37674(26-10-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    PROCESO N.º 37674  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Aprobado acta Nº382  

Bogotá, D.C., octubre veintiséis (26) de dos  mil once (2011).   

V   I   S   T   O   S   

La   Sala   resuelve   lo  que  en  derecho  corresponda,  acerca  de  la  definición  de  competencia postulada, en orden a  conocer  de  la  audiencia preliminar de legalización de la captura, dentro del  trámite  adelantado  contra  Julio  César  Maldonado Garzón, por el delito de  homicidio.   

ACTUACIÓN PROCESAL RELEVANTE  

1.  De  acuerdo con los datos que obran en la  carpeta,  se  conoce  que  el Fiscal Segundo Seccional de Girardot, solicitó al  Juzgado  Primero  Penal  Municipal  de Control de Garantías de la misma ciudad,  audiencia  de  legalización de captura del señor Julio César Maldonado, quien  fuera  aprehendido  el  6 de octubre en el municipio de Pulí y luego remitido a  aquella  localidad,  por  razón de la orden de captura dictada en su contra por  el  delito  de  homicidio,  el  cual  fue  cometido  en el municipio de Beltrán  (Cundinamarca).   

2. En el acto de la mencionada diligencia, la  defensa  técnica  pidió  al  titular  del juzgado de Girardot que se declarara  incompetente,   habida  cuenta  que  los  hechos  que  se  atribuyen  al  señor  Maldonado,  ocurrieron en la localidad de Beltrán (Cundinamarca), razón por la  cual,  a  juicio  del  abogado,  el  Juez  de  Control  de  Garantías llamado a  intervenir  es  el  de  Ambalema  (Tolima),  pues considera que el municipio del  Beltrán  forma  parte de este circuito en donde existe una pluralidad de jueces  de  garantías. Además, recuerda el togado que el titular del despacho judicial  en  oportunidad  anterior  y  por  este  mismo  caso,  ya  había manifestado su  criterio  en  torno  a  este  punto  con las mismas consideraciones que ahora se  expresan.   

3.  El  Juez  Primero  Penal  Municipal  de  Girardot  acogió la tesis de la defensa, argumentando que si bien es cierto, la  función  de  control  garantías  puede  ejercerla  cualquier  juez  municipal,  también  lo  es  que  el  artículo 39 de la Ley 906 de 2004, modificado por el  artículo  48  de la Ley 1453 de 2011, inciso 2°, precisa que esa función debe  ser  ejecutada  por  el juez del lugar donde se cometió el hecho, motivo por el  cual  no  hay  razón para que el fiscal insista en que la competencia radica en  el despacho judicial de Girardot.   

4.  Después de unas contingencias, al tenor  de  lo  reglado  en  el numeral 4° de artículo 32 del Código de Procedimiento  Penal  de  2004, se dispuso el envío del diligenciamiento a la Corte para lo de  su cargo.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

          1.  La  Corte  resolverá  lo  pertinente,  en cuanto al funcionario  competente  para  adelantar la audiencia preliminar de legalización de captura.   

          2.  El asunto que ocupa la atención de la Corporación, consiste en  establecer  cuál  es  el funcionario competente, en orden a cumplir la función  de  control  de  garantías, puesto que el Juez Primero Penal  Municipal de  Garantías  de  Girardot,  estima  que  por  razón  del  factor territorial, la  competencia  recae  en  la  sede del juzgado de Ambalema, el que forma parte del  Distrito Judicial de Ibagué.   

          3.  El  artículo  39  de  la  Ley  906  de  2004, modificado por el  artículo  48  de  la  Ley 1453 de 2011, promulgada el 24 de junio de este año,  regula  que  la  función  de control de garantías será ejercida por cualquier  juez  penal  municipal,  quien  quedará  impedido  para  ejercer la función de  juzgamiento.   

