37764(16-11-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     n.º  37764   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Aprobado acta N° 404  

Bogotá, D. C., dieciséis (16) de noviembre  de dos mil once (2011)   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

Y ANTECEDENTES  

1.  Mediante  sentencia  del 25 de agosto de  2011,  el  Tribunal  Superior de Cali, actuando en sede  de   segunda   instancia,  condenó  a  los  señores  Germán     Villa     Jiménez,     José    María  Trujillo  y  Raúl Bocanegra  Londoño  por  la conducta punible de apoderamiento de  hidrocarburos, biocombustibles o sus derivados.   

2. El defensor de los procesados solicitó a  la  Corporación  corrigiera “un acto manifiestamente  irregular,  el cual sólo puede encontrar remedio con la declaración de nulidad  del  proceso”,  consistente en  haber dispuesto  que  los  términos  para  intentar  y  sustentar  el  recurso extraordinario de  casación  eran  los  previstos en el artículo 183 de la Ley 906 del 2004, pero  con  la  modificación  introducida por el artículo 98 de la Ley 1395 del 2010,  cuando  realmente,  por  favorabilidad,  eran  aplicables los plazos de la norma  original  (60  días)  y  no los de la modificatoria (30), por cuanto los hechos  ocurrieron   en   vigencia   de   la   primera,  cuya  aplicación  se  imponía  ultractivamente.   

3. Mediante “Auto  de  sustanciación”  del 10 de octubre siguiente, el  Tribunal  no  accedió  a  lo pedido, por cuanto -dijo- la Ley 1395 era de orden  público,  aplicable  desde  su  promulgación y el juicio se adelantó bajo sus  parámetros.   

4.  El  apoderado  interpuso  recurso    de   apelación   contra   ese  proveído,  reiterando  sus  razones  iniciales. Advirtió que la providencia no  tenía   carácter   de   sustanciación   -como  escribió  el  Tribunal-  sino  interlocutorio,  porque  decidió  un  asunto  sustancial  como es la negativa a  declarar  la  nulidad  del  trámite  casacional,  lo cual implica que admite la  alzada,   según   lo   establece   el   artículo  177.3  de  la  Ley  906  del  2004.   

5.  El  20 de octubre del año que avanza el  Tribunal  afirmó  que el recurso de apelación propuesto resultaba improcedente  frente al proveído de sustanciación atacado.   

6.  En la misma fecha, la defensa propuso el  recurso   de   queja   del  artículo   179B   procesal,   adicionado   por   el  93  de  la  Ley  1395  del  2010.   

Las  copias  pedidas por el apoderado fueron  remitidas  a  la Corte, cuya secretaría, ante el vacío de la Ley 906 del 2004,  corrió   el   traslado  previsto  en  el  artículo  197  de  la  Ley  600  del  2000.   

7. El defensor sustentó el recurso de queja  reiterando  las razones ya expuestas. Agregó que la Corte ha advertido que para  la  aplicación  del  principio  de  favorabilidad, tratándose del trámite del  recurso  de  casación,  el  juicio  de  las  normas  aplicables debe hacerse en  relación  con la fecha de ocurrencia de los hechos y no la del proferimiento de  la sentencia de segunda instancia.   

Insistió en que la decisión del Tribunal de  no  corregir  la  sentencia,  por  estructurar  auto  interlocutorio, pues negó  garantías  fundamentales  al acusado (contradicción, defensa, doble instancia,  acceso  a  la  justicia),  era  pasible  del  recurso de apelación y, por ende,  solicitó a la Corte ordenara su concesión.   

La Sala se pronuncia sobre lo que corresponda  en derecho.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

La  Sala se abstendrá de conocer y resolver  el  asunto  propuesto,  por cuanto el recurso de queja y el de apelación que se  pretende  se conceda a través de aquel, resultan manifiestamente improcedentes.  Las razones son las siguientes:   

1. El Tribunal, cuya actuación es censurada,  actuó  funcionalmente,  esto  es,  no  como  juez  de  conocimiento,  sino como  juzgador  de  segunda  instancia  encargado de resolver el recurso de apelación  interpuesto contra la sentencia de primera.   

En  esas  condiciones,  las  decisiones  que  adopte  el juez, en su carácter de superior funcional, no admiten el recurso de  apelación, ni el de queja que pretenda se conceda el primero.   

