce su  honra,  dignidad  e  intimidad, lo cual se refuerza con la protección que a ese  núcleo  también  prodigan  la  Convención Americana de Derechos Humanos en su  artículo  17  y  el  Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos en el  23.   

Además,  como  la extradición entre Estados  Unidos   de  América  y  Colombia  se  rige,  en  ausencia  de  un  instrumento  internacional   que   la    regule,   por   las  normas  contenidas  en  la  Constitución  Política  (artículo  35)  y  en el Código de Procedimiento Penal  (artículos   490   a   514   de   la   Ley  906  de  2004),  el Gobierno Nacional debe hacer las exigencias  que  estime convenientes en orden a que en el Estado reclamante se le reconozcan  todos  los  derechos  y  garantías  inherentes  a la persona del solicitado, en  especial  las  contenidas  en  la Carta Fundamental y en el denominado bloque de  constitucionalidad,  es decir, en aquellos convenios internacionales ratificados  por   Colombia   que  consagran  y  desarrollan  derechos  humanos  (artículo  93  de  la  Constitución,  Declaración  Universal  de  Derechos   Humanos,   Convención   Americana   de   Derechos   Humanos,   Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y Políticos), en  virtud  del  deber de protección a esos derechos que para todas las autoridades  públicas   emana   del   artículo   2º  ibídem.2   

Por  esa  razón,  de  conformidad  con  lo  establecido  por  el  artículo 189-2 de la Constitución Política, al Gobierno  Nacional,  en  cabeza  del  señor  Presidente  de  la  República  como supremo  director  de  la  política  exterior  y  de  las relaciones internacionales, le  corresponde  hacer  estricto  seguimiento  del  cumplimiento por parte del país  requirente  de  los  condicionamientos  atrás  referenciados y establecer, así  mismo, las consecuencias de su inobservancia.   

Finalmente, el Gobierno Nacional advertirá al  del  Estado  requirente,  que en caso de un fallo de condena, deberá computarse  el   tiempo   que   Jorge  Enrique  Arrauth  González  ha  permanecido privado de la libertad con ocasión de  este trámite de extradición.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  La    Sala   de   Casación   Penal   de   la   Corte   Suprema   de  Justicia,   emite  Concepto  Favorable  a la solicitud de extradición del ciudadano  colombiano  Jorge Enrique Arrauth González,   identificado   con  cédula  de  ciudadanía  No.  8’754.844,  formulada  por el Gobierno de  los   Estados  Unidos  de  América  a  través  de  su  embajada  en  Colombia,  exclusivamente  por  los  cargos  contenidos  en  la  acusación No. 11-20388-CR  LENARD,  dictada  el  7  de  junio  de  2011  por  el  Gran Jurado ante la Corte  Distrital  de  los  Estados  Unidos  para  el Distrito Sur de Florida, conductas  realizadas con posterioridad al 17 de diciembre de 1997.   

Por  la  Secretaría de la Sala, comuníquese  esta  determinación al requerido Jorge Enrique Arrauth  González,   a  su  defensor,  al  representante  del  Ministerio  Público  y  a  la  Fiscal  General  de  la  Nación  para  lo de su  cargo.   

Devuélvase el expediente  al  Ministerio  de  Justicia  y  de  Derecho para los trámites subsiguientes de  ley.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ        LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                      FERNANDO                              ALBERTO                             CASTRO  CABALLERO                            

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                          MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ   

       Comisión   de  servicio             permiso   

AUGUSTO        J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                          LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO   

          

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                 JAVIER ZAPATA ORTIZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 Esta  regulación  legal  resulta  aplicable  al  caso  en  virtud  del  principio  de  integración  normativa  previsto  en  el  artículo  25  del  estatuto procesal  penal.   

2 Así,  con  arreglo  al  artículo  29  de  la  Carta;  a  los  artículos 9 y 10 de la  Declaración     Universal     de     Derechos     Humanos,     5-3.6,    7-2.5,  8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5,  9  de la Convención Americana de Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3, 14-1.2.3,5, y 15 del Pacto Internacional de Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe condicionar la entrega de un  compatriota,  si  concede  la  extradición, a que se le respeten al extraditado  –como  a  cualquier otro  nacional   en  las  mismas  condiciones-  todas  las  garantías  debidas  a  su  condición  de  justiciable,  en  particular,  a  que  tenga acceso a un proceso  público  sin  dilaciones  injustificadas,  a que se presuma su inocencia, a que  cuente  con  un  intérprete, a que tenga un defensor designado por él o por el  Estado,  a  que  se le conceda el tiempo y los medios adecuados para que prepare  la  defensa,  a presentar pruebas y controvertir las que se aduzcan en contra, a  que  su  situación  de  privación  de la libertad se desarrolle en condiciones  dignas,  a que la eventual pena que se le imponga no trascienda de su persona, a  que  la  sanción  pueda  ser  apelada  ante un tribunal superior, a que la pena  privativa  de la libertad tenga la finalidad esencial de reforma y readaptación  social.     

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