          Así  mismo,  la  mencionada  preceptiva  contempla  que si sobre el  servidor  público  al  que  le  competa  ejecutar  la citada función, concurre  causal  de impedimento “y sólo exista un funcionario  de  dicha  especialidad  en  el  respectivo municipio, la función de control de  garantías  deberá  ejercerla  otro juez municipal del mismo lugar sin importar  su  especialidad o, a falta de éste, el del municipio más próximo”.   

          A su vez, el parágrafo 2° de esa norma,  es  claro  en  ordenar  que cuando “el lugar donde se  cometió  el  hecho pertenezca a un circuito en el que haya cuatro o más jueces  municipales,  un número determinado y proporcional ejercerán exclusivamente la  función   de   control  de  garantías,  de  acuerdo  con  la  distribución  y  organización  dispuesta  por  la Sala Administrativa del Consejo Superior de la  Judicatura  o  de  los  Consejos Seccionales de la Judicatura, previo estudio de  los  factores  que  para  el  asunto  se  deban  tener  en cuenta”.   

          En  tales condiciones, resulta fácil advertir que la regla general,  consiste  en  que  la  función  de  control  de  garantías  será ejercida por  cualquier  juez  penal  municipal,  tal  como  se  extrae  del primer inciso del  artículo 39.   

          Sin  embargo,  el  anterior  supuesto  no  opera  con  relación  al  funcionario  judicial  a  quien le corresponda actuar como juez de conocimiento,  puesto que en este caso se activa el factor territorial.   

          Ahora,  examinada la evolución normativa del artículo 39 de la Ley  906  de  2004,  se advierte que el legislador en la Ley 1453 fue claro en sentar  que  la  función  de  control  de  garantías  la  ejerce  cualquier juez penal  municipal,  sin  importar  el  lugar  en  que  ocurrió el acontecer fáctico, y  respecto  de  los asuntos que conoce la Corte Suprema de Justicia, el control de  garantías  estará  a  cargo  de  un  magistrado  de la Sala Penal del Tribunal  Superior de Bogotá.   

         

          Es  cierto que el artículo 39 de la Ley 906 de 2004, modificado por  el  artículo  3° de la Ley 1142 de 2007, reglaba que la función de garantías  debía  ser  ejercida por un juez penal municipal del lugar donde se cometió el  delito,  pero  tal  condicionamiento  desapareció  con  la  Ley  1453  de  este  año.   

          No   obstante   lo   anterior,   la  Corte  debe  precisar  que  tal  modificación  normativa  no  puede llevar al despropósito de que la escogencia  del  juez  de  control  de garantías sea un acto arbitrario o caprichoso de las  partes   e  intervinientes,  alejado  de  todo  criterio  razonable,  pues  ello  implicaría  autorizar  la  libre  elección  del juez, lo que comprometería la  objetividad  de  la Fiscalía  y podría generar  también afectación  del  derecho a la defensa, cuando se acuda a un juez de garantías muy alejado o  de difícil acceso para el implicado.   

          De  tal  manera,  es menester puntualizar que la función de control  de  garantías  preferentemente debe ser ejercida por el juez del lugar donde se  cometió  la  conducta.  Sin  embargo, ello no obsta para que pueda cumplirla un  funcionario  de  territorio  diferente,  siempre que exista alguna circunstancia  especial  que aconseje no acudir ante el juez del sitio donde ocurrió el hecho,  como  cuando  el  sujeto  haya  sido  aprehendido  en área distinta, o  se  encuentre  privado  de  la libertad en establecimiento carcelario  de lugar  diferente  al  de  la comisión del acontecer fáctico, o sea en otro territorio  donde   deban    recopilarse   las  evidencias  físicas  o  los  elementos  materiales probatorios pertinentes al caso.   

          Lo  anterior  quiere  decir,  que si bien es cierto la ley no impone  que  el  control  de  garantías tenga que ser siempre realizado por un juez del  lugar  en  el que ocurrió la conducta punible, de todas formas la intervención  de  cualquier  funcionario  judicial  de  esa naturaleza, en cada caso concreto,  debe  obedecer  a  la  necesidad de proteger las garantías fundamentales de las  personas  que  pudieran verse comprometidas, merced a la ocurrencia de conductas  delictuales  sucedidas  en  su territorio, o que habiendo ocurrido fuera de él,  han  de  ser investigadas dentro del ámbito de su jurisdicción, lo que implica  en  una  u  otra forma, que exista una conexión del hecho delictual con su sede  funcional.   