Lo  anterior, por cuanto la garantía de que  goza  el  procesado,  y  cualquiera  otra  parte,  es  la del acceso a una doble  instancia,  de  donde deriva que el recurso de apelación está previsto, única  y  exclusivamente, para ser propuesto al juez de conocimiento y, así, habilitar  la  viabilidad  de una decisión en sede de segunda instancia. Si se permite que  las  providencias  del  superior  igualmente sean susceptibles de apelación, se  abriría   paso   a  una  tercera  instancia,  inadmisible  en  el  ordenamiento  jurídico.   

2.  Del  artículo  29  de  la Constitución  Política,  20 del Código de Procedimiento Penal y demás normas del denominado  bloque  de  constitucionalidad  a  que  acude  el  señor defensor, lo que surge  precisamente  es  el  derecho  de  acceder  a  una  segunda  instancia, no a una  tercera,  lo  cual  comporta que la ley debe permitir que contra la sentencia de  primer   grado   (y,   por   extensión   del  legislador,  también  los  autos  interlocutorios)  se  permita  a la parte inconforme con lo resuelto apelar ante  un superior.   

3.    El    señor   defensor   apreció  equivocadamente  el alcance de las normas que regulan el trámite del recurso de  apelación,  pues  creyó  entender  que el legislador lo habilita también para  interponerlo  frente  a  las  providencias  de  segunda instancia, cuando no hay  tal.   

El inciso 3º del artículo 176 de la Ley 906  del   2004   determina   que   la   apelación   es   admisible  “contra  los autos adoptados durante el desarrollo de las audiencias,  y  contra  la  sentencia condenatoria o absolutoria”,  en  el  entendido  evidente  de  que se trata de autos y sentencias adoptados en  primera  instancia,  pues  es en esta en donde se desarrollan las audiencias que  culminan   con   el   fallo   de  rigor,  en  tanto  que  el  juez  ad  quem  no desarrolla varias audiencias,  sino que lleva a cabo una de lectura de la decisión.   

Mayor  claridad  ofrece el artículo 177 del  Código  de  Procedimiento  Penal,  del  cual  deriva  que la apelación procede  contra  determinaciones  que por su carácter solamente son emitidas por el juez  de  conocimiento,  pues  el  auto  que  decreta o rechaza la preclusión, el que  niega  la  práctica  de  pruebas,  o  su  exclusión,  en  el  juicio oral, son  determinaciones   exclusivas   del  a  quo,  quien es el facultado para adelantar el juicio oral. Igual sucede  con  las  providencias  que  imponen  medida  de  aseguramiento  o  cautelar,  o  resuelven  la  legalidad  de  la  captura  o  de  allanamientos,  o imprueban la  aplicación  del  principio  de  oportunidad,  o admiten la práctica de pruebas  anticipadas.   

La  enunciación  de las decisiones para las  cuales  se  habilita  el recurso de apelación, evidencia que la impugnación es  viable   exclusivamente  en  primera  instancia,  pues  aquellas  son  adoptadas  solamente por el juez de conocimiento, no por la segunda instancia.   

El artículo 178 procesal, modificado por el  90   de   la   Ley  1395  del  2010,  establece  que  sustentada  la  apelación  “se    concederá    de    inmediato    ante    el  superior”, en alusión clara a que debe interponerse  ante  el  juez  de  primera instancia, pues solamente este tiene “superior”  funcional,  como  que el juez  que obra en sede de segunda instancia carece del mismo.   

El  artículo  179  (91  de  la  Ley  1395)  igualmente  no  llama  a  incertidumbre  respecto  de  que la apelación procede  exclusivamente  contra  proveídos  de  primera instancia, en tanto a la segunda  solamente  le  compete  resolverla,  pues  regula  que  sustentada la apelación  contra  la sentencia, se debe “realizar el reparto en  segunda  instancia”, para que el juez de ésta desate  la  alzada,  y  determina los términos cuando el juzgador encargado de resolver  la  apelación  sea  el  Tribunal, y no admite discusión que el Tribunal decide  las   apelaciones   contra   fallos   emitidos  en  primera  instancia  por  los  jueces.   

Las  normas  que  regulan  la  competencia,  previstas  en  los  artículos  32  y siguientes del estatuto procesal, de nuevo  marcan  la  misma pauta, en tanto que adjudican a la Corte, a los tribunales y a  los  jueces del circuito la facultad de resolver “los  recursos  de apelación contra los autos y sentencias que profieran en     primera     instancia”     sus  inferiores.   

4.  La  Ley  1395  del  2010 introdujo en el  ordenamiento  procesal  penal  de  la Ley 906 del 2004 el recurso de queja, pero  resulta  incontrastable  que  su  viabilidad  está  dada para cuando el juez de  primera instancia, no el de segunda, niega la apelación.   

Su  artículo  93,  que adicionó el 179B al  Código   de   Procedimiento   Penal,   bajo   el   título  de  “Procedencia  del  recurso  de  queja”, en  descripción   que   no   llama   a   discusión,   reza   que   “Cuando    el   funcionario   de   primera  instancia  deniegue  el  recurso  de  apelación,  el  recurrente  podrá  interponer  el  de  queja”.  Las  disposiciones   siguientes  ratifican  lo  anterior  (cuando  realmente  no  era  necesario  lo  hicieran)  al  señalar que el superior funcional puede solicitar  diligencias  al  inferior  antes  de  resolver,  y queda claro que como superior  funcional  solamente  cumple el juez de segunda instancia en relación con el de  primera.   

5.  Como  con  antelación a la Ley 1395 del  2010  el  estatuto  procesal penal no había previsto el recurso de queja, si en  virtud  del  principio  de  integración se acudiese al Código de Procedimiento  Civil,  la claridad era la misma, pues de sus artículos 377 y siguientes deriva  incuestionable  que  su  procedencia  está  dada para cuando el juez de primera  instancia, no el de segunda, deniega la apelación.   

6.  La  jurisprudencia  de  la  Corte  se ha  pronunciado  en términos similares, como puede leerse en el auto del 30 de mayo  de 2006 (radicado 25.496):   

“El recurso de  queja  tiene  por  finalidad  obtener  que  el  superior  funcional  conceda  la  apelación  contra  una  providencia  cuando  la impugnación ha sido despachada  desfavorablemente  por el a-quo, obviamente, contra una decisión susceptible de  ser impugnada mediante el ejercicio de este recurso…   

Por  su  parte,  el  recurso  de apelación  conforme  a  la  preceptiva  del  artículo  191  ibídem,  procede  contra  las  sentencias y las decisiones interlocutorias de primera instancia.   

Desde  esa perspectiva, el recurso de queja  previsto  en  el  artículo  195  del  Código  de Procedimiento Penal, procede:  “Cuando   el   funcionario  de  primera  instancia  deniegue  el  recurso  de apelación…”; empero, el  presente caso se distancia de la preceptiva anterior.   

En efecto, adviértase que si bien es cierto  el  pronunciamiento de la Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial  de  Antioquia  del pasado 30 de marzo, se hizo cuando el proceso que se adelanta  en  contra  de…  se  encontraba en esa Corporación,  como   que,  el  Tribunal  oficiaba  como  juez  de  segunda  instancia,  habida  consideración  que  adelantaba  el  trámite inherente al recurso de apelación  interpuesto  contra  la  sentencia  condenatoria proferida, en primera instancia  por  el  Juzgado 1° Penal del Circuito Especializado de Antioquia; no significa  que  las  decisiones que adopte en relación con temas diferentes a aquellos que  fueron  el  enfoque  central  la  impugnación,  se  conviertan en decisiones de  primera  instancia,  por  el  hecho  de  ser  la primera vez que lo hace el juez  colegiado  y, por ende, susceptibles de ser recurridas en apelación para que el  superior      funcional      de      quien      las      dictó     –  en  este  caso la Corte –  deba  revisarlas.  La  instancia que  corresponde  ejercer  a cada autoridad está previamente definida en la ley, por  contera,  su  naturaleza  depende del grado de jurisdicción que en cada caso le  corresponde al funcionario que emite el pronunciamiento.   

Una  pretensión  de esta índole soslaya el  ámbito  de  competencia  de  cada uno de los funcionarios que intervienen en el  proceso  y,  desde  luego,  la  garantía constitucional y legal solo prevé dos  instancia”.   

7.  Como  el  señor  defensor  postuló  el  recurso  de  queja  para  que se le habilite una apelación propuesta contra una  providencia  emitida  en  segunda instancia, la Corte carece de competencia para  conocer y, por ello, se abstendrá de hacerlo.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

Abstenerse  de  conocer  el  recurso  de  queja  interpuesto  por  el  defensor  de Germán    Villa   Jiménez,   José   María   Trujillo  y  Raúl  Bocanegra Londoño.   

Remítase  la  actuación  al  Tribunal  de  origen.   

Notifíquese y cúmplase.  

JAVIER    ZAPATA  ORTIZ   

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                           JOSÉ LEONIDAS  BUSTOS MARTÍNEZ   

         

         

                                                                                                                                                     COMISIÓN       DE  SERVICIO   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO           SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ   

                     SALVO EL  VOTO   

                                                                                                                                                       COMISIÓN          DE  SERVICIO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ                         AUGUSTO J.  IBÁÑEZ     GUZMÁN                     

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR  OTERO           JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

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