          En  este  orden  de  ideas,  resulta  inadmisible  que  se  susciten  conflictos  de  competencia  entre jueces de control de garantías por el factor  territorial,  cuando  quiera  que esté acreditada alguna circunstancia especial  que  amerite la intervención de un funcionario con sede en lugar distinto al de  la ocurrencia del hecho.   

          Empero,  en  el  evento en que un funcionario conozca de asunto como  juez  de  garantías  que no esté vinculado al ámbito de su sede territorial y  las  partes  no  muestren  inconformidad frente a ese aspecto, tal situación no  comporta  una  irregularidad  que socave la estructura del proceso ni afecte los  derechos  de  las  partes e intervinientes, por lo que no constituirá motivo de  nulidad.   

          Conforme  con  lo  anterior,  el  inciso y el parágrafo segundo del  pluricitado  artículo  39 de la Ley 906 de 2004, modificado por el artículo 48  de  la  Ley  1453,  fue  indebidamente interpretado por el funcionario judicial,  cuando  concluyó  que  la  competencia  para  ejercer la función de control de  garantías  radica, de manera exclusiva, en el juez municipal del lugar donde se  cometió el hecho.   

          En  efecto,  estudiada  la  norma  en su integridad como actualmente  está  redactada,  ésta  únicamente  señala  que para efectos de distribución      y      organización,  en  orden a la eficacia de  la  administración  de justicia, la Sala Administrativa del Consejo Superior de  la  Judicatura,  indicará  qué  despachos judiciales cumplirán la función de  control  de  garantías  y  cuáles de juzgamiento, sin que de ninguna manera la  norma  señale  que  la  competencia  del  juez  de  control de garantías viene  delimitada por el factor territorial.   

          De  ahí  que  no  le  asista  razón al titular del Juzgado Primero  Penal  Municipal  con  Función  de Control de Garantías de Girardot  para  declararse   incompetente   y   no   conocer   de  la  audiencia  preliminar  de  legalización  de captura, basado en argumentos extraños al contenido normativo  en  que  se  fundó, en tanto el precepto es claro en estatuir que la mencionada  función  la  ejerce  el juez penal municipal, sin el condicionamiento exclusivo  al lugar donde se cometió el delito.   

          De   esa  manera,  la  interpretación  que  debe  darse  al  citado  artículo  39  del  Código de Procedimiento Penal, con la última modificación  de  2011,  es  que  el  factor  territorial  no  opera  de manera determinante y  exclusiva  respecto  del  juez al que corresponde ejercer la función de control  de  garantías, cuya intervención sólo se verá limitada por razón de fueros,  por  concurrencia  de  una causal de impedimento o de recusación o porque en el  caso  concreto  no  exista  circunstancia  especial   alguna que justifique  acudir  ante  su  despacho  y  no  al del  lugar de ocurrencia del ilícito  investigado.   

          Así  las cosas, no existía motivo válido para que el Juez Primero  Penal  Municipal  de Control de Garantías de Girardot se declarara incompetente  para  pronunciarse  sobre  la legalidad de la captura del indiciado Julio César  Maldonado  Garzón,  toda  vez que éste se encontraba privado de la libertad en  ese municipio.           

         

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

DECLARAR  infundada  la   declaratoria  de  incompetencia  manifestada  por  el  Juez  Primero  Penal  Municipal   con  Función  de  Control de Garantías de Girardot  para  conocer  de  la  legalización de captura dentro  del asunto seguido contra  Julio   César   Maldonado   Garzón,   conforme  a  lo  indicado  en  la  parte  motiva.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Comuníquese y cúmplase.  

JAVIER  ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                                           JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO                        SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ                      AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                      

LUIS       GUILLERMO      SALAZAR  OTERO                 JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

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